Ramón se llegó a levantar un poco más temprano que Sayori, no quería molestarla mientras aún pueda dormir tranquilamente, solo es que el suceso que ocurrirá ese día le ha llamado la atención más de lo que pensaba.

Jamás había ocurrido que llegue a darse un evento que antes no ocurrió, sabe muy bien acerca de todos los cambios que suceden, pero el hecho de que algo tan grande como un día de visita de padres suceda, siendo que en su primer intento jamás pasó algo como eso le ha hecho pensar muy bien en como todo termina influyendo según lo que él haga, quizás deba planear las cosas con más cuidado, pero después pensaría en ello, había algo más importante que tratar.

- Buenos días… - Ya pudo escuchar a Sayori bajar las escaleras aún algo adormecida.

- Buenos días Sayori ¿quieres leche para tomar?

- Me gustaría… - La pelirrosa fue a sentarse en la mesa mientras soltaba un gran bostezo. El castaño sacó dos vasos con leche para que pudieran tomar, volviendo a sentarse en una de las sillas.

- ¿Qué harás hoy con lo de esa visita de padres? El tuyo no creo que pueda ir.

- Le avisé ayer por teléfono… como sigue ocupado, ya ves que viaja constantemente, no podía asistir… los tuyos tampoco.

- Ese parece ser el caso… pero no es lo importante, que haremos con Natsuki, si su padre va a la escuela.

- Lo sé… - Tomó la leche para despertarse totalmente. – Hasta ahora Natsuki solo podía estar segura en el club… y ahora que él irá…

- Por ahora solo podemos actuar con normalidad. – Respondió el moreno. – En esta ocasión no estaremos solos, de igual forma no podrá golpearla a la vista de tanta gente así que podemos relajarnos de momento.

- Ojalá sea así… quiero que siga siendo feliz. – Puso una cara decidida. – Hagámoslo bien el día de hoy.

- Así será.

Una vez terminaron de tomar la leche, se prepararon para ya salir a la escuela y platicar un poco en el camino acerca de cómo se realizará tal evento. Pudieron presenciar al llegar a las puertas a padres que estaban con sus hijos, haciendo que el lugar se vea un poco más vivo.

- Parece algo extraño ser de los pocos sin padres aquí ¿no? – Preguntó Sayori, sintiéndose un poco triste por ello, el moreno puso su mano sobre el hombro de su amiga.

- No hay por qué estar triste, aunque no tengamos a nadie más aquí, igual estamos nosotros, somos familia ¿no?

- … Es verdad, lamento haber pensado tan negativamente. – Se disculpó la pelirrosa. En ese momento vieron a Monika en el camino, la saludaron.

- Buenos días a ambos, debe ser algo raro para ustedes estar entre tanta gente y que sus padres no se encuentren.

- No es nada, pero agradecemos la preocupación. – Sonrió Sayori. - ¿Los tuyos también vinieron?

- Mi madre está en otro lado, ya ven que ella es la presidenta de la asociación de padres de familia y está bastante ocupada. – Guiñó con el ojo. – Lamento no haberles avisado antes, como no fueron ayer al club, se dio el aviso general durante las clases.

- Es nuestra culpa por haber faltado. – Se disculpó Ramón, aunque tampoco iba a decir que fue para infiltrarse a la casa de Natsuki. - ¿Será solo una junta?

- Mayormente, tendrán una para tratar cosas sobre presupuesto, actividades y todo eso, ya después se supone que habrá momento de convivencia con los alumnos en el almuerzo. Como mi madre seguirá ocupada, supongo que tendré que comer sola.

-No digas eso, podemos estar todos los del club y comer juntos. – Sugirió Sayori.

- ¿En serio? Me gustaría. – Monika se mostró muy alegre al respecto. – Supongo que Yuri no tendrá problemas, en cuanto a Natsuki…

- No te preocupes, nos encargaremos nosotros. – Respondió Ramón, la castaña asintió confiando en ellos dos.

- Nos veremos entonces en el almuerzo, si no les molesta, podríamos comer en la sala del club.

