¡Hola!

Bien, ha sido una laaaaaaaarga ausencia.

No voy a aburrirlos con excusas, porque la verdad a nadie le interesa perder tiempo leyendo esas cosas. Nada hará que lo pasado vuelva y que el tiempo perdido desaparezca.

Sólo puedo decir que no los he olvidado, que planeo terminar este fic a como de lugar sin importar lo que me lo impida.

Ya lo había dicho antes, pero lo repito por si a alguien no le quedó claro. Así que por eso no se preocupen...

Sin embargo y por desgracia, no puedo prometer que a partir de ahora vaya a seguir subiendo los capítulos a la velocidad de la luz, cada una semana. Quizás me siga atrasando así por cosas que como dije antes, a nadie le interesa leer.

Pero que me atrase unas cuantas semanas NO significa que haya abandonado el fic, sino que simplemente me encuentro impedida de escribir por falta de tiempo, entre otras cosas.

Este fic es mi gran obra maestra, no puedo dejarlo así como así. Tampoco puedo decepcionarlos a ustedes, mis maravillosos lectores.

En fin, dejemos las palabras que sé que quieren empezar a leer el capítulo ya -que por cierto hice un poco más largo de la cuenta para compensar la tardanza-, pero les pido disculpas y bueno, mandenme sus reviews si así lo desean, que leeré todos sus mensajes y los responderé en lo posible ;D

A leer se ha dicho:

CAPITULO 21: Asumir la derrota para sobrevivir.

Esta vez nadie iba a ayudarlo; ningún ángel, ningún Destino… ¿Pero qué demonios iba a hacer?

De pronto pudo observar algo de reojo. Viró su cabeza hacia Sakura, que aunque temblaba como un pichón indefenso en medio de una tormenta, se estaba moviendo.

Tenía un kunai en su mano, que lentamente se dirigía hacia su pierna.

…Sasuke sabía lo que ella pretendía. Sorprendentemente se le estaba cruzando la misma idea que había tenido él: Iba a clavarse el kunai para reaccionar y vencer el miedo con el dolor.

"No… no puedo…", decía el chico en su cabeza, como negando aquel hecho.

De pronto comenzó a sentir la sangre hirviéndole, como si corriera más rápido que antes por sus venas… como si algo estuviera activándose dentro de su cuerpo.

"¡No puedo permitirlo!", gritó finalmente dentro de sí mismo, logrando al fin reaccionar.

Los kunais no los alcanzaron, pues Sasuke había sido capaz de mover su brazo derecho y clavarse un kunai en la pierna a una velocidad tal que había logrado también tomar a Sakura de la cintura y cargarla tras un árbol.

En cuanto pudo tomarla le quitó el kunai de la mano y lo tiró a un lado, aferrándola a su cuerpo para salvarle la vida mientras huían y se escondían.

Cuando ya se encontraban a salvo, tras un enorme árbol, Sasuke sentía que la sangre le hervía aun más. Jadeaba con un miedo y una adrenalina que no sentía desde hacía años.

Volteó su cabeza para mirar a Sakura, que comenzaba a reaccionar y cobrar los sentidos del todo.

Todavía temblaba y su voz se oía quebradiza, pero intentó hablar de todas formas.

–Sasuke, me salvaste –le decía la chica, observándole la pierna a su compañero–. Estás herido –se apresuraba a decir.

De repente el pelinegro comenzó a sentir que la herida le ardía; había caído en la cuenta de que acababa de apuñalarse a sí mismo.

Sakura decidió arrancarse un pedazo de tela del vestido que llevaba y, sin pedirle permiso, la enrolló en la pierna de él y le hizo un nudo en forma de torniquete para impedir que saliera más sangre.

–¿Qué demonios era ella? –le preguntó ni bien terminó su trabajo.

–¿Qué te hace pensar que yo podría saberlo? –le preguntó Sasuke rápidamente y en voz baja.

Ella lo miró fulminante.

–No hagas el idiota conmigo; vengo observándote desde que sabías como aprobar los gennin. ¿Crees que no me he dado cuenta de la forma en la que actúas? Hasta ese idiota de Naruto se dio cuenta de que algo anda mal contigo, Sasuke.

