Chris llegó a su departamento en Polanco y se sentó en su sofá, pensando que nada podría ir peor: sus amigos en prisión y él sólo sin poder hacer nada al respecto, pues el juez había sido claro al respecto: no tenían derecho a fianza. Empezó a vacilar mientras que su cabeza oscilaba de un lado a otro, pues no había dormido por la preocupación que le embargaba en sueños. Quería que sus amigos regresaran a su mundo, y sobretodo quería que estuvieran a salvo, pero por el otro lado, pensaba que esas noches sin ellos llenándole la cabeza de sonidos "extraños" también eran un poco cómodas, peor igual debía hacer algo para salvarles, para sacarlos, para evitar que pasaran una larga y dolorosa condena en una prisión en la que no merecían estar. Empezó a dormir lentamente hasta que escuchó un ruido peculiar, uno que venía directamente de uno de los cuartos del departamento. Se levantó llevándose la mano a la cabeza a la vez que deseaba que eso sólo fuera un producto de su imaginación deschavetada que solía tener en muchas ocasiones. Caminó lentamente hacia el pasillo que conectaba con el área habitacional y entonces corroboró que lo que escuchaba no era producto de su imaginación, sino que una puerta de verdad había sido azotada con fuerza.
-¿Quién anda ahí? –Era ilógica su pregunta a su manera de ver, porque nadie podría entrar así como así, su departamento era seguro y él tenía la única llave -¿quién…?
Entró de golpe y entonces deseó no haberlo hecho.
-¡Maldito pervertido! –gritó esa voz familiar, una voz cachanilla muy bien conocida por él, una voz que… francamente no esperaba escuchar en mucho tiempo -¿no te conformaste con mi niña en tu mano? –preguntó con cierto desdén mientras le arrojaba una almohada, la que le pegó en la cara para sacarlo del cuarto.
-¡Steve! –gritó sin más preámbulos y entonces la chica se cubrió el cuerpo con las sábanas que había destendido -¿qué carajos…?
-¿Tu mamá no te enseñó a tocar antes de entrar? –preguntó furiosa y entonces lo sacó con un empujón fuerte al pasillo, donde no esperaba que él detuviera la puerta con su pie –eres un grosero sin modales.
-Sí, me enseñó –empezó a defenderse –¡pero cuando hay más gente!
-Y estoy yo aquí… ¡grosero!
-¿Qué? –preguntó confundido… él tenía la única llave, apenas había llegado a la capital y seguía preguntándose cómo le había hecho Yissel para entrar a su departamento sin la llave –deberías estar en Tijuana.
-Dijiste: debería, pero ahora estoy aquí –dijo con tono divertido, Chris se desesperó –así que… te jodes y me dejas vestirme.
-YISSEL –gritó furioso –te devolveré a tu casa.
-Quiero ver que lo intentes –dijo retadora y entonces Chris se puso en guardia, su meta era noquearla para que no interfiriera –no puedes contra mí.
-¿Quieres ver? –retó y entonces la chica sólo sacó un bate de beisbol y le amenazó, Chris se detuvo en el acto.
-¿No que muy machito? –dijo divertida mientras rompía el aire con su "arma letal" entonces Chris decidió salir de ahí con la risita nerviosa que lo caracterizaba –así me gusta, que me tengan miedo.
-No te tengo miedo –dijo con la voz un poco rota –sólo te dejé ganar.
-Ni tú te la crees –cerró la puerta de golpe –no entres hasta que me haya cambiado por completo, después me llevas a verlos a prisión, que les tengo algo que los animará –dijo con una risa mientras se ponía ropa más cálida, pues los climas de esa ciudad se le figuraban a un día nevado cuando estaban a poco menos de lo que estaba ella acostumbrada. Se puso unos pantalones ajustados de mezclilla junto con una playera de manga larga color azul y un par de zapatos deportivos color oscuro junto con una bufanda y guantes porque el frío le parecía atronador sobre su piel. "No entiendo cómo aguantan" se dijo mientras veía el cielo grisáceo por la ventana… definitivamente no le gustaba. Cuando llegó, encontró a la gente más agresiva y cerrada que jamás había visto, por lo que su impresión de la capital también bajó demasiado, sin mencionar que eran muy agresivos al volante. Sintió perder la compostura muchas veces, por lo que pensó que haber salido de Tijuana hubo sido mala idea, pero pronto se arrepintió cuando regresaron a su mente los dos amigos de Chris, a quienes quería ver. Por fin algo emocionante estaba pasando en su vida y no iba a permitir que eso se fuera así como así, que se le fuera una experiencia diferente… ella era curiosa, tanto como un niño con su juguete, por lo que le agradaba la idea de cambiar de ciudad aunque fuera por un rato… además, las esmeraldas caos era un tema que le interesaba de sobremanera. ¿Cuántas veces en la vida podría tener una aventura así? Ya tenía algo que contarle a sus nietos cuando fuera grande. Estaba emocionada sin más, sin otra palabra, sin nada que pudiera cambiar su sonrisa a algo más grande… emocionada, simplemente emocionada.
