Hola! Antes de nada, gracias por vuestros reviews! Me hace mucha ilusión ver que estais por ahi cada día, acompañándome, ya veo que todos o casi todos sabíais la respuesta! Si señor, Harry le está tendiendo una mano y ofreciendo su apoyo emocional... nuestro Gryffindor está que se sale!
Siempre me gusta incluir pequeños detalles así en los fics que escribo, los que hayais leido "Me Cuesta tanto Olvidarte" quizás sepais que el pub donde Harry y Draco tienen su segundo encuentro existe de verdad y que tal y como se menciona, está cerquita del st. Mary´s donde Draco realiza sus prácticas. ¿Quereis saber algo acerca de "Siete Días"? Ya me direis!
No me enrollo más y vamos al lio! Gracias a todos!
XXI
Yule ha llegado con un brillo especial ese año. Evitas recordar las Navidades que pasaste en La Madriguera y la verdad es que no tienes problemas para lograrlo. Le contemplas mientras le esperas, está recogiendo sus libros de la biblioteca, de nuevo vacía. Ha pasado allí las dos primeras horas de las vacaciones. Hay apenas treinta alumnos y un par de profesores. Una sola mesa y estás decidido a sentarte a su lado.
—Malfoy.
Sus ojos grises te observan, mira alrededor, azorado. Sientes la extraña pulsión de pedirle que no lo haga. En uno de vuestros encuentros, te ha dicho que tenerle cerca no te favorece. Quizás tiene razón pero eso no te hará apartarte. Algo te ha quedado claro, no le debes nada a nadie.
—Potter —susurra. Contempla tus labios un instante y sonríe, es uno de esos gestos que has descubierto que te fascina, casi tanto como verle tocar o incluso mirarle estudiar.
Levantas la mano y tiras de él. Estás sin aliento. Te deja sin aliento con su cercanía. Desde esa noche en el pasadizo, desde antes. Salvo que ahora sabes que su piel es delicada como pura seda, que le gusta el pastel de crema o que algunas noches tiene tantas pesadillas que no es capaz de dormir. Sabes que opina que merece lo que le ha pasado y sabes que está tan asustado y solo como tú. Sabes que te encanta.
Te inclinas, sólo milímetros os separan. Ese quejido que se le escapa es adictivo. Sus ojos se iluminan mientras te toca, un segundo. Ríes, nunca hubieses creído que era tímido, pero lo es. El flequillo rubio cae sobre su frente, una sedosa cortina que baila entre tus dedos. Abres la boca y muerdes. Es dulce y tan tierno que te duele.
—Harry...
—Draco —suspiras.
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