MENTAL

ENLACE AL FIC ORIGINAL: h*t*t*p*:*/*/*w*w*w*.*f*a*n*f*i*c*t*i*o*n*.*n*e*t*/s/6581954/1/Mental

AUTOR: Sara Holmes

TRADUCCIÓN: Han Byul

BETA: Meliza Malfoy & Bellatrix_2009

REDACCIÓN: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...


CAPITULO 21

Vulnerable


— Bueno, seré honesta contigo Potter, esto no lo vi venir.

— Si la hace sentir mejor, tampoco yo — dijo Harry cansado y los labios de McGonagall se arquearon en una débil sonrisa.

— Un poco.

Harry se hundió más en su silla al lado del escritorio de McGonagall, no del todo listo para que la casi relación con Draco fuera examinada por su directora. Apenas si se había despertado hacía una hora y ni siquiera había terminado su desayuno antes de ser llamado a su oficina. Ya había sido lo suficientemente malo pasar veinte minutos defendiéndose de la curiosidad de sus compañeros en la Sala común de Gryffindor mientras trataba de salir; había sido lo suficientemente habilidoso y aún así no había ni siquiera conseguido ir a la clase matutina de Defensa Contra las Artes Oscuras de los lunes. Al menos el desayuno no había sido tan malo. Ron y Hermione habían alejado a cualquiera que tratara de hablarle y ya no recibía más correos de extraños en Hogwarts; desde la guerra, un sencillo sistema había sido creado para liberarlo de la afluencia de correo por parte de sus simpatizantes y admiradores. El sistema consistía en que sólo las personas que Harry había aprobado pondrían enviarle correspondencia, el resto sería desviado y almacenado. La lista de remitentes era corta y Harry estaba considerando seriamente hacerla aún más corta; él no estaba enterado de cuánto sabía el resto de la Familia Weasley sobre su situación actual, pero francamente ahora estaba temiendo el hablarles sobre su rompimiento con Ginny y por, de todas las personas posibles, Draco Malfoy. Últimamente, cada vez que la veía, ella parecía feliz con Dean a su lado, pero aún así Harry no llegó a pensar ni por un segundo que eso podría sacarlo completamente del embrollo que tenía pendiente con el resto de la familia.

— A ver, ¿me puedo atrever a preguntar? — indagó McGonagall, sacando a Harry de sus pensamientos. — Respecto al reportaje en El Profeta, ¿puedes decirme cuánto de eso es verdad?

— Eem... — comenzó Harry, sintiéndose incómodo — Bien... Draco y yo somos... bueno, si.

McGonagall suspiró y lo salvó del problema de tener que tratar de construir oraciones interrumpiéndolo al preguntarle directamente.

— Entonces, ¿ustedes dos están en una relación?

— Algo así — dijo Harry, rascándose la parte de atrás de su cabeza. — No es lo que usted llamaría oficial… aún. Estoy trabajando en ese detalle.

— Pero, ¿cómo fue que esto sucedió en primer lugar? Estoy encontrando esto un poco difícil de comprender considerando el ánimo que ustedes dos demostraron cuando el enlace fue creado.

— Bueno, usted sabe. Siguiendo el nuevo espíritu de la unidad entre casas y todo eso... –dijo Harry, enunciando las palabras que McGonagall había dicho al comienzo de las clases. La mirada que ella le dio, dejó bastante claro que ya lo había notado y que no le parecía del todo divertido.

— No era lo que yo tenía en mente, pero supongo que así tendrá que ser. — dijo McGonagall cansada y Harry escondió su sonrisa mirando hacia abajo, a sus pies. — Lo mejor que había podido esperar, era que ustedes dos detuvieran el tratar de hechizarse el uno al otro.

—Estamos trabajando en eso.

McGonagall ignoró la broma.

— ¿Necesito intervenir? — preguntó con tono serio por un instante. — Podría hablar con los estudiantes si así lo deseas.

— No — dijo Harry con seguridad, sacudiendo su cabeza y sentándose derecho en la silla. — Gracias, pero no. Estaremos bien. Prefiero no atraer más la atención. El Plan es solo ignorar a todos e intentar sobrellevar esto.

— Una decisión madura, si es que puedo ser tan audaz como para decirlo.

Harry resopló.

— No estaba tratando de ser maduro, sólo trataba de que Draco dejara de ser tan gruñón al respecto.

McGonagall frunció sus labios.

— Sí, bueno, de cualquier manera estoy contenta de que estés manejando esto tan sensatamente como las circunstancias lo permiten.

— Solo ha pasado un día — dijo Harry, levemente sorprendido muy a su pesar.

— Sí, y en el pasado un día hubiera sido tiempo suficiente para que ustedes hicieran una escena y rompieran todas las reglas posibles de la escuela. — dijo con aspereza McGonagall y Harry esbozó una sonrisa.

— Buen punto.

— Yo sé que no es de mi incumbencia el preguntar, Potter, pero siento que debo hacerlo. ¿Estás cien por ciento seguro que estás haciendo lo correcto?

Harry hizo una pausa, pensando cuidadosamente.

— Tanto como puedo estarlo — dijo lentamente. — Quiero decir, usted nunca puede estar segura de cualquiera, ¿o sí?

— Él no es cualquiera, Potter. Ustedes tienen mucha historia. Encuentro difícil el creer que puedan simplemente olvidar todo lo que ha pasado.

— Tenemos que hacerlo — dijo Harry. — Debido al enlace. Esto no fue algo elegido; nos hubiéramos vuelto locos el uno al otro si no lo hacíamos.

— Entonces, ¿se han perdonado mutuamente por todo? — McGonagall preguntó lentamente.

Harry sacudió su cabeza.

— No. Pero ahora puedo entender un poco mejor por qué él es de la manera que es. Pondré en espera a Madame Pomfrey para el día en que intentemos hablar sobre su padre.

