Hola, bueno les dejo con este nuevo capi :3 ¡DISFRÚTENLO!
Capítulo XXI
NACIMIENTO
¿Cómo negar que las palabras de Edward le regresaron vida a mi corazón? ¿Como fui tan tonta para esperar tanto tiempo? Me reprochaba enormemente el hecho de que no hubiera escuchado a Emmet. Me equivoqué, pero no era tiempo de arrepentimientos, ya lo hecho, hecho estaba; lo único que tenia que hacer de ahora en adelante era ser fuerte, no solo por mi bebé y por mí, sino también por Edward; por él mas que nunca.
No cabía en mi cabeza cómo alguien tan bueno debía estar pasando por momentos como estos, puede que lo haya conocido por poco tiempo, pero mi corazón lo conocía de toda la vida.
Se lo veía tan débil, las ojeras bajo sus hermosos ojos estaban tan acentuadas que parecía irreal. Un suspiro salió de sus labios, un suspiro que sonó entrecortado, al parecer le costaba respirar. Eso me dolía tanto, cómo hubiera querido pasar esos dolores por él.
—¿Bella, eres tú? —me voltee con suavidad para encarar a la persona que había acabado de entrar.
—Hola —respondí en apenas un susurro. Aún las lágrimas inundaban mis ojos, intenté limpiarlas y aclararme la voz—. Disculpa. Hola, si soy yo ¿Cómo estas Alice? —la pequeña Alice me quedo mirando aterrada por lo que pareció mucho tiempo. Con pasos lentos se acercó a mí.
—Oh Bella, que gusto volver a verte. ¿Estás bien? —me abrazo con ternura y una de sus manos me acaricio la espalda con suavidad.
—Sí, estoy bien, dentro de lo que cabe. —Me quedé callada por un momento—. Pero Ali, no puedo soportar verlo así —me deje caer en sus brazos, totalmente derrotada.
—Lo sé, yo tampoco —suspiro—. Debemos tener fuerza —su voz se quebró al final de la frase. Pasaron varios minutos en los que nos quedamos abrazadas tratando de desahogar todo lo que llevábamos dentro, la había extrañado tanto —Bella, ¿qué fue eso? —se alejó un poco, mirándome extrañada. Al principio no entendí, pero después un golpe no tan moderado, proveniente de mi vientre, me hizo caer en cuenta. Mis manos acunaron instintivamente mi tripa y la acaricie con suavidad—. Oh Bella, no puede ser. Bella, Dios Santo —el color de su voz se volvió más feliz, pude notar que desde un principio la voz se le había apagado, tenía un matiz sombrío, no era la Alice alegre que conocí, pero esas palabras las dijo con tanto júbilo que me lo contagió instantáneamente.
Se acercó de sorpresa y empezó a acariciar también mi vientre, logrando que él bebé diera otra patada, al parecer reconoció a su tía, sonreí internamente por eso.
—Ali ¿Por qué te tardas tanto? Te estamos esp… —la puerta se abrió dejando pasar a Jasper, quien al verme se quedo paralizado en su sitio—. ¿Bella? —pregunto sorprendido.
—Hola Jazz.
—Dios Bella ¿Qué haces aquí? —se acercó rápidamente a donde Alice estaba embelesada, acariciando mi estómago, y al parecer aún no se había dado cuenta de que Jazz había llegado. No tuve tiempo de reaccionar o responder algo, los monitores que tenían conectado a Edward empezaron a pitar más rápido de lo normal y su respiración se volvió más errática.
—Edward, Edward —grité desesperada, acercándome a la camilla y tratando de despertarlo.
—Jasper, llama al medico —gritó Alice en medio de los pitidos del holter y de mis propios gritos y llanto.
Todo paso muy rápido, las enfermeras y el medico llegaron momentos después, y nos sacaron a todos de la habitación. A mí me obligaron a regresar a mi cuarto, donde me dieron unos tranquilizantes que poco a poco me dejaron inconsciente.
Las pesadillas no cesaban y no sé por qué los médicos no se daban cuenta de eso, dormir no me hacia para nada bien y más, sabiendo el estado en el que se encontraba Edward. Mi subconsciente lo tenía más claro que nunca. Desperté no sé cuánto tiempo después, nuevamente bañada en sudor, la habitación estaba oscura y por las cortinas que cubrían las ventanas no se colaba ningún tipo de luz, por lo cual no pude saber si era aun de día.
Intente levantarme pero la intravenosa me detuvo
—Bella, que haces levantándote. Vuelve a acostarte, te harás daño —en ese momento entró Emmet quien encendió la luz y me pilló en mi intento.
—Emmet, necesito ir a ver como está Edward, no soporto esta angustia. Dormir no me sirve de nada —mi voz salió mortificada y desesperada, pero al final se me fue cortando hasta salir en susurros llorosos.