Salió de su cuarto y vio a Chris sentado esperándola para ver la televisión, ella no entendía por qué se había enojado tanto, sólo había entrado a su departamento sin permiso, no veía algo malo en ello… "tal vez no debí romper la ventana" pensó inocentemente mientras recordaba el ventanal de la cocina.
-¿Cómo entraste? –le preguntó a ella, quien se mantuvo callada y se sentó con él. Guardaron silencio hasta que un mensaje al teléfono de Chris interrumpió su "amena charla".
"Chris, estamos en el ángel.. –S&A".
-¡Qué! –exclamó extrañado sin más reacción que una caída fuerte al suelo… ¿qué hacían ahí? Era lo que se preguntaba, entonces Yiss le quitó el celular y leyó el mensaje.
-¿Qué esperas? –le preguntó mientras se ponía en pie y lo tomaba por los brazos –están cerca, vamos.
-No, yo iré, tú te quedas aquí a prepararme la comida, cenicienta –le dijo –con algo vas a pagar el ventanal de mi cocina.
-No me llames cenicienta –espetó mientras se dirigía a la puerta –y yo te acompaño, porque no sé hacer otra cosa que no sean huevos rancheros.
-Bien –accedió a regañadientes, no podía esperar menos de ella –pero cuando volvamos, te regresas a tu playa ¿estamos?
-¿Crees que te haré caso?
-Eres caso perdido, Steve.
-Eso es un "sí" –dijo con una gran sonrisa en los labios y salieron ambos de la casa para irse al ángel. Llegaron y encontraron la calle destruida y a un policía enfadado consigo mismo. De repente, sintieron cómo un par de brazos halaban de ellos y los cargaba una figura pelirroja. Definitivamente la espalda de Sonic iba a necesitar mucho reposo.
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-De verdad que eres sutil, Sonic –espetó Amy mientras le veía teclear en el teléfono el mensaje -¿robar un teléfono? Y así no queremos ir a prisión.
-Amy… fue tu idea –respondió Sonic con una sonrisa entre los labios –jamás conocí ese lado tuyo tan… astuto –dijo con un tono seductor –me da miedo, pero me gusta –dijo con cinismo, ella ruborizó un poco y también se sorprendió al notar que era capaz de hacer más de lo que esperaba… no sólo cambió físicamente, sino que su pensamiento se parecía un poco al de Rouge.
-Entiendo… y ¿gracias? –dijo dudosa, considerando eso como un halago o tal vez una reprimenda muy suave, como una cachetada con guante blanco, Sonic la vio con una sonrisa y entonces volteó a contemplar la vista desde la cima de la estatua, viendo que la ciudad era magnífica, grande en sí misma… no pudo guardarse la emoción y entonces Amy contempló todo desde su sitio y terminó igualmente maravillada, pero le dolía la cabeza por el smog que tenía encima de ella.
-¿Crees que venga? –preguntó la chica mientras lo veía a los ojos… era como si el chico estuviera viendo sus pistas anheladas en Green Hill, como si pudiera recorrer toda la ciudad corriendo… y eso era lo que él quería hacer.
-Debería, créeme, este lugar es genial para correr, pero hay demasiada gente… no quiero buscarlo en este mar de cabezas –dijo sabiamente y entonces Amy entendió de golpe que tendrían que quedarse ahí, de pie y contemplando todo lo que tenía abajo antes de que le diera un poco de vértigo… iba a ser un día largo.
