Capítulo 20 – La historia

Todos la miraban sorprendidos. La joven había vuelto a caer en la oscuridad de la inconsciencia justo después de realizar su angustiada petición de ayuda. "Ayudadnos, os lo imploro", aquellas palabras permanecían clavadas en la mente de todos los presentes.

El silencio se había adueñado de la habitación.

Elena estaba abrazada a Harry, que la sostenía con gran amor. Todavía estaba impresionada por la aparición de aquella joven.

Severus estaba la lado de Shira, pendiente en todo momento de sujetar a su pareja y servirle de apoyo.

Carlos e Isabel estaban a ambos lados de lecho, atendiendo continuamente las graves heridas que la joven sufría.

Shira permanecía con sus ojos fijos en la desconocida. Su semblante permanecía serio y preocupado. Tras ella, Naica y Neli permanecían con la misma expresión. La tres nirhana estaban adentrándose en su mente para saber qué era lo que estaba ocurriendo.

¿Qué era lo que habría podido suceder para que una joven se arriesgara a hacer una travesía desde no se sabe donde y luchar contra todo obstáculo y dificultar para conseguir sufrir aquellas graves heridas?

Tanto Harry como Severus sabían, por las caras que las tres nirhana estaban poniendo, que lo que estaban viendo dentro de la mente de aquella joven no les gustaba en lo más mínimo.

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El fuego de la cómoda y espaciosa sala de estar crepitaba en la chimenea. A pesar de estar en pleno verano la imagen del fuego encendido nunca faltaba en las chimeneas del castillo. Hechizado para que no despidiera el calor que en el invierno se agradecía tanto, su compañía ayudaba a relajar el ambiente.

Llevaban dos horas esperando. Cuando Carlos e Isabel dijeron que aquella desconocida joven permanecería dormida todo lo que quedaba de día y no despertaría hasta mañana, las tres nirhana marcharon a una de las salas para tratar sobre lo que habían visto en aquella torturada mente y Harry, Severus y Elena marcharon al salón en donde se encontraban ahora.

Frente a ellos, y tumbados cómodamente en una manta sobre la mullida alfombra, los cuatrillizos les miraban fijamente al mismo tiempo que tanto Sukra como Sirk les servían de juguete improvisado.

-Están tardando mucho –dijo Elena

-Sí –afirmó Harry-. No sé que es lo que habrán visto en la mente de esa chica, pero sus expresiones no me daban muy buenas sensaciones.

-Están muy preocupadas –intervino Severus- Hacía mucho tiempo que no veía a Shira esa expresión. Algo grave está pasando.

Tanto Harry como Severus se miraron fijamente, ambos con el mismo pensamiento y el mismo temor dentro de sus mentes.

Ambos rogaban a todos los grandes magos de la historia que ningún klonkkord hubiera sido despertado.

-Me gustaría saber qué es lo que han visto dentro de la mente de esa chica –susurró Elena

-Ese es el mismo deseo de nosotros dos –aclaró Harry que estaba palideciendo por momentos.

-¿Harry? ¿Qué te sucede? –Elena estaba muy preocupada examinado el pálido rostro del joven mago

-No es nada, Elena –sonrió él al mismo tiempo que la abrazaba con dulzura- Es solo que me estaba acordando del ser infernal contra el que se enfrentó Shira y estaba rogando a Merlín que no volviera a aparecer de nuevo.

-Ese maldito klonkkord –la voz del profesor de pociones era apenas un susurro, un susurro cargado de temor, repulsión y un terror supremo al recordar aquel enfrentamiento.

Ambos hombres se miraron fijamente hasta que al final Severus Snape no pudo dominar su angustia y pasó sus manos por su rostro y su pelo.

-He oído bastantes cosas sobre ese enfrentamiento –dijo Elena- ¿Tan peligroso era ese ser?

-Era muy peligroso –dijo Harry- y también sumamente poderoso. A Shira le costó muchas horas de dura lucha poder derrotarlo. Nunca antes la habíamos visto mostrar todo su poder, fue algo alucinante y al mismo tiempo aterrador.

-Si llega a tratarse de otro maldito klonkkord...

-Tranquilo que no se trata de ningún klonkkor –Shira interrumpió a Severus entrando en la habitación y marchando directamente para sentarse a su lado.

