Robando tu corazón

21. Cuando la naturaleza esta de tu parte

En cuanto Yuri colgó la llamada la lluvia comenzó a caer cada vez más fuerte y de pronto se dejaron sentir un par truenos.

- Talvez haya tormenta eléctrica, eso significa que podría irse la electricidad- dijo el japonés.

A Viktor no le pareció tan mala esa situación, si se quedaban sin electricidad podría improvisar una romántica velada a la luz de las velas.

De improviso unos fuertes golpes se dejaron sentir en la puerta del departamento y el ruso se apresuró a ver de quien se trataba.

- ¡Viktor! Qué bueno que estas aquí- decía una señora mayor desde la entrada- necesitamos toda la ayuda posible para evitar que el agua entre al departamento ¿Nos ayudas?

- Por supuesto

- Y-yo también puedo ayudar- dijo acercándose tímidamente Yuuri.

- ¡Oh! No sabía que tenías visitas ¿Y el pequeño Yura?

- Él está en casa de una amigo, se encuentra bien allá. Bajaremos enseguida a ayudar- cerró la puerta y se dirigió hacia el japonés- ¿Estás seguro de que quieres ayudar? Podrías esperar aquí mientras yo vuelvo y…

- Viktor, por si no lo habías notado la calle prácticamente se convirtió en un río, tal vez tu piso no tenga problemas, pero los del primero deben estar realmente preocupados, seguro necesitaran toda la ayuda posible. Además por lo que me has contado aquí viven muchas personas mayores ¿Supongo que esa era la señora de los gatos?

- ¡Hahaha! Si, esa es la señora de los gatos. Yuuri eres tan lindo y considerado- beso tiernamente la frente del pelinegro y se separó- creo que tengo un par de impermeable por aquí…- dijo buscando en un closet.

Una vez puestos estos se bajaron hasta el primer piso en donde había algunos señores mayores llevando sacos de arena hasta la entrada.

- ¡Al fin manos jóvenes!- dijo el que parecía ser el encargado del edificio al verlos- Viktor que bueno que estabas en casa, estos pobres huesos ya no pueden más

- ¡No se preocupe déjenos a nosotros! Yuuri y yo los ayudaremos

- ¿Yuuri? ¿Ese Yuuri?- el hombre miró a Viktor y este asintió, luego se dirigió al japonés y le tomo firmemente una de sus manos- Es un placer conocerte al fin muchacho. Veo que no tienen botas, les daré un par…

¿Acaso esta era una especie de deja vu? Pensó Yuuri ¿Qué no la gente en la estación de policías había reaccionado de la misma forma que ese caballero? Iba a preguntarle al peliplata sobre esas reacciones pero fue interrumpido por el encargado que le hizo entrega de unas botas, las cuales se calzaron de inmediato.

- Necesitamos ayuda aquí y en el estacionamiento, hay que evitar que el agua llegue hasta los departamentos del primer piso y a los vehículos- comentó el señor.

- Viktor deberías ir a ayudar al estacionamiento, así aprovechas de ver si tu auto está bien, yo me quedaré a ayudar aquí

- ¿Estás seguro Yuuri?- este asintió con convencimiento- Okey, volveré en cuanto terminemos, solo no te lastimes- se acercó nuevamente para depositar otro beso en la frente del menor y se fue dejando a este completamente sonrojado.

La lluvia no cesaba y el agua no daba tregua, además los truenos y relámpagos aumentaban cada vez más su intensidad. Como pudieron, todos los que estaban ayudando se las arreglaron para evitar el paso del agua al lugar, tanto en la entrada como en el estacionamiento. Una vez estuvo todo bien asegurado se felicitaron mutuamente por su labor bien hecha. Viktor se abalanzo sobre su hermoso japonés en cuanto lo vio todo mojado.

- ¿Yuuri estas ben? ¡Estas todo empapado!

