Los personajes (a excepción de Moonlight/Midnight) son propiedad de Hasbro.


XXI


"¡Moonlight es una mentirosa!"

Los días habían pasado ya, un nuevo año había llegado y la estación sólo prometía ponerse más fría a partir de esos momentos. Habían sido días lluviosos, con nieve, con soledad y tristeza. Habían sido días muy difíciles.

Las cosas habían pasado tan rápidamente, tan de sorpresa que no hubo tiempo ni siquiera de asimilar las cosas, la realidad y el sabor que tenía ésta. Pero con forme fueron pasando los días Sunset pudo calmarse un poco más, y pensar las cosas. En medio de la soledad, el vacío y la ausencia de respuestas se halló pensando en muchas de las posibles razones por las cuáles razones Moonlight era falsa.

Por días puso en balance el amor que le profesaba Moonlight día a día, durante ese período de catarsis obligatoria se puso a pensar si todo eso que había vivido había pasado realmente, o simplemente era un invento muy bien elaborado de una fantasía macabra. No lo sabía, no había manera de saberlo. Aún se hallaba conmocionada.

Pensaba que la partida de Moonlight sería un hecho desgarrador, pero verla partir a lado de otra mujer eso sí que iba a otro nivel. El dolor era mucho, el rencor, el odio y la ira confabulaban para hacerla perder los estribos en más de una ocasión, amenazando sacar el demonio que aún palpitaba en su interior. Con cada beso, con cada caricia, con cada mirada, con cada palabra sentía que desde su interior se encendía una llama que le hacía querer cruzar esa línea, y probar nuevamente el éxtasis del poder.

Durante las noches se quedaba en vela, pensando en muchas de las cosas que había compartido con esa chica. Pensando en lo mucho que la extrañaba a pesar de su falta, de su traición, a pesar de esas cosas no podía negar la necesidad de tenerla, de sentirla, de tocarla, de besarla. Y se odiaba por eso, se odiaba por permitirse pensar en esas posibilidades.

La oscuridad se estaba apoderando de ella en más de una forma, y amenazaba constantemente a su equilibrio mental. Ya no sabía qué partes pasaban y cuáles no. No sabía si habían pasado días o sólo horas. No sabía lo que hacía o a dónde se dirigía. Todo era tan duro, tan frío, no recordaba que las cosas fueran así, así de solitarias, así de tristes y sin chiste. La vida había perdido su color. La espontaneidad con la que se presentaba la felicidad en su vida se había esfumado aquélla noche.

Y se preguntaba ¿Por qué? ¿Por qué debía ella de sufrir de esa manera? ¿Acaso Moonlight la odiaba y por eso le había hecho eso? ¿Todo esto era un sueño? ¿Una broma? Estaba por volverse loca con tantas interrogantes, y muy pocas pistas para encontrar la verdad.

¿Acaso Moonlight era una de ellas? ¿Una sirena?

La idea no le pareció tan descabellada. Ella había sido la pieza central para derrotarlas. Pensando a profundidad en ello, se encontraba ante una gran revelación que le revolvía el estómago.

¿Todo había sido parte del plan? ¿He sido parte de un plan de venganza?

Las dudas junto con el dolor sólo se hacían más fuertes en su interior, fracturando lo que ella creía que era amor. Todo el cariño que podía tener hacía Moonlight, todo el respeto, todo el amor y deseo se estaba apagando de a poco a poco.

Sabía que no podía deshacerse de esos sentimientos de la noche a la mañana, pero todo viaje se empieza con dar un solo paso y estaba dispuesta a comenzar el proceso. Debía hacerlo, y lo haría por ella misma, por su bien.

Al final sabía que todo eso no llevaría a nada. Lo sabía desde un principio, lo supo desde siempre, sabía que eso nunca iba a funcionar. Debió de haberle hecho caso a su intuición, en vez de sus sentimientos como mujer. Debió de haber sido firme desde un principio, en vez de sucumbir ante el deseo de esos labios. Debió aguantar la tentación antes de ser perpetrada por esa alma seductora. De haberle hecho caso a su razón se hubiera ahorrado tantas cosas.

