Capitulo 21
.
.
Odiaba esta situación, no sabía que esperar, habían tantas posibilidad y yo quería que no existiera ninguna de ellas. No podía ver sufrir a mi hija y menos por un imbécil que la tenia entre la espada y la pared. Conocía los sentimientos de Renesmee, pero también sabía de su bondad, sabía lo que significaba tomar cualquiera de las dos opciones que Erik que daba.
- ¡Responde Renesmee! Él o yo
No entendía porque Fred no se defendía, tenía todas las posibilidades de ganarle, podía ser que Erik fuera un neófito, que lo llenaba de fuerza, pero su concentración aún no estaba desarrollada, podía volver a utilizar su don y lograr vencerlo sin siquiera hacerle un rasguño. Pero recordé las palabras de Erik, Renesmee sufriría si alguno de los dos salía dañado, Fred esperaba por la respuesta, todo dependía de ella para actuar… tenia lógica.
Di un paso más hacia adelante, rápidamente la mano de Edward se colocó en frente para que no siguiera moviéndome. Miré a mi alrededor, era la que más adelante se encontraba, cerré los ojos por un segundo tomando la mayor cantidad de aire, buscando la concentración, la calma para poder enfrentar esto. Miré fijamente a mi hija pidiéndole que decidiera rápido, yo podría hacerme cargo de lo demás, no había que pensar en el sufrimiento. Recordé mi pasado, yo había tenido que hacer una elección, pero había tenido que decidir entre dos personas que amaba, Renesmee no amaba a Erik, el chico había cambiado, ya no era el mismo muchacho humano con el cual pasaba tiempo en la escuela.
- Lo prefiero a él, Erik
Una protesta audible para todos nosotros se escuchó… un golpe contra el aire, una amenaza hacia Fred que ahora estaba en el suelo luego de que Erik lo soltara. Ambos se miraron fijamente esperando la reacción del otro. El neófito bufó antes de salir corriendo, cruzando el río y perdiéndose entre los árboles. Nessie corrió hacia donde se encontraba el vampiro tomándole del cuello buscando alguna grieta o algo que hubiera dejado Erik. Los demás nos acercamos rápidamente, Renesmee lo abrazó con fuerza pasando sus brazos por el cuello sin importarle que hace poco ese hubiera sido parte de una amenaza. A Fred tampoco pareció importarle, este respondió pasando sus brazos por su cintura aferrándola más hacia si queriéndola proteger. Una pequeña sonrisa escapó de mi boca, miré a mi lado, mi sonrisa se ensanchó con solo ver el ceño fruncido de mi esposo, sabía que la escena no le gustaba mucho, pero tenía que decidir por uno, el lobo o el vampiro. Me aferré a su cuerpo, él hiso lo mismo pero sin dejar de mirar a la pareja que todavía seguía sentada en el suelo.
Carlisle con la misma sonrisa que tenía yo, aconsejó que entráramos, algunos debíamos discutir sobre el neófito y otros debían descansar mirando hacia su nieta quien seguía escondida en el cuello del chico. Fred al darse cuenta que era el centro de atención miró directamente hacia Edward, estaba segura que pensaba en ocupar su don para escaparse del padre furioso o buscar una forma rápida de separarse de la chica y correr. Para ayudarlo un poco, sin importarme que los demás estuvieran ahí, tomé el rostro de mi marido para besarlo con pasión. Escuché algunas risas pero no me importó, sabía que mi intento de distracción había funcionado cuando las manos de Edward se aferraron a mi cintura.
Cuando nos separamos, ya estábamos solos en el jardín, me miró reprobando mi conducta, pero sabía que una sonrisa podía solucionarlo todo. Sin más me tomó en sus brazos corriendo en dirección a la cabaña, me reí en el camino aferrándome a su cuello aunque sin temor a tropezar o estrellarnos contra algún árbol. Ni siquiera me bajó cuando estuvimos frente a la puerta, de una patada la abrió dejándonos el paso. Lo miré enojada, no era forma de tratar la puerta de MI casa, pero a Edward no pareció importarte pues siguió hacia la habitación blanca lanzándome a la cama, cayendo sobre mí, besándome con fiereza, olvidándose del cariño, olvidándose de su lado humano, haciéndome su mujer entregado a sus instintos vampíricos… y eso me gustaba.
