Familia


Because of You (Kelly Clarkson)

I will not make
The same mistakes that you did
I will not let myself
Cause my heart so much misery
I will not break
The way you did, you fell so hard
I've learned the hard way
To never let it get that far

{{ -¡Papá gané gané!- Oscar corrió hacia su entrenador mientras agitaba los brazos, era la primera competencia de nado que ganaba bajo la tutela de INSEP

-Lo sé hija- el alto hombre la levantó del suelo mientras besaba sus sonrosadas mejillas –Estoy orgulloso de ti.

-Papá… ¿Ahora podemos ir a casa?- sus enormes ojos azules se abrieron esperanzados mientras continuaba aferrada a su cuello –Quiero ver a mamá… la extraño- su mentón tembló levemente.

-No llores… las niñas valientes no lloran- tocó la punta de la nariz de su hija tratando de hacerla reír –Iremos la próxima semana… mañana comenzaremos a entrenar con los caballos- la abrazó contra su pecho –Te gustará… te lo prometo.

-Pero…

-Hija no me contradigas- la colocó en el suelo, le enterneció ver sus piececitos descalzos, níveos y delicados sobre el piso del natatorio –Soy tu padre y todo lo que hago es pensando en tu bienestar… Lo entiendes ¿Cierto?- suavizó su tono.

Oscar asintió mientras se esforzaba por controlar las lágrimas, no quería llorar. Si lloraba decepcionaría a su padre. Tenía 6 años. }}

El sonido de una bocina hizo que la deportista volviera a la realidad, el semáforo había cambiado a verde sin que se diera cuenta. Respiró profundo y se concentró en continuar con su camino.

Because of you
I never stray too far from the sidewalk
Because of you
I learned to play on the safe side so I don't get hurt
Because of you
I find it hard to trust not only me, but everyone around me
Because of you
I am afraid

{{ ¡Muy bien Oscar!- el entrenador Jarjayes aplaudió –Repite el último ejercicio, estoy seguro de que puedes mejorarlo-. El hombre miraba orgulloso como su hija pasaba los obstáculos de la cancha de equitación con su fiel corcel.

-Papá…- la chiquilla se acercó sonriendo aun montada sobre César –Tú eres mi entrenador sólo en natación… creo que estás pasando a llevar al Monsieur Marty*- miró al sonriente equitador que acompañaba a su padre.

-No te preocupes de eso- la tranquilizó Clèment Marty –Con tu padre somos buenos amigos y para ambos es un orgullo ver cómo te desempeñas… además, coincido con él. Puedes mejorar tu ejercicio- acarició la nariz del corcel –Tienes un caballo que se acopla perfecto a ti… aprovecha eso.

Oscar asintió sonriendo, estimuló a su caballo y se alejó en una perfecta pose de equitadora. Con excelencia realizó el primer salto. Tenía 12 años. }}

La pentatleta manipuló el manubrio del auto en busca de un estacionamiento, respiró profundo una vez más, debía controlar sus nervios, tenía que mantenerse serena… eso era lo que todos esperaban de ella.

I lose my way
And it's not too long before you point it out
I cannot cry
Because I know that's weakness in your eyes
I'm forced to fake
A smile, a laugh everyday of my life
My heart can't possibly break
When it wasn't even whole to start with

{{ -Preguntémosle a mi padre- la rubia miró desafiante a Girodelle –Estoy segura de que tengo razón… el punto fue mío, realicé el mismo movimiento con el que gané la competencia de la semana pasada.

-Oscar… Srecki* me dio como ganador- Víctor sonrió y comenzó a caminar junto a ella, ambos iban en dirección a las gradas.

-Antes que digas nada- el entrenador Jarjayes habló apenas vio a los adolescentes frente a él –Le acabo de mostrar la grabación del combate de ahora a Èric- el padre de Oscar sostenía en sus manos una cámara de vídeo.

-Tienes razón Regnier, el ángulo en el que estaba no me permitió ver el movimiento de Oscar en su totalidad- Srecki miró a la jovencita que sonreía orgullosa enfundada en su impecable traje blanco –El punto es tuyo… lo lamento Víctor, fue un error mío- se disculpó con el joven de ojos felinos.

Oscar sonrió exultante y brindó una amplia sonrisa a su padre –Gracias papá por estar al pendiente.

-Para eso estoy hija... Dennos un segundo por favor- el entrenador Jarjayes habló mirando a Girodelle y Srecki mientras se alejaba con Oscar tomada de un brazo. Cuando estuvieron a una distancia prudente habló nuevamente –Tu madre me pide te pregunte cuándo irás a casa, no te ve desde hace casi dos meses.

