"Rodeados Por El Escándalo"
Por Crystal.
-Capitulo 21. –
Muchas cosas pueden llegar a ocurrir en cuestión de horas y no solo en nuestras vidas, sino también en aquellas vidas de quienes nos rodean.
O eso pensaba la joven cuando estaba delante de la taza de café servida y el resto del desayuno preparado por el hombre de mirada albina quién llegó a comprender ese dicho pero nunca lo reveló.
Seika jamás podría haber creído que le alegraría ver a Yue de nuevo y en las circunstancias que lo hizo. Volviéndose ante sus ojos su héroe. Un héroe como el que leyó alguna vez en sus novelas románticas.
Valía la pena añadir que lo había subestimado. El noviecito aquel andaba armado y Seika se perturbó bastante cuando notó el arma pero él le advirtió que no hiciera ningún movimiento o se aseguraría de lastimar a Yue y a ella misma.
¿Qué pasó del momento que se vieron en la salida de la fiesta hasta aquella mañana donde compartían la mesa con desayuno? Seika fue ingresada a la recepción del motel más cercano al pueblo y ubicado en la carretera. Irónicamente el motel donde vio aquel día salir a Yue y a la rubia aquella. Seika estaba pálida pero cuando ellos salieron de la recepción, se sorprendió y al mismo tiempo se alegró de ver a Yue estacionar como bólido su vehiculo y salir ágilmente de él enfrentarse al sujeto físicamente sin decir una palabra y llevarse a Seika con él en cuestión de segundos.
Ninguno dijo nada en todo el camino: Seika sollozaba nerviosa y Yue no le miraba o le daba palabras sancionadoras o de ánimos. La joven simplemente dejó que el hombre le condujera hasta lo que era el bar que estaba cerrado. La guió por las escaleras que daban al segundo piso y entró a una especie de departamento práctico y sobrio. Se dejó guiar por el sujeto quien la condujo a una habitación y le inclinó contra las almohadas, abrigando con una manta su cuerpo vestido y quedándose con ella hasta que el cansancio le venció. No hubo miradas recriminatorias o de compasión y aquello le agradó.
Ahora ocho horas después de quedarse dormida y despertar, además de ser servida un desayuno por Yue, Seika sintió que era hora de marcharse a casa y Yue no se lo discutió.
Al llegar a su casa bien avanzada la mañana observa una patrulla estacionada frente a su casa y siente un ligero escalofrío. Yue quien conducía, tranquilamente le pregunta.- ¿Acaso no hablaste con tu padre anoche?
-Si, No entiendo que hace la policía aquí… - Murmura algo preocupada mientras Yue apagaba el vehiculo y ambos descendían del mismo.
Cuando ambos ingresan al saloncito les esperaban su padre quien al verle llegar sintió una onda de alivio pero no cuando notó al sujeto a su lado: la alta figura del hombre que tenía prácticamente años conociéndole, se detenía cerca de ella y observó a los otros hombres en el salón con desinterés o eso parecía: por dentro, quería partir en dos a uno de esos sujetos.
Cuando la jovencita se aproximó a su padre y le abrazó este soltó un suspiro y le abrazó con énfasis. – Que bueno que estás bien.- Dice al separarse y mirarle a su rostro.- ¿Estás bien?
-Si, papá. Estoy bien. Hablamos anoche y…- murmura con aprehensión y una sonrisa en su rostro. Ahí observa al hombre en el saloncito quien mostraba un labio partido y un ojo morado y dice con gesto molesto.- ¿Qué hace él aquí?
-Los señores estaban aquí esperándote…- Observa a Yue con gesto serio y este aun observaba al joven entre los demás hombres a quienes conocía como oficiales de policía de la comarca.- Hay una orden de arresto contra Yue Tsukishiro.
-¿Qué? ¿Por qué? –
-Asalto y agresión- Habla ahora el amigo de Seika.
-¡Olvídalo! –dice alejándose de su padre, interponiéndose entre los oficiales y Yue: había que notar que la menuda figura de la joven hacia ver al sujeto de piel nívea mas alto de lo que en verdad era. –No se lo pueden llevar. ¡Cometen un error! ¡Será mejor que aclares esto…! – Dice con intensidad al Tetsuna.
-Lo siento señorita- Dice uno de los sujetos esposando a Yue y este no rechista o pone resistencia.- Pero hay una orden en su contra y hay pruebas…
-¡No puedes hacerle esto!- dice la muchacha marchando con decisión a donde estaba Tetsuna con un ojo morado y el labio partido.- ¿Cómo te atreves?
-Él me atacó.
-¡Tu lo provocaste!
-¡Te estaba besando! – Grita sorprendiendo al padre de la muchacha. -¡Delante de mi!
-¡A ti eso no te importa!
-¡Eres mi novia! – Tratando de aferrarle por el brazo pero ella lo esquiva.
-¡Sabes que si él no se mete, me habrías llevado a una habitación de motel! ¡Me tenías amenazada! ¿De donde rayos sacaste un arma?
-¡Seika! – Dice su padre sorprendido. -¿Cuál motel? ¡No toque a mi hija!
Ella observa a su padre con aprehensión y declara algo avergonzada- Papá: sino hubiera sido por Yue, algo terrible habría pasado…él me protegió.
Solo eso bastó para el progenitor de la joven. Observa a Tetsuna con el rostro amoratado y amenaza.- Sino sales de mi casa ahora mismo, a mi me van a tener que arrestar pero esta vez con cargos de intento de homicidio.- Declara con frialdad y cargado de rencor al joven.
Los dos oficiales intercambiaron miradas y dicen al ver al joven marcharse sin siquiera ir por sus cosas a los pisos superiores – Señorita: aun tendrá que ir a la comisaría para declarar y así retirar los cargos en contra de Tsukishiro.
La muchacha asintió y añade.- Voy a vestirme y voy inmediatamente…- Ahí observa a Yue y dice con lentitud- Todo estará bien…
Este no asiente pero se deja guiar por los dos oficiales que lo suben a la patrulla ante las miradas de padre e hija. El hombre abraza a su retoño con ternura mientras la patrulla se lleva al hombre de piel albina en su interior.
-Tengo que ir a la estación…- Dice ella separándose de su padre.
-Te acompaño hija.
A las dos horas, no solo estaban ellos en la estación: Yukito también asistió al Seika informarle que probablemente necesitaría un abogado. Sorprendido de su hermano quien nunca tuvo siquiera una suspensión o castigo durante sus años de estudio, lo observa de cuando en cuando mientras este firmaba el formulario que debía de llenar para salir.
Una vez fuera del área de detención, Yukito se sorprende más cuando Seika se aproxima y le abraza o mas sorprendente aun, cuando Yue correspondió a ese abrazo con un beso superficial en sus labios. Yukito tenía una mirada divertida e interrogante en su rostro y su hermano mayor le desafió con la mirada por lo que él guardó silencio.
Ya dejando a Seika en su casa ambos hermanos van en el coche en silencio mientras Yukito dice.- Espero que tengas hambre. Nos espera un almuerzo en casa. Matsi se ha empeñado aunque por la hora creo que tiene todo listo – Su hermano no rompe el silencio y Yukito haciendo conversación añade.- Debo decirte que ninguno de los dos esperábamos la llamada de Seika diciéndonos que estabas detenido… con cargos de agresión.- Añade mirando de reojo a su hermano mientras revisaba la carretera.- Debo de admitir que estoy sorprendido… de eso y otras cosas.
Ni siquiera una aseveración departe de Yue quien continuaba con la mirada en el camino aunque prestaba la atención necesaria a las palabras de su hermano. Yukito suspira resignado y declara- Nunca hemos hablado de hombre a hombre Yue. –Aprieta las manos en el volante para añadir.- Nunca te hemos conocido novia. Yo nunca te conocí ninguna chica aunque se rumoraba uno que otro romance a puertas cerradas que no pasaba a mayores. No que me debas explicaciones. Tu nunca justificaste mis razones para yo tener novia, casarme, ni siquiera cuando me volví abogado. Pero ahora tengo que justificar las tuyas.
El menor de los Tsukishiro detuvo el coche repentinamente al recibir un "silencio austero" departe de su hermano. Yue le observó allí sorprendido ante el abrupto detenimiento del coche y lo observó con cierta interrogante.
Sus labios se separaron para decir simplemente.- No quiero hablar.
-Tienes que decirme algo- Persiste Yukito.- Ahora mismo acabamos de salir de la comisaría con cargos en tu contra por asalto y agresión y yo aun no me lo creo. Y escuché a los oficiales decir que el sujeto que te acusó tenía un ojo morado y el labio lacerado. Y tú eres el culpable. Nunca has sido espontáneo Yue y presiento por la presencia de Seika quien fue tu victima y porque.
-Si lo sabes, no tengo porque darte explicaciones. – Argumenta al fin.
-¡Claro que si me las debes! – Ruge Yukito sorprendiendo a su hermano y este no ocultó su estupor. -¡Me las debes porque por mas de dos décadas siempre has decidido guardar silencio! ¡Soy tu hermano! Uno de los dos tiene que hablar porque el otro simplemente no dice nada.
Yue lo observa en silencio y nota su preocupación y mortificación. Yue simplemente extiende su mano al hombro de Yukito y dice con simpleza y un tono de voz algo ligero.- Lo siento. No soy dado de palabras… no me gusta hablar…
-Somos tu familia. Sino nosotros ¿Quién Yue? Algo sientes por Seika y lo comprendo. Lo respeto porque sé que jamás la usarías o te servirías de comidilla. Eso es claro… pero por mucho tiempo la has ignorado y ahora te saco de la comisaría. Y ella estaba allí también.
-Si siento algo por ella, eso a nadie le concierne más que a nosotros dos.
-.¡Entonces lo admites!
-Eso no significa nada. –Retirando su mano del hombro de su hermano. –Al final solo le hice un favor porque necesitaba ayuda. No quiere decir…
-¿A quien tratas de engañar? Solo actuaste así alguna que otra vez con Sakura y jamás con la misma pasión- Sonríe – No para ser arrestado al menos. –Arrancando el vehiculo.- ¿Seika presentará cargos?
-No. Pero su padre dice que pondrá a alguien a vigilarla mientras esté en la universidad.
-¿Qué piensas tu de eso? ¿Qué ella vuelva a la universidad?
Un austero silencio se hace presente y Yukito esta vez no lo interrumpe: Sabía que Yue se formulaba esa pregunta internamente. Y esperaba de todo corazón que hallara la respuesta que buscaba.