Hacer el amor con Edward lograría que botáramos tanta tensión acumulada en estos días. Sonreí olvidando todo lo que estuviera en mi cabeza cuando sus dientes se apoderaron de mi cuello, un gemido se escapó desde mi pecho mientras sus besos y mordiscos bajaban por mi cuerpo. Me anticipé a quitarme la blusa y el sujetador antes de que los destruyera mientras él seguía en su camino, mis pantalones estaban peligrando pero una rápida mirada hacia mis pechos desnudos le hicieron olvidar en lo que estaba volviendo hacia arriba, apoderándose de uno de ellos con su boca. Rápidamente llevé mis manos hacia su pantalón desabrochándolo velozmente ayudándome con mis pies para bajarlos mientras que mis manos iban hacia su camiseta.
Gruñó cuando tuve que separarlo de mi cuerpo para quitársela, como siempre, no le importaba si una camiseta se estropeaba… una más, una menos, que importa. Lo tomé de ambos lados de su cara atrayéndolo hacia mi boca, ansiosa de probar sus labios. Gracias al cielo, respetó mis pantalones dándose el tiempo de quitármelos como una persona normal, quedando, por fin, ambos desnudos, listos para entregarnos uno al otro. Abrí mis piernas amarrándolas a su cadera, nos miramos a los ojos, ambos profundamente negros y podía asegurar que algún destello rojo debido al fuego que se apoderaba de nuestro interior. Volvió a apoderarse de mis labios mientras se hundía en mi impidiendo que gritara… sus movimientos lentos pero intensos hacían que me volviera loca, ansiaba que sus caderas se movieran con velocidad haciéndome perder la razón, pero Edward estaba dispuesto a vengarse de mi distracción hace unos minutos. Mis piernas se apretaron a su alrededor trayéndolo más hacia mi logrando que la penetración fuera más profunda, ambos soltamos un gemido que invadió la habitación.
Sus movimientos fueron acelerándose, sus labios se apoderaron de uno de mis senos, yo jadeé en respuesta, miles de sensaciones se venían a mi cuerpo, sentía como mi centro se contraía, miles de corrientes se apoderaban de esa zona, listas para explotar en una próxima embestida. Nuestras miradas se encontraron justo cuando el orgasmo venia por nosotros, Edward terminando en mi interior. Se dejó caer sobre mí, pasé mis brazos por su espalda, acariciándola con leves roces, se estremeció sin moverse, sonreí. Besé su hombro mientras mis manos iban a su cabello enterrando mis dedos en este, sentí pequeños besos en mi clavícula, no pude evitar una risita, Edward levantó la mirada regalándome una de mis sonrisas favoritas.
- Tu manera de distraerme funciona – me reí
- Eso es bueno – apoyó su frente en la mía cerrando los ojos
- No puedo soportar que Renesmee deba pasar por estas cosas…
- ¿Al igual que tú? – sus ojos, ahora dorados, me miran fijamente
- Es como si mi vida quisiera volver a repetirse…
- Pero tú no tuviste que enfrentarte a un neófito sediento de venganza – sonreí mientras acariciaba su cabello y él cerraba los ojos – aunque si contra un lobo celoso
- Y aún peor… ¡el mismo chucho!
No me daba cuenta hasta ese instante cuando habíamos necesitado de ese momento. Seguí regalándole caricias mientras Edward sostenía su peso en sus codos con la intención de no aplastarme pero sin moverse de encima como a mí me gustaba. Edward tenía razón, era como si la historia volviera a repetirse, Renesmee teniendo que huir de la sangre humana, creyendo creer tener algún sentimiento por el chico, pero su amor estaba dividido entre un vampiro y un lobo, ambos decididos a dejarlo todo por su bienestar, por su felicidad. La cabeza de mi esposo se apoyó en mi pecho como lo hacía cuando era humana, se giró para mirarme regalándome una sonrisa.
