Lo prometido es deuda. Lo subo después de lo que pensaba, pero no alcancé a hacerlo antes de salir de mi casa y hasta ahora recién llego, pido disculpas por eso. Me ha gustado mucho saber que a pesar del tiempo no se han olvidado del fic y que incluso hay nuevas lectoras.

Espero que le siga gustando la historia tanto como a mi me gusta escribirla y obviamente leerlas a ustedes y ver que opinión tienen sobre ella!


CAPÍTULO 19:

LOCKED OUT OF HEAVEN

…Nunca tuve mucha fe en el amor o en los milagros

Nunca quise poner en juego mi corazón

Pero nadar en tu mundo es algo espiritual

Vuelvo a nacer de nuevo cada vez que pasas la noche conmigo.

Porque hacer el amor contigo me lleva al paraíso

Y eso se nota

Porque me haces sentir

Como si me hubiesen sido cerradas las puertas del cielo

Por mucho tiempo, por mucho tiempo...


"¿Y entonces? ¿Qué somos?" preguntó Quinn mientras bebía del vaso de agua que le ofreció Rachel cuando llegaron a su departamento. Le había invitado otras cosas, pero luego de lo que tomó en el bar junto a Santana, no quería hacerlo más. Necesitaba tener la cabeza despejada para hablar todo lo que aún quedaba por aclarar con la castaña.

"Somos lo que tú quieras que seamos" le respondió Rachel. Durante el tiempo que estuvieron en el bar hablaron de casi todo lo que pasaba entre ellas. Rachel le dijo que nunca había sido su intensión decir que para lo único que la quería era para tener sexo, porque no era así, pero que la sorpresiva confesión de Quinn la pilló tan desprevenida que no supo que decir más que eso.

En un principio la rubia seguía molesta, pero al final las cosas habían terminado mejor, mucho mejor, o si no nunca hubiera aceptado la invitación de Rachel a su departamento. Es más, en un principio se negó a hacerlo, pero luego de la insistencia de la castaña había cedido. Y eso las dejaba hasta donde estaban ahora.

No se habían besado, ni siquiera un pequeño toque de manos surgió entre ellas. Pero no era porque no hubiera ganas, al menos por parte de la castaña, sólo que Rachel no quería arruinar el momento, y quería cumplir la condición que le mencionó Quinn en el bar. Iba a mantener lo más alejada que pudiera sus manos de las bragas de la mujer que tenía enfrente.

Aunque no podía negarlo, se le estaba haciendo realmente complicado. Es que tener a la de ojos verdes tan cerca, en su departamento, a solas y a sólo unos pasos de su habitación, de su cama, no era para nada fácil. Pero se debía y tenía que controlar.

Ojala que la rubia diera el primer paso y se decidiera a hacer algo. Que le diera una señal ¡Por mínimo que fuera! Pero nada, nada de eso había. La voz de Quinn hizo detener cualquier tipo de pensamiento que se le pasara por la cabeza.

"No estoy segura de saber ahora la respuesta" dijo tomando otro trago de agua, al hacerlo una pequeña gota cayó por el contorno de su boca. Rachel tuvo unas inmensas ganas de pasar su lengua por la comisura de los labios de Quinn y atrapar la gota, estaba tan pendiente pensando en lo sexy que sería hacer eso, que no escuchó ni una de las palabras que pronunció la rubia.

"Perdón" se disculpó "que… ¿qué decías?"

"Dije… que no estaba segura de saber qué es lo que quiero que seamos, no después de todo lo que ha pasado entre las dos" le respondió.

Quinn estaba sentada en una de las sillas de la cocina, apoyando sus brazos contra la isla de ésta misma. Rachel por su parte se encontraba en el marco de la puerta, mirándola directamente.

"¿Hay alguna forma de poder hacer que cambies de opinión?" preguntó dando unos pasos hacia la rubia, pero no se atrevió a llegar tan cerca, no cómo le hubiera gustado estar.

"Depende de que quieres que ahora piense…" dejó el vaso sobre la mesa en la que se apoyaba, separando sus piernas un poco y enderezándose para poder observar a Rachel mejor "… y de lo que hagas para que cambie de opinión" lo dijo con un tono que a la castaña le sonó bastante sensual. Rachel tragó saliva, estaba segura de que si esa no era una señal y le estaba coqueteando, ella estaba muy, pero muy loca. Por lo que se comenzó a acercar lentamente, fijándose como reaccionaba Quinn, al no notar ninguna señal de rechazo, siguió avanzando hasta ella. Cuando llegó a estar frente a la rubia, puso tímidamente su cuerpo entre las piernas de Quinn, que a pesar de la cercanía que tenían y la fricción que se produjo entre las caderas de la castaña y su sexo, siguió sin mostrar ningún tipo de reacción.

