CAPÍTULO 21:
-De verdad.
-No puede ser. No te creo.
-Pues es la pura verdad. Incluso mi hermano me llegó a temer. Pobre…
-Emily era todo lo contrario, aunque un trasto a veces- Wayne se ríe, recordando las memorias- Una vez, se metió en el tocador de su madre y empezó a pintarse porque decía que quería ser modelo. Tenía siete años. Cabe decir que Pam tuvo que comprar todo el maquillaje de nuevo y Emily bañarse durante una hora para poder quitarse todo lo que se puso.
-No hay nada que Emily no haga bien- respondo bromeando-Al menos, no fue como yo. A los seis me cargué el tocador favorito de mi abuela.
-Vaya, si que eres una chica con historias- el señor Fields se ríe y siento que al final, hasta me gusta que me hubiera obligado a ir a verlo- Mi hija no debe de aburrirse contigo y tus historias- si solo él supiera.
-Tenemos nuestros momentos- respondo ayudándolo a volver al principio para que pueda seguir con sus ejercicios- ¿Lo intenta esta vez solo?
-Vamos a ver ahora.
Cuando llegué allí me encontré de que iba a estar literalmente a solas con el señor Fields. Pam, la mamá de Emily, había ido a terminar un par de papeles que tenía que entregar para el trabajo asique, me tocaba hacerle compañía durante sus horas de rehabilitación y, aunque estaba nerviosa por tener que encontrarme a Cece, la cosa estaba saliendo del todo menos molesta para mí.
Wayne comienza a caminar lentamente y poco a poco, se apoya, pero consigue dar un par de pasos sin la necesidad de tener que agarrar las barras laterales. Lo miro, cuando Emily sepa de esto se va a sentir orgullosa de él.
-Lo he hecho- Wayne exclama, apoyando sus manos en las barras- Lo hice.
-Ya lo veo- le felicito- Emily se va a poner muy contenta al saberlo… y su mujer también… Está haciendo grandes progresos.
-Gracias… Aunque, por ahora, mantengámoslo en secreto…- se sienta en la silla de rueda y respira- Entre tú y yo… ¿Me ayudarás cuando pueda a darles la sorpresa?
-Me encantaría- sería un auténtico honor.
-Está bien. Ahora, ¿por qué no vamos a comer algo? En el bar de abajo tienen una tarta de limón riquísima, ¿qué dices?
Abro la boca y la verdad es que no sé que decirle:
-No sé… sí..
-Oh, vamos….
Respiro profundamente y asiento con una sonrisa. Al menos, que me lleve bien con el padre significa que ha aceptado la relación.
Nos sentamos cerca del jardín que hay al lado del bar con dos trozos de tartas, uno para cada uno. El sol brilla, el viento es fresco y el ambiente acompaña al momento.
-Alison… ¿puedo preguntarte algo?
-Sí, señor Fields…- me hace un gesto y recuerdo que tengo que llamarlo Wayne- Lo siento, Wayne. Por favor, pregunta.
-¿Cuáles son tus intenciones con mi hija?- aquella pregunta me toma de sorpresa cuando la escucho- No digo a largo tiempo si no…
-¿Quiere saber si vamos realmente en serio?- sé a lo que se refería- No lo sé- si tenía que ser sincera, esa era mi respuesta- No puedo serle sincera y decir que Emily y yo estaremos para siempre felices… Nadie lo sabe cuando empieza una relación- yo misma era la prueba viviente que por mucho que queramos encontrar una buena relación, podríamos fallar en encontrarlas.- Pero sí sé una cosa… que los días, los meses, los años que dure nuestra relación; haré que sean los mejores de Emily- Wayne sonríe de oreja a oreja cuando me escucha y hace que me sienta sonrojada.
-Me alegro… Emily tiene suerte de tenerte.- me ruborizo- La pobre, no ha tenido mucha suerte en el amor y… bueno… me alegro de que ahora te tenga a ti…
"Suerte en el amor…" aquella frase hace que me vuelva al encuentro del ascensor y sienta deseos por preguntar. ¿Debería? No sabía si debía de hacerlo, pero de todas formas, lo iba a hacer.
-Wayne… ¿Puedo preguntarle por algo?
-Dime…- me noto el corazón en la garganta, pero siento que debo de hacerlo.
-Maya… Maya St Germain, la primera novia de Emily…- su gesto se tensa, no debería de seguir preguntando, pero lo hago- ¿Emily y ella estaban cercanas?
Wayne se queda callado por un momento, terminando el ultimo trozo de tarta. Su semblante es serio, pero se toma su tiempo para contestar:
-¿Te habló Emily de ella?