- Estoy bien, solo me resbale un par de veces- dijo apenado.

- Este chico fue de mucha ayuda- decía el encargado mientras le daba unas palmadas en la espalda al menor- no lo dejes ir tan fácil Viktor

- No planeo hacerlo- respondió este alegremente.

Yuuri no entendía a que se referían, si de todos modos él no podía irse debido a la gran cantidad de agua que había ahí afuera. Luego de dejar todo asegurado, ambos subieron hasta el departamento del ruso

- Yuuri deberías tomar una ducha caliente o tu cuerpo se enfriara- dijo el peliplata mientras lo empujaba hasta la entrada del baño- iré por ropa seca y una toalla

El japonés suspiro cansado, fue agotador todo lo de afuera, aunque no se arrepentía de haber estado ayudando estaba congelado hasta los huesos y como no podía ir hasta su casa no le quedo más opción que hacerle caso al detective, aunque eso significara tener que usar en mismo baño que el ruso usaba todos los días. Comenzó a inspeccionar un poco el interior y se encontró con un montón de productos, ni siquiera Pichit tenía tantas cosas en el baño, se acercó hasta una botella y la tomó en sus manos.

- Huele a Viktor…- susurró para el mismo en cuanto la abrió, supo que ese era el shampo que usaba el detective.

- Aquí tienes Yuuri- decía el mayor haciéndole entrega de una muda de ropa y una toalla- espero que eso te quede bien, mi ropa es muy grande para ti, pero esto me queda ajustado, así que no debería haber tanta diferencia

- Gracias…

- ¿Necesitas ayuda para cambiarte?- dijo Viktor acercándose a él y tirando de su polera- deja que te ayude a quitarte la ropa- de un tirón el ruso dejó el torso del japonés al desnudo- ¡Ya sé! deberíamos bañarnos juntos, así ahorramos agua…

- ¡N-no!- rápidamente Yuuri se apresuró a sacar al peliplata del baño- ¡No te preocupes no tardare nada!- y de un golpe cerró la puerta para caer totalmente sonrojado al otro lado.

Una vez terminó de asearse salió del baño totalmente relajado, el agua caliente había le sentado bien a sus fríos y contracturados músculos. Luego fue el turno del ruso de entrar, así que el japonés aprovechó para relajarse un momento en el sillón de este. Se encontraba agotado, haba sido un largo día y solo eran las tres de la tarde. De pronto el sofá de Viktor comenzó a parecerle extremadamente cómodo, poco a poco se fue dejando caer en el hasta quedar totalmente dormido.

Un apetitoso olor despertó al pelinegro de su pesado sueño, podía escuchar ruidos viniendo desde la cocina. El apartamento del detective era mucho más pequeño que su casa, así que todo estaba conectado en el lugar. Se restregó los ojos y levanto su cabeza por el sillón en dirección a la cocina. Se encontró con una visión nunca antes vista e impensada para él. Viktor estaba con un delantal yendo de un lado a otro, por el olor podía asegurar que se encontraba cocinando pasta, no pudo evitar quedarse un rato viéndolo embobado hasta que el detective lo notó.

- Yuuri que bueno que despertaste, estaba a punto de ir a hacerlo- dijo mientras se quitaba el delantal- Ven prepare el almuerzo, aunque ya es tarde, así que creo que cuanta como cena

- ¿Qué hora es?- pregunto aún medio adormilado.

- Son las siete treinta- dijo el ruso a la vez que veía su reloj. Yuuri recordó que había quedado de llamar a Pichit a las seis para saber de ellos, el detective al notar el rostro de preocupación que el menor había puesto se apresuró a comentarle- hace un poco menos de una hora hable con Yurio y Pichit, ambos se encuentran bien

- Gracias, eso es bueno- suspiro aliviado. Perezosamente se levantó del sillón y se dirigió hasta una de las ventanas, todavía llovía torrencialmente y ya estaba empezando a oscurecer, al menos la electricidad no había fallado pensó, sin embargo en cuanto termino de agradecer internamente ese hecho quedaron a oscuras, nada más con la poca luz que llegaba desde las ventana la cual iba disminuyendo.

