Muchas gracias por leer, dobles a quienes dejan comentario.
GreenEyesSpn: Muchas gracias por tu comentario. xD pero Miguel ya ha aparecido varias ocasiones jajajajajaa ;) pronto hará su aparición descarada xD jejejejeje También falta Gabriel xD jejejeje
Hasta pronto: Ya saben ni Supernatural o Devil May Cry son míos.
Las dificultades de salir y entrar.
El sonido de una motocicleta los saca de sus cavilaciones. Dante baja del vehículo, camina hacia la casa. Mandy se interpone:
— Señor Dante, se lo suplico, no entre. Debe irse. — Dante la hace a un lado. Ella se vuelve a poner frente a él, le dice con seriedad. — No me obligue a intentar detenerlo.
— Cuando quieras. — Mandy dice al ponerse seria:
— Modo de ataque: Exterminio. ¡Activado! — Mandy está por lanzarse contra Dante, cuando una voz la interrumpe:
— ¡Alto! — Mandy se detiene de inmediato, voltea hacia la puerta de entrada, ahí está Alec. — Yo le llamé. Diles a tus hermanos que los quiero aquí en cinco minutos. — Mandy asiente, le dice a Dante cuando pasa a su lado:
— Gracias. — Ella se comunica con sus hermanos. Dante cuestiona:
— ¿De qué se trata? — Alec responde:
— Un demonio, uno grande. — Dante cuestiona con escepticismo:
— ¿Cuál es la complicación? — Alec responde:
— Mandará al quinto infierno a una de las ciudades más pobladas y grandes del mundo.
— Nada es fácil contigo. —
Alec sonríe, está por decir un comentario listillo cuando un aleteo se escucha, Castiel ha llegado. El ángel le dirige una mirada fría a Dante. Alec dice:
— No van a pelear. — El ángel y el mestizo siguen observándose fijamente. — La situación es esta, si no trabajamos juntos haré volar una ciudad hasta el quinto infierno con toda su gente. — Ahora tiene su atención. Los hijos de Alec se reúnen a su alrededor. — El cielo quiere que detenga a un demonio, uno de los grandes, la orden es eliminarlo sin importar las bajas. — Todos asientes. — Discutamos el plan, acompáñenme. —
Ellos siguen a Alec hacia donde los otros transgénicos siguen intentado meditar. Sam y Bobby, los siguen al igual que Adam. Escuchan a Alec decir:
— La información será enviada a sus teléfonos. Nos dividiremos en tres grupos. Cassi y Catherine serán el primero, se quedarán aquí, supervisaran a los otros dos grupos, informarán y alertarán situaciones peligrosas. El segundo grupo, será integrado por el resto de mis chicos, deberán secuestrar a los hijos de Azazel y culpar al Conclave del hecho. Tercer grupo, Castiel Dante y yo, iremos a la ciudad, cazaremos al demonio. Mandy lanza una alerta de sismo, quiero la ciudad evacuada lo antes posible. — Ulises cuestiona:
— Padre, ¿qué pasará cuando los humanos vean que no hay dicho sismo? — Alec responde:
— Usaremos El Ojo. — Todos los chicos de Alec se muestran sorprendidos. Singer da un paso al frente al decir:
— Pero papá, es muy peligroso. Crear un movimiento tectónico antinatural podría disparar procesos devastadores. — Dante comenta:
— Alec podría poner todo su poder psíquico y crear terremotos, claro a costa de su vida, así no tendrían que… — Singer dice:
— ¿Qué tan fuerte debe ser el terremoto?, podríamos crear un tsunami y tornados. ¿Qué te parece papi? — Alec sonríe al decirle:
— Iniciaremos con pequeños sismos, así no creerán que es una broma, comencemos. Quiero que lleguen oleadas cada quince minutos. — Alec ordena. — Inicien la alineación. Mandy quiero que muestres a tus hermanos cómo usar El Ojo. —
Mandy asiente, ella y sus hermanos cierran un momento sus ojos, al abrirlos de nuevo se han iluminado de verde, como si se fueran sus iris focos. Unos instantes después sus ojos vuelven a la normalidad. Cassi y Catherine se quejan al unísono:
— No estamos de acuerdo. — Alec las mira. — Matthew debería quedarse, él es el encargado de comunicaciones. — Alec les dice:
— Ellos necesitarán comunicarse en el campo. — Las gemelas dicen:
— Queremos ir contigo; así podremos atender tus lesiones. — Alec dice:
— Ninguno de ustedes irá conmigo, quiero que estén seguros. ¿Entienden? — Todos responden:
— Sí, papá. —
Alec les sonríe. Entrega unas gafas a cada uno de sus hijos. Les indica:
— Estas les permitirán ver a los perros infernales. Ellos los ayudarán a capturar a los hijos de Azazel. — Corta sus muñecas, silva. Se escuchan las pisadas de los perros infernales. Alec se encuclilla con los brazos extendidos, se ven los hilillos de su sangre desplomarse pero no caer al suelo. Poco tiempo después el flujo se corta. — Ellos están listos, ahora deben irse. —
Los hijos de Alec asienten, se ponen las gafas al salir en la dirección marcada por los perros infernales. Cassi y Catherine esperan sus órdenes, Alec les dice:
— Dentro de la casa hay una terminal, desde ahí pueden seguir la operación. —
Las gemelas se marchan sin decir palabra, así muestran a su padre su descontento. Max cuestiona:
— ¿Qué estás pensando? — Alec la ve al decirle:
— Necesito una distracción para dos de mis enemigos. — Max levanta su ceja derecha con incredulidad al cuestionar:
— ¿Qué haremos nosotros mientras juegas a la guerra? — Alec encoge los hombros al proponer:
— ¿Por qué no son observadores?, si ven algo inusual se lo comunican a Cassi y Catherine. — Adam dice:
— Quiero ser observador. — Alec le sonríe al decirle:
— Si eso quieres amigo. — Le da un golpecito en el brazo. — Mis chicas te darán toda la información necesaria. ¿Por qué no vas con ellas? —
Adam asiente al salir corriendo en dirección a la casa. Alec mira a Max al decirle:
— Necesitan una apertura, si piensan irse. — Max cuestiona:
— ¿Quieres que te agradezca?, no lo haces por mí. — Alec le dice:
— Cree lo que quieras, no me importa. — Señala a Ben. — Cuídala. — Ben dice:
— Con mi vida. — Dante dice:
— ¡Los veo allá! —
Dante desaparece, Castiel se esfuma también. Alec sonríe al murmurar:
— Desgraciados. — Corre hacia la sombra que una pila de chatarra proyecta sobre una pared, se mete a la negrura al desaparecer también.
Sam ve a Bobby esperando una respuesta, nota que se ha quedado solo. Corre dentro de la casa, se sorprende al ver que la sala está siendo reacomodada. Hay sillas en torno a la computadora de Alec, Adam y Ben disponen de los asientos, escucha al clon de Dean preguntarle:
— Sam, ¿participarás como observador? —
Sam se sorprende, porque todos parecen quererlo lejos de los asuntos de Alec. Asiente al decir:
— Me encantaría. — Adam le dice con una sonrisa:
— Ayúdanos en el acarreo de sillas. —
Sam va por una silla a la cocina, nota que Max ya ha tomado lugar al centro, tiene los brazos cruzados al esperar el inicio de la función. Observa a las chicas de Alec, han puesto varios dispositivos que crean ilusiones sobre la mesa, una de ellas teclea en la computadora, mientas la otra se asegura que todos los dispositivos funcionen.
Kate llega, ella habla con su hijo, le sonríe al decirle que estará observando. Catherine les dice:
— Todo está listo. Si ven algo inusual o muchos enemigos dirigiéndose a un punto háganlo saber. — A tras ella aparecen cientos de cuadros con imágenes. — A la derecha estarán los datos que consigamos de la misión de nuestro padre. A la izquierda los datos de nuestros hermanos. Pueden observar cualquiera de las dos misiones. —
Catherine se sienta junto a Cassi. Sam de inmediato busca a Alec en las imágenes. Las escenas son de una ciudad, la cual está siendo desalojada con premura, las personas corriendo, los autos atascándose en el tráfico, los militares intentando agilizar la evacuación, los gritos y el terror ante un nuevo pequeño temblor.