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Cuando Tomoyo levanta su mirada unas horas después aturdida descubre que se ha quedado dormida llorando. Las cosas estaban recogidas tal cual las dejó cuando limpiaron el lugar dos meses y tanto atrás. Su melancolía se notaba en sus ojos hinchados y rostro demacrado. No había comido nada desde el día anterior e iban a ser ya las dos de la tarde.
No entendía que fue que le despertó hasta que escuchó unos incesantes toques en la puerta. Con un vuelco de su corazón, pensó por un instante que se trataba de Touya. Bajó las escaleras estrepitosamente y cuando llegó a la puerta, se dio cuenta inmediatamente por la pequeña ventanita de vidrio que no era alguien alto quien tocaba pero si podía ver dos siluetas.
Cuando abrió la puerta, suspiró resignada pero sus ojos no podían controlar difundir su desconsuelo y desesperación: del otro lado de la puerta un rostro de mirada castaña y otro de mirada azulada le observaban con desconsuelo reflejado en sus ojos. La mujer no dudó en aproximarse y aferrarle en un abrazo que Tomoyo respondió no evitando sollozar en su cuello y desahogar toda su frustración.
-¿Qué ha pasado Tomoyo? –Pregunta Katsumi aturdida ante su derrumbe.
Duró unos instantes en silencio solo llorando a lo que Katsumi observa aturdida a Eriol y este le hace una señal que entren. La nieve cae nuevamente y procede a quitarse su abrigo y cerrar la puerta mientras que la ahora Señora Hiragizawa continúa hasta la sala con su hermana llorando en sus brazos.
Ya los tres en el salón, Tomoyo trata de controlarse un poco mientras Katsumi le ofrece un pañuelo y esta lo toma. Declara-Touya y yo… rompimos.
-¡Oh Tomoyo! Cuanto lo siento – Expresa Katsumi en verdad apenada. Observa a Eriol y este muestra su consternación. - ¿Qué ha pasado? Todo iba muy bien anoche.
-Efectivamente. Pero todo acabó anoche. – Hipa recordando sus palabras y las de ese día en la mañana.
-Pero ¿Qué ha ocurrido? Touya es extraño pero es muy firme…- Hesita Katsumi aturdida. -¿Qué pasó?
-Se ha enterado de algo acerca de mi – La interrogante en el rostro de Katsumi hizo que Tomoyo continuara hablando al añadir.-Digamos que tenía una doble vida que Touya desconocía.
-¿Doble vida?
-Tomoyo no es una mera compositora. Es una estrella de rock.- Dice Eriol ayudando a Tomoyo a hablar. Su esposa le mira sorprendida y Eriol agrega- Es Sakura Monohui.
-¡Bromeas! – Observando a uno y otro. Al Tomoyo no negar nada, Katsumi añade.- ¡Me encantan sus canciones! Son fantásticos… todo el grupo lo es…
Tomoyo sonríe débilmente para añadir.-Me alegra que alguien se enorgullezca. Touya se puso como el demonio cuando se enteró.
-¿Cómo lo sabías tu Eriol? –Pregunta Katsumi observándole dubitativa.
-Desde la fiesta de disfraces.
-¡Tanto tiempo! – Reclama Katsumi pero no recrimina este secreto entre ellos. Después de todo eran amigos mucho antes de lo que ella es novia o en todo caso, esposa. Obviando esto ultimo añade a la amatista.– Supongo que si hablaras con él nuevamente, tal vez…
Tomoyo niega en silencio para añadir en voz alta.- Hoy ha reafirmado su decisión. No quiere casarse con "Alguien del medio"- no evitando decirlo con cierta acidez.- dice que no me conoce.
-¡Pamplinas! – Expresa Eriol firmemente. Se notaba algo preocupado y añade con presteza.- ¡No puede decir eso! Te conoce más que todos nosotros juntos. Sabe quien eres… sabe que ni te atreverías a lastimarlo a él o su hijo. ¡Te conoce! – Insiste y lamenta mucho que alguien como Touya lastimara de aquella manera a Tomoyo.
-¿Por qué entonces actúa así? –Pregunta Katsumi.
-Porque tiene miedo.- Dice Tomoyo por Eriol.- Ya su antigua esposa era modelo y no renunció a su vida por él. Lo abandonó y a Shinji. Teme por él y por Shinji.
-Pero no eres esa mujer. Él lo sabe y te pidió te casarás con él, cosa que ninguna mujer de la comarca ha logrado jamás. Tienes una gran vida como cantante pero noto que te interesa más Kinomoto que la fama… ¿Por qué él no ve eso? ¿Por qué es tan testarudo?
-Lo que necesita es un buen par de puños en la cara…- Expresa Eriol algo molesto. Ambas lo observan sorprendidas.
-¡Eriol! Definitivamente lo que hizo está mal, pero no te pelearás a los puños por…
-Estoy de acuerdo- Dice Tomoyo. –No vale la pena. No ahora que parecen llevarse bien ustedes dos.
-¿Qué piensas hacer? – Pregunta Katsumi.
-A lo próximo, voy a darme tiempo. Y al mismo tiempo se lo daré a él. – Responde con decisión.- Pretendo volver a la ciudad con Tamechi y los demás. Nos vamos en dos días.
-¿Volverás a cantar?
-Si. Al menos a restablecer la gira y preparar el nuevo disco. Duraremos un par de meses de gira. Cuando vuelva, trataré de verlo nuevamente.
-Tomoyo…- dice su hermana con ternura.
-Tal vez para ese momento estará mas calmado.- suena decidida y observando a Katsumi al rostro.- Creo que mientras estoy ausente, tú y Sakura se podrán hacer cargo de las cosas aquí. Si deseas volver a tu empleo anterior.
-Creo que podré ayudar a Sakura. Claro…- Afirma mostrando todo su apoyo a su amiga. – Y Tsukishiro Yukito nos servirá de ayuda.
-Eso pretendo. Voy a ir a verlo mañana a su despacho para poner en orden algunos documentos incluyendo la cláusula que le da todas mis cosas a mi tío en caso que no me case con Touya. – Encogiéndose de hombros.- Al final, ha ganado después de todo.
-Creo que no me precipitaría si fuera tu- Opina el varón presente. Ambas mujeres lo observan dudosas.
-¿Crees que Kinomoto se arrepienta?
-Si lo hará pero mas adelante. Digo que no te precipites con tu tío. – Ambas mujeres lo observan mas intrigado y Eriol trata de guiar la conversación añadiendo.- ¿Qué harás mientras tanto con las cosas tuyas aquí?
-. Dejaré a Sakura a cargo de la joyería. Mientras, puedes quedarte aquí en la casa del abuelo.- Observando a Eriol antes de proseguir.- Eso es, si quieres… ahora que vives en los Hiragizawa, supongo que vivir acompañada es mejor que solo.
Katsumi niega con su rostro para decirle.- Puedo venir a darle vueltas… pero no puedo venir aquí.
Tomoyo pone rostro de suspicacia a lo que Eriol dice.- Es que, nos casamos…- Ahí el rostro de Tomoyo era de estupor.- Anoche…
-¿Bromean? ¡Ustedes dos! ¡Anoche! – Sonriendo y observando el rostro abochornado de su hermana y la seguridad de la mirada y la sonrisa orgullosa de Eriol que no pudo reprimir abrazarlos a ambos.- ¡OH: Felicidades! ¡Que maravilla!
-Fue repentino- Aclara Katsumi recibiendo sus felicitaciones y Eriol estrechándole contra su cuerpo.- apenas tuvimos unos minutos para avisarle a Nakuru que sirviera de testigo… lamento no haberte avisado…
-¡Oh no importa Katsumi! Me parece fantástico… ¿Supongo que la idea fue tuya? –Observando conspiradoramente al varón.
-¿Soy tan fácil de leer? – Pregunta con una tímida pero divertida mirada. –La verdad es que, o aprovechaba mi buena racha anoche o se me escapaba.
-No te culpo.- Dice sonriendo y añade.- La verdad es un poco terca ¿No?
-¡Oigan! Estoy aquí mismo…
-Creo que deberías imitarnos: puedo conseguir que los Tsukishiro amarren a Touya y los llevamos entre los tres al altar. ¿Qué tal? Te digo que después que estemos allí, no se negará.
-Gracias por la oferta, pero no.- Declara ella entendiendo la broma y añade melancólicamente.- Si Touya quiere casarse, que lo haga por si mismo. Ya no volveré a insistir en el asunto.
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Abre sus ojos no reconociendo el lugar… al menos en principio. Se siente mas que cómoda y por supuesto muy agradable aunque algo extraña. Ve una silla donde hay una chaqueta masculina apoyada del respaldo y el vestido con el que fue a la fiesta. ¿Una chaqueta masculina? ¿Por qué estaba esa prenda allí?
Observa la elegante lámpara a pocos centímetros de ella y el teléfono en la mesilla. No reconocer el aparato.
Cuando de repente un suspiro profundo y un viento cálido llega a su cuello la saca de todo razonamiento. No se voltea. No necesita hacerlo. Sabe de quien se trata aquella cálida respiración. Y también los recuerdos de la noche anterior llegan a ella con una rapidez peligrosa.
Y comienza a sentir una ansiedad irremediable: un deseo que la devora por dentro de salir de allí a toda prisa.
Lenta y cuidadosamente se va incorporando con las mantas sobre su figura y trata de salir de la cama. Pero de repente una voz gruesa y espesa le dice.- ¿Adonde crees que vas tan temprano? – Incorporándose y llevándose su figura nuevamente bajo las mantas con él quien le aferra con fuerza pero sin lastimarle.
-Son las cuatro de la tarde- Discute la mujer que era aferrada por los fuertes brazos masculinos en contra de su pecho y ella evadiendo su agarre. –Ya es muy tarde. Debí volver a casa hace horas.
–Y estamos muy cómodos aquí…
Nakuru forcejea contra de su persona para que le suelte pero es inútil. Pero ¿Quién le mandó en primer lugar a caer en el juego de aquel sujeto?
-Estarás tu cómodo. Yo tengo que irme…se preguntarán donde estoy. –Insiste.- Tengo que volver a casa. ¡No han sabido de mí en un largo rato!
-Eso pasa cuando la segunda vez que te tomé en mis brazos y en mi cuerpo, apagaste el celular.- Besándole el cuello y mas abajo mientras ella trata de concentrarse que nada de lo que él hace es placentero para ella: y llevaba las de perder.
-No. ¡Basta Havid! – Ruge levantando su mirada – Tengo que volver a casa…Deben de estar preocupados por mi.