-Papá…- su voz sonó con un dejo de fastidio -Estoy concentrada en las próximas competencias… dile que cuando terminen los campeonatos iré.

-Pero…

-Víctor me está esperando… le debo una revancha- la adolescente sonrió y se alejó rápido mientras se colocaba la careta de entrenamiento. La larga coleta con la que tenía amarrado su cabello bamboleo inquieta, al igual que su espíritu. Tenía 16 años. }}

Oscar giró la llave y detuvo el automóvil. Con gestos mecánicos y calmos revisó que las luces estuvieran apagadas. Había conducido en un estado de total aturdimiento. Bajó del auto.

Because of you
I never stray too far from the sidewalk
Because of you
I learned to play on the safe side so I don't get hurt
Because of you
I find it hard to trust not only me, but everyone around me
Because of you
I am afraid

{{ Apoyando las manos en sus rodillas, la atleta se inclinó levemente mientras trataba de recuperar el aire. Estaba agotada. Miró a Marie, la joven de origen austriaco se había dejado caer al piso, ambas acababan de finalizar un arduo entrenamiento en la pista de carreras.

-Estás loca…- Marie habló con la respiración entrecortada –Casi pierdo un pulmón y una rodilla tratando de darte alcance- comenzó a reír mientras llevaba las rodillas a su estómago en un intento de relajar sus músculos.

-Deja de quejarte… somos deportistas de excelencia- Oscar inspiró y expiró profundo mientras se secaba el sudor de la frente con su muñequera.

-Ya llegó el General- murmuró la joven austriaca. Ambas vieron como el padre de Oscar estaba apoyado en las gradas conversando con Viviane Dorsile*, la entrenadora del equipo femenino.

-Es increíble como siempre está al pendiente de mi- bufó impaciente –Quiere controlar todo… a veces pienso que no confía en mi desempeño.

-¿No vas a ir a saludarlo?

-No tiene sentido... ya lo vi en la mañana en el gimnasio y seguramente lo veré en la tarde en la cancha de Tiro- se acercó al sector de las bebidas y sacó una botella de agua –¿Estás lista para una nueva ronda?- miró a su mejor amiga. Tenía 20 años.}}

De pie frente al ascensor, Oscar golpeteó con la punta de sus zapatillas el piso, estaba impaciente. Al ver que la mayoría de los números que estaban sobre la puerta del ascensor se iluminaban no pudo seguir esperando más. Fue hasta las escaleras de emergencias y subió corriendo.

I watched you die
I heard you cry every night in your sleep
I was so young
You should have known
Better than to lean on me
You never thought of anyone else
You just saw your pain
And now I cry in the middle of the night
For the same damn thing

-Maldito elevador…- masculló mientras subía las escaleras de a dos escalones. Se apoyó en el pasamano del piso 6 para recobrar un poco el aliento. Sin saber por qué, una escena que estaba oculta en su memoria llenó su mente como un huracán.

{{-Regnier te lo suplico…- sollozó Georgette –Aún no cumple seis años…

-Amor mío es por su bien…- el General abrazó los hombros de su esposa –Debes confiar en mí, seré su sombra… no dejaré que nada malo le pase a mi pequeña- besó la frente de su mujer –Sé que está mal y que quizás algún día Dios me castigue porque todos los hijos se deben amar de la misma forma- su voz se quebró –Pero Françoise es diferente… mi niña es diferente… ella es una fuerza de la naturaleza, está llena de habilidades… ella puede cumplir todos sus sueños, incluso puede lograr todos los sueños que yo no pude realizar… y yo... yo la ayudaré a encausar toda su energía y temperamento… sólo quiero lo mejor para ella y eso es que esté a mi lado el mayor tiempo posible.

-Eres un egoísta… sólo la quieres para ti…- la mujer se separó molesta –La devoción que sientes por ella no sólo es porque es tu viva imagen, su personalidad también es la misma tuya… por eso siempre la considerarás más que a nuestras otras hijas, por eso la amas más…- comenzó a caminar por el despacho, después de unos minutos habló nuevamente –No quiero que nuestras niñas se den cuenta de lo diferente que actúas con ellas en comparación a Françoise, esa es la única razón por la que autorizaré que la lleves contigo, pero debes prometerme que no le exigirás tanto… es sólo una niña… es mi bebé… es nuestro bebé- un fuerte sollozo escapó de su garganta, se cubrió de inmediato la boca con las manos, no quería que nadie la escuchara llorar.