- Eso sería excelente, nos vemos. – Monika se alejó, quedando ellos dos nuevamente, miró a Sayori. – Deberíamos alcanzar a Natsuki antes que su padre para invitarla.

- Si, confío en que correrás rápido a su salón para llevarla ¿no?

- ¿Por qué yo solo? Tu igual deberías ir.

- No soy muy buena en deportes y soy más lenta que tú, no te quejes. – Contraatacó la pelirrosa, Ramón suspiró derrotado mientras Sayori estaba feliz, no tenía de otra.


Ramón no podía esperar a que ya llegara la hora del almuerzo para salir volando. La campana llegó a tocar, justo al segundo se levantó de su asiento y salió velozmente del salón por Natsuki. No estaba realmente tan lejos de ahí por lo que pudo llegar rápidamente, abriendo la puerta de su salón.

- ¿Ramón? – La pequeña no pudo evitar expresar su asombro al verlo, acercándose a él.

- Tu, yo, sala del club, ahora.

- ¡¿EH!? – La sujetó del brazo y se la llevó ante la vista de todos, la pequeña estaba muy confundida pero igual avergonzada por lo sucedido, ir los dos solos a la sala del club, cualquiera pensaría que algo ahí pasaría. - ¡E-Espera un momento! – Finalmente se libró del agarre a medio camino.

- ¿Sucede algo?

- ¡Claro que sí! – Gritó teniendo su rostro totalmente rojo. - ¿Qué es eso de ir a la sala del club? No debe haber nadie… y, además, pedirme que vaya contigo, espero no tengas pensado hacer algo pervertido… igual, no es como si quisiera realizar ese tipo de cosas… idiota…

- … ¿Quién habla acerca de hacer eso? Monika quiere que todos almorcemos en la sala del club, eso es todo.

- … ¿En serio? Pensé que yo… - En ese momento se calló al darse cuenta de lo que iba a decir, Ramón se dio cuenta, poniendo una sonrisa burlona.

- ¿Pensaste qué? ¿Acaso realmente creías que íbamos a la sala hacer cosas de adultos? No sabía que tenías una mente tan sucia para alguien tan pequeña de cuerpo.

Natsuki se fue poniendo roja como un tomate, mientras más le estuvo molestando Ramón, más perdía la paciencia, ya hasta que llegó a un punto que no pudo más.

*Slap*

Un tiempo después, finalmente llegaron a la sala del club, ahí ya estaban el resto.

- Ramón llegaste. – Saludó Sayori, ahí estaba el moreno con una marca roja en su mejilla y Natsuki cruzada de brazos, bastante molesta. – Esto…

- No es necesario que digas nada, yo me lo busqué. – Se excusó el moreno. – Ahora ya estamos todos, podemos empezar.

- Lamento haberles molestado con todo esto, pero como una pequeña oportunidad, quise aprovecharla, tampoco creo que les moleste demasiado. – Comentó Monika, no hubo negativa alguna. – Podemos comer juntos, compartir entre nosotros y hablar.

- Natsuki ¿tienes algo de comer? – Sayori se acercó a la pequeña.

- Yo… no traje nada, tampoco es que tenga algo, normalmente voy a la cafetería o…

- Entonces te invitaré de mi comida. – Sonrió la pelirrosa, sacando su caja con el almuerzo que llevaba.

- No es necesario, tampoco quiero deberte nada si me das de comer.

- No hay razón para resistirse, toma de este pollo frito y disfruta. – Sin demasiada pelea, ya finalmente Sayori pudo alimentar a Natsuki, las dos se veían como hermanas, más bien la mayor molestando a la menor, una escena que le divirtió bastante a Ramón.

- Ey Yuri. – ya vio a la de cabellos morados que se sorprendió un poco al ser nombrada. - ¿Estás bien aquí? Supongo que tus padres se preocuparían un poco si no los ves en el almuerzo.