Para Sunset las cosas estaban a medias. Sabía que Moonlight era de lo peor, pero algo dentro de ella se negaba a reconocerlo. Algo en ella le gritaba que las cosas tenían una mejor explicación de las que ella pudiera imaginar. Esa sensación era tan fuerte, tan intensa y tan extraña pero no podía descifra a dónde la llevaría el beneficio de la duda.

La verdad era algo que nunca tuvo. La verdad ante sus ojos fue velada. Le pusieron una venda y no supo ni pudo ver lo que estaba pasando en frente suyo. Se sintió estúpida, se sintió humillada. Odiaba a Moonlight.

Pero a pesar de tener las cosas muy claras en cuanto a los sentimientos que tenía hacía su ex, había algo que aún no lograba entender. Había algo que no quiso quedarse a averiguar.

La mirada de Moonlight que tenía en ese momento fue algo que no pudo descifra en el momento. La sensación de esos ojos profundos sobre los suyos era algo raro. No había remordimiento, casi se podía decir que había cierto vacío en ellos, como si estuviera muerta.

Pero a la vez transmitía un sentimiento de tristeza y a la vez de alivio. Fue tan raro, fue tan intenso que se le grabó en la mente a Sunset, no sabiendo cómo descifrar aquello. No sabía que nombre ponerle a ese sentimiento.

Fueron sólo por unos momentos, casi unos instantes. Ellas dos paradas, casi que hasta el tiempo se pudo haber congelado en ese momento. Sólo ellas dos, en un dialogo lleno de preguntas pero sin ninguna respuesta. Moonlight la miraba con serenidad y seriedad típica de ella, mientras que Sunset se le escurría unas cuantas lágrimas por esos hermosos ojos.

Las dos se miraban, se intentaban comunicar pero ninguna pudo conectar con el corazón de la otra. Las palabras no llegaron, los susurros tampoco ni tampoco los pálpitos de sus corazones deseosos de encontrar la verdad tras el misterio de la duda.

Esa noche no dijeron nada. Nada salió de esos labios. Ninguna de las dos quería hablar, ninguna podía. Sólo podían contemplarse en ese momento, temiendo que tal vez sería la última vez que se estuvieran viendo de esa manera. Ninguna de las dos querían apartar la mirada de la otra, pero el dolor de mirarlos tan directamente les hacía dudar de lo que realmente querían.

En un momento Sunset logró ver algo que no logra comprender aún. La mirada de Moonlight carente de vida, pero de alguna manera estaban expectativos, como si gritaran por algo, como si buscaran algo en ella, como si le implorara por algo pero que jamás supo qué era. Nunca supo, ni lo sabrá porque había decidido irse, apartarse de todo lo que le hacía daño. Y Moonlight le hacía mucho.

Sabía que se había prometido luchar por ella, sabía que había decidido confiar plenamente en ella y a ciegas. Pero una cosa es eso, y otra cosa era verla de primera mano besándose con otra mujer que no era ella. Y se preguntaba si ellas tenían algo antes, si esa mujer con la que estaba Moonlight la había seducido mejor que ella, si le había hecho el amor de mejor manera.

Las sirenas eran seres hermosas. Su belleza era algo que no se podía negar ni olvidar. Sabía también lo sensuales que eran, y más con la voz. Pero aún no teniéndola, tenían unos cuerpos para envidiar. Adagio, la líder de las tres era la más hermosa. Su cabellera larga y frondosa, ojos llameantes y llenos de confianza, sus pechos y caderas en prominentes, su piel clara, sus labios hermosos. Pensando en todas esas cosas se sentía incluso peor. Se sentía más allá de la humillación y la traición. Se sentía realmente dolida.

Las odiaba, las detestaba, pero se odiaba más así misma. Se odiaba a ella misma por ser tan ingenua, tan tonta y fácil de engañar. Sabía que había caído en una trampa y ni siquiera había dudado, porque había dado por sentado la sinceridad con la que le hablaban esos labios. Había confiado su ser entero a esos brazos y a ese calor que emanaba de ese cuerpo, y todo para nada.

