Gracias de nuevo por comentar… aquí la conituacion ;)
Capítulo 23:
"Noíl estaba perfectamente trajeado, pero con un traje medieval, en su cara portaba un antifaz negro en forma de mariposa que solo dejaba al descubierto sus inmejorables ojos color ámbar y sus perfectos labios rosados, junto a sus encantadores hoyuelo. Llevaba el pelo engominado con una raya de lado, dándole un aire más elegante
-Quieres bailar conmigo?-preguntó a una damisela tendiéndola la mano y dibujando una caballerosa sonrisa
La chica, estaba sentada sobre el césped, mirando hacia el Lago Místico, con un precioso vestido hasta las rodillas, un vestido negro decorado con flores blancas y una chaqueta roja encima. Tenía el pelo corto, pero ondulado y adornado con unas flores
Se levantó y se dio la vuelta, guiada por aquella petición. Al ver de quién se trataba, dibujó una sonrisa encantadora y se aproximó a él dándole su mano con toda confianza. Ambos sonrieron al sentir sus manos en contacto
Una música omnisciente comenzó a sonar y ambos comenzaron a bailar dando vueltas y vueltas, sin apartar la mirada el uno del otro ni dejar de sonreír. Ese momento era mágico. De repente Zuleica miró a su alrededor y el paisaje a había cambiado
-Wow! Es precioso!- exclamó la muchacha al ver el océano frente a ella: estaban en la superficie de un enorme barco, rodeados por el océano.
Giró para mirarle y le dedicó una sonrisa, a la vez que apartaba un mechón de pelo de su cara, movido por el viento. La morena corrió hacia las barandillas y subió a ellas abriendo los brazos en cruz y cerrando los ojos, para sentir mejor el momento.
Una ráfaga de aire puro sopló sobre ella haciendo que tanto su vestido como su chaqueta y, por supuesto su pelo, se lanzaran hacia atrás, haciéndola perfecta para una foto.
-Estoy volando!- exclamó la chica mientras reía de felicidad
Noíl la observó por unos momentos: esa piel tan lisa bañada por los colores del atardecer, aquellos jugosos labios pegados uno al otro, dibujando una inmejorable sonrisa a la par que pedían ser besados y ese vestido que se pegaba a su cuerpo con el vuelo marcando su perfecta silueta…
El Novotney se acercó a la chica por detrás, despacio y en silencio, también subió a la barandilla, pegando su cuerpo con el de la chica y rodeando su cintura. Ésta emitió una maravillosa sonrisa al sentirle cerca. Sin abrir los ojos se apoyó lentamente sobre él. Comenzó a sonar una música omnisciente:
"Every night in my dreams, I see you, I feel you
That is how I know you go on… (Canción Titanic)"
-Eres perfecto- comenzó Zuleica susurrándole al oído- eres atento, hermoso, fuerte, inteligente, poderoso…- el jefe del clan permanecía escuchándola, sintiéndose en el paraíso: disfrutando de aquella aterciopelada voz susurrándole todo aquello que él deseaba escuchar
Noíl colocó sobre el cuello de la muchacha, un precioso collar: hecho con una piedra de un rubí intenso en forma de "N", de Noíl, pieza única fabricada especialmente para él.- Es precioso!- exclamó la chica al verlo, luego se dio la vuelta, bajando ambos de la barandilla, quedando uno en frente del otro.- déjame verte!- le suplicó la chica, con inmensa curiosidad
-No!- exclamó el chico- aún no, aun no es el momento- dijo apartándose de ella, dando pasos hacia atrás, como si, de repente, tuviera que irse
-Dime, al menos, tu nombre!- imploró la chica agarrando su brazo- por favor!
-Mi nombre es Noíl
-Noíl- repitió la joven- Noíl, Noíl…- repetía una y otra vez en un susurro
-Noíl!-le llamó una voz femenina alzando el tono
Noíl abrió bruscamente los ojos, dándose cuenta que estaba fantaseando. Miró a su alrededor y se encontró rodeado de gente mirándole: estaba en medio de una reunión-" he visto demasiadas películas!"- exclamó para sus adentros, a la vez que agitaba levemente la cabeza para deshacerse de aquella cutre fantasía. Luego carraspeó incómodo, saliendo definitivamente de su sueño
-Estábamos hablando de…- se interrumpió frunciendo el ceño, intentando recordar cuál era el tema
-…de las reformas- le echó una mano la bruja en un susurro, luego frunció el ceño, como inspeccionando su mente
Noíl apartó rápidamente la mirada de la anciana, pues aunque no quisiera reconocerlo, ella le había criado y era como una madre para él y podría leer en su mirada.