- Ya no eres una niña pequeña que tiene que reportarse a la casa- dice con un tono de voz sensual. – Y lo sabemos los dos… - Sonriendo galánmente.
-¡Suéltame! Te digo que me sueltes…- comienza a forcejear pero solo ocasiona la risa voluptuoso del sujeto. –Tengo que irme…
-No te irás para otra parte que no sea conmigo japonesa…
-¿Disculpa? ¿Acaso piensas secuestrarme? – Abriendo los ojos ampliamente. -¡No te atreverías!
-Nada me daría mas placer preciosa. – Besando su cuello nuevamente con deliberación y lentitud palpando el disparo de la dilatación de la mujer. –Pero tengo que hablar con tu protector…
-¡Eriol no es mi protector! – Responde de manera defensiva empujándole.- Es mi primo, vivo con él y…
-Vives con él y es el hombre. Por tanto es tu protector.- Dice provocándole. ¡Le encantaba sus explosivas reacciones!
-Veo que tienes que aprender demasiado de nuestra cultura.
-Vivo aprendiendo todos los días. Anoche aprendí un par de cosas… - Dice seductoramente acalorando a Nakuru.
-Entonces date cuenta que el hecho que Eriol sea mi primo no lo hace mi protector. No necesito a nadie.
-Y veo que tan estrecha es su relación para haber decidido hacerte testigo de su boda. – Mirando a sus ojos oscuros Nakuru percibió la sinceridad de sus palabras al igual del escalofrío que recorría su brazo ante su caricia con su dedo índice sobre su piel expuesta. –Fue un honor haber estado con él… contigo…
-Fue suerte es todo- refuta con sinceridad pero cierto dejo de voz dada la caricia masculina sobre su piel. – Que se te antojara no despegarte de mí en la fiesta… ¿Cómo demonios me encontraste?
-Llamé a la casa camino del aeropuerto. Una persona me informó donde estabas.
-La próxima vez les advertiré. –Gruñe pero no escapa de su aferre.
-Me hiciste falta.-Susurra el sujeto contra de su rostro y mirándole con adoración. –Tu mirada llena de fuego. Tu picardía al mirar… tu tono de voz… ese cuerpo que imaginaba que era como lo presentas delante de mí ahora mismo.- Nakuru acalorada se cubre con una de las mantas sobre sus piernas hasta sus pechos.
-Seguro alguien más de tu harem te hará superarme…- ahora incorporándose a medias de la cama en la elegante habitación con la sábana envuelta en su cuerpo.
-Después de dieciséis horas juntos en esta habitación ¿crees que tengo un harem preciosa? – Mimando su hombro izquierdo con lentitud y acariciando su cintura semi-desnuda de manera significativa. – Después de anoche, sería un estúpido si mirara a otra mujer… -Riéndose de manera traviesa y acalorándola con sus comentarios.
-Todo para ti es un condenado chiste.- Dice seriamente volteándose para mirarle a los ojos. - No soy del tipo de mujer que baila con un sujeto y horas después yace con él en su cama de hotel. No soy de esas…
-Lo se. – Estando de acuerdo con ella para su sorpresa.- Lo dejaste bien entredicho aquel día que nos conocimos. Por tanto es que vine aquí a verte en la Navidad y encontrarnos. Tenía que verte otra vez…
-¿Para que?
-Para no dejarte ir, preciosa japonesa. Puedes decir lo que quieras pero no pretendo dejarte ir. – Nakuru abrió la boca para discutirle y él agrega- Definitivamente con nosotros existe una conexión que suponía que había del momento que no te sacara de mis pensamientos.
-.Estás loco… completamente loco.
-Sigues dudando de mí.
-¡No puedes decir que hay una conexión donde no la hay!
-No lo dudabas la tercera vez que…
-¡Deja de hablar! – Le calla ya roja de la vergüenza.- Deja que te aclare un par de cosas: primero. No soy ni seré jamás de alguien como tu. Somos totalmente diferentes. Segundo. El sexo no es lo único seguro para construir una relación y no quiero algo contigo.
-Pensé que eras mas segura.- Le sorprende ese insoportable hombre. – Pero la verdad no te conoces para nada.
-¿Disculpa? ¿Crees conocerme más que yo misma? ¡Ahora si escuché la locura mas grande del mundo!
-No tengo esposa. No tengo novias pero si he tenido amantes Nakuru. Las mujeres que se conocen a profundidad saben lo que quieren. Tú estás mas confundida que todas ellas juntas.
-Te gusta confundirme. Jugar conmigo.
-No juego – Acariciando su mentón y aferrandose más contra su cuerpo. –Tu negación es ahora… pero no anoche… no en tres ocasiones. –Sonrojándole - ¿Por qué no admites que por primera vez en tu vida tienes lo que quieres delante de ti pero no lo sabes?
Nakuru se quedó en silencio observándole por unos segundos y Havid la acurrucó en su pecho al notar la imagen de desamparada que se asomó por su mirada: tal vez trataba de aparentar fortaleza, seguridad y autoestima. Pero ella estaba tan confundida como él lo estuvo en ocasiones.
-Ahora si. No me disgustaría tenerte para mí solo más tiempo, pero ya habrá tiempo para eso luego. Tienes que volver a casa con tus parientes. – Dijo una hora después de estar abrazados en silencio y él la mimaba acariciándole el cabello.
Nakuru se levantó finalmente y mientras iba al cuarto de baño con el vestido y su ropa interior (una vez la encontró), no pudo evitar fijarse en la espalda dorada y el cuerpo de dioses con que el hombre fue bendecido. El pudor no era su apellido pues se puso de pie así con el cuerpo que Dios le dio y comenzó a buscar una bata masculina la cual ponerse y levantó el auricular.
Lo último que escuchó Nakuru al cerrar la puerta fue al sujeto pedir algo para merendar.
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Cuando Nakuru llegó a la casa cerró despacio la puerta y observó las decoraciones alrededor y como venían unas voces provenientes del salón principal de la casa. Aproximándose a la misma notó a su primo sentado con Katsumi en sus piernas y declara- ¡Llegaste al fin! – Sonriendo conspiradoramente. – No preguntaré si pasaste unas buenas navidades…
-¡Eriol! – Susurra su esposa y le pellizca para controlarlo. Nakuru sonrojada también se notaba confundida.
-¿Dónde están mis queridos tíos?
-Tomando aire fresco- Habló Eriol con simpleza. Nakuru observa a Katsumi y viceversa. – Si, se enteraron.
-¿Cómo lo tomaron?
-Como esperaba que lo hicieran- Declara con lentitud y seriedad. La vergüenza en el rostro de Katsumi lo delataba todo: no eran las mejores noticias para los Hiragizawas, pero eran tan formales que jamás expresarían delante de una desconocida lo que pensaban.
Nakuru se sentó en el sofá delante del hermoso árbol que estaba encendido. Eriol rompe el silencio para comentar.- Me agrada Havid como se llame… ¿Qué hace?
-Es comerciante. – Declara Nakuru.- Es árabe. Seguro con más mujeres que vehículos. Sabes como son.
-A mi me agrada- Opina Katsumi algo dubitativa. –Es muy buena persona. En verdad me gusta para ti.
-Hablemos de otra cosa- Corta Nakuru algo inquieta y Eriol alza una ceja en expectativa ¿Acaso su prima estaba nerviosa? No tenía que ser genio para adivinar donde había estado su prima pero aun así guarda silencio.- ¿Qué opinan de lo de Tomoyo anoche? ¡Yo no sabía que se trataba de Sakura Monohui! – Eriol y Katsumi se observaron mutuamente.- ¿Qué impresión se habrá llevado Touya y Sakura? Al menos que ya lo supieran… ¿Qué pasa?
-Touya rompió el compromiso con Tomoyo…
-¡Estaban comprometidos! – Exclama sorprendida. - ¡Bromean!
-Se comprometieron y Touya rompió el compromiso. Sabes como es Kinomoto.- Insiste Eriol.
-¡Pobre Tomoyo! Siempre se ha notado mas interesada en Touya.
-Está sumamente enamorada de Touya- Habla Katsumi apoyando su cabeza contra el cuerpo de Eriol y este le mima acariciando sus cabellos. Nakuru recuerda cierto árabe haciendo aquel mismo gesto con ella y siente su estomago revolotearse. –Siento pena por ella… no merece este desplante.
-Estoy de acuerdo…pero Kinomoto es un cabezota- Insiste Eriol. –Nada ni nadie decidirá por él si vuelve o no con Tomoyo.
-¿Qué hará Tomoyo ahora? – Pregunta Nakuru aturdida ante las noticias.
-Por lo pronto ha decidido abandonar el pueblo. – Responde Katsumi notablemente entristecida.- Dice que no puede estar aquí con Touya y el pasado.
-¡Lo siento Katsumi!
-Yo también. Finalmente las cosas estaban bien entre nosotras… y ahora tiene que marcharse. Me ha dolido en verdad.
-Eso no significa que no se hablarán mas- Dice Eriol besándole con ternura. –Se verán en la ciudad cuando vayamos a comprar tu traje de bodas.
-¿Traje de bodas?
-Eriol ha decidido que nos casaremos nuevamente. –Encogiéndose de hombros. –Le he dicho que no me importa pero…
-Quiero que tengas una boda de ensueño… -Declara Eriol besándole la punta de la nariz. –La boda que siempre quisiste.
-Tuve la boda que quise siempre…- se defiende la chica.- Con alguien que me quiere…-sonriendo tímidamente y avergonzándose. – Es todo lo que quiero.
Nakuru sonríe a ambos y declara- ¡Eso es lo que digo yo! Una boda de ensueño… ¡Déjenmelo todo a mi! Les prepararé algo sorprendente… - En aquel momento se escuchan pasos viniendo por el salón y los tres se voltean para ver a los padres de Eriol entrar al salón.- ¡Tíos! Supongo que supieron las buenas nuevas…
-Gusto en verte a ti también- Dice la mujer observando reprochadoramente a Nakuru. –No volviste anoche…
-Salí temprano…
-Por favor- Dice su tío observándole con desconfianza. – Nunca nos ha sorprendido tu libertinaje. Siempre fuiste así…
-Oigan…
-¿Has dado tus felicitaciones a la pareja? – Declara la señora Hiragizawa con cierta acidez. Eriol frunce el ceño.
-Claro que si- Sonriendo – Fui la primera en hacerlo cuando se casaron.- Ahí notó que iban a replicar y declara con una gentil sonrisa.- Eriol ¿Por qué tu y Katsumi no van a dar una vuelta? Es un bello atardecer de navidad… les hará bien.