- No importa… luego de que Monika me avisó de esto, ellos estuvieron de acuerdo en que pase tiempo con mis amigos… más bien se alegraron. – El moreno enarcó una ceja.

- Lo hacen ver como si no tuvieras amigos antes de nosotros. – Al escuchar eso, ella bajó el rostro.

- … La verdad es que antes de unirme al club, estaba sola, no tenía amigos con quienes hablar o convivir, solo me la pasaba leyendo, fue por eso que, al pedirme que me uniera a este club, me sorprendí bastante, igualmente ellos se mostraron alegres de que no estuviera sola…

- ¿Estás bien con eso? Con el haber estado sola hasta ahora.

- Estaba acostumbrada, incluso ahora se me hace un poco difícil tratar con otras personas… no digo que ustedes sean extraños para mí, haber estado ya un tiempo en este club ha conseguido que me acostumbre a ustedes… supongo que algo así no está de vez en cuando.

- Pienso lo mismo, digo, aquí estamos entre amigos y todos nos llevamos bien, por más peleas que tengas diariamente con Natsuki, al final siempre vamos a estar juntos, eso es seguro.

- … Esto… gracias por todo eso… me siento algo feliz. – Yuri expresó una pequeña sonrisa.

- Igualmente y, la verdad, te ves mucho más bonita cuando sonríes. – Al escuchar eso, la pelimorada no pudo evitar ponerse roja.

- ¿Eh? ¿Yo, bonita?

- ¿Para qué lo niegas? Se observa a simple vista que eres linda, así que realmente me ha sorprendido que hasta el momento no hayas tenido amigos o al menos un chico que se interese en ti. Para no mentirte, la verdad es que tienes un buen cuerpo. – Con cada palabra, la temperatura del rostro de Yuri subía, casi hasta sentía que iba a desmayarse.

- ¡Ramón, no acoses sexualmente a Yuri! – Escuchó a Natsuki gritarle, el moreno volteó a verla con una sonrisa.

- No te preocupes Natsuki, igualmente existen chicos a los que les gustan los cuerpos poco desarrollados como los tuyos.

¡Eres hombre muerto! – Expresó ya furiosa persiguiendo a Ramón. En general, el ambiente duramente el almuerzo fue bastante bueno, todos se divirtieron sin ningún problema en ese momento, lo que tanto esperaba él.


Un rato después, Ramón logró ver a Natsuki en ese mismo salón donde guardaba sus mangas, estaba leyendo tranquilamente en la soledad, se veía tan tranquila y alegre en ese momento, esperaba que pudiera seguir siendo así. Entró al salón silenciosamente, aunque la puerta hizo ruido.

- … Eres solo tú. – La pequeña le restó importancia.

- No seas mala, a este punto ya deberíamos ser grandes amigos.

- Si claro, amigo de un gran pervertido como tú, no me hagas reír. – Se burló de forma sarcástica, de igual forma Ramón no le prestó atención. – El haberme buscado al salón rápidamente tiene razón ¿no?

- … Supongo que debes saberlo, dado lo que se hace hoy.

- Lo sé… pero no hay necesidad de preocuparse, lo de papá y yo-

- Natsuki. – El moreno la interrumpió, tenía un rostro serio en ese momento. – Sé que no es asunto mío y que tampoco gano nada en meterme en cosas familiares, así que solo quiero que me respondas algo… ¿Por qué no pides ayuda?

-… Esto, yo…

- Si tanto has sufrido hasta el momento, debiste haberte acercado a alguien para hablarle sobre el asunto, quizás yo no sea totalmente de confianza, después de todo solo he estado un mes en el club, pero ahí están las demás ¿Qué acaso ellas no son tus amigas? Sayori es de las que se preocupan por ti, y si llegara a verte lastimada, seguro que pelearía contra todo y todos con tal de que puedas sonreír ¿acaso hay alguna razón por la que te has callado todo eso?

- … Es que… ¡No es asunto tuyo! – Le replicó con fuerza, Ramón solo pudo suspirar.