Los labios de McGonagall se retorcieron en casi una sonrisa.

— Bueno, si estás seguro — dijo ella, cambiando la expresión de su rostro a una más solemne. — La única cosa que puedo decir es, ve por ello.

Harry parpadeó.

— ¿Disculpe?

— Ve por ello, Potter — dijo impaciente McGonagall. — Eso es lo que los jóvenes dicen, ¿no? Que no te importe nadie más, ve por ello y mantén tu cabeza en alto. Y si yo percibo algún pequeño comentario desagradable hacia a ti dentro de las paredes de este castillo, entonces les dejaré muy claro que esto no es asunto de nadie excepto de Draco y tú.

Esta vez Harry no pudo esconder su sonrisa.

— Gracias, profesora.

— De nada. Supongo que esto será para mejor, si estás seguro. Después de todo, Dumbledore siempre dijo que nosotros encontraríamos el amor en lugares inesperados. — dijo McGonagall y Harry se sonrojó, de repente se sintió incómodo, como si sus extremidades fueran muy largas y su corazón muy grande para caber en su pecho.

— Sí. Supongo.

— Bueno, puedes irte — dijo McGonagall, tomando un montón de pergaminos que estaban en su escritorio y también una pluma. — Me atrevo a decir que tienes conversaciones más importantes que ésta y clases a las que asistir.

Harry asintió fervientemente y se deslizó de la silla, golpeando su pierna con el escritorio en su prisa de tomar su mochila y alejarse de la improvisada conversación a la que había sido llamado.

— Gracias, Directora.

Ella asintió, sus ojos aún mirando hacia el escritorio.

— Y algo más, Potter, tengo mis ojos y muchos otros de los alrededores del castillo, sobre Devlin Crowley. Por favor no actúes como vigilante en los corredores.

Harry casi ríe en voz alta con deleitante sorpresa. En cambio, asintió y sonrió mientras dejaba la oficina, tarareando mientras esperaba por la escalera en espiral para descender y que ésta lo llevara de vuelta al corredor. Arrastró sus dedos a lo largo de la pared de piedra mientras se movía, pensando que aún era extraño el ver a alguien que no fuera Dumbledore en la oficina que acaba de dejar. La piedra se sentía fría y suave bajo sus dedos, un recordatorio del clima invernal que todavía rodeaba al castillo en sus paisajes circundantes. En ocasiones todavía se sentía culpable sobre el hecho de que aún tenía escondida la bufanda de Draco bajo sus cobijas; tanto como lo había podido pensar, Draco no tenía otra y el clima se estaba poniendo ridículamente frío.

El monologo interno de Harry se detuvo abruptamente mientras descendía el último escalón de la escalera en espiral, se topó frente a frente con una figura que él no esperaba ver.

Ginny.

Su reacción inicial fue de sorpresa, seguida rápidamente por precaución, ya que no sabía aún por qué ella estaba ahí. Ella se veía diferente, pensó. O tal vez, se dio cuenta que mientras él se acercaba, él sólo la veía diferente. No sentía nada fuera de lo común al verla ahí de pie en frente de él, bastante diferente a cómo se sentía cuando veía a Draco. Todo lo que había cambiado hizo que Ginny pareciera muy lejos de él; como una brecha que Harry ya no podría cerrar.

— Hey — dijo ella, mirándolo mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. — Estaba buscándote.

— Bien, me encontraste — dijo él un poco incómodo, dando unos cuantos pasos por el corredor, así no estaría bloqueando la entrada a la oficina de McGonagall. Ginny lo siguió y caminó un poco más allá de él, antes de girarse para así estar de frente a él nuevamente, apoyándose contra la pared.

— Solo quería hablar contigo.

Harry sintió una sensación de opresión en su pecho. No quería discutir con Ginny en la mitad del pasillo. Estaba cansado de pelear y sólo quería que todo se esfumara para así poder estar con Draco en paz.

— Ginny, realmente no puedo soportar gritos esta mañana. Ya tengo suficientes preocupaciones con lo de El Profeta.

— Lo siento.

Harry se congeló.

— ¿Disculpa, qué dijiste? — se las arregló para decir.

— Lo siento — repitió Ginny. — Por todo esto. Por cómo te grité. No era mi intención decir esas cosas en frente de todo el mundo.

Harry no respondió; estaba tan perdido que no sabía qué decir. Lo que sea que hubiera estado esperando, no habría sido una disculpa. Se había convencido que él y Ginny se mantendrían enojados hasta que Hermione los forzara a hablarse el uno al otro, considerando que ya no tendrían ninguna razón para verse cara a cara, ni siquiera iba a ir a La Madriguera para Navidad debido al enlace y su rompimiento, por lo que no tendría un motivo para verla apropiadamente en un futuro cercano.

Ella suspiró, pasó ambas manos a través de su cabello, retirándolo de su rosto.

— Pensé que tú estabas... No me di cuenta que esto era así.

— ¿Así cómo? — preguntó Harry confundido.

— Tú y... — Ginny se detuvo, su mandíbula se tensó un poco. — Malfoy. No me di cuenta que de hecho fuera algo serio. Pensé que solo te sentías atrapado por todo, teniendo que volver aquí y eso te estaba volviendo loco. Tratando de alejar a las personas. Y luego Seamus y Dean me dijeron que realmente te gustaba él, y luego la foto salió...

— Voy a matar a Seamus — murmuró Harry.

— Yo no lo haría — dijo Ginny con el esbozo de una sonrisa. — Él ha estado defendiéndote. Hechizó a Zacharias Smith el otro día por un comentario que hizo sobre ti.

— Oh.

Y solo con eso toda la ira desapareció. Estar a la defensiva y los malentendidos entre él y Ginny parecían no importar más. Era un peso menos en los hombros de Harry, un peso del cual no se había percatado hasta ese momento. A fin de cuentas, Ginny había sido una buena amiga y a él le gustaría mantenerla como tal, incluso aunque él no fuera a verla de la misma manera de nuevo.