Volvió a carraspear incómodo, colocándose bien en la silla
-He estado, por un tiempo, en la ciudad. Inmerso en la civilización, aprendiendo muchas cosas y, aunque no tenemos absolutamente nada que envidiar a los humanos, mi estancia ahí me ha hecho darme cuenta que necesitamos reformas en nuestros inmensos territorios- comenzó levantándose de su silla y paseando por la sala con los brazos cruzados en la espalda. Contaba con apenas veintiún años, pero cuando era en temas de gobierno, Noíl parecía tener muchos más. Lo contrario le sucedía con el amor, pues aunque hubiera compartido cama con varias chicas, nunca había compartido nada más con ellas. Eran un mundo desconocido para él, más aun Zuleica-…convertiremos los bosques del norte en un imperio: El Primer Imperio Novotney!-concluyó
Alex abrió lentamente los ojos y se incorporó en el sofá, pasó su mano por su cabeza, pues, aun por muy híbrido que se fuese, la resaca se sentía igual
-Bueno días!- le gritó Damon a su espalda, haciendo que éste mirara para atrás repentinamente, viendo a Damon agarrar las cuerdas de las cortinas con la mano
-No!..-gritó levantándose, previniendo lo que haría a continuación
Damon abrió repentinamente las cortinas, dejando que los rayos del sol penetraran en la sala, haciendo que Alex se apartara enseguida, no sin antes emitir un quejido y proteger sus ojos con el dorso del brazo- con que te has ido de copas sin avisar, ahm?- exclamó Damon recogiendo de la mesilla el folleto de campamento de Alex
-Eso no era necesario!- exclamó Alex lamentándose aun entrecerrando los ojos por la luz
-No!- reconoció Damon- solo es para que la próxima vez avises!- añadió mirándole y abriendo grandemente los ojos
-Papa!- le llamó Alex- estás bien?- preguntó poniéndose serio
-Perfecto!- contestó dedicándole una falsa cierto- añadió cambiando de tema- me parece que vas a llegar tarde a tu campamento: son las nueve y cuarenta y tu bus sale a las diez- dijo comenzando a dirigirse hacia las escaleras- yo que tú me daría prisa
Elena recobró la consciencia, pero no abrió los ojos ni se movió. Permanecía en una silla, atada de manos hacia atrás y de pies con unas cuerdas bañadas en verbena, sentía su piel quemándose, pero se concentró e intentó aplacar el dolor, tal y como le había enseñado Elijah. Tenía la cabeza caída hacía adelante y su larga melena cubría su rostro
-Sí- decía una voz masculina que estaba en frente de ella- la tengo. Estoy seguro que es ella, escuché su voz
-Bien- contestó otra masculina a través del teléfono- haz lo que quieras con ella, pero has de sonsacarla primero qué le ha traído de nuevo al a ciudad, luego puedes culminar tu venganza matándola, si quieres
-De acuerdo-contestó- se que no estás en condiciones para que te pida esto, después de lo que te han hecho pero…
-Cuidaré de ella hasta que vuelvas junto a ella- le interrumpió comprendiendo lo que quería decir
-Gracias, Alaric- contestó éste y colgó el teléfono
-"Alaric?"- pensaba Elena- "no es ese mismo que me amenazó?"
Su secuestrador salió un momento de la sala y Elena, aprovechó esos pocos minutos para levantar la cabeza y averiguar dónde estaba y sobre todo, cómo podría escapar de ahí.
Se encontraba en una pequeña sala, húmeda y falta de luz, sin ventana, sólo con una puerta, haciéndole imposible averiguar si era de día o de noche y cuántas horas habían transcurrido desde su secuestro.
Encima de ella, colgaba una pequeña bombilla, que se tambaleaba de un lado para otro, parecía que caería en cualquier momento partiéndole la crisma. Elena intentó deshacerse de los nudos, pero le era imposible, definitivamente esa persona sabía lo que era ella y actuaría en función.
El hombre volvió a entrar en la sala, portando una caja, que parecía pesada y Elena volvió a dejar caer su cabeza, fingiendo no haber recobrado aún la consciencia.