Eriol entiende la indirecta y se pone de pie. Katsumi accede y ambos se retiran del salón. Nakuru no habló hasta que sintió la puerta cerrarse. - ¿Qué pretenden ambos? ¿Saben lo difícil que fue que Katsumi aceptara a Eriol como pretendiente?
-Pretendiente no es lo mismo que esposo- Dice Hiragizawa padre poniéndose de pie y yendo al mueble de los licores.- La muchacha no es nadie… nos habló que era una dependienta de joyas Monohui… mas nada.
-¡No la juzguen por quien era! Es una persona integra y Eriol está loco por ella. ¡No necesitan saber más!
-Querida: Eriol es un hombre que vale millones. ¿Crees que no fue premeditado ponerse delante de él para…
-¡Tonterías! Eriol es un hombre hecho y derecho. ¡No necesita tu apoyo o aprobación! En cuanto a Katsumi, él la hace feliz… ¿No te das cuenta que Eriol ha rejuvenecido? ¡Y basta ser un tonto para no darse cuenta que Katsumi está loco por el! No es mera actuación de su parte. Y será mejor que dejen de poner ambos esas caras. No lo digo por Eriol pero lo digo por ella.
Y con ello, Nakuru se ausentó del salón dejando a sus tíos muy atónitos.
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Seika estaba saliendo en aquel momento del cuarto de baño y se colocaba un sueter y unos pantalones cuando la mucama que trabajaba en su casa le declara- Disculpe señorita pero tiene visitas.
-¿Ah si?
-Si. El joven Tsukishiro le espera en el salón.
El rostro de Seika se iluminó y también un halo rosa se posó en sus mejillas. ¡Yue! Con todo lo ocurrido no había tenido ni tiempo u oportunidad de llamarle y ya había pasado un día completo desde la última vez que lo vio.
-Hágalo esperar en el salón.
-Eso hice señorita.
-¿Dónde está mi padre?
-Salió temprano. Dijo que tenía que concluir unas cosas en el ayuntamiento.
-.Dígale que bajo en unos momentos. – Sonríe con nerviosismo. La mucama asiente y se retira para que la joven terminara de vestirse. Seika rápidamente se hizo una coleta en el cabello y se colocaba brillo labial. Sus nervios estaban a flor de piel al pensar que el hombre del cual siempre ha estado enamorada le esperaba en los pisos inferiores.
Pero de repente mientras se calzaba, comenzó a sentir una extraña opresión en su pecho que la llenó de pensamientos turbios.
Tal vez Yue venía a retractarse. A decirle que fue un error. Aquellos pensamientos la hicieron temblar ligeramente.
Yue era mucho mayor que ella. Siempre había marcado distancias y cuando no lo hacía, la trató de una manera muy violenta y a ella no le agradó. ¿Acaso venía a decirle que se había equivocado y que no malinterpretara lo ocurrido el día de la fiesta?
Lentamente bajó los escalones y lo vio de espaldas a ella. Cuando sus pasos parecieron hacerse más notorios, Yue se voltea y ella siente su corazón martillarle en los oídos. Lentamente se aproxima.
-Bu-Buenos D-días. – Tartamudea ella. – Por favor, siéntate…
-No tardaré mucho… - Dice con firmeza pero un tono de voz sumamente calmado. Seika se negaba a mirarle a los ojos para no encontrar en ellos remordimiento.
-.¿Entonces? ¿A que debo tu visita? –Pregunta Seika algo temerosa de escuchar lo que tenía que expresarle.
-Tenía que verte- Responde con firmeza. Seika se sorprende con sus palabras. – Al menos antes de que te marches a la universidad.
-.No me marchaba…- Calla sorpresivamente- Es decir…- encogiéndose de hombros.- Tenía planes de irme después de Navidad y pasar el año nuevo allá…
-No tienes nada que te detenga para seguir con tus planes… como los acordaste al principio.
Seika sentía como el corazón se le iba a los pies. Comenzó a juguetear nerviosa con sus dedos y replica. –Por… claro…- tocándose la cabeza un instante.
-Escucha…-Le interrumpe Yue, aproximándose a ella y tomándole por los hombros en una acción que sorprende a la chica y alza su rostro con sus dedos.- Que te vayas no significa que no nos volvamos a ver…
-¿Qué quieres decir?
-Quiere decir que he sido un completo estúpido. – Habla con firmeza y Seika nota cierto temblor en sus ojos grises. – Mis sentimientos…- murmura entre dientes pero para ella es bien claro lo que dice.- Tu… y yo…- Declara con lentitud mientras baja su cabeza con nerviosismo y cierta hesitación hasta que ambos cierran los ojos.
Yue roza sus labios con nerviosismo pero prueba los néctares de su inocencia mientras él experimenta la misma sensación de plenitud que experimentó la noche de la fiesta. Seika busca su pecho con sus manos y lo hace apoyando las palmas sobre la chaqueta de piel negra del sujeto y siente el palpitar de su corazón: Estaba tan acelerado como el de ella.
Cuando el segundo beso se hace presente, este es mas profundo en donde Seika gime en contra de su boca al sentir su lengua rozar momentáneamente la suya y el calor que sube desde la planta de los pies hasta su cabeza y siente como sus rodillas tambalean apoyándose más íntimamente contra su cuerpo y sus manos en su cuello.
El hombre siente su hesitación ante tal contacto y aquello le llena de coraje al pensar que su respuesta es por una inexperiencia que es palpable en el roce cuando vuelve a realizar la acción en su boca. Las manos masculinas le aferran el cuerpo, descendiendo sus manos hasta la base de su espalda buscando el calor femenino más intrínsecamente. Yue se separa de sus labios y abre los ojos sorprendiéndose como es que están aferrados mutuamente. Respira con intensidad al descubrirse a si mismo admirando con intensidad una muchacha que ni en un millón de años podría compararse a las otras.
"Tal vez por eso es que…" -… Estoy enamorado de ti…
-¿Qu…Que dijiste? – Pregunta ella atónita esperando que fuera su imaginación aquello. Aun seguían aferrados tan provocadoramente.
-Estoy… enamorado… de ti… -Declara nuevamente mostrando seguridad en sus palabras. – He sido un idiota… simplemente… yo… - Suspira no encontrando la manera de revelarle las cosas que almacenaba en su corazón.
-¿Tenías miedo? – Adivina ella sorprendiéndole.-… ¿De lastimar alguien? …¿Lastimarme a mi, tal vez?
Yue mostró una perplejidad que le sorprendió a si mismo y a la muchacha que ahora se separaba de él. Ella se sentó en el sillón y le indicó que se sentara a su lado.- No es necesario que me lo digas… ni tampoco lo he adivinado.
Yue alza pragmáticamente una ceja y Seika se sonríe: no necesitaban a veces palabras para comunicarse con él. Ella siempre había sido expresiva y espontánea. Pero con relación al varón, se dejaba guiar por el instinto para saber que gesto usaría a continuación y que significaba.
-Lo supuse la noche de la fiesta- Responde con sinceridad – Cuando me besaste…- Sonrojándose más. –Pero tengo el presentimiento que tu confesión en estos momentos no es lo único que limitaba tu actitud en el pasado. ¿Qué es lo que pasaba?
Yue alza una ceja y ella imita su acento y añade. – "¿Acaso es importante?" Si, si es importante. Para mí.
Yue baja su cabeza un instante mostrando una tenue sonrisa. ¡Rayos: Aquella muchacha si era encantadora!
-No quiero lastimarte… -Murmura finalmente.
-¿Quién dice que lo harás? – Responde ella.- Escucha: tal vez no tenga tanta edad como tu. Tal vez desconozco el mundo. Tal vez sea una tonta sentimental… - Encogiéndose de hombros.- Pero de lo que si estoy segura es que te conozco y bastante. Se quien eres… se que te quiero con todas mis fuerzas… desde mucho tiempo atrás. Y se que jamás me lastimarías.
-¿Cómo puedes estar tan segura?
-Porque siempre mantenías aquélla distancia de mí. Porque creaste un muro invisible para protegerme de algo que para mi, no existe.
-Tal vez no hoy… pero mañana te podrías arrepentir- Declara con exasperación poniéndose de pie y ella le sigue con la mirada. El simplemente se niega a verle a los ojos.- ¡Compréndeme! No soy como los demás. No soy como Yukito quien a cada momento no duda en expresarle cariño a su esposa… no soy como ese "Li" que prefiere ser golpeado por Touya antes de dejarse vencer por él. No soy como cada pareja que conocemos que no dudan besar o abrazar a su esposa. No soy ese tipo.
-A mi no me interesa que me abraces en publico o que me beses- dice poniéndose de pie y yendo a su lado. –Con que me lo demuestres como lo has hecho ahora me basta. Se lo que sientes por mi y es todo lo que me importa.
-No soy nadie. Ni siquiera me gradué de la universidad- Encogiéndose de hombros.- Apenas hice la secundaria.
-¿Crees que eso me importa?
-Cuando tengas tu titulo, tal vez si.
-Un titulo palidece a tu lado. Si te molesta puedo retirarme de la universidad. De todas maneras no quería ir a la universidad.
-Quiero que termines la universidad. – Dice con firmeza.
-Así lo haré.
-Quiero que te gradúes. – Insiste el varón.
-Sino tengo alternativa- Dice encogiéndose de hombros.
-Hablo en serio.
-¿Quién dice que yo no? – Sonríe la chica colgándose en su cuello. Nota la tensión instantánea a su cuerpo entrar en contacto con la piel masculina. –Pero… continuaré la universidad si me prometes que seremos pareja.
-Eso es chantaje.
-Parece que contigo eso es lo que funciona-. Declara ella mientras siente la manos masculinas apoyarse en su cintura. Seika sonríe feliz y dice - ¿Qué tal esto? Me marcho después de año nuevo… -Advirtiendo el rostro de Yue descender contra el suyo. –Mientras… vendrás a verme los fines de semana…
-Intervendré en tus estudios- Se excusa el sujeto.
-Excepto en finales o exámenes importantes- Se compromete. –Hablaremos por teléfono…-murmura contra su boca.- Y tendremos citas los fines de semana que no tenga finales…
-De acuerdo… lo intentaremos…
-Triunfaremos… -Insiste ella antes de que los labios masculinos terminaran nuevamente sobre los suyos.
-Tengo algo que contarte…- Explica él cuando se separa de sus labios. Ella niega con su rostro.
-Ahora no… papá vendrá muy pronto y quiero aprovechar esto… -Sonriendo con picardía y para su sorpresa, el rostro masculino se dibujó una sonrisa de satisfacción antes de fusionar su boca nuevamente con la de ella y apretarla más hondamente contra su cuerpo.