— Deseaba que me lo hubieras dicho — dijo Ginny repentinamente, mirando hacia otro lado a lo largo del corredor. Un grupo de Ravenclaw de primer año estaba de pie al final de éste, riñendo por algo que ellos no alcanzaban a oír. Conociendo a los Ravenclaw, probablemente discutían sobre un libro.

Harry asintió.

— Y yo deseaba que me hubieras dicho que tú querías volver con Dean.

— No sabía lo que quería — dijo Ginny con suavidad. — Estaba segura de que tú y yo... bueno. Pienso que al final era que todo el mundo quería que tú y yo duráramos para siempre. No quería ir a casa y explicarles a todos que estaba con alguien más. De nuevo.

Harry mordió su labio. Podía casi escuchar los comentarios despectivos de Draco con respecto a la cantidad de chicos con los que Ginny había estado saliendo, pero esa no era una opinión que Harry compartía. Él sabía cuán difícil debía ser para Ginny el admitir que estaba equivocada, y aún más difícil el admitir que estaba avergonzada o preocupada por algo.

— ¿Has hablado con tu mamá sobre esto? — preguntó cuidadosamente Harry.

— Algo — dijo Ginny. — Le dije sobre ti, Malfoy y el enlace, y como nosotros no hemos hablado en mucho tiempo... ella simplemente me consoló, sabes cómo lo hace. El discurso "de todo estará bien".

— Ella no estará feliz conmigo, ¿cierto? — Harry dijo con un suspiro.

— No. Pero tú solo tienes que tratar con esto ahora como un amigo de la familia. Las expectativas sobre ti han bajado dramáticamente. — dijo Ginny, medio bromeando. — Soy la única que tiene que lidiar con la peor parte de su sermón sobre como tú serías mucho mejor siendo una parte apropiada de la familia.

— ¿A ella no le agrada Dean? — preguntó Harry.

— Tú le agradas más — dijo simplemente Ginny.

— Lo siento — dijo Harry honestamente. — Si hubiera podido ser diferente...

— Y, definitivamente, ¿no lo puede ser? — preguntó Ginny, su tono audaz desmintiendo su vacilación.

— No — dijo Harry, tomando una bocanada de aire. — No. No puede ser. Si no fuera Malfoy, hubiera sido alguien más después.

Ginny asintió lentamente.

— Probablemente debería estar contenta que esto pasara ahora y no después.

— Sí — dijo Harry.

— Así que, entonces, ¿tú eres... tú eres gay?

— Tú parecías bastante segura de eso cuando me gritaste. — dijo Harry.

— ¿Harry?

— Si — dijo él, mirando hacia sus pies y respondiendo su pregunta adecuadamente. — Lo soy.

Hubo un momento de silencio. Harry estaba consciente que esa era la primera vez que de hecho confirmaba que él era gay. Antes eran movimientos de hombros y unos 'tal vez'. Pero después del encuentro de ayer con Draco y la revelación del periódico... no tenía sentido ser evasivo sobre eso más tiempo.

Ginny suspiró.

— Supongo que ahora todo tiene sentido en una forma algo espeluznante — dijo ella. — Tú siempre lo seguías, mucho.

— A todo el mundo le gusta recordarme eso — murmuró Harry, y Ginny sonrió. Era una sonrisa débil, pero ahí estaba, y era suficiente para dejarle saber a Harry que ellos estarían bien.

— Estás feliz, ¿cierto? — preguntó ella.

Harry asintió.

— Sí, ¿lo estás tú?

Ella asintió lentamente, mirando hacia el suelo.

— Dean es genial. Me entiende más ahora, creo — dijo mordiéndose el labio. — Realmente lo siento, Harry. No fui buena con ninguno de los dos.

— Todos podemos estar confundidos de vez en cuando — dijo Harry. — Yo lo estaba.

Ginny asintió, entendiendo.

— De acuerdo — dijo ella y luego parecía como si ordenara sus pensamientos y sentimientos, agarrando su cabello de nuevo y luego lo miró fijo. — Está bien. Entonces, ¿vendrás a Hogsmeade este fin de semana? Iremos todos juntos ya que es la última vez antes de las fiestas.

Harry tragó en seco, escuchando la invitación. — Iré con Draco — dijo su peso de uno a otro pie. — Solo él y yo, creo.

— Ah, ¿una cita en Madame Pudipie? — dijo Ginny, y Harry tuvo que alzar la mirada y ver su sonrisa antes de darse cuenta que ella estaba bromeando. Él tuvo que sonreír.

— Ni loco. — dijo él. — Una sola experiencia traumática ahí es suficiente para mí.

— Lo puedo imaginar — dijo Ginny, arrugando su nariz. — No exactamente un lugar…

"¿Potter?"

Al sonido de la familiar voz, Harry automáticamente se volteó en su lugar para ver a Draco caminando hacia él. El corazón de Harry saltó contra sus costillas al verlo y mariposas empezaron a revolotear en su estómago. Todos los recuerdos de su encuentro del día anterior aparecieron, causando que el calor aumentara en su cuerpo. Él apenas podía mirar a Draco sin recordar lo que ellos habían hecho el día anterior, como Draco había empujado sus caderas hacia las de Harry, silenciosamente pidiendo más, su boca abierta y los gemidos saliendo de sus labios. Ahí en el corredor, la boca de Draco se alzó casi en una sonrisa como si supiera lo que Harry estaba pensando, y luego desapareció instantáneamente cuando Ginny se separó de la pared para ver a quién observaba Harry, apareciendo Draco a su vista.

— Hey — dijo Harry en voz alta mientras Draco daba otro paso más cerca, sus movimientos de alguna manera precavidos y su expresión ahora denotando sospecha.