Su secuestrador, encendió una cerilla y prendió fuego a un trozo de bolsa, se acercó y dejó caer las gotas sobre ella, quemándola y arrancando en ella un grito de dolor. Haciendo que "despertara"
-Buenos días, Katherine!- saludó el hombre acercándose a ella con una maliciosa sonrisa dibujada, dejando al descubierto su identidad
-Jeremy!- exclamó la vampiresa sorprendida
-Vaya!- exclamó el chico dándose la vuelta y andando hacía la caja que había depositado anteriormente sobre la mesa- al menos todavía te acuerdas de mí! Mejor!- dijo asintiendo con la cabeza a la vez que introducía las manos en la caja- así nos divertiremos más tú y yo, por los viejos tiempos!- exclamó con una escalofriante sonrisa a la par que extraía de la caja una especie de pequeña ballesta
Noíl se encontraba tumbado sobre su cama, hecha a partir de un tronco de un baobab, bordado en la cabecera con sus iniciales, con unas mantas echas de blanca seda y pelos de animales muertos.
Daba vueltas de un lado a otro, apenas cubierto de cintura para abajo, con la manta de seda, dejando al descubierto su musculoso, liso y tostado pecho. Intentaba conciliar el sueño de todas las maneras posibles, pero le era imposible: ya habían transcurrido tres días desde la vez en que había visto a Zuleica y no conseguía borrarla de su cabeza.
Se incorporó en su cama, derrotado por su propia mente: él intentaba no pensar en la muchacha, pero su mente se lo impedía, trayendo constantemente ante él la imagen de la chica- "pero qué es lo que me pasa con esa chica?"- se decía y enseguida vino a su mente una manera de olvidarla
-Itzel!- gritó y a los pocos segundos, apareció por la puerta un hombre enorme, de alrededor de dos metros, calvo y con una enorme panza- tráeme alguna mujer- le ordenó.
Éste asintió y marchó. A los pocos minutos, apareció con una bella muchacha: tenía el pelo largo, limpio, liso y adornado con flores, poseía unos ojos grandes y atrayentes rodeados por un maquillaje negro que destacaba aún más el color ámbar oscuro de sus ojos. Era esbelta y alta, vestía apenas con un provocativo camisón cuyo escote atraía hasta la mirada de Itzel
-"tú me harás olvidar a esa chica"- se dijo para sí después de mirar de arriba abajo a la chica que permanecía en la puerta, esperando por alguna orden. Itzel ya se había retirado.
Noíl hizo un gesto con la mano, para que la chica se acercara, dibujando una sonrisa en su cara-"tú si que eres una mujer y no esa Zuleica!"- se dijo dibujando una seductora sonrisa que hizo enrojecer a la chica, que ya estaba junto a él contemplándole con deseo
-Soy Elena, te lo juro!- gritaba la muchacha sintiendo con una diminuta estaca de madera perforaba su hombro- para, para, lo juro!
-Y yo soy el presidente!- contestó éste sin siquiera parar a pensar aquellas palabras y la disparó otra vez con la ballesta- contesta!: por qué has vuelto a Mystic Falls- volvió a preguntar
Elena seguía gritando y gritando, llevaba ya cuatro días de cautiverio, en los que no se había alimentado en absoluto, solo había sido torturada cruelmente. Aquella persona que le torturaba no tenía un atisbo de piedad hacia ella. Sus ojos reflejaban odio y estaba sediento de venganza, por algo que ella le había hecho. Efectivamente era su hermano, pero parecía no reconocerla, es que tanto había cambiado desde que se había transformado en vampiresa?
-Soy Elena, lo juro!- procedía intentando convencerle, mientras éste, que ya había cambiado varias veces de instrumento de tortura a lo largo de los días, volvía a empuñar un cuchillo- puedo…puedo demostrártelo- añadió mirándole a los ojos
Jeremy extrajo el cuchillo de la pierna de la muchacha un momento, no sin antes retorcerlo primero dentro de ella, haciendo que chillara. Permanecía de cuclillas mirándola fijamente, pero sin que su mirada de odio desapareciera.