-Más o menos- no quería mentirle, pero en estos momentos, no había otra manera de sacar el tema- Solo cositas, pero… si no quiere contarme…
-No, no es eso- suspira- Emily pasó mucho con Maya. Primera novia, primera persona que te hace sentirte quien eres realmente. Primeros amores… que es lo que tienen, supongo…
Y con sus palabras, no puedo evitar darle más vueltas. ¿Si habían pasado tanto, como es que Maya no se había vuelto a acercar a Emily? ¿Tenía que preguntarle a Emily? ¿Decirle acaso que su primera novia estaba en la ciudad?
-Ahí están…- escucho la voz de Emily y enseguida me giro, viene acompañada de Pam- Espero que papá no haya sido muy duro contigo.
-No, tranquila- Emily posa su mano sobre mi hombro y le sonrío- Aunque sí que me ha contado alguna que otra aventura.
-Papá.- Emily se sonroja, pero su padre solo se ríe.
-Bueno, al menos, la buena noticia es que se lo han pasado bien los dos- Pam nos mira y Emily se sienta a mi lado, tomándome la mano- ¿Alguna mejora?
Wayne me mira y recordando nuestra promesa, tengo que ser yo la que hable:
-Poco a poco… Aún le queda.
-Pero un día, cariño- Wayne guiña su ojo a Emily y aunque creo que debería de saber las mejoras, lo dejo ir- Así disfruto de la compañía de Alison. Es una chica del todo menos aburrida.
Bajo mi mirada, mientras los demás se ríen cuando, al volverla a levantar, la veo. Es Cece y, al juzgar por su cara, quiere que hablemos. Emily lo nota y se queda mirándome, esperando a ver lo que hago.
-¿Todo bien, Alison?- Pam nos mira.
-Sí, solo…- miro a Emily que asiente y me indica para que vaya a hablar con ella- ¿Me disculpan por un momento?
-Claro…
Noto la mano de Emily apretármela cuando me levanto y, aunque siento que mis piernas no paran de temblar en el camino hacia Cece, tengo que hacerlo. Ella me mira nerviosa, con la mirada fija en mí hasta que llego.
No hablo, quiero que sea ella la que me hable:
-Hola…- es lo único que dice.
-¿Solo eso me vas a decir?
Y Cece resopla:
-Quería pedirte perdón, por eso quiero que hablemos antes de que el tema del dinero se quede resuelto.
Me muerdo la lengua, miro hacia la familia Fields, necesito acabar con el tema ya. Sí, es verdad que me traicionó con el que creía que era el amor de mi vida. Sin en cambio, ahora que tenía a Emily a mi lado, sentía que quizás, incluso me había ayudado a darme cuenta de que realmente, él no era mi cuento de hadas, sino Emily.
Habíamos sido hermanas y aún la consideraba una. ¿Por qué si no estaba allí, delante de ella, intentando hablar de lo que pasó si no es porque quiero zanjar lo ocurrido?
-Está bien, hablaremos del tema, pero no ahora…
-¿Cuándo?- pregunta enseguida.
Miro a Emily y recuerdo a Maya:
-Ya diré.
Tenía muchísimas cosas que tratar primero y, aunque sabía que ese tema era más importante, sino trataba los anteriores para estar en paz conmigo, ¿cómo iba a estarlo con los demás?
Cuando llegamos a casa y mi cuerpo da a parar contra el sofá, siento en todos mis músculos un hormigueo fuerte. Estoy cansada, agotada y, si fuera por mí, dormiría ahora mismo y no me despertaría hasta que todo lo que estaba viviendo se tranquilizara.
-¿Todo bien?- Emily se acerca, acercándome una taza de té de las que trae.
-Día largo, supongo- tomo un poco de té, está riquísimo-Pero todo bien.
-¿Segura? Si papá ha sido muy duro contigo…
-Para nada- respondo antes de que siga- Tu padre ha sido un cielo, te lo aseguro. Es solo que… han sido demasiadas cosas- apoyo la cabeza sobre el sofá y la miro, Emily me sonríe de una forma muy dulce, apartando el pelo de mi cara- ¿Qué?
-Nada. Es sol que… Te ves bella…
-No hace falta que me hagas la pelota…
-No te la hago- se ríe- Es la pura verdad, que te veo guapa- se acerca y me besa- Yo también he pasado lo mío en mis relaciones y… Me alegra haberte encontrado.
Tomo su mano y la llevo a mis labios, besándola.
