-Jane…

-Ummm

-Tu móvil… haz que pare… - susurró con su cabeza sobre el pecho de la morena. Jane dejó caer su brazo al lado del sofá, buscando en el suelo, entre la ropa. El sonido del tono de Korsak se detuvo y las dos chicas suspiraron retomando sus posiciones, relajándose y pensando que el hombre se había dado por vencido.

-Ves… ya no llamara más - susurró Jane somnolienta. Las dos se volvieron a relajar y justo cuando empezaban a conciliar el sueño el tono empezó a sonar una vez más. Jane se levantó un poco mirando el suelo, veía sus ropas dispersas pero ni señal del móvil. Maura se incorporó sentándose en el sofá, cubriéndose el torso con la manta.

-¿Si? - contestó recostándose en el sofá. Maura recostó su cabeza sobre su hombro desnudo -. Sí… - los dedos de Jane se entretenían jugando con el cabello de la forense -. ¿Ahora? - Maura la miró curiosa y Jane la besó sonriente -. Está bien - colgó el móvil y suspiró.

-¿Tienes que ir? - preguntó, deslizando sus dedos por la piel del abdomen de Jane.

-Si, Dean llegó y quiere verme para hablar del caso, al parecer está muy enojado.

-No me extrañaría, lo has estado evitando por días.

-¿Cómo no hacerlo? - se rió levantándose del sofá, recogiendo su ropa en el proceso.

-Me daré un baño y salgo.

-No me has dicho lo del caso Ja… - unos toques la cortaron y las dos mujeres miraron hacia la puerta frunciendo el ceño.

-Como sea mi madre… - susurró entre dientes.

-Anda, yo abriré - dijo Maura levantándose del sofá desnuda con sólo la manta alrededor de su cuerpo. Jane se quedó contemplándola por unos segundos y con una sonrisa subió las escaleras rápidamente. Maura se puso una bata y se acercó a la puerta abriéndola lentamente.

-Ángela… que… que sorpresa - dijo con una sonrisa cerrando un poco más la bata.

-¿He venido en mal momento? - preguntó asomando su cabeza por la puerta mirando en la sala, la ropa de Maura aún estaba en el suelo… había olvidado recogerla. La rubia miró en la misma dirección y un sonrojo se apoderó de sus mejillas al ver su ropa al lado del sofá.

-No, pasa Ángela - Maura se apresuró al bulto de ropa recogiéndolo mientras Ángela se hacía la dueña de la cocina, empezando a preparar un café. La rubia se retiró por unos minutos dejando a Ángela en su territorio, por así llamarlo. Cuando regresó, lo hizo con sus pijamas dorados y el pelo recogido en una coleta y aceptó la taza de café que Ángela brindó. Jane bajó por las escaleras lentamente, el olor a café hizo que respirara profundamente. Maura la miró de reojo con una sonrisa tímida.

-Creo que olvidé decirte que mi madre vendría… aunque, no tan temprano - dijo en un susurro mirando a su madre de reojo.

-No tenía nada que hacer… y tu hermano tenía turno de noche - dijo Ángela como si fuera lo más natural del mundo.

-Yo ya tengo que irme, Dean me está esperando en la estación - bebió un último sorbo de café y besó a la rubia dejándola con un leve sonrojo en sus mejillas -. Adiós Ma - la detective salió por la puerta con una sonrisa plasmada en su rostro.

Maura terminó su desayuno, miraba de reojo como Ángela seguía trabajando y moviéndose por la cocina; ya había aprendido que era algo que hacía cuando algo le molestaba o cuando estaba nerviosa o preocupada.

Dean le había dado el día libre… Otra vez… Ya estaba un poco cansada de no trabajar, el que un asesino esté suelto por las calles, con una gran posibilidad de que estuviera detrás de ella no quería decir que no pudiera ir a trabajar. Pero, también entendía que de esta forma Jane estaría más tranquila.

-Entonces… ¿Me harás compañía hoy, Ángela? - preguntó, sabiendo la respuesta.

-Si no es un problema… - empezó a decir Ángela en un tono bajo.

-No, no, es perfecto, así no estaríamos solas ninguna de las dos - una sonrisa apareció en los labios de Ángela.

-¡Tengo muchos planes para hoy! - dijo mirando la cocina con un brillo en sus ojos.

-¿Sí… ? - susurró Maura con miedo de preguntar a qué se refería la mujer.

-Detective Rizzoli - la morena miró en dirección de la voz con una expresión confusa en su rostro.

-Ten cuidado, parece que se levantó del lado izquierdo hoy - susurró Frost disimuladamente.

Dean estaba esperando a la detective en la sala de conferencias y al parecer estaba muy enojado.

-Lo que me faltaba - susurró Jane entre dientes, preparándose un café antes de dirigirse hacia el hombre. Los dos hombres se sentaron en sus escritorios, mirando disimuladamente. Dean le tiraba una carpeta con papeles sobre la mesa y Jane movía la cabeza en un lado a otro con sus manos colocadas en las caderas.

-¿Qué crees que le esté diciendo? - preguntó Frost al otro hombre que parecía no ponerle atención.

-Te apuesto que Jane no le dijo sobre el nuevo descubrimiento acerca del staff - dijo Korsak recostándose en su silla, estirándose. Frost se rio, podría imaginarse eso de Jane, se había dado cuenta que lo venía evitando desde hace unos días.

-Vaya comienzo - resopló Jane dejándose caer en su silla.

