¡Konichiwa!

Bien, se que debería disculparme de mil y una formas por la tardaza, pero os aseguro que no ha sido culpa mía. Este año esta resultando un reto para mi, los estudios me absorben y apenas me dejan tiempo libre, y cuando lo tengo son apenas unos minutos en los que apenas puedo escribir unas líneas. Podría haber subido el capitulo antes, pero decidí que era mejor esperar a tenerlo completo y en buen estado. Y para colmo la pasada seman que iba a subirlo la pagina no funcionaba por lo que tuve que retrasarme todavía más...

No obstante, y si deseáis seguir leyendo tras tantas semanas, os dejo el capítulo, el más largo hasta ahora, 15 paginas word y muchos avances.

El final del fic se acerca, unos cuatro capítulos o cinco es todo lo que queda, y aunque tarde en actualizar tened la seguridad de que dedico cada minuto libre en avanzar con el fic, y que lo completaré, tarde lo que tarde.

Agradecimientos a las maravillosas personas que siguen conmigo pese a todo, LucyRedfield, clarodeluna20, maryuxy(petición satisdecha, itachiXsakura XD), yuriko94, TyraelMika, X-KathO-Chan-X-, lula-uchiha (me sacaste colores con tu comentario), angeldark2805, nadeshko-hime (musas gracias por el reviews **), Akai Karura, isaku-93, deidara77, anónimo (grax x el reviews, comprendiste lo q qeria trasmitir con el capp), X.x-Anemone-x.X , tkr ita-kun (grax por tu reviews, y si, suzaku es de geass, abajo lo explico, sq me encanta code geass!!), sasusaku, gaara-sama, Itari, Mond, Debi-chan, PolinSeneka, NEHEZ-UCHIHA, akyra592 (grax x el reviews, abajo viene tu itasaku XD), Gotiitaaxz, XxXyuleXuchihaXxX, Sabaku no Sasha, alichaSxS, Ilovi Namikaze, alexia1928, Trinity17, anita-asakura, Tsukisaku. Fuiste muchos en este capitulo, y os doy las gracias de corazón, el fic no podría continuar sin vosotros, y tampoco sin ti, q esta leyendo esto. Muchísimas gracias a todos.

Y un comentario de nada que se me olvido decir en el capítulo anterior, por si os interesa... Suzaku – si, el pobrecito que se enamoró de Sakura – es un personaje que tome "prestado" del anime Code Geass, mi nueva adquisición que me trae loca. Para quien haya visto el anime y se pregunte porque en vez no use a Lelouch, pues diré que lo que buscaba era alguien... transparente, sin lado oscuro... y jejeje, Lulu no encaja muy bien en esa descripción XD.


SASUKE POVS

La habitación se encuentra en penumbra, únicamente un pequeño rayo plateado se filtra por la ventana alumbrando parcialmente su cuerpo, desnudo entre las sabanas, invitándome a acariciarlo.

Quizá de forma involuntaria, la yema de mis dedos se desliza hasta su espalda, y su piel, tan suave, tan perfecta, provoca un quemazón en alguna parte de mi cuerpo. Sakura... cuesta creer que han transcurrido seis meses desde nuestra primera vez juntos y que, a pesar del tiempo, todavía se me haga insoportable la idea de apartarla. Tampoco tengo intención de hacerlo; ella es mía, y no permitiré que ningún otro la tenga.

Si. La rabia todavía me carcome cuando pienso en el otro, el imbécil que se atrevió a tocarla antes que yo, y si todavía no lo he matado... es únicamente porque ella me pidió que no le hiciera daño, y porque se que, por alguna extraña y puta razón, Sakura todavía lo aprecia y, por tanto, su muerte le causaría dolor; y yo no quiero que sufra.

Es extraño el instinto de protección que Sakura despierta en mi interior; temo su dolor más que le mío propio. ¡Ridículo! Pero me es imposible evitarlo, y lo que es más... resulta gratificante que así sea. Inclusive si me he vuelto completamente loco... merece la pena; porque aunque todavía no he encontrado la respuesta ha muchas de mis preguntas... desde aquella noche, resulta mucho más fácil seguir avanzando hacía el futuro.

FLAS BACK

- Sakura, no te vayas...

Las palabras salen solas de mi boca, porque no puedo permitir que ella se marche; dolería demasiado. Y sin siquiera darle tiempo a reaccionar mis labios atrapan los suyos fieramente, doblegándola... pero en cuanto sienten respuesta se relajan, y el beso pasa a ser una suave caricia.

Una de mis manos se desliza posesivamente por su espalda mientras que la otra sostiene su mejilla, y siento como ella me corresponde enredando sus brazos alrededor de mi cuello. Algo en mi interior ruge con fiereza, y el beso, ahora calmado y suave, vuelve a tornarse salvaje.

Me descontrolo. Necesito sentir el roce de su piel sobre la mía. Mi lengua exige a la suya y juntas inician una batalla bravía. Siento como sus manos se deslizan a través de mi cabello desesperadamente, como si quisiera fusionarse conmigo. Mi cuerpo reacciona involuntariamente. La mano que hasta entonces tenía puesta sobre su mejilla se desliza hacía abajo, gateando por su cuello, su pecho y su estómago para, finalmente, detenerse sobre su cintura.

La siento temblar; percibo como ella misma adhiere su cuerpo al mío por completo, en busca de contacto. Enloquezco. Ya no soy capaz de pensar en nada. La necesito; por encima de todo; por encima de la cordura y razón, como nunca me ha sucedido con nadie. La necesito.

- Sakura – pronunció su nombre, con voz ronca, en un gruñido, tratado que sea consciente de la locura que me ha enfundado. Que sepa a la bestia a la que esta a punto de enfrentar y que huya ahora si ese es su deseo. Pero mi llamada parece tener el efecto contrario.