Las lagrimas recorrían sus mejillas, sus ojos se encontraban completamente rojos de tanto llorar y no comprendía porqué tenía que llorar por alguien que nunca valió nada. No comprendía porqué su corazón se encontraba dudando de darle el lugar que realmente siempre se mereció Moonlight. No sabía porqué intentaba darle una excusa, una explicación, una en la que le dijera que todo era un mal entendido. Muchas veces había llegado a ese punto, lo repetía una y otra vez, intentando darle una oportunidad más. De intentar todo de nuevo, desde cero. Se sentía tan desesperada por ello, que incluso le perdonaría todo, sin importarle más nada.

Pero ninguna llamada, ninguna razón de ser del paradero de Moonlight. El silencio que se había formado entre ellas parecía ser el definitivo, dando a entender quién había escogido qué en medio de ese embrollo.

De haber aparecido Moonlight con unos ojos llenos de lágrimas, y con una expresión de arrepentimiento sabía que la hubiera perdonado. Lo sabía, porque se conocía muy bien, sabía lo mucho que la amaba, sabía lo mucho que la necesitaba a su lado. Y porque lo sabía se odiaba. Se odiaba por ser tan débil cuando se trataba de Moonlight.

"Moonlight me mintió"

Las vacaciones estarían llegando a su final muy pronto, y ella no había pasado para nada bien ese momento de descanso. Cuando pensaba que la pasaría de lo mejor, a lado de quién creía que la amaba sus ilusiones se rompieron en un parpadeo. Bastó con un sólo mensaje para que todo se fuera por el caño. Bastaron sólo unas cuantas palabras para que su vida se sacudiera por completo, y no lo entendía para nada.

Por su cabeza rondaba una y otra vez las palabras que le había dedicado en un principio Moonlight "Déjame enseñarte a amar", esa había sido la promesa que le había hecho Moonlight.

"¡Tú no sabes amar!"

La amargura se hacía cada vez más presente en su mente. Esas palabras le hacían sentir mal. Cada vez que se sentía mejor volvían esas palabras sólo para atormentarlas, como si fueran esquirlas que parten su espíritu cada vez que las recordaba. Y ya no quería recordarlas más. Quería olvidarlo todo.

Olvidarse de todo, de ella, de Moonlight, de Equestria, de sus amigas, de todo. Quería olvidarse de su nombre, incluso de quién era ella, lo quería dejar todo atrás y volver a empezar, volver a renacer. Quería poder levantarse de entre los escombros de su miseria, quería poder levantarse con sus propias fuerzas y salir con la frente bien en alto.

La nieve comenzó a caer, dejando caer los primeros copos de nieve. Sunset miró hacía la ventana desde su cama. Daba gracias de que hoy no le tocaba trabajar, no quería ir con esa cara ojerosa y los ojos rojos, pensarían cosas que no son.

Los pequeños copos helados caían de poco a poco, después un poco más y más. Caían despacio, caían sin prisa alguna. Caían para después ser olvidados y enterrados para formar una capa de nieve en la superficie.

Sunset odiaba los días en los que nevaba. Por alguna razón le hacían sentir depresión. Mirar la ventana así le recordaba mucho su viejo mundo, Equestria. Comenzaba a pensar que debió de haber regresado junto con Twilight. Ya no se sentía en casa más.

La duda no había permanecido, sino apenas unos días atrás pensó que no valía la pena quedarse en ese lugar a dónde no pertenece. Equestria era su hogar, era dónde ella podía permanecer. Ahí, en Equestria, podría volver a retornar sus estudios sobre la magia y criaturas misteriosas. En Equestria podría volver a su antigua vida de rata de biblioteca, resolviendo acertijos y conjurando magia avanzada. Podría escapar de todo y de todos, para sumergirse en un abismo que le prometía algo de paz a su interior.

La nieve seguía cayendo de a poco en poco. El frío comenzó a sentirse un poco más en el ambiente. El cielo se encontraba gris, y la melancolía no paraba de crecer por el pueblo.

Sunset sabía que el mundo no pararía por su dolor, sabía que había a diario corazones rotos, corazones en situaciones difíciles, corazones que estaban a punto de ser heridos. Pero cuando a uno le toca ser el que vive aquellas cosas, es cuando te das cuenta de lo duro que es el tenerse que aguantar las ganas de llorar, de gritar, de salir corriendo para dejarlo todo, olvidarse de todo.