Detrás de ella, Naica y Neli entraron al mismo en el salón y fueron directamente a sentarse en la alfombra, al lado de los pequeños, haciendo de esta forma que tanto la enorme serpiente como la gigantesca pantera descansaran un poco.

-Es una jovencita de 17 años. Ha sido muy valiente –informó Neli

-¿17 años? –preguntaron Harry y Severus al mismo tiempo muy extrañados por la juventud de la recién llegada.

-Sí –afirmó Shira-. Proviene de Irsynlur

-¿De dónde? –volvieron a preguntar al mismo tiempo

-Irsynlur –habló Naica

-Es la primera vez en toda mi vida que oigo ese nombre –dijo Severus

-Es un lugar bastante alejado de aquí –volvía a decir Naica-. Está mágicamente oculto y detectarlo sin autorización de sus habitantes es prácticamente imposible.

-¿Sabíais de ese lugar?

-Sí. Desde hace milenios cuando se fundó la ciudad, siempre hemos sabido de su existencia y hemos ido a visitarlos de vez en cuando –comentó Neli.

-La relación entre las nirhana y los habitantes de Irsynlur siempre ha sido muy fraternal. Por eso saben de nuestra existencia y por eso esa joven ha venido a buscarnos pidiendo ayuda.

-¿Qué es lo que vieron?

-No está muy claro lo que sucede –explicó Shira- Los recuerdos de esa joven son de ataques sufridos, odios y terror. Puede que se trate de seres malignos. No estoy segura. Debo ir.

-¿¡Qué? –tanto Severus como Harry se habían levantado de su asiento.

-Marcharemos en cuanto esa joven despierte y pueda hablar con ella

-No puedo consentir que vayas –Severus estaba muy pálido- Todavía no estás recuperada. No sabes a lo que te puedes enfrentar.

-Ni cómo puedes encontrar todo aquello –añadió Harry que miraba a su hermana con ojos abiertos como platos. La idea de que marchara y se enfrentara a grandes peligros no le atraía en absoluto.

-Es nuestro destino –dijo Naica con voz suave.

Nunca antes habían vivido estas situaciones, al estar solas no habían tenido a alguien a su lado para compartir y sentir el dolor y la desesperación. Dolor y desesperación que estaban viendo en los ojos de Severus y de Harry. Pero era su destino y no había elección posible.

Severus se acercó a Shira y la abrazó con fuerza

-No lo soportaría si te llegara a suceder algo y nuestros hijos necesitan a su madre.

-No me ocurrirá nada –le animaba ella- No voy a ir sola. Neli y Harry vendrán conmigo.

Harry se puso a la expectativa al mismo tiempo que Elena era la que se abrazaba con fuerzas al cuerpo del joven mago.

-¿Entonces es solo cuestión de que esa jovencita despierte y sepas seguro lo que pasa?

-Sí.

Un gemido les hizo volverse en redondo hacia donde provenía el ruido y todos rompieron a reír a carcajada limpia.

Sirk estaba gimiendo y aguantando con gran paciencia y mostrando lo que era capaz de resistir mientras cuidaba a aquellos pequeñines.

Sophie estaba despierta y con sus diminutas manitas había logrado alcanzar la cola de la negra pantera y la estaba estrujando y retorciendo con todas sus fuerzas mientras que el enorme felino permanecía quieto como una estatua, emitiendo gemidos por lo que su cola estaba sufriendo y cerrando los ojos mientras esperaba que la pequeña diera por terminada su sesión de exploración y estrujamiento de su nuevo juguete.

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-Por favor, te lo ruego Remus, ayúdanos. Debemos hablar con él –Hermione miraba al licántropo con los ojos completamente inundados por las lágrimas.

Remus Lupin había ido a visitar a los Weasley en un rato de descanso. Molly le había invitado a quedarse a comer.

Durante el primer mes de las vacaciones Hermione había permanecido en la Madriguera a la espera de que sus padres llegaran de un largo viaje por Europa y la avisaran de su llegada para poder ir con ellos. Pero antes de que eso sucediera estaba decidida a poder hablar con Harry y así intentar conseguir su perdón.

-Ya lo intentamos –fue la respuesta que dio Arthur Weasley-, pero Harry está demasiado dolido. Esta vez dudo que sea sencillo encontrar una solución. Vuestras acusaciones fueron extremadamente graves.

-Pero...