Pero por parte de Rachel fue todo lo contrario, porque cuando sintió a la rubia tan cerca, el calor que ya mantenía en su centro se acrecentó aún más. Apoyó sus manos en las piernas de Quinn, que la miraba sin pronunciar palabra alguna.

Los ojos de la rubia eran indescifrables, no sabía si se había equivocado en lo que acababa de hacer o estaba bien. Se maldijo mentalmente por la reacción que tuvo. Tal vez todo lo que habían avanzado esa noche, con su reciente reacción, podría hacerlas retroceder hasta mucho más atrás de lo que estaban antes. Dependía todo de lo que opinara Quinn. Pero ya era muy tarde para arrepentirse, por lo que decidió continuar. Aunque lo mejor sería irse con más calma, al menos eso era lo que pretendía, pero de su boca salió algo muy distinto.

"¡Dios Quinn!" dejó escapar "te juro que trato de contenerme, pero… pero contigo se me hace imposible" lo último fue casi un susurro "te deseo tanto, no te imaginas cuantas veces he vuelto a revivir lo que hemos vivido y…" antes de que pudiera seguir, Quinn la interrumpió.

"¿Estas segura que no quieres estar conmigo sólo por eso? porque todo lo que has dicho hasta ahora tiene que ver con sexo" la siguió mirando fijamente a los ojos.

"No es así" se justificó Rachel "en el bar te expliqué todo lo que pasaba, sólo que ahora al tenerte aquí, así, hace que lo único que quiera es tocarte".

"Pero lo primero que te dije yo antes de hablar, es que quería que esta noche mantuvieras tus manos lo más lejos posible de mis bragas y quiero que lo cumplas" dijo seria "¿estas segura que puedes hacerlo?" preguntó.

Rachel volvió a tragar saliva, no estaba segura para nada, pero al menos haría el intento. No iba a resultar tan difícil ¿verdad? Pero con lo que no contaba, era que la rubia no se la iba a dejar tan fácil.

"Emmm… claro…" dijo mientras se aclaraba la garganta "… si eso es lo que quieres, claro que puedo controlarme" intentó sonar convincente, pero no sonaba para nada así y Quinn se dió cuenta.

"¿Segura?" cuestionó la rubia otra vez mientras se mordía suavemente el labio, cosa que hizo que Rachel bajara la vista a la boca de ésta. Quería arrojarse directamente a ellos, pero se repitió en su cabeza que se tenía y se debía dominar. Sus nudillos estaban blancos de apretar tanto sus manos, que seguían en las piernas de Quinn. La rubia al notar la reacción, frunció la cara y volvió a preguntar.

"¿Y entonces? ¿Estas segura o no Rach?" los ojos de la castaña brillaron, hace bastante tiempo que no la llamaba de esa manera, no lo hacía desde que se pelearon.

"Ehhh… emm… sí… completamente".

"Okey, si tú lo dices" dijo Quinn mientras subía sus manos hasta la camisa que llevaba la castaña y sin dejar de morderse el labio, comenzó a desabotonarla bajo la atenta mirada de Rachel, que no entendía que pasaba ahí.

Lentamente.

De arriba hacia abajo.

Quintando, uno por uno los botones.

Rachel trató de respirar, pero se le estaba haciendo difícil, muy difícil. Todavía no lograba comprender que quería conseguir la rubia con lo que le estaba haciendo.

Cuando terminó con todos, quedando finalmente al descubierto el torso de Rachel, tiró de la blusa hacia abajo, haciendo que cayera al piso.

La castaña seguía mirando a los ahora, oscurecidos ojos de Quinn, que se dedicaban a observar detenidamente la parte superior de su anatomía, movió las manos hasta los brazos de Rachel para comenzar a acariciarlos, que apenas sintió el tacto, hizo que su piel se erizara. Quinn siguió pasando sus manos hasta llegar a los hombros de la castaña, para luego tocar el cuello, la clavícula, y finalmente el contorno de sus pechos.

Rachel, ahora sólo se dedicaba a seguir observando lo que hacían las manos de Quinn con ella. Pudo notar claramente como sobresalían sus pezones por encima de la tela del brasier. Estaban tan duros que le llegaban a doler.

