Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de un japo loco llamado Masashi Kishimoto xD (si fuera mía la hago hentai y romántica).

Hola a todos, gracias por el apoyo que se me ha dado. Hace unos días recibí un comentario que me llamó mucho la atención debido a que me dijeron que alguien estaba plagiando el fic, que incluso le pusieron de título el mismo más un "ONE-SHOT". Me pareció muy molesto y tonto que se dijera algo, más porque la única edición hecha del primer episodio (si no me equivoco) fue hecha aquí, en fanfiction, por lo mismo, el sospechoso de plagio mencionó que sólo quería dar publicidad al fic y que iba a borrarlo, pero no lo hizo, no se cuándo lo haga pero me pareció muy malo que fuera así. Quiero pensar en que quizá haya la posibilidad de que sea 'cierto' lo que dijo.

En fin, muchas gracias al denunciate anónimo por hacerme notar ello =) aunque no se su nombre.

Bueno, es hora de seguir con esta saga. Espero disfruten los episodios que subiré y también quiero volver a actualizar pronto.


Nota: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


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De la Teoría a la Práctica
Las aventuras de Sai

Por Clarisce

Capítulo 21: " Nuestra canción"


Episodio anterior: Sai cae en un enorme recuento de daños, del cual solo le quedan recuerdos. Una vida sin Sakura era lo que lo atormentó, se internó en una depresión de la cual parece que no saldrá, por otro lado... su enfermedad lo consume y su destino es variable.


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Por la enorme ventana el reflejo del sol la hace cerrar los ojos, es un reflejo natural. Podía sentir que éste mismo día era igual al anterior, por su mente solo rondaba aquella sucia acusación que la llenaba de culpa.

- Sakura... –se pronunció la Hokage posando la mano sobre el hombro de su alumna.

- Disculpe –dijo Sakura y dejó de ver el reflejo brillante del sol para fijarse en la Hokage tras ella- ¿dijo algo?

- Estas distraída, será mejor que dejemos este asunto para otro momento –agregó la Hokage y fue hasta su cómoda silla cercana a su escritorio.

- Perdóneme, ¿puedo preguntarle algo?

- Cualquier cosa...

- Quiero saber de... –Sakura fue interrumpida.

- ...menos de Sai –terminó la frase y apoyó sus codos sobre la mesa.

Aquel momento volteó la mirada para otro lado, pero luego cambió su expresión a una más alegre y sonrió de la misma manera despreocupada que solía hacerlo el chico de cabellos azabaches; él era así... tan simple y amable, aunque jamás podrías saber lo que su sonrisa ocultaba.

- así me gusta, no quiero que te muestres indefensa. Es un error dejarse llevar por las emociones, de vez en cuando es preciso guardar lo que solamente a tu corazón le corresponde –dijo la Hokage- ve a tu casa, descansa y vuelve por la tarde, tendremos mucho trabajo.

- Claro –contestó animada y salió de la oficina, ya afuera era algo distinto.

Bajó la mirada y caminó por ese pasillo, llegó hasta la salida del palacio Hokage y sintió tanto frío, ni si quiera era invierno, ni otoño para sentir ese indiferente soplo de aire que te carcome los huesos y te planta una semilla de duda que al germinar te lastima.

A lo lejos, mientras caminaba por las calles de Konoha, vio a alguien conocido. Por supuesto ella volvió a sonreír, disimulando todo lo que quería callar.

- Hinata chan –dijo Sakura.

La muchacha se mostró expresamente asustada, la vio y corrió en dirección contraria a la que venía Sakura, tenía algunas lágrimas enmarcando sus ojos era posible que sintiera vergüenza. La pelirosada no supo qué hacer y se quedó pasmada.

Olvidando aquella escena sin sentido, Sakura retomó su camino, decidió distraerse un poco. Pasó por algunas tiendas, algo que la hacía feliz siempre era comprar algo interesante o algún dulce por ahí. Se paseó por un centro comercial, subía y bajaba por las escaleras automáticas, se metía a los ascensores llegaba hasta otras tiendas hasta que en uno de sus recorridos escuchó esa canción...

Se quedó frente a la tienda, aquellos afiches de artistas, y algunos televisores al fondo de los cuales uno se destacaba, la canción del fondo, era especial y más para ella...

Recuerdos...

- ¡Oooh no, no me obligarás! –gritó ella mientras era halaba por la cintura hacia él.

- Calma –agregó Sai mientras le quitaba la blusa mientras la abría, aún así no perdía el tiempo, besaba su cuello con las mismas intenciones de siempre.

- Jajaja... –se le escapó una risilla- no te comas mis cabellos, basta... –agregó aún riendo la pelirosada.

Sus figuras entrelazadas en aquella habitación, el beso desinhibido que ella le dio y la pasión que lo llevó a un desenfrenado fondo en el que era presa suya, sí, presa de esa mujer. Sus caderas que eran interminables curvas dotadas de sensualidad y sus labios sonrosados esperando un beso más.

- te ooodio... –dijo Sakura temblando entre los traviesos dedos de Sai.

- Mmh... –metió su mano debajo de la ropa de su compañera acariciando sus senos y frotando con sosiego los pezones erectos de la muchacha.

- ¡basta... basta... basta...! –le gritaba ahogadamente la pelirosada sin aguantar más aquellas caricias prohibidas.

