Capítulo 21 Destino

Lamento mucho el tiempo que me tarde en actualizar. Tuve ciertos problemas y bloqueos de escritor entre otros asuntos fuera de mi control. Gracias por la paciencia y espera.

Sakura: Sango y Miroku. Mizuki: Sango y Miroku, gemela de Sakura.

Luk: Sango y Miroku.

Kenay: Inuyasha y Kagome. Tyson: Inuyasha y Kagome, gemelo de Kenay.

Zeet: Koga y Ayame.

Kira: Kagome e Inuyasha.

Daisuke: Sesshomaru y Rin.

Mei: Rin y Sesshomaru.

Akari: Koga y Ayame.

Sotka: Shippo y Soten.

Irasue: Rin y Sesshomaru.

Riku: Shippo y Soten.

Izayoi: Inuyasha y Kagome.


Kira...

Desde que Daisuke me puso en confinamiento solitario. Tuve que actuar madura y demostrar que eso no me afectaría… esto lo pensé veinte minutos después que desperté en lo que pateaba la puerta, amenazando con derribarla.

Después de eso me puse a meditar, tratando de relajarme e ignorar el sentimiento que tenia de que las paredes se serraban en torno a mí. Odio estar en serrada en un espacio pequeño, y seguramente Daisuke lo sabe, por eso me encerró aquí.

Ese sentimiento de miedo a estar encerrada surgió de la vez en que Kenay pensó lo divertido que sería encerrarme en una caja. Me dejo ahí por dos horas. Cuando Tyson me saco le pegue un buen golpe a Kenay en el estómago. Esto paso cuando yo tenía 5 años. Y desde entonces los espacios pequeños o serrados; hacen que me sienta atrapada.

Siempre trato de ignorar la sensación que me producen, pues me parece completamente irracional y poco práctico. Por eso después de golpear la puerta y gritar, empecé a meditar, tratando de relajar mi mente.

Llevo las últimas 4 horas en posición de loto. Hasta ahora lo único que consigo pensar es en cuanto odio estar aquí y en las muchas y muy creativas formas en las que me vengare de Daisuke y de Kenay. Solo porque la fobia que tiene a las algas causada por Tyson no es suficiente.

Tal vez despanzurrar a su oso favorito sea suficiente, pero ese viejo trapo ya ha sufrido bastante.

-¡ah!- un grito suena detrás de la puerta. Al acércame y pegar el oído a esta alcance a escuchar a Sue regañar a Sotka diciéndole estúpida sabandija.

-Kira- finalmente la puerta se abrió, apareció Sotka con sus cabellos negros alborotados y lanzando chispas. Sue estaba detrás de el con la misma cara de siempre. Como si oliera algo asqueroso.

-¿Qué? ¿Daisuke ya se acordó de liberarme?- pregunte con sarcasmo.

-ojala no lo haya hecho, han sido las horas más placenteras que he pasado sin tu mal olor- dijo Sue. Le gruñí cruzándome de brazos.

-basta- pidió Sotka- Kira, es Kenshi.

Lo voltee a ver, la expresión de Sotka era una de asustado e inseguro.

-¿qué sucede con ese idiota?- pregunte procurando que mi preocupación no se notara en la vos.

-acabamos de regresar de una misión, y él está herido- relato Sotka.

-Kenshi fue un idiota debilucho, se dejó vencer por un estúpido humano- dijo Sue rodando los ojos- lo más seguro es que muera por toda la sangré que perdió.

Mi cuerpo reacciono solo, mientras mi mente estaba atrapada repitiendo esas palabras una y otra vez. "Kenshi está herido" "lo más seguro es que muera" corrí hacia las escaleras y me salte el barandal aterrizando en la planta baja. Despeas corrí por el corto pasillo hacia la enfermería. El olor a la sangre de mi oni-sama estaba en el pasillo.

Abrí la puerta apresuradamente. Mis ojos viajaron por toda la habitación. Vi a Mizuki en una camilla, su pierna izquierda era presionada por Tyson, ella tenía un pedazo de tela en la boca mientras Sakura la tomaba de las manos. Mizuki soltaba gemidos de dolor constantes.

En la cama de enfrente, se encontraba Kenshi, sin su armadura, solamente usando un par de pantalones cortos. Las múltiples heridas en su pecho y brazos eran tratadas por Akari y Mei, las limpiaba y después aplicaba un ungüento rosa en ellas. Esa cosa con olor almizclado aceleraba la curación y eliminaba las cicatrices.

Me detuve un momento apoyándome en el marco de la puerta. Suspire aliviada. Él estaba bien, gruñendo y con cara de pocos amigos, pero bien. Por un momento pensé que su estado era crítico y que Tyson cosía sus heridas con el cordel de oro.

Me tome un momento para ver la herida de Mizuki. Su pierna izquierda era sujeta por Tyson, el parecía hacer movimientos en el hueso para acomodarlo. Después vi como había un corte y después abría el muslo sujetándolo con aparatos de disección. Tyson usaba guantes y un cubre bocas, mientras con un aparato extraño tocaba el hueso de Mizuki. Pase un tiempo medio hipnotizada con los movimientos que Tyson hacía.

Finalmente Tyson tomo un carretil de hilo dorado. Recuerdo que ese hilo es la tela de una araña demonio, con propiedades curativas. Tyson suturaba la herida, pasando una aguja por la carne y después jalo todo el hilo que quedo cubierto de sangre. Pero en lugar de una saturación, a Mizuki le quedo una cicatriz recta y de color rojo.

-listo. Sakura, por favor prepara algo para que recuperen la sangre que perdieron- pidió Tyson. Sakura asintió afirmativamente. Me quite de la puerta al ver como se acercaba. Nuestras miradas se cruzaron por un leve momento. Sakura sonrió tranquilizadoramente antes de alejarse en dirección a la cocina.

Mire de nuevo a la habitación. Mei y Akari recogían las cosas que ocuparon para curar a Kenay y Mizuki. Tyson revisaba las heridas de Kenay, asegurándose que todas serraran correctamente.

-¡Kenay!- la chica de pelo lila, Sasha, apareció por la puerta a mis espaldas, se apresuró a donde estaba Kenay- ¿te encontraste con Tomo-kun?- pregunto ella con un tono asustado. Estaba de espaldas a mí, no podía ver su expresión pero seguramente era de puro pavor. Kenay gruño y evito mirarla.

-Sasha-san, deberías de irte, Kenay está cansado por la resiente batalla- trato de alejarla Mei con un tono dulce.

