Antes que nada, volver a dar las gracias a todos los que os tomáis la molestia de leer los desvaríos de una loca como yo . Es muy gratificante ver que cada día aumenta el número de lectores. Espero que os esté gustando y que no os decepcione. Gracias de nuevo.
CAPÍTULO 21
El despertador sonó a las seis de la mañana y James quiso reventarlo contra la pared.
Había sido un día agotador, organizando el viaje, el equipamiento necesario, su maleta, la de Clementine. Había terminado a las doce de la noche.
A la niña la llevó a las ocho a casa de Penny. No quería que se diera el madrugón al día siguiente. Y la despedida fue dura para él. Esa niña había sufrido demasiado. No tenía nada en la vida mas que a su padre. Y la chiquilla temía que no volviera.
No obstante, entre Penny y él la convencieron de que sería durante poco tiempo. Además, todos los días se comunicaría con ella mediante videoconferencia. Podría verle y hablarían lo que hiciera falta.
James tenía una sensación de intranquilidad en el cuerpo, pero se convencía a si mismo de que estaba haciendo lo que tenía que hacer. Penny era una buena madre, y estaba completamente seguro de que la niña estaría bien con ella. Es más, se divertiría con Charlie y probablemente más que con un tipo como él. Serían sólo unos días, y aunque Penny no lo había empujado a ir, James sabía que era su responsabilidad. Qué tipo de jefe de seguridad era si no comprobaba que todo estaba correcto?
Además, no podía dejar sola a Kate. A pesar de estar muy cabreado con ella por lo jodidamente terca que era sabía que tenía que ir con ella.
Ya no había monstruos en la isla pero no podía consentir que se adentrara sola en la selva. Y ella estaba loca si creía que iba a hacerlo.
Se levantó de la cama y se dio una ducha. Al menos en Dharmaville habían vuelto a instalar la luz y el agua corriente, así que con suerte esta noche podría darse otra.
Volver a aquella isla. Dios mío! Hay que estar loco- pensó. Y todo por una mujer. Una maldita mujer que volvía a poner su vida patas arriba cada vez que se le antojaba.
Hola- dijo secamente James al entrar en el coche de Desmond cuando vino a recogerlo
Qué tal, James?- dijo él sonriendo
He tenido días mejores- dijo James cabreado
Te entiendo- dijo Desmond. No puedo imaginar lo que sería volver a esa isla de nuevo.
Kate estaba en el asiento delantero, junto a Desmond.
No tienes por qué hacerlo- dijo ella volviéndose y mirando a James a los ojos.
Cállate, anda- dijo él mirando por la ventanilla del coche.
No volvieron a cruzar palabra. Únicamente James preguntó a Desmond qué tal había pasado la noche la pequeña y le tranquilizó saber que perfectamente. Había estado jugando con Charlie hasta tarde y habían dormido de un tirón.
Cuando llegaron al recinto privado y dotado de medidas extremas de seguridad Lapidus les esperaba sonriente en el muelle, delante de un submarino bastante más moderno que el que hubo en la isla.
Qué tal chicos? Dispuestos para la aventura?- dijo el piloto riendo
Tío, en serio que has aprendido a manejar este trasto?- dijo Miles preocupado
Tranquilo, chaval! Está todo controlado- dijo Lapidus
Los aviones no son seguros. Las turbulencias que se sufren al llegar a la isla harían que os estrellarais. Por no hablar de los radares que tendríamos que evitar- dijo Desmond
Casi prefiero jugármela con este tipo en este trasto que subirme a un maldito avión otra vez- dijo James gruñendo
Bien, adentro pues!- dijo Lapidus.
Estamos en contacto- dijo James dándole la mano a Desmond
Tranquilo, colega. Cuidaremos de ella- dijo Desmond sonriendo
Kate los miraba sin decir nada. Igual que miró a James durante todo el trayecto.
Esta vez no los sedaron. No hacía falta. No tenían por qué esconder el rumbo.
James se reclinaba en su asiento intentado dormir pero evidentemente no lo conseguía.
Estaba preocupado y Kate lo sabía pero entonces, por qué había insistido en ir? Sólo para fastidiarla?
Siempre era lo mismo. Cuando lo sentía más cerca, cuando creía que lo entendía y que era capaz de saber lo que pensaba entonces James hacía cosas como esta que la descolocaban.
Le hubiera gustado hablar con él tranquilamente. Explicarle las cosas. Escuchar sus argumentos. Eso hubiera sido lo racional. Pero con Sawyer las cosas eran de todo menos racionales. Ella sabía que cuando él estaba así, cabreado, lo mejor era dejarlo y esperar que se le pasara y volviera a llamarla pecas o a gastarle una broma.