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Las noticias y los reporteros inundaron el calmado pueblo como un tornado: después de la fiesta de navidad, no pasó mucho cuando los medios se hicieron eco del paradero de Sakura Monohui y pronto por deducción llegaron al pueblo. Aunque Tamechi y Tomoyo hicieron una pequeña rueda de prensa (en donde ella tenía un cabello castaño para ocultar apariencias), no tardaron mucho los tabloides en saber su verdadero nombre y sus orígenes. Ya con eso el fantasma de quién era Sakura Monohui quedó en el pasado y Tomoyo Daidouji hacía su reentrada triunfal en el mundo del espectáculo.
"Está de vuelta" y "Tomoyo es Sakura M." Rezaban los títulos de los diarios de la región y fuera de esta en sus páginas centrales. Ya no había nadie quien no supiera donde estaba Tomoyo y esta tuvo que tomar la decisión de marcharse a concluir su gira con su grupo y desaparecer de la vida de los Kinomoto para llevarles tranquilidad.
Aquel día a las seis de la mañana, fue el momento oportuno para desaparecer sin que los periodistas se dieran cuenta.
La partida de Tomoyo estuvo inundada de lágrimas y sollozos. Shinji y Sakura acudieron a su despedida mientras aguardaban que los demás miembros de la banda tomaran los coches rentados que los llevarían al aeropuerto. Shinji sollozaba contra su cuerpo diciéndole con ternura. – Te hice esto…- mostrándole una cartulina con unos dibujos infantiles y él explicaba.- Somos tu, Papá, Sakura y yo…- Explica con gesto maduro y serio (demasiado para un chiquillo de siete años) –Para que no nos olvides…
-Shinji- Dice Tomoyo colocándose a la altura del chiquillo.- Jamás podría olvidarme de ti pequeño. – Acariciando su mentón.-Siempre recordare estos ojos preciosos y tus cabellos… y tu gran cariño…
Tomoyo trataba de no llorar pero era en vano observando el rostro infantil abnegado de lágrimas que le devolvía la mirada. Él se abrazó a ella y Sakura tuvo que separarlos pues ambos no querían soltarse.
Sakura añade igual de acongojada.- Escríbeme ¿De acuerdo? No quiero volver a enterarme de nuevos secretos que tengas por ahí. –Ella asiente y se abrazan. Sakura susurra- él no te merece. Quiero que lo sepas. ¿Entendido?
Tomoyo asintió lentamente y los observó nuevamente en silencio. Tamechi vino y anunció.- Ya es hora…- palmándole el hombro y saludando con la mirada a Sakura.
-Bien… Creo que será mejor que me marche ya…
-No creo que sea buena idea que dejes tu coche aquí Tomoyo.
-úsalo. No voy a encontrarle mucho uso en la ciudad. Las giras me tendrán sumamente ocupada.
-Tomoyo.- Dice Sakura emocionada y le abraza con efusividad. – Eres como una hermana para mí.
-Y tu para mi…- Separándose finalmente de ella. –Creo que nos veremos luego…¿No? ¡No te olvides que tienes que visitarme en la ciudad!
-Si- Afirma Sakura – Prometo ir a visitarte. ¡Solo avísame cuando estarás de vuelta de la gira!
-De acuerdo. Despídeme de Shaoran Li.
-Seguro te verá primero que yo en la ciudad…- quitando sus lágrimas del rostro. Sin más palabras que decir Tomoyo se dirige al autobús deseando de todo corazón que tuviera su final estilo novela romántica: que Touya llegara cuando se sube al coche; que le dijera que era la mujer de su vida. Que la amaba… que no se fuera… que lo sentía…
Volteó una vez más, para despertar de aquel sueño: Touya no iría. Así que armándose de valor, subió al coche y la puerta fue cerrada por el conductor para segundos después, arrancar por el camino observando por el vidrio de atrás a su mejor amiga y aquel chiquillo quien le había robado el corazón.
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----------------- Dos meses después…
-¡Increíble! – Chillaba la chica de ojos esmeraldas sentada con su novio en un elegante restaurante de la ciudad. -.¿Que hiciste? ¿Aceptaste?
Shaoran le informaba en aquéllos instantes como una importante agencia de detectives de la ciudad y todo el país le ofrecía un alto puesto en la corporación. Shaoran había pasado los últimos dos meses investigando un caso complicadísimo de robos de armas con cooperación de la policía y todo había concluido con el éxito del grupo de la Ley y el Orden y apresando a los criminales. Ya mas tranquilo había ido por Sakura a su pueblo natal a pasar unos días de descanso con Sakura, dando una oportunidad al hermano de la misma a conocerlo un poco más.
¿Conclusión? Jamás le simpatizaría a Touya Kinomoto. Cuando estaban juntos en el mismo lugar siempre se respiraba un aire de intranquilidad. Shaoran no podía evitar ser mirado con cierto recelo… y él respondía a esas miradas por igual.
Sakura significaba mucho para él y no dejaría que alguien como su hermano, se interpusiera entre ellos. Además una de las cosas que garantizaba el éxito de su relación con o sin el apoyo de su hermano, es que Sakura no se dejaba amedrentar por su actitud. Y el hecho que Touya se la pasara casi todo el día enfrascado en el trabajo ayudaba a sus momentos de estar a solas.
Sakura hablaba de todas las cosas que le ocurrían en el trabajo, en la vida o en la vida de sus amigas… y Shaoran no se cansaba de escucharla: con una sonrisa tenue en sus labios le escuchaba narrar todas las peripecias que les ocurría a todos a su alrededor sin caer en el chisme.
-A propósito…- Dice el varón en un momento que Sakura le contaba acerca de que Eriol se encontraba fuera de la ciudad y Katsumi se había marchado con él. – Supe que tuvieron una ceremonia por la iglesia. Finalmente como debía ser…
-Fue hermosísima…- Suspira la ojos verdes. -¿Cómo lo sabes?
-Me encontré con Eriol en la ciudad. Según me contó estaba allí terminando algunos asuntos para irse de Luna de Miel con Katsumi.
-Así es. Armaron la boda en cuestión de una semana. No se como lo hicieron pero les quedó hermosa. Fue la comidilla de la región…
-Debiste verte hermosa con tu traje de dama…- Le dice el sujeto sonriéndole.
La chica se sonroja para añadir.- Pues eso decía Havid. – Aclara para que Shaoran le entienda.- El Amigo de Nakuru.
-¡Ah! ¡El árabe!
-Así es.
-Eriol me habló de eso cuando le pregunté por su prima. –Sonriéndole con confianza.- ¿Quién habría creído que Havid era un Príncipe de Arabia?
-Todos le creímos un mero comerciante. Pero me dijo Katsumi ahora que estuvieron en Arabia unos días que vive en un palacio enorme cerca de la playa. Nakuru vive como una reina y la boda será dentro de unos meses. Nakuru tiene que aprender primero unas cuantas costumbres de Arabia y el idioma para poder contraer matrimonio.
-¿Cómo Nakuru cayó en eso? Me dijiste que lo odiaba.
-¡Y así era! Pero ni Katsumi o yo nos explicamos. El sujeto es muy prepotente y algo dominante. – Encogiéndose de hombros.- Según Touya es precisamente lo que Nakuru necesitaba…
Shaoran guardó silencio hasta el postre y el café. Hasta que por fin dijo.- ¿Tomoyo estuvo en la boda? Después de todo Katsumi es su hermana… o media hermana.
-Así es. Estuvo en la boda. Pero solo duró una hora y algo…
-¿Y?
-¿Qué?
-¿Qué pasó con ella y Touya?
-Simplemente no lo se. Creo que ni siquiera se hablaron.- Suspira Sakura algo entristecida.- Tomoyo cantó una bellísima canción en mitad de la ceremonia que nos hizo a todos llorar y suspirar. Incluso a los novios quienes no se resistieron a abrazarle a mitad de la ceremonia matrimonial. Touya sin embargo… Touya evitó a toda costa verse con ella… sin embargo, no le quitaba los ojos de encima. Finalmente Tomoyo se fue. Me contó que estaba en mitad de la grabación del disco y se dio la escapada para ir a la boda –Negando con su rostro.- A veces quisiera abofetearlo.
-No niego que yo también- Pasando su mano por la quijada donde aun le dolía a veces al recordar los golpes de los cuales fue victima.- ¿Algún pariente de Katsumi, estuvo presente?
-No. – Negó con su cabeza. – Su madre estuvo con nosotras mientras se colocaba el traje de novia pero se quedó a solas con ella unos instantes. En verdad fue una sorpresa para todos que estuviera allí.
Una sorpresa pensó Shaoran. Una sorpresa preparada por Eriol. Gracias a la amistad entre el detective y el empresario, no tardaron mucho para dar con la madre de Eriol. Para Shaoran fue una sorpresa que ambos se reconocieran mutuamente durante la reunión que tuvo lugar unos días antes de la boda. Shaoran no sabía de donde se conocían con anterioridad, pero no dudaba que se sorprendieron bastante al verse nuevamente.
-Katsumi me contó que su mamá la extorsionaba. – Habla Sakura repentinamente.- No trabaja… siempre le exigía que le mandara dinero. Por eso era que vivía en aquella pensión y manejaba tal coche. Su mamá le exigía dinero cada vez que se veían y ella no podía negarse. Era su mamá.
-Supongo que así es. Todos tenemos un deber con los padres aunque estos no se lo merezcan.
-Me da pena por ella. Nunca tuvo lo que se merecía… es tan buena persona…
-Opino lo mismo. Siempre se sintió culpable por lo que pasó con Tomoyo y sus padres. ¿Has sabido si Tomoyo y ella han seguido en contacto?
-Creo que si. No se bien… - Afirma dubitativa. – Tomoyo me ha escrito al correo y llamado en par de ocasiones… claro al teléfono de la joyería. No me ha dicho nada concreto acerca de Katsumi. Y por otro lado Tomoyo se mantiene muy ocupada.
-El grupo se ha hecho más famoso que nunca. La vida secreta de Sakura Monohui ha sido un éxito… eso le ha traído montones de solicitudes de entrevistas y conciertos. No hay un solo canal que no cambie en donde no se hable de la cantante más misteriosa de todos los tiempos.
-¡Ni que lo digas! Yo no tuve descanso por una semana corrida con los tabloides llamándome para una entrevista.
-Supongo que si. Nadie ha podido esconder nada de los tabloides como lo hizo Tomoyo y ellos se están vengando de cierta manera- Afirma con seguridad. - ¿Molestaron a tu hermano?