-Perdóname por favor- el patriarca abrazó con fuerza a su esposa tratando de consolarla –Debes creer en mí… es lo mejor para nuestra pequeña… la cuidaré con mi vida… déjame tenerla conmigo… la necesito a mi lado, sé que será lo mejor.

-Regnier…- sollozó nuevamente la madre de Oscar –Prométeme que no dejarás que se aleje de nosotros… ella es como tú… es tan independiente- ahogó su llanto en el pecho de su marido –Prométeme que siempre estarás a su lado y que la traerás a mis brazos cada vez que sea posible…

-Te lo juro amor mío… te lo juro...

La niña cerró con cuidado la puerta del despacho de su padre, ninguno de los dos se había dado cuenta que su hija menor había presenciado todo. }}

Because of you
I never stray too far from the sidewalk
Because of you
I learned to play on the safe side so I don't get hurt
Because of you
I try my hardest just to forget everything
Because of you
I don't know how to let anyone else in
Because of you
I'm ashamed of my life
Because it's empty
Because of you
I am afraid

Because of you
Because of you

Apoyó las manos en la barra que permitía abrir la puerta de emergencias del piso 10. Debió pestañear varias veces para que la blanquecina luz del pasillo no la cegara, miró los carteles que indicaban la distribución de las habitaciones en los pasillos -1004- murmuró mientras corría, sintió sus piernas temblar.

Jadeando por el esfuerzo abrió la puerta que tenía el número que buscaba, lo primero que vio fue el catre clínico en el centro de la habitación; apenas pudo reconocer a su padre bajo las mangueras, sondas, vendas y máscara de oxígeno, el sonido de las máquinas que lo mantenían con vida le taponeó los oídos. Sin poder evitarlo cayó de rodillas y comenzó a llorar.

-Oscar…- susurró André acercándose.

Escuchó la voz de su novio levantó la vista, vio un paquete de kleenex frente a ella. Los recibió, se secó las lágrimas y se puso de pie; sin dudar se refugió en el abrazo de André. Sollozó durante unos minutos contra su pecho.-¿Cómo está?- se separó del nadador y se limpió la nariz con los pañuelos que él le había entregado.

-Grave…- contestó apesadumbrado –Las próximas 24 horas son cruciales… lograron estabilizarlo en el quirófano pero ahora todo depende de si logra o no sobreponerse a la contusión cerebral… el impacto fue muy fuerte, de no haber sido por el airbag estaría muerto.

-Mamá...- murmuró la rubia buscando su teléfono –Tengo que llamarla.

-Ya lo sabe... Después de hablar contigo llamé a Hortense y le pedí que le avisara a ella y a tus hermanas… deben estar por llegar- André secó con delicadeza las lágrimas que se deslizaban por las mejillas de su novia.

-¿Cómo te enteraste tan rápido?- Oscar colocó una silla junto a la cama, se sentó y tomó entre sus manos la diestra de su padre. La sintió fría y lánguida.

-Estaba en la recepción de la clínica entregando los datos de Alain cuando vi llegar las camillas… fue providencial que los tres llegaran a la misma clínica…

-¿Los tres?- lo miró sin entender.

-Nicolás también está aquí…- se arrodilló en el piso y tomó la mano de Oscar que estaba libre –Escuché cuando uno de los policías a cargo comentaban que él fue quien chocó a tu padre… todo indica que no fue un accidente.

-Mi madre no puede enterarse… Al menos no hasta que haya pruebas fehacientes- miró nuevamente a su padre –Esto es una pesadilla… ¿Cómo está Alain?

-Bien… tiene la cabeza dura… literalmente…

-¿En qué habitación está?... ¿Hablaste con él?... ¿Te dijo la verdad de lo que pasó?... ¿Ya le avisaron a Dianne?... ¿Está solo ahora?

-En la 807, sí hablé con él y me dijo que después me diría todo lo que pasó…- suspiró –Ya le avisé a Dianne y ahora está con Jeanne... ella llegó hace poco.

-¿En qué habitación está Nicolás?- continuó interrogando la pentatleta.

-No lo sé… no pregunté porque no me importa y a ti tampoco debería importarte- André se puso de pie y soltó su mano –No quiero que vayas a verlo… te conozco y sé que quieres enfrentarlo- la miró a los ojos –Prométeme que no lo buscarás… la policía ya está investigando.- La deportista rehuyó su mirada y la depositó en la mano de su padre que aún sostenía entre las suyas. -Oscar, prométemelo- insistió el nadador.