- Sasuke... kun... – pronuncia con voz ahogada, sin siquiera interrumpir el frote de sus labios sobre los míos. Y sus manos descienden por mi espalda ávidas de mi piel, presionando con tanta fuerza que temo por la supervivencia de mi columna; pero no me importa; nada importa. – ... necesito...

No hace falta que diga nada más. Con un supremo esfuerzo aparto mis labios de los suyos y me detengo admirarla; ella también me mira. Sus ojos jade, brillantes pero decididos; su boca todavía entre abierta; sus mejillas de tinte rosado; su respiración agitada... Y no me queda ninguna duda; ella es lo que quiero. Para siempre. Sakura.

De nuevo mis labios se deslizan hacía los suyos; ya no solo es desesperación, es... algo distinto. Mis brazos se entrelazan en su cintura y ella enreda sus piernas sobre la mía. Me detengo por unos instantes... ¿dónde? Ella me da la respuesta.

- Mi casa... – susurra y yo no lo pienso dos veces. Sin dejar de besarla mis piernas se mueven y en apenas un par de minutos estamos frente a su ventana.

Me introduzco por ella y la cierra. Sakura libera mi cintura y se posa sobre el suelo; nuestros labios no han dejado de tocarse.

La razón ya no existe, no soy capaz de pensar... y aun así, me detengo y la miro los ojos; necesito asegurarme de que no hay miedo o dudas en ellos, porque después no podré parar. Pero Sakura solo me sonríe, liberando por completo a la bestia que llevo dentro.

Nuestros labios se juntan de nuevo, nuestras lenguas se acarician y mis manos recorren su cuerpo

por completo, sin limitación alguna. Al mismo tiempo, percibo como ella arranca los últimos

botones de mi camiseta y acaricia mi pecho con sus dedos. Desconozco en que instante perdí la

americana, pero tampoco es momento para pensarlo.

Mis labios se deslizan hasta su cuello a través del mentón, y se esfuerzan en dejar sobre él mi

marca; mía; solo mía. Mi pecho es inundado por sus besos y por caricias de su lengua.

Ahora soy yo quien necesita verla a ella. Con toda la delicadeza que me es posible – y no es mucha – desabrochó la cremallera del vestido y empujo este hasta que cae por completo, rebelando su cuerpo ante mi. Perfecto. Simplemente perfecto. Perfecto para mi.

Cierta parte de mi cuerpo, ya de por si excitada, da un vuelco cuando mis ojos se detienen sobre su ropa interior de seda negra. Mi corazón se desboca. Mis labios arrasan con la piel de sus pechos, sus brazos, su estómago... Toda ella. Sus gemidos son un deleite para mi.

Completamente excitado, apenas percibo cuando ella se coloca a mi altura y vuelve a besarme, mientras sus manos luchan por sacar de mi el pantalón. El calor es palpable; ninguno de los dos resiste un minuto más.

Caigo sobre la cama, arrastrándola a ella conmigo. Mis manos se mueven y su sujetador cae; sus piernas se enredan sobre mi cintura y yo no soy capaz de contener una exclamación de ronco placer. La beso. Me besa. Apenas un instante después, ambos estamos completamente desnudos.

Embisto contra su cuerpo, anhelante de ser parte de ella. Sus caderas también se alzan, facilitándome el proceso y aumentando el placer de ambos.

Una punzada de rabia recorre mi cuerpo al comprobar lo que ya temía, que ese imbécil la tuvo antes que yo. Me dueje. Me jode. Pero no puedo enfadarme ahora. De forma casi inconsciente, aumento la rapidez de mis movimientos, tratando de borrar de su cuerpo y su mente cualquier intrusión que no sea la mía. Me juro a mi mismo que nadie más que yo la tendrá ahora. La quiero para siempre; para siempre.

- Sasuke... kun... – sus gemidos me inundan, mezclándose con los míos propios... el mundo desaparece el colores, no existe nada... Alcanzo el clímax perfecto, como nunca antes me había ocurrido. Nuestros están cuerpo unidos, el sudor es lo único que separa nuestras pieles... El éxtasis se acerca peligrosamente – Te amo – susurra, está vez suavemente, con voz temblorosa, en el mismo instante en que yo me derramo en su interior y siento a sus paredes contraerse en un profundo orgasmo.

La calma viene después; exhausto me separó de ella, pero inmediatamente vuelvo a acercarme y a estrecharla entre mis brazos, en un acto que sorprende tanto a ella como a mi mismo. En las escasas ocasiones en las que he tenido sexo – mayormente durante las misiones solitarias en las que debía hacer noche en alguna aldea –, nunca jamás he permanecido en la cama durmiendo con la mujer, muchísimo menos abrazándola. Pero la idea de separarme de Sakura ahora es... nada menos que aterradora.

Todavía ensimismado, percibo como su cabeza se apoya sobre mi pecho antes de caer dormida. Tan hermosa, tan frágil, tan perfecta... la apacible sensación que llena mi pecho mientras la contemplo es abrumadora... y desconocida; nunca antes me he sentido tan en paz como ahora.

¿Por qué? ¿Por qué únicamente ahora? ¿Por qué exclusivamente con ella?

Sus palabras me golpean como respuesta, "Sasuke-kun... te amo", y empiezo a comprender el motivo de estas sensaciones.

- Quizá... – susurró, convencido de que ella ya duerme – yo también...

FIN FLASH BACK

Nuestra primera vez juntos... pero no la última aquella noche. A las pocas horas despertó y yo volví a hacerla mía. Mía para siempre; así es como debe ser, por que la idea de apartarla, de no tenerla más a mi lado, continua siendo aterradora.

Es cierto que todavía no comprendo del todo las múltiples sensaciones que provoca en mi, cuando la tengo a mi lado, cuando se aleja, cuando grita mi nombre... pero qué importa. Por estúpido que parezca soy... estoy bien así; mejor que bien.

Las preguntas todavía no han sido respondidas, pero tampoco necesito hacerlo. Ya no hay confusión dentro de mi, no más halla del cómo una criatura tan simple como ella me ha hechizado hasta este punto, pero ni siquiera eso es importante, porque... porque me alegro de que lo haya echo.