-Al menos no se dejó molestar. Se marchó por una semana a acampar río arriba… se llevó a Shinji con él…
-Así que… estuviste una semana solita… ¿Qué habrás hecho con ese tiempo de libertad? – Pregunta Shaoran con una sonrisa seductora.
-Ay no se… en verdad… creo que salí con dos o tres sujetos…- sonríe coqueta.
-.¿Alguien a quien conozca?
Sakura niega con su rostro y aproxima su cabeza al rostro masculino para rozar sus labios con lentitud y ternura. Ya después de unos momentos de intercambio de besos cortos y superficiales ambos se separan: Ella con un sutil sonrojo en sus mejillas mientras él acariciaba sus mejillas con ternura diciendo.- Este color si que te queda bien…
-Sha…Shaoran…- Murmura ella extasiada.
-No quiero pensar que te sonrojabas así con alguien más en mi ausencia.
-¡No he tenido tiempo de nada! Estoy entrenando a la nueva dependienta de la joyería y esto toma tiempo.
-Cierto. ¿Cómo te va con ello?
-Bien. Por lo menos es tan inteligente. No tan eficiente como Katsumi pero está aprendiendo.
-¿Katsumi te ha dicho si vuelve a trabajar contigo?
-Eso creo. Eriol no le impide trabajar…- sonriendo mas añade.- Creo que lo volvería loco si no la deja trabajar.
-No dudo que así sea.
-Además ella insiste en pagar la mitad del coche que Eriol le regaló como obsequio de bodas. – Negando con su cabeza- La muchacha es incorregible.
-Supongo que si, pero Hiragizawa sabe lo que hace. Buscará la manera de convencerla. Aunque tenga que trabajar para él o Nakuru.
-Dudo que Nakuru vuelva pronto por lo que la tienda también ha caído en la administración de Empresas Hiragizawa- Cambiando el tema añade- ¿Qué harás al final? ¿Tomarás el trabajo que te ofrecieron en la ciudad…?
-Es un cargo muy importante.-Analiza en voz alta.
-Bastante…- Afirma Sakura dándole la razón.
-Muchas horas de trabajo. Demasiadas responsabilidades. – Dice con la palma de Sakura entre sus manos y haciendo círculos en ella con su pulgar. -Más de las que tengo ahora…
-Entiendo. Nuestros momentos para vernos se reducirían…- Dice Sakura con cierta tristeza reflejada en su rostro y sus pupilas.
-Exacto. Tengo demasiadas cosas que perder en caso que aceptara.
-Es algo para pensar.
-Si. No quisiera perderme la oportunidad de…- sacando del bolsillo de su chaqueta unos sobres y los colocó enfrente de Sakura. – Vacacionar – Encogiéndose de hombros añade con cierto rubor. – Una vez Katsumi regrese… podrá hacerse cargo de la joyería.
-¿Cómo lo sabes?
-He hablado con ella. Y con Eriol. Están de acuerdo que ella te reemplace en tu ausencia- Extendiendo los sobres hacía Sakura y dice con una mirada conspiradora- Ábrelos.
Sakura toma los sobres en sus manos y los abre para leer su contenido. Estupefacta observa sorprendida a Shaoran unos segundos después para decir.- Son… Son dos pasajes… a China.- Observando finalmente el rostro de Shaoran.- ¿Quieres que…
-Vayas a China conmigo – Admite entrelazando sus manos con las de ellas- A Conocer a mis parientes… unas cortas vacaciones. ¿Qué dices?
Sakura no se lo creía ¿Estaba a punto de Embarcarse a China con Shaoran? ¿A conocer a sus parientes?
-¡Es increíble! ¿Acaso …
-Lo estás pensando demasiado.
-.¿Que dirá Touya? – fue lo único que pudo articular.
-Tal vez le haga bien.
-¿Cómo dices?
-Se que adoras a tu hermano Sakura. Pero un buen tiempo a solas, le hará recapacitar. Desde que Tomoyo y él rompieron has estado ahí para él.
-El me necesita.
-El necesita a Tomoyo. Y tú necesitas tu vida. –Le dijo con firmeza.- Admiro como te preocupas por él pero es momento que Touya se embarque en su propia vida. – Sakura seguía notándose insegura y Shaoran insiste hablándole despacito y cerca de su rostro.- Creo que ya es hora que Touya se independice de ti… y te aseguro que una vez que lo haga recapacitará.
-¿Crees que él y Tomoyo vuelvan?
-Sakura: Pude ver el día de la golpiza que Touya y Tomoyo tienen un entendimiento que pocas parejas lo tienen. Él si estuvo tan seguro de casarse con ella es porque en verdad la ama. No dudo que ella lo ame más de lo que se merece tu hermano… pero… unos días solo lo harán reconsiderarlo.
-¿Qué pasó con Monohui?
-Aun no hay noticias de él. Pero lo siguen buscando.
-Es increíble que él se confabulara con alguien para hacerle daño a Katsumi.
-Y a Tomoyo también. Encontrar las huellas del sujeto que era su cómplice fue un golpe magistral. Encontramos esas huellas en la caja fuerte de la joyería y también en el vehiculo de Katsumi. Ambos enfrentan cargos.
-¿Crees que salió del país?
-Si sabía lo que le convenía, claro que si- Afirma Li seguro. – Eriol mientras tanto tiene unos guardaespaldas alrededor de Katsumi y he hablado con el representante de la banda de Tomoyo; mantendrán una vigilancia notable alrededor de ella pero no para desesperarla.
-He sabido por Tomoyo que en donde ella graba hay una vigilancia bastante palpable pero está demasiado ocupada para preocuparse por ello.
-¿Y Tu hermano?
Sakura se encoge de hombros pero no duda que aquella tristeza en Tomoyo y en su hermano sean razones palpables para el cabezota de Touya tomar una decisión y volver con su amiga.
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El día estaba bien frío pero aun así, dejaba la nota encima de la mesa del comedor. Sus ojos infantiles escudriñaron la repisa encontrando el frasco donde Sakura usualmente guardaba el cambio de la casa y lo tomó colocando en este, también gran parte de su mesada y lo insertó en la mochila cerrándola.
Touya se había ausentado por el fin de semana para resolver su situación con el banco de perlas, dejándolo con Sakura. Excusándose que se sentía mal, Shinji se quedó en casa mientras Sakura salió con Shaoran Li a buscar un medicamento a la farmacia. Tendría bastante tiempo para irse en autobús. Ya cuando saliera, Sakura y Shaoran no podrían hacer nada.
Cuando llega finalmente al pueblo, toma un autobús que lo lleva a la parada de buses a las afueras del pueblo. Compra un boleto y muchos lo miran extrañado pues es muy pequeño para estar comprando tarifas pero se escucha tan convencido que le venden lo que quiere.
Sentado en una banca saca de sus pertenencias una revista y comienza a ojearla. Allí dice que Sakura Monohui y su banda se encontraban grabando su nuevo disco. ¡Dos meses sin ver o saber de Tomoyo! Había hablado con ella un día que llamó al móvil de Sakura: Tomoyo se escuchaba triste. Pero afirmaba cuando el chiquillo tomó la llamada que seguía siendo su mejor amigo siempre.
Aquello fue suficiente para tomar las medidas necesarias en sus propias manos, a cualquier precio.
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Sakura llega a la casa acompañada de Li y observa a su alrededor no viendo a Shinji delante del televisor. Shaoran se queda al pie de las escaleras mientras Sakura sube a buscarle. Al no encontrarle se dirige a Shaoran declarando.- No está arriba… -Mostrando su consternación. - ¿Dónde estará?
Shaoran frunce su rostro y ambos se dirigen a la cocina para encontrar la nota encima de la mesa. "No se preocupen por mi. Voy a donde Tomoyo. PD. Tomé tu móvil. Shinji"
-¡Lo voy a matar! – Declara Sakura releyendo el mensaje. Shaoran lo toma en sus manos.
-Después que tu hermano lo mate. Tenemos que llamar a Tomoyo.
-Creo que está de gira. No creo que llegue a verla. ¿Cómo sabrá buscarla? ¡Es una ciudad enorme!
-Calma.- Dice Shaoran tratando de tranquilizarla. –Si tomó esa decisión es porque está muy seguro de lo que hace.
-¡No podemos depender de eso! ¡Hay que comunicarse con las autoridades! ¡Ir a la parada del autobús!
-¿Crees que alguien le venderá un boleto de autobús a un niño de siete años? –Pregunta Shaoran inquieto pero más calmado que ella.- Llamemos a la comisaría y vamos a buscarlo: tiene que estar cerca ¿no?
Mientras los adultos meditaban un chiquillo se pone de pie. Cuando el bus llega, Shinji lo toma y duraría unas ocho horas en él para luego montarse en otro autobús.
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-¿Dices que viene para acá?
-¡Eso te estoy diciendo! – Reclama Sakura por el teléfono a su mejor amiga. Shaoran conversaba con un amigo policía de la ciudad.- Compró un boleto de autobús. Según la encargada, hará escala en otro sitio y de ahí está en camino hacía la ciudad.
-¿Por qué no detuvieron el autobús?
-Shaoran no lo creyó pertinente: Shinji podría asustarse y extraviarse. Entonces sería peor. Dice que es mejor que termine su recorrido.- Dudando un instante.- . ¿Podrías ir a recogerlo a la parada? ¡Estamos muy preocupados!
-Claro que si Sakura.- Promete muy preocupada por el chico. -¿Qué dice Touya de todo esto?
Sakura duda unos instantes y finalmente responde.- Aun no lo sabe.
-¿Cómo es posible?
-Está río arriba. La señal de los teléfonos no llega allá. Tomoyo: por favor cuídalo. Tomaremos un autobús inmediatamente Touya llegue a casa.
-¿Shaoran Li vendrá por él?
Sakura observó a Shaoran un instante.- Si. Pero ahora mismo no hay autobuses funcionando. Tendremos que esperar a mañana.
-Entiendo. Salgo ahora mismo a buscarlo.
-Tomoyo: un millón de gracias.
-No es problema Sakura- Colgando la llamada.
Tomoyo salió de aquel estudio de grabación explicando adonde iba y rogando que la información proporcionada en la estación de autobuses fuera certera sobre la hora de llegada de Shinji. Portando una gorra deportiva y chaquetas grandes, se dirigió a la estación rogando que nadie la reconociera y se colocó unas gafas de sol grandes. Cuando el chiquillo descendió del autobús, Tomoyo sintió un respiro de alivio al verlo sano y salvo.