-No puedo…- contestó sin levantar la vista –No quiero mentirte...

Antes de que André pudiera decir algo la puerta de la habitación se abrió. La primera en entrar fue Georgette. La madre de Oscar besó dulcemente la cabeza de su hija. -Déjame a solas con él por favor- pidió con apenas un hilo de voz, Oscar se puso de pie y cedió su lugar a su madre. Acompañada de André salió de la habitación.

En el pasillo se encontró con Josephine, Catherine Hortense y Loulou. Su sobrina no dejaba de llorar.-¿Dónde están Marie Anne y Cloutilde?- preguntó después de que ella y André saludaron a todos.

-Están en casa de Marie Anne- Hortense secó rápidamente las lágrimas que se agolparon en sus ojos –Cuando fue Cloutilde por ella la encontró con contracciones.

-Es muy pronto- la interrumpió Oscar –Aún faltan semanas para que nazca nuestra sobrina… Tiene que ir a la clínica.

-No te preocupes- la cortó Josephine -Ya están en contacto con su médico, si las contracciones aumentan, una ambulancia estará en su casa en cinco minutos.

André vio como las cuatro hermanas comenzaban a hablar dejando de lado a la deshecha adolescente que no cesaba de mirar la puerta de la habitación. Sentía especial cariño por la jovencita y no resistía verla llorar –Loulou...- la chiquilla lo miró –¿Vamos a la cafetería?- sonrió –Hay un pastel de chocolate que te encantará.

La adolescente sonrió y secándose las lágrimas se colgó de su brazo –Sólo si lo comes conmigo- lo miró encantada –Ya sabes… la dieta- trató de sonreír.

-Lo compartiremos- el nadador la abrazó de los hombros –Oscar… ¿Nos acompañas?

-Antes quiero pasar a ver a Alain- contestó rápido –Los alcanzaré en la cafetería.

-Si tardas demasiado no te dejaré pastel- la tentó Loulou.

-En menos de diez minutos estaré ahí- acarició el cabello de su sobrina –Lo prometo.

André y Loulou se alejaron rumbo a los ascensores. En cuanto dejaron de estar a la vista Catherine habló –Estoy muy contenta por ti- miró a la menor de las Jarjayes –André es tu complemento perfecto… Es más, si se casan y se divorcian, lamento decirte que lo representaré a él, porque desde ya estoy segura de que una separación sería sólo tu responsabilidad.

-¡Catherine!- la reprendió Hortense –No seas injusta… Nuestra hermanita está cambiando- abrazó con cariño los hombros de Oscar.

-No te desgastes…- contestó con tranquilidad la deportista –No me casaré, así que no tendrás que "dividir" tus lealtades- miró a su hermana abogada –Por favor, avísenme si en algo cambia el estado de salud de papá- revisó que su teléfono estuviera con batería suficiente -Iré a visitar a un amigo que también está internado aquí- sin esperar una respuesta se alejó de sus tres hermanas.

-André anda vestido demasiado elegante para venir del centro, es la ropa de anoche… ¿o me equivoco?

La voz de Hortense la hizo voltear. Detuvo paso y contestó -Sí, es la ropa de anoche.

-Pero tú no estás vestida como te dejé ayer… ¿Salió todo bien?

-Hortense… no es el momento… Papá…

-Papá está con mamá y atendido por los mejores especialistas… en estos momentos no hay nada que podamos hacer por él– sus ojos se humedecieron –Así que soy todo oídos… más aún cuando mi perfecto cuñado está a cargo de mi cataclismo particular, ni siquiera su padre es tan preocupado.

Oscar se sentó en una de las banquetas que estaban cerca del ascensor, su hermana mayor hizo lo mismo.-Salió todo bien- sonrió con las mejillas encendidas –El evento fue un éxito… creo que manejamos bien las entrevistas y en los periódicos o revistas de hoy seguramente saldrá alguna fotografía nuestra anunciando nuestro compromiso- fijó su vista en el anillo que aún estaba usando, pese a haber alcanzado a cambiarse de ropa, e incluso a haber corrido en la cinta de entrenamiento antes que André la llamara, no había querido quitarse la sortija de Hortense por miedo a extraviarla.

