Disclaimer: los personajes no me pertenecen
Hola a todas!!! bueno aca les traigo un nuevo cap, lo iba a subir anoche pero me quede dormida =)
Grax a Indirita Masen Whitlook Black, Carlita 16 y Strangeeerspor dejar sus comentarios.
Tambien grax a todas las que agregaron la historia a sus fac =) a las que la pusieron en alerta!! me
pone muy contenta!! =)
Espero que disfruten este cap!!
un beso grande...
*Lucia991*
XXI
HOSPITAL
Tardé unos segundos en reaccionar. No entendía nada, ¿cómo se había llegado a esto? Mi mente no llegaba a comprender la imagen que le enviaban mis ojos. ¿Qué hacía Jacob acá?
Fui corriendo hasta ellos, quería separarlos, no podía ver como se golpeaban. ¿Cómo podía Jake golpear con tanta ira a Edward?
Me acerqué más a ellos pero unas manos me detuvieron, me giré abruptamente para enfrentarme a quien sea que me impidiese seguir a delante, pero me tranquilicé cuando vi que era Jasper.
-Por favor, que alguien los separe –La forma en que se estaban pegando era terrible, no soportaba ver como las personas que más amaba se mataban entre sí.
Vi que Emmett salía de entre la multitud y se dirigía hacia ellos. Jasper por su parte me estaba abrazando, intentando calmarme, ya que yo estaba sufriendo un ataque nervioso.
No le fue fácil a mi gran cuñado separarlos, de hecho recibió al menos dos puñetazos antes de poder tomar a Edward por los brazos. Un chico que no conocía, hizo lo mismo con Jake.
En seguida vinieron dos tipos de seguridad y sacaron a Edward y a Jacob fuera del club. Junto con Jasper los seguimos, escuché las voces de mis amigas detrás de mí. Y no dude en que Emmett también estaría con nosotros.
-Edward, ¿estas bien? –Que pregunta estúpida, por supuesto que no estaba bien, su cara llena de cortes, sus labios hinchados, la sangre que escupía de su boca y la que salí de su nariz me decían que no estaba bien –Déjame que te vea las heridas.
Me acerqué lentamente, pero este se corrió y me aseguró que estaba bien. Me calmé bastante, o sea yo sabía que bien no estaba, pero por lo menso tenía fuerzas para mentir, y eso era algo. Me di vuelta y me enfrente a Jacob.
-¿Y tú qué crees que haces? –La cara de mi amigo no estaba mejor que la de mi novio, pero no me importó –¿Me puedes explicar qué demonios te pasa?
-¡A claro, ahora la culpa la tengo yo! –Me gritó –Ni sabes quien empezó la pelea, pero por supuesto asumes que fui yo. Siempre lo defiendes a él, pero yo lo vi con mis propios ojos Bella –Su mirada estaba cargada de un peligroso veneno.
-¿Y que es eso que viste? –Le grité aún más fuerte.
-Al estúpido de tu novio, besando a la otra chica. Disculpa si me enojé por ver como este idiota te lastima, y no niegues que te dolió porque te vi correr llorando. –Luego se acercó a mí y agregó –Te dije que me eligieras a mí, aún estas a tiempo si quieres.
No lo podía creer, acababa de pelearse con mi novio y tenía las agallas, frente a todo el mundo, de decirme que había elegido mal y que aún lo podía elegir a él. Miré de nuevo a Edward, estaba sentado en un banco que había en la calle. No tenía nada que elegir, y nunca lo había hecho. Yo tenía muy claro con quien quería estar. Amaba a Edward con todo mi ser, él era todo para mí, Jacob, por su parte, era mi mejor amigo, y nunca podría ser nada más. Mi alma ya no me pertenecía, ahora era de Edward, y solo él podía decidir que hacer con ella.
-Te lo diré una sola vez más, Jake, yo amo a Edward, no puedo hacer nada al respecto, tu y yo solo somos y seremos amigos. –Mi voz ya no sonaba dura, al contrario era dulce. No quería pelear con mi mejor amigo, solo quería que entendiese –Edward no puede lastimarme nunca, él no besó a nadie, lo besaron a él.
-Si quieres hacerte la ciega, hazlo, no vengas llorando cuando te lastime –Me acerqué con intenciones de abrazarlo y arreglar las cosas, pero este me esquivo y se fue.
Sin decir una palabra, fui hacía donde estaba Edward, le tendí la mano y lo ayudé a levantarse. Hice que me siguiera hasta el auto. Sacó las llaves de su bolsillo y se dirigió a la puerta del conductor.
