Disclaimer
Los personajes no me pertenesen son de E. M.
esto es puro entretenimiento,
nada de lucro ni cosas feas
espero que disfruten la historia
Jasper Whitlock
pov
Fuera presentimiento, intuición o algo parecido, me sentí inquieto cuando le di un beso antes de salir a trabajar.
Alice parecía tan cansada... Pero me despedí de ella y me hizo prometerle que no volvería asta media tarde.
Así le daría tiempo para charlar con las chicas a solas.
Eran las dos de la tarde cuando levanté la cabeza al oír el ruido de una avioneta en el cielo.
Me quedé inmoóvil.
Era la avioneta que llevaba al médico a los ranchos y nunca volaba tan bajo.
Inmediatamente, lo supe.
Era Alice. Oh, no, Alice.
Dejando las herramientas tiradas en el suelo,
recorrí los docientos metros que me separaban de la pickup a toda velocidad.
Mientras corría , repasaba un millón de horribles posibilidades en mi cabeza.
Quizá Alice se había caído, quizá la había mordido una serpiente o una araña.
O quizá era la comida que habían llevado las mujeres... ¿se habría intoxicado?
No podía ser nada referente al niño porque todavía era muy pronto...
Pero el miedo se apodero de mi corazón.
O no, por favor, por favor, que no le haya pasado nada a mi niño.
Intentando contener los nervios, llegué a casa unos minutos después, con el corazón encogido.
Charlotte me recibió en la puerta.
-Charlotte , ¿Qué ha pasado?-
-Se la han llevado en la avioneta al hospital de la ciudad.
Ha empezado a tener dolores...-
-¿Qué clase de dolores? ¿Ha perdido al niño?-
-No necesariamente, pero estaba sangrando...-
-Voy para allá- la interrumpí.
-No te asustes, Jasper...-
¿Que no me asuste? ¿Cómo no iba a asustarme?
-Siéntate, por favor. Pareces a punto de desmayarte-
-Estoy bien. Y no me he desmayado en toda mi vida-
-Yo conozcó bien a los hombres. Peter es igual que tú.
Cuando están tratando con hombres o con ganado son los más duros del oeste,
pero tendrías que haber visto la cara de mi marido cuando me puse de parto-
-Tengo que irme-
-Ahora mismo no puedes ir a ningún sitio.
Lo que tienes que hacer es sentarte,
Voy a hacer una taza de té...-
-¡Por el amor de Dios!¡No quiero un té, tengo que ver a Alice!-
-Es una pena- suspiró Leah -Estábamos hablando de niños y de partos y derrepente, dijo que tenía dolor-
Una mirada de Charlotte hizo que Leah no terminara la frase.
-Grasias a todas por cuidar de ella- dije yo- Pero tengo que irme-
-Cuídate, Jasper- suspiró Charlotte- Y ten cuidado en la carretera, por favor.
Alice te necesita completo-
Lo dejaremos como un adelanto del capi.
Saludos nos leemos