"Te estaba buscando"

— Hola — dijo Ginny detrás de Harry, obviamente sin percatarse de la conversación que no podía ser escuchada por nadie excepto Harry y Draco. Draco no respondió; sus ojos se posaron en ella y se entrecerraron un poco, lo suficiente para que Harry lo notara y se sintiera algo alarmado por eso.

— ¿Qué sucede? — se apresuró a preguntar Harry.

— Estamos excusados de Defensa — dijo Draco, sus ojos finalmente dejando a Ginny y viendo directo a los ojos de Harry. — Es Oclumancia Avanzada y obviamente no sería bueno que estuviéramos ahí.

— Cierto, genial — dijo Harry, aún al borde y preguntándose si Draco iba a decir algo horrible a Ginny. Draco no respondió, así que Harry habló de nuevo, tratando de romper la tensión que se había creado en el corredor. — ¿Tenemos que hacer algo más en lugar de eso?

"Bueno, iré a la biblioteca", dijo Draco, su voz normal."Trabajaré en el ensayo de Defensa. Debería dejarte aquí para que sigas tu pequeña y acogedora reunión, ¿no?"

Se volteó antes de que Harry pudiera responder, caminando de vuelta por donde había aparecido, con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón. La felicidad que Harry había sentido inicialmente al ver que venía de Draco había desaparecido para ser reemplazada por irritación y otra emoción que Harry no podía descifrar.

— ¡Draco! — gritó Harry exasperado. Se volteó hacia Ginny, quién se veía desconcertada.

— ¿Debo entender que dijo algo por medio del enlace? Porque lo que acaba de pasar no tuvo sentido para mí.

— Sí – respondió él distraído.

— Ve por él — dijo Ginny con una sonrisa pálida. — Dile que deje de ser un imbécil.

— Gracias, Ginny — dijo fervientemente Harry. — Hablaré contigo luego, ¿de acuerdo?

No esperó a que ella le respondiera; en vez de eso corrió hacia Draco y llegó a él rápidamente, no estaba muy lejos del corredor en qué habían hablado. Si tuviera que ser honesto, sospechaba que Draco estaba esperando a que Harry fuera tras él; su paso no era tan apresurado como en otras ocasiones en que Draco había intentado genuinamente alejarse de Harry.

— ¿Qué pasa contigo? — preguntó desconcertado jalando a Draco por el hombro.

"Sólo no quería interrumpir su pequeño momento de reconciliación",dijo Draco, sin mirar a los ojos a Harry y con un tono amargo. Harry entonces comprendió inmediatamente y de pronto se dio cuenta de lo que era el extraño sentimiento que él pudo sentir a través del enlace.

— ¡Estás celoso!

Draco se tensó y Harry deseó haber tenido el tacto de no decirlo tan bruscamente y en voz alta.

"No lo estoy", respondió acaloradamente Draco. "Puedes hacer lo que quieras"

Harry puso sus ojos en blanco y tomó el jersey de Draco en su mano y lo jaló acercándolo lo suficiente para poder besarlo. Draco hizo un sonido de sorpresa en su garganta y separó su boca de la de Harry.

— ¿Qué estás haciendo?

— Tú dijiste que podía hacer lo que yo quisiera — dijo Harry simplemente. — Yo quería hacer eso.

Draco puso sus ojos en blanco en respuesta.

— Idiota. Cualquiera podría vernos. Estamos en el maldito corredor.

— Creo que ese barco ya zarpó, ¿no crees? — dijo en tono seco Harry. — Ahora, ¿dejarás de ser gruñón o tengo que arrastrarte a un salón de clases abandonado para animarte?

Un ligero sonrojo apareció en los pómulos de Draco, y mordió su labio, tratando de esconder una sonrisa que no quería que Harry viera.

"Estás cogiendo el paso rápidamente, ¿no?"

"Aprendo rápido"

Draco sonrió ante eso. Harry sonrió también, sintiéndose complacido consigo mismo. Parecía que él era bueno en esto de hacer sonreír a Draco. Una combinación de "importarle lo que él decía y mostrarle a Draco exactamente lo que él quería", parecía estar funcionando bien, añadiéndole también una porción de bromas y maldiciones por parte de ambos. En pergamino su relación parecía imposible, pero fuera, en el mundo real, de alguna manera estaba funcionando.

— Ven, vamos a la biblioteca. Espera — dijo él, frunciendo el ceño y agarrando de nuevo el jersey de Draco — ¿Estás usando dos jersey? — preguntó con desconcierto, viendo otro borde negro y verde asomarse debajo del cuello del jersey que tenía en su mano.

— Hace frío — dijo Draco defensivamente, alejando la mano de Harry mientras Harry se reía deleitado. — Y alguien ha perdido mi bufanda.

— Que bastardo — dijo Harry fingiendo simpatía y Draco lo golpeó con su hombro en un costado.

— Idiota. Aún estoy enojado contigo.

— ¿Por la bufanda?

— No, por merodear por ahí con la Weasley — dijo Draco, entre exasperado y petulante. — No me importa que hables con cualquiera excepto ella.

Harry se inclinó y lo besó de nuevo.

— Ella sólo estaba preguntando si iría a Hogsmeade con todos este fin de semana — murmuró. — Le dije que iría contigo.

— Cállate, yo no he dicho que iré aún — respondió Draco, empujando a Harry y caminando de nuevo hacia el corredor, con su mentón en alto.

Harry sonrió de lado, sacudiendo su cabeza en señal de exasperación. Desgraciado idiota melodramático, pensó, resignado al hecho que incluso los insultos en su cabeza ahora salían más de forma indulgente que en un tono burlón. Siguió a Draco a la biblioteca y no dijo una palabra mientras Draco hacía su camino a través de las estanterías hacia la parte de atrás de la sala. Draco se detuvo en la sección de Aritmancia Antigua, al lado de la mesa en la que se habían sentado antes, era una señal de lo lejos que ellos habían verdaderamente llegado, que ellos solo compartieron una mirada antes de sentarse y empezaron a sacar sus útiles de las mochilas.