-¡no importa!- soltó Sasha sin dejar de mirar a Kenay. El seguía evitando su mirada- Kenay responde. Quien te causo esto fue Tomo-kun- Kenay gruño otra vez, reacio a responder- ¡contesta! ¿Lo lastimaste? ¿Dijo algo sobre mí?- pregunto con tono desesperado. No me agrada para nada Sasha.

Kenay seguía sin mirarla, tenía su cabeza de lado contrario a Sasha, bufaba e ignoraba a la chica de pelo lila.

-¡Kenay!- pidió Sasha- Kenay por favor responde- su tono era desesperado. Kenay murmuro algo que sonó como un gruñido- ¿Qué has dicho?

Mi hermano giro la cabeza hacia ella y volvió a hablar- dije que Yudai-Sensei tenía razón. Llego el día en que lamento no haber matado a Tomohisa cuando tuve la oportunidad.

Sasha se llevó las manos a los labios. Entonces abofeteo a Kenay, haciendo que su cabeza se recostara de lado otra vez, quedando con la mirada hacia mí.

-¿Cómo has podido decir algo así?- dijo Sasha con vos temblorosa. Ella salió de la casa alejándose por el bosque.

-¿Kenay?- pregunto Tyson cuando ella se fue.

-no es nada- respondió. Me lanzo una extraña mirada. Luego se giró otra vez evitando verme. Pareció que se quedó dormido. O fingía para no tener que responder a nuestras preguntas.

-aquí esta- Sakura volvió a entrar a la habitación con una bandeja- toma Mizuki- le entrego una taza con un contenido extraño que olía a sangre de demonio ciempiés con remolachas. Y sí, sabe peor de lo que suena- Kenay- le pasó a él otra taza con el mismo contenido- y Tyson, toma un té- eso era lo único que no olía horrible.

-gracias Sakura- asintió Tyson.

Mizuki se bebió el líquido haciendo muecas y tapándose la nariz. Lo hacía obligadamente. Kenay en cambio lo hizo sin hacer muecas, eso es muy extraño en él. Por lo regular el haría gestos y se quejaría de lo horrible que sabe, no lo bebería como niño bueno y luego dejaría el recipiente de lado como lo hizo ahora. Algo no anda bien con él.

Era como si su orgullo hubiera sido dañado, como si esa última pelea abriera viejas cicatrices ya olvidadas. Y su comportamiento herido y sumiso, demostraba que él se sentía avergonzado por la derrota. Gruñía como un depredador herido, dejaba que lo curaran sin hacer juegos y fastidiando a todos. No había risas por sus estupideces. Mi oni-sama parecía inseguro y molesto.

Odio verlo así. Desde que llego Sasha él tiene un comportamiento raro. A pesar que esa chica haya aparecido solo esta mañana, el que se preocupara para que sanaran sus heridas era extraño. Y el asesino de nombre Tomohisa. Esta directamente conectado con Sasha y Kenay. Un antiguo amigo supongo.

-"que perspicaz Kira" - Ryu salto sobre mi hombro- "tienes razón; ese hombre, Tomohisa; está relacionado con el pasado de Kenay. Un antiguo amigo, es cierto. Tu hermano pasó 5 años viajando con la Sasha y Tomohisa. En el tiempo que tú estabas en China"

-"¿Cuál es la relación de Kenay con esa chica?"- pregunte mentalmente, no confiando en mi vos.

-"no estoy seguro, y creo que sería difícil de explicar de cualquier forma. Solo pudo decirte que es importante para Kenay"- un gruñido involuntario salió de mi boca, afortunadamente el único que lo noto fue Tyson- "eres adorable cuando tienes celos de hermana pequeña"

-"no sé de qué estás hablando Ryu"

-"la forma en la que te molestas por la relación que tiene Kenay con Sasha. Es normal que tengas celos Kira, a nadie le agrada una persona querida para ellos le preste más atención a alguien más y los deje de lado. En otras palabras, tu no quieres que te quiten a tu querido hermano mayor"

-"¿Quién ha dicho que lo quiero? Para mí siempre ha sido un fastidioso dolor de muelas, engreído, prepotente, obstinado e insufrible"

-"Kira, estoy todo el día en tu mente y puedo ver cada pensamiento y sentimiento que has desarrollado desde los 7 años, la edad en la que nos conocimos, en caso que no lo recuerdes. Puedes engañarte a ti misma diciendo eso, pero no puedes engañarme a mi"- solté otro gruñido despectivo.

-Kira

-ump- alcé la mirada. Tyson estaba frente a mí- ¿pasa algo?

Tyson analizo mi expresión, luego sonrió y negó levemente con la cabeza. Puso su mano sobre mi cabeza, revolviendo el cabello y rosando mis orejas con la punta de sus dedos. Eso hacia cosquillas; causando que involuntariamente girara las orejas hacia los lados y de arriba a abajo. Un gesto que según Tyson era tierno. Si lo decía ahora era capaz de golpearlo.

-no te preocupes tanto Kira, las sabandijas son difíciles de matar- esto último lo dijo sobre su hombro, resaltando la palabra sabandija.

-jmp, en eso tienes razón oni-san.

-Mizuki, en 20 minutos trata de caminar. Iré con Luk- Tyson salió del lugar.

-"reitero mi punto Kira. Le tienes más aprecio a Kenay aunque no quieres admitirlo ni para ti misma. Si no, porque te dirigirías a él como oni-sama y a Tyson como oni-san. Es una pequeña diferencia pero le demuestras más respeto a Kenay que a Tyson"

-"¡no es verdad!"- exclame mentalmente. Si eso es posible-"yo no le digo oni-sama a Kenay, lo llamo por su nombre. A Tyson le digo oni-san por costumbre"

-"todo está en tu cabecita testaruda"- a cada palabra Ryu me daba un golpe ligero en la cabeza- "en tu mente le dices oni-sama. Y te diriges a él con el apodo que TU le pusiste, no con su nombre"

-"es para burlarme de él"- me defendí completamente reacia a dejar ganar a Ryu por falta de argumentos.

-"de nuevo, puedes mentirte a ti misma, pero NUNCA a mí"- estúpida lagartija sobre alimentada.

Le lance una última mirada a Kenay, el fingia dormir y me marche de la enfermería.

-Kira- en el pasillo me encontré con Daisuke. Su mirada dejaba en claro que quería saber si ya estaba tranquila.

-no pienso cometer una estupidez Daisuke- asegure cruzando los brazos sobre el pecho en pose altiva- y no era necesario que me encerraras en mi cuarto.