Amy empezó a sentirse un poco mareada por el hecho de estar encima de todo. No soportaba las alturas, pero su miedo no era tan excesivo como el de Blaze, su amiga gatuna que fue salvada de aquella dimensión cuando ocurrió el problema con Mephiles. Se preguntaba a veces cómo la estaban llevando sus amigos en Mobius, si estaban intentando ayudar desde donde se encontraban o si ya se habían percatado de que era casi imposible hacer algo por ellos… Definitivamente los extrañaba, a todos… en especial a Cream y a Silver, sí, su amigo erizo de plata a quien confundió con Sonic alguna vez en su vida. Mientras pensaba en todo eso, decidió dejar de ver al suelo para evitar cualquier problema como el mareo o la tensión excesiva, así que tomó la mano de su amigo para distraerse.
-Tranquila… no nos vamos a caer –dijo él con un tono tranquilizador mientras la abrazaba –te salvaré… bueno, eso no sería novedad –dijo guiñándole el ojo, ella tragó saliva fuertemente y lo abrazó por el cuello –aunque si quieres… podemos bajar un segundo.
-¡Por favor!
-Ok… entonces sujétate –pidió y ella se aferró a él lo más fuerte que pudo, sabiendo que no había manera de caerse o de que ella pudiera deshacerse del agarre que había creado. La carrera inició y él saltó con ella sobre su espalda para aferrarse a uno de los barrotes de la columna, ella gritó ligeramente y volvió a aferrase. Bajaron por los barrotes hasta quedar en el suelo. Amy sentía que el corazón se le iba a salir y lo miró con ojos de asesinato. Una vez en tierra firme, empezó a reír para mitigar la tensión que había creado.
-Lo que hiciste casi es suicidio –espetó cuando se tranquilizó –no lo vuelvas a hacer, no es una pista de Green Hill.
-Tranquila, estaba todo bajo control –dijo guiñando el ojo, por lo que ella se enfureció aún más, pero cuando lo veía mirarla de esa forma, sus fuegos internos se deshacían por completo.
-Tienes suerte de que no sea Blaze –espetó y entonces respiró nuevamente a paso acompasado –nos quedamos aquí.
-No, mira –señaló y entonces vio cómo una roca del tamaño de un departamento salía volando del asfalto que cubría la calle del ángel –tenemos compañía.
-Knuckles –dijo ella sin prestar atención a su acompañante -¿qué hace el idiota?
-Llamar la atención –respondió Sonic y la tomó del brazo –vuelve a sujetarte.
-Ok…
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-¡Relájate, cabeza de nudillo! –pidió Rouge acompañando sus palabras con una patada que mandaron al pelirrojo hasta un edificio, Knuckles se enfadó y volvió con ella.
-¡Este es un imbécil! –dijo él mientras intentaba golpear a un chico que pretendía robarles lo que tenían… le salieron las cosas mal –intentar quitarnos nuestras cosas… mira qué estúpido hay que ser para meterse conmigo.
-¡Entiendo, pero cálmate, pedazo de buey! –exigió ella y entonces Knuckles, con todo su enfado, colocó las manos en el suelo y lo hizo temblar por unos segundos. Arrancó una roca del tamaño de un departamento y se dispuso a lanzarla contra el pequeño ladronzuelo.
-¡Deja eso, pedazo de animal! –exigió nuevamente la peliblanca mientras le volvía a patear, entonces Knuckles, por el impacto, dejó caer la piedra, llamando la atención de aún más peatones e incluso la atención de los conductores –llamas la atención, tarado.
-¡Me importa muy poco! –gritó –nadie se mete conmigo.
Llegaron Amy y Sonic a la escena cuando también los policías se habían acumulado. Preocupados, se dirigieron con el pelirrojo y lo agarraron de los brazos, estaba fuera de sí, como si nadie en el mundo fuera a calmarlo.
-¿Qué pasa aquí? –preguntó un policía, un hombre bigotudo, gordo, moreno y sumamente feo quien llevaba un arma enfundada en sus pantalones. No le prestó ni la más mínima atención a la piedra gigante –chico, tendrás que hacer una declaración ante el juez por destrozos a la propiedad pública.
-¡Declaración, mis…!
-¡Knuckles! –gritó la chica mientras le tapaba la boca –no seas estúpido… bueno, así naciste, pero no lo intensifiques.
-¡Cállate, vampira! –empezó a argumentar –oficial, este chamaco –agarró al niño, quien vestía un pantalón de mezclilla roto, un gorro de invierno y una playera blanca holgada; por los brazos –intentó robarme… es él quien debería ir con el juez.
-Pero no destruyó esta zona de la ciudad. Hiciste más de lo que esperaba.
-¿¡Qué!? –exclamó impactado -¿qué clase de justicia es esta?