-Impresióname!- dijo el chico dibujando una sonrisa, convencido que era Katherine. Elena permaneció en silencio unos minutos intentando recordar cosas sobre aquel individuo, pero no lo conseguía, su memoria parecía bloqueada- haremos algo- comenzó Jeremy al ver que no hablaba- contaré hasta cinco, si para entonces no me dices nada convincente, volveré a introducir el cuchillo en tu pierna, esta vez no lo sacaré- dijo embadurnando de nuevo el artefacto con verbena- uno, dos…
-Nuestros…nuestros padres están muertos, murieron en un accidente!-dijo la chica apresuradamente
-…cuatro…-seguía contando el chico mientras la miraba con maldad, al escucharla paró de contar- mmm…- comenzó mirando arriba como si estuviera pensando- no me convence!- exclamó volviendo a mirarla e introduciendo el cuchillo de nuevo en la pierna de la muchacha
Elena gritó de dolor, a medida que el cuchillo la quemaba, comenzaba a sentir una furia infinita, un odio que nunca antes había sentido. Unas oscuras venas aparecieron en sus ojos y unos colmillos asomaron. Ya no sentía absolutamente nada: ni dolor ni tristeza...solo odio. Bajó la mirada y miró a Jeremy que permanecía observándola, convenciéndose más que era Katherine
-Ah!- gritó Elena furiosa, mientras sacaba sus mano de aquel nudo, destrozándose la muñeca a su paso, quemándose a la vez
Enseguida, Jeremy se puso en pie y apartó de la vampiresa, pero ya era muy tarde: Elena estaba suelta e iracunda. Se abalanzó sobre él, agarrándole del cuello y empotrándole contra la pared, sin dejar de rugir fuera de sí
-Tengo…tengo verbena en el sistema!- exclamó Jeremy aterrorizado- no puedes morderme
-Mírame!- exclamó la chica hincando los colmillos ferozmente en el cuello del chico a la vez que gritaba de dolor: se estaba quemando con la verbena, pero quería hacerle daño y no pararía
Flashback: Elena observaba tristemente las fotos de su tía mientras se colocaba los pendientes, cuando Jeremy tocó a la puerta abierta de su habitación. La morena miró hacia él, viéndole perfectamente trajeado
-Casi estoy lista- dijo Elena terminando de ponerse los pendientes
-Tómate tu tiempo- dijo éste entrando en la habitación- John quiere que te dé esto- dijo el chico tras un momento de silencio, extendiéndola un sobre- y esto- añadió extrayendo de su bolsillo un anillo
-Jeremy…-le llamó la morena interrumpiendo la partida de éste-lo siento mucho- se disculpó mientras éste volvió a acercase a ella respirando hondamente-siento que hayas perdido a tanta gente
-Te sigo teniendo a ti- dijo simplemente
Elena respiró hondamente, procesando las palabras que acababa de escuchar. Asintió con la cabeza y se acercó más a su hermano. Ambos se dieron un reconfortante y tierno abrazo, diciéndose, en silencio, que podían contar el uno con el otro
Elena soltó a su hermano tras recordar aquello. Se miraron fijamente a los ojos y Elena marchó en silencio
Jeremy cayó al suelo, mareado por aquella perdida de sangre, se llevó una mano al cuello, a la zona mordida, frunciendo el ceño, ese cruce de mirada le había hecho pensar.-"Elena"- se dio cuenta al fin
Aun después de la noche que había pasado con aquella muchacha, Noíl no había dejado ni por un segundo de pensar en Zuleica, hasta en el preciso momento en que estaba con aquella mujer, se había imaginado que era Zuleica. No podía más y decidió ir a verla, llevando con él un collar que pensaba regalarle.
Esta vez la chica se había apartado de los dominios de Noíl, pero él siquiera prestó atención, pues solo quería verla.
Se había disfrazado, poniéndose unas ropas viejas y desgastadas y había cubierto parcialmente su cara con una enorme capucha que apenas dejaba al descubierto su boca.
Zuleica estaba entrenando, como la última vez que la había visto. Daba puñetazos y patadas en todas direcciones con sus diminutas extremidades.
-"no lo hace nada mal para no haber recibido entrenamiento"- se dijo Noíl mientras la observaba feliz por verla al fin, luego sacó de su bolsillo el collar que quería entregarla, mirándolo con ilusión ante la que podía ser la reacción de la chica al dárselo-" se pondrá feliz, tal y como en mi fantasía, entonces la besaré y la tendré en rendida a mis pies!"- se decía esbozando una feliz sonrisa.