- Creo que tengo unas velas por aquí- se apresuró a buscar Viktor.

- Deja que te ayude a ponerlas, tú estabas cocinando

El japonés busco un par de pequeños recipiente que había visto con anterioridad y puso en ellos unas cuantas velas, luego las dejo en la mesa. No pudo evitar darse cuenta que todo el lugar había adquirido un ambiente más íntimo, una mesa muy bien puesta y ordenada, los finos cubiertos, las delicadas flores que había, las copas de cristal, la luz de las velas, todo parecía sacado de una velada romántica, se sonrojo con sus pensamientos.

- Yuuri por favor toma asiento- dijo el ruso desde la cocina.

- ¿Quieres que te ayude?

- No, tu solo relájate, yo me ocupare de todo- Yuuri hizo caso y se acomodó en una de las sillas de la pequeña mesa- aquí tienes- dijo Viktor extendiéndole un plato de pasta con camarones y ostiones

- ¡Se ve deliciosos!- el olor de la comida lo despertó de inmediato.

- ¿Vedad que si?- dijo el peliplata orgulloso de su platillo- te serviré un poco de vino blanco para acompañar

- No yo…- eso de inmediato alerto al menor, pues sabía que él no era muy amigo de ese tipo de bebidas alcohólicas.

- Yuuri, debes comer mariscos junto con un poco de vino blanco- le dijo el detective galantemente a lo que el pelinegro no pudo resistirse, si solo era un poco no estaría tan mal ¿No?

Ambos cenaron tranquilamente a la luz de las velas, las risas junto con las miradas coquetas aumentaban con cada copa de vino que ingería el japonés

- Yuuri~ ven siéntate aquí a mi lado- Viktor daba palmadas al sillón. El japonés aún se encontraba en la mesa.

- ¿Y los platos?

- Después nos ocuparemos de eso, ahora ven aquí junto a mí

- Esta bien- termino de beber los restos de vino que quedaban en su copa y se dirigió hacia donde estaba el ruso. Hace rato había perdido la cuenta de cuanto alcohol había ingerido, pero a estas alturas ya no le importaba mucho, sentía su cuerpo ligero y más calor de lo normal

- Eso es- decía Viktor rodeándolo con su brazo y atrayéndolo mucho más cerca de él- ¿Te gusto la cena Yuuri?

- Si, estuvo deliciosa, no esperaba que supieras cocinar tan bien

- Oh, hay muchas cosas que se hacer muy bien mi pequeño- acercó su rostro al del menor este no opuso resistencia alguna, podían sentir el aliento del otro, comenzó a pasar sus dedos la cara del japonés contorneando sus suaves facciones, el gesto provocaba que Yuuri riera risueñamente mientras cerraba los ojos para concentrarse en el tacto del ruso sobre su piel- dime Yuuri… ¿Qué piensas de mí?

- ¿De ti?- pregunto este aun con los ojos cerrados.

-Si… ¿Podría acaso yo llegar a gustarte?- se animó a decir Viktor.

- Mmh…- el peliplata no dejaba de acariciarlo suavemente, eso dificultaba un poco los pensamientos de Yuuri, después de un rato disfrutando de las caricias abrió nuevamente los ojos para encontrarse con esa mirada azulina que le quitaba el aire, la vergüenza se había esfumado gracias al alcohol, aunque en el fondo seguía pesando que tal vez había bebido demasiado, sumado al hecho de que no tenía mucha experiencia con vinos- Si, me gustas- dijo finalmente.