-considerando que amenazabas con tirar la puerta; y que eso era más humano que atarte a un árbol. Sí, fue necesario- aseguro mi primo.

-engreído- musite cuando el paso por mi lado.

-¿Cómo vas con tu claustrofobia Kira?- pregunto a unos pasos de mí. Gire sobre mis talones.

-¡no es claustrofobia! Simplemente odio estar encerrada y tú lo sabes Daisuke- medio grite. Y el por supuesto me ignoro- grrr, estúpido.

-¿claustrofobia?- pregunto Inuyasha, él y Kagome estaban en el pasillo, Sango y Miroku detrás de ellos.

-eso es miedo a los espacios cerrados- aclaro Kagome.

-no tengo claustrofobia- aclare medio escupiendo la excusa- solo me molesta estar encerrada.

Mizuki…

Cuando desperté ya era el atardecer. El cielo se plagaba de colores naranja, amarillo, rosa y azul. El canto de los pájaros que regresan a casa. Es una hermosa vista, que muy pocos se toman la molestia de apreciar. Suspire incorporándome. La pierna ya estaba curada. Solo quedaba una cicatriz larga y rosa. Con el tiempo se desvanecería.

A los pies de la cama, se hallaba un kimono corto y pantalones pegados al cuerpo, junto con ropa interior y un par de botas. Cerré las cortinas en torno a la cama y empecé a cambiarme, desechando a un lado ese kimono maltratado y rasgado.

Vi hacia la cama de Kenay, el seguía ahí. Parecía dormido. Era extraño, el por lo regular no se tarda tanto en que lo curen, sin embargo aquí esta, ajeno al mundo. Es tan extraño verlo así.

Kenay es más fuerte que nosotros, más fuerte que Sesshomaru-sama, Inuyasha-san y Daisuke. Su nivel de yokai es increíble, la fuerza que posee, la voluntad para seguir luchando, esa valentía y aura de seguridad que lo rodea, hace que quienes luchen a su lado se sientan seguros. Al menos así me siento yo.

Cuando vi, a Zeet ayudando a caminar a Kenay, ensangrentado y arrastrando la espada entre gruñidos de dolor, ira e impotencia. Me sentí tan asustada y aliviada a la vez. Asustada por verlo en ese estado tan lastimero que no iba para nada, con la imagen de Kenay que tengo en la mente. Aliviada porque él seguía vivo. Cuando Zeet se lanzó a las dos fuerzas envuelto en una sombra pensé que Zeet sabía que Kenay moriría. Cuando lo trajo de vuelta, y él seguía vivo, sentí como si pudiera respirar otra vez.

Hasta ahora me di cuenta; que tengo tanto miedo de que muera Kenay. Ya perdí a mis padres, mis tíos y muchos amigos cuando el palacio imperial quedo en ruinas. Aún tengo a mis hermanos, me sentiría destruida si alguno de ellos se va. Pero sin Kenay… no. no quiero ni pensarlo.

Me acerco a él, con cuidado y quedando a la altura de su rostro. Kenay se ve muy tranquilo deslizo uno de mis dedos por las marcas en sus mejillas. Hace unos minutos estaban ardiendo contra su piel debido al yokai liberado.

Delineo su cara, de piel suave pero con rasgos fuertes y bien perfilados. Puedo sentir un cálido aliento, delineo sus labios, recordando que detrás de ellos se encuentras unos peligrosos colmillos, armas echas para matar, propias de un depredador tan peligroso.

Recuerdo su media transformación; y el miedo que me causo verlo así. Continúo tocando su cara. Me parece tan… lindo. No lo entiendo, Kenay es una pintura que jamás he podido comprender. Sus expresiones son extrañas y variadas. La imagen de un depredador feroz y cruel no va con el hombre que está dormido frente a mí, y tampoco se asemeja al presumido y exagerado hermano mayor de Kira.

Es como si Kenay tuviera cientos de máscaras, todas pintadas de diferentes formas, las expresiones propias de esa mascara no pudieran estar en otra. No comprendo cual es el verdadero Kenay, que se oculta detrás de todas esas mascaras. Será el fastidioso hermano mayor, un depredador con sed de sangre insaciable, una buena persona que sonría cálidamente.

Todos usamos mascaras. Tememos que si alguien descubre nuestra autentica naturaleza seamos destruidos o lastimados, nadie se muestra como es al mundo. Solo a quienes en verdad confían. La única persona, que sé que jamás uso una máscara, fue Izayoi. Ella era muy valiente, no le importaba no ser aceptada o lastimada si no tenía una máscara o una armadura que la protegiese. Ella se mostraba como realmente era, en las batallas y fuera de ellas. Izayoi lloraba, reía, se enfurecía, sonrojaba o sorprendía y no temía demostrarlo.

No entiendo mi propio interés por esto. Tal vez sea porque es mi pasión dibujar y pintar esas expresiones y máscaras que la gente posee. Porque me gusta admirar el tono de las máscaras y descubrir que llevo a su portador a crear algo así.

Hasta ahora entiendo a todos en esta casa, se el porqué de sus máscaras. Y me alegra saber que ellos se muestran como son conmigo, que tengo la confianza suficiente para que se muestren sin máscaras y no teman ser destruidos por mí. Pero Kenay… no entiendo porque es así. Porque se comporta prepotente y altanero en un minuto y al siguiente está protegiendo al inocente, porque fastidia a Kira y pelea con ella. ¿Por qué lucha?

Siento como si por más que me esforzara en comprenderlo, mas distorsionado, extraño y colorido se volviera, como si cambiara sus máscaras. Siempre me eh preguntado cual es la verdadera, quien es en verdad Kenshi.

Suspiro y me levanto de mi posición cerca de su rostro. Entre más pienso en esto más difuso se vuelve. Me pregunto si Sasha sabe algo; aunque no me gustaría hablar con ella. Ahora entiendo cómo se sentía Kagome-san con Kikyo e Inuyasha-san, como si ella fuera una extraña o un intruso, en la vida de alguien que ya ha sufrido y que solo le cuenta sus secretos a la otra persona. Y trata de abrirse paso porque quiere entender, pero hay una barrera que le impide avanzar.

Kenay viajo por un tempo con Sasha. Durante los años que Kira estaba en china entrenando, Kenay iba y venía al palacio. Entre sus visitas no notaba nada extraño, el seguía igual de fastidioso que siempre. Él se podía ir durante meses, meses en los que no se sabíamos nada, regresaba como si volviera de la muerte.

