Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling.
Capítulo XIX
Eran las diez de la noche y Hermione, Harry, Ron y Ginny era los únicos que estaban en la sala común. Ginny no sabía como hacer para que su hermano se fuera dormir para dejar a la pareja sola y así pudieran hablar.
Eh, Ron, necesito que me ayudes con algo.
¿Con que? – Decía Ron mientras jugaba al ajedrez mágico con Harry. Ginny miró a Hermione que le suplicaba que se lo llevara
Con la tarea de... transformaciones.
No puedo, ¿Ves que estoy jugando? Además está Hermione para ayudarte ella no está haciendo nada. – Hermione fue la que miró a Ron pero con una mirada asesina. Se levantó de su asiento frente al fuego, dejando el libro que estaba leyendo y se acercó a los chicos. Ese no había sido el primer intento de Ginny para llevarse a Ron.
Mira y entiende algo Ron. NECESITO hablar con Harry. ¿podría ser que te fueras y nos dejaras solos? Gracias. – volvió a sentarse en su asiento pero seguía mirando a los chicos.
Pero que carácter que tiene tu novia Harry.
Lo sé. – Harry sonrió a Hermione y ella bajó la mirada.
De acuerdo, me voy a la cama. Harry, te me portas bien. ¿entendido?
Me extraña que haga esa afirmaciones amigo. – Luego de unos cuantos minutos más, la sala solo estaba siendo habitada por Hermione y Harry. Él se acercó a ella y reposó su cabeza sobre las piernas de Hermione mientras que ella le acariciaba los cabellos rebeldes. –Primor ¿de que querías habla?
Harry. Primero quiero saber... ¿Me quieres?
¿A que viene esa pregunta?
Solo respóndela por favor.
Te amo Mione, más que a nada en el mundo. Eres mi única familia. Y lo más preciado que tengo. ¿Qué tienes?
Harry. – Hermione sacó de uno de sus bolsillos de la túnica un sobre blanco, no tenía ninguna palabra escrita. – Necesito que leas esto y me digas que opinas. – Harry abrió el sobre y leyó la carta. Se puso pálido de golpe y miraba consecutivamente a la carta y a Hermione.
Mione. ¿qué es esto?
Lo que es Harry. Solo quiero que sepas que no espero que... bueno, que no es necesario que hagas nada yo...
¿Estás bromeando? No puedes hacer l oque estoy pensando que harás.
Pues lo haré. Lo...
Hermione, estás embarazada. – Dijo en susurro. Hermione se asustó hacía mucho que no le decía por su nombre.
Lo se, ¿crees que no? Madame Pomfrey me lo confirmó antes de cenar. Cuando te dejé en el pasillo fue para ir a buscar el estudio. Ginny y Luna me acompañaron.
Pero, eres aún una niña. Diablos. – Harry se levantó del sillón y caminaba en círculos. Esto no lo tenía planeado.
Harry, solo quiero que lo sepas. Lo tendré, quieras o no.
¿Tus padres lo saben? – Le interrumpió Harry.
No, se los diré en Navidad. ¿Harry me escuchas? – Hermione volvió a sorprenderse. – Lo tendré de todas formas.
No lo harás...
No puedes prohibirme tener a MI hijo.
Nuestro Hermione. Y no dejaré que lo hagas sola. Esto es de ambos.
¿qué... que estás diciendo? – Harry se acercó a Hermione que seguía sentada. Harry se arrodilló frente a ella y tocó con su mano la barriga de Hermione.
Estoy diciendo que no importa lo que vendrá, este niño nacerá y será el niño más feliz y sano de todos. Y lo querremos mucho.
Harry. – Las lágrimas de Hermione no se hicieron esperar.
Diablos. Estoy paralizado. Muy asustado para serte franco.
Harry te amo. – Dicho eso ambos se besaron con ternura. Harry estaba recostando a Hermione en el sofá y besando su cuello cuando se frenó de golpe.
¿No lo pasará nada?
No. Por lo menos en los primeros meses.
Seremos muy felices, seremos una familia. – Harry besó a Hermione hasta el cansancio. Él la penetró con suma delicadeza y cuidado. Aún más que cuando lo habían hecho por primera vez. Ahora había un tercero que debía cuidar. Y lo haría con su vida si fuera necesario. Ahora sabía lo que había sentido su padre cuando debió morir para defender a su madre y a él. Y no dudó ni un minuto que él haría lo mismo si era necesario. Casi antes del amanecer Hermione se despertó y levantó a Harry. Debían estar en sus respectivos cuartos para cuando el resto del alumnado se levantara. Con mucha pereza Harry se medio vistió y llevó a Hermione en brazos hasta la puerta de la habitación.
Te amo, Mione. Y ahora también amo a nuestro pequeño milagro.
Harry, eres perfecto. - Harry llegó al cuarto cuando ya estaba amaneciendo y no se le ocurrió ir a dormir. Tomó sus cosas y fue a tomarse un baño. Eso de ser padre será muy difícil. Pero él estaría preparado.