En medio de su fría soledad, sintió que unos brazos muy conocidos la abrazaban por detrás. Su corazón comenzó a latir de prisa reconociendo rápidamente ese aroma. Sabía muy bien de quién eran esos brazos y ese aroma, conocía muy bien ese calor corporal.

Pero al dar vuelta a la mirada se miró sola en la habitación. No había nadie. Nunca lo hubo. Habían veces en las que la necesidad de volver a verla le hacía sentir cosas que no eran, imaginarse cosas que no habían pasado y que no estaban pasando. Era una sensación rara.

La sensación de realismo en cada alucinación era muy fuerte y casi desconcertante. Desconcertante combinado con la desilusión de no pertenecer a esa realidad. Patético por desear cosas de forma desesperada. Se sentía desesperada, se sentía miserable, se sentía realmente patética por desear que Moonlight estuviera ahí para ella a pesar de todas las cosas que habían pasado.

Pero si algo que no había dejado en esa relación era su orgullo. El orgullo fue algo que no dejó del todo a un lado. Fue algo que lo guardó muy bien, fue algo que a pesar de su enamoramiento su sentido común se aferró a éste, sabiendo en el fondo que tarde o temprano lo usaría.

Su intuición no había fallado, por lo tanto su orgullo aún permanecía en su corazón, recriminándose lo débil que se estaba volviendo en esos momentos. Debía actuar pronto, debía salir de estas como lo había hecho antes. Debía mantener la cabeza en alto, y lo haría. El orgullo que ella poseía en su corazón era muy fuerte como para ser deshecho de la noche a la mañana.

Había sido ingenua, descuidada y confiada, y eso era algo que ya no volvería a pasar. Si volvía a tener una relación ya no dejaría que entraran de lleno a su corazón.

Moonlight había sido tan especial para ella, que no le importó siquiera su condición de mujer para andar con ella. Había roto uno de sus estándares morales por andar con Moonlight, olvidando por completo que ella no era así para nada. Moonlight había sido tan única en su corazón que dejó caer muchas barreras casi a la primera, dejándose así misma en descubierto casi por completo. Dejó entrar a esa misteriosa mujer y amante en su vida sin ponerle trabas, sin peros y sin prejuicios. Tanto era así que no se imaginaba su vida sin Moonlight, pero debía ser fuerte, debía prevalecer ante todo, ante las situaciones difíciles siempre se había mantenido de pie, y había logrado salir. Ahora no sería la la excepción.

"La voy a olvidar"

El sonido de su celular la despertó. Había pasado otro día en su habitación encerrada, tanto que el sonido la sorprendió un tanto. Regañándose incluso por pensar en si sería Moonlight, pero al mirar la pantalla del teléfono diviso con pesar que no era a quién quería no esperar.

-¿Diga?-.

-¡Oh querida! ¿Te he despertado? Discúlpame, es sólo que hace tiempo que no hablamos y eso, ¿te parece salir hoy o tienes cosas qué hacer?-.

-Rarity, eh… pues la verdad no tengo nada que hacer hoy-.

-¡Perfecto! ¿Entonces nos encontramos en alguna parte?-.

Mientras se ponían de acuerdo en dónde se verían entre otras cosas, Sunset divagaba entre su realidad y la que había estado soñando. No quería seguir así debía hacer algo, y aunque no tuviera las ganas de hablar con nadie debía salir y volver a aprender a vivir sola.

-Entonces nos vemos dentro de un rato-.

-Sí…-.

Fue la escasa respuesta para despedirse de Rarity. De las chicas ella era la única que sabía lo de Moonlight, fue la única en la que pudo confiar y llorarle de manera descontrolada. Fue incluso raro para ella, el dejarse llevar tan fácilmente por sus sentimientos, le debía por lo menos una salida entre amigas, sólo ellas dos.

Se paró de la cama para comenzar a vestirse y arreglarse para salir. Se dio un baño tranquilo, se secó el cabello, se miró al espejo y decidió que debía de ocultar un poco esas ojeras. La ropa que se pondría sería casual para la ocasión. No quería exagerar, no quería tardar demasiado e ello.