¿Necesito una gema que me recuerde que soy amada?...No. ¿Necesito una joya que me recuerde que estoy comprometida?... Tampoco. No necesito muestras materiales del amor que me une a André. Así como la amabilidad y la pasión hacen a un hombre masculino, y no solo la fuerza bruta, el suave apoyo que me brinda día a día es suficiente recordatorio de nuestro compromiso. Hemos compartido nuestras alegrías y tristezas viviendo juntos todos estos años, con él tengo una unión más poderosa que con mi propia familia. No necesito una prueba material de nuestro amor. Somos como Cástor y Pólux, la luz y la sombra… y tengo la certeza de que seguiremos amándonos en los cegadores días de verano, sé que estará conmigo en los momentos fugaces de primavera, en el persistente otoño o al extinguirse el invierno...

-¿Y por qué él sigue vestido como modelo de catálogo?

La voz de la mayor de las hermanas Jarjayes la hizo romper su ensimismamiento. -Porque nos quedamos en nuestro departamento y regresamos al INSEP hoy en la mañana… en ese momento André acompañó a Alain en la ambulancia que lo traía para acá y yo me quedé en el centro esperando a papá- respiró profundo para aplacar la tristeza que la embargaba al hablar de su padre.

-Se quedaron en su departamento…- Hortense sonrió y la abrazó de los hombros –¿Estás contenta?

-Mucho…- contestó la rubia levantando la vista.

-Entonces yo también lo estoy.

-Toma… Gracias- se sacó la sortija y la depositó en la mano de su hermana –Ya no la necesito.

-¿Recibirás la propia?

-No, y tampoco la necesito... Iré a ver a Alain, avísame si pasa algo con papá por favor- se levantó de la silla y caminó hacia el ascensor. De pié frente a la habitación #807 sé asomó cuidadosamente, no quería importunar a su amigo en caso de estar descansando. Cuando lo vio acostado jugando con su celular, respiró tranquila. Verlo relajado y sonriendo era el mejor indicativo de que estaba bien. Tan sólo pensar en que algo pudiera haberle ocurrido la había asustado, en un año, el tirador había pasado de ser un simple compañero a ser parte fundamental en su vida, era su hermano.

-Rubita…- Alain sonrió -¿Qué haces aquí bonita?- se sentó en la cama y le hizo un gesto con la mano –Ven, acompáñame un rato que Jeanne y Dianne están en la cafetería tratando de conseguirme algo más contundente que la desabrida papilla que me dan las enfermeras.

Oscar entró y se sentó en la silla que estaba cerca de la cama, lo tomó de la mano -¿Cómo te sientes?

-Bien…- encogió los hombros –Tengo la cabeza dura… Ese pelafustán me pilló mal parado- bufó –Espera que lo encuentre… se va a arrepentir, va a tener que nadar con muletas el infeliz.

-Quizás no debiera decirte esto…- la rubia suspiró –Pero prefiero que sepas la verdad… Dudo mucho que Nicolás vuelva a competir, lo más probable es que de aquí salga directo a la cárcel... Debes declarar contra él y sumarte a las acusaciones que mi padre tiene en su contra.

Jeanne, que estaba a punto de entrar a la habitación se detuvo. Miró nerviosa hacia el pasillo rezando para que Dianne no apareciera, la hermana de Alain se había quedado conversando con André en la cafetería.

-Aún no he declarado en contra de ese mequetrefe… Y ni siquiera estoy seguro de hacerlo- el semblante del deportista se endureció –Prefiero arreglar nuestro "problemita" directamente.

-Alain… Nicolás trató de asesinar a mi padre- lo miró a los ojos –Después de golpearte, chocó a papá para que no lo denunciara ante el Comité Olímpico...

Jeanne apretó entre sus manos el pastel que llevaba y miró nuevamente hacia el ascensor esperando que Dianne no apareciera.

-¿Qué?- Alain se enderezó en la cama -¿Cómo está el General?

-Grave…- los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas –Pero es un luchador, estoy segura de que saldrá de esto.

-Lo lamento rubita- apretó sus manos –Lo lamento mucho.

-Debieras pedir resguardo policial- lo miró preocupada –Nicolás está enajenado… es posible que en su estado de demencia te busque y atente contra ti.

-No se atreverá a hacerle nada a Alain- Jeanne entró a la habitación. Mirando a Oscar de forma desafiante se acercó a la cama y le entregó el pastelillo que llevaba al deportista –Es tu favorito- le dijo sonriendo.

-Es increíble… no tienes vergüenza- la pentatleta se puso de pie molesta –Alain fue golpeado por tu culpa, tu novio…

-Ex novio- la corrigió Jeanne.

-¡Da lo mismo!... Por estar relacionado contigo Alain fue golpeado, su carrera estuvo en peligro y hasta podría ser expulsado del centro.