–Si sospechabas tanto, ¿por qué no dijiste nada antes?

–No me interesaba –contestó sinceramente–. De hecho tampoco me interesa ahora, pero si tienes algo para decir este es un buen momento.

Sasuke la observó pensativo por un segundo, y luego decidió hablar.

–Lo conozco, es muy poderoso –comenzó a decir cuando de pronto se vio interrumpido por un ataque sorpresivo.

Una serpiente increíblemente enorme había caído del cielo, obligándolos a esquivarla saltando hacia los costados.

Ambos cayeron de pie sobre dos ramas de árboles diferentes. Sasuke estaba en la derecha y Sakura había caído en la izquierda, un poco más abajo.

–¿ ¡Qué es esto! ? –gritaba ella en un tono de alteración, activando su sharingan.

–¡Es una invocación, ten cuidado!

La desagradable serpiente, que se encontraba en el medio de ambos, dirigió su enorme cabeza hacia Sakura, abriendo su boca y dejando ver sus colmillos.

–¡Sakura! –gritó Sasuke intentando acercarse a ella para ayudarla.

Cuando saltó sobre el cuerpo de la serpiente para alcanzar a Sakura, la bestia agitó con fuerza su cola, tirándolo lejos hacia otra rama.

–Intenta alejarnos –observó Sasuke mientras se levantaba.

Mientras tanto, Sakura se alejaba de la gran serpiente, tirándole un kunai explosivo dentro de la boca antes de que lograra alcanzarla con sus afilados colmillos y su alargada lengua.

El kunai explotó haciendo a la invocación caer al suelo. Aparentemente estaba muerta.

Sasuke se dirigió hacia allí, llegando a la par de Sakura que ya estaba en el suelo mirando el cadáver.

De pronto un bulto comenzó a elevarse en la cabeza del animal, rompiéndose de a poco y dejando entrever algo saliendo de ahí.

–Pero qué demonios… –susurró Sakura.

–Orochimaru –afirmó Sasuke, provocando la mirada confundida de su compañera sobre él.

–Cómo es posible… –preguntó algo aturdida.

En ese preciso instante el cuerpo robado por Orochimaru salió de la serpiente con una sonrisa vulgar y desagradable.

–Me sorprenden, niñitos –les dijo con aquella voz femenina–. Los encuentro presas muy interesantes… me pregunto quién de ustedes dos será más interesante –hizo una breve pausa para lamerse los labios de manera repugnante–. ¿Tú…? –le preguntó a Sasuke apuntándolo con el dedo– O… ¿acaso serás tú? –le dijo a Sakura.

Ambos compañeros retrocedieron unos pasos al mismo tiempo, tomando precaución.

Orochimaru comenzó a moverse hacia ellos lento pero seguro.

–¿Qué quieres? ¿Hay algo más además del pergamino?–le preguntó en tono de disgusto la pelirrosa.

Orochimaru sonrió aun más.

–Bonitos ojos –musitó, como si estuviera respondiendo indirectamente su pregunta anterior.

En ese momento el hombre corrió hacia ella, intentando atacarla. Ella lo esquivó y Sasuke quiso ayudarla, precipitándose hacia el enemigo y concentrando chakra en su puño derecho.

Sin embargo, sus esfuerzos fueron inútiles pues él sacó su exagerada y larga lengua y lo tiró lejos con gran fuerza y velocidad. Su espalda impactó contra el tronco de un enorme árbol, impidiéndole moverse y cayendo al suelo.

Su cuerpo no era lo suficientemente fuerte como para seguir.

Abrió sus ojos y observó a Sakura corriendo y saltando entre los árboles, intentando escapar.

Ella lo miró por un segundo, tirado en el suelo, inmóvil. Se puso nerviosa, aturdida. Por primera vez en su vida desde la matanza Uchiha, sentía algo recorrer sus venas. Su piel palideció y los bellos de sus brazos se erizaron de una manera incomprensible.

El corazón le latía rápido e inseguro.

…Era pánico. Un pánico parecido al de aquella vez… Un pánico horripilante.