-Por favor Edward, no puedes manejar así –Bajó la cabeza y me tendió las llaves.
Sabía que estaba mal, no sabía hasta que punto, pero el simple hecho que me dejara conducir sin quejarse, lo decía todo.
Manejé con cuidado, pero bastante rápido. Mantuve casi siempre mi mano sobre su pierna, dándole suaves caricias. Una vez que llegamos al departamento, estacioné el auto y lo ayude a entrar a la casa.
Cerré la puerta y sin perder más tiempo comencé a desvestirlo. Él me detuvo.
-Puedo hacerlo yo solo, no estoy inválido –Dijo.
A toda prisa corrí al baño y abrí la ducha. Dejé que el agua corriera mientras lo iba a buscar. Lo arrastré lentamente hacía la ducha. Yo no me quité la ropa, no me importaba. Una vez que el agua comenzó a caer sobre su cuerpo me dediqué a observarlo.
Tenía moretones en todo su cuerpo, pero uno en especial me preocupó. A la altura de su última costilla tenía uno demasiado grande y de un negro intenso. Debería ir a que le saquen unas placas.
Tomé una esponja, la mojé bien y comencé a limpiar su rostro. Muy suavemente empecé por el corte que tenía sobre su ceja, su primer reacción fue correrse, pero fui insistente y gané. Con toda la delicadeza que pude tener, lave sus heridas. Uno a uno sus cortes fueron parando de sangrar, menos el que tenía en su ceja. Lavé el resto de cuerpo, con la misma delicadez. Cerré el grifo y lo envolví en una toalla.
-No es necesario que lo hagas –Susurró.
-Ya lo sé, pero quiero hacerlo, déjame ayudarte –Él asintió y dejo que lo secara.
Mientras lo ayudaba a vestirse pude ver que respiraba con dificultad, seguramente por el golpe en su costilla. Una vez cambiado, lo guié hasta la cocina, hice que se sentara y le coloqué una gasa en el corte de la ceja.
-Te amo, vamos al hospital a que te vean –Le dije mientras acariciaba su rostro.
-No es necesario, con unos cuantos analgésicos y tus caricias me curo enseguida –Intentó seducirme con su sonrisa torcida, pero no iba a ganar.
-Vamos al hospital quieras o no, si te portas bien, puede que después te haga caricias sanadoras –Le dije un tanto seria, un tanto juguetona.
Me cambié rápidamente, ya que mi ropa se había empapado en la ducha, tomé las llaves del auto y ayudé a Edward a caminar hacia él.
Camino al hospital comencé a preocuparme más, notaba lo mucho que le costaba respirar, y la mueca de dolor que se le formaba cada vez que inhalaba. Apreté un poco más el acelerador, quería que lo revisaran cuanto antes.
Llegamos al sanatorio, y en cuanto una enfermera lo vio, ordenó que le trajeran una camilla y que lo llevaran a examinar. Yo me tuve que quedar llenando unos malditos formularios. Cuando terminé de contestar todo, no encontré a nadie que supiera decirme dónde estaba Edward y si estaba bien.
-Lo siento señorita no sé nada, siéntese y espere, ya saldrá alguien y hablará con usted. –Fue lo único que conseguí de un enfermero.
Media hora más tarde apareció la enfermera que se había llevado a Edward. No había rastros de él. Se acercó a mí y me sonrió, me relaje un poco, no podía ser tan grave si sonreía.
-Él esta bien querida –Desde que lo vi peleándose con Jake, esta era la primera vez que respiraba tan aliviada –Le dimos unos puntos en el corte de la ceja, y tiene una costilla fisurada... -¿Qué? Como podía llamar estar bien a tener una costilla fisurada –No te preocupes, no es tan grave como parece, solo tiene que hacer reposo y evitar la actividad física.
-¿Estas segura? –Supongo que ella sabía más que yo, pero para mí si sonaba como que era serio.
Luego de asegurarme que no era nada grave, me dijo que igual lo dejarían en observación por esa noche. Me acompañó hasta su cuarto y me dijo que si estaba dormido era por los fuertes calmantes que le habían dado.
En efecto, cuando entre a la habitación mi ángel estaba completamente dormido. Miré su rostro, aún lleno de heridas y moretones, era hermoso. Su respiración estaba un poco agitada, pero definitivamente estaba mejor que antes.
Le di un suave beso en sus labios y salí a fuera. Tomé mi celular, busqué entre los contactos y llamé. Sonó dos veces, y a pesar de ser las 4 de la madrugada, me atendió.