Sonrío al escuchar que siente lo mismo. Aunque aquello no quita que empiece a pensar de nuevo en Maya. La había visto en el hospital y no le había dicho nada a Emily todavía. ¿Qué hacía? ¿Se lo decía o no? Merecía saberlo, al decir verdad. Poner las cosas claras ayudaba mucho cuando querías poner tus demonios en orden. La manera en la que me había hablado Emily de ella… Tenía que decírselo. ¿Por qué no lo hacía entonces? ¿Tenía miedo a que de repente me dejara?
Aquella pregunta de repente, me da un golpe de realidad. ¿Y si me dejaba? ¿Y si me pasaba lo mismo que con Rollins?
No, tenía que quitarme la idea de la cabeza.
-Em…- la llamo incapaz de mirarla a los ojos- ¿Tú me abandonarías?
-¿Qué? No. ¿Qué te hace pensar en eso?
-Es…- todo, en realidad.
-Alison…- me llama, la miro y veo que sonríe- Déjame que notes una cosa- toma mi mano y lentamente, la pone en la zona del corazón- ¿lo notas?- bum bum, su latido, es hermoso, de alguna manera- Es la manera en la que me haces sentir…. Mientras que me hagas sentir así… Nunca te abandonaría…
Siento un nudo en mi garganta con sus palabras, pero un nudo bueno. Sé que me quiere y es lo único que necesito en aquel momento.
La beso, posando una de mis manos en su mejilla y atrayéndola hacia mí. Emily posa sus manos alrededor de mi cuello y con el movimiento de nuestros cuerpos, pronto terminamos sobre el sofá, su cuerpo bajo el mío y lo único que puedo pensar en ese latido. La forma en la que hago sentir a Emily y es lo que me sirve.
Al día siguiente, el trabajo se hace largo. La mitad del tiempo estoy pensado en todo lo que está pasando y la otra mitad, regañando a la clase. Está más agitada de lo normal con eso de que se acercan los finales, asique, cuando terminamos aquel día; casi llego a dar gracias de que se haya acabado por aquel día.
Sin embargo, aún me queda un poco de trabajo y desde que he venido con Emily, para compartir el coche, me entretengo hasta que termine el entrenamiento de hoy con el grupo de las chicas.
Lo que no llego a saber, es que aquel día, iba a recibir una visita inesperada.
-¿Alison?- alzo y mi cabeza y no me gusta lo que veo- Vengo en son de paz, lo prometo- es Paige y qué esté allí, no me gusta para nada- ¿Podemos hablar?
-No tengo ganas de hablar ahora.
-Por favor… Es… importante…- Paige resopla.
Alzo de nuevo mi mirada y resoplo. Cada vez que Paige se me acerca, es para traerme malas noticias. Que esté allí, después de lo de la fiesta y después de todo lo que ha pasado; no es que me haga pensar que viene demasiado en son de paz.
Aun así, muy dentro de mí, solo quiero encontrar la manera de deshacerme de ella. Sí, es verdad que esa manera de pensar es más bien de la antigua Alison, pero el hecho de que esté así, es por su incapacidad de perdonarme. Si finalmente es verdad lo que Emily me dijo, que "venía en son de paz, queriendo ser mi amiga", quizás podría hacer lo suficiente para quitármela y, aunque no ganarla como amiga, dejar las cosas aclaradas después de tantos años.
No me va a gustar, lo sé, pero habrá que intentarlo:
-¿qué quieres?- Paige se sienta en el pupitre de delante.
-Pedirte perdón- responde para mi sorpresa- Lo he estado pensando, poniendo los asuntos en orden en mi cabeza y… lo siento.
-¿De verdad me estás pidiendo perdón?- tenía que preguntarlo, no me lo creía.
-De verdad- no digo nada, tiene que ser mentira- Tenías razón… Emily era la única manera que tenía para que mis padres me aceptaran… Odié que me la quitaras…- se calla un momento y antes de que yo pueda contestar, ella misma se rectifica- Odié que Emily abriera los ojos y se diera cuenta de que simplemente, vivía en un engaño… y lo siento…- no puedo creer lo que escucho, me es difícil creerlo; sin embargo, la manera en la que lo dice, hace que me sienta mal por ella- Puedes hablar…
-Lo siento, es que…- ¿no me lo creía todavía?- Han sido demasiadas cosas ya…
-Lo sé, pero si incluso la abeja reina del instituto pide perdón y demuestra que ha cambiado- por fin lo notaba- ¿Por qué no intentar perdonar?
-¿Y tus padres?