Cuando Quinn posó sus manos sobre ellos gimió, y lo volvió a hacer cuando la de ojos verdes lo hizo una y otra vez. Si la intensión de Quinn era volverla loca, claramente lo estaba logrando a la perfección.

"Esta es la última vez que te lo pregunto" susurró cerca de sus labios "¿estás completamente segura que te puedes controlar Rachel?" cuestionó al tiempo que desabrochaba el sujetador, que afortunadamente para los deseos de Quinn, se encontraba en la parte delantera, entre medio de sus pechos. Antes que la castaña pudiera contestar, vió como caía la prenda al suelo, de la misma forma que lo había hecho momentos antes su blusa.

Ahora sí que estaba totalmente expuesta frente a la rubia, que seguía mirándola a que respondiera su pregunta.

"¿Y Rachel?" dijo sonriendo. La castaña ya no se podía aguantar más de lo excitada que estaba.

"¿Me quieres matar? ¿Eso es Quinn?" respondió con la voz mucho más ronca que antes, la rubia lo notó, haciéndola sonreír. Nunca antes había visto a Rachel de esa manera, pero ahora que lo hacía, se daba cuenta que le encantaba.

Rachel seguía sin responder, por lo que la de ojos verdes pensó en hacerle las cosas más fáciles y ayudarla a decidirse. Acercó su boca hasta los excitados pezones que pedían a gritos su atención. Apenas los rozó con la punta de su lengua Rachel dio un respingo. Quinn sonrió en medio de eso y comenzó a jugar con ellos. Partió con el derecho, succionándolo y mordiéndolo de manera suave, para hacerlo cada vez más fuerte. Luego de jugar con él por unos segundos, siguió con el izquierdo, de la misma forma que lo hizo con el otro, primero lenta y delicadamente para después hacerlo de manera más intensa, más dura. Marcando el ritmo de Rachel, que sentía como con cada mordida que le daban, su cuerpo se sacudía cada vez más.

"¡Joder!" gimió cuando sintió que una de las manos de Quinn se dedicaba a masajear el pecho que quedaba sin la atención de su boca.

Quinn estaba consciente de que la castaña no podría aguantar más sin hacer nada. Y efectivamente así fue. Aunque no quería caer tan pronto bajos los efectos de la rubia a Rachel se le hizo imposible, por lo que tomó la cabeza de Quinn para que chupara todavía más fuerte. Ya le resultaba absurdo seguir negando la humedad que sentía entre sus piernas.

Pero Quinn al sentir las manos, se separó de los pechos y la miró a la cara, con una coqueta, pero a la vez intrigada sonrisa. Y aunque dijo que no lo haría más, volvió a preguntar lo que llevaba cuestionándole hace rato.

"¿Y entonces en qué quedamos Rach? ¿Puedes tener tus manos lejos de mis bragas? ¿O se te está haciendo muy difícil?" Rachel le devolvió una mirada mucho más oscura que antes. Ahora sí que se le hacía imposible controlarse. Estaba completamente excitada, pero no pensaba dejar que Quinn se saliera con la suya.

"Sí Quinn" habló tratando se calmar su respiración que seguía entrecortada "tu condición sigue en pie. No pienso poner mis manos en tus bragas" sonrió "pero nunca hablaste de que no podía poner mi boca sobre ellas" la rubia la miró tratando de interpretar a lo que se refería, pero antes de que pudiera comprenderlo completamente, agarró a Quinn desde la silla en la que estaba y la subió en la isla de la cocina, mientras dirigía sus manos hasta los pantalones de la rubia y lo desabotonaba "son tus pantalones" dijo "aún no toco, ni tocaré tus bragas" los bajó de un tirón, haciendo que Quinn apoyara completamente su espalda contra la mesa. En un par de segundos tenía a Quinn totalmente expuesta, lo único que llevaba en la parte de abajo eran las famosas bragas de color negro.

Tomó uno de los pies de la rubia y lo comenzó a besar para ir acercando su boca cada vez más hasta la tela de color negro, cuando llegó a éstas, pudo sentir lo mojada que también estaba la de ojos verdes que vibraba con cada beso que dejaba la castaña, haciéndolo aún más cuando llegó hasta su centro. Cogió a Quinn de las caderas y la acercó más cerca de su cuerpo.