Desde el momento en que se sentaron, Harry no pudo evitar darle miradas a Draco a través de la mesa. Ahora ellos estaban solos, el resto del mundo y El Profeta parecían estar a millones de millas de distancia y Harry estaba capturado por la urgencia de arrastrar a Draco hasta la parte de atrás de la biblioteca y repetir el encuentro de ayer.

— Quería hablar contigo de algo y de cualquier forma ya estamos aquí — dijo Draco, sacando a Harry de sus recuerdos. Lo cual probablemente era algo bueno; la biblioteca realmente no era el lugar para colocarse calientes y molestarse pensando sobre lo que él podría hacerle a Draco en las esquinas recónditas del castillo.

— ¿Si? — preguntó Harry, forzando a su mente a concentrarse en la conversación. Se las arregló para no señalar el hecho de que Draco podía hablarle en cualquier momento y en cualquier lugar en el castillo; era muy temprano en la mañana para ser pateado en las espinillas.

"Mi madre me escribió esta mañana".

Harry aspiró una bocanada de aire. Demonios. Él se había casi olvidado por completo de Narcissa Malfoy y cómo serían sus pensamientos sobre la situación. Él solo la había visto una vez desde la batalla final y por lo que había escuchado, ella se había convertido en una reclusa, ya que raramente dejaba la Mansión. ¿Estaría enojada por el enredo de Draco con Harry? ¿Siquiera sabía que Draco era gay? Él sabía que Draco amaba intensamente a su madre y cualquier cosa que ella tuviera que decir acerca de la situación significaría mucho para Draco.

Un suave sonido lo distrajo y miró hacia el frente para ver a Draco pasándole cuidadosamente a través de la mesa, un pedazo de pergamino doblado. Lo tomó y lo abrió lentamente, tomándose su tiempo para leer la elegante letra que cubría la página.

Querido Draco:

Pienso que no es muy necesario para mí el expresar el porqué de esta carta. Estoy conmocionada debido a que lo último que escuché de ti era que tú y Harry Potter habían dejado de pelear. Sin embargo, este no es el momento para mí de recordarte que me gusta saber lo que pasa en tu vida con más detalle de lo que normalmente me proporcionas en tus cartas.

Por favor, envíame una lechuza de vuelta tan pronto como sea posible para que me digas lo que realmente está sucediendo contigo, particularmente lo que está pasando contigo y Potter. Estoy renuente a creer las palabras del Profeta, pero la foto habla por sí misma, a menos que sea una elaborada farsa. He recibido solicitudes por parte de El Profeta y otras publicaciones, inquiriendo sobre mi opinión acerca del asunto. No es necesario decir que las envié sin respuesta alguna.

Si lo que El Profeta dice es verdad y estás de alguna manera románticamente envuelto con Potter, se cuidadoso. Hay personas que aún querrían hacerte daño simplemente por tu nombre. No pienso que Potter sea una de esas personas, pero pese a lo que yo piense, asegúrate de estar a salvo y que sus intenciones son buenas.

Te amo y no temas en decirme la verdad. Si todo es demasiado para ti, ven a casa para las fiestas y arreglaré con la Directora el que regreses hasta que sea necesario disolver el enlace.

Tu Madre.

— Bueno, no sé qué pensar de eso — dijo Harry en voz baja, pasando la carta de vuelta. Draco la tomó y la deslizó dentro de su bolsillo dejando escapar un bufido.

— Lo sé — susurró. — No puedo creer que ella haya usado la frase 'románticamente envuelto'. Estamos lejos de ser románticos como puedes ver.

— Querrás decir que tú estás lejos de ser romántico como puedes ver — dijo Harry y luego tuvo que ahogar un quejido en consecuencia de la inteligente respuesta de Draco ante esa declaración. Aparentemente no era muy temprano para ser pateado en las espinillas, después de todo.

"¿Aún no le has contestado?", preguntó Harry, inclinándose para sobar su pierna antes de volverse a sentar derecho y tomar su pluma.

Draco se acomodó en su silla, apoyándose en el espaldar y cruzando sus piernas por sus tobillos.

"No. Quería preguntarte primero."

"¿En serio?"

"No actúes tan sorprendido", dijo secamente Draco. "Esto te afecta a ti también. Y tenía que asegurarme de si tus intenciones son buenas antes de asegurarle a mi madre que no me lanzarás desde la Torre de Astronomía."

"Tu sentido del humor es realmente inapropiado algunos días", dijo Harry, frunciéndole el ceño desde el otro lado de la mesa.

"Bueno, ¿qué puedes hacer?", respondió Draco encogiendo sus hombros elegantemente, levantando su propia pluma y jalando su pergamino hacia él, haciendo un sonido de impaciencia ya que éste se había quedado atorado debajo de uno de los muchos libros que él había sacado de su mochila. Era realmente como trabajar con Hermione algunas veces.

"¿Qué puedo hacer?", respondió extrañado Harry. "Adelante, respóndele. Dile a tu madre que mis intenciones son completamente honorables."

"Espero que no."

Harry se sonrojó y le dio una patada a Draco quien lo miró como si tratara de no reírse. Bueno, era agradable, pensó Harry sarcásticamente. Una pista de que Harry estuviera avergonzado y Draco se veía como si fuera sido golpeado por un maldito hechizo de alegría.

"Idiota. Quiero decir que puedes sentirte libre de decirle lo que tú quieras."

"¿No te importa?"

"No. Pienso que a ella le gustaría saber."

"Pero…", Draco se detuvo, meneando su pluma entre sus dedos. "Olvídalo", suspiró, dejando caer su pluma y frotándose la cara. "Urgh. Qué no daría yo por olvidarme de mi bendita madre por un minuto."

Harry se detuvo por un momento y luego decidió dejarse llevar por el impulso que de pronto se apoderó de él. Sonrió de lado, bajando su pluma y levantándose.

