¡Hola a todos!

Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.

Por favor, pasen, lean y dejen su review con su opinión, ya que eso me motiva a seguir escribiendo. Gracias.

Mil gracias por sus reviews y a los que han vuelto esta historia su favorita... :D

P.S: Versión Editada (CREO)


The Hope In Her Eyes

Capitulo 21

Estábamos en el despacho de la mansión McJeff, Reymond, Edward y yo habíamos tomado asiento frente al escritorio donde estaba sentado el notario, a cada lado de él estaban de pie el abogado Vulturi y el señor Meggs, Jenks estaba parado detrás de nosotros. Me sentía muy nerviosa por lo que Edward tomo mi mano para darle un ligero apretón, también podía notar la impaciencia de Reymond.

- Muy bien, si no hay inconvenientes comenzaremos a leer el testamento del señor Patrik McJeff, presidente de los Hoteles McJeff... - comenzó el notario - Yo Patrik McJeff, en pleno uso de mis facultades mentales nombro mi heredero, del setenta por ciento de las acciones de los hoteles McJeff, la casa familiar McJeff y la cantidad de cinco millones a mi nieto Reymond McJeff...

- ¡¿QUE?! ¡¿COMO QUE EL SETENTA POR CIENTO?! - exclamo Reymond algo enojado que hasta salto de su silla y comenzar a dar vueltas por el despacho.

- Por favor joven Reymond, sería tan amable de dejar que el señor notario termine de leer el testamento - le pidió el asistente Meggs, mirando seriamente a Reymond quien solo volvió a sentarse.

- Muy bien continuare... Mi nieto Reymond McJeff quien aparte recibirá la herencia que sus padres dejaron, el resto, o sea, el treinta por ciento de las acciones de los hoteles, el cuarenta por ciento de las acciones del hospital General, la casa de vacaciones en Londres se les serán otorgadas a mi nieta primogénita Isabella Swan... - pude sentir la mirada de asombro de Reymond en mi pero seguí mirando al notario - Junto con una cantidad mensual anteriormente acordada de por vida, también quiero dejar la cantidad de cinco millones de dólares a la familia Swan, conformada por Charlie Swan, Renee Dwyer de Swan y Emmett Swan a quienes les estaré eternamente agradecido por haber criado a una excelente mujer como lo es Isabella... - podía sentir las lágrimas correr por mis mejillas.

- Un momento... ¿Como que nieta primogénita? - pregunto Reymond aún sorprendido ante la revelación del abuelo - ¿Quieren decir que...?

- Así es joven Reymond, la señorita Bella es hija de su padre - le confirmo el asistente Meggs.

- ¡Pero eso es imposible, de seguro está mintiendo para tener parte de la fortuna de la familia! - se volvió a levantar mientras pasaba sus manos por su cabello negro - ¡De seguro es una cazafortunas!

- ¡Oye te prohíbo que hables así de Bella! - Edward se levantó para colocarse protectoramente frente mío.

- ¡¿Como quieres que le llame?! - le pregunto más exaltado.

- Por favor, podrían calmarse ambos - les ordeno el señor Vulturi con voz firme y seria, por lo que ambos acataron la orden - La señorita Swan es legítimamente una McJeff, después de la muerte de su padre el señor Phills, se les hicieron pruebas de ADN, en un laboratorio de entera confianza de su abuelo y estas arrojaron que es hija biológica de su padre - le informo, ocasionado que Reymond se dejara caer en la silla.

- ¿Porque yo no sabía de ella? - les pregunto, pero dirigió su mirada al señor Meggs.

- Porque yo sé lo pedí - mi voz firme me sorprendió, pero sabía que él se merecía la verdad por lo cual lo mire fijamente - Pero quisiera contártelo una vez que terminemos con esto - tal parecía que mi palabra de hermana mayor servia también con Reymond ya que acepto de inmediato.

La lectura del testamento siguió con otros detalles acerca de cierta cantidad de dinero que sería donado a la caridad y algunas cosas más, Jenks leyó algunos papeles para que pudiera firmar y ser pasadas a mi nombre las acciones y la propiedad.

