20º Un reencuentro extraño

Bella tomó aire, caminó lentamente hasta donde estaba Edward y lo abrazó por la espalda, él intentó soltarse, pero Bella estaba tan aferrada a él que la única de haberla apartado hubiera sido haciéndole daño, así que dejó de forcejear.

-Escúchame por favor.

-¿Qué debo escuchar? ¿Los motivos por los que vas a arriesgar tu vida?- Edward se giró para mirarla a los ojos, Bella pudo ver en los de él dolor- No me interesan para nada. No me importan los motivos que tengas para esta locura.

-Por lo que he podido entender cuando estábamos todos reunidos, tú sabías que este día iba a llegar.

-Es cierto, yo lo sabía, pero nunca pensé que fueses a significar tanto para mi hasta hace poco- Edward notó el agarre de Bella más flojo que antes, y con un hábil movimientos, se soltó de ella- No puedes despertar mi muerto corazón, enseñándole a sentir y a amar para después hacerlo sufrir y herirlo arriesgándote en una contienda en la que es imposible que salgas con vida.

-Eso no lo sabes, nadie lo sabe.

-¿En que crees que se diferencia que estés tú o no Bella?- Preguntó Edward mirándola fijamente- Nosotros somos monstruos como los que hay fuera, asesinos y bestias capaces de acabar con los demás, y sin embargo hemos permanecido aquí escondidos durante muchos siglos, porque sabíamos que no se puede hacer nada. ¿En que habría de cambiar que tú participes?

-No conseguirás confundirme Edward- Dijo Bella sabiendo lo que él estaba pensando- Yo soy la elegida, y aunque aun no se que es lo que puedo llegar a hacer, desarrollaré al máximo mi poder oculto y conseguiré vencer- Bella se acercó a la puerta- Lucharé de todas formas, solo esperaba que me quisieras lo suficiente como para permanecer a mi lado.

-¿Por qué haces esto? ¿Por qué nos haces esto a nosotros?

-Esto lo hago por todos, y en especial por ti- Bella le dio la espalda, abrió la puerta- Quiero que de verdad podamos ser felices, sin nadie que nos atemorice, sin tener que permanecer escondidos el resto de nuestras vidas... Adiós Edward- Bella salió y dejó a Edward solo en su habitación.

Edward sintió como sus músculos se tensaban, la furia y la ira lo invadían ante la simple idea de que algo pudiera dañar a Bella de cualquier forma. Y la convicción de ella solo hacía que su sufrimiento fuera aun mayor.

Sintiéndose solo y traicionado por la mujer que amaba, Edward salió corriendo, pasando ante las miradas de todos, escuchando los gritos de Bella pidiéndole que parara, pero todo le daba igual, no podía permanecer más tiempo en aquel lugar, no mientras Bella continuara con aquella locura.

No se percató de hacia donde corría hasta que sintió la brisa en su rostro, miró a su alrededor y de inmediato reconoció el lugar, era aquel campo de batalla que había al otro lado de "El refugio". Los restos de la gran guerra estaban por todas partes, haciendo imposible que se equivocara de lugar.

Una fuerte nostalgia lo invadió, y él bien sabía porque era, caminó por aquel valle desolador, observando todos esos restos con detenimiento, hasta que llegó a lo alto de una colina. Allí se detuvo de pronto, un olor familiar llegó hasta él.

-¿A que debo el honor de tu visita, chupasangre?- Preguntó la voz de Jacob a pocos pasos de él.

-Eso a ti no te importa, chucho asqueroso- Respondió con fastidio- Déjame tranquilo- Siguió caminando con decisión.

-Oye, espera, que estaba hablando en broma- Jacob llegó hasta él y lo paró cogiéndole el hombro con la mano.

Edward se giró al notar su contacto con la intención de apartarlo de un manotazo, pero al mirarlo, al verlo lleno de arañazos y cicatrices y con una luz diferente en los ojos refrenó su deseo de golpearlo.

-Dime que quieres o déjame en paz.

-¿Le ha sucedido algo a Bella?- Preguntó preocupado- No tienes buena cara y, conociéndote como te conozco, eso solo puede ser por algo relacionado con Bella.

-¿Es que acaso te importa lo que a ella le suceda? ¿Desde cuando?

-Siempre me ha importado Bella, aunque no lo haya demostrado en los últimos años- Se defendió- Pero hasta que no llegué a este lugar no comprendí muchas de las cosas que sucedían a mi alrededor.

-¿De que hablas?