Solo me gustaría que los tres estuvieran conmigo ¿Saben? Los necesito tanto. – Dijo Harry pensando en sus padres y en su padrino. – Me hubiera gustado tanto que conocieran a mi hijo o hija. Se vistió y bajó a desayunar. Casi no había nadie pero no importaba, no podía seguir durmiendo. Se sentó en su mesa, pero la tranquilidad no duró mucho. Varias chicas de distintas casas se acercaron a Harry con gestos de enfado o decepción.
Harry ¿es cierto que res novio de Granger? – Preguntó una de cuarto de Hufflepuff
Pues si,
No puede ser. Es uno verdadero desperdicio que alguien como tu, este con alguien como... ella.
A que te refieres – Harry no había preguntado sino fue más una afirmación. Se paró para encontrarse con un Slytherin de Séptimo. Lo miraba con susto cuando lo vio pararse. – Escúchenme bien todas aquí. Mione y yo somos novios y eso no lo va a poder cambiar nadie nunca ¿Está claro? – Harry dirigió sin fijarse la mirada a Cho Chang que estaba parada en ese grupo de chicas – además creo que tienen mejores cosas que hacer ¿verdad Chang?
Claro Harry. – Todas se dispersaron de inmediato y Harry pudo sentarse a desayunar "en paz" porque en ese momento entraba Ron y Dean hablando con Neville.
Hey Harry ¿Qué sucedió ayer con Herms? – Preguntó Ron con discreción, mirando a Dean y Neville.
No te lo vas a adivinar nunca.
Vamos dime.
Prometes nunca decir nada ¿Verdad?
Lo prometo ¿pero porqué tanto secreto?
Verás, Hermione. Bueno ella está... – Harry bajó deliberadamente el tono de voz haciendo que Ron se acercara más. – Embarazada. Pero no grites – Le dijo tapando la boca de Ron con la mano. Ron había comenzado a decir algo en voz algo alta y gracias a Harry no lo hizo.
Por dios ¿mi hermana lo sabe?
Si, y Luna también. Ellas la acompañaron a donde Pomfrey a hacerse el estudio.
Con razón tanto misterio. ¿Y que van a hacer? – A Harry se le dibujó una amplia sonrisa dando a entender todo con esa mueca. – Te entiendo.
Hola ambos – Dijo Hermione acompañada de Ginny. Harry se levantó, la besó y la levantó en aire haciendo que muchas de las chicas que se acercaron a Harry se dieran vuelta y resoplaran.
Hola hermosa. – Luego de sentarla a su lado y pasarle el brazo por los hombros en forma protectora. Ron miró a Hermione y se acercó a ella. Con cuidado y sin que nadie se diera cuenta le dijo
Felicitaciones Herms. Una gran noticia. – Hermione le sonrió y sonrojó.
Gracias Ron.
Señorita Granger, el director necesita verla. Potter, puede ir usted si quiere también. – Dijo la profesora McGonagal con un dejo de tristeza.
Vamos – Harry tomó la mano de Hermione y se fueron del comedor.
Permiso – Dijo Hermione al abrir la puerta de la oficina de Dumbledore.
Pase señorita, Señor Potter. Siéntense por favor. Lo que voy a comunicarles, no es una buena noticia. Aunque aprovechando que Harry está aquí, debo decirle que su familia se ha ido de aquí. Al parecer no se podían acostumbrar a la vida de la magia. – Sonrió por unos segundos pero luego regreso a su rostro serio. – Por otro lado tengo una noticia triste para usted señorita.
¿Qué es profesor? – Hermione tomó la mano de Harry
Hermione, sus padres. Bueno... fueron atacados por Voldemort. Esta vez, no pudimos llegar a tiempo.
¿QUÉ? No, mis padres no están.
Lo lamento Mucho. Ellos están muertos. En verdad lo siento. – Dumbledore estaba realmente apenado.
Mione, cielo. Tranquila. Todo estará bien.
No entiendes ¿Verdad Harry? Voldemort buscaba algo. y eso lo ha conseguido.
Pero... – Hermione se tocó el vientre.
Harry, no me siento bien.
No, Mione respira. Tranquila.
Harry llévala a la enfermería, la noticia le ha hecho mal
No puede recibir noticias fuertes Profesor ella está, embarazada
Ya lo sé Harry Popy me lo ha contado ayer.
¿De verdad? Pero ahora se está descomponiendo.
Vamos de prisa. Yo te alcanzaré enseguida – Harry cargó a Hermione en brazos y la llevó a la enfermería. Ella se tocaba el vientre pero en un momento Harry sintió que el peso aumentaba. Hermione se había desmayado.
Mione, vamos tranquila, ya llegamos. – decía Harry en medio del pasillo.
¿Harry? ¿qué sucede? Hermione. – La voz de Lupin se escuchó detrás de él y se sorprendió al ver a Hermione desmayada en brazos de Harry. – Harry dame, tengo más fuerza. – Harry le entregó a Hermione y ambos se encaminaron a la enfermería con la chica en brazos.