-Knuckles –musitó Amy, queriendo acercarse. Sonic la detuvo por los hombros y la hizo retroceder.
-No debemos meternos… no por ahora –guiñó el ojo, confundiendo a la pelirrosa y sólo se quedaron mirando.
-Esta es tu multa, chico –le dio una nota recién escrita y entonces el muchacho quedó impactado por el dinero que debía conseguir sumado a las horas de servicio comunitario.
-¡No sea imbécil!
-¿Qué dijiste?
-Knuckles –susurró Rouge mientras se golpeaba la cabeza con la palma. Sonic empezó a musitar para sí "ya basta de esta mierda" y corrió a toda velocidad para tomarlo por el brazo y hacerlo desaparecer. Knuckles tomó a su vez a Rouge y Amy, desapareciendo entre las sombras.
-¿Están bien? –preguntó el peliazul mientras corría sin rumbo conocido.
-He estado mejor –dijo Amy un poco mareada, pero ya no importaba.
-¿Ahora qué hay que hacer? –preguntó Rouge esperando respuesta, pero entonces Sonic bajó la cabeza, sin saber por dónde empezar.
Llegaron a un terreno baldío y bajaron poco a poco, dejando descansar la espalda de Sonic, quien se recostó en el suelo para poder tener un poco de sueño decente. Amy se dirigió a ambos y entonces miró fulminante a Knuckles.
-Anda, dilo –dijo él resignado a las palabras de la chica –di que me pasé de estúpido.
-No, no te pasaste de estúpido… ¡te pasaste de…! –Sonic la retuvo por unos segundos y le tapó la boca para que no dijera nada altisonante, o al menos no se escuchara –¡te dije que, discretamente, fueras al ángel, no te dije discretamente que fueras al ángel! ¿En qué estabas pensando cuando lanzaste esa rosa gigante? ¡Quiero saber!
-Me enfadé –contestó un poco fuera de sí –tú también te hubieras enfadado si hubieran intentado tocarte un pelo.
-Ese sería yo –intervino Sonic mientras veía divertido la pelea –tranquila, amor… ya pasó –dijo a Amy, dejando sorprendidos a Rouge y Knuckles… ¿amor?
-¿Qué? ¿escuchamos bien? –dijo ella sorprendida -¿amor?
-Larga historia –contestó Sonic mientras evadía el tema –ahora a lo que venimos… ya sabemos el paradero de dos esmeraldas caos –informó Sonic, teniendo de nuevo la atención de Rouge, quien se veía complacida con esa información, Knuckles la vigilaba con cada paso y de reojo –una está en el estado de Veracruz… unas personas peligrosas la tienen.
-Nada es tan peligroso para nosotros –contestó Knuckles confiado, pero entonces Sonic le reprendió con la mirada ¿cuándo maduró? ¿en qué momento? –créeme que… no conoces este lugar. Si digo que son peligrosos, lo son.
-¿Tan malo es? –preguntó Rouge al verlo a los ojos, la parejita asintió y entonces a Rouge le dio un respingo… si Amy no se atrevía, era una situación dura, por lo general ella era impetuosa y no pensaba en los riesgos… ahora lo hace –ok, si la rosa piensa que es así, creo que hay que ser un poco… prudentes.
-Además, Shadow está aquí –dijo Amy –y está loco.
-Dinos algo que no sepamos –pidió la vampira y entonces Amy la volvió a reprender.
-Ese chico casi me mata en varias ocasiones –añadió y Rouge tragó fuertemente ¿matar? ¿Shadow con el recuerdo de María y… matando?
-Algo debió haberlo cambiado… ¿se encuentra aquí? –preguntó la peliblanca.
-Es lo más seguro, hay que mantener la guardia alta.
-Bien, esa es una esmeralda… ¿y la otra? –preguntó Knuckles ya desesperado, quería darle un golpe a Shadow, pero no se atrevía aún a enfrentarlo.
-Esa está aquí, en el distrito… la tienen un grupo de agentes –dijo Sonic, soltando la información –pretenden analizarla y… nos tienen bajo vigilancia, de hecho, de no ser por ellos, no hubiéramos terminado en prisión.
-No, Sonic, esos fueron los militares, los agentes que tienen la esmeralda son los de la DEA –reveló Amy de golpe y entonces resopló, sabiendo que iba a ser un trabajo difícil.
-¿Dónde está su departamento? –preguntó Rouge con una mirada traviesa en los ojos, entonces Amy la detectó y supo qué pensaba.