–No hay nada que pueda hacer… no hay nada –decía en un débil tono de voz, esquivando a Orochimaru.

Mientras corría sintió que algo la había sujetado por la espalda. Sí, la lengua de Orochimaru se había enrollado en su pequeña cintura para elevarla mientras él la observaba con satisfacción.

Ella forcejeó, pero fue inútil. Era muy fuerte.

Creía que todo estaba perdido, que ya nada podía hacerse… Hasta que algo sucedió.

–¡Bájala! –gritó aquella reconocible y peculiar voz.

–¿Naruto? –preguntó ella, intentando ver quién estaba a su lado.

–Lograste escapar de la serpiente que te dejé –comentó sonriendo el hombre disfrazado de mujer, observando que sus ropas estaban rasgadas y sucias.

El chico sonrió con aires triunfantes y heroicos, parado sobre una rama más arriba.

–Perdón por tardarme, Sasuke y Sakura –les dijo a ambos.

Orochimaru soltó a Sakura lentamente y la dejó a unos metros más adelante.

–Naruto, vete –dijo ella en un tono de voz que Naruto no había oído antes.

La miró confundido.

–¿De qué hablas?

–¡No sabes de lo que es capaz, no tienes oportunidad! Deja de hacer el héroe, imbécil.

Naruto no podía creer lo que escuchaba, pero Sasuke que estaba más abajo lo entendía.

–Tiene miedo… igual que yo, aquella vez –susurró.

–Esto se pone más interesante a cada momento –masculló Orochimaru, observando la situación inmóvil.

–¿Pero qué demonios te sucede, quieres rendirte ahora? –le preguntó Naruto sin comprender.

–No entiendes, es demasiado para nosotros. Nunca lo lograremos –miró a Orochimaru, mientras aproximaba su mano hacia donde tenía el pergamino–. ¿Lo quieres? Aquí tienes. Déjanos en paz –le dijo, finalmente.

Las pupilas de Naruto se dilataron a medida que el pergamino era arrojado en dirección del enemigo.

–Maldita sea –musitó Sasuke levantándose lentamente.

–¡No! –gritó Naruto, moviéndose hacia el documento.

Sakura se alteró al ver que el pergamino no había llegado al enemigo, que alguien lo había impedido.

–¿ ¡Pero qué haces! ? ¡Déjalo o moriremos, idiota! –le gritó la joven.

Sasuke guardó el pergamino en su bolsillo, mirándola con desaprobación y seriedad. Mientras, Orochimaru seguía quieto y mirándolo todo sin hablar.

–¡Llegaste antes que yo, Sasuke! –dijo Naruto algo sorprendido. Él lo ignoró.

–Sakura… ¿qué te pasa? –le preguntó el Haruno mirándola directo a los ojos. Ella no contestó– Sé que tienes miedo, puedo verlo. También lo he sentido. Pero… si no eres capaz de vencer tus miedos y enfrentar a este demonio, ¿cómo crees que serás capaz de enfrentar a aquella persona que tanto detestas? ¿O acaso piensas asumir la derrota para sobrevivir?

Ella, que aún se encontraba temblante, sólo lo observaba. Pero en sus ojos Sasuke pudo notar la influencia de sus palabras, la presión en el pecho que estaba sintiendo por lo que él le decía.

–Es suficiente –clamó el demonio.

Todos lo miraron realizar un sello con las manos velozmente.

–¡Invocación! –gritó– Si no me darán el pergamino, entonces es hora de acabar con esto.

Saltó sobre la cabeza de la serpiente que acababa de aparecer, dirigiéndola hacia Naruto.

–¡Corre Naruto! –gritó Sasuke inútilmente.

El rubio intentó moverse de ahí, pero un jutsu provocado por Orochimaru hizo aparecer una gran ráfaga de viento que terminó haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de la rama en dirección a la temible boca del animal.

Sakura miraba la situación en total parálisis, sin hacer absolutamente nada.

"Activa el zorro, activa el zorro…", pensaba Sasuke.

Naruto estaba a punto de ser devorado por la desagradable invocación.

