Capítulo 20: Hermione y Ginny

Era una Hufflepuff de primer año sin nada en particular, de cabello rubio oscuro y unos grandes ojos casi negros. Pero se había acercado a ella, temerosa y sonrojada, cuando salía de su clase de Transformaciones y Hermione Granger no era de esas personas que dejan a los demás con la palabra en la boca (excepto si se trataba de Ron Weasley, pero eso... eso era diferente).

Se encogió de hombros ante la mirada interrogante de Ginny y se despidió de ella con un gesto, para después concentrar toda su atención en la niña.

-¿Cómo te llamas?

-Charlie.. Charlotte Williams.

-Y bien, Charlotte, ¿en qué puedo ayudarte? -preguntó tratando de sonar lo más suave posible. Sabía que los niños de primero podían ser muy delicados y asustadizos. Ella misma había sido una niña nerviosa y llorona, ansiosa por destacar y tener amigos.

Charlie no sabía por donde empezar. El encargo de su hermana era realmente muy difícil y realmente importante. Si Lizzie tenía razón en sus deducciones, habrían recuperado algo muy valioso para el héroe del mundo mágico y seguro que su mejor amiga y su novia iban a estar agradecidas; pero si se equivocaba, haría el ridículo nada menos que delante de Hermione Granger y no creía ser capaz de soportar las burlas de todo el colegio.

Las palabras le salían atropelladas y desordenadas, tanto que ni ella misma conseguía entender lo que estaba diciendo. La joven prefecta que tenía delante parecía estar perdiendo la paciencia y no conseguía aclarar nada. Pero una palabra captó su atención.

-¿Hedwig?

-Bueno... Lizzie no está segura, ella es completamente muggle. Sólo leyó el libro y... bueno luego Audrey le dijo que Harry Potter era bueno. Y ella cree que debe devolverla. Pero si no es, pues nos gustaría quedárnosla porque Lizzie le tiene mucho cariño.

Hermione se había quedado sin palabras por un instante.

-Pero... no es posible. La alcanzó una maldición imperdonable, cayó al vacío. Harry nos lo contó. Es imposible sobrevivir a una maldición imperdonable.

Charlie sólo bajó la cabeza, avergonzada.

-Entonces, ¿nos la podemos quedar? -susurró.

La joven Gryffindor miró a la niña, pero sus pensamientos parecían estar muy lejos.

-Es imposible... a no ser qué... a no ser que no fuera una maldición imperdonable la que impactó contra Hedwig. Al fin y al cabo, Harry no llegó a oirla. Podría haber sido otra cosa, otra cosa... Pero, ¿qué cosa?

La pregunta quedó en el aire, flotando.

-No sé -contestó Charlotte, sin saber si realmente estaba dirigida a ella. Hermione salió de sus cavilaciones y observó a la niña.

-Necesito ver esa lechuza, ¿está aquí?

-En la lechucería.

-Esta bien. Voy a buscar a Ginny. Nos reuniremos allí, ¿de acuerdo?

Hermione ya había recorrido un buen trecho del pasillo cuando se dio la vuelta para sonreir a Charlie.

-Muchas gracias, Charlie.

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-Es Hedwig, nuestra Hedwig -dictaminó una joven pelirroja con seguridad.

-¿Estás segura? -preguntó la chica de cabello fosco y castaño que estaba junto a ella.

-¿Cómo no estarlo? Has visto a Hedwig cientos de veces, muchas más que yo, Hermione. ¿No la reconoces?

-Sí, sí. La reconozco pero temo que mis deseos me estén haciendo ver lo que no es.

-Es Hedwig, Hermione, estoy segura. ¿Te imaginas lo contento que se va a poner Harry? Le dolió tantísimo perderla...

Charlie pensó que estaba metida dentro de un bucle. Llevaban ya casi media hora en la lechucería y la conversación giraba una y otra vez en torno a esas últimas frases. Primero era Ginny la que dudaba y Hermione la convencía. Luego la mayor parecía desanimarse y era la más joven de los Weasley la que aseguraba que tenían ante ellos a la lechuza de Harry Potter.

Para ella estaba más que claro que el ave pertenecía al joven salvador del mundo mágico. Y eso dividía su corazón infantil dolorosamente. En el fondo, hubiera preferido que Hermione se riera y dijera que era un ave común y corriente, que podían disfrutarla durante muchos años y nadie se la iba a reclamar nunca. Pero una pequeña y vanidosa parte de ella se henchía de felicidad al pensar que, aunque fuera muy poco tiempo y de una forma muy alejada, iba a formar parte durante un momento de la vida de Harry Potter.

-Tenemos que avisar a Harry -dijo finalmente Ginny. -Ahora mismo -añadió.

-¿Tienes un trozo de pergamino? Le escribiremos.

Charlie se apresuró a tender un trozo de papel a Hermione, que lo tomó con un ligero gracias. Mientras ella escribía unas palabras apresuradas, Ginny se acercó a la lechuza y la acarició, para después empezar a hablar con ella y a llenarla de preguntas.

-¿No sería genial que le mandáramos la nota por la propia Hedwig? ¡Se moriría de la impresión! -comentó sonriente.

Hermione se mordió el labio inferior, dubitativa, mientras Charlie se preguntaba si realmente debía estar allí en esos momentos.

-No sé... ¿no sería mejor hablar con McGonnagall para que la examine? Esta situación es bastante extraña, ¿no?

Charlotte se irritó un poco. ¿No la había cuidado Lizzie? ¿Qué había que examinar?

-Por Merlín, Hermione, ¿crees que servirá de algo examinarla? Ha pasado un año y medio desde que... bueno, desde esa noche.

-Pero puede estar aún recuperándose, no sabemos el alcance de las lesiones que tenía.

-Mi hermana Lizzie la cuidó -terció Charlie- es veterinaria de aves y la ha curado de todo.

-¿Veterinaria? -repitió Ginny, desconcertada.

-Es como un sanador de animales muggle, Ginny -aclaró Hermione, que después se giró para dirigirse a Charlotte. -No pretendíamos criticar a tu hermana. Seguro que ha hecho un gran trabajo, pero desgraciadamente no creo que una veterinaria sepa nada de maldiciones.

-Bueno, eso no importa ahora. El caso es mandarle ya la carta a Harry.

Hermione negó con la cabeza, suspìrando.

-Puedes ser tan cabezota como tu hermano, Ginny.

-Por eso nos quieres, ¿no? -bromeó la interpelada.

Charlie habría jurado que Hermione se sonrojó ligeramente cuando escuchó esas palabras.

-Esta bien -concedió. -Haz lo que quieras.

-Hedwig, ¡te vas de viaje!


N/A: un arrebato de inspiración y... ¡dos capítulos en un día! Espero solucionar esta historia rápido para empezar con otro proyecto que llevo un tiempo meditando. Pero los personajes se me rebelan y las situaciones también... y al final todo va mucho más despacio de lo que yo querría.