- Muchas gracias por haber venido señorita Bella - me dijo el asistente Meggs una vez que finalizo la lectura, Reymond había salido rápidamente del despacho, pero sospechaba que estaba aún en la mansión, nosotros dos nos habíamos movido hacia la ventana donde se veía el jardín.

- No fue nada, como usted dijo sé que el presi... El abuelo estaría feliz que viniera - me corregí haciendo sonreír al asistente Meggs - ¿Pero dígame que va a hacer ahora? ¿Trabajara para Reymond? - le pregunte, Edward estaba hablando un momento con Jenks.

- El joven Reymond me ofreció un puesto, pero sinceramente él ya tiene a su asistente y aunque he pasado casi veinticinco años trabajando para la familia McJeff, tendré que buscar algo más - me contó mientras seguíamos viendo el viento de diciembre mover los árboles.

- ¿Porque no trabaja para mí? - le pregunte mirándolo seriamente.

- ¿Para usted? - cuestionó sorprendido ante mi propuesta.

- Claro, yo no sé nada de cómo manejar las acciones de los hoteles y usted dice que ha trabajado con el abuelo desde hace tiempo, ¿No? - le comente cosa que él asintió - Podría ponerlo como mi representante ante el consejo, usted manejaría todo hasta que yo aprenda algo, seguiría de asistente solo que el lugar del abuelo seria para mí, ¿Que dice? - él se quedó cayado por unos momentos - También quiero poner a Edward como mi representante en el hospital, nunca pensé que heredaría parte de la fortuna McJeff, pero piénselo por unos días y me da una respuesta.

- Claro, gracias por la oferta - me dijo aún pensativo.

- Tómese el tiempo que quiera, es más tómese unas vacaciones, descanse con su familia y llámeme hasta mediados de enero con su respuesta, ¿De acuerdo? - le ofrecí y él asintió, en ese momento Edward se acercó a nosotros.

- ¿Lista para hablar con Reymond? - me pregunto mientras lo abrazaba y el me devolvía el gesto.

- El joven Reymond debe estar en el lago detrás de la mansión, le gusta pasar tiempo ahí - nos dijo el señor Meggs.

El asistente Meggs nos guio hasta la parte trasera de la mansión donde efectivamente había un hermoso lago donde en medio tenía un quiosco de madera y estaba sentado Reymond pasando su mano por su cabello, Edward y yo nos acercamos lentamente pero el sonido de mis tacones en la madera llamo su atención levantándose rápidamente.

- Pensé que se habían ido ya - nos dijo una vez llegamos hasta el, nos hizo un gesto para que nos sentáramos en una mesa que estaba ahí, quedando el frente a nosotros.

- Te dije que hablaríamos una vez termináramos con la lectura del testamento - respondí tomando la mano de Edward en la mía - Por qué no quise que nadie supiera de mi existencia como una McJeff, ¿Recuerdas?

Reymond por un momento se quedó callado, mirándolo de cerca y su reacción, no parecía al chico arrogante y mujeriego que aparecía en las notas rojas, parecía lo que era; un chico de veinte años, algo perdido por la muerte de su único pariente cercano. No podía culparlo que se sintiera así, ¿Como reaccionar cuando de repente aparece alguien diciendo que es su media hermana?

- ¿Por qué? ¿Porque nunca supe de tu existencia hasta ahora? - su voz sonaba enojada, llena de rencor.

- Mis padres se conocieron en la preparatoria, tenían diecisiete años y tuvieron una relación de cerca de un año, antes de que Phills desapareciera, mi madre le busco, pero no lo encontró, luego supo que estaba embarazada - comencé a decirle, Edward paso su brazo por mis hombros - Cuando cumplí seis, él apareció, mi madre se encontró con él por casualidad y fue cuando se dio cuenta de que había tenido una hija, comenzó a mandar dinero cada mes, le veía una vez al año... Pero nunca nos contó que él estaba casado ni mucho menos que tenía un hijo más.

- ¿Cuándo lo supiste? - rompió el silencio en el que me escuchaba.