"Tú puedes, hazlo…", reiteraba Sasuke en su mente.

De repente los ojos del rubio se abrieron como dos enormes platos y sus colores eran diferentes, eran rojos como la sangre… más rojos que el sharingan.

El chakra que comenzó a expulsar de su cuerpo era rojizo y violento, podía sentirse desde kilómetros.

Tanto Sakura como Sasuke observaban inmóviles lo que sucedía: Naruto hizo una increíble voltereta en el aire y golpeó con el pie a la víbora, haciéndola caer al suelo con una fuerza descomunal.

–Interesante –observaba Orochimaru aún sobre la cabeza de su mascota–. Pero hoy no deseo jugar contigo –le dijo antes de dirigir su lengua a gran velocidad, tomándolo del torso y atrayéndolo contra su voluntad hacia él.

Naruto forcejeaba, aún con aquel chakra saliendo de él, inútilmente.

–Por ahora no me resultas lo suficientemente interesante, pequeño zorro –le dijo antes de dirigir su mano hacia su estomago con rudeza, sellando su poder con los cinco elementos.

Podía no admitirlo, pero lo consideraba una amenaza en potencia.

Finalmente Naruto gritó del dolor y luego se desmayó, cayendo sobre un tronco metros más lejos.

–Maldito –masculló entre dientes Sasuke.

La serpiente volvió a levantarse, pero esta vez Orochimaru la dirigía hacia otro lado. Su objetivo parecía ser Sakura.

Sasuke se percató de ello enseguida.

–¡Córrete de ahí! –le advirtió su compañero, moviéndose hacia ella rápidamente.

Incluso si la intención de Orochimaru claramente no era hacer amistades, la joven no movió un musculo.

Se encontraba dentro de una parálisis sin igual, temblaba y sus ojos no parpadeaban.

Cuando la bestia ya estaba por alcanzarla, Sasuke se interpuso en el medio, recibiendo el golpe por ella.

La abrazó, la cubrió con su cuerpo para protegerla. La cabeza de la serpiente los hizo volar unos metros más adelante.

Dejó escapar un pequeño grito en cuanto recibió el impacto en su espalda, pero en ningún momento soltó a la chica. La apretujó contra su pecho cuanto pudo, y ella no se movió ni se resistió a su ayuda.

Pero en cuanto sintió el calor del cuerpo de su nuevo amigo cubrirle la piel, parpadeó sus ojos y dejó escapar un suspiro de sorpresa.

Todo ocurrió tan rápido que en un segundo ambos estaban en el suelo. Ella arriba de él, habiendo amortiguado la caída con el cuerpo de Sasuke, y él debajo, apenas consciente y tosiendo lo que parecía ser sangre.

Ella pareció reaccionar por fin, reincorporándose lentamente, observando con los ojos sumamente abiertos y las pupilas contraídas a su compañero.

–Sa… Sasuke… –susurraba mirándolo arrodillada en el suelo.

Los ojos de él se tornaron más oscuros, como si sus pupilas se hubieran dilatado enormemente.

Intentaba articular palabras pero le costaba demasiado.

–Esta es… tu lucha… –le dijo en un hilo de voz.

–No puedo, es demasiado –le respondía ella en un tono quebradizo y sacudiendo la cabeza, como si fuera a estallar en llanto en cualquier momento.

Él le sonrió de forma sincera y tierna, y dirigió su mano lentamente como pudo hacia el rostro de ella que no se encontraba a más de quince centímetros.

Acarició su mejilla con delicadeza, y luego habló.

–Tienes que… enfrentar tus miedos… Recuerda lo… lo que te dije hace un… momento… –intentaba decirle con la voz muy débil.

La cabeza de Sakura se puso en blanco por dos segundos, y aquellas palabras resonaron en sus adentros como si las estuviera escuchando en ese momento.

"Si no eres capaz de vencer tus miedos y enfrentar a este demonio, ¿cómo crees que serás capaz de enfrentar a aquella persona que tanto detestas?", oyó en su mente.