- … Tienes miedo. – Al escuchar eso, la pequeña se puso tensa. – Temes rebelarte contra él por miedo a que pueda hacerte mucho más daño, por eso dices que no sucede nada, aunque siga lastimándote, piensas que solo debes resistir y que algún día todo terminará ¿no es así?

- … Es que no lo entiendes… - Bajó la mirada, sus manos estaban temblando. – Es mi papá… no puedo decir nada en contra de él, si lo hago, él…

- ¿Te golpeará? ¿Acaso va a matarte? Debes entender que ahora mismo no está nada bien lo que te hace, te ha lastimado hasta los límites en que los que te tiene controlada, por eso no puedes desobedecerle, ha usado el miedo para mantenerte callada y obediente. Ahora mismo tienes una oportunidad de cambiar todo eso, solo tienes que ser sincera y decirlo… pide ayuda y todo estará bien.

Natsuki no sabía cómo reaccionar, realmente estaba bastante asustada como para decir algo, pero sabía que Ramón tenía razón, quizás si pudiera pedir ayuda, si le dijera a alguien de todo lo que sufre, todo eso podía terminar, más algo dentro de ella evitaba que pudiera levantar la voz o que las palabras salieran de su boca. Solamente podía sentirse muy frustrada, estando al borde del llanto como para decir algo.

- … Lo siento… pero estoy bien…

- Es obvio que no lo estás, yo realmente deseo ayudarte y ahora es una gran oportunidad para que puedas pedirlo… supongo que al final no puedo llegar a tu corazón y que puedas confiar en mi… no soy tu amigo entonces.

- ¡N-No es lo que quería decir! – Natsuki no pudo resistir más, empezando a llorar. – Yo… realmente quiero pedir ayuda, pero no sabes todo lo que he pasado… papá es capaz de hacer cualquier cosa… sé que, si le digo a alguien, él me matará sin dudar… no quiero morir…

- Natsuki… - El moreno volteó para abrazarla. – No permitiré que él te mate, estaré aquí para protegerte, las demás chicas del club también.

- Ramón…

- ¡Natsuki! – Escucharon la puerta abrirse de repente, ahí estaba su padre, la pequeña se puso totalmente pálida. - ¡Ya no hay razón para que estés aquí, vámonos!

- ¡E-Espera papá!

- ¿Eh? ¿Qué rayos haces abrazado con ese chico? ¡Suéltalo!

- No tiene por qué obedecerte. – Ramón se levantó, viendo con seriedad al padre. – Ella tiene total libertad de hacer lo que quiera, nadie puede controlar sus acciones o decirle que haga algo, si realmente eres su padre, debes entenderlo.

- Eso no es nada que deba importarte, es mi hija y punto, ahora debemos irnos. – Estaba por ir a agarrar a Natsuki pero Ramón interpuso su brazo.

- No… ella tiene actividades del club, se va a quedar y será feliz con todos.

- Tu… maldito. – Levantó el puño para golpear a Ramón, este quiso moverse pero su cuerpo se quedó paralizado, nuevamente el juego estaba interviniendo en sus acciones por buscar cambiar lo premeditado, de esa forma recibió un puñetazo en el rostro, cayendo al suelo.

- ¡Ramón! – Natsuki expresó su preocupación por el moreno, más ella solo podía ver como estaba en el suelo.

- No me importa quien seas, pero nadie puede decirme que hacer con mi hija. – Le pateó en el abdomen, sacándole el aire. – Si ella es tan importante para ti, levántate y haz algo.

- (Mi cuerpo… esta restricción es más fuerte que con Sayori, pero…) – Abrió los ojos, veía el rostro de desesperación de Natsuki. – (Ella… no merece esto… debe ser feliz, divertirse y sonreír con las demás… ella necesita a alguien que la proteja… yo… debo hacerlo… debo protegerla… ¡Debo salvarla!)

*CRASH*

Escuchó el sonido de un cristal romperse, en ese momento se levantó y golpeó al padre en el rostro. Ahora estaba totalmente erguido, limpiándose el rastro de sangre en su boca.