"Calculo que puedo ayudar con eso", dijo él, extendiendo su mano a Draco para que la tomara y ladeando su cabeza en dirección a los pasillos que se encontraban tras ello.

Draco lo miró y luego sonrió de lado en respuesta, tomando la mano de Harry y dejando que este lo jalara fuera de su silla. Harry miró a su alrededor y vio que la biblioteca estaba desierta hasta donde podía ver y luego rápidamente llevó a Draco a los pasillos al fondo de la biblioteca.

"Llevándome al pasillo del fondo, ¿eh Potter?"

"Cállate, idiota, o no conseguirás nada de mí", dijo Harry mientras se deslizaban más en la oscuridad del pasillo, un hormigueo recorría su espina dorsal. Se detuvo cuando sintió que estaban bien escondidos y sintió que Draco envolvía sus brazos alrededor de su cuello.

"Oh, cálmate. Me gusta este nuevo e improvisado Potter que no está tan tenso como para besuquearme en la biblioteca".

Harry pudo sentir la respiración de Draco sobre su rostro y sonrió. Se sintió excitado, mareado y un poco arriesgado, y estuvo a punto de estremecerse por la anticipación de pensar en compartir más besos con Draco. Lo único que lamentaba era que no podían hacer nada más que besarse en su actual ubicación; después de ayer él estaba curioso por probar más cosas nuevas. Desapareció ese pensamiento de su mente justo antes de inclinarse para capturar la boca de Draco, amando la forma en que la respiración de Draco golpeaba su pecho antes de que él le respondiera el beso a Harry, presionándolo contra la estantería que estaba detrás de él.

"Creo que a mí también me gusta."

"¿Estás despierto?"

Harry parpadeó, bajando el Mapa de Los Merodeadores a sus sábanas. Él había estado ociosamente viéndolo antes de irse a dormir, siguiendo el camino de La Dama Gris. Desde que la vio en el mapa después de regresar a Hogwarts, notó que con cada noche que pasaba ella se había estado moviendo más y más fuera de su ala en el lado oeste del castillo, algunas veces cruzando los senderos de otros fantasmas. Era agradable para Harry ver que el final de la guerra estaba teniendo repercusiones positivas para todos, no solo para los que estaban vivos.

También había estado reflexionando sobre Narcissa Malfoy, preguntándose si ya ella habría recibido la carta de Draco. Draco no le había mostrado lo que él había escrito como respuesta a su carta y había golpeado a Harry con un libro cuando Harry había intentado leerla mientras él la escribía. Él solo se había dignado en decirle a Harry que le había dicho a su madre que ellos eran 'amigos con potencial de ser algo más'. Para Harry, eso sonaba tan ridículo como la palabra 'novios' y era demasiado evasiva para su gusto. Ellos eran prácticamente una pareja, así que, ¿por qué Draco no dijo solo eso?

Se preguntaba por qué Draco quería saber si él estaba despierto. Sus emociones habían estado subiendo y bajando y esparciéndose a través del enlace durante todo el día, empezando con sentimientos de melancolía y tristeza, inestables y abruptos. Para la hora del almuerzo había estado más relajado e incluso había estado a punto de disculparse con Harry por su mal humor. Esta noche había sido un torbellino de diferentes emociones, algunas buenas y algunas malas. Harry no sintió que fuera bueno preguntarle a Draco cada vez que él tuviera un cambio de humor, así que prefirió adivinarlo. Podían haber sido personas preguntando por el artículo del Profeta, estrés por sus tareas, enojo con Parkinson, o incluso — Harry tenía pavor de pensarlo — otro altercado con Crowley.

Estaba esperando que Draco se abriera y le dijera voluntariamente por qué se estaba sintiendo tan inestable, en lugar de que tuviera que sonsacarle las cosas después. Y además, si todo lo que estaba haciendo Draco era enojarse con sus amigos, Harry no estaba muy seguro de querer saberlo en todo caso.

"¿Harry?"

Harry pensó, Mierda, demasiadas preguntas sin suficientes respuestas.

"Sí, lo siento. ¿Estás bien?"

Hubo una larga pausa y Harry medio miró el Mapa de Los Merodeadores mientras el punto que pertenecía a Nick Casi Decapitado se acercaba al perteneciente a La Dama Gris.

"Dijiste…", la voz de Draco sonaba dudosa y luego el terminó su oración apresuradamente, sus palabras empujándose unas a otras. "Dijiste que te dijera si alguien me hechizaba de nuevo."

Harry dejó caer el mapa y se incorporó en la cama.

"¿Qué? ¿Estás bien?"

"Sí, estoy bien, sólo… ¿podríamos vernos ahora?"

"Sí", Harry respondió instantáneamente. "Estoy en camino. ¿Dónde estás?"

"En el mismo lugar de la última vez."

Harry no respondió. Rápidamente escaneó el Mapa de Los Merodeadores y vio el punto de Draco que estaba en efecto cerca del patio, no en las mazmorras con el resto de los Slytherin. Se sentía ansioso mientras se colocaba algunas ropas y escondía el Mapa de Los Merodeadores debajo de su almohada, se deslizó fuera del silencioso dormitorio y bajó atravesando la sala común, la cual estaba ocupada solamente con dos estudiantes de séptimo año quienes estaban rodeados de libros y que se veían vagamente en pánico.

No se topó con nadie en la corta caminata hacia el patio, aunque muchas pinturas se quejaron por la luz que emanaba de su varita y que llegaba hasta sus marcos. Él los ignoró, moviéndose rápida y cuidadosamente, esperando no encontrarse de frente con Flitch, aunque su temperamento había mejorado algo después de la guerra y si bien Harry calculaba que podría hablar en su defensa para salirse de problemas si lo atrapaban, quería aún así evitar ser retrasado cuando Draco lo necesitaba.