La radio de Sai llevaba minutos encendida pero no había captado ninguna señal, para cuando yacían tendidos sobre la cama los dos amantes, una señal se cruzó con otra mientras se oía un zumbido, era una canción que poco a poco se escuchaba.

- más des-des-pacio... –dijo Sakura apretando los dientes mientras Sai entraba en ella.

- Voy lento... –dijo Sai tomando el rostro de Sakura entre sus manos y besándola.
Ya tenía casi todo su miembro dentro de ella, de a poco comenzó a moverse balanceándose un poco de lado a lado, de arriba a abajo. Mientras la muchacha seguía entreabriendo su boca y suspirando por el placer y dolor que le producía esa sensación, abrió sus ojos y fijó su vista a la radio, en aquel alejado estante cercano a la ventana de Sai.

Tragó saliva y el sonrojo en sus mejillas al igual que el calor que subió hasta su cabeza la hacía marearse con solo pensar en otra cosa, así es que se aferró al cuerpo del muchacho de cabellos azabaches.

Fin de los recuerdos...

- maldito Sai –murmuró entre dientes la pelirosada mientras se alejaba de ahí.

Volvió a su hogar, era otra tarde desperdiciada en hacer puras tonterías, recuerdos estúpidos y... ella no lo pensó más y fue hacia su cuarto, tenía la mente cansada de hacer tantas conclusiones y crear tantas teorías.

Cerró con seguro la puerta de su habitación y se sentó sobre su cama, vio hacia el estante que tenía sobre su cama, era el estante que semanas atrás había puesto en el departamento de Sai, para hacer sentir que era también su casa. Al irse él, no tenía sentido dejar sus cosas, ni ese estante ahí.

- la caja –agregó Sakura con tristeza.

Se subió sobre su cama y tomó aquella cajita de madera entre sus manos, no dejaba de verla, pensaba que tal vez era esa maldita caja la que causó todo este mal entendido. Mientras la abría sintió correr un escalofrío, tenía guardadas tantas cosas, fotos de Sasuke... las fotos de alguien a quien había amado tanto, sus fotos... pero al fondo, muy al fondo de la cajita, tenía guardado algo más especial, aunque reciente, para ella.

Buscó entre todas esas fotos de Sasuke, las cuales dejó a un lado; se sentó sobre su cama y encontró lo que buscaba, en su rostro se formó una media sonrisa, pero estaba tan llena de tristeza que no pudo reconocerla ni ella misma.

- perdón... perdón... –se repitió Sakura mientras las lágrimas corrían por sus mejillas y caían sobre lo que tenía entre sus manos.

Era Sai, junto a ella, se habían sacado aquella fotografía mucho antes de empezar aquella aventura pasional, fue en una misión cercana al palacio monumental de uno de los señores feudales a los que fueron a proteger, junto a Kakashi y Naruto.

En la fotografía se veía que Sai tenía una expresión animada, Sakura volteada a otro lado con el ceño fruncido y muy cerca se podía ver una mano, era la de Naruto, el pobre ni si quiera alcanzó a entrar el momento del flash y claro, Kakashi no era muy aficionado a esas cosas así que dejó aquel recuerdo para ellos.

- jamás quise... hacer lo que hice... perdóname...

Se echó a llorar amargamente mientras se tendía sobre la cama con aquella foto entre sus manos, así siguió llorando algunas horas hasta que se durmió, había pasado un día demasiado intenso, pensó tanto en él y en lo que lo motivo a que se fuera lejos; la única diferencia con los días anteriores era que... escuchó esa canción.


- ¡doctor! –gritó uno de los 'ANBU médico'.

- Su pulso... está descendiendo –dijo alarmado.

- Las células cerebrales están pronunciando un efecto colateral al antibiótico #0013, debemos suspender su uso –dijo el doctor.

- No podemos, nada bajará inflamación y... y... –el otro doctor adjunto se quedó sin palabras.

- ¡dilo! –ordenó enojado.

- Tiene un derrame, no sabemos cómo se inició pero eso ha producido una hidrocefalia muy peligrosa, el antibiótico #0013 es lo único que puede bajar la inflamación y calmar la hinchazón.

Ambos siguieron viendo como su paciente moría ante sus ojos debatiendo diferentes formas de salvarlo y hacer algo para mejorar su condición.

- ¡mierda! Hokage sama dijo que debíamos traerlo de vuelta con bien y mira... ¡somos unos inútiles!... –dijo con impotencia aquel doctor ANBU.

- ¡ya sé! –Gritó emocionado- es algo riesgoso pero estoy seguro que funcionará... abriremos la cavidad craneal para aplacar la hinchazón y dejaremos de usar el antibiótico #0013 para poder tratar aquella hidrocefalia y curarla de una vez –agregó.

- Es muy arriesgado...

- Es eso o dejar que muera...

- ¡de acuerdo! ¡Enfermeras!

Dijo y tan pronto lo gritó se acercaron a mucha velocidad las expertas ANBU vestidas con una toga blanca, manipulaban todos los aparatos mecánicos que Sai tenía conectadas a él, su pulso vital no mejoraba y ello apresuraba a aquellos doctores a actuar rápido.

- ¿¡¿están listos? –Dijo uno de los doctores ANBU con el bisturí en mano, preparado para comenzar la 3ra operación de Sai en pos de su vida-

- ¡sí! –dijeron al unísono aquel equipo médico.

- "vas a estar bien, te lo aseguro"–pensó aquel doctor con algo de miedo y así... comenzó otra nueva carrera por la vida.


Fin de Episodio