-Hablo de que es cierto que yo no he sido nunca el indicado para Bella, pero mi destino era hacerle daño para que los dos os dierais cuenta de cuales eran vuestros sentimientos- Respondió sin tapujos- Además, me he comunicado con los espíritus, y ellos me han mostrado cosas de ti y de Bella.

-¿Los espíritus? ¿Acaso me tomas por estúpido?

-Para nada- Jacob rió- Ella ya me avisó de que no me creerías cuando te lo dijera.

-¿De quien hablas?

-De Tanya, de quien sino- Dijo Jacob, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de Edward.

-¿Qué sabes tú de Tanya? ¿Quien te ha hablado de ella?

-He hablado con ella- Sonrió con suficiencia- Los espíritus no son ninguna tontería, y gracias a ellos se muchas cosas de ti, cosas que me han ayudado a entenderte- Edward lo miraba sin poder creer lo que escuchaba- Tanya me dijo que murió en este lugar, me dijo que tú no te lo has perdonado y que temes que a Bella le suceda lo mismo, aunque no me dijo porque piensas eso.

-¡No me mientas!- Cogió a Jacob del cuello y lo apretó con fuerza- ¡Dime quien te ha hablado de Tanya o te destrozo!

-Ya te lo he dicho...

-¡MIENTES!

-Déjame demostrártelo- Pidió Jacob, notando como le faltaba el aire.

-Demuéstramelo o te mato- Edward soltó a Jacob con los ojos rojos como la sangre- Date prisa.

Jacob caminó ante él, no estaban muy lejos de la pequeña cueva en la que Jacob estaba refugiándose desde que había sido desterrado, Edward miró el lugar donde estaba la cueva y sintió un escalofrío. Jacob se sentó frente a la fogata que tenía encendida y le indicó a Edward que se sentara frente a él, este obedeció sin decir una sola palabra.

-Se que no crees lo que te digo, pero necesito que intentes tener un poco de fe, si te cierras, aunque yo quiera mostrártelos, no conseguiré nada- Edward asintió- Bien, mira el fuego fijamente mientras yo los invoco.

Jacob comenzó a cantar unas estrofas en un idioma que Edward no conocía, tenía los ojos cerrados y estaba concentrado. Como le había pedido Jacob, se quedó mirando el fuego fijamente, intentando tener la mente abierta a cualquier cosa que se pudiera aparecer ante él, y de pronto sintió como lo que tenía alrededor empezaba a moverse, todo estaba borroso, se iba oscureciendo hasta que la penumbra dio paso a una oscuridad total.

Edward estaba nervioso, se sentía extraño, tenía una sensación extraña y nueva, como si estuviera fuera de su cuerpo y fuera mucho más ligero. Miró a su alrededor y de pronto los vio, allí a pocos metros de él estaban Jacob que continuaba con sus cantos y su propio cuerpo, tendido en el suelo, inconsciente.

-¿Como puedo estar inconsciente? Los vampiros no pueden quedarse inconscientes.

-Eso es porque tu espíritu ha salido de su cuerpo y ningún cuerpo puede moverse sin espíritu- Respondió una voz que hacía muchísimos años que no escuchaba, una voz dulce y cálida. Se giró para asegurarse de que eso no era una alucinación y allí la vio- Me alegro de verte Edward.

-Tanya... ¿Como...? ¿Como es...?

-¿Qué como puedo estar aquí?- Edward asintió y ella rió- Soy un espíritu Edward, puedo vagar por donde quiera.

-¿Por qué nunca has venido a verme entonces?

-He dicho que puedo vagar, no que pueda comunicarme- Respondió acercándose a él y abrazándolo- Te he echado tanto de menos- Sonrió- Llegué a pensar que no vendrías nunca hasta aquí y que tendría que aparecerme a Bella.

-¿A Bella? ¿Como...?

-De la misma forma que lo ha hecho su padre, en sueños- Le respondió antes de que terminara la pregunta- Hay muchas cosas que no entiendes o no quieres entender Edward, cosas que no dependen de ti y que no quieres aceptar.

-¿Qué cosas?

-Para empezar, nunca aceptaste el motivo por el que yo morí- Edward bajó la mirada en señal de disculpa- ¿Lo ves? Aun sigues echándote la culpa y después de doscientos años ya deberías saber que no fuiste el causante de mi desgracia.

-Claro que lo fui, si yo hubiera tenido mucha más paciencia tú nunca habrías venido a este lugar y nunca te hubieras encontrado con las quimeras, las bestias aladas del señor oscuro.