Volvió a alzar la mirada para ver a la chica, pero ya no estaba ahí, frunció el ceño desilusionado y salió de detrás del árbol mirando a todos lados, buscando, con la mirada, a su amada
-Qué haces?- preguntó Zuleica apareciendo delante de él, haciendo que el chico se sobresaltara, pero enseguida recuperó la compostura- me estas siguiendo? – Seguía preguntando a la vez que enarcaba una ceja- eres tú el que me observó en el lago, verdad? Tú eres ese tal Chimalli que mi hermano me ha dicho, verdad?-
Noíl estaba claramente nervioso, sentía que no podía respirar: por primera vez se vio paralizado e impotente ante una mujer, simplemente la observaba bajo aquella enorme capucha, buscando las palabras exactas que decirle. Sus manos comenzaron a sudar
-Yo…-comenzó quedándose sin voz, luego carraspeó intentando volver a empezar
-Tú que?- le interrumpió la chica acercándose más a él, intentando sonsacarle algo-Qué es lo que quieres? Por qué te escondes? Déjame ver tu cara!- le exigió a la vez que alzaba la mano, dispuesta a quitarle la capucha
-No!- exclamó nervioso éste agarrándola de la muñeca bruscamente. Ambos quedaron en silencio absoluto
-Suéltame!- le exigió la chica intentando retirar su mano del poder de ese desconocido- suelta…
-Shht!- le tapó la boca Noíl mientras la empotraba contra el árbol y la abrazaba
Zuleica sintió su corazón salirse de su pecho, abrió grandemente los ojos y alzó la cabeza para ver a aquel chico, que parecía completamente concentrado en otra cosa: esos labios, esa mandíbula perfectamente formada…Estaban pegados cuerpo a cuerpo y Zuleica comenzó a sentir calor, su respiración se dificultaba y su nerviosismo ascendía por segundos: era la primera vez que estuviera tan cerca de un chico
Noíl, por su lado, había escuchado pasos acercarse y desde luego no eran Novotneys pues ya no estaban en su territorio. Estaba nervioso, casi asustado, pues desconocía cuantos eran en caso de lucha, además no estaba solo, estaba con Zuleica, cosa que empeoraba la situación, pues podían herirla. Inconscientemente pegó lo máximo posible su cuerpo al de la muchacha, abrazándola con fuerza, protegiéndola de alguna manera
-Juraría que he escuchado por aquí unas voces!- exclamó un hombre
-Pues yo no he escuchado nada- exclamó otro- Oye, no tenemos tiempo, así que déjate de tonterías y volvamos al campamento- añadió otro hombre portando un animal muerto sobre sus hombros, pasando a pocos metros de donde se encontraban, haciendo que Noíl apretara aún más a Zuleica entre sus brazos, dejándola, literalmente, sin respiración
El otro hombre miró con los ojos entrecerrados a un lado y luego a otro y al no ver a nadie, se encogió de hombros y siguió a su compañero que ya se alejaba.
Zuleica comenzó a dar golpecitos con su puño a Noíl para que la dejara respirar, pero éste ni se percataba, pues seguía mirando cómo estos marchaban. Una vez fuera de su capacidad visual, comenzó a bajar la guardia y por consiguiente a soltar poco a poco a Zuleica, hasta que la soltó, pero no se apartó
-Se puede saber qué te pasa?- exclamó la chica tosiendo con fuerza, intentando recuperar la respiración
Enseguida, Noíl se dio cuenta que la había estado ahogando- estas bien?- preguntó enseguida agarrándola de la mandíbula, alzando su cabeza
La Novotney dejó enseguida de toser, mirándole a los ojos, pues a éste se le había caído la capucha. Quedó encandilada por aquella belleza y aquella mirada, que no se apartaba de ella un solo segundo, mirándola con preocupación.
No reconoció a Noíl, pues había oído hablar de él pero jamás le había visto. Tragó saliva al ver que éste se acercaba lentamente. Su corazón comenzó a acelerarse, cada centímetro más cerca, más rápido latía. Volvía a ser difícil respirar, per esta vez no era porque se sintiera ahogada
Desde la partida de Alex y la desaparición de Elena, los hermanos Salvatore decidieron ir cada uno unos días a desahogar sus penas por su lado, pues seguían sin dirigirse la palabra.