Irritante. Molesta. Por supuesto que lo continua siendo. Lo peor de todo es que utiliza su potente influencia sobre mi para irritarme y molestarme todavía más que antes. Pero luego lo compensa... y todo desaparece.

Incluso aunque a veces me maldiga a mi mismo por haberla obligado a hacer publica nuestra relación, ya que de otro modo me habría ahorrado infinitos paseos, compras, invitaciones, y noches de fiesta, no cambiaría nada; creo... que no la cambiaría por nada.

FLASH BACK

La rabia arde dentro de mi de forma inherente. ¡Qué importa si hace ya dos meses que se ha reconciliado con la rubia insoportable y que ella este presente! Sigue mirándola mal, con deseo, como si cada vez que contemplara sus ojos recordará la noche en que la poseyó. Maldito.

Pero toda la culpa es de Sakura.

Por supuesto, cuando me pidió que mantuviéramos en secreto nuestra relación me mostré de acuerdo, no porque tuviera de que avergonzarme, simplemente porque odio dar explicaciones. ¡Puta mierda! Debí haberme negado desde el principio.

¿A mi que coño me importa si el imbécil hubiera podido sentirse mal al enterarse? Porque esos eran los motivos que ella me dio. Hasta ahí... aceptable.

Pero esto es la ostia. Tenerla tan cerca y no poder besarla, demostrarle al mundo a quien pertenece es... insoportable. Saber que cualquiera puede fijarse en ella, pretender algo con ella... ¡mataré al cabrón que lo intente! Y lo peor, lo más jodido de todo, son las sonrisas que él le dedica... y que ella corresponde.

¡Menudo imbécil! Por su culpa he tenido que aceptar venir a esta estúpida reunión de "viejos compañeros". Una absoluta perdida de tiempo. Debería estar entrenando o, al menos...

Mis ojos se deslizan hasta Sakura, haciendo gala de mis pensamientos. Pero no. Debo estar aquí, únicamente, para vigilar que él no se acerque demasiado. Los celos y la rabia me carcomen y a ella no parece importarle, sino que se lo pasa muy bien riendo junto al imbécil y el resto de idiotas.

Cierro los ojos y tomo aire, tratando de relajarme; de lo contrario alguien saldrá de aquí herido.

- ¡Eh teme! – grita Naruto - ¿quieres jugar? – yo niego con la cabeza, todavía sin abrir los ojos, tratando de contener la rabia y un progresivo dolor de cabeza.

Escucho risas y palabras, pero no les presto atención. Al menos transcurro cinco minutos con los ojos cerrados, tratando de relajarme, pero cuando los abro...

- No la toques – mi voz es fría y serena, apenas un reflejo de la rabia que arde por dentro. La mano con la que sostengo el kunay sobre el cuello del... gilipollas, no tiembla, sino que se mantiene estática, en posición perfecta.

No he podido soportarlo. Sai a punto de besar a Sakura, no importa si el beso iba dirigido a la mejilla, ha sido el detonante para toda mi rabia acumulada. Percibo como, tras de mi, los presentes comienzan a recuperarse del impacto, y muchos de ellos se preparan para desarmarme. Que lo intenten, pienso mentalmente.

- No la toques – repito, mientras aprieto más el filo contra su cuello, arañándolo.

- Sasuke detente –habla la única voz que puede controlar a la bestia que se ha desatado en estos instantes, y no por sus palabras, sino porque palpo el miedo en ellas. Mi mano no se mueve, pero ella avanza a ponerse frente a mi y sus ojos jade me contemplan suplicantes – Por favor... era solo un juego.

Respiro profundamente, mientras una parte de mi mente trabaja sobre sus palabras "¡Eh teme! ¿Quieres jugar?". Un juego. Solo un juego. Lentamente, mi mano se relaja y abandona su cuello, pero todavía sigo sin guardar el kunai.

- Te mataré si vuelves a tocarla – le digo, con el sharingan activado fijo sobre sus ojos – Ella es mía.

Mis palabras tienen un gran efecto sobre los presentes, que todavía continúan inmóviles a causa de la impresión. El imbécil, también permanece en su sitio, intimidado. Sakura es la única que me mira furiosa.

- Sasuke, yo no soy de tu propiedad – a pesar de que al hablar mantiene su compostura, soy perfectamente capaz de percibir la furia, el miedo y la duda que encubren sus palabras.

- Si que lo eres – afirmo seriamente, sin mostrar ningún sentimiento, aunque estoy realmente enfadado. – Tú eres mía.

- ¡Y una mierda! – en esta ocasión la furia y el miedo son más patentes. Pero respira y trata de relajarse – Si yo te pertenezco significa que tú también eres mío ¿no?

Su pregunta me desconcierta, al punto de desactivar mi sharingan, pero más el sarcasmo que carga que la propia pregunta. Para mi es evidente. Ella me pertenece y yo le pertenezco a ella. Si fuera de otro modo ¿en verdad cree que seguiría durmiendo con ella todas las noches después de tener sexo? ¿qué habríamos durado más de una semana? ¿de una noche?

Sin embargo, aunque yo lo piense así, no tengo ninguna intención de reconocerlo delante de todos estos pardillos. Pensándolo claramente debería haberme contenido antes de saltar frente a ellos, pero aunque mi reputación ya este destrozada, tampoco es plan de dejarla bajo tierra, por lo que permanezco en silencio.

- ¿No... no lo niegas? – pregunta, pero ya no hay furia en su voz, sino desconcierto, sorprenda y... ¿esperanza?

- ¿Por qué habría de negarlo? – interrogo, pasados unos segundos, a lo que una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro – Tú eres mía – repito, esperando que vuelva anegarlo, pero no lo hace.