-¿Nos harías ese…? –preguntó inocentemente, Rouge sonrió para sí.
-Claro… yo también quiero regresar –dijo segura –además, pueden confiar en mí –dijo mirando a Knuckles directamente –no me la llevaré ¿para qué la quiero electrificada?
-Entonces está hecho… irrumpirás en su departamento de trabajo.
-Claro, nena –dijo guiñando el ojo con confianza, pero Sonic no se fió y decidió que sería Knuckles quien la acompañaría –por favor, cariño… soy hábil y de confianza.
-Más te vale –espetó con voz fuerte y entonces decidieron regresar al ángel cuando recordaron que Chris iba a estar por allá.
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Se vieron los doctores obligados a desconectarla de por vida en cuanto notaron que ya no iba a vivir más, en cuanto notaron que sólo prolongarían su dolor de manera innecesaria. Shadow se quedó con ella hasta que ese día llegó. Definitivamente había vivido con ella cosas que jamás se iban a repetir, cosas que jamás iba a querer repetir con nadie más. Le acarició la cara y sintió un par de lágrimas correrle por el rostro cuando supo que esos ojos color zafiro jamás se iban a volver a abrir, en ese momento, un nudo en su garganta fue atado de manera espontánea, sintió que el nudo era sumamente fuerte, que jamás lograría quitárselo de encima… se sintió débil por primera vez en mucho tiempo, desde lo ocurrido en ARK y las lágrimas no paraban de correrle. Tomó su mano pálida y la apretó con fuerza, esperando que el calor que emanaba de él se le pasara y eso la reviviera, pero era ya demasiado tarde, jamás la iba a tener de vuelta. No podía hablar, sólo veía cómo se le iba la vida poco a poco hasta haberse marchado sin más que un "adiós" sin articular. "estarás bien, nada malo te pasará, el sol saldrá y sana estarás" esas palabras, todas las que alguna vez le dijo, eran una mentira absoluta y de eso se dio cuenta hasta el final, a pesar de lo mucho que intentó tenerla aún con él. Jamás se sintió tan destruido, tan… muerto, tal vez más de lo que ella estaba en ese momento.
-Lo siento –dijo una enfermera con voz sutil mientras lo abrazaba tiernamente, pero sin sentimiento. A pesar de eso, él se aferró a ella y lloró lo que no había llorado en demasiado tiempo, tal vez más del que esperaba o creía posible –estará bien… nunca se irá de ti –dijo ella, quien había empezado a llorar. De pronto vio que tenía cierto parecido con la chica, los mismos ojos, pero facciones un poco diferentes mas no demasiado –amé a mi prima… mucho.
Declaró y salió del recinto sin más palabras. Le había dicho que jamás la iba a dejar ir… y se fue, vaya que las promesas a veces son más dañinas que las palabras no dichas.
Salió del hospital con el cuerpo en brazos, no pretendía dejar que la enterraran sin cumplir su última petición: ser enterrada en Mazatlán. No tardó mucho en llegar a la costa y en preparar un velorio decente en el agua, peus es lo que ella habría querido, o eso pensó en ese instante. Sus padres fueron llamados y de inmediato fueron con el chico moreno, quien les había señalado el cuerpo en brazos… fue un festival de lágrimas entre los padres, pero Shadow decidió que no iba a llorar, no más a pesar de que lo deseara con todas sus fuerzas.
Las lágrimas de sus padres iban acompañadas de peticiones de perdón, en las que se declaraba que sentían el no haber estado con ella en casi ninguna faceta de su vida, ni siquiera cuando se le declaró enferma, su abuelo no fue, pues no quería sentirse más triste de lo que ya estaba por haberse enterado de que la enfermedad pudo más que ella… a pesar de que ella ya estaba resignada a todo y lo había tomado con tal calma que parecía imposible creerlo, creer que de alguna forma u otra… había madurado.
El día había acabado y el funeral también… pocas personas se enteraron de lo que había ocurrido, pues no contó nunca que iba a morirse, nunca dijo nada ni expresó ganas de querer mucha gente llorándole alrededor de una lápida. La música se había ido de su alma, hasta que conoció a Shadow, quien fue el que le ayudó a superar todo lo que había vivido, él la invitó a probar el amor por primera vez… para rematar el dolor de Shadow, le llegaron unos estudios que le hicieron a María antes de morir, antes de ser desconectada… él iba a ser padre. Se quedó sentado en la orilla de la playa, dejando que su piel fuera bañada por esa fría agua salada que le cubría hasta las pantorrillas y no se movió por varias horas… el velorio sería al día siguiente.