Algo en su pecho la hizo reaccionar; como una presión momentánea…

Y entonces su corazón comenzó a latir más tranquilo, más despacio. Empezó a sentir cómo la sangre le recorría el cuerpo con más fuerza y seguridad.

Fue en ese momento cuando tomó la mano que Sasuke tenía en su rostro y la bajó delicadamente hacia el suelo.

–No te preocupes, Sasuke –le dijo con un increíble cambio en su tono de voz. Sonaba mucho más segura de sí misma, más calmada–. Descansa… Ahora es mi turno.

Sasuke cerró sus ojos y se quedó inconsciente apenas escuchó aquellas palabras salir de los labios de Sakura.

Ella le sonrió por última vez y se levantó lentamente del suelo, cambiando su expresión a una mucho más seria y asesina. Volteó a mirar a Orochimaru con unos ojos desafiantes, mortales.

La falsa mujer le sonrió vilmente e hizo desaparecer en un instante a la serpiente. Se acercó unos pequeños metros a ella caminando normalmente, sin miedo aparente.

"¿O acaso piensas asumir la derrota para sobrevivir?", oyó nuevamente dentro de sí misma.

Aquello le hizo recordar por un segundo apenas las últimas palabras que le había dedicado su hermano antes de partir, haciendo referencia a su debilidad, a su inutilidad frente a él.

La pelirrosa elevó sus negros ojos al cielo cubierto por las copas de los árboles.

Como si de una película se tratara, vio en su cabeza imágenes de su hermano asesino, de su familia, de Naruto... de Sasuke.

Entonces se detuvo, con aquella última sonrisa del Haruno en su cabeza, y volvió a mirar a Orochimaru.

–No… ¡No asumiré la derrota para sobrevivir! –le gritó con convicción, activando su sharingan y ajustando más su protector frontal a su cabeza.

El enemigo sonrió satisfactoriamente colocándose en posición de lucha, y luego ambos quedaron a una pequeña distancia de lejanía, intercambiando miradas mutuamente casi sin parpadear, como a la espera de quién daría el primer movimiento.

–Era esa la mirada que esperaba ver en ti –le dijo–. ¿Vas a mostrarme ya tu potencial? –le preguntó, intentando provocarla a actuar.

Ella frunció el ceño y corrió hacia él sin dudarlo. Ambos hicieron combate cuerpo a cuerpo por un minuto entero y a gran velocidad, esquivando golpes e intentando darle al otro sin resultados.

De pronto Orochimaru saltó por encima de Sakura a una velocidad indescriptible, arrojándole un jutsu de fuego que Sakura contrarrestó con uno aun más grande.

Mientras ambos jutsus de fuego chocaban, Sakura aprovechó para tirarle a su enemigo bombas explosivas que lo hicieron correrse hacia atrás.

Ella lo persiguió, esquivando el humo y el fuego anterior, intentando alcanzarlo.

Corría a una velocidad increíble, casi no podía verlo. Él aprovechó su ventaja y comenzó a correr en círculos alrededor de ella para confundirla.

Ella se quedó quieta, mirando a todos lados, intentando predecir a dónde atacar.

Sus ojos no estaban lo suficientemente evolucionados, pero lo intentó tanto que al fin pudo verlo.

Con gran velocidad detuvo los movimientos de su contrincante tirando hilos invisibles en medio de su camino.

En un segundo Orochimaru estaba enredado, sin poder salir.

–Increíble táctica –le dijo, con algo de asombro.

Ella lo ignoró y le volvió a escupir una enorme bola de fuego que se dirigió inevitablemente hacia él, y utilizó los hilos como canal de conducción.

Él comenzó a gritar con aquella femenina voz, y Sakura se alejó un poco para observar cómo se quemaba. El fuego no la dejaba ver demasiado, pero cuando se hubo disipado todo humo observó que el cuerpo de su enemigo estaba tirado, como… ¿derretido?

–¿Ella está derretida? –se preguntó a sí misma respirando entrecortadamente. Estaba alcanzando un límite físico que no había pasado antes.

La piel parecía de plástico, no humana. Como si no fuera más que una máscara… y la ropa también estaba tirada allí, como si nada.