Sorprendido el chiquillo quien si reconoció a la mujer, corrió a su encuentro y Tomoyo se abrazó a él como si hubieran pasado vidas desde la última vez que lo vio. Shinji feliz de volver a ver a esa mujer solo le pregunta.- ¿Tía Sakura te llamó, cierto?
-Si, me llamó- Separándose de él y revisándole con ímpetu.- ¿Estás bien? ¿No te ha pasado nada? Parece que no has comido nada… que alegría me da verte- Abrazándole nuevamente con fuerza.
-A mi también… Tomoyo… me estás sacando el aire…- Sintiéndose falto de oxigeno ante el aferre de la joven.
-¡No sabes el susto que nos has dado! No solo a mí: Sakura está al morirse con tu escapada.
-No fue una escapada- Dice a la mujer separarse del chiquillo.- Solo vine aquí a hablar contigo. – Añade con una seriedad algo intimidante.
En ese momento el estomago del chiquillo gruñó y se avergonzó. Tomoyo toma su mano y declaró,.- Vamos a comer algo. Luego vendrás al estudio conmigo pues estoy grabando.
-¡Al estudio! ¿Con los de la banda? – Viéndole asentir y agrega- ¡Eso es fantástico! Vine con una revista con una entrevista a ustedes y más noticias. ¡Sería fantástico conseguir sus autógrafos! Perdí el compacto que me firmaron aquella vez tu y Tamechi.
-¿Qué lo perdiste?
-No se. Creo que papá me lo escondió.- Declara ingenuamente caminando al lado de Tomoyo hasta el coche y pregunta.- ¿Y este coche?
-Me lo prestaron en la disquera- Abriendo la puerta del pequeño compacto. Pronto estaban en una cafetería a unas dos cuadras de la disquera. El chiquillo pidió hamburguesas con patatas y una malteada. Cuando termina de comer Tomoyo le pregunta- ¿Sabes como se pondrá tu papá cuando se entere que no estás en casa?
-Pretendo regresar antes de que se de cuenta… - Dice con un tono tan serio que Tomoyo por un instante se lo creyó.
-¿Ah si?
-Si, tengo que volver para mañana en la noche. No creo que Tía Sakura le diga que no estoy. ¡La mataría si supiera que me escapé estando ella a cargo de mi cuidado!
-¿Sabes? Creo que eres tan perspicaz que podrías bien cuidar de Tu tía Sakura y no viceversa.
-También lo creo a veces. – dice el niño con una sencillez que aturdía a Tomoyo. –Oye Tomoyo ¿Es verdad que ya no quieres a papá?
La sonrisa que adornaba el rostro de Tomoyo se borró. Ella interroga- ¿Quién te dijo eso? ¿Tu papá acaso?
-No. No papá- Encogiéndose de hombros.- Papá casi habla de nada. –Tomando una patata en sus manos y untándole ketchup.- Aunque creo que… ¿Tú sigues queriendo a papá, cierto Tomoyo? – Atrayendo su mirada de manera espontánea.- Es decir… ¿No estás molesta por lo que te hizo? Tía Sakura dice que es un patán y debió de remedir sus errores pero ya conoces a papá. No da su brazo a torcer.
-No estoy enojada con tu papá. Estoy triste.
-¿Por qué?
-Porque no me quería como yo lo quiero a él.
-¿Qué hablas? ¡Pero si está loco por ti!
El chiquillo con aquello atrajo todas las miradas a su alrededor. Tomoyo se abochornó y Shinji bajó su cabeza apenado.
-Shinji: tienes que ser adulto para…
-No me vengas con eso tú también Tomoyo. Es la misma historia que usa conmigo en casa- Agrega haciendo un puchero y bajando su mirada- Me subestiman porque no he llegado a la pubertad.
Tomoyo no puede reprimir una risa ante aquel comentario. –Bueno fuiste capaz de venir en autobús hasta aquí.
-Es cierto. Y me admirarán por eso luego que me quiten el castigo una vez regrese. Pero no para asuntos entre hombres y mujeres- Dice dejando su vaso de malteada sobre la mesa.- Tomoyo ¿Por qué no quieres ser mi mamá?
Tomoyo buscó su mano sobre la mesa y la colocó sobre las pequeñas en un gesto de cariño. Shinji indagó su mirada para escucharla decirle.- Nada me daría mas gusto. Pero sabes que el yo quererlo, simplemente no basta.
-Tomoyo…- hipa el chiquillo mostrando unos ojos sollozando y se rasca la nariz con un gesto de nerviosismo declarando.- Lamento que papá sea un tonto.
-No digas eso…
-Si lo es. Tía Sakura siempre lo dice. ¡Si había que verlo el día de la boda de Katsumi con Hiragizawa! Te miraba con unos ojos… Tomoyo… ¿Si él te lo pidiera…
-No lo hará…
-Si te lo pidiera. ¿Lo perdonarías?
Tomoyo sonrió apenaba con el chiquillo: desearlo no bastaba solamente. Tenía en verdad que ver el padre del chiquillo.
Y era un hombre que simplemente no quería perdonarle.
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-¿Cómo pudo escaparse Sakura? Se supone que la adulta eres tú. – Le reclama el moreno a su hermana con la nota que este dejó en la casa. Touya había regresado antes de lo anticipado para descubrir si Sakura y ese "condenado chino" estaban viéndose a escondidas cuando él le dijo que no se vieran mientras la casa estuviera a solas.
Si se encontró con Shaoran: pero también con la sorpresa que su hijo se había marchado solo a buscar a Tomoyo. Aquello no le cayó en gracia una vez Sakura le explicó que no era una broma mal sana ni nada por el estilo.
-¡Y lo soy Touya! – le responde frenética su hermana.- ¡Pero como puedes ver, tu hijo tiene mente propia! Y la edad también. ¡SE fue y punto! Hizo lo que debiste hacer semanas…
-¡Tu también le diste ese ejemplo!
-.¿Ah si? ¿Y cuando si se puede saber?
-¡Cuando te escapaste a verte con ese condenado chino!
-¡No hables de Shaoran de esa manera! Tú tienes la culpa de que esto pasara. Si te hubieras ido a buscar a tomoyo, nada de esto habría pasado. Shinji estaría arriba haciendo su tarea o durmiendo.
-¡Y tu debiste darle parte a las autoridades desde ayer!
-No lo hice porque Shinji podría asustarse si veía a los policías…
-Pues lo hará cuando me vea a mí. Porque cuando lo encuentre se quedará sin revés.
-¿Acaso te has vuelto loco? ¡No le pegarás a mi sobrino solo por hacer lo que debiste hacer hace tiempo!
-¿Crees que no lo se con un demonio? ¿Crees que para mi ha sido sencillo quedarme sin hacer nada y no ir por ella?
-Touya…
-¡LA AMO SAKURA! La amo con todas mis fuerzas y soy tan terco que me niego a creer lo que siento aquí… - Señalando su pecho.- ¡Pero simplemente no voy a permitir que me haga añicos el corazón! No de nuevo…
-No sabía que habías amado a Kaho.
-A Kaho no- Dice algo a la defensiva pero sentándose. –Estaba enamorado antes de Kaho. -.Sakura lo observaba notando de debajo de esa coraza orgullosa y prepotente existía un hombre de carne y hueso que probablemente se lamentaba de la pérdida de la única mujer que había amado jamás. –Fui un estúpido… - Pasando sus manos frenéticamente por su rostro. – Un completo idiota. La alejé de mí porque simplemente no le encontré sentido a estar juntos.
-¿Te avergonzabas de ella?
-No. Me avergonzaba de mi mismo.- Dice Touya con ironía. – "Enamorado de una muchacha que podía ser tu hermana menor" o peor aun "Alguien que era la mejor amiga de mi hermanita menor"
Sakura escuchaba aquello sorprendida. Sus ojos mostraron su estupor ante su relato. Finalmente cuando analiza todo y el silencio cae entre ellos interroga.- ¿Tomoyo? ¿Era la chica que amaste en aquel entonces?
Touya asiente en un profundo silencio. Sakura observaba el arrepentimiento que se filtraba en su mirada.
-Tienes que pedirle perdón.
-No es tan fácil. Me lo ha dado tantas veces…- suspira.- Una vez mas no funcionará.
-Funcionará.
-Que tonterías dices. Lees demasiadas novelas románticas.
-No eres un hombre perfecto Touya. Eso estamos claros. Pero si eres el hombre perfecto para ella. – Touya miró a sus ojos verdes y la seguridad que le irradiaban le llenaban de un extraño deseo: Deseo que sus palabras fueran verdad. –Ella te ama… Habla de la misma forma que lo has hecho… como has hecho conmigo- Poniéndose de pie.- Ve a donde ella.
-Es muy tarde.
-No. Aun no. Tomoyo te quiere hermano. Por alguna extraña y loca razón que nunca terminaré de comprender.- Dice instándolo a ponerse de pie. –Ahora mismo iremos a la ciudad…
-Sakura.- notándose inseguro.
-No me hagas rogarte- Dice ella con firmeza. -¿La amas? ¿La sigues amando? ¿Darías tu vida por ella?
Touya analizó un instante lo que Sakura le decía. Si la amaba. La seguía amando y creía que nunca pasaría aquel sentimiento. Y definitivamente daría su vida por ella.
Porque Sakura tenía que ser mas intuitivo que él no lo entendía. Tal vez porque creció siendo una chica llena de ilusiones y sumamente feliz. Igual él, pero había siempre algo en su personalidad que difería de la de su hermana. Tal vez el hecho de siempre haber tenido sentimientos contradictorios dirigidos a cierta mujer de ojos azules: sentimientos que colocaban a su corazón y su lógica en discusiones interminables; Entre el amarla y si él merecía que ella le amara.
El hecho que aquella mujer fuera una artista de notable renombre destruyó aquello. ¿Qué tenía un cazador de perlas para ofrecerle a una mujer que parecía tenerlo todo en su vida? ¿Qué podría él ofrecerle?
Nada. Pero él tampoco perdería nada intentando una vez mas conseguir el perdón… y tal vez, ganando algo más…
Touya pregunta con lentitud. -Sakura ¿Tienes su dirección?
Ganar al amor de su vida.
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El timbre sonó y Tomoyo se levantó buscando su bata de dormir en la habitación en penumbras. El semi lujoso apartamento de dos habitaciones se hallaba sumido en la oscuridad cuando ella se dirigía mientras se amarraba la bata sobre su pijama y a la par ella iba encendiendo luces.
-¿Quién es? – Pregunta para no abrir la puerta sin escuchar quien era.
