Gui: He vuelto. He tenido que pasar por la dura etapa de aceptar que puedo publicar aunque no tenga lectores. Estoy haciéndome a la idea de que quizás FanFiction está más muerto de lo que yo creía. Quizás tenga que emigrar con mis historias si quiero reviews. En fin, de momento vuelvo a las andadas porque la idea no se me va de la cabeza por mucho que lo intente. Intentaré ser regular.

Disclaimer: Los hechos y dichos recogidos en esta historia salen expresamente de la cabeza de nuestro querido grrrr George Martin


Dragones Bailando
o la Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda


El tercer baile
o agua contra fuego

A lo lejos, la línea del horizonte, amarilla de sol naciente, separaba el cielo del mar. Vermax devoraba un cadáver calcinado y Jace se imaginaba que era el de Aemond Ojo Único. En el fondo, poco le importaban Aegon o Alicent o Criston Cole. Su guerra era contra Aemond. Soñaba con cortarle uno a uno todos sus miembros, dejándole su único ojo para que pudiese verlo antes de morir...

–Vamos a por esa flota–, había dicho a sus semillas de dragón. Addam Mares, ahora Velaryon, asintió gravemente y fue a buscar a su dragón. Le siguieron Ulf el Blanco y Hugh Martillo. Ortigas tenía una sonrisa en los ojos. Parecía disfrutar con todo aquello. Jace había perdido dos hermanos, una hermana y una abuela, sin contar a su abuelo el difunto rey, en lo que llevaban de guerra y no le veía la gracia.

Impaciente, saltó sobre Vermax desde las rocas sobreelevadas en las que había estado aguardando.

–Vamos, chica, no hay tiempo para comer–. ¿Cómo podía tener estómago para un festín? Posiblemente le importaba poco la pérdida de Borrasca, o de Arrax, o de Meleys. Ni las había visto, ni se las habían contado, ni lo habría comprendido.

Sin embargo, el dragón captó la prisa de su jinete al vuelo, y aleteó con fuerza. Ya le alcanzarían los demás.

Quizás debería haber esperado.

Eso se dijo cuando se desarrollaron bajo sus ojos los noventa barcos de la Triarquía. Los verdes lysenos, los rojos myrenses y los coloridos tyroshis sabían luchar contra un dragón, y Jace lo notó muy pronto: varias flechas le rozaban los brazos y la espalda, y los escorpiones que le disparaban tenían muy mala pinta.

Pese a todo, Vermax consiguió incendiar una quincena de barcos antes de que llegasen las semillas de dragón. Robaovejas y la chica marrón a la cabeza, seguida de cerca por Hugh Martillo en Vermithor. A lo lejos distinguió a Ala de Plata, montada por Ulf el Blanco. Supuso que Bruma y Addam estarían por allí. Jace sonrió y gritó de júbilo. Ya estaba. Las Tres Putas iban a gritar más que cuando Daemon se hizo Rey de los Peldaños de Piedra.

Los barcos ardían como paja seca, y por todas partes había fuegos azules y naranjas, rojos y dorados. Jace nunca se había sentido tan vivo. Tan cerca del presente.

Entonces salió disparado de la espalda de Vermax y le abofeteó el mar de la Bahía del Gaznate. Fue consciente del bramido de la bestia, pero no entendió qué había pasado. Habían pasado entre dos barcos y todo parecía ir bien... Vermax se hundió en el mar a su lado, creando una ola gigante.

Jace se agarró como pudo a un trozo de barco abrasado. Le quemó las manos, pero era mejor quemarse que ahogarse.

Ni siquiera tuvo tiempo de pensar, ni de entrar en pánico. Sintió un dolor agudo en la pantorrilla derecha, y después en el hombro izquierdo. Lo estaban acribillando a flechas...

El estruendo de la batalla naval más sangrienta de la historia resonó en sus oídos.


Contador de batallas y puñaladas traperas de la guerra:

Verdes: 14 + 3 dragones matados
Negros: 12 + 1 dragón herido

Dos puntos por la muerte de Jace para los Verdes pero un punto por arrasar la flota de las Tres Hermanas a los Negros.


Además, vuelvo con algo bastante fuerte. Voy a hacer publicidad.

Los reviews no salvan al mundo, pero es interesante compartir.

Gui
SdlN