De repente unas risotadas macabras en un tono de voz ronca, totalmente diferente, comenzaron a oírse más arriba.

Ella elevó su cabeza un poco para observar, y lo que vio la extrañó de sobremanera: Era otra persona, alguien totalmente diferente a quien estaba luchando. Era un hombre, un hombre de apariencia morbosa y repulsiva.

Orochimaru finalmente se había dejado ver tras su disfraz de mujer gennin, y estaba parado sobre una rama alta, de brazos cruzados y totalmente calmado.

–¿Qué es esto…? –se preguntó ella totalmente perpleja por la situación, sin comprender.

–Mi nombre es Orochimaru –le dijo con una sonrisa en el rostro–. Eres una verdadera Uchiha, después de todo. Me servirás a la perfección –le dijo en forma de cumplido.

Ella no entendía del todo qué estaba pasando.

–¿Qué demonios quieres de mí? –le preguntó confundida, aturdida.

El hombre le mostró el pergamino que portaba y lo prendió fuego tan solo con la mirada, dejándole entrever que aquello le importaba un comino. Ella inhaló aire de forma abrupta, sorprendida.

–Todo en ti me interesa… Pero por ahora quiero dejarte un pequeño obsequio, algo que te hará querer venir a mí por más poder. Algo que te hará querer unirte y quedarte a mi lado, Uchiha Sakura –finalizó.

Entonces él abrió sus ojos enormemente, y de pronto su cuello pareció alargarse velozmente, como si fuera de goma o de elástico.

Sakura sentía que no podía moverse, y él dirigía su cabeza a ella amenazadoramente.

La cabeza blanca y espeluznante de Orochimaru abrió su enorme boca y dejó relucir sus afilados colmillos, que se dirigían seguros a su cuello.

–No puedo… –mascullaba entre diente ella, cerrando sus ojos e intentando correrse inútilmente.

…Él la estaba inmovilizando sin siquiera mover un dedo…

Y luego, todo se volvió oscuro.

Algo estaba cubriendo la vista de la chica, como si algo estuviera frente a ella cubriéndola… Algo que había impedido que los colmillos la alcanzaran.

Pero… ¿algo o alguien?

–¿Qué…? –susurró la joven, abriendo sus ojos.

–Extraordinario –dijo Orochimaru, quitando sus colmillos del cuello de aquella persona–. ¿Has logrado interponerte antes de que la alcanzara?

–¿Sa… suke? –balbuceó Sakura, perpleja ante lo que veía.

El cuerpo del joven cayó de rodillas al suelo, rendido ante la inminente muerte.

Sakura cayó a su lado, sosteniéndolo del hombro, sacudiéndolo. Él no reaccionaba.

Ella buscó la herida que Orochimaru acababa de hacerle, encontrando tres extrañas y peculiares marcas negras alrededor de su cuello.

–¿Qué, qué es esto? –preguntaba nerviosa, fuera de sí– Sasuke, reacciona, ¡reacciona! –le imploraba desesperada.

Su corazón le latía a gran velocidad, estaba totalmente aturdida por lo que acababa de suceder. No entendía nada.

Él ni siquiera parecía respirar, ni tampoco se movía.

–¿Qué le hiciste…? –susurró, con una fina lágrima cayendo de su ojo derecho. Hacía tantos años que no lloraba– ¿Qué…? ¿ ¡Qué le hiciste! ? –le gritó al enemigo exigiendo una respuesta.

Él sonrió levemente, sin dar demasiada importancia al asunto.

–Es una pena que no vaya a ser capaz de sobrevivir… Su cuerpo no lo resistirá mucho más –le dijo en un tono pacifista.

Ella se encontraba totalmente perpleja, sus pupilas volvieron a contraerse y creía sentir que el mundo se desvanecía y ella no podía hacer nada para impedirlo.

Más lágrimas de desesperación comenzaban a caer de sus ojos oscuros, aquellos ojos que se encontraban secos desde aquel día.

Apretujó a Sasuke contra su cuerpo, moviéndolo de un lado al otro.

–¡Muévete! –le gritaba, sin escuchar respuesta alguna.

Acaso… ¿todo estaba perdido ya?