Título: Las cosas no son lo que parecen

"Las cosas no son lo que parecen", eso es lo que cualquier aspirante a cazador debe tener en cuenta si quiere mantenerse vivo al menos diez segundos en medio del campo de batalla. Es lo que todo Winchester debe saber. Y es lo que Sam aprendió primero, mucho antes que aprender a caminar o a preguntarle a Dean por qué ellos no tenían mamá si Billy, el niño malo de la escuela, sí la tenía y ellos eran buenos niños.

Esa frase la utilizaba John para explicarle a Dean que incluso la anciana más dulce podía ser en realidad un horrible demonio del que debía protejer a su hermano. Es la línea que Dean siempre le repetía a Sam cuando lo tomaba de la mano con fuerza para luego lanzarlo al Impala y emprender la hída desesperada dejando a su padre en la línea de fuego.

Aquellas siete palabras se grabaron con fuerza en la mente del más pequeño de los Winchester, quien al crecer, no pudo evitar darle la razón a su padre por repetirselo.

Y es que el convivir con Dean le ha enseñado a esperar lo inesperado.

Le ha mostrado que aun cuando a todas luces Dean parezca ser un infantil narcisista y egoísta malnacido que piensa en sexo todo el día, aun a pesar de ir contra la ética de cualquiera, Dean es la persona más impresionante y fabulosa que jamás ha conocido en su vida. Dean es el que no dormía por cuidar su sueño cuando a los siete años le temía a la criatura del closet. Es quien aun cuando no se enfrentaba a John deliberadamente, sí iba en su contra apoyando secretamente a Sam en cualquier discusión estupida que tenían. Es quien cuando estaba en Statnford hacía llamadas y se quedaba callado hasta que Sam se cansaba de intentar escuchar a quien fuera que nunca contestaba, es quien fingía equivocarse al marcar (aun cuando él sabía que Dean jamás cometía tal error) sólo para aprovechar la oportunidad y preguntarle cómo iba su vida de aburrida.

Dean es tal vez el único ser humano sobre la tierra inmune al colesterol y a los ataques al corazón, aunque no a la tristeza ni a la sobreprotección (sobre todo si nos referimos a cuidar de Sam y del Impala, su familia).

Dean es quien lo crió y quien le contestó todas y cada una de sus preguntas absurdas, desde el tradicional "¿Por qué el cielo es azul?" (porque ese es mi color favorito y asi lo quise, y soy el mayor así que así será) hasta el inevitable "¿Qué se siente tener sexo?" que hizo a Dean atragantarse con la enorme taza de café negro que tomaba.

-¿Qué se siente qué?

-El sexo, ¿qué se siente?

Por la expresión y el brillo en su mirada, Sam supo que Dean se sintió orgulloso de saber más que su hermano, por lo que esbozó esa enorme sonrisa sincera que rara vez muestra y que le hace jadear, contestando un simple "es genial" para luego ir a interrogar a la mesera que ahbía sobrevivido al ataque del fantasma en cuestión.

Dean le dijo que el sexo se siente genial, lo que traducido al lenguaje de Sam, vendría a significar que es lo más asombroso que ha sentido jamás en su vida. Pero en la escuela le dijeron que era "un acto de unión entre un hombre y una mujer que deben amarse lo suficiente, y que la finalidad era procrear". Mientras que la anciana amargada que vivía en Kansas y con quien un día su padre y Dean lo dejaron para que lo cuidara, le dijo que el sexo es lo que la juventud hacía para pasar el rato, aparearse como animales para quitarse la calentura o para obtener algo, y que sí, sí dolía (y mucho) la primera vez, y le repetía lo mismo: que era entre un "él" y una "ella".

Por eso, no es de extrañar que cuando a sus 17 años, mientras investigaba un caso en medio de la noche, no entendiera cómo era posible que aquel chico de su misma edad, le dijera que le gustaba y que algún día deberian tener "sexo desenfrenado hasta que nos exploten las bolas y nos sequemos tanto que ni podamos mantenernos en pie". Y por primera vez, no ayudó en absoluto preguntarle a Dean que éste solo se puso rojo y salió deprisa de la habitación dejando a Sam a medio camino de vestirse luego ddel largo baño que se había dado.

Ahora Sam ya es todo un adulto y ya sabe con toda certeza que absolutamente nada es lo que parece, ni el amor, ni el sexo, ni Dean, sobre todo si unes estas tres cosas para formar, engrandecer y resumir el todo de la parte del universo que a Sam le importa de verdad.

Porque cuando tuvo aquella pelea con Dean por algo sin sentido que los llevó de palabras infantiles a dolorosos golpes que dejarían marca, ni Sam, ni Bobby, ni Azazel, ni el mismo Lucifer se hubieran imaginado que estando en el suelo, Dean se hubiera atrevido a acercar los labios a los de él, ni que Sam le hubiera respondido de la misma manera, deseando tener mil ojos más para deleitarse viendo a detalle cada peca, la nariz, las mejillas, los ojos hipnotizantes y esos labios que deberían considerarse pecado mortal.

Después, cuando Dean lo besó reclamandolo como de su propiedad, y Sam lo aceptó apretando los hombros de su hermano, el mundo dio tantas vueltas y tan rápido, que Sam juró que se detuvo, dotando a Dean de poderes impresionantes, como el de poder inundar absolutamente todo con su presencia, incluyendolo a él.

Y luego Dean le quitó la ropa tan lentamente, que a Sam le pareció demasiado rápido para poder tener la oportunidad de tranquilozarse lo suficiente para no seguir gimiendo tan alto ni gritar como chica, tal y como seguramente haría si Dean seguía tocandolo así.

Cuando Dean lo penetró, no importaron los cuidados o la dilatación obtenida, de todos modos le dolió tanto cómo la anciana amargada de Kansas le dijo. Luego Dean lo miró a los ojos obligandole a olvidar cualquier indicio de realidad o corporeidad cómo el dolor, abandonandolo a la más pura expresión de placer que jamás había sentido, dándole la razón a su hermano cuando le dijo que era genial.

Y ahora, en este momento en que siente su respiración suave y relajada, ahora que acaba de despertar de la mejor noche de su vida envuelto en los brazos de Dean, sintiendo toda esa pasión y ese amor dormido que le tiene, no puede evitar aceptar que su maestra de noveno grado también estuvo en lo cierto al decirle que era un acto de unión lleno de amor, porque si eso que le inundaba el pecho, no era amor, ni esa sensación tan fuerte que le causaba cosquillas en el estomago, no era unión, entonces nada más lo era.

Ahora, a sus 23 años, finalmente puede vanagloriarse de entender completamente lo que su padre le decía, porque ahora puede decir a ojos cerrados y con la mano en el corazón, que nada es lo que parece.

Nada.

Mucho menos cosas tan básicas cómo el amor y el sexo, o tan indispensables para vivir cómo Dean.

Ahora, si lo mezclas, tendrás como resultado ese todo que conforma el universo de Sam y que hace a su mundo girar.

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El rincón de Cerdo Volador.

Bien, tengo los dedos más congelados que nunca, pero aquí está, el (los) último drabble del año, con un obsequio de dos mini drabbles extras como regalo navideño (luego dicen que no los y las quiero). Estaré desaparecida (vacaciones!!!) hasta mediados de enero asi que sean felices, coman sus vegetales, lavense las manos antes de comer y después de ir al baño, no conduzcan y manejen, lean mucho slash y saliven por mi.

Feliz navidad, año nuevo, hannukka, día de reyes, chrismukka, y cualquier otra fiesta que haya olvidado :)