Hola! Este capítulo está situado en el momento en el que se quedan solos en el camarote. A partir de aquí se acaba la primera parte de la historia antes del Timeskip oficial (a pesar de que todas las acciones narradas se realizan durante este). Para que el cambio no sea tan bruto habrá tres capítulos que serán como de "pausa". Este pues es un recuerdo del pasado y los dos siguientes narraran resumidamente la historia de los otros dos compañeros de Mina y Sabo: Kaito y Kota. Perdonad por esto, espero que igualmente os guste.
Capítulo 20
-Ven – dijo ella sentándose en la cama y haciéndole señas para que se acercara.
Kid hizo caso y se sentó a su lado
-Para que lo entiendas te voy a contar una historia
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Kid escuchó durante una hora toda la historia de esa pobre niña. Hasta él era lo suficientemente espabilado para saber de quién hablaba.
Sintió mucha rabia por dentro. Comprendió que había visto el infierno y muchas cosas acerca su personalidad comenzaron a cuadrar poco a poco.
-A partir de aquel momento, sin embargo, todo fue a mejor - ¿la historia continuaba? -
Recuerdo muchas cosas, prácticamente todo.
Recuerdo la primera vez que lo vi. Me impresionó ver como alguien tan roto aún era capaz de sonreír, eso fue lo que me devolvió la fuerza.
Recuerdo la primera vez que me extendió su mano. Aquel momento cambió mi vida por completo.
Recuerdo cuando me llevó a su casa. No era grande y junto a él vivían otros dos chicos. Al contrario que él eran mucho menos serios y reían constantemente. El pelirrojo se llamaba Shachi y era el más infantil del grupo. Me acuerdo que fue él quién me regaló su helado.
"-¡Hey! ¡No tengas miedo! Mira, tómalo, ¡ya verás como te gusta!"
Eso fue lo primero que comí que no fuera pan en tres años. Me supo a gloria.
El segundo de ellos se llama Penguin, era un poco más alto que el pelirrojo y llevaba una gorra que le tapaba toda la cabeza y le hacía sombra en los ojos, aún acostumbra a llevarlo. Él era un poco menos infantil, pero le encantaban las fiestas.
Los dos vivían con Law para ayudarse mutuamente mientras Law terminaba sus estudios de medicina. Al ser tan caros no podían permitirse muchos lujos y los tres se esforzaban mucho.
Había un oso polar, Bepo. No se podía decir que era una mascota ¡jamás había visto a un animal hablar! Siempre estaba con Law, parecía una extensión más de su cuerpo.
Recuerdo que Penguin me compró un vestido muy bonito, era de color rosa y tenía y tenía un corazón en el centro, decía que hacía juego con el color de mi cabello.
Shachi me compró un par de zapatos de color amarillo con tiras blancas. Ya ni me acordaba de lo que era pisar el suelo sin los pies desnudos.
Law-niisama me peinaba todas las mañanas. Me cepillaba el pelo con suavidad y me hacía en los mechones que me caían en la cara unas trencitas y me las enganchaba atrás con un lazo muy grande de color rojo. Todas las mañanas me hacía lo mismo.
Jamás me cansé de ese peinado.
Recuerdo a Law-niisama estudiando. Siempre estudiaba. Se levantaba muy temprano y se ponía con los libros. Me acuerdo que siempre que me veía cerca suya me decía "Acércate, te voy a enseñar algo" y yo me sentaba a su lado y me enseñaba a leer y a escribir. Todas las tardes al menos una hora se sentaba conmigo y me enseñaba algo nuevo. Aprendí matemáticas, biología, gramática, un poco de historia, geografía… Nunca me gritaba cuando me equivocaba, simplemente me hacía repetirlo de nuevo hasta que lo conseguía entender.
Recuerdo cuando me llevaron a un parque de atracciones. Me compraron un enorme algodón de azúcar y Shachi me consiguió un oso de peluche parecido a Bepo en una rifa. Bepo lloró durante dos días porque tenía miedo que el peluche lo sustituyera.