-Nada de pero –la voz de Remus hizo callar a Hermione- Vamos a ver ¿Cómo podéis pensar que después de lo que le dijisteis, Harry os podría perdonar como si nada hubiera pasado? –sus dorados ojos reflejaban su enojo- Acusasteis a su hermana de ser un ser más oscuro que el mismo Voldemort; le acusasteis de ser un niño mimado y que sólo buscaba hacer su santa voluntad ¡le acusasteis de ser un cobarde cuando siempre ha estado pendiente de ayudaros a todos si importarle lo que le ocurriera a él! Siempre visteis como quedaba después de pasar sus vacaciones con sus tíos pero él nunca se quejó ¡Nunca os pidió nada! Siempre ha estado solo y se ha sentido más solo todavía. Su único deseo era tener una familia y unos amigos que lo quisieran ¡y vosotros vais y le acusáis sin ningún fundamento!

-Pero Dumbledore dijo... –intentó defenderse Ron

-Aún insistes en ese tema ¿Cuándo vais a madurar de una vez por todas?

En esos momentos Bill entró en la casa encontrándose con el cuadro de ver a su hermano menor y a Hermione recibiendo el rapapolvo de Remus.

Ante la dura mirada que lanzó a los dos jóvenes, Hermione aumentó sus sollozos y Ron miró hacia el suelo. Todos habían sabido de primera mano los desfalcos y el robo de dinero que Dumbledore había hecho tanto en las bóvedas de Shira como en la de Harry.

-Veo que continuáis igual

-Sí –contestaron Fred y George al mismo tiempo

-Tengo que hablar con Harry –insistía la joven entre sus sollozos

-Pero él no quiere hablar con vosotros –dijo Fred

-Después de lo que tanto Shira como él han hecho por nosotros ¿qué esperabais? –terminó diciendo el hijo mayor de los Weasley

-La situación es completamente diferente ahora que en años anteriores –intervino Molly- Antes Harry solo nos tenía a nosotros y con tal de no perdernos soportaría todo esto de la mejor manera posible. Ahora tiene una familia que le quiere y le cuida y también tiene a Elena, que lo adora y apoya incondicionalmente.

-Así es –afirmó Remus- Ahora está rodeado de una verdadera familia, lo más sagrado para él. No perdonará fácilmente la traición sufrida. Harry no es de los que perdona la traición.

-¿Qué podemos hacer? –susurró Hermione

-Por ahora lo único que podéis hacer, esperar e intentar no meter más la pata –dijo Bill sin variar su dura expresión-. Fred, George, voy al castillo ¿me acompañáis?

Por toda respuesta los gemelos se levantaron de su asiento y se unieron a su hermano saliendo los tres de la casa y dejando a dos jóvenes mirándoles fijamente y ansiando que llegara el día en que ellos también pudieran acompañarlos.

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En la cómoda sala tanto Carlos como Isabel estaban mirando completamente divertidos aquella escena. No podían creer que aquello llegara a suceder.

Era la hora de dar el biberón a los cuatrillizos y casi se había formado una batalla campal entre los adultos y Harry para ser el afortunado que pudiera gozar de tener a uno de los pequeños en sus brazos y así abrazarlo con todo su amor.

Shira había dejado el biberón de Sophie en la mesa para ir a recoger a su hija, momento que aprovechó Neli para coger a Nicole y aprovecharse del biberón que Shira había dejado en la mesa.

Riendo, Shira fue a buscar otro, Naica aprovechó para sostener a Daniel y gozar de ese momento. Harry se encargó de Alex y Severus de Daniel

Al final la joven nirhana se quedó plantada en medio de la sala mientras sonreía al resto de su familia que reflejaba en sus rostros la enorme felicidad que les suponía estar gozando de aquel maravilloso monento.

Fue en ese momento cuando Bill, Fred y George entraron en la sala y sonrieron ante el entrañable cuadro que se presentaba ante sus ojos.

-Me alegro de veros –les saludó la joven con una suave sonrisa en su rostro

Los gemelos la miraron fijamente. En el tiempo que la conocían habían aprendido a saber cuando la nirhana estaba bien y aunque ahora les sonreía y mostraba su alegría al verles, algo había en su rostro que les decía que algo estaba ocurriendo.

-Hola Shira –saludaron los tres al mismo tiempo que sonreían a la joven y a Harry que con una gran sonrisa les daba la bienvenida al mismo tiempo que seguía dándole el biberón a Alex.

