Hola, criaturillas de la creación. ¿Cómo les va? Espero que mejor que a mí que ando sobreviviendo a la universidad y al trabajo. Pero no se preocupen, no podía faltar a mi cita de esta actualización con ustedes.
Agradezco a mi pequeña Shiro por su comentario. Tú sabes, estos dos son amor dulce de azúcar con miel. Y Yuki sólo les da un empujoncito para que no anden de torpes.
Yowamushi pedal no me pertenece si no a Watanabe-sensei, porque de ser por mí Kyofushi sería el equipo protagonista xD
Sin más, disfruten su lectura.
m-m-m
Le resultaba absurdo que no se hubiera presentado de nuevo una oportunidad para hablar con Midousuji acerca del asunto que los tenía distanciados. A lo largo de la semana había enviado varios mensajes sin más respuesta que el doloroso "Leído a las…". Avergonzado por preocupar tanto a Naruko e Imaizumi por su desánimo y mal humor, terminó por contarles, a grandes rasgos, lo que ocurría y sus amigos le recomendaron que dejara de insistir sólo por unos días; que el alto ciclista también necesitaba su tiempo para reflexionar la situación. Onoda decidió seguir el consejo, además tenía otros asuntos que atender.
Como el presente, por ejemplo.
Alzó la mirada para contemplar mejor el pórtico de entrada de la universidad. Tras aceptar la beca, y por ende un lugar en el club de ciclismo, se les hizo llegar, a sus amigos y a él, un comunicado en que se les instaba a unirse a los entrenamientos. Y ahí estaba, con Naruko a un lado e Imazumi al otro. Se miraron entre sí, cogieron sus bicicletas y se adentraron en el campus. En su camino toparon con varios edificios, que supusieron eran las aulas, donde pasarían, sus últimos años como estudiantes antes de enfrentarse a una realidad de responsabilidades y adultez; vieron grandes extensiones de césped donde varias personas estaban sentados ya fuera hablando, comiendo, leyendo o incluso durmiendo; y conforme se adentraban vieron los diversos campos deportivos: la pista de atletismo, cancha de tenis, cancha de soccer. Según el mapa que recibieron junto al mensaje, las instalaciones del club de ciclismo eran las últimas dentro del campus. "Al parecer aún estamos a mitad de camino", les informó Imaizumi tras corroborar con el directorio del lugar que encontraron en el camino.
Onoda no podía dejar de sentir su corazón latir ansioso y emocionado. Lo primero que notó al llegar, era que la universidad estaba en lo alto de una colina. Sonreía con la sola idea de entrenar en esa cuesta. ¡Seguro que iba a ser bastante divertido!
Conforme seguían avanzando los edificios se hicieron más escasos y más pequeños, el tamaño justo para albergar oficinas de clubes, se sonrieron entre sí, no debían estar lejos. Y así fue, no tardaron en oír el inconfundible sonido de las cadenas, el de las marchas al ser cambiadas y de los rodillos fijos. Poco a poco, y ante ellos, se dibujó las majestuosas instalaciones del club de ciclismo de la universidad.
El club era uno de los más prestigiosos entre las universidades; famoso, entre otras cosas, por la asombrosa cantidad de miembros inscritos y activos, su estricto régimen de entrenamiento y porque varios de sus miembros habían alcanzado el camino al ciclismo profesional ahí. Onoda se sintió apabullado por ser llamado a ese sitio. Era increíble.
Imaizumi le dio una palmada en la espalda con intención de calmarlo e infundirle ánimos, antes de seguir su camino, aun debían buscar al encargado. Sin embargo, no tardó en acercarse a ellos una chica que llevaba una polera verde olivo en la que se leía staff.
—Hola, ustedes son los chicos que empiezan hoy, ¿verdad? —los tres asintieron mudos—. Mi nombre es Takei Hiromi. Soy miembro del grupo de mánagers. ("¿Grupo de mánagers?", pensó el escalador, ¿tan grande era ese equipo?). Síganme, el entrenador los está esperando.
Obedientes siguieron a la chica. Conforme avanzaban, Takei les fue mostrando las instalaciones, los vestuarios, las duchas y el taller. Al pasar delante de un edificio de donde salían unos chicos bastantes alegres, con sus bicicletas al hombro, Takei les explicó que ése era el velódromo donde practica el equipo de ciclismo de pista. Que aparte del de ruta, coexistían los otros dos: pista y montaña. Que con suerte podían unirse a los entrenamientos de las otras dos ramas por el simple hecho de amar las bicicletas. Mientras la chica seguía hablando, sus pasos llegaron al límite del campus universitario. Una gran reja les daba paso a la entrada trasera que sólo era utilizada por los equipos para entrenar debido a su pronunciada cuesta que desembocaba en la avenida principal. Onoda no pudo evitar sonreír ante esa noticia. Era increíble.
Antes de que alguno de los chicos de Chiba pudiera decir algo, un hombre alto y delgado, de semblante serio, pero no por ello menos amistoso, los interrumpió. Takei se encargó de presentar al trío de amigos, y el hombre de asentir mientras lo veía de arriba abajo, con mirada crítica.
—Gracias, Takei-san —habló al fin, con una voz poderosa y atronadora, pese a estarles hablando con calma—. Soy Ooyama Kazuhiko, entrenador en jefe del club de ciclismo de ruta. Sinceramente los esperábamos más tarde —ninguno de los tres supo qué responder a eso por lo que el entrenador siguió hablando—. Tengo entendido que fueron campeones del Inter Escolar de preparatoria, hace dos años —esta vez asintieron con cierto entusiasmo. El entrenador les sonrió levemente antes de ponerse serio de nuevo—. Eso no nos importa aquí y necesitaran más que ese título si quieren sobresalir.
Onoda tragó saliva con dificultad. Sin duda las cosas no serían fáciles.
—Entrenador, no es necesario que los asuste tan pronto —intervino la mánager. El hombre la miró serio, la chica no se inmutó y eso pareció hacer sonreír finalmente al entrenador.
—Cierto, ese es trabajo para alguien más —tras sus palabras miró a uno y otro lado—. ¿Dónde está nuestro novato?
—Llegó temprano para terminar su castigo —el entrenador asintió con expresión de satisfacción—. ¿Quiere que vaya a buscarlo?
—Te lo agradezco y dile que venga, sólo si ha terminado con eso.
La chica asintió y echó a correr con entusiasmo a alguna parte.
Ooyama se volvió a los otros tres; que la disciplina en el club era absoluta, debían ser puntuales en sus horarios, constantes con sus entrenamientos y respetuosos con sus mayores. Que el novato les daría más detalles.
—Lleva entrenando con nosotros desde primavera. Es algo callado, de modos rudos, pero con una fuerza y constancia envidiables. Tiene su edad, muchachos. Es posible que lo conozcan —los tres amigos se miraron entre sí. Onoda estaba curioso por conocer a esa persona y no por ello pasó por alto el semblante entre molesto y divertido de los otros dos, sentía las llamas de la competencia crepitando en ellos—. Oh, ahí viene.
Naruko exclamó una especie de chillido al reconocer al famoso novato que se paró a lado del entrenador. Imaizumi frunció el ceño y cruzó los puños en su espalda, debía ser una broma. Onoda sintió que enrojecía y no sabía precisamente porqué. Tragó saliva con cierta dificultad y boqueó como pez fuera del agua hasta que logró articular una simple palabra:
—Akira...
El susodicho se limitó a saludarlos con un sonoro kimo y desvió la mirada. Al parecer Onoda y Midousuji tenían mucho que explicarse.
Siguiente capítulo: 8 de septiembre.
Hasta la próxima.
