Veintiuno
No olvides ponerte el cinturón
-Santana, no vayas tan rápido nos vas a matar- gritaba asustada Rachel.
-Me da igual la velocidad que vaya, no entiendes que si no lo cogen es que han tenido un maldito accidente- gritaba de la impotencia que tenía.
En ese momento vieron pasar una ambulancia seguida de un par de coches de policía lo único que se podía indicar que efectivamente había un accidente en esa maldita carretera.
Todas se quedaron en shock, gracias a que Brittany estaba atenta de la carretera –Santana cuidado- grito la rubia de ojos azules.
Provocando que todas miraran hacia el frente y instintivamente Santana frenara de golpe, en frente de ellas había una larga fila de coches, se debía al atasco que había debido al accidente que más adelante se podía ver un camión atravesado, y unos cuantos coches volcados pero no podían ver si hay estaba el coche de Brody.
El coche se movía lentamente, dentro del coche se notaba la tensión y el pánico que tenían las chicas que los del accidente fueran Brody y Quinn, Santana aporreaba nerviosamente los dedos contra el volante, cosa que estaba sacando a Kate de quicio.
-Por Dios quieres parar de una vez. Me estas poniendo más nerviosa de lo que ya estoy- acabo gritándole de una vez.
Volviendo a reinar el silencio en el coche.
Un agente les iba dando paso a su fila, pero cada dos coches que pasaban volvían a hacerles parar. Cada vez estaban más cerca del sitio del accidente, pero su visualización no había variado mucho.
En una de las paradas quedaron enfrente de un agente de policía, por lo que Santana bajo la ventanilla y decidió preguntar.
-Hola buenos días agente- le saludo educadamente -¿Qué ha ocurrido?- dijo preocupada.
-Buenos días, señoritas- dijo acercándose a la ventanilla –me temo que ha habido un accidente, pero no os preocupéis, todo está bajo control- tratando de tranquilizar a las chicas.
-Pero hay muertos o algún herido- le contesto la latina, tratando de sacarle información.
-La verdad que no debería deciros nada, pero a unas chicas tan guapas no se les puede negar nada ¿No?- les sonrió coquetamente. Al principio las chicas le miraron raro, quien se pone a ligar en medio de un accidente, pero bueno se han visto cosas peores ¿no creéis?
Sin más las chicas le contestaron con una sonrisa algo falsa, pero al fin era una sonrisa.
-Veréis el conductor del camión estaba borracho, por lo que se ha metido de lleno en el otro carril y justo en ese momento venía una pareja de jóvenes a demasiada velocidad, por lo que al producirse el choque, ha provocado este aparatoso accidente, pero ha sido más desastre material que social- les sonrió el agente.
-¿Entonces no hay ningún herido?- dijo Rachel con una leve esperanza.
-Por desgracia, la pareja de jóvenes no ha tenido la suerte del resto, la chica no llevaba el cinturón de seguridad y ha salido disparada por la ventanilla y el chico aunque si llevaba el cinturón de seguridad, su lado ha quedado destrozado y le ha aplastado por completo la columna, asique se los han llevado de urgencias al hospital a ver si pueden hacer algo, pero iban demasiado graves, asique si sobreviven a esta noche, demos gracias…- les dijo el agente, lo siguiente en la cabeza se oía como un susurro oía a lo lejos como el agente les decía que tuviesen cuidado no sobrepasar la velocidad, de usar siempre el cinturón… Pero ella no podía pensar en otra cosa que en Quinn.
-FLASHBACK-
-Quinn quieres ponerte el cinturón- le regañaba Rachel sentándose en el asiento copiloto y poniéndose el cinturón.
Pero lejos de hacerle caso arranco sin más –sé que debería ponerme y más yo que ya sé lo que es sufrir un accidente, pero me agobia demasiado- le guiño el ojo con una sonrisa.
-Pues me da igual que te agobie, imagínate que tienes un accidente, el cinturón siempre te puede proteger algo- le regañaba Rachel.
-No te preocupes, pequeña, no te libras tan fácilmente de mí- le sonrió y le beso rápidamente antes de volver a mirar a la carretera.
-No estoy de broma, no sabes lo que me arrepentí que por mi culpa tuvieras ese maldito accidente- le dijo triste mientras le acariciaba la mejilla.
-Rachel, te lo dije en su día y te lo vuelvo a decir, no fue tu culpa, la fue mía por haber decido mirar el maldito móvil mientras conducía, asique no te eches la culpa- le dijo seria, besándole la mano con la que le acariciaba.
-Además mira el lado positiva si no hubiese tenido ese accidente posiblemente tu estarías casada y con muchos hijos y estarías gorda y serías una vieja frustrada con la vida, por no haber cumplido tus sueños- bromeo haciendo muecas divertidas haciendo reír a la diva.
-te quiero y sabes que aun así me querrías gorda- rio la morena.