-Rubita ya te he dicho que estoy bien…- el tirador dio un mordisco al pastelillo.

-¡Deja de defenderla!... ¡Comienza a pensar con la cabeza y no con… con… con otra parte de tu anatomía!- apuntó Oscar completamente molesta.

-¡Vaya! La intachable Comandante también puede ser grosera- se burló Jeanne.

-No me busques porque por tu culpa mi padre está al borde de la muerte...

-En eso no tengo nada que ver- Jeanne rodeó la cama y se acercó desafiante, ambas mujeres quedaron frente a frente –No seré responsable de los crímenes de Nicolás- sentenció –Y tampoco permitiré que trates de descargar tus frustraciones en mí… en lugar de estar gritando aquí como una histérica, regresa a la habitación de tu padre, no vaya a ser que muera mientras tú estás donde nadie te ha llamado.

-Morenita…- Alain trató de hacerla callar. Antes que terminara de hablar, una bofetada hizo que Jeanne diera vuelta la cara. El deportista salió rápido de la cama temeroso de que la hermana de Rosalie saltara sobre Oscar, le impresionó ver que su novia no se movía del lugar ni trataba de responder, Jeanne sólo se limitó a sonreír. Pese a eso, se interpuso entre las dos.

-¡Eres una delincuente, igual que Nicolás!- gruñó Oscar –Debí haberte denunciado… es más lo haré ahora mismo. De haberlo hecho a tiempo Alain no estaría en peligro de perder su carrera por tu culpa- la apuntó con un dedo.

-¡No perderá nada porque yo me culpé de todo!- gritó la hermana de Rosalie –¡Ya fui suspendida del centro y no me importa!- la miró desafiante –No tienes nada en mi contra… ¡Nada!

-Jeanne…- Alain la miró sorprendido -¿Por qué hiciste eso?

-Porque quise- la morena levantó el mentón.

-Lo hizo sólo porque es una manipuladora- siseó Oscar acercándose peligrosamente –No te creo nada… no creo en tu supuesta buena voluntad ni en tu amor por Alain… Tú no sabes lo que es querer a alguien.

Jeanne es estiró un brazo, imposibilitada de abofetear a Oscar debido a que Alain continuaba en el medio, se conformó con tomarla de la solapa de su chaqueta deportiva –No te metas conmigo… no me conoces, así que no me juzgues.

-¡Basta las dos!- Alain tomó a cada una de un brazo y las separó -¡¿Qué es lo que les pasa?!... Se supone que el alterado soy yo… maldición- bufó –Tengo hasta el trasero al aire por estas endemoniadas batas y ustedes discutiendo- respiró profundo tratando de serenarse –Rubita, creo que es mejor que te vayas…- miró a Oscar –Agradezco tu preocupación pero ambas están muy alteradas… Se supone que debo descansar- soltó el brazo con el que aún la afirmaba.

Oscar dio media vuelta y caminó hasta la puerta. Se detuvo antes de salir –Pasaré a hablar con la policía y les diré que vengan a tomar tu declaración- miró a Alain –Más te vale denunciar las agresiones de Nicolás o hablaré con Dianne- salió de la habitación sin esperar una respuesta.

-Morenita- el castaño soltó a Jeanne –Agradezco que me hayas protegido, pero no lo necesito- se sentó en la cama –Además, quiero pedirte que te esfuerces en llevarte bien con Oscar.

-¿Qué?- lo miró anonadada.

-Sabes que me tienes loco- levantó la vista y la miró –Más loco de lo que nunca he estado- sonrió de medio lado –Pero aún puedo pensar con la cabeza y tanto la rubita como André son parte de mi familia… si quieres estar conmigo, ellos vienen en el paquete.

-No me hagas elegir- sentenció la hermana de Rosalie.

-No te hago elegir… pero si me quieres a mí, ellos están incluidos- el deportista levantó las cobijas y se acostó nuevamente.

-Alain… Si estamos juntos no necesitas a nadie más...

-Te equivocas- la miró a los ojos –Yo necesito a mi familia… Así como tú también necesitas a la tuya.

-Yo no…

-Sí, sí los necesitas- la interrumpió -Aunque no lo admitas necesitas a Rosalie y a tu madre. Jeanne guardó silencio.

-Perdón por la tardanza- se justificó Dianne entrando a la habitación –Te traje otro pastelillo- se sentó en el borde de la cama –Tu bata está arrugada…- trató de ordenar la ropa de su hermano –Pareces un chiquillo.

