Buenas noches a todos jaja. Ya tenemos un nuevo capítulo aquí, se me hace raro lo de no subir tan seguido pero la falta de tiempo es así, intento pasar el poco tiempo que tengo escribiendo aunque me está costando bastante. Necesito escribir para acelerar el fic, tengo ganas ya de escribir todo lo que tengo pensado para este fic y los que ya están pendientes. Si pudiera acababa el fic hoy jaja. Bueno gracias a todos por seguir la historia y por estar ahí. Y gracias a ladydkl por ayudarme y por todo el entusiasmo que pone en su tarea, gracias de verdad.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 21

POV RICK

Toda la noche en blanco, sin pegar ojo, solo pensando en ese beso. Recordando sus cálidos labios sobre los míos. ¡Dios! esto es un infierno. Pegue un salto y salte fuera de la cama. No podía seguir ahí sin hacer nada más que dar vueltas, me estaba a volviendo loco. Cogí mi ropa y fui a darme una buena ducha. Cuando acabe, ya había empezado la gente a levantarse, ya empezaba a haber movimiento por el centro. Yo necesitaba hablar con alguien sobre aquello, mi madre era la mejor para ello. Si solo pudiera hablar con ella… pero no podía y ni siquiera tenía a Jim. Pero ¿qué decía? ¿Cómo iba a hablar con Jim de ese tema? ¿Cómo le explicaba lo que me hacía sentir su hija solo con un beso al que ni siquiera respondí? Hacía tanto tiempo que no sentía de ese modo, que me estaba reconcomiendo por dentro sin poder gritarlo al mundo entero… Tomé una decisión no podía aguantar más. Fui rápidamente y golpee la puerta de la doctora antes de arrepentirme. Antes casi de que me dieran permiso para entrar ya estaba allí en medio, mirándola con cara de un animalito asustado.

- Rick, ¿estás bien? – pregunto asustada por mi irrupción en su despacho.

- Si… no… no sé – era como me sentía realmente, no tenía ni idea.

- No tenemos hoy sesión – me aclaro e iba a seguir, pero la interrumpí - y ahora…

- Kate me beso – le solté antes de que me mandara a paseo.

- ¿Qué?

- Que me beso – le aclare.

- A ver… cuéntame todo esto, aunque no teníamos sesión… dime, siéntate, relájate y me cuentas - se levantó dando la vuelta a su escritorio y se sentó en el otro lado de la mesa, ofreciéndome la otra silla que había al su lado - hoy no soy tu psicóloga, soy tu amiga.

- Gracias, porque es lo que necesito – dije suspirando.

- Aquí me tienes, y ahora suelta lastre amigo - dijo ansiosa.

- Vamos… que se hizo usted psicóloga porque es un poco cotilla ¿no?

- ¿Qué yo…? – Dijo echándose hacia atrás para carcajearse - No lo sabes tú bien - dijo haciéndome reír a mí también - y ahora suelta, ¿qué es eso de que Kate te beso?

- Vera… - empecé a decir.

- Estamos hablando como amigos, tutéame, por favor – me dijo muy seria – ahora no tengo nada que ver con tu doctora.

- Ayer cuando me despedía de Jim, pidió hablar conmigo cinco minutos. Pensé que la había convencido, que no vendría a verme - dije cabizbajo.

- Y eso ¿te molesto? – me pregunto.

- No… si… es que… yo, aunque no quería que viniera, sabía que la echaría mucho de menos.

- Y luego ¿qué paso?

- Me dijo que hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera o incluso me quedara callado cuando viniera a verme no iba a dejar de venir.

-¡Oh dios mío! Qué bonito – dijo juntando las manos a la altura de sus labios.

- Me dijo que necesitaba saber que estaba bien, que con eso le bastaba, entonces yo… me sentí fatal por hacerle pasar por ese mal rato, así que asentí, solo eso… no podía hablar, se me había secado la boca, las palabras no me salían, ella se iba, la vi cómo se iba pero…

- ¿Pero qué? - dijo impaciente.

- Regreso, se plantó frente a mí, se puso de puntillas y me beso – le narre casi emocionado.

- ¡Ays! - dijo sonriendo.

- Pero creo que metí la pata.

- ¿Cómo? – Contuvo el aliento – ¿no me digas que la apartaste?

- No, pero no se lo devolví, me pillo desprevenido y me quedé… me quedé paralizado, me asuste.

- A ver Rick, una mujer preciosa te besa y ¿tú te paralizas? ¡Hombres! Desde luego… - dijo moviendo negativamente la cabeza – A ver, cuando venga a visitarte, demuéstrale que sientes lo mismo que ella siente por ti. Haz algo… lo que quieras, pero no te quedes quieto…

- Es que… ¿y si ella cambio de opinión? ¿Y si ya no quiere…? – estaba tartamudeando…

Yo, que según los periódicos era un Don Juan. Ahí estaba, sentado en el despacho de mi psicóloga, diciéndole que una mujer me había besado y que estaba más aterrorizado que un niño pequeño que no ve a sus padres en el parque. Jamás las mujeres habían tenido ese efecto en mí. ¿Era debido a mi debilidad frente a la ausencia de pastillas? ¿O era porque nunca había sentido lo que estaba sintiendo en esos momentos por Kate?