-Shira –dijo Bill al mismo tiempo que los tres hermanos Weasley se acercaban a su lado- ¿Qué ocurre?

-Algo hay que nos dice que no todo está bien –dijo George

-¿Podemos ayudarte en algo? –intervino Fred- sabes que puedes contar con nuestra ayuda, sea lo que sea que necesites.

-Lo sé, amigos míos –sonrió la nirhana-, pero esto solo concierne a nuestra familia, al menos por el momento,

-Pero podrías al menos explicarnos qué ha ocurrido.

La joven les miró con ternura, podía ver perfectamente sus ansias por poder ayudarla, su desinteresado y verdadero ofrecimiento de ayuda.

-Esta mañana, casi al medio día una joven apareció en los jardines del castillo. Estaba gravemente herida.

-¿Una joven? –preguntó Bill extrañado. El castillo era totalmente indetectable.

-Procede de Irsynlur

-¿De dónde? –preguntaron los tres al mismo tiempo.

-Irsynlur. Es una zona muy lejana de aquí. Está mágicamente protegida y no puede ser detectada sin la autorización de sus habitantes. Las nirhana hemos estado varias veces. Son muy buenas personas y muy buenos amigos nuestros. Os puedo decir que los únicos que pueden localizar el castillo fuera de nosotras provienen de Irsynlur. Esta joven vino suplicando ayuda.

-¿Qué les ha ocurrido? –la preocupación había inundado los rostros de los hermanos Weasley.

-Han sufrido ataques de seres muy extraños, infernales con toda seguridad. Estamos esperando que despierte para poder hablar con ella. Después marcharemos.

-¿Marchareis? –Bill la mirada estupefacto ante la idea de que las nirhana les abandonaran- ¿Todos? –añadió con gran temor en su voz.

-No –sonrió Shira leyendo el temor que el joven tenía- Neli, Harry yo iremos para ayudar.

-Yo también iré –Severus había terminado de dar el biberón a Daniel y había conseguido que el bebé sacara el aire que había tragado, dejándolo de nuevo tumbado en su cuna completamente dormido.

-¿Severus? –preguntó la nirhana sorprendida

-Si piensas que me voy a quedar aquí con los brazos cruzados y dejarte ir sola allí, ya puedes esperar sentada.

-Pero...

-Mi decisión es firme –el rostro del profesor de pociones era muy serio- Iré contigo.

-Ya hablaremos mañana –contestó ella al mismo tiempo que volvía a mirar a los tres hermanos Weasley- Os quedaréis a pasar la noche.

Los tres hermanos asintieron, por una parte estaban deseando volver a quedarse en el castillo y estar con sus amigos y, por otra, estaban sumamente intrigados por saber quien era la joven de la que Shira había hablado y qué era lo que iba a suceder a partir de ahora.

A la mañana siguiente después del desayuno, Shira, Severus, Carlos e Isabel estaban en la habitación de la joven que todavía estaba dormida, mientras que el resto esperaba en una de las salas del castillo.

El medimago acercó una poción curativa y revitalizante a sus labios e hizo que la bebiera. Instantes después comenzó a abrir los ojos.

Miró a su alrededor, como intentando recordar qué era lo que la había sucedido y donde estaba en esos momentos y cuando sus ojos se encontraron con los de Shira se incorporó intentando llegar hasta donde la nirhana se encontraba y abrazarse a ella.

-Tranquila –susurró Shira con voz tranquilizadora al mismo tiempo que la abrazaba con gran ternura- Estas a salvo.

La joven la miró fijamente con ojos completamente inundados por las lágrimas. Había conseguido su objetivo y ahora estaba con la nirhana que tanto le había descrito su familia, la más poderosa de todas.

-Si no recuerdo mal, eres Erina, hija de Lenekos –volvió a decir la joven nirhana.

-¿Os acordáis de mi? –la joven estaba realmente impresionada.

-Claro –Shira sonrió- Eras mucho más pequeña cuando te vi, pero tu rostro es inconfundible. Ahora vamos a bajarte a una de las salitas en donde el resto nos está esperando, allí nos podrás explicar qué es lo que ha ocurrido.

La joven asintió con la cabeza y Carlos fue al lado del lecho y la cogió en sus brazos saliendo todos de la habitación.