Noíl posó dulcemente sus labios sobre los de la muchacha, a la vez que se acercaba más a ella y posaba sus manos sobre sus pequeñas mejillas. Sintió aquel beso como nunca había sentido uno, tanto que hasta cerró los ojos, cosa que jamás había hecho-"Wow!"- exclamó para sus adentros, sintiéndose en el paraíso por unos minutos
Fue un beso corto, ya que la chica enseguida volvió en sí, apartándole bruscamente y dándole un fuerte puñetazo que hizo girar la cara del muchacho
-Vuelve a hacer eso otra vez, y estas muerto!- le amenazó mirándole con rabia. Le había robado su primer beso y siquiera le conocía, luego emprendió una marcha enfurecida
-"Cómo se ha atrevida a…pegarme. A mí?"- pensó un enfurecido Noíl llevándose la mano a la zona dolorida, pero enseguida, al verla marchar, aplacó su furia por unos momentos y la siguió- Para, para, para…!- la dejo colocándose delante de ella y bloqueando su paso
-Si te crees que por haberme salvado de ese par tienes derecho a besarme, estás muy equivocado!- comenzó ésta
-Lo sé…- comenzó respirando hondamente- yo…yo…
-Qué es lo que pensabas? Que correspondería a tu beso? Ni siquiera te conozco!-le interrumpió- cuál es la que se supone que tenía que ser mi reacción? Lanzarme a tus brazos y decirte que estoy enamorada de ti? Por Dios, mírate, mira que ropa, mira que…- decía señalándole, fuera de sí, sin dejar de hablar ni para respirar
-Que me mire?- explotó Noíl- me lo dices precisamente tú? Mírate tú que eres una especie de tío andante, y no cualquiera eh? Encima uno que siquiera se cuida!- continuaba- Dios, se puede saber cómo puedes ser tan arrogante con tus pintas?-dijo señalándola- Fijo que soy tu primer beso- adivino- y me contestas así? Te hecho un favor, sabes?...
-Si piensas eso de mí…- le interrumpió cruzándose de brazos y entrecerrando los ojos- por qué me has besado?
-Que porqué te he besado?- repitió éste sin saber qué contestar- pues…pues, porque me diste pena y dije: si no la beso yo, no lo hará nadie en la vida. Dios, me arrepiento del momento en el que me apiadé de ti!- añadió tirándola el collar y marchándose, dejando a Zuleica boquiabierta, sin saber siquiera que decir, confundida por todo, pero sobre todo dolida por aquellas palabras
Elena corría hacía un destino que desconocía, simplemente quería huir de aquel cautiverio, quería desahogarse, estaba fuera de sí.
Una familia estaba realizando una acampada en el bosque. Elena los observó y en el momento oportuno se abalanzó sobre ellos, llevándose con su ira la vida de una madre, un padre, un chico de once años y otro de nueve.
A la mañana siguiente, Elena decidió volver a la mansión, aun afectada por lo que había hecho la noche anterior, en general por todo lo ocurrido a lo largo de esos cuatro días anteriores.
Al ver a Stefan saliendo por la puerta de la casa, Elena subió la cremallera de su chaqueta, tapando toda la sangre y que tenía e intentó pasar lo más rápido posiblemente. No quería hablar con nadie en ese instante
-Elena!- exclamó Stefan colgando el teléfono- hola- añadió un poco incómodo
Elena le saludó con un rápido movimiento de cabeza y una falsa sonrisa y se disponía ya a entrar en la casa, cuando Stefan la paró, agarrándola del brazo
-Elena…- comenzó- sobre la otra noche. Quiero que sepas que te quiero, y esa es la razón por la que nunca te podría ver solo como una amiga. También por la misma razón no puedo vivir sin ti- paró un momento y observó a Elena, que permanecía impasible -Lo que quiero decir es que sepas que no me iré a ninguna parte. Amigos o no, puedes contar conmigo, siempre.
Elena le observó un momento, agradecida por esas palabras, pero no era el momento adecuado y ella estaba muy mal por dentro así que simplemente le agradeció y dedicó otra falsa sonrisa, luego entró apresuradamente en la casa, dirigiéndose directamente a su cuarto
Stefan quedó con el ceño fruncido, no entendía nada, pero desde luego su actitud no le había gustado nada. Él había hecho mucho esfuerzo en ese tiempo para poder decirle esas palabras y ella había reaccionado así. No quiso darle más vueltas y se fue, tenía prisa.
Elena se duchó y puso el pijama, estaba agotada, pero no podía dormir. Daba vueltas y vueltas por la habitación, intentando alejar de su cabeza todo lo que la habían hecho y lo que ella había hecho. Aquellos niños llorando y mirándola, suplicándola que no les matase…
Bajó al salón y se sirvió una copa del alcohol más fuerte que encontró, luego otra y otra y así hasta caer dormida.
