21. Una novedad para Emma Swan

Regina

21 de febrero- Nueva York

-¿Acaso sabes quiénes son los otros invitados?- pregunta Emma, cuando ya estamos de camino al apartamento de Zelena, en el Village

-No sé, pero ciertamente deben ser amantes del medio ambiente, artistas conceptuales, gays, demócratas, intelectuales, entusiastas del cine francés y del arte suco…- respondo, con expresión seria

-¿De verdad?- ella me mira, asombrada

-No, mi amor…No tengo la menor idea. Pero seguramente va a haber algunas personas aburridas discutiendo del problema del calentamiento global y de por qué no hay más directores como Truffaut o Bergman en el cine actual- aclaro, sonriendo, mientras ella estaciona el Mercedes frente al edificio de mi hermana –Y no te asustes cuando, durante la cena, uno de los invitados se levante de repente para declamar algún poema de Baudelaire- añado, destrabándome el cinto de seguridad

-¡Vaya, qué critica y de mal humor estamos hoy!- comenta, también quitándose el cinturón

-Solo pienso que hay un momento para todo. Hay días en que no tengo la menor paciencia para comederas de cabeza y asuntos políticos. Si Zelena no me hubiera molestado tanto para que viniéramos, podríamos estar en mi loft ahora, tiradas en la cama, comiendo dulces, follando y viendo alguna película que no fuera demasiado seria- explico, haciendo amago de bajar del coche, pero ella me sujeta el brazo, impidiéndomelo

-Espera…¡creo que tu idea es más interesante! Sobre todo la parte de dulces y sexo. Ahora tengo ganas de mezclar los dos- dice, con un tono bastante malicioso -¿Qué tal si le decimos a Zelena que algún terrorista ha liberado gas tóxico en tu barrio y no podemos dejar el apartamento en los próximos días?- completa, divertida

-¡Hum…me gusta! Parece el guion de una peli de acción científica. Sin hablar de que cosas así pasan todos los días en Nueva York- bromeo, acercando mi rostro al de ella y besándola.

-¡Nuestro primer beso frente al edificio de tu hermana! Nunca olvidaré este día- afirma, toda romántica con la cabeza pegada a la mía

-Eh, este es un edificio decente. No se admiten besos lésbicos en nuestra puerta. ¡Voy a llamar a la policía!-mi hermana interrumpe nuestro momento íntimo, chillando desde la ventana del segundo piso.

-Podría aceptar que fuera un edificio decente si tú no hubieras sido aceptada en él- rebato y Zel responde sacándome la lengua -¡Cuánta madurez…!- ironizo

-¡Subid ya, solo faltáis vosotras! ¡Dejen el folleteo para más tarde!- sugiere en tono guasón, inclinándose sobre el parapeto de la ventana

Le digo que ya estamos subiendo y cuando pasamos por la portería, Emma observa los pequeños jarrones de cerámica con plantas violetas colgados en la pared pintada de amarillo y comenta

-¡Me gusta el edificio! Tiene una decoración bastante alternativa

-¡Entonces, te va a encantar el apartamento de Zelena! Todo puesto siguiendo el Feng Shui. La mayoría de los muebles son reciclados, incluso las lámparas están hechas con botellas de plástico- mientras hablo, estamos subiendo las escaleras, cada escalón pintado de un color diferente simulando el arco iris –No tengo que decir que ella tuvo una gran participación en la decoración de la parte externa del edificio, ¿verdad?- añado, sonriendo

-Ya, se ve a distancia que Zelena Mills vive aquí-mi novia observa, también riendo

Apenas subimos el último escalón, ya vemos a la pelirroja esperándonos, apoyada en el marco de la puerta

-¡Emma, querida, qué bien volverte a ver!- dice Zelena, simpática –Espero que Regina te haya dicho que la cena será a la moda tailandesa- añade, besándole en la mejilla

-¿Cómo se lo podría haber dicho si tú no me has dicho nada?- me quejo –Por favor, dime que no hemos venido a comer insectos- suplico, temerosa y ya asqueada de pensar en esa hipótesis.