Sam observa a alguien de rojo pasar frente a una cámara, no es a quien busca, pero se fija en ese sector, por un momento puede ver a Alec pasar corriendo siendo perseguido por una turba de ojos negros.
Sam siente su corazón dar un vuelco en su garganta, sigue observando, tiene la esperanza de ver más. Cassi parece darse cuenta, se acerca al sector de imágenes observadas por Sam, presiona con sus dedos la proyección, se abre un nuevo cuadro el cual muestra rallas de colores, ella regresa a su lugar.
Sam se queda mirando la pequeña pantalla, no pasa mucho cuando puede verlo, una imagen comprensible de Alec. El transgénico deja de correr, da media vuelta al encarar a sus enemigos dentro de un estacionamiento, los aspersores se activan, los demonios gritan de dolor cuando el agua cae sobre ellos.
Alec reinicia su camino hacia arriba del estacionamiento, es rápido, las paredes a su alrededor se ven como un manchón vertiginoso. Unos segundos después, el chico está sobre el techo, parada en el borde hay una mujer baja, con un vestido floreado, una trenza recoge su cabellera rojiza, lleva gafas de moldura roja, ella abre sus ojos al dejar ver sus iris de un color naranja sobrenatural.
La noche cae sobre la ciudad, mientras el viento pasa entre ambos. Alec la escucha decir:
— Está aquí el tristemente famoso Dean Winchester. — Alec no le hace caso, se acerca en una trayectoria ovalada. — Vienes a detenerme, es muy gracioso. —
La mujer se deja caer del edificio. Alec la observa, corre hacia ella, se deja caer también.
Sam siente como su estómago se revuelve al ver a Alec dejarse caer de un edificio de más de diez pisos. Para su sorpresa Alec da un giro en el aire y cae como un gato sobre la acera. Mira a los lados, el demonio se ha escapado.
Alec reinicia su carrera, la cámara lo pierde de vista. Sam puede observar por muchos minutos, sólo calles vacías iluminadas por las luces de los edificios y las farolas. Las imágenes lo llevan al aeropuerto. Puede ver en otros cuadros una explosión, el chico de rojo sale de entre el fuego, se lanza contra una horda de demonios de ojos negros.
Sam mira de inmediato a donde el rabillo de su ojo captó a Alec. Lo ve correr por un anden de abordaje, sube a un avión, ahí está el demonio de los ojos naranja. Sam escucha a una de las gemelas decir:
— Todos los equipos libres, todos los equipos libres, deben ir a la ubicación de equipo dos, repito, equipo dos necesita ayuda. —
Sam voltea a ver hacia el sector marcado como equipo dos, múltiples puntos se acercan a dos que están dentro de una pequeña habitación ya rodeados de enemigos. Una voz conocida llama la atención de todos:
— ¿Qué sucede? — Voltean para ver a Alec parado en medio de la habitación. Las gemelas informan:
— Takerin y Mandy, están en medio de una emboscada. Rafael y Ulises no podrán llegar a tiempo padre. —
Alec se esfuma, un nuevo punto aparece en el monitoreo, hay una explosión azul la cual borra la imagen de todas las pantallas un segundo. Al regresar la señal no hay amenazas alrededor de Mandy y Takerin.
Sam se fija nuevamente en la imagen que estaba observando. El demonio mantiene a Alec sobre el techo del avión. La mujer poseída sonríe retorcidamente, se burla. Sam maldice por no saber leer los labios, pero en Stanford no era necesario, no se imaginó volver a esta vida de cazador.