-Voy por un vaso de agua- anunció Jeanne mientras salía de la habitación.

-Morenita…- Alain trató de detenerla.

-Todo está bien- la hermana de Rosalie volteó a mirarlo –No te preocupes… me quedo con el paquete completo- sin esperar respuesta cruzó la puerta.

-o-

-Es la última… y sólo porque no quiero que estés triste- André miró hacia el celular de Loulou y sonrió junto a la chiquilla. Ya había perdido la cuenta de cuántas selfies se habían tomado.

-¡Moros en la costa!…- la adolescente guardó el celular –Tía… tardaste demasiado, ya nos comimos todo el pastel- sonrió con fingida inocencia.

-Así veo- Oscar se sentó en la silla que estaba libre y tomó la mano de André –Si gustas puedes ir a cambiarte de ropa… te llamaré si algo cambia- lo miró a los ojos.

-Puedo seguir acompañándote…

-Lo sé… pero yo no quiero irme de aquí y necesito algunas cosas que no alcancé a traer- miró disimuladamente a Loulou, la jovencita estaba mirando su celular –Ya sabes… hay algo que necesito tomar hoy... y con la prisa no traje nada más que mi teléfono y las llaves del auto.

-Entiendo…- André se puso de pie –¿Están en tu mesa de noche?

-Sí… ¿Podrías traerme además mis documentos de conducir?

-No hay problema- el nadador se inclinó y la besó en los labios mientras le acariciaba una mejilla.

-Puajjjjj... Me va a dar diabetes….- murmuró Loulou –Eran más entretenidos cuando aún no eran novios- bufó.

-Aprovecharé de dejar algunas cosas en el departamento también- susurró André en el oído de Oscar -¿Necesitas algo en particular?

-Cualquier cosa está bien… escoge lo que quieras de mi armario- Oscar sacó las llaves de su bolsillo y se las entregó –Y no olvides comprar algo para la despensa- trató de sonreír.

-Lo haré- el nadador la besó en la frente a modo de despedida –Y tú- miró a Loulou –Prometiste guardar el teléfono, así que respeta tu palabra o tu tía me lo dirá y en ese momento se acaban las fotos.

-Ya hasta te estás portando como ella- la jovencita lo miró divertida –Insisto… son más entretenidos por separado que juntos- apagó el teléfono y lo puso en su bolso.

Oscar esperó que André se alejara –Vamos Loulou- se puso de pie -¿Quieres ver a tu abuelo?

-¿Me dejarás?- preguntó esperanzada.

-Sí… acompáñame, entraremos juntas- caminaron abrazadas fuera de la cafetería y se dirigieron tranquilamente a donde estaba el resto de la familia.

Después de mas de cinco horas de tediosa espera, en las cuales varios especialistas revisaron el estado del General, constatando leves, pero no concluyentes, mejorías. Las mujeres de la familia Jarjayes estaban considerablemente mas tranquilas.

-Las contracciones se detuvieron y no se han repetido durante el último par de horas- comentó Josephine apenas cortó el teléfono –Hablé con nuestro cuñado y al parecer no fue más que un susto, Marie Anne está tranquila y Cloutilde ya salió para acá, en cualquier momento llegará- la empresaria tomó un sorbo del café que mantenía en sus manos. Las cuatro hermanas permanecían afuera de la habitación en donde reposaba el patriarca acompañado por su esposa y nieta.

-Esta espera es macabra- Oscar se puso de pie.

-Ve a dar una vuelta- le sugirió Hortense -Te llamaré si papá reacciona o si llega André.

-Gracias- la pentatleta se alejó del lugar. Cuando llegó a la recepción de la clínica se percató de que una pareja de policías estaba pidiendo información en el mesón central. Se acercó disimuladamente tratando de escuchar.

-Entonces, Alain Soissons habitación #807, Regnier de Jarjayes habitación #1004 y Nicolás De La Motte habitación #705- leyó en voz alta las notas de su libreta uno de los oficiales.

-Sí, es correcto- corroboró la recepcionista.

-Perfecto... iremos primero donde las víctimas- el policía de mayor edad instruyó a su compañero, el aludido asintió.

En cuando ambos se alejaron, Oscar caminó hacia las escaleras y subió hasta el piso 7 sin siquiera descansar, sabía que tenía poco tiempo antes de que André regresará a la clínica o de que los oficiales llegaran a hablar con Nicolás. Cuando estuvo frente a habitación #705 miró en todas direcciones, le extrañó no ver ningún tipo de custodia. Apoyó la mano en el pomo de la puerta y lo giró despacio, en cuanto se asomó al interior sintió un escalofrío recorrer su espalda al ver la cama vacía.