Mi hermana adora las cosas exóticas y desde que viajó a Tailandia vive afirmando que los grillos a la plancha son una de las mejores delicatesen que ha probado en la vida.

-¡No te preocupes, persona de mente cerrada! El entrante será una ensalada de papaya verde. Y como platos principales, tenemos dos opciones: Gaeng Kiew Warn Goong, que viene a ser gambas al curry verde, y el tradicional Khao Pad de pollo, que mi amado Lance me ha ayudado a preparar- habla llenándose la boca de florituras, pero no tengo la certeza de la corrección en la pronunciación

-Entonces, ya podríamos estar dentro y comiendo, y no viéndote ahí parada, exhibiéndote- me burlo de ella, y mi hermana abre una gran sonrisa, dejándonos pasar

Enseguida veo a Lance conversando con Frederick y Kathryn, viejos amigos de Zelena y, así como ella, también abogados y defensores del medio ambiente. Sentados en un sofá, cerca de ellos, están Killian Jones, el muchacho transexual que me señaló en el camping, acompañado de la pelirroja que Zelena señaló como su esposa.

Soy presentada solamente a la joven pareja del camping, pues aún no los conocía personalmente. En cambio Emma es presentada a todos, incluso a Lance, con quien ella siente una afinidad inmediatamente, ya que mi cuñado también es arquitecto y ambos comienzan a conversar sobre arquitectura orgánica.

Un rato después, Ariel, esposa de Killian, se acerca a nosotros tres y pregunta

-Emma, no te acuerdas de mí, ¿verdad?

¡Ah, no! ¡Era solo lo que me faltaba, una ex de Emma como acompañamiento en esta cena!, pienso contrariada.

-Perdona, ¿ya habíamos sido presentadas antes?- pregunta Swan, frunciendo el ceño, y quedo feliz de que no reconozca a la tal Ariel.

-¡Sí! Hace siete años, yo salía con tu hermano David, y él me llevó a cenar a vuestra casa- responde, dejándome aún más aliviada.

En ese momento me pregunto cuál sería la reacción de David si supiera que otra de sus ex ha acabado con un transexual. No consigo evitar una risita irónica al pensar en ello. Pero, felizmente, nadie se da cuenta.

-¡Ah, claro! Aquel no fue uno de los días más felices de mi vida, creo que debes recordar por qué- explica Emma, en tono de justificación

-Sí, lo recuerdo y entiendo que hayas preferido olvidar aquel día. Además, también he cambiado un poco desde entonces- aclara, sonriendo

-¡Queridos, la cena está servida!- anuncia Zelena, cortando nuestra conversación y todos nos sentamos en pequeños pufs alrededor de la mesa estilo japonés.

De modo diferente a lo que pensaba, la cena transcurre de manera agradable y las conversaciones varían desde la posibilidad de que Hillary Clinton sea candidata a la presidencia de los EEUU, hasta asuntos más triviales como las cirugías que Angelina Jolie se está realizando para evitar el cáncer.

Cuando las conversaciones sobre la cirugía plástica y la necesidad de ponerse o no botox ya están en su punto álgido, Zelena trae un licor de cássis a la mesa y sugiere que cambiemos de tema, ya que no llegaríamos a un consenso sobre el asunto.

Mi hermana llena los ocho vasos de bebida, sin embargo, rechazo el licor, ya que me siento con nauseas, posiblemente porque me he pasado la hora de cenar y he comido demasiado de la versión tailandesa de las gambas al curry, que realmente estaban deliciosas.

-Disculpad mi curiosidad, pero ¿cómo os conocisteis?- pregunta Zel, sin mucha delicadeza, cuando les pasa los vasos a Killian y Ariel.