Damon llegó a casa por la noche y encontró a Elena dormida en el sofá, aun con la botella, media vacía, de alcohol en la mano.
Fue hacía ella y apartó la botella de entre sus manos, dejándola encima de la mesa, luego la portó y llevó hacia su habitación despacio y silenciosamente, intentando no despertarla. Justo cuando la depositaba suavemente cobre la cama, Elena despertó
-Damon!- exclamó incorporándose bruscamente en la cama
-Siento haberte despertado. Yo solo quería…- se justificó Damon dando unos pasos hacia atrás-Elena, he estado pensando…- comenzó sentándose en la cama de la muchacha- estos últimos quince años sin ti, han sido…- se interrumpió incapaz de describir lo doloroso e insoportable que había sido vivirlos sin ella. Elena permanecía en silencio escuchándole atentamente. Damon respiró hondamente y prosiguió- Todos sabemos cómo acabara esto: esta amistad fracasara, e inevitablemente acabaras hiriendo a alguno de los dos – se sinceró mirándola en los ojos, Elena permanecía inmóvil –Pero…- dijo levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta, dispuesto a salir -…prefiero volver a ser solo tu amigo que no tenerte en mi vida – dijo antes de marchar de la habitación
Elena quedó sola en la oscura habitación, apenas iluminada por la lámpara de la mesilla, mirando hacia la puerta sin pestañear, como si Damon aun siguiera estando ahí, luego suspiró, pestañeando y miró hacia la lámpara recordando la que tenía justo encima de su cabeza mientras estuvo secuestrada. Un petrificante miedo se apoderó de ella, haciendo que mirara nerviosamente a todos lados de la habitación, temerosa de que apareciera alguien. Miró sus muñecas y en ellas aún quedaban pequeños rastros de las marcas de las cuerdas.
Una lágrima resbaló por su mejilla, recordando a aquellas víctimas que había asesinado fríamente. No tenía que haber despertado!
Damon permanecía en su cuarto, tumbado sobre la cama, leyendo un libro cuando tocaron a su puerta y Elena entró, con los ojos llorosos
-Puedo pasar?- preguntó la chica tímidamente
Damon al verla enarcó una ceja sin terminar de comprender el motivo de la visita de la chica a su habitación, pero le hizo un gesto con la cabeza para que pasara
Elena se acercó apresurando los pasos hasta la cama de Damon, mirando atrás como temerosa de que alguien la estuviera siguiendo. Se sentó en la cama, al lado de Damon y comenzó a desvariar: a decir todo y nada, a intentar explicar cómo se sentía, pero no alcanzaba a expresarlo con palabras
Damon sin entender qué es lo que le pasaba, pero viendo claramente lo mal que estaba, se acercó a ella y la rodeó con sus brazos y haciendo que ambos se tumbaran sobre la cama. La vampiresa estaba temblando. Elena enterró su rostro en el pecho del vampiro y rompió a llorar.
Damon quedó por horas tumbado a la vera de Elena, mirando hacia el techo, con el ceño fruncido intentando entender qué es lo que podría haber pasado para que estuviera tan mal, luego se dio la vuelta, colocándose frente a ella y observándola dormir. Apartó un mechón del rostro de la muchacha
- I will never leave you again. – volvió a prometer en un susurro, luego se acercó a ella y posó suavemente sus labios sobre la frente de la chica
vaya, vaya, vaya: para mi sorpresa nadie acertó. Vamos a analizar un poco. 1º Alaric tiene unos 50 años que estaría haciendo con una joven de unos 20 y tantos? Pero igual la chica sufre gerontofilia quien sabe XDXDXD. Pero quien durante todo el capi 22 dice cari y le pregunta cuando vuelve a la ciudad?. Quien presencia el ataque, que es lo más importante. Y el otro aunque habría que fijarse mucho pero también fue una pista, Alaric acaba de recibir una "visita" no creo que esté en condiciones de atentar contra un vampiro. Pero bueno, el tema de Alaric, volveremos a ello en los siguientes capítulos! Bueno, seguiré dejando pistas, como digo, no he pensado contar detalles y espero que lo entrelacéis vosotros mismos ;) gracias de nuevo por los comentarios… sois los mejores! ;) Hasta el lunes!