Salió del departamento y se dirigió hacía la parada del autobús para poder tomar la ruta que la dejaría cerca de dónde había quedado con Rarity. El día no parecía ser demasiado frío, pero aún así había decidido llevar algo que le permitiera abrigarse por si acaso.

Pronto llegó a dónde se vería con Rarity, era raro, era la primera vez que ellas dos quedaban a solas como ahora. Cuando salían siempre lo hacían con las demás chicas, siempre en grupo, siempre haciendo los momentos más animados posibles. Siempre había sido parte de algo, pero ahora se sentía rara mientras se dirigía sola para encontrarse a Rarity a solas.

Rarity ya la estaba esperando con su típica sonrisa de revista, iba vestida como solía hacerlo, de manera casual pero sin dejar de lado el estilo y refinamiento del que se enorgullecía. Siempre bien maquillada y peinada, siempre tan pulcra y elegante, siempre presentable.

-¡Sunset, querida! ¿Cómo has estado?-. La radiante sonrisa de Rarity deslumbraba a la contrariada Sunset.

-Pues estoy, eso ya es mucho-.

La sonrisa que tenía Rarity se atenúo un poco, no se borró por completo pero si perdió la mayor parte de su encanto, pero pronto se recompuso, no estaba ahí para hacer sentir mal a Sunset, sólo quería animarla. Se apresuró a abrazarla, que tanta falta le hacía a su amiga, sabía lo mucho que le debía de doler toda esta situación.

Y dadas las circunstancias realmente se encontraba igual de sorprendida como lo estaba Sunset. Rarity había conocido a Moonlight en una situación problemática, y podía jurar que el corazón de Moonlight era noble y siempre sincero, por lo que no entendía el porqué de su falta. ¿Por qué serle infiel a quién amas? No lo entendía, realmente no lo entendía.

No le cabía en la cabeza que Moonlight fuera así. No le daba la razón a una acción como esa. Conocía desde hacía tiempo a Moonlight, y aunque hubo un momento de incomunicación entre ellas de vez en cuando se mandaban algo por correo, por lo que podía asegurar que nunca encontró maldad en esa chica.

Las chicas caminaron un poco, viendo cosas de aparadores, comparando puntos de vista y comentarios referente a sus gustos. Al llegar la hora de la comida Rarity llevó a un lugar donde podrían platicar de forma más privada. El lugar era un restaurant bar que se dividía las mesas, separándolas entre ellas con una pared falsa. Era un lugar al que había ido de visita por sugerencia de Moonlight, pero eso nunca se lo diría a Sunset teniendo en cuenta lo sucedido.

-¿Cómo conociste este lugar?-.

Justo lo que no quería responder Rarity.

-Alguien me lo recomendó-. Sonaba rara su voz.

-¿Fue acaso ella?-.

Justo en el clavo, pero tampoco tenía las agallas para reconocerlo, por lo que fingió demencia.

-Se nota que es de su estilo, tú jamás pondrías un solo pie aquí por cuenta propia-.

Esto iba a ser más difícil de lo que creía. Pero igual ya era tarde como para cambiar de lugar, eso sería incluso peor.

Mirándola fijamente a los ojos, Rarity tomó las manos de Sunset y le sonrió. Sunset sólo logró hacer una rara mueca intentando formar una sonrisa, pero que no pudo lograr.

-Sunset, hermosa, escúchame, yo siempre estaré aquí para ti, para escucharte siempre que pueda-.

Sunset la miró fijamente, pensando en lo tonta que había sido antes como para haber hecho a un lado la amistad por poder. De haber sido diferente, podría haber sido amiga de Rarity desde hace tiempo. Viendo ese gesto generoso de Rarity le hizo pensar en que no hacía más que deberle y deberle, aún no se podía perdonar por todo lo que le había hecho en el pasado, y ahora ella le mostraba una amistad genuina, sin rencor sin malicia.

-Gracias-.

Fue una simple frase, pero realmente no podía decir más que eso, porque era justo eso lo que quería decir. Muchas veces se dice gracias por inercia, sin ponerse a pensar realmente lo que es la gratitud. Sunset se sentía en deuda, y realmente agradecida de que una mano amiga le tendiera su ayuda cuando más lo necesitaba. No había qué decir más que eso. Era justo lo que quería decir.