De repente el submarino empezó a moverse de manera convulsiva. Daba unos saltos que les hubieran hecho chocar sus cabezas contra el techo de no ser por el cinturón de seguridad.
Kate se asustó. Se agarró a los brazos del asiento con fuerza y cerró los ojos conteniendo la respiración.
De repente notó como la mano de Sawyer agarraba con firmeza una de las suyas manteniéndola contra el asiento.
Tranquila, pecas. Estamos llegando - oyó que decía.
A los pocos segundos el submarino se estabilizó.
Kate abrió los ojos y se encontró con los de James que la miraba divertido.
No querías emociones fuertes?- Dijo él sonriendo maliciosamente
Suéltame!- dijo ella retirando su mano de debajo de la de él
Odiaba que la viera vulnerable. No se permitía a si misma tener miedo pero mucho menos delante de él, y aún era peor cuando a él le provocaba esa sonrisita burlona.
Hemos llegado- dijo Lapidus saliendo sonriendo de la sala de mandos.
No ha estado mal, tío- dijo Miles que estaba blanco del susto.
Tienes mala cara, tío- dijo James riendo y quitándose el cinturón- Andando, nenas. Tenemos trabajo- dijo mirando a Kate y a Miles.
Podía saberse a qué se debía ese repentino cambio de humor?- pensaba Kate fastidiada.
James fue el primero en asomar su cabeza fuera del submarino. Se quedó observando la isla. De nuevo la isla. El paisaje no por ser familiar dejó de maravillarle. Realmente de no haber sido por los monstruos que destrozaban personas, por los saltos que te transportaban de año en año y por un montón de colgados que se dedicaban a secuestrar y matar personas, aquel lugar podría ser un paraíso.
Se respiraba una tranquilidad reconfortante. Y a James le invadió una extraña sensación de paz. Él no era un hombre creyente. Nunca había pensado en el destino y esas chorradas de las que se preocupaban Locke y Jack. A él todo eso siempre le había importado un carajo. Lo único que quiso siempre era salir de ahí. Y ahora que había vuelto, y se sentía bien, pensó que igual le estaba poseyendo el espíritu de Locke y estaba empezando a volverse loco.
Piensas salir ya o voy a tener que quedarme aquí viendo tu bonito culo todo el día?- dijo Kate enfadada. Estaba debajo de él en la escalera.
Ya te gustaría a ti, pecas- dijo él- Estaba comprobando que todo estaba bien- dijo justificándose y saliendo del submarino.
Le tendió la mano para ayudarla a salir, pero Kate la rechazó con un gesto de dignidad que a él le pareció divertido.
Miles en cambio se agarró a él tambaleándose y con un aspecto lamentable en su rostro. Realmente parecía que iba a vomitar en segundos.
Eres una nenaza!- dijo James riendo y dándole una palmada en la espalda que casi le hace caer.
Al final del muelle Hugo y Ben les esperaban sonriendo.
Eh! – dijo James riendo. Mirad al gran hombre!
Hugo dio un fuerte abrazo a James levantándolo del suelo como solía hacer
Tío! Me alegro de verte!- dijo Hugo con esa expresión tan suya que le hacía casi cerrar los ojos cuando reía.
Kate se abrazó a Hugo con lágrimas en los ojos. No podía soltar una palabra. Solo le abrazaba sin soltarlo. Estaba descargando en su reconfortante humanidad toda la tensión que había acumulado desde no sabía cuándo.
Kate- dijo Hugo. No creía que fueras a venir- sus ojos le transmitían gratitud y cariño
James miraba la escena atónito. Pocas veces la había visto llorar. Y ahora no había motivo. O si lo había? Quizá ella había vuelto para asegurarse de que Hugo estaba bien. O tenían algo pendiente. Algo que sin duda tenía que ver con Jack.
Saludó a Ben con recelo. Evidentemente les había ayudado a escapar de allí y ya no era el hijo de perra que conocieron pero James no podía evitar recordar que una vez tuvo una pistola en su sien cuando fueron capturados y Ben no hizo nada por evitarlo.
James se había distanciado unos pasos de Hugo y Kate. Ahora hablaban pero no podía escuchar lo que decían. Tampoco le apetecía nada oírlo. Seguramente ella quería saber qué había sido de Jack. De manera que se adelantó un poco con Miles y Ben y dijo: Vamos, tenemos trabajo.