La joven pareja intercambia una media sonrisa y la muchacha bebe un poco de licor, antes de comenzar a hablar

-Hace algunos años desistí de ser médico, y decidí estudiar psicología. Tras licenciarme, empecé a ir a grupos de apoyo a personas transexuales y transgéneros, pues quería especializarme en identidad de género. Killian participaba en uno de esos grupos, y, en esa época, él aún no se había hecho la cirugía de reasignación. Pasamos a vernos diariamente y nos hicimos amigos- mientras habla, Ariel agarra la mano de su marido, que la observa con mirada apasionada –Un día, cuando uno de los otros participantes del grupo, que era transgénero y amigo de Killian, fue asesinado mientras dormía dentro de un autobús, sencillamente porque usaba prendas de mujer y de hombre a la vez, él vino a mi apartamento, completamente por los suelos y, en el intento de consolarlo, acabé besándolo…- relata conmovida –La tragedia nos unió, pues fue aquel día que entendí que estaba enamorada de él, pero tenía miedo de admitirlo porque sabía que ni la propia familia aceptaría nuestra relación- finaliza y recuerdo cómo Cora reaccionó al saber de mi relación con Emma. Supongo que su reacción será aún más violenta cuando descubra que mi novia es trans.

Por algunos segundos, todos en la mesa se quedan callados, sin embargo Zel rompe el silencio al comentar

-Pero, ¿tú familia ya acepta la relación?

-No- responde Ariel con expresión triste –A pesar de que esa intolerancia me duele un poco, ya no me importa tanto como al principio y, además, Killian y yo planeamos tener nuestra propia familia- afirma con una radiante sonrisa en los labios.

-Fred y yo los estamos ayudando en la parte burocrática y esperamos que, en muy poco tiempo, Killian y Ariel puedan adoptar un niño- comenta Kathy, entrando en la conversación

-No tenéis idea de cómo la adopción es un proceso lento y difícil, a pesar de que los orfanatos están llenos de niños que sueñan con formar parte de una familia. Y cuando la pareja no es de las llamadas convencionales, la burocracia es aún mayor- añade Fred, algo abatido

-Pero estoy segura de que conseguiréis encontrar a un niño para esta linda pareja- comenta Zelena, sonriendo optimista –Al final, Frederick y Kathryn Stone son los mejores especialistas en derecho de familia en Nueva York- afirma con sinceridad, alzando el vaso y proponiendo un brindis por toda forma de amor, lo cual es rápidamente secundado por todos los ocupantes de la mesa, incluso yo, que brindo con agua.

Mañana del 1 de marzo, día del cumpleaños de Emma

Estoy preparando la maleta que llevaré a Boston cuando escucho el timbre.

Meto el cepillo y el set de maquillaje en el compartimento lateral de la maleta y corro a abrir la puerta.

Miro por la mirilla y veo a Zelena andando impaciente de un lado a otro.

-¡Qué bien que aún no te hayas ido, pues necesito mucho tu apoyo en este momento!- dice, entrando en el apartamento como un huracán, llevando una bolsa

-¿Qué has hecho esta vez, Zelena? ¡Sabes que dentro de poco cojo un avión para Boston!- enfatizo, de vuelta al cuarto, pues aún tengo que decidir que ropa me pondré en la fiesta del cumpleaños de Emma y David, que tendrá lugar esta noche en Boston.

Recuerdo que todavía no había metido los regalos de ellos en la maleta y abro una de las puertas del armario, cogiendo los dos paquetes.

-¡Creo que estoy embarazada!- suelta, repentinamente, sentándose en la cama

La miro, atónita, y pregunto

-¿De Lance?