-¿Hola? –Preguntó Carlisle con tono preocupado -¿Pasó algo Bella?
-No, bueno si. –Tomé aire y continué –Edward tuvo una pelea. Esta bien... creo, eso es lo que me dijo la enfermera, pero lo dejaron en observación –No sé como me entendió, porque hablé tan rápido que ni yo sabía lo que decía.
-Tranquila Bella. Dime, ¿qué te dijo exactamente la señora?
Le explique un poco más calmada lo que me había dicho la enfermera, la cantidad de puntos y lo de la costilla. Me pidió los datos del médico de turno y me dijo que él llamaría para saber más. Me quedé un poco más tranquila cuando corte.
Volví a marcar, pero esta vez llamé a Emmett, le expliqué bastante rápido todo y le dije en que sanatorio estábamos. No quería perder más tiempo, quería estar al lado de mi Edward.
Entré de nuevo a la habitación y me senté en una silla junto a su cama. Seguía dormido, tal como había dicho la enfermera. Tomé su mano y me quedé dormida junto a él.
Me desperté alrededor de las siete. Alice y Emmett estaban también en la habitación. Los saludé, y juntos salimos de la habitación para poder hablar mejor.
-¿Hace mucho que llegaron? –Les pregunté.
-Si, llegamos tipo cinco y media –Dijo Alice –No te preocupes, hablamos con papá y nos dijo que estaba todo bien, al parecer también conoce al director de este hospital.
-Esta bien... –Miré a mi amiga, necesitaba hablar con ella a solas.
-Vayan, yo me quedo con el cabeza dura –Dijo Emmett.
Caminamos en silencio hasta la cafetería. Nos sentamos en una mesa y comencé a descargarme. Estaba tan dolida. Sentía que todo esto era mi culpa, si me hubiese quedado cuando Jessica lo beso, Jacob no se hubiese enojada y habría visto como se solucionaba todo en el momento. ¡Por Dios!, Edward esta en el hospital, y no quiero ni pensar en Jacob, se veía tan mal como Edward, y yo deje que se fuera. Le grite un montón de cosas, cuando él lo único que quería era ayudarme.
Me largué a llorar en los brazos de mi amiga. No hacía falta hablar, ella me entendía a la perfección. Me abrazó fuertemente, y no dejo de decirme frases tranquilizadoras.
Después de calmarme un poco le pedí a Alice que me acompañara a la habitación de Edward. Quería estar ahí cuando despertase. Caminamos en silencio hasta la pieza, cuando entramos Emmett se excusó y nos dejó solas.
-Bella, deja de torturarte, no es tú culpa –Volvió a repetirme Alice –Edward estará de maravillas, seguro un poco drogado, pero perfecto –Tomó mi mano, y agregó –Jacob y tu arreglaran las cosas cuando sea el momento.
-Ya se, pero lo traté tan mal, él solo me estaba cuidando –Le dije.
-Vamos Bells, él tampoco fue un santo –Eso no justificaba mis acciones –Ya veras que antes de lo que esperas, se arregla todo con el chucho ese.
Me reí ante el comentario de mi amiga, siempre se refería a Jake como si fuese un perro. Ella tenía razón, aunque me doliese ahora tenía cosas que hacer. Jake y yo ya nos reconciliaríamos.
Alice se fue con Emmett a bañarse. Así que nuevamente me quede sola con mi novio. Fue a las doce del mediodía cuando abrió los ojos.
-Hola hermoso, ¿te cansaste de dormir? –Le sonreí.
-¿Cuánto he dormido? –Miró el reloj y se sorprendió –Supongo que me habrán dado algo bien fuerte.
-Si, el doctor dijo que si todo va bien, esta tarde te dan el alta –Lo besé suavemente.
-Eso suena bien, recuerda que me prometiste caricias sanadoras –Ambos reímos –Espero que seas muy buena.
Se corrió hacia un costado y me hizo señas para que me acostase a su lado. Lo hice, con mucho cuidado de no lastimarlo. Aunque él estaba de buen humor yo sabía que estaba sufriendo mucho dolor.
Nos pasamos el resto de la tarde riendo y charlando, el resto del grupo vino luego del almuerzo y se quedaron hasta que le dieron de alta, a las nueve de la noche.
Bueno espero que les haya gustado
prometo subir pronto el prox capitulo..
un beso grande y Grax de vuelta por leer mi historia...
*Lucia991*