- Yuuri…

- Me gustas mucho, mucho, mucho- rio suavemente – me gustan tu ojos, tu cabello, tu figura, tu piel, tu bella sonrisa de corazón- volvió a reír al mencionar eso ultimo- me gusta también tu carácter, tu amabilidad, tu determinación, tu seguridad, me gusta la forma atenta que tienes de tratar a los demás y a mí, me gusta que te preocupes tanto por tu sobrino… - el pelinegro se dejó llevar totalmente por el momento y aprovecho para subirse al regazo del detective y quedar mirándolo de frente- me gustas completamente Viktor Nikiforov

- Yuuri… ¡Tú también me gustas! No solo me gustas, me encantas, no, es más creo que estoy enamo…- de pronto el peliplata sintió como su confesión era acallada por los suaves y cálidos labios de su hermoso japonés.

Yuuri solo había escuchado hasta la parte en que Viktor le decía que a él también le gustaba y todo comenzó a darle vueltas, se sentía abrumado ¿Acaso escucho bien? ¿O era producto del alcohol? ¿O estaría simplemente soñando? Decidió poner fin a sus dudas abalanzándose sobre los deliciosos labios del detective. Al darse cuenta que su beso era correspondido de inmediato dejo que el ruso le guiara, nunca había besado a nadie, esta era la primera vez y aun a pesar de todo el alcohol se sentía increíble, se tuvo que separar un poco para tomar algo de aire, la cabeza le daba vueltas cada vez más rápido.

- Yuuri…- repetía Viktor mientras atacaba el cuello del menor dejando un rastro de tiernos besos.

- Vi-Viktor- no era capaz de describir todo lo que estaba sintiendo en ese momento. De pronto las manos del mayor comenzaron a escabullirse dentro su polera y comenzaban a acariciar su espalda. Era como si cada parte que el detective rozaba se fuese a incendiar pero al mismo tiempo una extraña y pesada sensación de tranquilidad le invadía.

Nuevamente juntaron sus labios en un torpe pero apasionado beso. Viktor ya se había dado cuenta de la inexperiencia del pelinegro así que decidió ir un poco más lento par que este pudiera seguirle el ritmo.

- Yuuri eres… irresistible- dijo en mientras se separaban nuevamente en busca de oxígeno.

- Viktor…- el pelinegro rodeo con los brazos al mayor y dejo descansar su cabeza en el hombre de este- esto no es un sueño ¿Cierto?- pregunto mientras llevaba una de sus manos hasta la nuca del ruso y enterraba suavemente sus dedos en los sedosos cabellos de este.

- No, es la realidad Yuuri, tú me gustas demasiado- sintió una leve y risueña risa provenir desde el menor.

- Me alegro… tanto…

- Yuuri…- Viktor comenzó a pasar nuevamente sus manos por la delicada espalda de su hermoso japonés, se dedicó a sentir cada parte de esta hasta llegar a los omóplatos, luego repartió tiernos besos en el espacio de piel que quedaba a sus disposición cerca de su cara, sin embargo algo comenzó a llamar su atención- ¿Yuuri?- al no recibir respuesta alguna lo alejo un poco de él para darse cuenta que se había dormido- Yuuri despierta

Sin embargo no había señal alguna de movimiento, el menor había caído profundamente dormido entre sus brazos. Lo tomo y lo llevo hasta su cama, luego se acostó a su lado y lo volvió a abrazar.

- Nota mental: no es mala idea darle alcohol…- luego recordó la botella vacía de vino que había quedado sobre la mesa- pero no tanto

Y así Viktor se relajó y con una sonrisa que nadie podría quitarle se dejó vencer por el sueño, después de todo él también había bebido bastante, pero no se arrepentía de nada, ya quería que llegara luego el próximo día para ver qué clase rostro pondría su hermoso japonés al verlo despertar junto a él.

Pobre detective, jamás se hubiese imaginado que a la mañana siguiente las cosas no irían como él las había planeado, todo gracias a los pequeños problemas de memoria que sufría Yuuri la mayoría de las veces que bebía en exceso.