- Créeme, si te beso es por algo Rick - dijo colocando su mano sobre la mía.

Sonreí porque podía volver a conseguir ser feliz, lo notaba. En este último nunca pensé poder sentir como lo hacía ahora. Kate me había devuelto la vida y tenía que demostrárselo en cuanto volviera… si es que volvía. Sonreí a mi doctora… estaba en buen camino hacia mi curación, ahora tenía fuerzas suficientes para afrontar lo que me esperaba.

POV KATE

No he podido dormir en toda la noche pensando en lo que paso ayer, en ese beso y en… ¿porque tiene que ser todo tan complicado? Pienso y pienso y comprendo que tenía que dar el paso que di. Las palabras de Martha en mi cabeza diciéndome que se lo demostrara que las palabras se las llevaba el viento, que no bastaban, se repetían en mi cabeza y acto seguido allí estaba delante de él y ya no había marcha atrás, le besé con ganas, con todas las ganas que llevaba guardadas desde que le había conocido. Pero luego pienso en que no movió ni un solo músculo. ¿Y si no siente lo mismo? O simplemente puede que no esté preparado y si yo… ¿malinterprete sus palabras? A lo mejor Martha estaba equivocada y sigue esperando a su mujer. Como pude ser tan confiada. Pero luego recuerdo cuando me separé de él, ver su cara de sorpresa, un atisbo de sonrisa y sus ojos brillaban, eso tenía que significar algo ¿no? Seguro que estaba desprevenido, no esperaba mi reacción, o mi atrevimiento. Ahora tenía miedo. ¿Miedo? No, eso era quedarse corto, pánico. Un pánico atroz de verlo de nuevo. Aunque quizá, se sentía igual de raro o asustado que yo. ¿Y si le daba cosa decirme que no sentía lo mismo?

¡Dios mío! Esto era una tortura, me sentía como cuando me fui sola a la universidad, ese miedo a dar cualquier paso fuera de la protección de mis padres. De repente sentí movimiento en la cama y cuando me giré allí estaba mi peque medio dormido subiendo a la cama.

- Hola cariño – le dije saludándolo.

- Hola, "Abu" está haciendo el desayuno. Pero tengo sueño aun - dijo acomodándose sobre mi pecho como cuando era un bebe.

- Dani, vamos a llegar tarde a clase – le dije acariciándole el pelo.

- Solo quiero estar con "Abu" y contigo… por fa mami… - me suplico.

- Venga cariño… - le anime.

- Por fi… -dijo poniéndome morritos. Sabía que tenía que ir al cole, pero habíamos sufrido tanto en este último año que no pude negarme a que pasara con su "Abu" el día. Yo tenía unos días libres después de cerrar tres casos y si podíamos pasarlos juntos seria genial. Así de paso podría aclarar mi dispensa mente.

- Está bien, pero solo por hoy.

- ¡Bien! – dijo haciendo un gesto de haber ganado la partida.

- Te quiero - dije levantándome y cogiéndolo como cuando era un bebe. Nos fuimos a la cocina para desayunar, ahora solo quería pensar en mi familia, ya habría tiempo para pensar en él, en ese maldito beso y en cómo sería la próxima vez que nos viéramos.

Tras acabar el suculento desayuno que había preparado mi padre para celebrar su salida y de paso el que Dani no fuera al colegio, decidimos irnos al parque a dar un paseo, hacia un día precioso ¿Qué más podía pedir? Deje a Dani jugar con otros niños y me senté con mi padre en un banco.

- ¿Qué tal estás? – le interrogue

- Mejor que en mucho tiempo – respondió sonriendo con todo su rostro.

- Me alegro - dije cogiéndole una mano y apretándosela en señal de alegría.

- Yo estoy feliz de volver con vosotros dos. Ahora lo hace bien Kate, no quiero perderos.

- Eso no pasara – le dije volviendo a dirigir la mirada a mi hijo que jugaba.

- Me da pena haber dejado a Rick allí dentro – dijo mi padre con voz baja.

- Tranquilo, estoy segura que luchara y saldrá pronto – le respondí. Aunque no podía dejar de pensar que si estaba en mi mano, yo ayudaría a que eso sucediera.

- Eso espero – me dijo - ese chico se merece ser feliz.

- Sí, ya verás papa - dije mirando a Dani -papa yo… ¿puedo dejarte con Dani un momento?

- Claro. ¿No estás bien? Te noto muy seria hoy – me dijo levantando mi cara hacia él y mirándome fijamente a los ojos – ¿Qué ronda por esa cabecita tan bonita?