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-¿Crees que habría que informar a Remus? –preguntó Bill a Harry después de que el joven mago le había puesto al corriente de todo lo que había sucedido desde que su padre y el licántropo marcharan del castillo.

Los cuatrillizos estaban echados en una comodísima tumbona y miraban a todos con ojos alegres y sonriéndoles con una expresión tan angelical que ninguno de los presentes podía estar sin darles mimos sin parar.

Fred y George estaban haciendo carantoñas a Daniel mientras que Neli tenía a Sophie, Naica a Alex y Harry no paraba quieto con Nicole.

-No lo sé –contestó el joven mago sin parar de acariciar y mimar a su pequeña sobrinita-. Creo que lo más conveniente será esperar a ver qué información nos da esa chica y ya decidiremos después.

Bill observaba a Harry con gran detenimiento. Estaba pendiente de que hiciera alguna pregunta sobre Ron y Hermione pero no iba a ser él quien intentara lograr un acercamiento.

-No creo que tarden en bajar –comentó Naica- Cuando llegue podremos saber qué ha pasado y a qué atenernos.

-En esa ciudad que han mencionado –dijo Fred- Ir... bueno como se llame

-Irsynlur –corrigió la nirhana

-Eso Irsyn... como se llame -¿Cómo han conseguido estar ocultos a todo el mundo mágico?.

-Los habitantes de Irsynlur –explicó Naica- no son completamente humanos, son el resultado de la convivencia de varias razas, la humana incluida. Desde hace milenios, vivían en una armonía especial con todo lo que les rodeaba, no tenían diferencias ni discriminaciones entre ellos. Allí viven humanos, descendientes de elfos antiguos, que se han unido entre ellos dando lugar al nacimiento de seres realmente extraordinarios.

-Estaban tan en paz y en armonía entre ellos continuó Neli- que viendo como en las tierras exteriores el odio y el mal terminaba con la existencia de pueblos enteros decidieron ocultar su ciudad. Crearon fuertes escudos que impedían que cualquier ser mágico pudiera localizarles. Son mágicamente muy poderosos y lograron que los escudos de ocultación y protección que pusieron actuaran a su voluntad, y esa era que solo los que iban con el bien en su corazón y eran invitados y autorizados por ellos podían llegar a la ciudad. Nosotras desde sus inicios hemos mantenido una relación fraternal con ellos. Les visitamos cada cierto tiempo y miramos si necesitan ayuda para lo que sea.

-La chica que dicen que ha llegado –comenzó Fred pero no pudo continuar ya que la puerta de la salita se abrió en ese mismo momento

Primero entró Isabel y Severus, luego les siguió Shira que mantenía la puerta abierta para que Carlos entrara con la joven en brazos.

Fred no pudo articular ni una sola palabra cuando vio a la joven en brazos del medimago.

Su cabello era casi blanco con reflejos plateados, muy liso y muy largo que le llegaba más bajo que su cintura.

Su piel era muy blanca y daba la sensación de ser más suave que la más fina seda. Sus ojos terminaron de dejarlo completamente boquiabierto. Eran de color verde azulado con reflejos plateados. El joven Weasley no recordaba haber visto jamás a un ser tan bello como ese.

George se percató del estado en que había quedado su hermano y no dudó un momento en darle un buen codazo en las costillas para lograr que despertara, logrando que su gemelo parpadeara varias veces para volver a quedar más ensimismado que antes.

Haciendo aparecer un cómodo sillón, Severus ayudó a Carlos a sentar a la joven dentro grupo que el resto estaba formando.

-¿Estás bien? –preguntó el profesor de pociones después de que la joven quedara casi tumbada.

-Sí, muchas gracias

A Fred le pareció que su voz era verdadera música celestial.

Shira observó al joven pelirrojo y sonrió abiertamente. Fred Weasley había quedado total y absolutamente prendado de la joven.

-Su nombre es Erina –la presentó la joven nirhana-, hija de Lenekos, uno de los consejeros de Irsynlur. Erina, a Neli y a Naica ya las conoces –la joven asintió sonriendo- a mi hermano Harry lo viste ayer, muy poco tiempo pero estaba en la habitación.

-Hola Erina –saludo el joven mago con una gran sonrisa.

-Hola Harry –Erina le sonrió amigablemente.