-Edward, mi destino era morir, ya fuera a manos de unas quimeras, de unos lobos o de ti mismo- Le explicó dándole la mano y tirando de él- Yo nunca te culpé y tú no deberías hacerlo, no si quieres ser feliz con Bella.

-Eso ya es imposible, ella está dispuesta a morir y abandonarme.

-Ella está dispuesta a hacer lo que es correcto, porque su destino es liberar a todos de la sombra que hay en el mundo- Explicó Tanya.

-¿A cambio de su propia vida?

-Nadie ha dicho que tenga que ser así- Tanya le señaló un lago que había a pocos pasos de ellos- Mira en él- Edward observó el lago y vio una cruenta batalla, al principio pensó que se trataba de recuerdos del lugar en el que se encontraban, pero de pronto vio la imagen de Bella, enfrentándose cara a cara con el maligno. Bella se enfrentaba con valentía y coraje, empleando todas las fuerzas que tenía, pero el maligno tiraba una flecha de fuego que atravesaba el pecho de Bella, haciendo que muriera al instante- Ese es uno de los posibles resultados de la batalla- Edward sintió un pinchazo en su alma- Los demás resultados que veo son los mismos pero de diferentes formas por un solo motivo.

-¿Cual?

-Qué tú no estás ahí para protegerla- Edward miró a Tanya sin comprender- Ella te eligió a ti como su protector, su guardián, si tú participas, no hay victoria asegurada pero hay esperanza, si por el contrario, sigues con tu determinación de no combatir- Tanya dirigió su mirada al lago en el que aun estaba la imagen de Bella atravesada por la flecha, y a su alrededor imágenes del resto de su familia aniquilados cruelmente.

-No puedo permitir que eso suceda, no puedo, tengo que impedirlo, no puedo abandonar a mi Bella, a mi pequeña humana- Edward miró a Tanya- Hazme volver, se lo que debo hacer.

-Aun no, antes debes ver a alguien más- Volvió a tomarle la mano y lo condujo por aquel paraje hasta llegar a una pequeña construcción, en su interior estaban los tres vampiros de los que Bella había huido cuando se escapó con Jacob- Entra, dentro hay alguien que quiere hablar contigo, yo te espero aquí.

-¿Por qué no vienes conmigo?

-Creo que es mejor que hables a solas con tu suegro, ¿no te parece?- Preguntó Tanya con inocencia, haciendo que Edward tragara saliva- Ve, yo estaré aquí cuando salgas.

Edward entró temeroso en aquel lugar, vio a los tres vampiros en corro, hablando entre ellos, sin ser conscientes de su presencia, y a un lado estaba un vampiro alto, delgado, con el pelo oscuro y rizado, muy parecido a Bella.

-Bienvenido Edward, te esperaba, hace semanas que esperaba que vinieras para hablar contigo, Tanya pensaba que no vendrías pero yo sabía que si lo harías.

-¿Qué quiere de mi?

-Primero quiero darte las gracias por cuidar de mi pequeña- Le dijo mirándolo a los ojos- Tú y tu familia le habéis dado el cariño que yo nunca pude darle, aunque me hubiera gustado que su madre hubiera permanecido con ella.

-Lamento lo que sucedió aquel día, le aseguro que no sabía que ella estaba escuchando...

-No te apures, Reneé nunca fue muy fuerte en ningún sentido, siempre había vivido bajo el temor y la opresión, demasiado aguantó teniendo en cuenta su pasado- Edward no se relajó a pesar de sus palabras- Ahora quería pedirte algo, quiero que protejas a Bella en la dura batalla que le espera, se que no apoyas su decisión, y entiendo que no quieras hacerlo, pero si ella muere se perderá todo y el mundo estará condenado.

-No, no voy a estar presente y apoyarla en algo que la destruirá. La convenceré para que no vaya...

-Ella está decidida a ir, digas tú lo que digas, y si como dices morirá de todas formas, ¿que es mejor, hacer lo posible por ayudarla y en caso de que muera poder estar a su lado, o dejar que vaya sola y lamentarte para siempre por haberla abandonado?- Edward se quedó sin palabras ante aquel argumento- Tú eres quien debe decidir, solo quería que valoraras las cosas con otros puntos de vista.

-Si ella muriera y yo no hubiera intentado impedirlo yo... Yo... Yo... No podría perdonármelo nunca... Tiene razón, debo intentar protegerla.

-Sabía que tomarías la decisión adecuada- Le sonrió.