Rastree la presencia demoniaca de Sasha, era débil. No sé quién sería su predecesor demoniaco, pero no es alguien fuerte. Finalmente llego a donde esta ella, a unos metros de la casa sentada en las raíces de un árbol a su lado se encuentra ese chico amigo de Kira, Issei.

-¿segura estas bien Sasha-san?- preguntó Issei. Me escondí detrás de un arbusto. No me gusta oír conversaciones ajenas… pero definitivamente es mejor que hablar cara a cara con Sasha. No me agrada la peli-lila

-sí, Issei-san- asiente Sasha.

-¿puedo saber porque reaccionaste así y te alejaste?- preguntó Issei. En la poca luz de crepúsculo, apenas y puedo ver sus movimientos.

-es solo que… no quiero que Kenay lastime a Tomo-kun… sé que es egoísta y no debí de exigirle nada a Kenay frente a sus hermanos pero no pude evitarlo. Necesitaba saber si él estaba bien.

Y por "él" no te refieres a Kenay, ¿verdad? Me alegra no hablar con ella.

-no lo entiendo, que relación había entre ustedes- pregunto Isse.

-bueno… es una historia larga…

-hay tiempo- aseguro Issei. Ese chico es muy amable.

-está bien- Sasha lanzó un suspiro- conocí a Kenay hace muchos años… él estaba en una aldea en el sur. La primera vez que lo vi tenía el cabello negro y un aspecto humano. Supuse que era hijo de algún terrateniente o algo así por lo cara que se veía su armadura. Y trate de robarle- ella se detuvo por un momento- ¡no me mires así! por ese tiempo yo tenía algunos problemas, trabajaba para un mercenario humano robando cosas para él, si no lo hacía…

-¿ese mercenario te hacía daño?- preguntó Issei.

-mi madre me vendió a él cuando tenía 10 años, ella tenía serios problemas… todo por ese maldito- su vos se tornó fría- el demonio que violo a mi madre y la dejo embarazada.

-lo siento- se disculpó Issei- está bien si no quieres contar nada más.

Hasta yo me siento culpable.

-no importa… trate de robarle mientras estaba dormido. Él se despertó y evito que la tomara, me noqueo y cuando desperté estaba atada. Kenay me pregunto porque quería la espada… fue extraño. Me ofreció comida, y cuando le conté esto, me ayudo a escapar del humano. Jamás pensé que recibiría ese trato de algún demonio… sin ofender.

-descuida- aseguro Issei.

-me entere que era un demonio cuando asusto a los mercenarios y me ayudo a liberarme de ellos. Cuando quede libre le pregunte qué haría ahora, él dijo que tenía que arreglar unos asuntos, lo acompañe. Al poco tiempo conocimos a Tomohisa, ellos chocaban al instante. Por un tiempo las cosas parecían estar bien. Acompañábamos a Kenay para que el resolviera esos asuntos, era divertido. Hasta que Tomohisa se enteró de nuestra naturaleza demoniaca. Kenay le dijo que si tenía algún problema con ello que dijera ahora. Después nos enteramos que era descendiente del clan del oeste y primer heredero. Kenay dijo que eso no significaba nada. Él pensaba abdicar, recuerdo que dijo que si teníamos algún problema con su naturaleza que éramos idiotas.

-realmente es extraño, aunque lo conozco poco, por las cosas que Kira conto sobre el me parece extraño- dijo Issei.

Y no sabes cuánto. Esa faceta no la conocía de él. Sé que abdico al gobierno del imperio del oeste, según la tradición el primer heredero barón de los descendientes del Inu no Taisho es quien se puede quedar con el título y tierras del señor.

En otras palabras, aunque Sesshomaru-sama fuera el actual señor del oeste, si Inuyasha-san tenía descendencia barón antes, él recién nacido tenía todo el derecho de gobernar. Si era una chica debía casarse primero (maldita sociedad machista)

Para mantener el señorío fuerte, todos los descendientes de ambos hermanos podían retar al próximo heredero. Kenay tenía el derecho a gobernar, y con lo fuerte que es ahora fácilmente podría defender su puesto. Sin embargo cuando cumplió 20 años, abdico. Nunca explico por qué, solo dijo que no le interesaban esas cosas. Tyson también abdico, él dijo que Daisuke lo haría mejor.

-lo se… después que nos explicó que él tenía que detener el tráfico de esclavos humanos en el oeste por órdenes del Lord, lo acompañamos, y cuando termino con el trabajo dijo que necesitaba más poder. Viajamos a las montañas del norte en donde el anciano Yudai nos entrenó a los tres, pero en especial a Kenay y Tomohisa. Yudai-sensei dijo que era porque ellos demostraban una autentica fortaleza. Fue al año que todo salió mal… Yudai-sensei dijo que solo podía entrenar a uno… que uno de los dos recibiría el poder y la espada.

Kenshi Taisho…

Estoy en la enfermería, herido. Si estuviera solo y herido me limitaría a tumbarme en las raíces de un árbol y esperar a que me curara o que formara parte del afortunado árbol. Lo que pasara primero.

Pero ahora, después que me serraron las heridas sigo descansado. Odio estar quieto. Me acostumbre a las batallas y esperar que alguien quiera matarme a cada segundo. Estar mucho tiempo quieto me deja a la expectativa, no puedo dormir por completo. Mi sueño es de vigilia, una parte de mi dúreme y descansa para recuperar energías, la otra se mantiene alerta esperando por amenazas.

Por eso sentí cuando Mizuki se puso cerca de mí y empezó a delinear mi cara. Decidí fingir que estaba dormido y dejarla hacerlo. En la vigilia pude saber que ella se fue al bosque y luego pude sentir como su presencia se juntaba con la de Sasha e Issei.

Incluso de tan lejos, puedo alcanzar a oír a Sasha narrar cómo nos conocimos y también cuando Tomohisa nos traiciono.

Y no puedo evitar recordar ese día.

Flash Back

Las espadas choraban saltando chispas, nuestros movimientos rápidos y feroces.

-¡Kenshi! ¡Tomohisa!- escuche a Sasha gritar a la distancia.

Rompimos una pared del templo, Tomohisa callo rodando por las escaleras, yo salte hasta estar al final de ellas. Cuando Tomohisa llego se incorporó de un salto y me propino un mandoble con la espada causando un largo trajo en mi pecho.

-es para que me recuerdes demonio- gruñí y di una finta, llegue a un lado de él, deslice el filo de la katana sobre su mejilla, causando una larga herida sangrante.

-y esto para que me recuerdes tu a mí, humano- lo dije con desprecio.