- Haré que Natsuki sea feliz… no importa que seas su padre, la voy a proteger.

- Tu… ¡Hijo de puta! – Nuevamente se lanzó a golpear a Ramón, esta vez ya logró esquivarlo, seguía lanzando más golpes entre ambos, Natsuki solo podía observar la pelea, no podía moverse o hacer algo para ayudar al moreno.

- ¡¿Qué está sucediendo!? – En ese momento llegaron las otras tres, quedando totalmente sorprendidas al ver a Ramón peleando con el padre de Natsuki. - ¡Ramón!

- ¡No se metan! – Gritó el moreno. – Esto es entre él y yo.

Regresando a la pelea, el castaño seguía con sus intentos de golpear al padre, pero nuevamente se observaba la diferencia entre ambos, este sonreía engreídamente mientras esquivaba con facilidad los golpes de Ramón, contraatacando con los suyos propios que daban de lleno al rostro y estómago. El moreno estaba sufriendo fuertes dolores debido a los golpes pero no quería rendirse, no hasta que pudiera rescatar a Natsuki.

- ¡Ramón, ya basta, no es necesario que salgas lastimado! – Empezó a gritar la pequeña, Ramón solo pudo sonreír en su rostro lleno de moretones.

- No te preocupes… yo te salvaré… - Dijo eso encontrándose tambaleando, tanto que se movió hasta el borde de la ventana para sujetarse.

- Tu… no puedes hacer nada por Natsuki. – Comentó el padre. – Eres débil, yo soy fuerte, esa es la diferencia entre ambos, ahora, debes morir.

El padre lanzó un último golpe que dio de lleno a Ramón, fue en ese momento que el castaño sintió como el tiempo empezó a alentarse, sentía que estaba flotando.

- (Esto… ¿acaso estoy volando o?... ya entiendo… estoy cayendo por la ventana…) – Al caer, solo pudo observar los rostros pálidos de las cuatro chicas por la ventana al presenciar cómo estaba cayendo desde el tercer piso. – (Parece que no lo logré… incluso cuando superé la voluntad del juego… me falta fuerza…)

*SPLAT*

Sintió su cuerpo impactar con fuerza en el suelo, sus huesos rotos, su cuello totalmente destrozado y la sangre escapando de su cuerpo inerte, poco a poco, su vida estaba apagándose.

Creyó escuchar voces a la lejanía, de algún modo reconoció que eran las chicas que estaban gritando por él, en su mente solo pudo soltar una risa por la situación, se supone que Natsuki era la que debía morir, no él.

- (Que ironía… lo lamento chicas… Natsuki… no pude conseguirlo… creo que ha llegado mi fin…)

"¡POR UN DEMONIO, NO MORIRÉ!"

De alguna forma, logró usar lo poco que le quedaba de fuerzas para abrir el menú y apretar un punto de guardado, todo se volvió negro a su alrededor, regresando nuevamente a otro punto de esos días.


En aquella habitación dividida solo por un cristal, Axel Smith seguía observando los patrones cerebrales de Ramón, fue entonces que detectó una anomalía, algo que un científico le avisó.

- Señor Smith, los patrones tuvieron un ligero cambio en este punto… parece que el sujeto estuvo a punto de tener una muerte cerebral.

- Ya veo… parece que nuestro pequeño joven tuvo suerte y logró salvarse por poco… pero eso igual señala que no podemos relajarnos… debemos actuar ahora mismo. Envía un mensaje al sistema, tenemos que comunicarnos nuevamente con él.

- Entendido. – Dicho eso, el científico empezó a teclear en una computadora, Axel sonrió de forma segura.

- No puedo permitir que mueras aún Ramón… descuida, tengo un pequeño regalo preparado para ti…


Esto se pone interesante ¿no? ya digo que nos estamos acercando al clímax de este arco, ya estaremos por ver el final y resolución del arco para dar paso a otras cosas, y pues soltaré unos momentos interesantes y jugosos que servirán para más adelante. Nos vemos en el próximo cap entonces, saludos.