- Es lamentable que ahora no escuche tu corazón
- Pero sabes que aún sigue sintiendo lo mismo por ti y aún más fuerte
- Te amo, Bella
- Yo también te amo, Edward Cullen
Cuando volvíamos a casa pensé en otra forma de distracción, no sabía si Fred y mi hija seguían conversando o estaban en otra cosa… sacudí la cabeza, no, esperaba que siguieran siendo los chicos tímidos y responsables, no sabía si estaba preparada para enfrentar algo más íntimo que esas miradas furtivas o abrazos, en eso debía darle la razón a mi esposo.
.
….¨….¨….¨….¨….¨….
.
.
Renesmee
.
Era en este momento en donde me daba cuenta de todo lo que había pasado en esos minutos, horas, no sabía el tiempo, pero entendía que había elegido a Fred dejando suelto a un herido y sádico Erik, había temido por la vida del vampiro que ahora estaba frente a mí, inmóvil, esperando alguna reacción de mi parte para decir algo, había demostrado mi prioridad hacia él frente a toda mi familia… ¡mi padre había estado presente! Levanté la mirada con los ojos abierto al recordarlo, mirando a Fred quien asintió como si supiera lo que estaba pasando por mi mente. Debía agradecerle a mi madre por salvarme.
¿Y ahora que pasaría? ¿Qué les diría a todos? ¿Qué me gusta Fred? ¿Qué dirá Jacob? ¿Qué dirá mi hermano? ¿Qué dirán mis padres? ¿Mi familia? Sacudí la cabeza mientras la tomaba con ambas manos, eran demasiadas preguntas y no encontraba respuesta para ninguna pero debía enfrentar cada una de estas y en especial ¿Qué haría con Erik? ¿Se había ido para no volver? Si volvía, ¿Qué haría? ¿Qué le diría? Gruñí, no más preguntas por favor.
- Ey, basta de mortificarte… no lograrás nada más que otras veinte preguntas
Fred tomó mis manos entre las suyas dejándolas cerca de su pecho, mirándome fijamente con una pequeña sonrisa, esperando a que la calma viniera por mí, pero realmente eso sería imposible, tenía tantas cosas que arreglar que hasta no solucionarlas, sería imposible calmarme, ya esperaba que Edward apareciera por esa puerta pidiendo explicaciones, ¿y qué le diría yo? Bufé, más preguntas, escuché una risita de mi acompañante, levanté la mirada con el ceño fruncido esperando una explicación.
- Deja de pelear contigo misma – una de sus manos dejó las nuestras para llevarla hacia mi barbilla acariciándola con el pulgar – no necesitas dar explicaciones a nadie
- A mi padre si – volvió a reírse pero esta vez podía ver el nerviosismo, me separé dos pasos de él, Fred me miró expectante – y a ti también – el vampiro negó
- No, yo no lo necesito
- ¡Claro que lo necesitas! Te elegí a ti en vez de a Erik…
- Y te lo agradezco, salvaste mi vida – coloqué mi manos en la cintura mientras alzaba una ceja
- Sé que podrías haberlo hecho tu solo, pero esperas esa respuesta – soltó una risita nerviosa
- Bien, si, quería oírla… y gracias por elegirme a mí, pero no tienes que darme explicaciones – suspiré, volví a avanzar esos dos pasos que nos separaban
- Me gustas… - podía ver la sorpresa en sus ojos, estaba tan quieto como una estatua – te quiero Fred, aunque eso signifique que varios aquí quieran recriminarte – Fred se rió mientras me acercaba a su cuerpo para abrazarme
- No sabes cuánto me gusta escuchar eso… aunque deba enfrentarme a grandes lobos y vampiros
Levanté la mirada para concentrarme en sus ojos, por primera vez desde que había llegado a nuestras vidas eternas, que podía ver un brillo de luz en ellos. Se veían hermosos, dorados centellantes. Aún no podía entender como había llegado a este sentimiento tan fuerte que creía en mi interior, me pregunté si podría llegar a ser tan fuerte como el de mis padres, o el de Alice y Jasper, o tal vez de de Carlisle con Esme o tan salvaje y apasionado como el de Rose y Emmett. Boté todo el aire contenido recordando que había un punto antes de pensar en una relación con este vampiro, una de sus manos rozó mi mejilla dándome calor, cerré los ojos, para abrirlos luego y mirarlo a los ojos.