Recuerdo cómo jugaba de vez en cuando, cuando podía, conmigo. Me perseguía por toda la casa, pero nunca me encontraba, siempre se me dio bien el escondite, supongo que por eso tengo talento como espía.
Recuerdo que todas las noches Penguin preparaba la cena para los cuatro, una vez intentó enseñarme a cocinar, pero con solo poner un dedo en la cocina la incendiaba por completo. Quemaba hasta las sopas, era como si mis manos fueran un mechero en aquel lugar. Shachi se reía mucho, demasiado para mi gusto a decir verdad.
Recuerdo que cuando se graduó nos invitó a los cuatro a comer a un restaurante. Me acuerdo que no sonreía mucho, pero aquel día hasta se reía de las estúpidas bromas de Shachi y Penguin.
Recuerdo cuando le pregunté por qué quería ser médico
"-Porque así puedo ayudar a aquellos a los que nadie puede."
Sabía que tenía una rara habilidad que le ayudaba mucho en su sueño. Nos contó del hombre que le salvó la vida y de las decenas de hospitales que se negaron a ayudarle mientras estaba enfermo. Él quería ser el médico que ayudara a todo aquel a quien nadie podía o quería. Años después decidí estudiar enfermería porque quería ayudarle, me gustaba su sueño, me parecía lo más noble que había escuchado en mucho tiempo.
Jamás le dije que era él era el niño por el cual mi padre dio su vida. Porque yo por aquel entonces era inconsciente de esto.
Recuerdo el día que me secuestraron cuando tenía 13 años y ellos me rescataron con la ayuda del Ejército Revolucionario. Cuando les hablé de mi nueva meta ninguno de los tres se opuso. Shachi y Penguin lloraron cuando me fui. Law-niisama me sonrió y me dijo que contaba conmigo para hacer un mejor mundo.
Recuerdo que el mismo día Law-niisama dijo que se iba a hacer pirata. Que iba a encontrar el One Piece. Los tres nos sorprendimos, jamás nos habló de ese sueño. Le apoyamos sin dudarlo y le juramos lealtad incondicional, le dije que en cuanto terminara con mis asuntos volvería a su lado para navegar todos juntos.
Recuerdo cuando cumplí 15 años. La verdad es que a pesar de estar en la Armada jamás se olvidaron de mi cumpleaños, todos los años Dragon-sama me permitía irme un par de días con ellos y lo celebrábamos por todo lo alto, además cada vez había más gente en la tripulación lo que lo hacía más divertido.
Kid se fijó mientras ella le contaba todas esas cosas. Realmente se la veía feliz.
Comprendió en menos de un segundo que jamás podría competir con ese hombre
-¿Lo amas?
Ella se giró confundida, lo miró extrañada.
-¿Qué?
-Que si es a él a quién amas de verdad - dijo con voz sombría. ¿Por qué demonios había preguntado eso? Realmente no quería conocer esa respuesta, le daba miedo ser rechazado.
Ella pareció comprender finalmente las palabras del pelirrojo. Volvió a girar la cabeza, dejando de mirarlo.
-Creo que no lo entiendes – ante la mirada ahora confundida de Kid prosiguió – sí que lo amo, pero no del modo en el que tú piensas.
-¿Hay otro modo?
-Lo amo del mismo modo que tú a Killer
-¡Hey! ¡Yo no amo a Killer!
-¿Si lo vieras en peligro no lo dejarías todo por ir a ayudarlo?
-Por supuesto
-¿Cuándo lo ves triste a él acaso tú no sientes su tristeza?
-Sí, y me pone muy nervioso, menos mal que él muy depresivo no es mucho que digamos…
-¿Y no sientes alegría cuando él está feliz?
-Supongo
-Entonces quieres a Killer
-Hey, no te confundas, lo quiero como a un herman… - pareció comprender por fin a donde quería llegar ella. La miró sorprendido.
-Exacto – dijo ella con una sonrisa.
Lo que ni él ni ella sabían era lo que realmente sucedió en esa época en la cabeza del cirujano de la muerte, quien tenía una visión…un tanto más… ampliada de lo que realmente pasó.