Se colocó su abrigo mientras pasaba por el arco que lo llevaría por el pasillo cubierto hacia el patio. La nieve gruesa reposaba en el suelo y se estaba poniendo cada vez más y más frío con cada día que pasaba. Lentamente, mientras doblaba la esquina, vio a Draco sentado en la misma banca que habían ocupado la última vez, debajo del pasillo cubierto y mirando hacia afuera a través del patio. Al menos el asumía que era Draco; la figura estaba usando un chaleco con capucha, la cual cubría la cabeza.

"Detrás de ti."

Harry habló cuidadosamente para no sorprender a Draco y se aseguró que de hecho era él, ya que la figura volteó hacia él y Harry vio una cara pálida debajo de las sombras de la capucha.

"¿Te encuentras bien?"

Harry caminó rápidamente y se sentó en la banca al lado de Draco, vio un rostro con un ceño fruncido y preocupado. Quería poder ver la cara de Draco, así que alcanzó la capucha para gentilmente bajarla. Draco sacudió su cabeza y Harry lo soltó, desconcertado.

— ¿Draco?

— ¿Prometes no reírte?

Harry se sorprendió e instantáneamente sintió curiosidad y preocupación por lo que Draco estaba escondiendo. Merlín, ¿con qué había sido hechizado? No podría ser nada placentero si Draco había decidido ocultarse usando un chaleco con capucha.

Draco no parecía necesitar una respuesta. Alcanzó la capucha dejando salir un suspiro y con ambas manos la bajó. La mandíbula de Harry cayó y recordó que no tenía permitido reírse, cerró su boca y se mordió el labio.

El cabello de Draco había sido cambiado a negro. Negro, lo cual lo hacía verse tremendamente pálido en comparación a su aspecto anterior. Sintió el sobresalto dentro de su pecho, estaba desconcertantemente pálido con su nuevo color de cabello.

— ¿Quién hizo esto? — Preguntó Harry, sin poder dejar de mirarlo. Pasó sus dedos a través del cabello que caía sobre la oreja de Draco. Era tan suave como siempre pero con un color completamente equivocado. Lo hacía verse totalmente diferente, como si un extraño de un sueño frecuente estuviera sentado al lado de Harry.

— Pansy lo hizo.

— ¿Pansy? — repitió Harry, totalmente sorprendido. — Pero pensé que le gustabas, ¡que te amaba!

— Sí, exactamente — dijo Draco y luego hizo una pausa, mirando hacia el patio. — Me preguntó sobre Hogsmeade y aparentemente fui lo suficientemente idiota como para decirle que iría con alguien más. Debí haber sabido que la muy tonta desgraciada se lo tomaría personal.

Harry sonrió, un sentimiento de dudoso placer lo llenó de miedo.

— Y, ¿quién es la desafortunada persona a la cual le estás infligiendo tu compañía en vez de Parkinson?

— Jódete, Potty.

— Yo, ¿cierto?

— Eres insoportablemente lento algunos días, Potter.

— Parece que tú fuiste lo suficientemente lento para dejar que Parkinson te hechizara — dijo Harry maliciosamente, sosteniendo sus manos en posición de que se rendía mientras Draco lo amenazaba con su varita. — Tranquilo, tranquilo. ¿Por qué no te lo quitas? — preguntó, señalando el color del cabello.

— No puedo. Alguien más tiene que hacerlo y el resto de mis supuestos llamados amigos estaban muy ocupados riéndose.

Harry entendió y movió su varita. Esperando silenciosamente que el hechizo no fuera uno muy tortuoso o complejo, tranquilamente susurró un encantamiento y luego vio con alivio como el cabello de Draco instantáneamente comenzaba a cambiar de negro a blanco, desde las raíces hasta las puntas.

— Listo — dijo Harry y Draco agarró un mechón de su flequillo, jalándolo hasta ponerlo en frente de sus ojos y suspirando aliviado cuando vio el rubio.

— Gracias.

— ¿Por qué negro? — preguntó Harry con curiosidad mientras los últimos cabellos sobre las orejas de Draco volvían a su color normal. Harry definitivamente lo prefería rubio, si se lo preguntaban.

— Solo digamos que fui muy afortunado de salirme del camino antes de que ella me hechizara con una cicatriz y unos anteojos.

— ¿Qué?

"Ten su estilo ya que estas tan obsesionado con Potter" — Draco imitó la voz chillona y Harry se ahogó con su misma risa.

— ¿En serio dijo eso?

— Sí — dijo Draco y lentamente volteó su rostro apropiadamente hacia Harry, la comisura de su boca se alzó en una sonrisa. "Está celosa."

"¿De qué?" preguntó Harry, momentos antes de que Draco se inclinara y lo besara. Harry cerró sus ojos, dejando salir su respiración por la nariz mientras la boca de Draco se movía contra la de él.

"No eres así de estúpido. Piénsalo."

Draco se separó, dando un último y casto beso en los labios de Harry antes de acomodarse en la banca, apoyándose en la pared y mirando hacia la noche.

— Ella siempre pensó que terminaríamos juntos — dijo de repente Draco. — Solíamos ser inseparables. Y luego nos distanciamos un poco.

— ¿Por qué? — preguntó Harry. Draco no respondió por un largo tiempo. Harry siguió el ejemplo de Draco y se apoyó contra la pared, mirando hacia el patio. Todo estaba calmado; no había ni un soplo de viento para revolver la nieve que estaba en el suelo brillando a la luz de la luna. Harry se acomodó más cerca y presionó su costado contra el de Draco, complacido de sentir un pequeño parpadeo de alegría a través del enlace en respuesta.

"Ella siempre hablaba sobre la causa Mortífaga. La guerra", dijo finalmente Draco, su voz estaba muy tranquila, tanto que hubiera sido imposible de oír si estuviera hablando en voz alta y no por el enlace."Ella pensaba que era genial, la mejor cosa que había pasado. Ella sabía que estaría mejor con eso porque ella es una sangre pura. Ella sólo quería ser popular y la chica del momento, ¿sabes? Siempre estaba horriblemente celosa de las chicas de las otras casas, pero ella nunca lo admitiría."