Cuando logró agarrar las bragas con los dientes, con algo de esfuerzo las comenzó a bajar, sin que la rubia mostrara ningún síntoma de que no le gustara lo que ahí pasaba, sino que su cara, mostraba todo lo contrario.

Le tomó más tiempo del que se hubiera demorado si lo hubiera hecho con las manos, pero al menos de esta manera seguía cumpliendo la condición de Quinn.

Cuando consiguió sacarlos íntegramente volvió a tomar las caderas de Quinn y la acercó todavía más.

Lo único que era posible escuchar en esa habitación era la fuerte respiración de ambas y los gemidos que dejaba a ratos la de ojos verdes, que demostraban lo mucho que disfrutaba la situación.

Sin ningún tipo de preámbulo, abrió las piernas de Quinn y dirigió rápidamente su boca al mojado centro de ésta, que gimió incluso antes de sentir la lengua de Rachel en su clítoris. La rubia apoyó las piernas en los hombros de la castaña que quedaba a la altura perfecta para seguir con lo que acababa de iniciar.

"¡Oh Dios!" gimió Quinn.

Frente al reciente quejido Rachel siguió lamiendo el pequeño órgano nervioso .

Lentamente.

Quería que ese momento durara lo más posible, pero por lo húmeda que estaba la rubia y por la forma en la que se comportaba, sabía que no iba a durar mucho rato más sin correrse.

Después de unas cuantas lamidas, sacó la cabeza de donde la tenía y le habló a la mujer que se retorcía del placer que recibía.

"¿Y?" al fin tenía nuevamente el control de la situación "¿si estoy cumpliendo tu condición? ¿O mejor paro porque no lo hago?" Quinn dijo algo entre dientes que no fue comprensible para Rachel. Cuando le iba a preguntar de nuevo, sintió como las piernas de la rubia -que seguían en sus hombros- la empujaban nuevamente hacia su sexo. Era una clara respuesta a su pregunta, pero quería escucharlo de la boca de Quinn, quien al darse cuenta de que si no hablaba, la castaña no seguiría dándole lo que necesitaba de manera urgente, se decidió a hablar, más bien fue una especie de súplica lo que dejó escapar.

"¡Demonios Rachel! ¡Te necesito! ¡Te necesito como nunca antes! Así que… así que…" trató de controlar su respiración mientras la miraba fijamente a los ojos "¡Dios! ¿Puedes… puedes chupar de una vez? ¿O quieres que te ruegue para hacerlo?" Rachel sonrió, con eso le bastaba. En realidad con sólo la mirada que Quinn le había dado segundos antes y que le seguía dando, ya era suficiente. Por fin lograba comprender que la forma en la que se sentía la de ojos verdes no era muy distinta a la manera en la que ella lo hacía.

Acercó su cabeza nuevamente al centro de Quinn para comenzar a lamer todos los pliegues de la rubia, quería saborear y beber toda la humedad que desprendía. Con cada lamida que daba, sentía como el cuerpo de Quinn se contraía. Sabía que estaba cerca, muy cerca.

Logró introducir sus manos por debajo del sujetador de Quinn, y comenzó a acariciar los duros pezones, mientras seguía absorbiendo con su lengua todos los fluidos de la rubia.

De un momento a otro, penetró a Quinn con su lengua haciendo que ésta arqueara su espalda y apoyara sus manos a cada lado de donde estaba acostada, deseaba tanto volver a experimentar todas esas sensaciones que tenía cada vez que la castaña estaba dentro de ella.

"¡Oh Rachel!" gritó "sigue… sigue así… creo… creo que ya no puedo aguantar más".

"No… no te contengas" alcanzó a decir la castaña antes de que Quinn se contrajera en su boca, alcanzando el tan ansiado orgasmo, mientras gemía una y otra vez su nombre. Rachel no quería parar de hacer lo que llevaba haciendo hace unos minutos atrás, por lo que siguió pasando su lengua por el hinchado clítoris de Quinn, a pesar de que los espasmos producto del reciente orgasmo estaban acabando.

"Rach… yo ya…" logró formular intentando controlar su respiración, pero una nueva arremetida de la lengua de Rachel, hizo que todo lo que pensaba decir, se le olvidara y en cambio dijo algo muy distinto.

"Ohh sí… estoy… estoy segura que si continuas así, vas a acabar conmigo".

Rachel sonrió en medio de lo que hacía y se separó de ella dejando de hacer lo que se estaba transformando en una adicción, sería la última vez que pensaba parar con su labor para pronunciar algo.