—Él esta bien, ya lo estabilizaron —suspiro pesadamente.
—Pero tengo que ir a verlo, tengo que estar con él.
—Más lo ayudaras quedándote aquí. Estoy seguro que no va a estar tranquilo si se entera que tu te estas preocupándote demasiado…
—Pero Emmett como quieres que no me preocupe, viéndolo en ese estado. Emmet, si él… si él… —no pude continuar, la voz se me quebró en ese instante.
—Ya cariño —me ayudo a regresar a la cama y se sentó a mi lado, no pude evitar refugiarme en su pecho, me sentía tan desprotegida, a veces sentía que ya no podía más—. Todo va a estar bien, ya veras —suspiro nuevamente mientras me acariciaba la cabeza —Alice y Jasper ya me contaron.
—Tarde o temprano tenían que enterarse —dije un poco más calmada y con la resignación implícita en mí voz.
—Ellos no dirán nada —aseguró.
—Lo se Emm, confió en ellos. ¿Ya se enteraron Esme y Carlisle?
—No. —Fue su única respuesta.
Nos quedamos en esa posición no sé cuánto tiempo, los mimos de Emmett poco a poco me fueron dando tranquilidad; sentía que el cansancio y el agotamiento, que no se de donde me salía, me iban llevando a la inconciencia.
—Quiero contarles a tus padres —dije en apenas un susurro, antes de quedarme completamente sumida en un sueño profundo.
Los días dieron paso a las semanas. Según el medico me faltaba poco para dar a luz, esa cuestión de días o quizás horas, eso me tenia intranquila.
Una semana después de que desperté ya me habían dado de alta, no sin antes contarle a toda la familia Cullen lo que me sucedió y no sabia porque, pero tenia la certeza de que iba a contar con su apoyo; pero saberlo de sus bocas y sentir los abrazos que me dieron cuando termine mi historia, me reconforto. Me llevaron a vivir con ellos a la casa que tenían en la ciudad, me acogieron como otra miembro de la familia. Al principio se me hacia extraño, pero poco a poco fui entendiendo que ahí era mi lugar, que junto a la familia Cullen por fin había encontrado a mi verdadera familia. Noté en sus ojos que el anuncio de que iba a tener un bebé de Edward les lleno del brillo que tanto les faltaba en su mirada, aunque la alegría no les llenaba por completo, y yo lo sabía, porque me sentía de la misma manera o quizás peor.
No dejé de acudir un solo día a visitar a mi Edward, aunque estaba tan débil que apenas si podía abrir los ojos para mirarme con ternura y sonreír, pero después caía de nuevo en un sueño profundo. Mi desesperación por encontrar un donante crecía cada vez más, estaba en una lucha contra el tiempo, y a Edward no le quedaba mucho. Cuando estaba a su lado, no podía evitar derramar alguna lágrima y rogarle porque luchara.
—Bella, está el piso mojado —dijo Rose, sorprendiéndome con su entrada a la habitación de Edward que ahora era la mía, mientras arreglaba una ropa en el armario.
—De que hablas —respondí igual de sorprendida, dirigiendo mi vista a donde ella la tenía. Un gran charco había bajo mis pies. Por instinto pase mi mano por mi intimidad para encontrar que estaba mojado, ¿Cómo no me di cuenta?—. Él bebé —fue lo único que me sentí capaz de decir, antes de sentir como las manos delicadas de Rose me tomaban de la cintura y con cuidado me sacaban de la casa para llevarme en el auto de ella hasta el hospital, donde estaban todos en su visita diaria a Edward.
—Amor, vamos para allá —pausa —Si, si Emmet ella esta bien pero al parecer ya va a tener al bebé. Si, acaba de romper fuente. Dile al medico que ya vamos para allá. —Colgó inmediatamente después sin esperar respuesta.
—Perdón, no quise ensuciar nada. No he sentido dolor ni nada por el estilo, apenas ahora empiezo a sentir ciertas molestias —dije entre apenada y sorprendida, no sabia como funcionaba esto de tener bebés, pero todo se me estaba haciendo tan raro.
—No te preocupes, no tienes nada porque disculparte. Todo va a estar bien Bella, aquí estamos. —Ahora que me ponía a pensar mejor, y me fijaba más en la reacción de mi cuerpo, mis manos estaban temblando. Me repetí internamente que todo iba a estar bien, pero aún estaba en una especie de shock, aun no me cabía en la cabeza que dentro de poco iba a tener a mi hijo entre mis brazos. Pude sentir como una leve sonrisa empezaba a inundar mis labios.
—Rose, voy a ser mamá —dije en un susurro. Rose soltó una carcajada temblorosa; ahí pude darme cuenta que ella también estaba nerviosa.