Vamos amor, despierta, se te hará tarde para tomar el avión. – una muchacha dormía plácidamente sobre una cama muy suave y tibia. El cuarto era demasiado abierto y dejaba entrar la luz del sol por unos ventanales gigantescos. Las cortinas eran blancas pero parecían transparentes por los reflejos del sol. La voz de una mujer se escuchaba desde la ventana.
¿Mamá? – Preguntó la niña de unos diez y seis añosa de edad. - ¿qué hora es?
La hora de levantarse. Pronto saldrá el avión y tu tienes que estar lista para empezar u nuevo año escolar.
Si. – Dijo la chica. Esa era la misma chica de todos los sueños que había tenido Hermione hasta ahora, pero en cada uno la chica iba creciendo en edades.
¿Llevas todo lo que tu abuelo te ha pedido? – Peguntó la mujer. Pero se notaba que estaba algo triste.
Madre, no te preocupes. Sabes que regresaré.
Es solo que. – la mujer volteó a ver a su hija por primera vez desde que había entrado a la habitación. – No entiendo como Albus te ha dejado ser partícipe de todo esto. No tienes nada que ver con...
Madre, bien tu sabes que si tengo que ver. Resulté ser la elegida ¿verdad? la guardiana del heredero y como tal debo protegerlo.
¿pero debes viajar tan lejos de nosotros para hacerlo?
Es un deber que debo cumplir para regresar a casa. – la conversación no continuó su madre salió de la habitación. Dejando a la chica sentada en su cama. Hermione se sintió mareada otra vez. Algo le decía que estaba cambiando. De pronto el escenario en que se encontraba cambió al de otro diferente. Esta vez estaba en un aeropuerto.
Guin Cuídate ¿quieres?
Claro Apolo. Recuerda quien soy.
Eso no te salvará de una desgracia. Que seas su reencarnación no es nada bueno.
Como su reencarnación. Sabes que mi debe es proteger al heredero
Maldigo el día que descubrí que eras la reencarnación de Atenas. Y además la "guardiana del heredero"
Yo también te quiero Apolo. Cuida a mamá y papá.
Por su puesto. - El escenario parecía cambiar otra vez. Hermione ya se estaba hartando de eso. En ese momento todo se aclaró y descubrió donde estaba. La oficina de Dumbledore. La puerta se abrió y esa misma chica entraba por ella.
Abuelo ya llegué.
Que gusto me da verte niña – Hermione se sorprendió Albus Dumbledore era abuelo. Y esa niña era su nieta. Entonces ¿porque soñaba con ella? Y ¿porqué el director nunca le dijo quien era esa chica? – dime algo ¿estás lista?
Si abuelo. Estoy lista. – La puerta se abrió dejando ver a una más joven profesora McGonagal. La chica se acercó a ella y la abrazó. – Madrina. Que gusto. – Pero a pesar de contestar el abrazo la mujer no dejaba de tener ese semblante serio y triste. – No, no quiero ver esas caras de nuevo. Estoy haciendo mi trabajo, mi deber. No solo como Guardiana sino también como parte de la orden del Fénix.
Tiene razón Minerva.
Ya te dije que solo hablaré contigo por problemas de trabajo Dumbledore. – Le contestó la profesora de forma seria.
Madrina, no quiero que estés enojada con él. Yo decidí unirme a la Orden, puedo asegurarte que él intentó persuadirme.
Bien entonces. Comencemos. ¿Sabes los datos?
Si abuelo. Mi nombre será Hermione al igual que mi madre, Granger será mi apellido. Y mi deber es proteger a Harry Potter, futuro hijo de James Potter. Hermione no podía entender lo que estaba pasando. No entendía nada. Dumbledore le había dicho que lo que ella soñaba eran regresiones de algo que había pasado. ¿pero que había sido eso? Una luz invadió el lugar haciendo desaparecer a la niña llamada Guinivege. Todo se volvió una intensa niebla y se perdió en ella.
Era la hora del almuerzo y Harry seguía sentado en una silla junto a la cama de Hermione donde esta descansando. Harry sostenía su mano y su cabeza estaba apoyada sobre la cama semi dormido.
¿Harry? – se escuchó una débil voz desde la cama.
Mione, amor, cielo, princesa – Harry se acercaba a ella con todos los adjetivos que había utilizado para ella en otras circunstancias.
Me gastarás los apodos amor.
¿Cómo estás? Me tenías muy preocupado.
Bien Harry, pero ahora necesito hablar con Dumbledore. Es urgente. ¿sabes?
¿qué tienes? – Peguntó.
No es nada. – Ella se incorporó y besó esos labios que tanto le gustaban. – Pero por favor ve a buscarlo...
No será necesario, ¿De que quería hablarme señorita?
Harry. ¿podrías...
Claro que sí. Luego vendré a verte. – se acercó y la besó en la mejilla – te amo Preciosa. – con ese beso se despidió de su novia y su director.