Por el contrario, se acerca hasta mi y, rodeándome con sus brazos, me besa intensamente. Yo aprovecho la oportunidad, mis manos se colocan sobre sus caderas y mis labios corresponden los suyos con fiereza, dejando claro a todos los presentes a quien pertenece, para los que necesitaran algo mas que palabras.

Finalmente, el beso concluye y ella se separa de mi, sonriendo, con los ojos brillantes. Yo vuelvo a tomarla por los hombros y aprisiono sus labios de nuevo, sellando el pacto, después me separo.

Al fin he hecho lo que debí hacer desde un principio. Ahora todos saben a quien pertenece y se lo pensaran dos veces antes de acercarse a ella. Ahora ya puedo largarme de allí, a sabiendas de que mi mujer esta a salvo.

- Nos vemos en casa, Sakura – me despido en voz lo suficientemente alta; y resistiendo el impulso de girar la vista y deleitarme en la cara del imbécil de Sai, me pierdo por el sendero, dirección: campo de entrenamiento.

FIN FLASH BACK

Realmente Sakura logra sorprenderme; sus reacciones son tan... extrañas. Lo que está claro, es que a partir de aquel día se venga de mi cada vez que tiene ocasión, forzándome a acompañarla a demasiados sitios con demasiada gente... Pero al mismo tiempo, parece más segura de nuestra relación, como si hubiera perdido su miedo... a mi, o a ella misma.

Liberándome de mi ensimismamiento, siento su cuerpo revolverse entre las sabanas y su cabello acariciando mi pecho. Sus ojos verdes, adormilados, me contemplan interrogantes.

- Sasuke-kun... ¿nunca duermes? – pregunta infantilmente, tras liberar un bostezo.

- Pienso.

- ¿Y en que piensas? – insiste, apoyando su mejilla sobre mi pecho, en posición más cómoda.

Yo me detengo antes de contestar. ¿En que pienso?

- En el entrenamiento, las misiones... – ella me mira aburrida, me conoce demasiado para esperar solo esa respuesta – En que de nuevo vuelves a utilizar el "kun"...

- ¿Y eso te disgusta? – pregunta sonriente, mientras sopla aire sobre mi pezón, erizándolo.

Como respuesta busco sus labios, en un beso suave.

- Es molesto – digo después – Tan molesto como tú... – y a continuación vuelvo a besarla, está vez más intensamente... – es mi molestia – ...y ella me corresponde.

.

SAKURA POVS

La noche es fría; el aire helado golpea mi piel con furia, sin pausa, semejante a una lluvia de finos y punzantes cristales. Pero no podía dejarlo pasar; necesitaba salir esta noche; lo necesitaba. Si bien no hay nadie esperándome.

Han pasado algo menos de ocho meses desde la boda de Neji y TenTen; pronto cumpliré veinte años, y en todo este tiempo solo lo he visto una vez; vez que prefiero olvidar. Se mostró tan distante, tan frío, como si solo hubiera acudido a verme por obligación, como si ya no sintiera nada por mi. Y yo que no puedo olvidarlo.

Mis ojos se empañan ante este pensamiento, y automáticamente acelero la marcha, a sabiendas de que podré derrumbarme y llorar una vez alcance mi destino; mi casa; la casa en la que tantos momentos compartí con él.

Verdaderamente no se que me ocurre; pensaría que estoy embarazada sino fuera porque llevo un jutsu de protección desde nuestra primera vez juntos.

Sensible e irritable, ese es mi estado desde hace varios meses. Me levanto de la cama por las mañanas para ir al Hospital y me pregunto a mi misma cuánto tiempo más aguantaré. Me siento prisionera, encarcelada... con un deseo irrefrenable de huir y abandonarlo todo.

Tantas noches planteándome la posibilidad de buscarlo y pedirle que venga conmigo... Pero no puedo hacer eso; sería demasiado injusto y egoísta por mi parte. No puedo pedirle a él que me siga, y tampoco soy capaz de abandonar a Sasuke... al menos, no por ahora. Solo espero que ese ahora no sea demasiado breve.

¡Demonios! Es por eso que decidí salir esta noche, aun a sabiendas de que él no estará allí para recibirme. Necesitaba correr por el bosque y respirar libertad. Necesitaba olvidarlo todo, por unos momentos, dejar de pensar... ¿Y que mejor lugar para ello que aquella casa protagonista de los mejores momentos de mi vida?

Al mismo ritmo que mis pensamientos, mis pies, regados de chakra para aumentar la velocidad, se deslizan entre las ramas de los árboles, y mis ojos se mantienen alerta evitando posibles desvíos, aunque en el fondo se que podría llegar a esa casa con los ojos cerrados.

No es sino al llegar cuando se activa una alarma en mi mente.

La puerta está abierta y, cuando me acerco para examinarlo, descubro restos de sangre en el picaporte. La yema de mi dedo se desliza sobre ella, sintiéndola húmeda y no tan fría como debería estar; el rastro es reciente.

Instintivamente, extraigo un kunai de la bolsa de armamento y aumento el chakra en una de mis manos; con la otra empujo la puerta para introducirme lentamente en la casa. La primera habitación se encuentra en penumbra, y yo prefiero no prender la luz para mantener mi anonimato. A tientas, con la escasa luz que filtra la puerta, avanzó hasta el pasillo central.

La cocina, el comedor y el lavabo están vacíos, aun cuando el rastro de sangre se ampliara en ese último. Sin más opción, me dirijo hacía la habitación principal – la única habitación –. Con cuidado, abro la puerta y me introduzco en su interior; no parece haber nadie. Mi corazón se relaja.

Después, todo ocurre muy deprisa; un ruido, y alguien cayendo del techo. Estoy inmovilizada; quien quiera que sea me ha arrebatado el kunai y me tiene sujeta por el cuello y la cintura. Trato de liberarme, pero es difícil en esta postura.

- ¿Sakura? – mi corazón tiembla pero mis músculos se relajan. Mi cuerpo recupera la movilidad. Se a quien pertenece esa voz. – Sakura...