El tono de voz casi le hace desmayarse.- Soy yo. …- una pausa que pareció siglos antes de escuchar.- Touya.
Tomoyo casi se cae al suelo sino se sostiene por el pomo de la puerta. Nerviosa al instante comenzó a debatir si abrir o no la puerta.
Pasó un minuto antes de que Touya escuchara la mujer abrir la puerta y notarla en sus ropas de dormir y el cabello algo enmarañado mientras él estaba con pantalones negros de vestir, zapatos cerrados, camisa blanca y sobre estas un abrigo negro largo.
Para Tomoyo se veía tan guapo como siempre. Tomoyo percibe el aroma de una colonia masculina que le inunda sus sentidos.
-¿Puedo pasar? – Pregunta después de admirarla unos segundos.
Tomoyo se ajusta más su bata contra su cuerpo y se hace a un lado. – Eso depende si vienes a ocasionar una guerra.
Touya pasa por su lado notando Tomoyo que tan alto era el sujeto. ¿O siempre fue así?
"Contrólate por todos los cielos. Parecieras una colegiala" piensa la mujer al cerrar detrás de él la puerta.
-Vine en son de paz. ¿Dónde está Shinji?
-Dormido. No durmió en un día completo y está sumamente cansado. - Touya nota la elegante estancia del lugar: sofás blancos en piel. Mesa de cristal en el centro de la estancia. Mas allá un comedor lujoso de ocho sillas y cuadros muy contemporáneos por doquier. No parecía ser el mismo lugar donde podía vivir Tomoyo Daidouji. Tomoyo trata de atraer su mirada preguntándole.- ¿Acaso piensas llevártelo esta noche?
Touya observa a su alrededor no respondiendo su pregunta: Simplemente se limita a contemplar todos los muebles y adornos que hay en el lugar. No encontraba nada allí que le relacionara con la mujer delante de él.
-¿Touya? – Pregunta ella al verlo distraído y dice cruzada de brazos.- ¿Acaso me escuchaste?
-Creo que no. – Admite – Lo siento… pero no.
Tomoyo frunció el ceño. ¿Acaso Touya se disculpaba?
-¿Aquí vives?
-Así es.
-¿Desde cuando?
-Dos años más o menos.
-No se parece a ti. – Le comenta sorprendiéndole.
-¿Cómo sabes sino se parece a mi? No hace mucho me dijiste que Sakura Monohui no era Tomoyo Daidouji. – Añade con acidez.
Touya le miró con intensidad, robándole el aliento a Tomoyo… y el lo sabía.
-Pareciera que vivieras atrapada en una máscara.
Tomoyo se aturdía con sus comentarios cada vez más. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Acaso no podía esperar a la mañana siguiente para ir por su hijo?
Carraspeando Tomoyo dice a duras penas.- Tu hijo duerme. ¿Por qué no vienes mañana por él?
-¿Qué pasa Tomoyo? Pareciera que me tienes miedo. – Alzando una ceja perspicazmente.
-.No, no… yo no te tengo miedo. ¿Qué te hace decir que tengo miedo de ti?
-Tu actitud. – Responde con simpleza- Pareces asustada.
-La última vez que nos vimos dijiste cosas muy fuertes- Responde con firmeza no descruzándose de brazos. –Como puedes entender no quiero mas guerra. No necesito más problemas.
-Yo tampoco. Pero ya dije que no vine a pelear. Vine a recuperar a mi hijo.
-Se que es tu hijo. Pero él me tiene estima. ¿Tonto de su parte? Tal vez, pero tonto de mi parte también: lo adoro.- Dice comenzando a sollozar. - ¿Crees que es fácil para mi…
-Lo entiendo. Pero quisiera que…
-¿Quieres que, Touya? – Le corta a la defensiva y recuperando el control.
-No se. – Responde finalmente.
-Tu hijo duerme ahora mismo. Ven mañana por él. -Dirigiéndose a la puerta para abrirla. Pero en el intento su mano quedó sobre el pomo de la puerta y la de Touya sobre la de ella.
Tomoyo sentía su aroma masculino entrelazado con la colonia y el calor de su cuerpo. Su figura entre el cuerpo de él y la puerta de madera le estremece el cuerpo y el alma.
-No he podido olvidarte… no puedo olvidar… - Murmura él para que ella le escuchara. Tomoyo sentía su corazón latirle a martillazos en su pecho. – Quisiera con tantas ganas borrar todo lo que dije de nuestras vidas, Tomoyo. No puedo competir con tu vida ahora…
-Nadie te pidió que competieras Touya. Yo ya había tomado mi decisión. – Añade ella en un susurro.
-No puedo brindarte la vida que tienes siendo estrella de rock. – Declara retirando la mano de Tomoyo del pomo de la puerta y estrechándole contra la de él: jugaba sensualmente con sus dedos haciendo círculos cortos con su pulgar contra la piel de la palma de ella. –Apenas soy un cazador de perlas. De un pueblo pequeño y no muy conocido.
-Lo se. – Dice ella apoyando la cabeza contra la madera y agachando su mirada: sentía sus ojos arder. Y su piel electrificada por el roce masculino. –Pero yo… yo siempre… te vi diferente. – Haciendo una pausa para controlar su inminente nerviosismo.- siempre te admiré… te quería a pesar que… bueno… -Tartamudeaba.
Touya lentamente la volteó de frente a él buscando su mirada. Y la encontró: aquella mirada azulada llena de esperanza y al mismo tiempo, de un amor infinito que le fascinaba y le hipnotizaba. Aquellos labios que podían hacerle suspirar un millón de veces su dulce nombre. No podía decir que ella miró a otro de la manera que siempre le miró a él.
Sabía que significaba en la vida de Tomoyo.
Y lo que ella significaba en la de él.
-Quisiera decir tantas cosas… - Murmura él bajando su rostro contra el de la chica.- Si me lo permitieras… pero luego…- finalmente rozando sus labios con los de ella momentáneamente pero para sentir un gozo indescriptible del cual no tuvo ninguno en mucho tiempo: al besarla sintió como si finalmente su vida tuviera sentido de ser y su futuro estuviera incluido al de ella.
Tomoyo respondió sus besos por unos momentos para luego retirarse y huir a su agarre. -¡No! No Touya- Alejándose de él e interpuso uno de los sofás del lugar entre ella y él. –Tienes que irte…
-¿Por qué?
-¿Por qué? ¿Acaso lo preguntas? –Cruzándose de brazos. – ¡No tengo fuerzas para más Touya! ¡Para que me hales y me empujes cuando acabes conmigo! Ya simplemente no tengo las fuerzas para pelear.
-Yo no vine para pelear. – Declara con un tono de voz calmado pero a la vez algo abatido. –vine a…
-¿A que?
-Vine…
El silencio cae entre ambos por unos instantes. Touya suspira resignado tratando de poner sus ideas en orden. No se escuchaba nada en aquel departamento más que sus respiraciones.
Finalmente Touya replica.- Merezco tu rechazo. Lo se pequeña. Se que es el castigo que merezco. Pero mi vida es una total confusión sin ti. Es peor que años atrás. – Le confiesa con arrepentimiento.- No comprendo tu vida ahora. Jamás podría darte todo lo que tienes aquí…
-¡Lo que tengo aquí no soy yo, Touya! No dice nada de quien soy. De acuerdo, me gusta cantar. Pero no es lo único en mi vida. ¿Acaso nunca comprendiste que yo prefiero una vida tranquila en una casa pequeña alrededor de personas a las cuales amar? El dinero no siempre compra la felicidad. En mi caso y el de mi familia, siempre te mantiene rodeados por escándalos. Mira el resultado de mi vida: Acusada de asesinato, la traición de mi padre, la muerte de mi madre, la ingratitud de mi tío. Todo dado por el dinero. A mi el dinero no me importa.
-Lo se…
-¡No lo demostraste aquella noche!
-Lo se.
-¡No lo sabes! Aun así me lastimaste. Dos meses han pasado… ¿Acaso no lo comprendes? ¡Para que decidieras venir aquí, tu hijo debió de venir aquí! ¿Qué te dice eso?
-Mi maldición es ser un orgulloso Tomoyo- Dice Touya no defendiéndose pero sus ojos mostraban tanto remordimiento. –Aquel día que te propuse matrimonio fue el día más feliz de mi vida. Por primera vez me sentía completo. Los demás se percataron de lo que yo jamás fui capaz de notar. Te extraño… la casa se siente vacía sin ti. Ahí es que me di cuenta que mi vida sin ti sería vacía y sin sentido. Yo me siento vacío sin ti… - Haciendo una pausa.- Pero nada es comparado con tu perdón.
Tomoyo permanecía firme en su posición pero su cuerpo estaba relajado escuchando lo que le decía.
-Te pido, por favor… que me perdones… que me perdones por todo lo que te hice. Solo eso… tu perdón… mas nada… me marcho inmediatamente escuche que me perdonas. Pero no exigiré mas nada de ti… no merezco mas nada de ti.
-Touya… - Murmura ella con desconcierto. –Yo… quisiera… es decir…
-.Lo se. No basta con querer el perdón.
-No me malinterpretes pero…- Nota como la espalda de Touya se mantenía recta mientras sus ojos oscuros reflejan un dolor palpable. Quería decir que lo perdonaba. Pero si él era orgulloso ella también tenía un orgullo que fue lastimado con su indiferencia y su orgullo.
Pero el silencio lo decía todo. Por lo menos para Touya: No era tan fácil decir "Te perdono"
Cuando ella giró su mirada al otro lado para no verlo a los ojos el hombre determinó que era el momento de marcharse.
-Entiendo. Créeme que lo comprendo. Comprendo sino quieres saber de mí más. - Touya se volteó y se dirigió a la puerta. Anuncia con lentitud- Vendré por Shinji mañana a las diez. Buenas noches y…- haciendo una pausa.- Disculpa las molestias. – Cerrando la puerta tras él.
---------- Continuará.
Saludos a todos después de un mes de ausencia. Me disculpo culpando a la conexión de Internet que me estuvo dando muchos problemas además de los finales de la universidad. Como pueden darse cuenta ya estamos en la recta final de "Rodeados por el Escándalo" Gracias a todos aquellos quienes se mantuvieron a la par de la trama y los que me brindaban su apoyo mediante sus correos o RR. Gracias infinitas a todos ustedes que me vienen siguiendo desde "Princesa del Cerezo" y quienes me apoyan ahora mismo en "Alguien a mi Medida". Un beso a cada uno y nos leeremos en el capitulo final.
¡Un beso!