Las espadas chocaron otra vez, en plena luz del sol, un combate como los entrenamientos, pero más feroz y potente.

-¡paren ya!- grito Sasha desde el final de las escaleras. Ella llego corriendo haciendo que pararemos, y colocándose entre ambos- ¿Qué creen que están haciendo?- pregunteo entre ambos, mirándonos por turnos.

-¡voy a acabar con ese maldito yokai!- grito Tomohisa.

-¡yo acabare con ese maldito dos caras primero!- gruñí.

-¡están dementes! ¡Se supone que ambos eran amigos!

-¡nunca seria amigo de esa aberración!- un gruñido sordo escapo de mi garganta- quítate de en medio Sasha. No quiero hacerte daño a ti.

-¡no!- se negó Sasha testaruda. Dio un paso hacia Tomohisa sin importarle que él la amenazara con su espada- Tomo-kun detente… si esto es por la espada…

-¡nunca fue por esa espada! Sasha ¿en verdad creíste que ya no les guardaba rencor a esas bestias por lo que me hicieron? ¡Ellos acecinaron a toda mi familia!

-¡Kenshi no tiene la culpa por ello!

-¡pero él es un demonio! ¡Entiéndelo! ¡Esos seres no deberían de existir en este mundo!- grito Tomohisa iracundo.

-¿en verdad piensas así?- pregunto con dolor Sasha- ¿incluso de mí?

-las parias como tu son peores, salidos de la aberrante unión de un demonio y un humano… ¡tú también eres despreciable!- grito.

-¡no te atrevas a hablar así de ella!- le advertí con un gruñido.

-Tomo-kun… ¿Qué te está pasando?- su vos sonó temblorosa, y podía oler las lágrimas en sus ojos- tu no eras así…

-siempre fui así, Sasha- gruñí cuando el nombre de Sasha lo pronuncio con repugnancia- todo este tiempo los usaba… para conseguir esa espada, que me ayudara a exterminar a los demonios.

-Tomo- Kun- dijo ella con voz temblorosa.

-¡quítate de en medio! O la primera en morir serás tú- ordeno Tomohisa. Sasha no se movió de su lugar- ¡te he dicho que te quites maldita perra mal parida!

-¡no te atrevas a habar así de ella! – grite.

-Tomo-kun

-bien ¡muere!- Tomohisa estaba por atravesar su espada en el pecho de Sasha.

La tome de la ropa echándola hacia atrás y bloqueando la espada de Tomohisa con la mía. Sasha cayó al suelo mientras yo hacía retroceder a Tomohisa.

Conseguí hacerle un corte en el brazo en el brazo, el dio una finta y me dio en la pierna. Girábamos, dando pasos midiendo distancias y fuerzas. Atamos otra vez, nuestros movimientos eran predecibles, de tanto tiempo entrenando juntos ya sabía reaccionaria él y el cómo lucho yo. Dábamos giros, patadas y golpes a la cara. Tomohisa lanzo una onda de energía.

-al fin aprendiste a centrar tus poderes - dije con tono burlón.

-veamos cómo te va con esto- su espada se tornó roja, el metal humano humeaba por contener ese poder.

Mi espada relució de gris, mi propio poder salía del metal caliente. Cada vez que el filo de la katana de Tomohisa me hería sentía el metal ardiendo. Me centre especialmente en el filo de mi espada. Sentí como una fuerza poderosa recorría del centro de mi pecho a la espada, sentía como la espada palpitaba entre mis manos y después ataque.

Por primera vez sentí como si la espada fuera parte de mí. Se volvió ligera en mis manos, fácil de manipular. Los filos se cruzaban lanzando rayos rojos y grises entre ellos. La fuerza aplicada en uno de los golpes provoco que ambas espadas se rompieran por la mitad, votamos los pedazos desechos de las armas y empezamos a luchar a puño limpio.

Rodábamos por el suelo o nos levantábamos para tratar de tener la ventaja. Sin embargo era evidente que yo tenía más fuerza que Tomohisa. Tomohisa me dio un golpe en la quijada, yo le di en las costillas. Nos separamos por unos instantes.

-tal parece…que aun soy más fuerte que tu- dije en cierto tono burlón. Tomohisa me miro con odio.

-ya lo veremos… cuando obtenga la espada que está en esta montaña- lo mire fijamente mientras sacaba un collar de cuencas de energía espiritual- ¡acabare contigo!

El collar creía y se enredó en torno a mí. Gruñí cuando toco mi piel sintiendo como quemaba. Tomohisa se rio antes de alejarse por la montaña.

-maldición- musite. No podía moverme. Tomohisa tomaría la espada y destruiría a los demonios. No podía permitírselo. Me concentre en mi propio poder, mi energía que fluía por mi cuerpo esperando por ser liberada rápidamente.

Lance un gruñido cuando por fin mi poder sometió al del collar rompiéndolo en pedazos. Estaba cansado cuando eso sucedió, por liberar tanta energía de una sola vez. Avance unos paso y luego corrí hacia la cima de la montaña, el lugar donde estaba enterrada la espada.

Cuando llegue vi a Tomohisa forzando la espada a ser liberada, trataba de arrancarla de su lugar en el suelo de roca. La espada tenía el filo gris y la empuñadura azul. Parecía una simple katana normal. Entre la empuñadura y la hoja hay un círculo negro como decoración.

-maldita espada- Tomohisa forzaba más la espada, tratando de sacarla, no se movía ni un milímetro.

-eres muy débil para sacar la espada- le digo con tono burlón. El levanta la vista de lo que hace y me mira con odio inmenso.

-no necesito de esa espada para destruirte maldito demonio- dijo con rabia.

-no, solo de tus trucos cobardes- Tomohisa se lanzó contra mí. Esquive y lo mande al suelo.

Algo había cambiado en él, no solo por su traición, se notaba más… ¿inhumano? Como si un aura demoniaca lo cubriera… no puede ser.

-tu… ese poder... es- estaba demarcado sorprendido para preguntarle coherentemente.

-todos estos años, con este medallón he robado tu poder. Ahora que lo poseo podre destruirte- de su mano salió el látigo venenoso. Pero eso es imposible… el medallón que colgaba de su cuello, tenía una extraña marca. Recuerdo como en nuestros combates de práctica, tras chocar espadas por un rato me sentía cansado y agobiado. Todo este tiempo él ha estado robado mis poderes.

-¿Por cuánto tiempo planeaste esto?

-desde hace mucho, ¿creíste que éramos amigos? ¿Qué con el tiempo yo aceptaría luchar a tu lado? Jajaja ¡que ridículo! ¡Yo siempre he deseado derrotarte! ¡Para eliminar a todos los demonios y hanyou que habitan esta miserable región!