- Veras, es que… necesito hablar con alguien – le confesé.

- ¿No te valgo yo? – dijo sonriente.

- Papa… -

- Está bien, vale, yo me quedo con el hombrecito, ve tranquila.

Decidí que necesitaba hablar con alguien, necesitaba desahogarme y… solo podía hablar con una persona de ese tema. A lo mejor no era la mejor persona con la que hablar, pero no podía hacerlo con nadie tan interesado o al tanto del tema. Además había algo en ella que me hacía sentir bien, en confianza, en una palabra, cómoda.

Le deje un mensaje y enseguida me contesto invitándome a su casa, a la que era la casa de Rick. Llegué en unos minutos, estaba muy cerca del parque donde llevaba a Dani a jugar. Martha me recibió como siempre, con un abrazo de esos suyos que me hacían sentir como en casa.

- ¿Qué tal Darling? – me saludo como solía hacer siempre.

- Bien, ¿y tú?

- Con ganas de ver a mi pequeño – dijo mirando detrás de mí por si llevaba el niño - ¿Cómo esta Dani? – pregunto al no verlo.

- Bien, lo he dejado con su "Abu" en el parque -le aclare.

- Me hubiera gustado verlo – me dijo poniendo un simpático mohín en sus labios dejándome entrever su desacuerdo.

- Si quieres, luego… - empecé a decir.

- Está bien, no te preocupes. Pasa, entra, estás en tu casa ¿Un café?... siéntate – me invito cerrando la puerta a mi paso - Pero ¿a qué debo el honor de tu visita?

- Quería charlar contigo sobre lo del otro día – le aclare mientras tomaba asiento.

- ¿Y ahora que hizo el grandullón? – me dijo con sorna.

- Mas bien es por lo que no ha hecho – le aclare - Yo… yo le besé, te hice caso y quise demostrárselo con actos y… - no me dejo hablar más…

- ¿Le besaste? – pregunto reflejando la perplejidad en su rostro.

- Si – le confirme.

- Si Señor, esto es mucho mejor de lo que pensaba.

- Martha… - me acababa de dar cuenta que había malinterpretado lo que me había dicho la madre de Rick…

- ¿Y qué hizo mi hijo?

- Él… él se quedó paralizado – le explique.

- ¿No te correspondió?

- Ahí está el problema.

- Estas asustada, ¿verdad? – me pregunto.

- Mucho Martha, ¿y si yo… y si yo no le gusto? Quizá malinterprete algo.

- Hazme caso, le pillaste de improviso, sino, no sales de ahí tan fácilmente, créeme. Kate le gustas, conozco a mi hijo y solo con verlo como te mira lo tengo muy, pero que muy claro – me dijo cogiendo mis manos entre las suyas.

- Pues… que se espabile en dar algún síntoma de ello porque… yo ya no sé qué hacer.

- Verás, te voy a decir lo que haremos. Él estará como tú dándole vueltas a lo sucedido. Tienes que ir sola a visitarlo y entonces podréis hablar de lo sucedido.

- Es que… no sé cómo actuar, me siento perdida Martha.

- Deja que todo fluya. No os presionéis. Todo saldrá bien, ya verás. Estáis muy asustados los dos, tenéis sobre vuestras espaldas un lastre muy grande. No te preocupes, tú ves a visitarlo y a ver qué pasa. Espero que mi hijo no sea tonto y deje pasar esta oportunidad.

- Martha pero… - quise decir, pero no me dejo terminar.

- Yo iré a verlo. Quiero que estés bien, yo también necesito verlo, así que tú vas y yo iré media hora o así más tarde. Espero que sepáis aprovechar bien el tiempo.

- Martha… - dije sonrojándome.

- Está bien. Pero luego me llamas y me cuentas - dijo sonriendo - y ahora si todo esta aclarado me gustaría ir a ver a tu peque.

- Claro - dije sonriente.

Una vez más una buena conversación con Martha había conseguido que me calmara lo suficiente. Esa mujer tenía un don para calmar mis ansiedades.

Pusimos el collar a Lola y partimos hacia el parque. Enseguida llegamos y en cuanto mi padre nos vio llegar se levantó con una sonrisa en la cara en señal de saludo. Antes de que pudiéramos mediar palabra Dani apareció corriendo. Se abrazó a Martha y enseguida empezó a jugar con la perrita que tanto quería. Verlo así de feliz rodeado de amigos y de su "Abu" me hacía sentir feliz, esa era la gente que quería que mi hijo tuviera a su lado para crecer. Esa gente, y a Rick, claro.

CONTINUARÁ…

Gracias a todos por seguir ahí y nos vemos el viernes a la hora normal sobre las 10 de la mañana. Espero como siempre vuestros comentarios y el viernes un nuevo encuentro.

XXOO

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