La comida transcurrió sin mucha plática, apenas y había uno que otro comentario sobre la comida, sobre la escuela o sobre las demás chicas. No querían profundizar todavía en temas relevantes, aún no se sentían listas para ese paso.

Justo cuando se iban a casa, de manera sorpresiva Sunset invitó a Rarity a su casa. Nunca antes había invitado a alguien, además de Moonlight, a su casa, esta sería la primera vez que invitaba a una amiga a su casa.

-Yo conocí a Moonlight el siguiente día de llegar aquí-.

Comenzó a relatar la historia Sunset, mientras esperaban en la parada de autobús.

-Yo no recuerdo mucho de cuando llegué. Ese día había pasado por muchas dificultades sólo para lograr cruzar. Recuerdo que esa noche me escabullí por el palacio de Celestia para poder acceder al portal-.

-Disculpa querida ¿quién es Celestia?-.

-Es la gobernante de Equestria. Es la princesa que nos brinda el sol en Equestria. También fue la tutora mía y la de Twilight-.

-Parece ser una persona importante-.

-Lo es-. Por primera vez en ese lapso de tiempo se asomaba una sonrisa verdadera en los labios de Sunset, una cálida sonrisa se dejaba crear en el rostro de Sunset. -Es un ser importante, y también lo es a nivel personal para mi. Ella fue más que una tutora, pero por mis tonterías no pude ver lo importante que era ella para mi-.

La plática se interrumpió un poco a la llegada del autobús. Ambas chicas abordaron el transporte, y se quedaron en silencio tranquilo mientras viajaban. Cada una en sus propios pensamientos, dialogando entre ellas de manera discreta sobre las cosas que habían acontecido. Cada una tenía una batalla que librar, pero por ahora no dirían nada.

El viaje transcurrió tranquilo, ambas chicas se mantuvieron mirando al horizonte pensando distintas cosas, hasta que por fin habían llegado a la parada donde debían desbordar.

La caminata fue igual que el viaje, en silencio. Sunset estaba pensando cómo continuar la historia.

-Esa noche me revelé ante los estándares de Celestia. Ella había intentado advertirme que el espejo contenía un hechizo que confundía a quién lo viera, y que yo no estaba preparada para ese reto. Por su puesto en ese entonces yo era una persona diferente y no me importó. Cada día que pasaba, mi obsesión por el portal crecía, al grado de descontrolarme. Había investigado sobre lo escrito acerca de ese portal a otro mundo, y me maravilló mucho lo que vi escrito ahí. Un día no me pude controlar, y logré entrar al castillo, evadiendo a toda la guardia real, hasta que Celestia me encontró-.

Sunset condujo a Rarity por las escaleras para subir a su departamento, mientras que Rarity le prestaba atención a su historia, que aunque ya la había escuchado quería volverla a escuchar. Pronto llegaron a su departamento, y Sunset la invitó a entrar, instándola a que se pusiera cómoda mientras continuaba su historia.

-Fue la primera vez que Celestia me regañó en serio. Antes habían sido pequeñas llamadas de atención y observaciones, pero esa vez realmente pude ver reflejado en sus ojos la decepción. Fue muy difícil para mi cuando lo comprendí. Pero en aquél entonces sólo me importaba mi persona, y los demás los hacía a un lado. Así que como pude logré pasar la barrera, y poder entrar a este mundo-.

Sunset hizo una pequeña pausa mientras acomodaba sus cosas en la silla más cercana a ella, dejando su abrigo y demás cosas encima de éste. Quería sentirse cómoda.

-El pasar por el portal te hace sentir raro, te hace sentir de alguna manera como si pasaras en medio de un portal hecho de pura energía. La sensación puede ser tan placentera como insufrible. No tienes control de nada, sólo dejas que te guíe por un túnel del cuál no sabes nada. Es desconcertante, y hasta cierto punto, aterrador-.

-¿Qué fue lo que viste para entrar al portal?-.