- ... – "Itachi"trató de decir, pero mi habla no responde.

Él no se acerca y yo permanezco inmóvil, a sabiendas de que las lagrimas me traicionan. Escuchar su voz, en este momento, es más de lo que puedo soportar. Aun así trato de calmarme, guardar la compostura... Entonces una imagen me golpea. Sangre.

- ¡Itachi! – exclamo, al mismo tiempo que doy la vuelta para encararlo; está vez si consigo controlar mi voz, pero no reprimir el gemido de sorpresa al verlo en semejante estado. - ¡Kami! ¿Qué te ha ocurrido?

- Tranquila – susurra con voz apenas audible – No es mi sangre... – No logro descifrar bien sus palabras, pero cuando voy a intervenir él me interrumpe – No deberías estar aquí, Sakura...

- ¿Qué no debería estar aquí? – mi pulso tiembla, pero no es solo miedo, también estoy cargada de rabia – ¡Joder Itachi! ¡Te estás desangrando! ¿Y yo no debería estar aquí? – permito a mis manos sujetar mi cabeza, en vano intento de tranquilizarme; creo que estoy llorando – No se que diablos pasa contigo... y... y no me importa si quieres sacarme de tu vida ¿de acuerdo? Pero ¡joder! Tengo derecho a ayudarte si te estás desangrando.

- Sakura... – sus ojos me contemplan como una reflejo de lo que fueron antaño; ya ni siquiera hay fuego en ellos; solo miedo, dolor y... una súplica silenciosa por perdón. Su derrota me impacta tanto que mi rabia desaparece. Solo quiero abrazarme a él y llorar. – No es mi sangre, Sakura – dice, al mismo tiempo que alza su mano, cubierta por ese líquido rojo de vida y muerte – Al menos, no es solo mi sangre...

- ¿Qué? – mi voz es casi un susurro asustado; no entiendo, o no quiero entender, lo que él trata de decir.

Escucho como respira agitado y desvía la vista antes de contestarme.

- Me ordenaron matarlos, Sakura – murmura, todavía sin mirarme – No solo a él, Akatsuki quería muerta también a su familia. Su mujer, sus hijos... ellos no habían echo nada. No merecían morir..., y yo estoy cubierto con su sangre.

- ¿Los mataste? – pregunto en un susurro ahogado. Él niega casi imperceptiblemente.

- Pero pude haberlo impedido... Estaba allí... viendo como morían, y no hice nada por evitarlo... Y ni siquiera es la primera vez... – sus ojos todavía están fijos en el techo, pero casi puedo percibir las lagrimas deslizándose por sus mejillas. Me siento como una estúpida. La peor de las mezquindades. Siempre compadeciéndome de mi vida... sin preocuparme siquiera por lo horrible que debía ser la suya.

Inconscientemente, avanzo unos pasos... deseosa de abrazarlo y ofrecerle mi consuelo; pero él me detiene con sus palabras.

- ¡Joder Sakura! ¿Es que no le ves? Tienes que alejarte de mi !Estás enamorada de un monstruo! – su cuerpo tiembla, pero su voz se mantiene firme; realmente cree en sus palabras, y eso es lo que más me duele de todo. Él no es ningún monstruo. Yo soy el monstruo por haber permitido tal situación.

¿No vine a este mundo para solucionar las cosas? ¿Para evitar sufrimientos? Entonces cómo he podido permitir que el viviera esto, él, la persona a la que más amo en el mundo... la única razón de mi existencia... ¿Tan concentrada estaba en mi estúpida vida para no darme cuenta? Si. Si que soy un monstruo. Pero él no; él no merece sufrir.

- Itachi... – susurró, acercándome a él. – Itachi... – El contacto con su piel ensangrentada abrasa mi cuerpo; se que debo curar esas heridas, pero antes debo tratar de sanar su alma. – Nunca he conocido a nadie como tu... – Mis brazos rodean su cuello obligándole a enfocarme – Eres la persona más valiente y más generosa que pueda existir... – Sus labios se crispan en una mezcla de incredulidad y rabia, pero lo ignoro – No eres ningún monstruo... Al contrario... nadie sacrificaría todo lo que tu has sacrificado por conceder a su aldea y familia una vida tranquila y feliz. Absolutamente nadie.

- No sabes lo que dices – niega cargado de desprecio contra si mismo.

- Yo no lo haría. Podría morir por ellos si fuera necesario, pero pasar todo lo que tu has pasado... vivir una vida alejado de todos los que amas, rodeado de sangre, muerte y traición... Yo no podría soportarlo. Sería incapaz... – por primera vez noto una sombra de calma en sus ojos; comienza a escuchar mis palabras. – Mírate... – susurro, mientras mis manos acarician su rostro – Si solo tienes veinticinco años... y ya has vivido más destrucción de la que debería vivir una persona de ochenta. Incluso a mi se me olvida lo joven que eres... A tu edad nadie debería tener más presión que entrenamientos y las fiestas... pero tu, día a día, tienes que luchar por tu vida y por la de diez mil personas más. – mis mejillas están empapadas en lagrimas, pero yo apenas las siento correr; estoy absorta en sus ojos, tratando de transmitirle a través de ellos todo el amor y la devoción que siento por él. – Así que no se te ocurra volver a decir que eres un monstruo; héroe sería la definición más adecuada.

Una pequeña sonrisa escapa de sus labios, pero el dolor sigue presente en sus ojos.

- Ya no puedo más Sakura... Te juro que no puedo más...

- Itachi – sollozo – por favor... no digas eso. Yo no podría vivir si tu no estás a mi lado. Te lo aseguro – sonrió levemente – lo he intentado... pero no soy capaz. Si tu no puedes seguir luchando, yo tampoco encontraré fuerzas para ello.

Mis palabras son sinceras; tantos años luchando... poco a poco han consumido la llama que antes ardía en mi interior. Lo necesito a él para seguir viviendo. Por egoísta que suene, sin él a mi lado, ya no soy capaz de continuar.