Noah recuperó su viaje de ida a Mazatlán, el que fue arreglado para que llegara lo más rápido posible, cuando aterrizó, fue a un departamento que le consiguieron sus jefes y se instaló para después salir a caminar a la playa.
-Bueno… ¿ahora por dónde empiezo? –se preguntó la española mientras caminaba rodeada por aquel calor y luces naranjas que iluminaban las aguas de la costa. Decidió no excederse aún y disfrutar un poco, pues si iba a una costa mexicana, era de las primeras cosas que debía hacer. Se sentó en una palapa y vio una figura familiar enfrente de ella: un chico que llevaba sentado al parecer mucho tiempo en la orilla, el agua lo consumía poco a poco hasta llegarle a las caderas. La silueta dejaba ver un cuerpo sumamente bien trabajado y entonces lo relacionó con el chico de Santa Fe, su razón de estar ahí… "pero… ¿qué?" se preguntó y entonces se acercó a verlo bien. Reconocería esas vetas rojas donde fuera, ese peinado distinto al de todos y sobretodo su piel aceitunada, casi brillante por la luz del sol poniéndose. Se sonrojó cuando al fin lo vio sin playera: espalda amplia y marcada junto con un cuerpo aún más marcado del que se esperaba bajo esa playera sin mangas, pero algo iba mal… estaba muy "¿Cabreado?" musitó y él volteó siendo sorprendido. Vio de reojo y entonces se encontró con Noah, aquella chica de piel tostada, cabello castaño y ojos miel que le había seguido en aquel centro comercial, sin embargo no le prestó atención y volteó al cielo.
-¿Qué tienes, tío? –ella le preguntó con su marcado acento español.
-No soy tío de nadie –respondió, dejando a la chica un poco divertida por su respuesta.
-No, tonto –dijo mientras se sentaba… en ese momento estaba cumpliendo una misión y a la vez haciendo amistad –quiero decir… ¿qué te pasa?
-Nada que te importe –respondió con sequedad y ella le miró con atención a los ojos sangre, notando demasiada tristeza en ellos. Pronto se sintió contagiada por aquella sensación fría que le empezó a calar hasta los huesos… sintió que él estaba muriendo por dentro. No preguntó y entonces se abalanzó sobre su tórax en un abrazo que pudo haber recordado a los que Amy le daba a Sonic en Mobius. Shadow se le quedó mirando por varios segundos e incluso se planteó el quitársela de encima, mas sintió que necesitaba ese contacto, porque anda podía sanar el dolor que sentía… terminó por corresponder a su abrazo y por presionarla contra él con mucha fuerza, tanta que la chica se empezó a quejar del dolor –lo siento.
-Tío, no pasa nada –dijo con tono comprensivo y entonces le quitó un cabello oscuro que le cubría un ojo escarlata -¿qué te ha pasado? No estabas así en Santa Fe.
-Es… complicado –explicó mientras veía al frente nuevamente.
-Como la vida –dijo ella y le sonrió con ternura… ¿qué estaba haciendo? Esa era una misión, no una terapia psicológica-emocional. Pero no le importó y lo volvió a abrazar, musitando que todo estaría bien de nuevo.
-No… nada está bien –corrigió él y esto le llamó la atención para separarse de él un poco y verlo a los ojos.
-Lo estará, créeme –dijo mientras acariciaba su cara y volvía a abrazarlo… por algún motivo, ella empezó a sentirse igualmente triste.
Y AQUÍ TIENEN OTRO CAP XD ESPERO LES HAYA GUSTADO, YA NO SE ME OCURRE MUCHO D: HEHE 20 CAPS HAN SIDO UNA MARAVILLA, Y ME ALEGRA VER QUE LES GUSTE LO QUE HAGO... ESPERO LA CALIDAD NO BAJE Y TAMBIÉN ESPERO QUE SE ENTRETENGAN UN POCO.
EZEQUIEL SÁNCHEZ: NO ENTIENDO MUY BIEN A QUÉ TE REFIERES CON LO DE TU PRODUCCIÓN... ESPERO ME LO PUEDAS EXPLICAR A DETALLE MÁS TARDE.
DEJEN REVIEW Y GRACIAS A USTEDES, LECTORES n.n