"Así que pensó que, ¿estaría por sobre ellas si Voldemort tomaba el poder?"

Draco se estremeció visiblemente, pero siguió hablando.

"Si. Ella sólo escuchó hablar de ese lado genial de los Mortífagos. Parecido a lo que yo pensaba al principio. Cuando le dije lo mucho que odiaba todo, me llamó traidor."

Harry estaba simultáneamente fascinado y consternado por lo que escuchaba. De repente ya las cosas no eran tan negras o blancas y Draco — bueno, Draco había sido claramente menos que un demonio maldito y más un completo cobarde. Y escuchando todo eso de Pansy... era complicado hablar de eso último.

"¿Realmente lo odiabas?"

"Sí. Me odiaba más a mí mismo por no entenderlo antes. No era mejor que Pansy para empezar. Estaba celoso de todos los que parecían hacer amigos fácilmente. Nunca pude entender cómo hacerlo. Solo era popular en Slytherin cuando era un maldito con las otras casas y yo de verdad quería ser popular. Solo quería ser mejor que todos. Lo suficientemente bueno para mi Padre."

Una tristeza muy grande invadió a Harry ante las palabras de Draco y estuvo seguro casi por completo que era suya. Gentilmente buscó y agarró la mano de Draco, entrelazando sus dedos.

"Desearía que no te odiaras más a ti mismo por eso"

— Detente — dijo Draco en voz alta y tratando de zafar su mano, pero Harry la agarró firme.

— Cállate. Deja de tratar de cerrarte cada vez que dices algo real. Estoy escuchándote, ¿o no?

— Algún día diré algo que no te gustará.

— Sí. Y un día te regresaré el favor. Pero no ahora. Deja de preocuparte.

— Optimista — dijo Draco haciendo una mueca con su labio.

— Tonto infeliz — Harry respondió y Draco frunció el ceño. — Mira, lo entiendo. Eras un idiota, pero fuiste mal influenciado por todo alrededor tuyo y debió haber sido duro. Al menos reconociste el hecho de que había otras opciones.

— Pero no siempre las tomaba, ¿cierto?

— No — dijo Harry tranquilo. — No lo hiciste. Pero nadie más lo hizo tampoco. No fuiste solo tú quién tomó malas decisiones.

Había una implicación que reposaba pesadamente en sus palabras y Draco lo miró, su expresión era una mezcla de intriga y cautela.

"¿Quién?"

"Yo para empezar", dijo Harry, "Y muchas otras personas también."

"Me puedes decir si quieres."

Harry no sabía si Draco quería escucharlo por su propio bien o por el de Harry; sospechaba que era un poco de ambos. Draco quería desesperadamente saber que él no era el único que se había equivocado, que no era el único que había cometido errores. Harry sólo quería hablar. Su estómago se retorció mientras pensaba sobre dejar salir algunos de los sentimientos que él había dejado fuera de conocimiento al mundo desde el fin de la guerra. No sabía si era algo bueno de hacer o no.

"Remus", dijo después de un momento. "Lupin. Él se casó con Tonks." Harry sintió los dedos de Draco moverse en los suyos cuando mencionó su nombre. "Fue cuando ella estaba esperando a Teddy y todas estas cosas estaban pasando, y él se fue. Pensó que les haría daño por lo que él era. Así que se fue. Me enfurecí con él. No pensé que estuviera bien abandonar a su familia porque estaba sintiendo lástima por él mismo. Él volvió después, pero aún así él había escogido irse."

Harry parpadeó repetidas veces detrás de sus anteojos.

— Y — dijo en voz alta, tratando de mantener su voz baja. — Esta es la primera vez que hablo realmente de eso desde que sucedió. Y me siento muy culpable por decirte sobre estas cosas de que él se equivocó en vez de hablarte de las grandiosas cosas que hizo.

— Él te enseñó el encantamiento Patronus, ¿cierto? ¿El ciervo? — preguntó Draco suavemente y Harry asintió.

— Sí. En tercer año. Parece como si hubiera sido hace un millón de años. Por cierto, ¿cuál es el tuyo? — preguntó, de repente golpeado por el hecho de que no lo sabía.

— No puedo hacer uno — dijo tranquilamente Draco.

— Oh — dijo Harry, sin saber qué decir y sintiéndose estúpido. Nunca había contemplado que Draco no pudiera hacer un Patronus, con lo que su regreso a Hogwarts en séptimo año con los dementores como centinelas... debió haber sido espantoso, sabiendo que él no podría protegerse contra las criaturas que estaban acechando afuera. Entre eso en la escuela y Voldemort en su casa, el año no pudo haber sido nada placentero para Draco, de ninguna manera, condición o forma.

— Está bien — dijo Draco, sacudiendo su cabeza y tratando de regresar a un estado menos melancólico y más optimista, algo de lo que Harry estaba tanto sorprendido como agradecido. — No son los dementores por los que me tengo que preocupar. Aparentemente lo que necesito es un hechizo para protegerme de Pansy.

Harry rió mientras Draco volteaba hacia él, dejando descansar su mejilla en el hombro de Harry. Harry inclinó su cabeza contra la de Draco, respirando suavemente. Se sintió contento y extrañamente como si hubieran conseguido alcanzar algo realmente enorme, incluso cuando Harry sabía que aún les quedaba mucho camino por recorrer. Compartir sentimientos y recuerdos de la guerra nunca era fácil.

Tal vez sentirse vulnerable estaba bien, en el momento y lugar adecuados. Y Harry pensó, mientras gentilmente pasaba sus dedos por el cabello de Draco y le daba un beso en su frente, respirando profundamente, que con la persona indicada eso para nada sería tan malo.