Mi corazón salta cuando sus brazos estrechan mi espalda; tan cálidos y seguros como siempre. Siento como las fuerzas me invaden, si él no se rinde, yo tampoco podré hacerlo.

- Seguiremos los dos juntos – le escucho decir, y yo solo asiento.

- Juntos para siempre.

ooooOOOOoooooOOOOooooOOOOoooo

Con cuidado lo ayudo a caminar hasta el baño; sus heridas parecen haber empeorado. Sin embargo, tanto él como yo nos hemos recuperado mentalmente o, al menos, lo suficiente para que no nos duela sonreír.

Me siento como si me hubiera despojado de una losa de piedra que cargaba en mi espalda desde muchos meses atrás. Recordar que no soy la única que sufre, pero que debemos confiar el uno en el otro para continuar luchando... Lo necesitaba. Y también lo necesitaba a él, a mi lado.

Ahora entiendo mejor porque sus últimas visitas eran tan frías y breves; era porque él se odiaba tanto a si mismo que pensaba que no merecía tenerme. Si tan solo yo hubiera tratado de dialogar con él hasta comprender que ocurría... Pero ya es tarde para eso; ambos cometimos errores...

Como diría un buen terapeuta "la comunicación es esencial en una pareja". Y nosotros prácticamente la habíamos abandonado... Por no herirnos el uno al otro, cierto; por no cargarnos de problemas mutuamente, a sabiendas de que nuestra situación ya era, de por si, difícil. No obstante, fue un error; un grave error que espero no volver a cometer.

- ¿Puedes quitarte la ropa tu solo o te ayudo? – digo, sin prestar la debida atención a la pregunta, al menos, hasta que siento sus ojos negros brillando sobre mi - ¿Te ayudo o no? – repito aparentemente irritada.

- Puedo solo, doctora – se burla; y, sin aparente esfuerzo, se despoja de la capa, la camisa, y los pantalones. - ¿Así es suficiente?

Yo tardo un poco en contestar; tantos meses separados casi me había hecho olvidar lo perfecto de su cuerpo... su pecho... sus brazos... sus piernas... Basta.

- Bastará – asiento tras un suspiro, en vano intento de mantener la profesionalidad. – A la ducha – indico, mientras lo empujo hacia dentro y enciendo la ducha.

Quedando el dentro y yo parcialmente fuera, tomo el grifo del agua y voy rociando sus heridas hasta limpiarlas completamente; después, con la otra mano, envío destellos de chrakra verdoso hasta sanarlas por completo.

Al cabo de diez minutos ya solo quedan heridas menores, rasguños y cortes poco profundos.

- ¿Mejor? – pregunto, no sabiendo exactamente a que me refiero.

- Siempre que tu estés conmigo... – susurra, al tiempo que acaricia mi mejilla dulcemente – entonces, estaré bien.

Yo me dejo llevar por la sensación que provoca en mi tal roce y, lentamente, sin desviar la vista de sus ojos, nuestros labios se juntan, ansiosos y dulces al mismo tiempo. El mango cae y el agua nos salpica a ambos. Mis manos rodean su cuello y el estrecha mi cintura. El mundo desaparece; solo somos él y yo. De nuevo él y yo.

ooooOOOOooooOOOOooooOOOOoooo

Desnudos sobre la cama, nuestros ojos se contemplan mutuamente. Él se halla levemente incorporado con un par de almohadones, y yo, recostada horizontalmente con la cabeza sobre su pecho. Parece el Paraíso... Esa sensación, casi olvidada, en la que no solo nuestro cuerpos se unen, sino que nuestras almas también pasan a ser una sola. Me hace entender porque lo amo tanto; porque él, realmente, forma parte de mi.

- Cuéntame algo – pide, sin dejar de mirarme.

- ¿Qué quieres que te cuente?

- No lo se... Algo sobre tu vida. Algo que yo desconozca.

- Tú has sido mi vida – afirmo seriamente – desde el momento en que te conocí. – Pauso un momento, sabiendo que va a protestar, pero lo interrumpo antes de que lo haga. – Antes de eso... bueno, tenía una familia, y amigos... un muy buen amigo... y también había un chico... y... en fin, - sonrió – era muy alegre y sonreía mucho... En verdad, parece que estoy recordando a otra persona.

- ¿Dejaste de sonreír cuando me conociste? – pregunta con un deje herido, asustado... culpable.

- En realidad, lo correcto sería decir que volví a sonreír cuando te conocí. – ahora se muestra más relajado, lo que quiere decir que ha creído en mis palabras. Porque son ciertas.

- Háblame de ese otro chico ¿lo querías mucho?

- Bastante, si...

- ¿Lo amabas? – a pesar de la pregunta, su rostro no muestra señales de envidia o inquietud; simplemente interés en comprender mejor mi vida a través de mi pasado.

- De un modo distinto a ti, pero si... – asiento – podría decirse que lo amaba. Y mejor no preguntes como acabo porque fue una historia algo trágica; yo deje de amarlo mucho antes de que él acabara con su vida.

- ¿Y quien era? – sabía cual iba a ser su pregunta antes de que la formulará; no obstante, guardo silencio antes de contestar, examinando su rostro.

- Tu hermano – digo finalmente, con la vista clavada en sus ojos. Pese a todo, me sorprende; tras unos momentos de silencio parece olvidar el tema y pasar a la siguiente pregunta.

- ¿Y que era lo que más te gustaba hacer cuando eras niña?

La respuesta sincera sería, de nuevo, "perseguir a tu hermano". No obstante, decido que ya ha pasado por bastantes pruebas el día de hoy, por lo que elijo contestar otra cosa.

- Me gustaba estudiar, y dar de comer a los pájaros; también adoraba aprender jutsus médicos, asustar a los chicos con mi super fuerza, y atormentar a Naruto hasta que se decidiera a pedirle una cita a Hinata-chan.