-Me vi reflejada como un alicornio, como una princesa, como una gobernante, incluso pensé en ser superior a Celestia. Pero al cruzar el portal me encontré en un mundo de lo más extraño, solo y frío. No podía siquiera mantenerme de pie, no podía siquiera imaginar qué hacer. Me sentía fatigada por alguna razón, no podía controlarlo. Me quedé dormida. Al despertar estaba en un lugar cálido y estaba seca. Y ahí fue donde me encontré con ella…-.

-Moonlight-.

-Sí, con Moonlight. Sin decir una sola palabra ella me acogió y me sacó de ese lugar, presentando unos papeles que hasta la fecha no sé qué eran. Me llevó a un lugar donde podía quedarme, nunca me preguntó nada sobre quién era yo o de dónde venía, nunca pareció interesarle ese detalle-. Sunset clavó sus ojos sobre los zafiros de Rarity -A veces siento como si ella estuviera esperando por mi. ¡Lo sé, es una tontería pensar eso! Pero había veces es las que ese pensamiento me asaltaba en medio de la noche y ya no podía dormir por darle vueltas al asunto. Sintiendo como el corazón me latía a prisa y el calor envolverme con tan solo pensar que el destino nos había juntado-.

-Sunset…-.

-Es por eso que no lo entiendo. Es por eso que no entiendo qué está pasando, ella nunca dice nada, ella nunca demuestra nada, ella siempre se lo calla todo y se lo guarda por alguna razón. Y ahora sé la razón, todo esto fue un simple juego para ella-.

El odio que salían de sus palabras era más que evidente. Aunque las había dicho de manera calmada, se podía sentir el rencor emanar en cada palabra dicha.

-Sunset, yo no creo que esto sea así…-.

-¿A no? ¿Entonces qué quieres que piense? ¿Qué quieres que haga? ¡Oye Moonlight, no pasa nada por romper mi corazón! ¿Es eso lo que me estás sugiriendo?-.

-No claro que no Sunset, perdóname, no fue mi intención decir eso-.

-¡Ella jugó todo este tiempo! ¡Y hasta ahora me doy cuenta de ello! Siempre creí que era un tanto sospechoso que nunca me dijera algo sobre ella, o que me llevara a su casa ¡nunca lo supe! Y eso era tan simple, ella ya tenía a alguien con quien revolcarse, ya tenía a alguien desde un principio y yo sólo fui una entretención para ambas. ¡Rariy, estoy segura de que Moonlight es una sirena!-.

-¿Estás segura de ello?-.

-¡La vi besándose con Adagio!-.

-Pero dices que también estaban las otras dos sirenas, más otra persona que no viste bien, pudieron haberla amenazado con algo, ¡tú misma lo dijiste hace tiempo! ¿lo recuerdas? Aquél día cuando te las encontraste cerca del portal, tú fuiste la que insistió en que ellas pudieron haber tenido algo que ver con la desaparición de Moonlight-.

-¡No lo creo!-.

-¿Por qué lo dices querida?-.

-Porque la forma en cómo ella agarró su cintura no es de alguien que está siendo amenazada-.

Punto a favor de Sunset, Rarity no podía negar que ella llevaba la razón, pero algo le decía que las cosas no eran del todo así, que las cosas no habían sucedido de esa manera, y estaba dispuesta a averiguarlo.

-Tal vez tengas razón Sunset, pero querida, ya no tiene caso que te sigas atormentando con lo mismo-.

No hubo comentario de la parte contraria. El comentario murió ahí, pues no había más nada que comentar, no había más que decir al respecto. El hecho es que dolía, y mucho, pero parecía como si Rarity le estuviera quitando importancia a las cosas, y eso le hacía sentir un poco irritada a Sunset.

Le irritaba porque realmente le dolía todo esto, para ella Moonlight había sido la primera en todo. Ella había sido su primera amiga, su primer amor, su primer dolor de cabeza, y su primera ruptura. Realmente todo esto era muy confuso.

Tal vez para las personas de ese mundo una rotura era de lo más normal. Mientras observaba a las personas que le rodeaban, se dio cuenta de que las relaciones no eran como en Equestria. Las relaciones parecían ser más volátiles, más extrañas y un tanto confusas. A veces parecían muy enamorados y otras veces se ignoraban, otras veces parecía como si nada hubiera pasado entre ellos. A veces parecía como dieran todo por el otro, como si pudiesen dar todo hasta el final, para terminar todo como una historia adornada nada más.