-No le dijiste, ¿verdad? - preguntó Korsak

-Claro que no, es nuestro caso.

-Pero él trabaja con nosotros Jane - dijo Frost mirándola curioso.

-El sólo quiere saber qué ha pasado para ir corriendo y hacer una entrevista para los medios de comunicación, no creas que es otra cosa - jugaba con su bolígrafo moviéndolo entre sus dedos pensativa; Dean le había comentado algo más…

-El apartamento de Anita, digo, Ekaterina, está desocupado.

-¿Entonces si viajó como le dijo a Maura? - preguntó Jane pensando en lo que le había dicho Dean.

-Eso parece, no dejó dirección de a dónde fue, pero en su apartamento encontramos una agenda con varias mandamos a algunos uniformes.

-Bien… Frost, Dean te está esperando, él puede ayudarte con el historial de Anita… Ekaterina - Frost se levantó y desapareció de su vista.

-¿Estás bien? - preguntó Korsak mirándola preocupado.

-Sí, tengo que hacer una llamada - contestó Jane ya marcando los números en su móvil.

-¿Ma?

-Sí, Jane.

-¿Por qué Maura no contesta su móvil? - se levantó de su silla para caminar como perro
enjaulado por toda la oficina.

-Lo llevó con ella, ¿no te contesta?

-¿A dónde fue Ma? Pensé que se quedarían el día en casa, me dijiste que ibas a decorar o qué sé yo.

-Sí Jane, pero, me dijo que quería sacar a Jo a caminar antes…

-Ma… ¿Hace cuánto salió Maura? - se pasó la mano por su cabello tratando de no ponerse paranoica.

-Hace como veinte minutos… ¿Pasa algo Jane?

-No salgas de la casa Ma - terminó la llamada y corrió hacia su escritorio, moviendo papeles de un lado a otro hasta encontrar lo que buscaba y marcó otro número.

-¿Rizzoli?

-Mark, ¿estás vigilando el perímetro verdad? ¿Ves a Maura?

-Tranquila Rizzoli, hace unos minutos la vi pasar con el perrito ese…

-Jo.

-Ese ese…aunque - la línea quedó en silencio

-¿Aunque qué, Mark? - Jane escuchó la puerta cerrarse, al parecer Mark se había bajado del carro.

-Oh…

-¡No me digas "Oh" y dime qué diablos pasa Mark! - Korsak y todos los oficiales que se encontraban en la oficina en ese momento la miraron.

-Jane… Jo está aquí - dijo el oficial casi en un susurro, mirando como el perrito se acercaba hacia él arrastrando la correa -. Maura no está - Mark miró a todos lados sintiendo como la adrenalina empezaba a correr por sus venas, sólo había ido a la cafetería de la esquina por dos minutos, no pensaba que nada pudiera pasar en tan corto tiempo… y sabiendo que Ángela estaba en la casa… había visto a Maura salir con el perro… pero sólo se giró por dos minutos…

-¿¡Qué no la estabas vigilando!?"

-Lo… lo siento Jane…haré un recorrido - Jane había cortado la llamada y estaba sosteniendo el móvil con tanta fuerza que sus nudillos empezaban a tornar a un color blanco, intentaba no tirarlo contra la pared.

-¿Qué pasó Jane? - preguntó Frost que había salido junto con Dean de la sala de conferencias al escuchar gritar a Jane.

-Maura desapareció - dijo entre dientes, aún no se lo podía creer -. Rastrea su celular, lo llevaba con ella. Korsak comunícate con los policías. .

La detective salió de la oficina como el viento, tomó las escaleras hasta el aparcamiento, se sentía rara, miedo, pánico; pareciera que su cuerpo se hubiera separado de su mente. Ese día había venido en el carro de Maura e intentaba abrir la puerta con las llaves pero le temblaban tanto que no podía lograrlo. "Detente…" se dijo a sí misma, respirando profundamente, cerrando los ojos. Tres respiros y abrió los ojos logrando abrir la puerta, se sentó en el asiento del conductor y el aroma de Maura la envolvió haciéndola estremecer, sus manos apretaron con fuerza el volante y apoyó su frente sobre él. Intentaba detener los temblores de sus manos pero era inútil. Tenía que volver a marcar…

-Por fin despiertas - dijo una voz con toda la serenidad del mundo. Su cabeza parecía querer explotar del dolor y cuando llevó sus manos a tocarla no pudo; las tenía atadas.

-Tú… - su mirada estaba nublada pero podía divisar el rostro de la persona conduciendo.

-Yo, quién lo diría, ¿verdad? - se rió, mirando a la forense de reojo -. Ah sí… Te debe de doler la cabeza… No me lo pusiste muy fácil - en ese momento el móvil comenzó a sonar y lo agarró -. Esto ha estado sonando… - miró la pantalla y soltó una carcajada. Escribió un mensaje y lo envió antes de sacar un pañuelo de su bolsillo, limpió el móvil con él sin desviar su mirada del tránsito y al terminar lo tiró por la ventanilla -. Parece que la detective Rizzoli está preocupada.

-Jane… - dijo Maura con voz temblorosa. ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué te hemos hecho?

-Estás hablando de más - dijo la persona con tono molesto, golpeando a la rubia en la cabeza con la empuñadura -. Calla - dijo entre dientes mirando de reojo a la rubia, inconsciente.

-Jane ábreme la puerta - decía Korsak tocando la ventanilla. Jane tenía su mirada enfocada en la pantalla de su móvil, sus manos estaban tan temblorosas que el móvil cayó de ellas….