-No tenías que venir aquí- la voz de Nicolás sonó fría y carente de cualquier emoción. Antes de que ella pudiera reaccionar la tomó del cuello y la apoyó contra una pared mientras cerraba la puerta.

-Suéltame…- murmuró con esfuerzo –Nicolás suéltame por favor…

-No puedo- la miró con los ojos llenos de lágrimas –Si te suelto gritarás y me descubrirán… Necesito irme de aquí… no quiero ir a la cárcel.

-No gritaré… te lo juro…

-No puedo… perdóname por favor, pero no puedo hacerlo- el nadador comenzó a asfixiarla con las dos manos.

Oscar movió las piernas con desesperación tratando de golpearlo. Nicolás, al notar la habilidad de la deportista, la arrojó al suelo y sentándose a horcajadas sobre ella continuó su cruel tortura.

No, no, no… esto no puede estar pasando. No puedo morir ahora, no puedo morir así… no, no, no… no ahora que por fin estoy aprendiendo a ser feliz. Maldición, no soy débil, sé cómo defenderme.

Con decisión, Oscar manoteó hasta que sus uñas se enterraron en la piel del rostro del nadador. Un gruñido de dolor escapó de la garganta del ex novio de Jeanne al sentir que su mejilla lacerada, pese a eso, la tenaza de sus manos no se aflojó

-André…- la pentatleta abrió la boca tratando de respirar mientras continuaba arañándolo, levantó la rodillas tratando de darle alcance por la espalda. Tenía que qué lograr que la soltara -André…- repitió mientras empuñaba la mano y trataba de golpear a su atacante en las costillas.

-¡Deja de llamarlo!- le ordenó Nicolás fuera de sí -Maldición, deja de luchar...- movió los brazos y la sacudió contra el suelo azotándole la cabeza -Oscar, no pelees más… no lo hagas más difícil- murmuró con los dientes apretados.

Como último recurso, la rubia llevó sus manos a las manos de Nicolás tratando de herirlo con las uñas. Ni siquiera sintió dolor cuando un par de ellas se desprendieron de sus dedos, la descarnada lucha que estaba manteniendo le imposibilitó sentir la sangre que manchaba sus manos, o la que comenzó a brotar de su nuca cuando los repetidos golpes contra la cerámica del suelo le abrieron una herida en la cabeza. "André…", la palabra no salió de su boca. Ya no tenía aire, su cerebro comenzó a adormecerse, "Nicolás, por favor no lo hagas…", le suplicó con la mirada. Las lágrimas anegaron sus ojos cuando vio que las pupilas del castaño deportista estaban completamente dilatadas y vacías.


*Clément Marty, con nombre artístico Bartabas, nacido el 02 de junio de 1957 en Courbevoie (Hauts-de-Seine),1 es un jinete, pedagogo, coreógrafo y escenógrafo francés, fundador del Théâtre équestre Zingaro y es desde 2003 responsable de la Académie du spectacle équestre de Versailles. Hijo de padre arquitecto y de madre médico laboral, se apasiona desde su infancia con los caballos. Destaca en 1977 en el marco del festival off d'Avignon y luego como cofundador del "Théâtre Emporté" y el del Circo Aligre.

* Éric Srecki (nacido el 2 de julio de 1964 en Béthune , Pas-de-Calais ) es un esgrimista francés y campeón olímpico y mundial en la competición épée . Ganó una medalla de oro en un evento de espada individual en los Juegos Olímpicos de verano de 1992 en Barcelona . Ganó una medalla de oro en equipo en 1988, plata en 2000 y una medalla de bronce en 1996. Ganó el Campeonato Mundial de Esgrima individual en 1995 y 1997.

* Viviane Dorsile (Francia, 1 de junio de 1967) es una atleta francesa retirada especializada en la prueba de 4x400 m, en la que ha conseguido ser campeona europea en 1994. En el Campeonato Europeo de Atletismo de 1994 ganó la medalla de oro en los relevos 4x400 metros, con un tiempo de 3:22.34 segundos, llegando a meta por delante de Rusia y Alemania


Les dije que esto se ponía bueno... Espero que les haya gustado el capitulo y por cada review que NO dejan George R.R. Martin mata a alguien en GOT jajajajajaja

¡Un abrazo a cada una y mil mil mil gracias por los comentarios!