-Claro que sí, pero tu sigue haciendo deporte, para tener esas impresionantes piernas- rio la chica llevándose un golpe en el hombro de parte de Rachel.
-Ey!- se quejó la rubia.
-Hay sube el volumen adoro está canción- rio empezando a cantar la diva.
Rachel se metió de lleno cantando la canción que no se dio cuenta que Quinn había bajado por completo el volumen.
Cuando se suponía que había un solo de guitarra, se dio cuenta que la había bajado –Ey! Te dije que subieras el volumen- sonrió al ver como la rubia tenía una sonrisa de enamorada y le daba pequeñas miradas de reojo sin apartar la mirada de la carretera.
-Sabes desde el accidente, siempre tuve recuerdos horribles al entrar en un coche- suspiro -Recuerdo que al principio me daba pánico ir sola en el coche y le pedía a mi madre que se montara conmigo, a San o a Britt, pero un día San y yo nos llevamos un susto por mi inseguridad y decidí dejar de conducir. El primer año de universidad deje abandonado el coche, hasta que tuve la necesidad a volver a él, y todavía sigo teniéndole miedo- decía la chica algo triste, mientras notaba como Rachel le acariciaba detrás del cuello escuchando cada palabra que decía.
-Pero desde que montó contigo, el miedo se me esfuma, porque en esta estúpida caja de metal solo somos nosotras y tu adorable voz –sonrió sin apartar la vista al frente, sin percatarse de que ya caía una lágrima por la mejilla de su pequeña diva
-Esa voz, que desde el primer día me impresiono, esa voz que es capaz de que un auditorio se quede callado durante horas solamente para oírte entonar cada canción, esa voz que me enamora más y más cada vez que me cantas al oído, esa voz que me produce una enorme tranquilidad, porque lo único que deseo es volver a oírla a cada segundo y gracias a esa voz es la que me hace sentir que estoy en casa, esa maldita voz que a veces me saca de quicio cuando canta por sexta vez la misma canción de un música obligándome a aprendérmela- la morena rio entre lágrimas.
Quinn no solía ser muy expresiva con sus sentimientos pero cuando lo hacía, lo hacía de verdad. La verdad que su voz era muy importante para ella, pero la rubia le estaba demostrando que también era importante para Quinn. Y eso le hacía enorgullecerse de su novia y quererla más de lo que ya lo hacía.
-Pero sobretodo esa voz que cada día nos da nuestra felicidad, esa voz con la que pronuncias cada te quiero, porque daría mi vida, por hacer que todos los días de tu vida, tuvieras la felicidad que tienes cada vez que acabas de cantar una canción – la rubia sonreía pensando en la cara de felicidad que tenía Rachel cada vez que clavaba una canción.
La rubia se quedó perdida en sus pensamientos, mientras seguía conduciendo con una enorme sonrisa, y la diva la miraba totalmente enamorada, hasta que su voz la saco de sus pensamientos –Te quiero- le sonrió la morena al ver que Quinn, se sobresaltaba al oír la voz de Rachel y le veía las lágrimas.
Pero antes de que dijera nada la rubia, comenzó a cantarle.
-FIN DEL FLASHBACK-
-Rachel- le meneo un poco la rubia sacándola de sus pensamientos, la chica se sobresaltó al ver que el coche estaba parado y se encontraban ellas dos solas, limpiándose las lágrimas que ya caían por sus mejillas.
-Rachel, hemos llegado, te has quedado perdida en tus pensamientos- le dijo triste Brittany.
-¿Y Kate y San?- le dijo volviendo a la realidad.
-Han entrado al hospital a buscar información para confirmar si son los del accidente, o si han llegado, Kate le ha vuelto a intentar llamar pero nada, le daba apagado- la tristeza se veía reflejada en su voz y en su cara.
-Britt, son ellos, tengo un mal presentimiento- dijo abrazando a su amiga.
-No estamos seguras Rachel, hay que pensar en positivo- trataba de animar a la castaña.
No dijeron más salieron del coche y entraron rápidamente para encontrarse con las chicas.
Kate y Santana se encontraban discutiendo con una enfermera porque no les querían contar nada, después de mucho insistir les confirmaron que estaban atendiendo una paciente con el nombre de Quinn Fabray.
Al oír el nombre el nombre de Quinn, Rachel lo veía todo a cámara lenta y sin sonido, se dejaba guiar por Kate, que estaba nerviosa y conteniendo las lágrimas.
Pero noto como le soltaba la mano y salió corriendo gritando el nombre de Brody, con la voz entrecortada.
Ella seguía a la enfermera y pudo darse cuenta que iba sola, no había rastro de sus amigas. Cuando llegaron hasta una puerta blanca, la enfermera la abrió dejándolo acceder a una habitación blanca, en la que había una cama en medio, había más cosas pero ella no vio más allá de la cama en la que se encontraba su rubia.
-Quinn- dijo con la voz temblorosa corriendo hacia ella, volviendo a llorar.