- Cuando tenía nueve, escuchamos la noticia de que te madre había muerto y que tenía un hijo, no sabía porque no nos lo había dicho pero supe que el tenía una familia y yo tenía la mía - suspire, últimamente había recordado muchas cosas y sentía que mi cabeza explotaría en cualquier momento - Cuando cumplí doce le pedí que no me buscara más, él lo acepto pero siguió mandando dinero cada mes, fue así hasta que a los dieciocho años el señor Meggs se presentó en la casa de mis padres, fue cuando nos enteramos que había muerto, el asistente nos explicó que en la oficina de Phills encontraron comprobantes de cheques mensuales a esa dirección y el presidente quería saber de qué se trataba...

... Cuando el presi... El abuelo supo de mi existencia nos pidió una prueba y fue ahí donde se confirmó que yo era una McJeff, trato de que tomara el lugar como me correspondía pero yo no quería nada que ver con una familia a la cual nunca había tratado, yo tenía a mis padres y a mi hermano, ellos eran mi familia - sentí como Edward me daba un ligero apretón en mi hombro - El abuelo insistió en que viviera como una McJeff pero yo ya tenía mi vida y al final acepto con unas condiciones, al principio era que yo tomaría el apellido McJeff pero nadie sabría de mi existencia y al final el agrego que se me depositaria una pensión mensual de por vida.

Nos quedamos en silencio por unos minutos. Apoye mi cabeza en el hombro de Edward, los hechos de los últimos días me hacían sentir agotada, aún sentía algunas nauseas.

- ¿Sabías que te heredaría algo? - me pregunto después de un tiempo.

- No, según tenía entendido la pensión mensual sería algo así como una herencia - respondí, podía sentir el cansancio.

- ¿Que harás con las acciones? - sabía que en algún momento ese tema saldría a relucir.

- Con respecto a las acciones de los hoteles, le he pedido al asistente Meggs que trabaje para mi dado que él lleva toda su vida trabajando para el abuelo y yo no sé nada de ello, le pedí que se tomara un descansó por ahora, pero esperaba su respuesta para mediados de enero - respondí.

- Yo le ofrecí un puesto en los hoteles, pero por su respuesta creo que me rechazo - se veía un poco más tranquilo - ¿Que harás si no acepta?

- Veremos qué hacer entonces - sentí a Edward besar mi cabello, sabía que él podía sentir mi cansancio.

- ¿Veremos? - cuestiono algo extrañado.

- Edward es mi pareja y tendemos a pedir nuestras opiniones en lo que se refiere a este tipo de cosa - aclare, el solo se nos quedó mirando por unos segundos.

- ¿Y las acciones del hospital? -

- Esas me las quedare, junto a la casa en Londres - respondí seriamente sin dejar un hueco a discusión y él pareció aceptar.

- Creo que es hora de retirarnos - Edward rompió el silencio - Bella ha estado algo enferma los últimos días y no quiero que recaiga.

- Claro, el tiempo ha enfriado en esta época - Reymond acepto mientras los tres nos levantábamos y regresábamos a la mansión.

- Bueno, fue un placer conocerte Isabella - Reymond nos acompañó hasta la puerta principal, el me tendió la mano la cual tome - Cullen, gusto en verte - Edward tomo también su mano.

- Igualmente, lo siento si fue en estas circunstancias que te enteraras de mi existencia, pero ya no quise huir de esta familia - respondí mientras le tendía un pequeño papel el cual Reymond vio extrañado - Es la dirección de nuestra casa y el número de mi móvil, sé que tal vez puede ser un poco tarde para tener alguna relación de hermanos, pero eso no quita que seamos familia y tratemos de llevarnos cordialmente.

El acepto el papel y nos despedimos nuevamente.

Durante el viaje de regreso, decidimos pasar a casa de mis padres donde les dimos la noticia del dinero que les dejo mi abuelo, el cual les sorprendió, pero decidieron aceptarlo y respetar la voluntad del abuelo. Anteriormente, después del funeral del presidente, había hablado con mis padres acerca de ir a la lectura del testamento y como siempre habían hecho apoyaron mi decisión, aunque no les comentaría acerca de mí relación con Reymond.