-El es Bill Weasley, un buen amigo –el pelirrojo asintió al mismo tiempo que le dedicaba una amistosa sonrisa- George Weasley, hermano de Bill –éste sonrió al mismo tiempo que le alzaba el pulgar de su mano derecha hacia arriba en señal de que todo estará bien- y él es Fred Weasley, hermano gemelo de George y hermano también de Bill.

-Soy feliz de poder conocerles –Erina sonreía de una forma muy dulce.

-Ho... hola... e... esto... m... me hace muy feliz... poder conocerte –terminó por hablar Fred, cuya expresión era muy reveladora de lo que su corazón empezaba a sentir.

Erina contestó con una sonrisa mucho más amplia y con un ligero color rosáceo en sus mejillas.

-Ahora –dijo Shira cortando las miradas que tanto Erina como Fred se estaban dando- me gustaría que me explicaras qué es lo ha ocurrido.

El semblante de Erina entristeció de inmediato, haciendo que Fred se levantara de su asiento y fuera a su lado, pasándole un brazo por sus hombros para darle ánimos.

-Tranquila –susurró muy suavemente- Aquí estás a salvo, no permitiré que nada te ocurra.

Harry miró a Fred y luego a Shira intercambiando una cómplice sonrisa.

-Hace poco más de seis meses –empezó a explicar Erina- un grupo de amigos se fueron a explorar unas cuevas que un terremoto no muy intenso había dejado a la luz. Estuvieron casi dos días enteros. Todos estábamos tranquilos porque llevaban ropa de abrigo y comida para cinco días. En un principio se dijo que se adentrarían en las cuevas durante tres días y que si no encontraban ningún obstáculo regresarían y se prepararían para una exploración mucho más larga. Cuando salieron llevaban consigo unas piedras rojas, muy brillantes.

-¿Rubíes? –preguntó Severus

-No. Los rubíes tienen una luz pura y se puede ver su interior. Esas eran de un rojo muy vivo, como si de sangre se tratara y brillantes como si alguien las hubiera pulido hasta convertirlas en un espejo. Todos estábamos muy extrañados, nunca habíamos visto nada igual.

-¿Qué forma tenían esas piedras? –quiso saber Neli

-Ovaladas, traían 9 y todas eran idénticas, con la misma forma, el mismo color, el mismo brillo.

-¿Recuerdas si esas piedras tenían algunas manchas negras por las puntas?

-Sí, ahora que lo dice, todas tenían pequeñas manchas negras en los bordes. La cuestión es que al poco tiempo de llevarlas a la Casa de los Consejos no se sabe de donde aparecieron unos seres indescriptibles. Las piedras habían desparecido y esos seres se dedicaron a atacar a todo aquel que encontraban en su camino. Algunos fueron poseídos y comenzaron a atacarnos a los demás y a destruir todo lo que estaba en la ciudad. Un día tres hermanos volvían de recoger fruta del bosque cuando esos seres se les echaron encima. Solo uno llegó a la ciudad, estaba totalmente ensangrentado, le faltaba una mano y parte de la cara –para esos momentos, gruesas lágrimas caían por el rostro de Erina al recordar lo ocurrido-. No conseguimos encontrar a sus hermanos.

Las nirhana mantenían una expresión muy seria y preocupada.

-Los ataques fueron en aumento y algunos poseídos comenzaron a atacar a los demás y a llevar a los que capturaban a esos seres. Nunca más volvimos a verlos. Hace tres días que nuestra casa fue atacada. Mi padre gritó para que huyera y buscara ayuda. Varios hombres entraron en la casa y él se enfrentó a ellos gritando nirhana, entonces me acordé de ti –dijo mirando a Shira-. Uno de los seres y uno de los poseídos comenzó a atacarme para evitar que pudiera huir. Todavía no sé como conseguí salir de la casa. Lo último que recuerdo es que en el jardín, justo me dio tiempo a invocar vuestra ayuda y solo sé que me encontré frente a un gran castillo y que desperté en una cama y en una habitación en donde estabas.

Erina no podía contener las lágrimas y lloraba desconsoladamente. Fred no pudo resistir el abrazarla y acunarla levemente al mismo tiempo que decía frases tranquilizadoras en un tono suave y lleno de cariño.

-Trempkor –fue la palabra que susurró Neli mientras que Naica y Shira asentían con la cabeza.

-¿Qué has dicho? –Harry las miraba sin entender nada.