- Naruto... ¿él es el amigo que antes has mencionado? – pregunta, y yo asiento, mientras me dedico a dibujar florituras sobre su pecho desnudo.

- ¿Y que ocurrió? – justamente la pregunta que preferiría no contestar y, de echo, estoy a punto de no hacerlo. Pero sus brillantes ojos negros me enfocan y entiendo que él merece saberlo y, lo que es más, que yo deseo decírselo.

- Murieron... todos. Fueron asesinados. – por un segundo, revivo la escena final; cuando todo Konoha se resumía en un montón de escombros y cadáveres. Naruto, Sasuke, Ino, mis padres...

Son ahora sus ojos quienes me consuelan comprensivos, al mismo tiempo que uno de sus dedos retira la única lagrima que he derramado.

- ¿Quién lo hizo? – la pregunta final. ¿Quién lo hizo? Necesito responder a eso, al menos, ante mi misma. ¿Quién lo hizo?

Mi cuerpo se incorpora abandonando el suave y cálido refugio que era su pecho. Me siento erguida y lo miro a los ojos. ¿Quién lo hizo?

- Simples herramientas; personas sin rostro a las que la vida había maltratado tanto que solo a través del dolor y el odio podía atreverse a buscar una salida.

Me sorprenden mis propias palabras, pero se que son ciertas. Tantos años viviendo con él... Ya no soy capaz de culpar a Sasuke por lo sucedido; porque él no fue quien destruyo Konoha... Fue Konoha quien lo destruyó a él... y cuando su verdadero ser resurgió, tras haber matado a su mejor amigo, el dolor y el odio hacia si mismo lo impulsaron a quitarse la vida.

- Sasuke murió allí – digo, con la vista fija en los ojos de su hermano – y Naruto también. Todos murieron. Por eso, cuando regrese de aquella misión y comprendí lo que había ocurrido, decidí que debía invertir las cosas, no importaba el precio. Y si el futuro no podía cambiarse, debería cambiar el pasado.

- Fuiste muy valiente – susurra, y yo leo en sus ojos que lo piensa de veras. De nuevo me dejo caer sobre su pecho, atrapada en su influjo.

- Sakura... – me llama tras unos instantes en silencio – si pudieras regresar allí, evitar la masacre, sus muertes... ¿lo harías? – sus ojos me contemplan fijamente, y yo veo el fuego a través de ellos.

- Claro – respondo sin dudarlo – siempre que después pudiera regresar aquí, contigo.

Mis palabras forman una pequeña sonrisa en su rostro, y mis labios se deslizan sobre su pecho. Sin embargo, él insiste.

- ¿Por qué lo harías? ¿Por qué regresarías? – Lo miro sin entender – Yo no te lo exigiría. Allí tendrías la oportunidad de estar con aquellos que amas, y que te quieren. ¿Por qué regresarías aquí, al dolor y al sufrimiento?

- Porque – respondo, al tiempo que me coloco sobre él y acerco mi rostro a sus labios – Una vida en la que tu no estuvieras presente sería la existencia más dolorosa y agónica que pudiera imaginar. Porque te pertenezco por completo Itachi, y es algo que va más allá de mi elección. Si tu no estás a mi lado, no hay ninguna vida posible. Te quiero conmigo. Para siempre.

- Para siempre – repite él, con un deje triste a la vez que esperanzado.

Y en confirmación a mis palabras, mis labios buscan los suyos desesperadamente, en un delicado roce. Sus manos corresponden acariciando mi cintura y ascendiendo por mi espalda. Mis propias manos recorren su pecho.

Nuestras lenguas se unen, ávidas la una de la otra, y mis piernas se enroscan en su cintura desnuda.

- Espera – digo entre jadeos –. Espera. Quiero que veas algo. – Sus ojos me contemplan, curiosos, aun con la respiración agitada, mientras coloco mis manos una a cada lado de mi cabeza – Inika no jutsu – susurro, y un brillante resplandor cubre mi cabello antes de liberar una lúcida melena color rosa – Esta soy yo – afirmo, y antes de que pueda reaccionar, mi boca vuelve a cubrir la suya.

Mis labios absorben los suyos sin que él reaccione todavía; no obstante, a los pocos segundos, parece sobreponerse y reanuda sus caricias, si es posible, con más intensidad que antes.

Desconozco el impulso que me ha llevado a actuar de tal modo; sin embargo, sentía la inherente necesidad de liberarme ante él, de desnudar mi alma y mi cuerpo en todos los sentidos posibles.

Su lengua hace surcos sobre mi cuello y mis pechos, haciéndome perder el control de mi cuerpo. Escucho diversos gemidos que me pertenecen, pero no recuerdo haber liberado. Mi propio cuerpo, en un acto reflejo, es quien corresponde sus caricias. Mis caderas se mueven, por voluntad propia, mientras que él, colocándose sobre mi, introduce su miembro en mi cuerpo.

Nuestras respiraciones se entremezclan, y un sin número de sensaciones recorre mis venas, concentrándose en la parte superior de mi pelvis.

Los movimientos se incrementan; él acelera su entrada en mi interior y yo agito las caderas invitándolo a alcanzar el clímax. Los colores se desvanecen a la misma velocidad que nuestros gemidos. Grito su nombre, con fuerza, y percibo como sus labios sellan los míos ferozmente, en respuesta.

- ¡Itachi! – exclamo de nuevo. Instantes después, su líquido se derrama en mi interior, facilitando la llegada de mi propio clímax, que me alcanza con fuerza inusitada, sorprendiéndome en un mundo desconocido.

Exhausta, con la respiración agitada, me acuesto sobre su pecho, y él me recibe con un tierno beso en la frente.

- Te amo – dice.

- Lo se – respondo yo. Y ambos somos sinceros.

.

