Capítulo 21.
- Espo, no tenemos tiempo para una orden judicial, con tu placa bastará.—Le dijo por lo bajo mientras esperaba que el director del banco los dejara pasar.
- Señores, ya pueden pasar.—Les comunicó la secretaria.
Ellos asintieron y entraron en el despacho donde el director los esperaba.
- ¿A qué debo de nuevo su visita, señorita Beckett?
- Soy el detective Esposito, necesito que abran la cuenta de la señorita.—Le dijo sin más miramientos.
- Me temo que eso no va a ser posible, detective.
- Sé que no traemos una orden judicial, pero esto es un asunto de vida o muerte. Si nos permite unos minutos se lo explicaremos y…—Dijo Kate esperando que el director se ablandara, pero el la detuvo con la mano.
- No, no me han entendido, no va a ser posible porque esa cuenta ya ha sido vaciada.
- ¿QUÉ?—Preguntó Kate mirando a Esposito sin creer su mala suerte.
- Si, ayer mismo la vaciaron.
- ¿Cómo? Se supone que hay que tener las dos llaves ¿no? No lo entiendo…
- En realidad había una tercera posibilidad en el contrato, había una tercera persona vinculada en caso de no poder encontrar a las dos principales. Como ha sido el caso.
- ¿Puede decirme su nombre?
- Lo siento, pero…
- Señor, creo que le hemos dicho que esto es un asunto de vida o muerte.
- Mi amigo Castle, el que vino la otra vez conmigo está secuestrado y necesito el contenido de esa caja para liberarlo, por favor entiéndalo.
Vio la sombra de la duda en el director y quizás al fin se estaba replanteando que el caso de un secuestro no podría darle muy buena fama a su banco si aquello salía a la luz.
- Está bien, lo haré.—Tecleó algo en su ordenador.—Esto no puede salir de aquí.
- Si, señor.—Dijo Kate inmediatamente.
- Su nombre es Michael Smith.
Cuando la luz llegó a sus ojos se preguntó a sí mismo qué hora sería, no había podido dormir en todo el tiempo que había estado encerrado. Le dolía todo el cuerpo y apenas podía moverse, estaba seguro que aunque le dejaran la puerta abierta no huiría por cansancio.
- ¡Eh tu, levanta!—Le gritó un tipo de dos metros de altura que se acercaba con muy mala leche hacia él.
- No puedo…—Gimió con dolor.
El matón de dos metros le cogió por los hombros y lo levantó como si fuera un peso pluma, recibió un pinchazo de dolor en su cuerpo por el movimiento pero no se quejó, no quería llamar la atención.
- Vamos, tu novia te reclama.—Le dijo mientras lo empujaba al asiento trasero del coche.
Castle no pasó mucho tiempo en el coche, al parecer el encuentro se había concretado en un lugar cercano a donde le habían encerrado. En cuanto el matón de dos metros le sacó del coche escuchó el grito desolador de Kate.
- ¡Castle, díos mío! ¡¿Qué le habéis hecho?!
- Tranquilízate, está vivo ¿no? Eso es lo que cuenta.—Dijo alguien que reconoció como el asesino de la madre de Kate.—¿Has traído los papeles?
- No.
¿Qué?
- ¿Cómo dices?
- No los tengo, alguien abrió la caja de seguridad donde estaban y se los llevó. Solo puedo decirte su nombre, es lo único que sé.
Aquello no le sentó muy bien al criminal y asestó un golpe contra el capó del coche. Se le notaba que estaba calibrando sus opciones, sin saber muy bien qué hacer. Los demás matones le miraban esperando una decisión. Uno de ellos se acercó hasta él.
- ¿Ahora qué hacemos, Coonan? Esto no estaba en el plan original.
Coonan. Ese era su nombre.
- ¡Cállate! Seguimos ateniéndonos al plan, coger a la chica, nos los llevaremos a los dos hasta que Bracken decida qué hacer con ellos.
- ¡No! ¡Kate corre!—Le gritó con las pocas fuerzas que le quedaban.
Pero Kate reaccionó tarde, ya la habían cogido entre dos y la arrastraban hacia él.
- Poned a la chica en el asiento trasero, el escritor al maletero por no poder estarse calladito.
Aquello iba a doler.
Castle jamás estaría tan agradecido de que Coonan hubiese escogido un Suburban como coche, el maletero era lo suficiente grande para poder coger una postura cómoda y que su cuerpo descansara durante esos preciados minutos.
Aquello había sido como una especie de calmante y su cuerpo dijo basta, se quedó dormido sin querer.
Abrió sus ojos al sentir como alguien tiraba de él, por unos instantes había olvidado en la situación en la que se encontraba.
Los llevaron al mismo sitio donde Castle había pasado la noche, la habitación seguía igual de vacía, a excepción del pequeño bote con agua que se encontraba en la esquina.
A Kate la forzaron a entrar, mientras que a Castle lo seguían sujetando por los brazos.
- Dinos quién tiene los originales o puedes despedirte de tu novio en este momento.
Por la mirada que echó Coonan, esto no era un farol y Kate también se dio cuenta.
