Capítulo 21: Mala señal
Era un día oscuro y tormentoso, los cuatro pingüinos estaban en sus clases de karate. Julien, Maurice y Mort estaban aburridos y estaban sentados en la orilla del trono "real", y Cecile jugaba a hacer muchos garabatos en una hoja de papel. Los chimpancés jugaban damas chinas...
-No Phil- decía Maison- no hay jaque mate en damas chinas.
... Marlene estaba sola en su hábitat, intentando leer un libro... o al menos un renglón, pero era inútil, no entendía otra letra que no fuera la x. De pronto al estar en la segunda palabra, sintió que algo se movió a su alrededor.
-¿Eh?- preguntó la nutria, pero nada pasaba.
Continuó leyendo... y otra vez sintió como que todo daba vueltas a su alrededor, se sentía mal, intentó levantarse pero no pudo. Cerró los ojos y esperó hasta que todo pasara. Los abrió otra vez y todo estaba tranquilo. No esperó mas, corrió hasta la sede de los pingüinos y entró temblando.
-¡Chicos!, ¡necesito una revisión médica ahora!- dijo la nutria, que volvía a sentir como si todo diera vueltas.
-¿Por qué?- preguntó Kowalski.
En ese momento Marlene se desmaya.
-¡Marlene!- grita Skipper- ya hablaremos de tu mala suerte, Kowalski, ¡pero atiéndanla ahora!
-¡Sí señor!- dice Cabo y él junto a Rico la levantan y la colocan cuidadosamente en la litera de Skipper.
-¡Kowalski, revisión médica!
El genio saca su estetoscopio y revisa a Marlene.
-Todo parece normal- dice Kowalski.
-¡Esto no es normal!- regaña Skipper- ¡las nutrias no se desmayan porque sí!
-Pero todo está normal- explica Kowalski- está respirando correctamente y su ritmo cardiaco es estable- dice anotando garabatos en su libreta- pero si no estás seguro... será mejor que la mantengamos en observación.
-¿Y eso duele?- pregunta Marlene haciendo que los cuatro pingüinos salten del susto.
-Marlene, no vuelvas a hacer eso- dice Kowalski- o el desmayado voy a ser yo.
-Ja ja, qué chistoso Kowalski- dice la nutria riéndose- ya me siento bien, pero no sé qué me pasó.
-Ese no es problema- dice Kowalski, corre a su laboratorio y saca una máquina parecida a una televisión, pero con cientos de botones- les presento a mi último invento, ¡el analizatrone!
-Wow- dice Rico.
-Esta máquina es capaz de analizar el ADN y determinar si existe un problema.
-Pero ya sabemos que hay un problema- dice Skipper.
-Entonces será más fácil detectarlo- Kowalski teclea botones como loco y aparece en la pantalla "INSERTE MUESTRA".
-Listo... ¿Rico?- pide Kowalski.
Rico saca la lengua de Marlene, le pasa un algodón y cierra su boca.
-¡Jamás vuelvan a hacer eso!- grita Marlene furiosa.
Rico le entrega a Kowalski el algodón, Kowalski lo mete en la máquina y espera cinco segundos. "PROBLEMA DESCONOCIDO" aparece en la pantalla.
-¿Qué?- Kowalski le da unos golpecitos a la máquina- debe haber algo...
-Kowalski, la máquina dice que no hay nada- dice Cabo.
-Ya lo sé- piensa un poco y su cabeza se ilumina- a menos que no sea una enfermedad- el genio loco presiona muchos botones y espera otros cinco segundos. "AUMENTO EN HORMONA AK-19088".
-¿Qué significa?- pregunta Marlene.
Kowalski sabe mucho:
-La producción de esa hormona solo aumenta cuando...- se detiene y se queda helado, iba a decir "estás embarazada"- cuando... cuando es...
-¡Dilo ya Kowalski!- grita Marlene muy nerviosa (todavía pensando que es una enfermedad).
Kowalski busca en su enorme enciclopedia mental, y lo que busca lo encuentra:
-... que no te alimentaste bien estos últimos días- Kowalski estaba de suerte, encajaba perfecto con lo sucedido hace dos días.
-¿En serio?- pregunta Marlene- pero estuve comiendo...
-Ya lo sé, pero estás acostumbrada a comer peces- responde Kowalski- por si acaso... te haré una prueba de sangre.
-¿Y como para qué?- pregunta Skipper.
-Para saber si está emba... ¡por si está desnutrida!- corrige inmediatamente Kowalski, y todos los demás lo miran como si estuviera loco.
-Eh, está bien... ¿eso duele?- pregunta Marlene.
-Solo un poco mucho- contesta el genio y saca una aguja enorme, la nutria empieza a sudar.
-Marlene, vas a estar bien- apoya Cabo.
-¿Saben qué?- dice la nutria con una sonrisa fingida- ¡prefiero estar así como estoy!
-Negatorio- dice Skipper- necesitamos saber tu padecimiento. Kowalski, continúa.
Rico da una risa malvada poniendo a Marlene aún más nerviosa. Pero... ¡llegó el rey de los idiotas! Y rompiendo el cristal de la entrada y cayendo de cabeza al concreto.
-¡Cola anillada!- grita Skipper.
-Eh, perdón- dice Julien con su acento especial- es que yo solo estaba... bueno...- el lémur corre hasta el refrigerador, agarra una pequeña caja con un racimo de uvas dibujado y sale- adiós monjas.
-Kowalski, recuérdame poner esa trampa anti lémures.
-Sí, Skipper- responde el genio.
-Oigan chicos- dice Cabo- ¿y Marlene?
-Está...- Kowalski mira para todos lados- mejor dicho... estaba.
-Muchachos, comiencen la operación- la cámara se acerca- "nutria fugitiva", ¡ahora!
Los cuatro pingüinos salen por la escotilla y gritan a coro:
-¡Marlene!
Esperan unos segundos.
-¡Truchas!- dice Skipper- el plan A no funcionó, ¿y quién quiere ver el plan B?
-¡Yo!- dicen los tres pingüinos restantes y levantan la aleta.
Los pingüinos se dividen en cuatro partes y se deslizan buscando por todos lados... pero nadie busca en el hábitat de los lémures. Marlene está escondida en un arbusto detrás del gran bloque con el dibujo de un león.
-¿Marlene, qué haces ahí?- es Cecile.
-Escondiéndome, ¿no ves?
-Sí, lo veo fuerte y claro, pero... ¿de quién?
-De los pingüinos, quieren hacerme una prueba de sangre.
-¿Para qué?
-Para saber si estoy enferma.
-¿Por qué?
-Porque cuando entré a su hábitat me desmayé.
-¿Cuándo?
-Creo que haces demasiadas preguntas, ¿no te parece?
-Perdón, es que estoy acostumbrada a interrogar en vez de preguntar.
-Ah.
-¡Hola Marlene!- grita Julien revelando a la nutria- ¿qué haces detrás de esos arbustos?
-Julien, eres un idiota- dice Marlene.
-¡Aquí está!- grita Kowalski.
Los pingüinos llegan, atrapan a Marlene y Rico la lleva cargando de regreso a la base. Cecile y Julien se miran entre sí, lo siguiente es un "Aaaaaaaaaaa".
-¿Verdad que no dolió?- pregunta Cabo tapándose los oídos.
-Nada- dice Marlene muy molesta.
-Pues a mí sí- dice y se pone unas orejeras.
-Tendremos los resultados mañana- dice Kowalski, sabiendo que la máquina solo tarda unos minutos.
-Desnutrición, dime que solo es eso- piensa Kowalski mirando al cielo.