- Como le diré esto a mis padres… a Jake
- No tienes porque decirles… - levanté una ceja, ¿era en serio?
- ¿Y vivir escondidos? No se si pueda esconder mis sentimientos por más tiempo y menos a mi familia
- Yo puedo ayudarte – su sonrisa arrogante me hacia recordar a alguien, fruncí el ceño
- No podrás vivir escondido en tu don por la eternidad y menos a mi
- Bien, entonces ¿Qué quieres hacer?
Bien, le propuse decirles a mis padres, ellos podrían encargarse de comentarlo a los demás, pero no podríamos escaparnos de las burlas de Emmett o las amenazas de Jasper. Con Jacob hablaría yo, a solas, algo que no le gustó a Fred, pero entendía la relación que había entre nosotros y con eso no podía pelear, solo había una opción, acostumbrarse, porque un vampiro jamás dejaba a su pareja, era por toda la eternidad, solo un gran amor… miré a Fred a los ojos, buscando una respuesta a lo que acaba de decir en mi mente, ¿en serio Fred era el amor de mi vida? ¿Lo seria yo de él?
Su risa me trajo nuevamente a la realidad, me miraba con tanto cariño que hasta podía responder mis preguntas, pero no quería anticiparme. Lentamente se fue acercando, si siguiera siendo híbrida, estaba segura que mis mejillas estarían rojas, yo jamás había pasado por esto, los únicos besos que había dado eran a mis padres, a mi familia… a Jake, pero nada en comparación con lo que pasaría en unos segundos, o minutos, horas, ¡no lo se! Todo estaba en cámara lenta.
Cuando sus labios tocaron los míos con un simple roce, me sentí desfallecer, mi fuerza desaparecía convirtiéndome las piernas en gelatina, si no fuera por los fuertes brazos de Fred, yo hubiera estado en el suelo. Llevé mis manos a su cuello procurando no apretar demasiado, aún podía tener sensible esta parte y más si yo había estrangulado su cuerpo luego de que lo dejaran libre, pero necesitaba tenerlo cerca, probar esos labios adictivos que por mucho tiempo había negado. Nos besamos con tanta delicadeza que parecía como si uno de los dos fuera humano y no quisiéramos hacerle daño, pero las sensaciones eran tan intentas que no importaba, podía sentir a mi muerto corazón agitarse, bombardear. Mi respiración se agitaba, mis instintos me querían llevar a la siguiente fase, pero gracias a Fred que nos separó lentamente, logré controlarme.
Su sonrisa era maravillosa, vaya… y hasta ese día no lo había querido admitir, le correspondí la sonrisa mientras él me atraía nuevamente a su cuerpo para abrazarme con fuerza. Sí, definitivamente podría vivir así eternamente, no me molestaba en lo absoluto. Comentó que era mejor bajar, yo asentí como una boba, aceptando todo lo que dijera sin procesar que al estar en la sala todos mirarían expectantes a saber alguna noticia y aún peor, mi padre mirando fijamente esperando confirmar que si hija estaba en perfectas condiciones.
Escuché la terrible risa de diversión de Emmett, ni siquiera lo miré, manteniendo los ojos fijos en Bella y Edward que esperaban por nosotros cerca del sofá. Vi como mi madre tomó la mano de su esposo, creando en ese tacto miles de palabras sin necesidad de hablar. Mi padre miró a Fred que seguía a mi lado, cada vez más cerca… se sentía bien, eran las mismas sensaciones que recordaba de cuando Jacob y yo estábamos imprimados, pero estas se intensificaban, me encantaba este nuevo sentimiento.
Bella miró hacia su cuñado frunciendo el ceño para luego tomar camino hacia el comedor junto con Edward, mientras los demás volvían a su mundo. Me pregunté si ya habían hablado de Erik o lo dejarían ir con esa facilidad, es decir, él tenia derecho de hacer lo que quisiera con su vida, siempre se le había dicho que podía marcharse en el momento que creyera correcto, nada lo retenía a la casa aunque muchos opinaban que yo era un motivo para mantenerse en el territorio. Volví a concentrarme en nosotros cuando sentí la mano de Fred en mi espalda guiándome hacia el comedor donde ya estaban mis padres. El vampiro parecía más seguro de sí mismo, como si las cosas hubieran cambiado drásticamente, le regaló una sonrisa cordial a Nahuel quien entró con la misma sonrisa acercándose a Edward para sentarse a su lado.