SASUKE POVS

El frío invernal me golpea y me hace recordar con tristeza el calor y la comodidad de la que disfrutaba hace apenas unos minutos. Ni siquiera ha salido el Sol, y mi cuerpo me tienta a regresar a aquella casa y escurrirme entre las sabanas, apegándome al cuerpo de Sakura en busca de la calidez y el sedante de su piel.

Estrecharla de nuevo entre mis brazos, saborear sus labios, sentir su ardor... alcanzar esa paz infinita que me embarga cuando es ella quien me abraza... Pero deberé esperar a la noche para ello. Ahora, los entrenamientos son lo más importante y todavía no estoy lo suficientemente trastornado para retrasarlos... Las horas de la madrugada son las mejores, y no puedo desaprovecharlas.

Decidido, me dirijo hacia mi casa, pues a pesar de mi costumbre de pasar la noche en casa de Sakura, gran parte de mis pertenencias y mi equipo ninja todavía sigue en la vivienda familiar, en parte porque ello me hace retener el poco control que aun tengo sobre mi vida, en parte porque no deseo dejar a mi "hermana" sola.

Es extraño como, cada vez más a menudo, pienso en Sakura como mi hermana. Quizá sea para diferenciarla de la otra Sakura, mi... pareja. Sin embargo, es así como realmente la veo; como mi hermana; la única familia consanguínea que me queda; la que cuido de mi cuando ambos éramos apenas unos niños y supo actuar al mismo tiempo de madre y hermana.

¡Dios! ¡Me sorprendo de mis propios pensamientos! Una parte de mi siempre lo creyó así pero... me estoy ablandando. Sakura, mi pareja, el tiempo que paso a su lado... me está convirtiendo en otra persona... sin tanto temor al sufrimiento, a reconocer la verdad de mis sentimientos...

Espero no estar cometiendo un error, no por estar a su lado, sino porque bajar la guardia... Espero no equivocarme...

Mientras camino, mis ojos enfocan el símbolo de mi clan; ya he llegado al barrio Uchiha, y mi casa es la más grande de todas. Sin embargo, antes de entrar, algo, una sensación, me alerta de que no estoy solo.

- ¿Quién esta ahí? – pregunto, al mismo tiempo que mis ojos se iluminan con el sharingan.

- Vaya, vaya, Sasuke... – la voz proviene de mi espalda, pero no es Sakura quien habla, ni ningún otro ninja conocido. – Has sabido detectar mi presencia en menos de un par de segundos... extraordinario. – Mi cuerpo gira y, de la nada, aparece una figura desconocida, cuya capa y sombrero me impiden detectar cualquier otro rasgo. – Tú hermano no mintió al hablar sobre ti.

- ¿Mi hermano? – la mención de Itachi hace bajar mis defensas de forma inconsciente.

- Claro – asiente él – Tu hermano. Estuve hablando con él hace unos días... y se veía satisfecho de tus progresos.

- Mi hermano está muerto – replicó con rabia, sosteniendo tan fuerte el kunai que un hilo de sangre empieza a correr por mi mano.

- ¡Oh! – se burla - ¿quién te ha dicho tamaña mentira?

- Mi hermano está muerto – repito, con un esfuerzo sublime para no lanzarme contra él y atravesarlo.

- No, no, no, mi querido Sasuke. Él no está muerto. Por supuesto que hubo de fingir su propia muerte para que no lo condenaran por asesino, pero... pensé que tu lo sabías... Después de todo, fuiste el único de su clan al que dejo con vida.

- ¿Qué diablos estás diciendo? – pregunto escupiendo furia con cada palabra.

- ¡Ja! – sonríe él - ¡Estoy si es una verdadera sorpresa! De verdad pensé que, si él no te lo había dicho, lo habría hecho tu prima... Al fin y al cabo, fue ella quien le ayudo a huir después de que él asesinara a toda tu familia...

- ¡No sabes lo que dices! – mi cuerpo arde, pidiendo su sangre pero, algo en la expresión de sus ojos, parcialmente cubiertos, insta a mi mente a seguir escuchando.

- Al contrario, mi querido Sasuke... creo que eres tu quien no tiene idea absolutamente de nada. Si de verdad estuvieras interesado... yo podría conducirte hasta él... o, mejor dicho, ellos... supongo que ambos, tu hermano y tu prima, estarán sumidos en una de sus muchas maravillosas noches de amor... Nadie puede reprochárselo, siendo amantes desde hace tanto tiempo.

- Mientes – afirmo con voz temblorosa, aun cargada de rabia.

- ¿De verdad? – pregunta él sin perder la calma. Luego asiente y se gira, encogiéndose de hombros – Es tu decisión... – dice al fin, antes de retomar su huida y perderse en las sombras.

Mi cuerpo tiembla, no quiero creer sus palabras, no puedo dudar de Sakura y menos de mi hermano; pero mientras mi mente se debate contra ellas y el veneno que cargan... mies pies se deslizan solos por la oscuridad, siguiendo el camino que el desconocido ha marcado.


Hasta aquí el capitulo de la semana. Espero q os haya gustado a pesar de la tardanza. En mi opinión es un capítulo bastante extenso, que trata ambas parejas con bastante profundidad dando un poquito de protagonismo al itasaku... me encanta la escena en la que hablan, tumbados sobre la cama **

En fin, no se cuando tendré el próximo capitulo; esta semana la tengo horrible llena de exámenes, xo la siguiente descanso un poco xq tengo un día de huelga... así q, con un poko de suerte... el capp podría estar en un par de semanas... Pero no prometo nada, solo q me esforzaré y que seguiré publicando buenos capítulos hasta terminar el fic.

¿Quién es el desconocido? ¿Qué intenciones oculta? ¿Descubrirá algo Sasuke? ¿Se dejará engañar...? Todo eso pra el próximo cpaitulo! ^^

Y ahora la petición de siempre, críticas, tirones de pelo, correcciones, felicitaciones... todas son bienvenidas... especialmente las críticas constructivas, q sino nunca lograré mejorar....

¿rewiews?