- Michael…Smith.—Acto seguido arrojaron a Castle como si fuera un muñeco.
Este cayó al suelo sin poder detener el golpe, Kate enseguida se arrodilló junto a él y lo ayudó a incorporarse.
- Dios, Castle. ¿Estás bien?
- He estado mejor.—Kate lo sentó pegándolo a la pared.—¿Cómo vamos a salir de aquí?
- No tengo ni idea.—Le dijo ella arrodillándose frente a él y revisándole las heridas.
- Entonces ¿todo lo de los papeles perdidos no es parte de un plan?—Todas sus esperanzas de salir vivos cayeron en ese momento.
- No, lo siento.
- ¿Por qué has venido?—Le preguntó dándose cuenta de algo.
- Para intentar liberarte, por supuesto.—Le dijo como si fuera algo obvio.
- No, ¿por qué has venido sabiendo que no saldrías viva de aquí?
- Yo…
- Kate, no deberías de estar aquí. Con una muerte era más que suficiente, no necesitaba que te sacrificaras tu también.
- No podía dejarte solo sabiendo que morirías por mi culpa.
- Pero no es tu culpa, yo estoy aquí por voluntad propia. Podría haber muerto feliz siempre y cuando supiera que tú estabas a salvo. Pero ahora…—Suspiró derrotado.
- Castle…—Sin esperarlo ella sujetó sus mejillas con ambas manos y le capturó sus labios.
Castle gimió, aunque esta vez no fue por el dolor. Con las pocas fuerzas que le quedaban arrastró a Kate hacia él poniéndola en su regazo. Cuando sus lenguas se encontraron el dolor se evaporó y solo quedaban ellos dos.
- Castle, no podemos o mejor dicho no puedes.—Le señaló sus heridas.
- Kate, por favor.—Llegados a este punto le daba igual suplicar.
- Está bien, haré yo todo el trabajo.—Y aquello le hizo reír. Aquella mujer conseguía hacerle reír en una situación tan dantesca como aquella, si aquello no era amor entonces Castle no sabía lo que era.
Castle iba a besarla, pero oyeron voces desde fuera y se quedaron congelados. Nadie abrió, así que Castle la atrajo hacia él y esta vez la besó con fuerza, devorándola con prisa. Ella le correspondió. Ninguno sabía cuánto tiempo les quedaba, aquello no sería bonito, sería frío, duro y rápido. Pero ambos lo necesitaban, lo anhelaban con todo su ser.
Kate se quitó el pantalón y su ropa interior y atacó de nuevo la boca de Castle, entretanto sus manos buscaban el botón y la cremallera del pantalón de él. No tardó mucho en encontrar lo que buscaba, su miembro ya estaba listo y expectante ante lo que le esperaba. Kate no se hizo de rogar y se entregó a él con todo. Duro, sucio, pero a la vez perfecto, como si encajaran de alguna forma. Casi estalla al sentirla de aquella manera, la presión que estaba ejerciendo contra él le estaba resultando deliciosamente insoportable, tanto que estaba sufriendo como un loco para aguantar y no acabar demasiado rápido.
De repente sintió que ella estaba por llegar, por lo que capturó su boca para sentir como aguantaba la respiración llegando al orgasmo y apretando su interior en el proceso. Aquello fue la perdición para Castle y no pudo aguantar más tiempo, llegando justo después que ella.
Castle deseó haber estado en otro lugar, deseó haber podido moverse, deseó haber tenido tiempo para memorizar todas las partes del cuerpo de Kate. Pero pese a todo no lo cambiaría por nada del mundo. Había sido perfecto, a su modo.
Ella se separó de él y se sentó a su lado, colocándose la ropa interior y los pantalones.
- Te quiero, Kate.—No pudo evitar que aquellas palabras salieran de su boca.
Ella levantó la vista y se quedó mirándole.
- Yo…
- ¡BECKETT!—Exclamó alguien desde el exterior haciendo que ambos se giraran hacia la puerta.
En cuanto se abrió y vieron aparecer a Esposito con Ryan a su lado.
- ¡Los hemos encontrado!—Dijo Ryan a través de la radio que tenía en su hombro.—Necesitamos una ambulancia inmediatamente.
- ¿Estáis bien?—Les preguntó Esposito acercándose hacia ellos.
Castle no supo que contestar porque en realidad no lo sabía. Su cuerpo hacía tiempo que había perdido todas sus fuerzas, pero en ese momento en lo único en lo que podía pensar era en Kate y en su esperanza de que lo que había pasado hacía un momento hubiera significado tanto para ella como lo había hecho para él.
Habiendo salido vivos de allí, si algo tenía claro Castle es que no podría vivir junto a ella sin volver a repetirlo.
N/A: Lo sé, lo siento, he tardado muchísimo en actualizar, por eso os he traído este regalito en forma de lemon, muy poquito porque no tenía pensado que el fic fuera M, así que lo dejo en T porque tampoco me parece para tanto la escena xD. Espero que os haya gustado al menos jajaja. Y nada, muchas gracias por vuestras reviews!
PD. Se me olvidaba…¡Feliz año 2014 a todos!