No entendía cómo es que podían desperdiciar tanto su tiempo y sus energías de esa manera. Y porque no le entendía prefería no envolverse en esa extraña actuación humana, la idea de aparentar cosas que realmente no eran no le iban.

Sunset era una chica con orgullo y mucho sentido de la responsabilidad. No era tan diferente a como es Twilight. Era muy diligente en sus tareas, y siempre trataba de llevar todo en su buen cause, por lo que envolverse en algo tan trivial no le iba para nada a ella.

Y aún así había aceptado andar con un chico de melena azul. No lo había tratado tanto, pero era el chico popular, y ella necesitaba serlo también. Fingir ser una chica buena y atenta era una cosa, pero fingir y que le fingieran amor era otra cosa para ella. Por eso las cosas con Flash nunca funcionaron como las demás parejas lo hicieron.

Tal vez hubiera sido mejor haberle dicho que no desde un principio a Moonlight. Lo sabía, siempre lo supo, pero fue tan estúpida cómo para pensar que las cosas realmente funcionarían. Y lo peor es que cuando se estaba convenciendo de que había sido la mejor decisión resultó que siempre no.

Rarity tenía rato de que se había ido, por lo que ella estuvo de nuevo sola en su habitación. Sumergida en sus pensamientos envenenados. Sufriendo en soledad y silencio.

En un momento se comenzó a sentir adormecida, y pronto se quedó dormida en su cama. El sonido insistente de un timbre la despertó, pensando que tal vez a Rarity se le había olvidado algo, o era el propietario que quería decirle algo sobre el mantenimiento del edificio. Se levantó con cierta pesadez en el cuerpo, sintiéndose extrañamente entumecida, tal vez por la posición en la que quedó o simplemente no había sido del todo reconfortante sueño. Se dirigió para abrir la puerta, y al hacerlo quedó pálida.

Durante dos semanas había querido ver a esa persona. Esperó y esperó por saber algo de ella, lo hizo aunque le doliera admitirlo, aunque su orgullo se viera en aprietos, era algo que realmente no podía negar del todo. Ahí estaba ella, con esos ojos realmente profundos y penetrantes.

¿Por qué ahora? ¿Por qué siempre aparecía cuando menos quería, o cuando más lo necesitaba?

Ahí estaba parada frente a ella, sin decir nada. Ahí estaba parada casi con una sonrisa burlona como lo hizo la primera vez que se volvieron a encontrar. Esto probablemente sería una broma, una muy mala broma para alguien que aún seguía lastimada. Tal vez se trataba de un sueño muy bien logrado, o una alucinación, pues la sensación de realidad era abrumadora.

-Moonlight…-. Salió un breve susurro.

Continuará…


Primero que nada, feliz año nuevo a todos los que están leyendo estas líneas. Gracias por seguir leyendo la historia, realmente se les agradece que le echen una ojeada a esta historia que justo hoy se cumple un año desde que me animé a publicar el primer capítulo, y como lo prometí no la he dejado a pesar de que realmente el tiempo no es mucho. Las cosas no han sido del todo geniales este inicio de año, y realmente han pasado varias cosas duras en estos pocos días que lleva el año, pero espero por lo menos terminar esta historia tal como lo prometí. Espero que por lo menos a ustedes no les haya ido tan mal como a mi este inicio de año uwu...

Talion Dash: Gracias por tu anterior review, y como podrás notar no pasó nada de lo anterior (aún) espero no estés desilucionado. Realmente creí que sería conveniente que el lector supiera ya ciertas cosas que pasan al rededor. La idea de Adagio enamorada fue algo que ya se estaba gestando desde hace tiempo, pero realmente no es algo que es correspondido. Pensé que sería interesante desde un principio un personaje que sacrificara su propio amor para poder saldar cuentas, y poder hacer algo en contra de Midnight, que por ahora sigue en las sombras. Por otro lado, considero que el sufrimiento de Sunset era algo que se debe resaltar, y sobre todo también su confusión al no saber cómo reaccionar ante algo que no previó. Creo que un golpe así no es satisfactorio para nadie.

Yara Sosa: Sólo te puedo decir que pasarán muchas cosas...