-¡eres un imbécil! ¡Esos poderes que robaste son los de un demonio! ¡En manos humanas no podrán ser controlados!- le grite.

-¿eso crees? ¡Te daré una muestra de mi poder superior!- tomo el medallón con su mano y lo alzo contra mí. Una esfera de energía salió disparada de él, no había tiempo de esquivarla.

Sentí ese poder envolverme. La energía demoniaca cubría mi cuerpo y abrí heridas lacerantes. Apenas alcance a cubrirme cruzando mis brazos frente a mí, al menos para minimizar el daño. Cuando la energía se desvaneció vi mis brazos, llenos de cortadas y laceraciones, mi ropa hecha de lana de rata de fuego estaba levemente rasgada y humeante. Sentía como mis músculos estaban agarrotados, adoloridos.

-¿lo ves?- Tomohisa estallo en carcajadas gruñí molesto- ¿ya lo has comprobado? ¡Yo soy por mucho superior a ti!

Respiraba agitadamente, ese ataque me canso demasiado. Di un paso hacia adelante, y sentí como si tuviera que cargar con una tonelada. Lo odio, odio sentirme débil. Si eres débil no podrás proteger a los que te importan, si eres débil ellos morirán… las personas sufrirán por esa debilidad…

Aika…

No pude protegerla. No puedo permitir que eso vuelva a pasar. Ella era alguien inocente… no se merecía… ¡necesito más poder!

De pronto me sentí atraído por la espada, era como si todo mi cuerpo quisiera esa espada, mi mano picaba deseando sujetarla. Era extraño, la presencia me envolvía dándome fuerzas. Me sentí revitalizado.

Peor Tomohisa seguía junto a ella, si quería la espada debía alejarlo. Tome una bocanada de aire y corrí hacia él, esquive otro rayo y termine dándole un puñetazo en la cara. El callo a unos metros de la espada. Extendí la mano y sin dudarlo tome esa espada. La empuñadura parecía encajar a la perfección en mi palma.

Una fuerza desconocida recorrió mi cuerpo al tocarla, sentí que me llenaba desde la punta de los dedos hasta cada parte de mi cuerpo. El cansancio desapareció por completo. Sonreí con ligera burla a Tomohisa. Ahora ya no se veía tan seguro.

-¿Cómo has… sacado la espada?- pregunto incrédulo.

-parece que esta espada me ha reconocido como su único dueño- respondí altanero. Me sentía tan seguro de mi fuerza al blandir la espada.

-¡eso no te ayudara!- Tomohisa alzo de nuevo el medallón una esfera poderosa de energía salió disparada de él, tan grande y potente como la primera.

Alce la espada haciendo que toda esa energía chocara contra el filo. El metal se calentó y cambio su color gris al rojo por una fracción de segundo. Agite la espada y de ella salieron cortes de energía grises que atacaron a Tomohisa. El alzo el medallón haciendo que la energía se dispersara.

Si quiero acabar con el debo de destruir ese medallón.

Tomohisa me ataco con los poderes demoniacos que surgieron del medallón, esquive las esferas de energía y salte hacia el para acabarlo. Esquive y desvié los rayos de energía, hasta que llegue a su brazo, Tomohisa estaba tan sorprendido que no pudo resistirse cuando arrebataba el medallón al suelo para clavarle la espada. Una poderosa energía surgió del medallón envolviendo la espada y mi brazo.

-¡Maldito!- grito Tomohisa cuando destruí el medallón liberando la energía que me había robado y absorbiéndola para mí.

-Tomohisa, ¿ya te quedo claro que soy más fuerte que tú?- pregunte con tono altanero.

Tomohisa me fulmino con odio, levanto ambas manos preparándose para atacar. Él estaba en clara desventaja. No lo derrote en ese momento, dude por avanzar y ejecutarlo. Si lo hiciera, no sería mejor que un matón. Me niego a actuar decideramente como un abusador.

Baje la espada, y Tomohisa protesto.

-¡acaso no vas a atacar!

-no, de hacerlo te ganaría… no combatiré contra un oponente desarmado… y menos al portar una espada como esta- sentía a la espada paliar, sentía como si alguien analizara mi conciencia, me sentía visto por una multitud que graba cada gesto que hago.

-¡¿Qué te crees que eres?!- grito Tomohisa por todo lo alto- ¡¿te crees mejor que yo?! ¡¿Qué con ese gesto tan patético me has superado?! ¡Tú no eres mejor que yo! ¡Eres un maldito demonio! ¡Infeliz! ¡Solo quieres poder, y te comportas noblemente para que todos te reconozcan como a un maldito héroe! ¡Pero a mí no me engañas! ¡No caeré en tu sucio juego!

-¡solo márchate! ¡La espada ya ha elegido dueño!- sus palabras me afectaron, más de lo que estoy dispuesto a reconocer.

Tomohisa respiraba entrecortadamente, mirándome con odio y repudio. Yo sentía lastima. Por el poder ambos luchamos, y herimos a Sasha. Ella no tenía nada que ver con nuestra rivalidad.

-bien- Tomohisa apretaba los dientes, molesto y derrotado. La pequeña vos de la cordura que aún le quedaba, le obligaba a abandonar esta batalla- me marchare. ¡Pero no creas que te libraras de mí! ¡Tú y yo volveremos a luchar! ¡Te destruiré maldito demonio! ¡Algún día, cuando tu espada este rota, y tu cuerpo agotado, yo acabare con tu sufrimiento!

Con ese último juramento Tomohisa se marchó. Yo estaba estático, sentía que esas palabras sellaron un trato, un destino. Por un horrible momento, temí que se cumpliera.

Baje por la montaña sumido en mis pensamientos, al llegar al lugar del templo encontré marcas de lucha, aparte de las que Tomohisa y yo dejamos, Yudai- Sensei estaba ahí, apoyado en su bastón y con la mirada perdida por el cielo.

Entendí que el había echado a Tomohisa, que lo había despreciado. Y me enfurecí.

-tú lo sabias desde un principio- musite mirando al anciano- cuando nos conocimos, y me dijiste todo eso sobre mí, sobre aquello indisponible que poseía. Y como se podría tornar destructivo o productivo.

-así es- aseguro sin mirarme, aun perdido en el cielo.

-¿Por qué? Elegiste ayudarme a mí y echar a Tomohisa, le dijiste las mismas palabras a el que a mi… ¡lo engañaste!- grite enfurecido.