-De eso, ya me ocuparé yo…- no sabía que decirle, al decir verdad, aún estaba pensando en todo lo que estaba pasando-Solo… quería dejar las cosas claras.
Aun así, no era conmigo con quien debía de dejar las cosas claras:
-¿Has hablado ya con Emily? Es a ella a quien deberías de pedir perdón…
-Lo intenté, pero me es duro…
-Es menos duro que traer a Jenna para decirle lo que le hice- enseguida me arrepiento de haber sacado el tema, pero al decir verdad, ayuda- Lo siento, pero… no me lo puedo quitar de la cabeza…
-LO sé… y… bueno, ya sabes, perdón… Sé que tardarás en perdonarme, pero al menos… lo intento…
Lo intenta.
Me quedo mirándola, ¿qué se suponía que debía de hacer en aquel momento? ¿Perdonarla o, como había dicho ella, tardar en perdonarla? Sí, era verdad que todo había sido por culpa de la manía de los padres de no aceptar algo tan básico como la persona que hace feliz a su hijo o hija. Sin embargo, había cosas que no podía con ella.
Finalmente, es la única manera que se me ocurre para arreglar todo esto:
-Si hablas con Emily y te perdona… Supongo que lo estás de mi parte…
Paige alza su cabeza, mirándome fijamente y, por primera vez, la veo sonreír:
-Gracias…- murmura brevemente- La llamaré y hablaré con ella-respiro con fuerza, mirándola- Si me deja la novia- ¿cómo se había enterado?- Vamos… A Emily se le notó el cambio… No me digas entonces que aún no sois… "oficial".
-¿Debo de responder a esa pregunta?
Paige se ríe simplemente, mientras se pone de pié:
-Me alegro de que estéis juntas… para tu información… Odio perder, pero somos adultos, ¿no?- se gira para marcharse, pero no sin antes añadir algo- Y lo siento por lo del cobro de la deuda y demás. Papá me contó el caso y… Lo siento.
No digo nada, sino que con una simple sonrisa, me despido de ella.
Se siente extraño, al decir verdad. Toda aquella conversación había sido extraña, para qué decir lo que no era; pero el hecho de que por fin, hubiera puesto las cosas un poco mejor con Paige, realmente era extraño.
Paige se marcha por la puerta y no pasan a penas dos minutos, cuando es ahora Emily, quien aparece por ella:
-No debes de trabajar tanto…- Emily se acerca, besándome rápidamente.
-La vida de un profesor- dejo a un lado las cosas y me giro a ella-¿Terminaste?
-Pues sí… Venía para decirte que si vamos a casa cuando…- me señala de nuevo la puerta- ¿Era Paige la que vi marchándose de tu aula?
Ahora si que no sabía qué responderle:
-Pues…sí- digo bajo un murmuro- No preguntes…
-¿Segura?
-Hasta que no hable contigo…- tenía que dejarlo explicado, para que no se enfadara- Ya… ya sabrás…- Emily desconfía, pero asiente.
-En fin, volvamos a casa y deja el trabajo un poco- ni siquiera puedo poner las cosas en orden, cuando Emily ya me las está recogiendo y guardando.
-Espera, la mayoría no me lo tenía que llevar…
La miro, pero cuando veo su rostro, sé que lo que está pasando es que quiere jugar y, aunque me cueste admitirlo, me gusta:
-Pues lo dejas aquí- abre el cajón y lo mete directamente, tomándome a mí por la cintura- Porque ahora mismo nos vamos a ir a casa, pediremos algo mientras te duchas y descansas un poco, ¿no?…- juego con mis dedos en sus brazos, me río.
-Una ducha…- repito con su mismo tono- ¿Y qué tal si te unes a ella?
-¿Querrías que me uniera a la ducha?- se acerca para besarme, pero solo juega con mis labios- ¿Juntitas las dos?
-Juntitas y solas…- la agarro con fuerza y la beso- Y desnudas.
La veo reírse y tengo que reírme de la situación. Estoy nerviosa porque nos descubran, pero el hecho de sentirme de esa manera… Era como volver a recuperar una felicidad que parecía que había perdido hacía mucho tiempo.
-Eso ya me gusta más- Emily responde.
Tomo mis cosas y no tardamos nada en volver al coche.
De nuevo, tengo que preguntarme qué he hecho para poder tener a alguien como Emily a mi lado. Sonrío todo el camino y, cuando llegamos a casa y empieza a desvestirme, vuelvo a sentir aquella noche en el motel. La misma manera en la que me hizo sentir y sé que Emily es especial, muy especial
Solo pedía al destino que no me la quitara.