Bien, toda la familia Cullen Swan, ¿es que habíamos retrocedido algunas décadas? ¿O tal vez habíamos vuelto a 1918? Me preocupé, Fred no era de esa época, él no entendía de cortejar a una dama y pretender casarse a los poco meses… ¡yo no me quería casar! Miré preocupadamente a mi familia, rogando que no se comportaran como seres territoriales, esto no era nada malo. Nahuel me sonreía de lado a lado, parecía el más feliz con la noticia, de reojo pude ver que Fred intentaba controlar la sonrisa pero quería corresponderle a mi hermano. Mi madre nos miraba con ternura mientras que Edward no mostraba ninguna expresión, eso no me gustaba.
- Se lo que te propones Edward – me sobresalté al escuchar a Fred, la mirada fulminante de mi padre decía todo – lo siento… señor Cullen, estoy profundamente enamorado de su hija…
- Ni siquiera viviste en esa época, muchacho – ambos vampiros se miraban fijamente mientras los demás seguíamos en silencio
- Entonces, ¿Qué es lo que quieres?
El silencio reinaba en la habitación, estaba tensa, una pequeña risa ahogada se escapó de los labios de Nahuel, quien bajó la mirada intentando controlarse mientras Bella le acariciaba la espalda pretendiendo calmarse ella misma. Quería tomar a Fred de la mano y correr de ahí, tal vez su proposición de pasar toda la eternidad escondidos por su don no era tan mala idea. Pero la sonrisa de paz en el rostro de mis padres logró con mi ansiedad.
- Solo quiero que la cuides, la hagas feliz… y te salves del chucho – todos en la habitación se rieron menos yo
- Prometo cuidarla, hacerla feliz aún más de lo que han hecho ustedes y salvarme de las garras del lobo
- ¿Solo eso, Edward? – miré a mi hermano fulminándolo con la mirada – yo creí que le harías la vida imposible, lo intimidarías… es decir, nadie toca a mi hermanita – mi padre se rió entre dientes
- Intimidar a este chico en este momento, sería un pérdida de tiempo… para eso tendré toda una existencia – se levantó acercándose a nosotros sin dejar de mirar a Fred – bienvenido a la familia – Fred asintió en silencio mientras recibía el abrazo
- Bien, esto no me trae buena señal – miré a mi hermano que ahora se acercaba a Fred para saludarlo, yo lo miré con el ceño fruncido – hace 70 años tuve que venir a salvarte de las garras de los Vulturis, ahora la familia se ha agrandado, ¿eso no es intimidarlos?
- Tranquilo, hijo, no tienen porque enterarse de ese pequeño detalle – dijo mi padre pasando su brazo por los hombros del chico
Mi padre iba a comentar algo, pero sus ojos se fueron hacia el otro lado de la puerta. Nos miró a todos comentando que nos necesitaban fuera, tomé la mano de Fred involuntariamente, era extraño, jamás había necesitado el agarre de alguien, ahora podía ver porque mamá y papá no podían estar alejados. Salimos rápidamente para encontrarnos con todos en la sala, Edward murmuró para que lo siguieran, parecía que debíamos salir de casa. Todos nos concentramos en el patio trasero una vez más, en segundos teníamos a toda la familia reunida y cuando digo a todos, significaba eso, no solo mi familia, si no que toda la manada presente, Embry, Seth, Leah, los chicos Ateara, el nieto de Jake, y éste último. Jacob mirándome con ojos furiosos mientras su respiración irregular intentaba ser controlada para no entrar en fase dentro de los terrenos. Estaba asustada, esto no era nada bueno.