- Estos últimos días has estado más cansada, ¿Segura que no quieres ir al médico para que te hagas estudios? - me pregunto una vez que estuvimos rumbo a casa.

- Tengo mi doctor particular en casa, además solo es por los sucesos de los últimos días junto con lo enferma que estuve - respondí mientras sentía como mis ojos cedían ante el cansancio, solamente escuche algo que murmuro Edward antes de caer en brazos de Morfeo.

- Últimamente te vez más cansada de lo normal, ¿Sexy Cullen no te deja dormir? - me pregunto Amber con tono pícaro.

Hoy estábamos en la tienda que habíamos elegido en el centro comercial mirando algunos detalles sobre la decoración.

- No ese eso, incluso se puede decir que no hemos tenido intimidad - respondí tranquilamente, pasar tiempo con Amber me había hecho acostumbrarme a sus preguntas indiscretas y su forma de hablar sin filtro.

- Espera... ¿Estás diciendo que lo tienes en sequía? - pregunto asombrada dejando a un lado la brocha de pintura con el que estaba ayudando a pintor que contratamos, quien ahora estaba almorzando, para acercarse hasta el escritorio que habíamos instalado temporalmente donde estaba sentada.

- No se podría poner de esa forma, he estado algo enferma últimamente y cansada, y no ayuda que Edward este algo apurado preparando los últimos detalles de la fiesta del hospital - respondí sin despegar la vista de los papeles del inventario que estaba revisando.

- Uy, eso sí es malo, ¿Cuándo es? - pregunto tomando un trago de su botella de agua y se sentaba a mi lado en el escritorio.

- Dentro de dos días, con la muerte del presidente McJeff han tenido que hacer algunos arreglos de último momento antes de la gala - solté un suspiro dejando a un lado los papeles, estaba tan cansada que no me podía concentrar, tal vez debería hacerle caso a Edward e ir al médico - ¿Iras?

- Tal vez, seria divertido ver ese tipo de eventos con gente pipirisnice - como amiga y socia, Edward me había sugerido que la invitara, total yo ya era dueña de las acciones del hospital y podía invitar a quien quisiera.

Trate de bajarme del escritorio, pero al momento de poner los pies en el suelo, sentí un mareo pegarme duramente que de no haber sido por Amber quien reacciono rápido y tomo mi brazo hubiera caído al suelo.

- ¿Bella, estas bien? Estas algo pálida - pregunto algo preocupada acercándome a una silla para tomar asiento.

- Si, te digo que he estado algo enferma en los últimos días, incluso estuve en cama por tres días que incluso Edward se preocupó porque no podía retener algo en el estómago - respondí mientras tomaba el vaso de agua que ella me estaba tendiendo.

- Bueno, supongo que aún no te recuperas del todo y más con este clima tan loco - respondió - Por un momento llegue a pensar que estarías esperando a bebe Cullen - sus palabras hicieron que escupiera el agua que tenía en mi boca - Primero Alice y después tú, me estarían presionando a buscar a alguien para no quedar atrás - soltó una risa ante sus palabras y es que el día que fuimos a buscar los vestidos para la gala Alice le había contado la feliz noticia.

Yo solo me quede callada ante sus palabras, tenía alguno de los síntomas, pero no creía que fuera verdad que estuviera embarazada, esperaría unos días más para ver si me reponía o tendría que pensar seriamente en hacerme una prueba.

- Por cierto, ¿Te has encontrado con la colorida arpía? - pregunto refiriéndose a Tanya - Yo la encontré ayer mientras llegaba al centro comercial, yo estaba comiendo en el restaurant de Yak.

- La he encontrado en el parque cerca de la casa, sé que lo hace con la intención de llamar la atención de Edward, pero como siempre se encuentra conmigo jura y perjura que me quitara de su camino para que él vuelva con ella y pueda tener su fortuna - respondí mientras trataba de ocultar un bostezo con mi mano.

- ¿No crees que esa mujer está algo más que obsesionada con Sexy Cullen? Tal vez deberías tener más cuidado cuando salgas sola, mujeres como ella pueden llegar a hacer locuras - Amber se veía seria al momento de decirme eso.