Alec aprieta los dientes para no darle el gusto al demonio. Es lanza al otro lado del avión. El demonio va tras él. Se levanta de inmediato, sabe que debe matarlo sin trucos, no porque no pueda, sino que tal vez no podrá detenerse. El demonio le exige:
— Muestra tus alas Winchester, esas que te hacen un monstruo como yo. Eres un monstruo, por eso tu hermano te desprecia, él te abandonó porque no te quiere cerca. ¿Quién querría estar cerca de un monstruo como tú? —
Alec no responde, aprovecha que el demonio lo subestima, le lanza su daga especial al pecho. El demonio se sorprende, mira a su pecho, siente la muerte venir cuando se ilumina por dentro, no se irá así nada más.
El demonio se abalanza contra Alec, rompen la puerta, ambos caen al vacío mientras el avión se desploma a la par. Sam ve con espanto cómo Alec y el demonio intercambian algunos golpes, indiferentes al estallido del avión, quedan atrapados entre los escombros y el fuego.
La imagen comienza a parpadear, se vuelve confusa hasta que desaparece. Un temblor mueve la casa unos momentos, todas las imágenes se apagan, las gemelas quedan estáticas un momento como su estuvieran dormidas. Adam se acerca un poco, antes de que las toque ellas comienzan a parpadear.
Ellas se ven entre si un momento, antes de recuperar la compostura y analizar lo ocurrido. Se han quedado sin señal. Singer y Matthew entran corriendo, ambos cuestionan:
— ¿Qué pasó? — Las gemelas responden:
— El poder de nuestro padre se activó, es la explicación más razonable. — Matthew cuestiona:
— ¿Ya restablecieron la comunicación? — Cassi responde mientras su hermana gemela teclea ferozmente frente al ordenador:
— No, nuestras conexiones inalámbricas se estropearon. — Matthew confirma:
— Me lo temía, las mías también se quemaron. — Singer dice:
— Yo puedo acceder, mi conexión alámbrica no se vio afectada. — Matthew ordena:
— Singer siéntate, vamos a reordenar las comunicaciones. Cassi y Catherine asegúrense que alguno de los dispositivos funcionan. —
Todos comienzan su trabajo. Singer baja hasta sus hombros el quimono negro con rojo que viste, se sienta, mientras de su espalda salen cables, los cuales se unen a la red eléctrica, telefónica, el Internet, la antena de la televisión, el computador y la casa. El teléfono de Ben suena, él lo mira luego dirige su atención a Max al decir:
— Es Sandeman. — Max le indica que conteste. — Sí, señor. Negativo, señor. 494 está conmigo señor. No he dejado de observar a Max y a 494. Sí, señor. Confirmado señor. ¡Sí señor! — Ben aparta el teléfono de su oído, Mathew se acerca, se lo pide con un gesto, lo toma, contesta con la voz de Alec:
— Sí, maldición estoy aquí. No voy a darte nada si no tienes información de mi hermano. Te lo dije antes señor. — Dice en tono de burla. — Estoy cansado de las pistas vagas, lo quiero a él YA. —
Mathew le entrega el teléfono a Ben para regresar a sus deberes. Ben escucha por el auricular, dice antes de terminar la llamada:
— ¡Sí señor! — Max pregunta:
— ¿Qué quería? — Ben le dice:
— Deseaba comprobar que estemos juntos. Hubo una activación Stalker, la misma que hubo antes, al parecer estropeó los satélites. —
El momento es interrumpido por el grito de Singer, quien comienza a retorcerse en la silla. Cassi cuestiona:
— ¿Qué pasa Singer? — Ella dice:
— Algo está intentado violar mi sistema. — Mathew indaga:
— Humano o sobrenatural. — Singer dice:
— Sobrenatural. —
Rafael y Ulises llegan. Rafael saca pinceles y spray, comienza a pintar símbolos de protección alrededor de Singer. Ulises hace de lado a Mathew, teclea en el ordenador, dice:
— Singer, desconéctate ahora. —
Las conexiones de Singer caen al regresar a su cuerpo. Ella respira con alivio. Cassi desconecta el ordenador, el cual se niega a apagarse. Ben se levanta, camina hacia la pantalla al decir:
— Es el brillante más brillante que he visto. — Todos lo observan un momento. — No entiendo lo que dices. Si me hablas en código Morse tal vez pueda. —
La pantalla comienza a parpadear, Ben dice:
— Quiere saber dónde esta Dean Winchester. — Ben le responde al ser de la pantalla. — No sé dónde está Dean. — La pantalla parpadea violentamente. — Alec, ¿preguntas por 494? Él está con Cas y Dante, fueron tras un demonio porque el cielo les dijo. — Ben asiente. — Suerte a ti también. — La pantalla se apaga. — El brillante se fue. —
Ulises dice:
— Hora de seguir trabajando. — Max se acerca a Ben al preguntarle:
— ¿Por qué tanta familiaridad con esa cosa? Creí que ninguno te gustaba. — Ben confiesa:
— También lo creí Max, pero ese brillante, me hace sentir que lo conozco desde siempre. Sé que Alec lo siente más fuerte que yo por eso habla con él a menudo, es como si ellos no pudieran de dejar de hablar. — Max asiente al preguntar:
— ¿Es un peligro la cosa? — Ben responde con sinceridad:
— No lo sé, pero si nos hubiera querido matar ya lo habría hecho. — Max asiente, pide:
— Quiero que estés al pendiente, tal vez esa cosa miente. —
Ben acepta. Escuchan la voz de Mandy por el altavoz del ordenador:
— No sé que pasó chicos, voy a casa de Bobby Singer. Takerin y yo estamos bien. Los veo allá, espero que tengan más suerte con el paradero de papá. —
Takerin y Ulises se ponen a trabajar en las comunicaciones, mientras las gemelas arreglan los dispositivos que puedan salvarse. Singer sirve de servidor para las comunicaciones. Cuando tienen una imagen de la ciudad, no hay edificios, personas o vehículos, sólo tierra y las pocas plantas de la urbe siguen impávidas. Adam cuestiona:
— ¿Dónde está? —
El sonido de un aleteo alerta a todos. Voltean, de pie están Alec, Cas y Dante, los tres parece que pasaron por una picadora de carne. Cas indica:
— Debo ir a informar la situación. — Alec le dice:
— Cuídate amigo. —
Cas asiente al desaparecer. Dante camina hacia un rincón, cruza sus brazos sobre su pecho al esperar. Los hijos de Alec corren hacia él, lo atropellan con un abrazo general. Él les dice:
— Estoy bien chico, unos cuantos golpes, nada grave. No tienen que preocuparse. — Ellos están por contradecir, Alec les indica que guarden silencio. — Lamento haber dañado las comunicaciones, si quieren ayudarme, deben ir a repararlas antes de que la gente se de cuenta. ¿Pueden hacer eso por su padre? — Ellos dicen con una sonrisa:
— ¡Sí papi! —
Alec los encamina a la puerta, ahí los despide, ellos se ven volando. Cuando están fuera de la vista, regresa dentro, da dos pasos antes de desplomarse, alguien lo sostiene, ve que es el hombre de la luna, sonríe al decirle:
— Viniste. — Su padre le dice:
— Te prometí que iría a buscarte cada ocasión que cayeras en la oscuridad. —
Alec sonríe. El hombre de la luna pasa su brazo bajo el hombro de Alec, le ayuda a caminar. No hay arrumacos, ni mimos. El hombre de la luna pregunta, aunque sabe la respuesta:
— ¿Se fue papá Winchester? — Alec dice con orgullo:
— Te lo dije, jamás iba a soportarlo. —
Alec intenta reír, pero sólo consigue que una burbuja de sangre estalle en sus labios, maldice bajo. Se sienta en sillón, el hombre de la luna le pregunta:
— ¿Me das permiso de curarte? — Alec sonríe al mostrar sus dientes manchados de sangre, dice:
— Sólo una pregunta antes, quiero la verdad. — El hombre de la luna asiente. — ¿Sammy escapó de mí? — El hombre de la luna se sorprende. — Yo creo que comienzo a recordar. Recordé que estaba en una habitación, un motel, había ido por comida, cuando regresé no estaban sus cosas, no nota, no él, salí a buscarlo, pensé lo peor. El guardia Manticore llegó, él me golpeó, me gritó muchas cosas, entre ellas que Sammy escapó de mí porque era un inútil. ¿Es cierto? — El hombre de la luna responde con seriedad:
— Sí, eso pasó, pero no es como piensas. Permíteme curarte y hablaremos de ellos, voy a explicarlo todo. — Alec dice rotundamente:
— NO. — Sonríe al pedir. — Me lo vas a explicar y yo tomaré una decisión. — El hombre de la luna intenta razonar:
— Pero hijo, estarás muerto antes de que termine. Ese pulmón perforado, el sangrado interno y la contusión severa en tu cabeza van a matarte. — Alec dice tercamente:
— No me importa. Quiero saber la verdad ahora. — Dante sale del rincón, dice:
— ¿Importa? — Alec lo ve. — ¿Importa la verdad? — Alec le grita:
— ¡Importa! — Se arrepiente de exaltarse cuando comienza a toser sangre. Dante le dice:
— No importa si es el pasado. — Encara a Alec. — Tú recuerdas a un hermano amoroso, que creyó en ti, la única persona en el mundo que no te quería por lo que podías hacer, la única persona que pensaba que eras humano. Te tengo noticias chico, los niños crecen y en ocasiones se vuelven perversos. — Alec le grita:
— ¡No mi hermano! ¡No hay maldad en él! — Dante responde:
— Puede ser que no, pero los niños dejan de creer cuando crecen. Dejan de creer en el hada de los dientes, el conejo de pascua y en sus hermanos; entonces nos volvemos invisibles. — Alec se sorprende ante ello, le hace recordar algo que lo hace sentir mal. — Dejamos de existir, pero míralo como una oportunidad para hacer una vida aparte. — Dante ve que Alec va a abrir la boca para discutir. — No te atrevas a decir que no sé de lo que hablo, yo tenía un hermano, nos teníamos en uno al otro, muchas cosas pasaron, él intentó matarme y yo intenté matarlo cuando intentó destruir el mundo. Sé de lo que hablo. Puedes sentarte a llorar porque tu hermano te odia o mirar lo que tienes ahora, tienes a tus hijos, amigos y un hermano que te quiere cerca. Tal vez Adam te odie después, pero tú lo dices, debemos disfrutar el ahora. Deja el pasado imperturbable y recuerda lo bueno. — Dante golpea en la nuca a Alec. — Soy humano y demonio, no necesito pedirte permiso, te voy a llevar a un hospital ahora. Además no voy a repetir el discurso más largo que he dicho en mi vida. — Dante se carga a Alec en el hombro, lo escucha murmurar algo. — ¿Qué dijiste?
— Palo Alto, California.
— ¿Qué hay ahí?
— Amigo… Stanford. — Dante asiente al decir:
— Allá vamos. — Sam se sorprende por la declaración de Alec, se queda clavado en el piso. Adam se acerca a Dante al decir:
— Yo voy. — Dante mira al chico, ve su decidida expresión. — Es mi hermano, no voy a abandonarlo y fallarle. —
Antes de la replica o palabra de alguien ellos han desaparecido al igual que el hombre de la luna.
Sam siente que el mundo se ha detenido, escucha el movimiento a su alrededor, la conmoción pero no le importa. Su hermano cree que lo odia. Dean comenzó a recordar y cree que lo odia. Maldice la suerte Winchester. Su hermano no pudo recordar algo amable, como el primer día de clases, cuando le puso Nair en el shampoo a Sam, NO, tuvo que recordar cuando Sam escapó.
Fue una de las más felices y mejores experiencias de su vida, pero jamás pensó en su hermano. Cuando su padre lo arrastró de vuelta, vio a Dean dormido en el asiento del copiloto, lo culpó por ser un traidor, pero jamás supo qué ocurrió en realidad.
Su mete vuelve a la expresión de Alec, la derrota, el dolor cuando el hombre de la luna dijo: "Sí…" Luego las palabras de Adam lo abofetean, quien debió ir es él, quien debe solucionar este embrollo es él, quien debe llevar a Dean por el camino correcto hacia su familia es él; no es Adam, no es Dante, Cas o el hombre de la luna, sino él: Sam Winchester.