Emmett y Jasper estaban en posición de ataque, Fred, tras mío estaba en la misma posición, dispuesto a atacar si era necesario, sin importar donde nos encontráramos. Quería calmar las aguas, pero no estaba segura de poder acercarme, sus ojos negros estaban llenos de furia, pasando la mirada por cada par de ojos dorados, buscando algo que parecía frustrarlo cada vez que cambiaba de mirada. Fruncí el ceño cuando me pasó de largo buscando entre mis padres y mi hermano, para terminar en Fred. Cerró los ojos brevemente para luego sintonizarlos en los míos, pero la sorpresa apareció, sacudió la cabeza, decidí dar un paso al frente aunque mi madre lo impidiera con su brazo estirado hacia mí. Jake desvió la mirada hacia Bella.
- El híbrido se ha alimentado de animales, ¿cierto?
- Yo puedo testificarlo, solo ha salido de caza conmigo – confirmó mi mamá, el gruñido de mi padre nos distrajo a todos
- ¿Dónde?
- A la orilla de la playa, cerca de los acantilados
- Mierda… - siseó Edward bajando la mirada, luego negó – no lo sé – quería gritar para exigir que hablaran en voz alta, todos queríamos enterarnos de lo que ocurría – pero tengo una idea
- ¿Quién?
Jacob miró a todos a nuestro alrededor, mirando detenidamente a cada uno de los integrantes de la familia, deteniéndose nuevamente en mi papá esperando alguna respuesta, pero Edward seguía con la mirada perdida, el ceño fruncido y los puños muy apretados.
En ese momento todo vino a mi mente, cada imagen, cada palabra comenzaba a encajar, cada pregunta y cada respuesta, la mirada insistente de Jake hacia cada uno de nosotros, buscando algo… algo que nos delatara, sabía cual era la única forma de saber la verdad… solo en Nahuel era imposible saberlo, porque era al único en donde el color de sus ojos se mantenía igual si se alimentaba de animales o humanos… Jacob estaba buscando al culpable… y había pesando que yo podía serlo. Me di la vuelta encendiéndome en el pecho de Fred, esto no estaba bien.
- ¿Quién, Edward? – volvió a preguntar Jacob
- Erik…
.
…
¡NO PUEDE SER! UNOS DIAS ESTUDIANDO Y ME PIERDO TODO ESTO…
Sí, sí, soy yo, Alice… en estado de shock… mi Camili está en otra habitación pero estoy segura de que escucho mi grito… no solo ella, sino que todo el sector, los vecinos, los locales, el supermercado ¡y eso que esta a varias calles de aquí!
Estoy segura que Camili tiene un problema, ¿Cuál es su fascinación de dejarnos con estos finales?, lo peor es que el capitulo siguiente esta bajo llave… si, no estoy bromeando, está en una carpeta con clave y ya intente colocar algunas pero no lo logre… en este momento la odio de verdad.
Estaba tan feliz, bailaba porque Renesmee había elegido a Fred ¡siiiii, yo gane, se quedo con el lindo vampiro! ¿Escuche por aquí que alguien había apostado por Fred? ¡Bien has ganado!... y luego el beso… ¡fue lo más tierno! Los dos tan tímidos, tan tiernos… ¡ay si me encantan!
Y el final… ¡AUN NO LO PUEDO CREER! ¿ES EN SERIO? ¿No leí mal?
Estaba segura que se refería a que Renesmee estaba de la mano con Fred, pensé que Jacob se había enojado, pero no me esperaba este final… no, definitivamente no lo esperaba… ¿y ahora qué? Oh, créanme, tendré a Camili escribiendo todo el fin de semana, el próximo capítulo estaba en nuestras manos el próximo lunes, o dejare de llamarme Alice.
Bien, debo ir a saldar cuentas con mi hermana mayor, agradezco a todos los que han pasado a leer esta y todas las demás historias de Camili. Ella les manda un beso gigante y da las mismas gracias… el otro día me dijo "cada vez que tu no escribes, yo les mando tus saludos y tu no lo haces, la historia es mía y me gustaría agradecer que estén leyendo" Así que no podía dejarla de lado, ¿cierto?
Gracias a jupy, LauraECS, gis1416 (I love Edward), el equipo RAKL (Jess, Danny, Carlos, Josue, Oscar, y Luis), Micky67, RoMarasca, y las gemelas.
Ya me voy, último examen mañana y debo descansar, un beso para todos y nos vemos en el siguiente capítulo.