- Lo sé, parece que el hecho que Edward no le dé ni un pensamiento la ha enloquecido - concorde con ella - ¿Te molestaría que me fuera ahora? Como te dije, a penas me estoy mejorando y quiero descansar para estar bien el día de la gala.

- No, puedes irte, yo me encargo de todo aquí - respondió antes de tenderme mi bolso que estaba a su lado en el escritorio - Es más no vuelvas si no estas completamente curada, si necesito algo te llamare o ir a visitarte - me acompaño hasta la entrada donde se despidió de mí.

Decidí dar una vuelta por las tiendas antes de regresar a casa, ya teníamos los regalos listos para navidad, el de Emmett incluido, a quien dos días atrás le habíamos regalado una membresía para el Xbox y un balón de soccer nuevo por su cumpleaños.

Entre a una tienda de bebes que me había llamado la atención, así que decidí pasar a ver si encontraba algo para él bebe de Alice, que era el único que nos faltaba. Me encanto un pequeño osito de peluche café claro quien tenía una cobijita abrazada, no pude evitar recordar las palabras de Amber.

" Por un momento llegue a pensar que estarías esperando a bebe Cullen "

¿Y si era verdad? ¿Y si estaba embarazada?

Por los sucesos de las últimas semanas, el estrés y sumado con el hecho de que estuve enferma, no recordaba la última vez que tuve mi periodo.

Pero por un momento, con el osito de peluche en mis manos pude imaginar un pequeño ser creciendo dentro mío, la muestra viviente del amor entre Edward y yo.

Salí de mis pensamientos cuando una de las empleadas se acercó a mí para preguntarme si necesitaba ayuda, negué mientras le sonreía y le tendía el osito que decidí comprar.

Estuve pensando por unos minutos, antes de decidirme a pasar por la farmacia y comprar una prueba de embarazo, simplemente quería aclarar la duda que Amber había instalado en mi mente, también si salía negativo iría al médico para que me haga estudios y me diga si algo estaba mal.

También estás pensando seriamente en comprarme un auto, ya me estaba cansado en usar taxis para moverme, pero primero necesitaba que Carlisle me diera su aprobación como doctor.

Mientras estaba de camino a casa, recibí un mensaje de Esme preguntándome como me encontraba, se preocupó un poco cuando Edward les había informado que estaba en cama con fiebre, también uno de Edward preguntándome si quería que pasara por mí una vez que saliera del hospital, por lo que respondí que con Amber decidimos terminar temprano.

- Hola Chip - salude al can, quien nada más escucho la puerta abrirse se acercó para recibirme contento saltando y moviendo la cola mientras me seguía hasta el baño de la habitación para hacerme la prueba de una vez por todas - ¿Tú que crees, Chip? ¿Estaré embarazada? - le pregunte una vez tome asiento en la cama dejando la prueba en el lavamanos del baño, Chip simplemente soltó un gimoteo antes de poner su cabeza en mis piernas tratando de darme ánimos.

Por una parte, me sentía feliz de que pudiera estar embarazada de Edward, pero a la vez tenía miedo de que algo estuviera mal en mi si salía negativo, porque eso significaría que las náuseas y mareos serian por algo más serio.

Estuve acariciando la cabeza de Chip hasta que llegó el momento de la verdad, regresé al baño seguida por Chip.

- Muy bien hora de la verdad - dije mirando a Chip quien me dio un ladrido para darme fuerza, por lo que solté el aire que había estado reteniendo para bajar mi mirada hasta el pequeño plástico en mis manos, abrí mis ojos de sorpresa para volver a mirar a Chip, quien me miraba con sus ojos negros - ...


* Mmmmmm... ¿Qué les pareció? Tenía planeado hacer a Reymond de una forma más distinta, como a alguien a quien odiar, pero después me puse a pensar podría ponerlo como alguien que simplemente es muy solitario después de la muerte de sus padres, ¿O ustedes que piensan?... Bueno cambiando de tema, ¿Que opinan pongo a Bella embarazada o no?...