-Gracias por abrirme los ojos, señor- Le devolvió la sonrisa- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?- Charlie asintió- ¿Por qué estaba en este lugar esperándome?

-Buena pregunta, ¿sabes quienes son ellos?

-Los conozco, intentaron dañar a Bella hace algunos años- Respondió apretando sus puños.

-En realidad no querían dañarla, ellos quieren lo mismo que nosotros solo que son más impulsivos, ellos querían entrenar a Bella desde niña para que estuviera preparada ahora, ese no era el momento, por supuesto, pero no deberías verlos como al enemigo, al igual que a Jacob.

-¿Que quiere decir?

-Que antes de volver, yo hablaría con estos tres y con Jacob y volvería con ellos- Dijo sin cortarse lo más mínimo- Creo que es hora de que vuelvas, nos veremos en otra ocasión- Edward asintió y fue hacia la puerta- Una cosa más Edward, no pienses en mi cuando vuelvas a "El refugio", Bella puede leer tu mente y no es bueno que sepa que tú y yo hemos hablado.

-¿Qué Bella puede leer mi mente?

-Lo descubrió hace muy poco y temía que te alejaras de ella si te lo decía- Sonrió Charlie- Dile que lo sabes y que no se preocupe, pero no pienses en mi, por favor.

-Está bien señor- Edward salió de allí, miró a Tanya y sonrió- Estoy listo para volver.

Tanya le sonrió, besó su mejilla y como si de un sueño se tratase, Edward abrió los ojos y se encontró en el suelo, frente a una fogata y con los ojos de Jacob fijos en él al otro lado. Edward se puso en pie y abrazó a Jacob, le explicó lo que había sucedido, y juntos fueron hasta donde se encontraban James, Victoria y Laurent.

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Bella entrenaba en la sala común con Emmet y Jasper, ante la atenta mirada de todos los demás, los trolls no podían aportar mucho al entrenamiento ya que su modo de lucha era muy distinto al que podía realizar Bella, pero aun así, supervisaban su instrucción y opinaban al respecto.

-¡Bella céntrate!- Fue el grito de Jasper al tumbar por tercera vez consecutiva a Bella- ¡No tienes la mente despejada!

-Lo lamento, estoy intentando concentrarme- Dijo intentando recuperar el aliento- No se que me sucede.

-Descansemos un poco- Pidió Carlisle- Dadle diez minutos- La multitud se fue dispersando un poco, Carlisle bajó hasta donde estaba Bella algo preocupado- ¿Qué te sucede Bella?

-No lo se, de verdad que no lo se.

-Pequeña- La abrazó con fuerza al ver sus ojos llorosos- ¿Edward?

-Supongo que si- Suspiró- Sabiendo que él no me apoya, tengo dificultades para centrarme.

-Eso puede cambiar de inmediato- Se escuchó su voz.

Todos los que estaban aun en la sala se giraron hacia él, que venía acompañado de Jacob, James, Victoria, Laurent y Simurg, el hipogrifo que protegió a Bella la vez que se escapó. A Bella se le heló la sangre al ver a todos los que acompañaban a Edward.

-¿¡Qué significa esto!- Gritó Billy al ver a Jacob- ¡Él no puede estar aquí!

-Puede y aquí permanecerá- Respondió Edward con severidad- Si vamos a combatir contra el maligno debemos tener toda la ayuda posible, y eso incluye a los que estaban en la zona exterior que buscan lo mismo que nosotros.

-¿Vamos?- Preguntó Bella- ¿Eso quiere decir...?

-Que voy a combatir a tu lado.

-¡Edward!- Bella lloró y corrió a sus brazos, él la recibió con una sonrisa- ¡Pensé que me habías abandonado!

-Eso nunca pequeña, nunca te abandonaré.

-Siento interrumpir- Pidió disculpas Carlisle- Creo que debemos hablar.

-Edward nos contó lo que planean hacer y queremos formar parte- Se inclinó James en una reverencia- Mi clan está a su servicio.

Siento no haberlo subido anoche, un pequeño contratiempo, pero aquí tenéis el siguiente.

Espero que os haya gustado, a mi me gusta mucho.

¿Os esperabais la reaparición de Jacob? ¿La aparición de Tanya y Charlie?

Por cierto, en un review me habéis preguntado que si Carlisle sabía lo de la marca, no, Carlisle no sabía lo de la marca, pero siempre había intuido que el destino de Edward y Bella era estar juntos.

Espero que os guste ^^

Nos leemos