-el eligió su destino…

-¡un destino que también pudo ser mío!

-mira la espada que tienes en la mano, Kenshi Taisho. Esa espada se llama Getsume, su poder existe en toda esta montaña y sus alrededores. Cuando alguien quiere obtener la espada, juzga en su corazón. Si lo considera digno, le permitirá pasar. Y yo lo entrenare.

-los tres entramos aquí, Tomohisa y yo teníamos las misma posibilidades…

-tu, Sasha y Tomohisa. Los tres fueron juzgados por la espada y aprobados. Pero solo tu pudiste tomar la espada ¿sabes por qué?- negó con la cabeza- aquello que los tres poseía, podía volverse bueno o malo. Sasha estaba confundida, y eso le impidió elegir su camino. Tomohisa eligió la senda del odio, cuando decidió que mataría a los demonios, vengándose de todo nuestro mundo

-pero tú fuiste diferente. Desde un principio estabas decidido a conseguir poder; aquello que tu corazón posee, se inclinó hacia el bien. La espada reconoció ese sentimiento, y te eligió como único portador.

-¿Cuál es ese sentimiento?- pregunte extrañado.

-el sentimiento más puro y fuerte que haya existido, aquel que todas las criaturas estúpidas temen, los solitarios anhelan y los sabios valoran. Aquel sentimiento que tienes, de donde nace todo tu impulso, toda tu valía, toda tu tenacidad. Y te da un poder, para destruir a los dioses.

-¿Por qué destruiría a los dioses?

-para salvar a esa persona, que ocupa un lugar irremplazable en tu corazón. Esa persona que se hiso su lugar desde el momento en que dijo su primera palabra. Esa persona que tú dices despreciar, pero que es, aquello que proteges con más ferocidad.

Por un instante pensé en todas las personas que había conocido en mi vida, tanto humanos como demonios y hanyou. El nombre de tres personas se quedó estático en mi mente por un largo momento, y finalmente un nombre resalto entre todas las demás.

-y sin embargo, aunque es esa persona por la que estás dispuesto a luchar, no es por quien estas dispuesto a morir, y no es por quien elegiste esta senda tan peligrosa. Tienes a muchos que te importan, juegas papeles distintos en la vida de ellos, has marcado su destino y formaste parte de su pasado, su presente y algunos incluso lo harás en el futuro.

-tienes motivaciones y convicciones que solo he visto en el antiguo amo de Getsume. Todo eso que tú tienes, es lo que se necesita para empuñar a Getsume. Y es por eso que solo tú pudiste tomar la espada. Esto estaba predestinado a pasar Kenshi, si debes enojarte con alguien, enójate con el destino. Y con aquellos que son muy débiles o cobardes para tomar su propio camino.

-destino- murmure sin darme cuenta.

-el destino es un rio, con gran fuerza. Los débiles, siguen la corriente, deseando que los lleve por mejores rumbos, pero siempre terminan siendo arrasados por la fuerza de este. Los fuertes, no se quedan esperando a que la corriente los lleve, ellos cambian el curso del rio, a veces de una manera tan sorprendente, que quedan marcados por la historia.

-¿Qué destino me queda ahora?- pregunte mirándolo a los ojos.

-eso es decisión tuya. Puedes dejar que te entrene, y cumplir con tus objetivos, o puedes marcharte y encontrar otra forma- respondió el anciano.

-¿y qué hay de Tomohisa?

-ese ya no es tu asunto, Tomohisa eligió su camino. Pero, yo pienso, que algún día se volverán a encontrar. En un futuro lejano o cercano. Y cuando ese día llegue, acabaran con lo que iniciaron hoy. E incluso, puede que seas tan desafortunado, que desees que este día hubieras acabado con él.

Me quede callado por un momento, viendo el filo de la espada, me reflejaba en ella. Vi mis ojos y recordó la razón por la cual quiero hacerme más fuerte, la verdadera razón por la que necesito hacerme de más poder. Afile la mirada, y finalmente lo decidí.

Gire hacia Yudai, el anciano me veía analizarte, sentía como sus ojos recorrían cada parte de mi alma, analizándola para averiguar cada uno de mis secretos. Lo miraba a los ojos mientras clavaba la espada en el suelo de granito, y me arrodillaba. Baje la mirada apoyando ambas manos en el suelo.

-por favor, Yudai-Sensei. Enséñeme a usar a Getsume, quiero ser más poderoso… enséñeme como.

Escuche unos pasos secos, lentos pero firmes, y sentí el peso de una mano sobre mi hombro derecho. Al mirar arriba, Yudai-Sensei estaba, con una sonrisa y asintiendo ligeramente con la cabeza.

-yo te enseñare el arte de la espada y la guerra; te enseñare la senda de lo justo y correcto; te voy a dar el poder para derrotar a todos tus enemigos, Taisho Kenshi. Yo seré tu maestro.

Fin del Flash Back

Ese día se quedó grabado en fuego en mi memoria. Giro hacia un lado la cabeza, quedando viendo hacia el cielo oscuro a través de la puerta abierta. El viento frio entra de manera tranquilizadora, la luna esta en cuarto menguante, puedo sentirla.

El poder de los celestiales de la luna, de los dioses y seres que rigen los cielos. Siento el poder de todos ellos que acaricia la tierra cada noche. Para después desvanecerse en luna nueva. Incluso ellos deben descansar.

Respiro profundamente. Hoy es diferente, siento como si ellos supieran algo que yo y todos los mortales ignoramos, como si ellos supieran que algo malo pasaría hoy, siento una calma antes de la tormenta, un dolor y sentimiento de amargura que está impregnado en toda la atmosfera.

Recuerdo a Tomohisa sostener la espada Alkusei literalmente "luna maligna". Esa visión se queda estática en mi mente por un tiempo. Alkusei es la espada rival de Getsume. El odio del antiguo amo de ambas espadas sigue impregnado en ellas. Cuando chocaron una vieja maldición revivió.

El antiguo amo de Getsume murió luchando contra el traidor portador de Alkusei. El murió para vengar la muerte de la persona que amaba, para proteger a alguien inocente que se vio envuelto en todo el conflicto. Getsume quedo clavada en la montaña, con el odio y el lamento de fallar creciendo en ella, esperando a que alguien la liberara de su maldición.

Getsume y Alkusei. Dos espadas que se odian y son blandidas por dos enemigos que se odian. Un traidor y un guerrero. La historia se repite otra vez.