—Y yo, voy a ser tía —dijo entre lágrimas —. Gracias Bella —una de sus manos, sin descuidar el volante y sin dejar de ver la carretera, la coloco encima de mi vientre, eso me hizo sentir mucho mas tranquila.
Llegamos al hospital donde todos estaban en la entrada de emergencias, esperándonos.
—Bella, todo estará bien cariño —dijo Esme alegremente.
No tuve tiempo de escuchar a más, me subieron a una camilla y me condujeron hasta la sala de partos. En el camino los dolores eran cada vez mas fuertes y no se cuantas horas pasaron pero el dolor en mi vientre se iba haciendo cada vez más fuerte y más constante.
—Emmet estoy asustada, me duele mucho —logre articular en medio del dolor que me estaba atravesando. Habría querido que Edward me acompañara en este momento, sosteniendo mi mano y besándome con completo amor, así estuviera llena de sudor mezclado con lágrimas, en este momento fantasear aminoraba un poco mi dolor y hacia brincar aun mas a mi corazón.
—Tranquila Bella, aquí estoy nena —dijo tranquilizándome mientras me tomaba la mano en sinónimo de apoyo.
—¿Edward está bien? —no pude evitar preguntar, la preocupación me inundaba.
—Está bien, no te preocupes.
—Ay Emm, como me gustaría que estuviera aquí, y que estuviera sano —las lágrimas no paraban y ya no sabía identificar cuáles eran del dolor físico y las del alma. Emmet solo se quedó en silencio.
—Bien, Bella —el medico entró —llegó el momento de hacer que ese bebé salga —anunció tranquilamente y mis nervios aumentaron—. Todo estará bien, solo relájate —me reconforto mientras se colocaba unos guantes de goma y una de las enfermeras alzaba mis piernas para ubicarlas en dos aparatos a cada lado de la camilla, dejándomelas totalmente abiertas. Mis mejillas se encendieron pensando en la posición en la que estaba, pero eso poco importo cuando otro dolor me llegó, tan fuerte que un jadeo fuerte salió de mi garganta sin poder evitarlo.
—Emmet, te quedarás ¿Verdad? —Pregunté apretando su mano y mirándolo con gran esfuerzo.
—Nunca te dejaría sola —juró en medio de una sonrisa, los ojos le brillaban más de lo normal y eso me alegraba a mí también. Me dio un beso en la frente.
—Bien, Bella, apenas sientas otra contracción pujas.
Nunca pensé que esto dolería tanto, puje hasta que creí que no tenía fuerzas para seguir, evité gritar porque eso me quitaba fuerzas, pero aun así pequeños jadeos dolorosos salían de mi pecho. La mano de Emmet a estas alturas creo que estaba morada, pero en ningún momento se quejó, solo podía de reojo mirar como sonreía y me brindaba palabras de aliento.
Un llanto hermoso, en medio de mis jadeos de dolor, dejó la estancia, por un momento, en total silencio. Alcé mi mirada hacia Emmet, quien tenía en los ojos un brillo increíble y en sus labios una sonrisa gigante, después soltó una carcajada y se llevó las manos a la boca en sinónimo de sorpresa.
—Bella, eres madre de una hermosa niña —Anuncio el medico mientras colocaba en mi pecho a un pequeñito ser, aun no dejaba de llorar y mis manos se alzaron por instinto para consolarla. Todo el mundo dejo de existir en ese momento, solo éramos mi muñequita y yo.
—Hola Corazón, soy mami. Que linda eres. —dejó paulatinamente de llorar, hasta que al fin se calmó, sonreí por eso. En ningún momento deje de acariciar sus casi inexistente pelito que estaba desordenado, pero podía mirar claramente unas pequeñas sortijas, y en medio de la sangre que aun le cubría la cabecita me di cuarenta que tenia mi mismo tono de cabello. No tenia palabras para describir cuanto la amaba, sus ojitos vivaces, del mismo color de Edward se fijaron en mi, una sonrisa tonta inundo a mis labios, las lágrimas de felicidad se agolparon en mis ojos. Mi corazón dio un brinco cuando sentí como una mano tan conocida se colocaba encima de la mía, haciendo que una corriente atravesara mi cuerpo.
—Edward —me miró con adoración, en sus ojos habían lágrimas. Sin omitir sonido alguno sus labios dibujaron un perfecto "Te amo" que llenó mi corazón de completa felicidad y amor. Después dejó caer su vista a la pequeña criatura que tenía en mi pecho y las lágrimas se deslizaron libres por sus mejillas.
:') ¿NO ES HERMOSO? espero que lo hayan disfrutado tanto como yo haciéndolo :3 espero sus opiniones
GRACIAS POR LEER y nos leemos pronto :D
EDIT: Otro más :3 recuerden que no soy perfecta y varias cosas se me pasarán, aunque a este no le encontré, según yo, muchos errores ^.^
Beijos
Merce