-Trempkor –dijo Shira-. Los seres que atacaron Irsynlur son trempkors. Aquellas piedras no eran piedras, eran huevos. Debemos ir lo más rápido posible. Partiremos dentro de dos horas.

-¿Tan peligrosos son esos bichos? –preguntó Bill

-Son muy peligrosos –aseguró Naica.

-Fred, George –dijo Shira-, me gustaría que os quedarais en el castillo. Bill, ve a ver a Remus, que averigüe si se ha producido algún terremoto que haya dejado a la luz alguna cueva. Si es así que impida el paso a la gente. Si alguien encuentra más de esos huevos tendremos problemas y de los serios.

-Ahora mismo voy a verlo –dijo Bill levantándose y saliendo de la habitación.

-Fred, por favor, me gustaría que cuidaras a Erina. Todavía no está bien y no pienso consentir que vuelva a Irsynlur.

-Cuenta con ello –contestó Fred mientras seguía consolando a Erina.

-George, junto con Fred, comenzar a preparar trampas atrapa-criaturas. Tened en cuenta que deben tener mucha más potencia que cualquier otra que hayáis creado y que deben soportar una fuerza tres veces superior a la de Sirk.

Los gemelos asintieron, asegurando a Shira que tendría listo lo que les pedía.

-Sirk, Sukra –dijo cariñosamente a la serpiente y a la pantera negra, que fueron a su lado y gozaron de sus caricias- Naica se quedará en el castillo, así como Elena. Carlos e Isabel irán y vendrán del hospital, por favor ¿podríais vigilar y proteger a los pequeños?

Por toda respuesta, tanto la serpiente como la pantera frotaron sus cabezas contra el pecho de Shira y se aposentaron alrededor de las cuatro cunas. Sukra aumentó su tamaño hasta que su cuerpo casi rodeó completamente a las cuatro joyas del castillo.

-Naica –Shira continuó con sus instrucciones- Llama a Laica y que te ayude con los pequeñines. Severus –dijo mirando muy cariñosamente al profesor de pociones- ¿De verdad quieres venir?

-¿Bromeas? Desde que he oído lo que ha pasado allí y lo que hacen esos bichos no pienso separarme de tu lado.

-De acuerdo –asintió la joven nirhana- ¿Estás listo, Harry?

-Cuando quieras.

Dos horas más tarde, todos estaban en las puertas del castillo. Sira y Severus habían estado casi todo el tiempo con sus hijos y ahora estaban listos para partir.

Fred seguía sosteniendo a Erina, quien todavía débil, apoyaba casi todo su peso en el cuerpo del pelirrojo.

Shira, Harry y Neli se separaron un poco el grupo y una luz comenzó a rodearles, al difuminarse, Shira se había transformado en el unicornio alado blanco que era, Harry en el gigantesco grifo y Neli se transformó en un muy bonito unicornio alado verde oscuro con crines y cola verde claro.

Severus se acercó a Shira y montó en su espalda y los tres alzaron el vuelo para dirigirse sin pérdida de tiempo a la ciudad de Irsynlur.

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Hasta aquí el capítulo. Espero que os haya gustado.

Millones de gracias a Clawy, Leahnor Naril Potter, sanarita31, the angel of de dreams, nikachan123, FinnFisshu88, Amalia05, Elementh Reload, elarhy y Kisuna-chan por vuestros bellos y maravillosos comentarios.

The angel of de dreams: Muchísimas gracias por tu maravilloso comentario. No, desde luego que Harry no perdonará así como así. Lo que le han hecho es demasiado doloroso y uno tiene aguante, pero hasta un límite. Un abrazo muy fuerte.

Amalia05: Gracias infinitas por tu comentario. Espero que en este capítulo haya quedado un poco más clara la identidad de la recién llegada.

Elmenth Reload: Millones de gracias. No, Harry no perdonará así como así, Ron y Hermione lo tendrán que trabajar muy duro y ya se verá si da resultado. Espero que este capítulo también te haya gustado.

Elarhy: No debes disculparte. El comentario me hace inmensamente feliz, sea el día que sea que se ponga. Si, ahora una nueva aventura se prepara, y en ella el entrenamiento que Harry tendrá le hará más y más fuerte. Espero que te haya gustado este capítulo.

Que este año 2006 os llene de alegría y felicidad y que se cumplan todos vuestros deseos. FELIZ AÑO A TODOS

Cuidaros mucho, os adoro.