-¿es eso lo que temes Edsuko? ¿Que muera igual a como lo hiso tu padre?- no tengo que oír la respuesta para confirmarlo. El aire se torna más denso- el destino es injusto, une a dos personas para después separarlas cruelmente. Unió mi camino con el de Tomohisa y al de Sasha. Pero los deseos de poder nos separaron. Ahora tengo que repetir la más antigua batalla de Getsume.

Siento como el aire se carga de tristeza. Edsuko y los demás celestiales saben el final antes que yo.

-Pero que otra opción me queda además de seguir con esto y combatir a Tomohisa.

Me obligo a sentarme, siento todos los músculos adoloridos y pesados. Getsume tiembla a los pies de la cama. Ella también sabe lo que pasara. Tomo la espada sintiendo su peso tranquilizador. Ignoro todo el dolor y me concentró en suprimir mi yokai. Es más costoso moverse así, pero ya no importa.

Llegue a mi habitación en el piso superior y comienzo a vestirme, ajusto el obi en mi cintura, los nudos de la armadura y calzo las botas. Tomo de nuevo a Getsume colocándola en su lugar legítimo.

En la empuñadura siento un collar "su collar" la cuerda de cuero con pequeñas cuencas, un dije con la forma de un diamante. Tome el dije entre mis dedos, sintiendo los grabados reconociendo cada símbolo sin siquiera verlo. Siempre, antes de cada batalla hago lo mismo. Sentir las cuencas y el dije, recordar su sonrisa y la razón por la que decidí seguir este camino lleno de sangre.

Suspiro pesadamente. Saliendo del cuarto y bajando las escaleras, en ese tiempo me concentró en desatar mi yokai. Siento como manda impulsos a cada parte de mi cuerpo, mis extremidades se sienten más ligeras y listas para luchar. Avanzo hasta la enfermería, Kira me intercepta en la puerta.

-¿Qué crees que estás haciendo?- pregunta desafiándome. Siento la presencia de los demás a unos pasos de ella.

-voy a matar a Tomohisa- respondo sin pensarlo mucho. Ya llegue a una resolución.

-¡Estás loco! El casi te mata la primera vez - la vos de Kira se torna desesperada- ¡no puedes ir solo!- ella me toma de la mano, siento su cuerpo temblar por ira o miedo.

Puedo ver como sus ojos tiemblan, siento la desesperación emanar de cada poro de su cuerpo. Aparto el brazo y le doy la espalda.

-¡Kenshi! ¡Tú no tienes nada que demostrar!- de nuevo se lanza y agarra la manga de mi traje- no vallas.

Su vos es temblorosa y el miedo es palpable en ella.

-¡aléjate de una buena vez!- la aparto de mi bruscamente- ¿acaso quieres acompañarme? ¡No serias más que un estorbo! ¡Eres débil e inútil! Una hanyou después de todo…- mis palabras son duras y frías, los ojos de Kira se llenan de lágrimas. Ella me mira enfurecida y se aleja, corriendo hacia el bosque.

-¡Kenshi!- Tyson empuja mi costado corriendo hacia donde se fue Kira.

Miro hacia el interior de la casa. Los demás están reunidos con diferentes expresiones en sus rostros. Mis ojos buscan los de Zeet y en una fracción de segundo hay un acuerdo mutuo. Él sabe lo que va a pasar. Asentimos al mismo tiempo, ligeramente casi sin hacer movimiento.

Salgo de la casa. Escucho a Riku sugerir serrar el campo, y a Daisuke responder que eso no serviría de nada contra mí.

Hanyou

La única palabra que jamás he dicho frente a Kira. Nunca pronuncio esa palabra. Se siente raro decirla, como si fuera algo extranjero, incomprensible.

-así que te vas- pare cuando escuche esa vos- enserio mataras a Tomohisa- me gire para ver a Sasha, las manos entrelazadas sobre su pecho y la mirada gacha, puedo oler lágrimas en ella.

-no tengo otra opción- dije sin ningún sentimiento.

-claro que la tienes- Sasha casi levanta la vos- tu… se supone que eres Kenshi Taisho… que eres más poderoso que muchos otros demonios, que incluso llegaste a superar a Inu no Taisho y derrotaste al dios de la guerra Tarok, tu eres el campeón de Edsuko, la princesa celestial… para ti no hay imposibles…

-¿importa todo eso? Yudai- Sensei tenía razón, llego el día en que tendría que combatir a Tomohisa… y acabar con él para siempre.

-¡no puedes hacerlo!- ella chillo, no me di cuenta que mi mirada se tornó asesina, hasta que un temblor recorrió el cuerpo de Sasha y desvió la mirada.

-¿Por qué?- mi tono también se había tornado asesino. No le haría daño, no a Sasha. Pero me enojaba, que ella tratara de protegerlo.

-¿Qué importa lo que haya dicho Yudai? ¡Tú riges tu camino! ¡La única razón por la que quieres acabar con Tomohisa es por tu orgullo herido!

-¿orgullo herido?

-él es la única persona que te ha derrotado en toda tu vida… tu no lo soportabas… no podías soportarlo… ¡eres tan egoísta y fanfarrón que no podías soportar que un humano te superara!

No me di cuenta, cuando avance hasta estar frente a ella, media una cabeza más baja que yo, su mirada se tornó asustada. Es sorprendente, como algunas personas te pueden estar gritando a un segundo, pero cuando se dan cuenta que no pueden ganarte toda esa valentía se desvanece.

Es lamentable.

-Kenshi…- murmuro ella con dolor, me di cuenta que la agarre de los hombros y la apretaba con fuerza, no la suficiente como para lastimarla de gravedad. Pero seguramente era doloroso. La fui soltando viendo como su mueca de dolor se desvanecía.

-no lo matare por algo tan ridículo como eso- respondí, la empuje lejos de mí. No sé por qué lo hice, la ira me ganaba… no contra ella, sino contra mí mismo. Por hacerle daño.

La mire por última vez, y me fui convirtiéndome en una esfera de energía para buscar al maldito de Tomohisa. Siento la presencia de Tyson y Kira a unos metros adelante y debajo de mí. Kira se sintió muy dolida por lo que dije.

Retiro esos pensamientos de mi mente. La culpa no me servirá de nada. Mientras vuelo puedo sentir el poder de Edsuko y los celestiales cambiar, aun a pesar de estar a años de diferencia ella sabe a lo que me enfrentare.

Mire a la luna, en un reluciente blanco rodeado de estrellas. Su brillo aumenta lentamente.

-¿me ayudaras con esto?


Para compensarles por la espera… voy a subir el siguiente capítulo mañana.

¡Gracias por leer!