Natsuki se encontraba estudiando el mapa de Kyohime en su cuarto de armas. Si iba ha hacer esto tenía que hacerlo de la mejor manera posible, era bueno que conociera cada rincón del reino, he incluso otros reinos. En tiempos como estos era lo mejor.

- Cuantos hombres tenemos?- preguntó al general de su ejército.

- Tres mil hombres- informó

- En la caballería?

- No, mi rey, en total...- respondió el general.

El ceño de Natsuki se profundizó

- Como es eso posible!? - exclamó ante el poco poder militar que poseía

- Su majestad...- intentó el hombre

- Da aviso a los habitantes para que se enlisten , no es posible que siquiera tengamos un hombre por cada cinco habitantes! Es una burla!- gruñó- quiero a los herreros del reino trabajando el las armas y uniforme para nuestros hombres! Ahora vete!

El general se precipitó por la puerta con su casco bajo el brazo.

Natsuki rechinó los dientes mirando el mapa. No había manera de que con tan pocos hombres pudiera sostener la defensa de su territorio.

- Maldito cabron! - y el príncipe de Shirongand lo sabía

Y con las elecciones para la cámara de los comunes en puerta, hacer un movimiento sobre el sería lo peor. Queriendo o no, debía esperar.

En la corte, parecía que nada había sucedido, Natsuki esperaba alguna queja; aunque sabía que al final su palabra era Ley. Más no hubo incidente alguno. Natsuki esta interiormente agradecido por eso.

En otra parte del palacio, más específicamente en el salón principal, se encontraba Shizuru, recibiendo lo que sería su primera audiencia pública con sus súbditos , en esta ocasión como la reina.

- Su alteza...- una mujer con escasas ropas se postró ante ella.

Shizuru había recibido en menos de dos horas al menos cincuenta personas, todas con peticiones para que la corona le s ayude en sus tierras o su ganado, un par más querían su apoyo para vender sus productos en otros reinos cercanos, su escriba personal redactaba todo en largos pergaminos para no perder ninguna de las peticiones.

Shizuru se limitó ha asentir a la mujer que mantenía la cabeza gacha.

- Su alteza, le agradezco que me reciba...- murmuró con voz trémula - he perdido recientemente a mi marido...he quedado sola con cuatro pequeño que alimentar...soy muy buena en las labores de la casa...pero nadie a quien he acudido quiere dar a mi y mis hijos refugió...- lágrimas corrían por sus mejillas.

Shizuru pudo ver las mejillas pegadas al rostro de la mujer sus manos casi esqueléticas , esta mujer podría caer pronto en alguna enfermedad. Shizuru sentía su corazón encoger .

Con un ademan de su mano , un guardia en la sala se acercó a ella, asintiendo salió de la sala y pocos minutos después volvió con una pequeña canasta cubierta con un trozo de tela y la depósito frente a la mujer sollozando.

- He aquí comida para tus hijos y tu, no es mucho, pero confió en que bien racionado sea suficiente. Mis ayudantes han anotado tus petición , vuelve en una semana y si aún no has encontrado cobijo tendré una respuesta favorable para su familia, ahora vaya.- alentó Shizuru .

- Le agradezco infinitamente su alteza- dijo la mujer antes de hacer una reverencia más y ser escoltada fuera.

Shizuru hizo la indicación para que dieran paso a la siguiente persona esperando fuera.

La pareja real no fue capaz de encontrar el uno al otro hasta que la cena fue servida, el cansancio se notaba en sus características .

- Como fue la audiencia...- Natsuki fue el primero en hablar. Shizuru limpió la comisura de sus labios y miró a Natsuki en su lugar a la cabeza de la mesa. Y mirando la enorme cantidad de asientos vacíos una realización la golpeó.

- Crro que deberíamos tener un hijo- soltó haciendo que Natsuki se atragantará con un pedazo de cordero.- hoy una mujer me dijo que había perdido a su marido...y es triste, pero al menos tiene a sus hijos para hacer compañía a ella...no estoy diciendo que algo vaya a suceder, dios sabe que lo que ha...- Natsuki le cortó .

- Estoy de acuerdo en tener hijos pronto. - dijo- sin embargo, no voy a permitir que ese incidente vuelva a ser hablado en este reino, los hombres que se han atrevido a desafiar a mi, encontraran en mi a su juez y verdugo, y hasta que ese día llegue, prohibo que se hable de ello.- ordenó dando un gran trajo a su vino.

Shizuru no dijo nada, después de todo, ni siquiera ella tenía la autoridad para cuestionar al rey en público.

Después de eso, se dirigieron al dormitorio , no hubo palabras intercambiadas .

Mientras tanto en la cabaña del bosque, el príncipe de Shirongand reía ante la vista del anuncio en pergamino sobre el enlistamiento de hombres al ejército de Kyohime.

- Tu rey parece algo impaciente- se mofó el príncipe

- Yo no le subestimaría, después de su anuncio en la coronación nos hemos quedado sin hombres, si acaso una docena permanecieron a favor de nuestra causa.

- No podría importarme menos. Con los hombres en mi reino basta. Sin embargo no creo que la gente este muy feliz de saber que su amado rey esta haciendo esto para llevarlos a la guerra, siendo Kyohime un reino pacifista...- sonrió - tus hombres tendrán que encargarse de correr la voz sobre ese pequeño detalle...por mi parte, volveré a mi reino a primera hora. Hay una guerra que preparar.