-¡No, Regina, del Espíritu Santo!- responde con sarcasmo y me doy cuenta de que su sentido del humor sigue intacto

-¡Por lo menso es de él! Teniendo en cuenta tu sospecha, debes haber follado sin preservativo y podría ser de cualquiera- la reprendo, metiendo los regalos y volviendo al armario para escoger un vestido

-¡Un momento, reina de la sensatez!- comienza, burlándose de mi actitud –No follo con cualquiera sin condón, pero con Lance es diferente. Es mi marido, aunque nuestra relación ya no sea tan estable, a veces, en el calor del momento, nos olvidamos ponernos protección- argumenta encogiéndose de hombros

-¿Qué tienes en esa bolsa?- pregunto, curiosa

-¡Pruebas de embarazo! ¡Para eso he venido!- aclara, con expresión preocupada –No he tenido el valor de hacerlo sola y decidí buscar tu apoyo y comprensión- se justifica soltando la última palabra de modo irónico

Me siento a su lado, tras guardar el vestido escogido en la maleta, y agarro su mano.

-Perdona si he sido grosera, cariño. Pero, últimamente, mi humor está demasiado cambiante…Creo que estoy trabajando mucho y que también necesito terapia- digo, sonriendo y ella me devuelve el gesto –Pero, ¿por qué tantos test?- pregunto, viendo la bolsa llena

-¡Porque pretendo hacer cada uno hasta que salga negativo!- explica divertida –Sabes que no tengo la menor vocación para ser madre…Apenas se cuidar de mí misma, imagínate de un ser tan pequeño que dependerá tanto de mí- añade, asustada

-Pues tengo la certeza de que serías una gran madre…- digo, intentando disminuir sus temores –Pero, puede ser solo una falsa alarma- completo y su expresión se suaviza

-¡Qué Buda te oiga!- exclama, bromista –Bien…No voy a aplazar más lo inevitable- dice, levantándose y sacando uno de los test de la bolsa –Cruza los dedos- pide, de camino al baño, mientras yo la sigo.

Cinco minutos después, escucho un grito eufórico

-¡Negativo!

Zelena me pide otro test y el resultado se repite

-Estoy casi cien por cien aliviada, pero no sé si esa marca que he escogido es de verdad buena…Deberías hacértelo tú también. Si da negativo, tendremos la certeza de que es buena- sugiere, sacando un test de la cajita y pasándomelo

-Eso no tiene nada que ver, Zelena…- replico, desdeñosa –Pero si te va a dejar más segura, lo hago- completo, cogiendo el palito y bajándome las bragas.

Minutos después, aparecen dos rayas rosadas en el palito y nos miramos, asustadas

-Creo que tienes razón en sospechar de la calidad de esta marca- afirmo, sacando el palito del vaso

-Sí…puede ser- dice, medio dubitativa y con aire de desconfianza -¿No quieres repetirlo? Hay más de quince dentro de la bolsa- sugiere, pasándome otro

Lo cojo, ya medio nerviosa, y rehago el procedimiento. Las dos rayitas vuelven a aparecer y se repite por tres veces más.

-Cinco resultados positivos, hermanita…Creo que voy a ser tía- dice Zelena, asombrada

-¡No es posible!- replico, mirando perpleja los cinco palitos en el lavabo del baño

-Realmente…descubrir que estás embarazada de David después de haber cortado con él, y ahora que tu relación con Emma está tan perfecta, es una tragedia- afirma, con voz pesarosa

-¡No, Zelena, no puedo estar embarazada de David! No me acuesto con él desde hace más de cuatro meses y mi barriga estaría apareciendo. Además, siempre usamos condón- argumento, mirando su reflejo en el espejo, ya que mi hermana estaba detrás de mí

Ella abre una enorme sonrisa

-Pues claro…-comienza como si hubiera tenido una epifanía –me olvidaba de que tu novia es una mujer diferente…Estás embarazada de Emma, ¿verdad?- pregunta, mirándome con expresión feliz

-Parece que sí…- balbuceo –Estoy embarazada…embarazada de Emma Swan- repito, divida entre la felicidad ante la posibilidad de estar llevando un hijo de ella en mi vientre y la inseguridad de cómo reaccionará ella ante esta novedad cuando aparezca más tarde en Boston.