"No quiero acabar contigo Quinn" sonrió aún más mirando a los ojos verdes que le ponían atención "lo que realmente quiero, es que acabes en mi boca una y otra vez".

Rachel ya no deseaba hablar más nada, por lo que siguió con lo que realmente quería hacer, lamer y morder el delicado órgano nervioso, no necesitó mucho tiempo más para que Quinn gritara su nombre otra vez en medio del clímax.

Deseaba seguir haciéndoselo cientos de veces y hubiera seguido si es que Quinn no le hubiera dicho que necesitaba tomarse unos segundos que sea antes de retomar.

Rachel rió frente a eso, para luego comenzar a dejar perezosos besos en el estómago de Quinn subiendo hasta llegar a los bordes de los pechos que aún seguían cubiertos tanto por el brasier como por la blusa que ocupaba, cuando ya no pudo continuar más, tomó de las manos de Quinn y la hizo sentarse en la isla de la cocina.

Cuando quedaron de frente, ambas se regalaron una tierna sonrisa, pero la voz de angustia de Rachel rompió el momento.

"Yo… yo… Quinn… lo que hicimos… yo sé que…"

"Estuvo increíble" dijo Quinn haciendo que Rachel sonriera frente a eso.

"Eso… eso espero, pero no es lo que… lo que realmente quería decir" Quinn tomó las nerviosas manos de Rachel haciendo que levantara la vista para mirarla a los ojos, quien con temor lo hizo. Nuevamente ambas se habían dejado llevar y todo lo que habían hablado, al parecer no había servido de mucho "… es que Quinn…" continuó "…no sé… no sé qué decirte sobre esto… yo…"

"Yo sí sé que decir" le sonrió Quinn "Rachel… yo… yo te quiero" dijo haciendo que la castaña abriera mucho los ojos en señal de sorpresa, nunca pensó que le diría eso "es imposible sentir todo lo que siento cuando estamos juntas y que no sea así… y… y sé que tal vez no estás preparada para tener una relación conmigo, puede que todo esté ocurriendo muy rápido para ti. Pero porque te quiero y sé que tú también me querrás más pronto que tarde, te puedo esperar todo el tiempo que necesites" volvió a sonreírle "sé que esto no es sólo sexo y ahora lo tengo más que claro".

"Te equivocas" espetó Rachel haciendo que la cara de la rubia cambiara rápidamente de la alegría a la sorpresa "yo también te quiero Quinn" sonrió "sólo… sólo que he sido una estúpida por no darme cuenta antes".

"¿Lo dices en serio?"

"Claro que lo digo en serio, te quiero Quinn" la rubia la miró con una sonrisa boba "¿Y… y entonces? ¿Ya sabes que somos?" preguntó Rachel. La misma pregunta que varios minutos atrás había hecho Quinn.

"Somos lo que tú quieras que seamos" le respondió con una pequeña risa.

"No sé qué quiero que seamos" ahora fue el turno de Rachel para reír "pero estoy segura que encontrarás la manera de hacerme saber la respuesta a eso" la miró con claro deseo en sus ojos.

"Estoy segura que sí" Quinn enlazó sus piernas en la cintura de Rachel haciendo que su aún mojado sexo tocara directamente con el estómago desnudo de la castaña que se sobresaltó un poco. Se acercó lentamente a la boca de Rachel y le regaló un apasionado beso que fue correspondido con ansias, cuando se separaron un segundo, la rubia aprovechó para hablar de nuevo "pero creo que eso, te lo quiero mostrar en tu habitación" Rachel tomó cómo pudo a Quinn mientras se dirigía hasta su cama con la rubia enlazada a su cintura, pero antes de que diera un par de pasos sintió cómo la mano de Quinn intentaba meterse dificultosamente entre sus pantalones. Si llevar a la de ojos verdes así como así, era complicado, con lo que le hacía ahora, le era mucho más.

"¡Dios Quinn! ¡Definitivamente me vas a volver loca!".

"Esa es la idea" dijo cuando finalmente pudo meter una de sus manos en el cálido y mojado lugar entre las piernas de Rachel, quien gimió, tratando de dirigirse lo más rápido posible hasta su habitación.

Ya tendría tiempo de arreglar el desorden que habían dejado en la cocina, ahora lo realmente importante era demostrase la una a la otra que entre ellas ya no existía el sexo, lo que ellas hacían, era el amor.


Ya habían pasado un par de semanas, desde que Quinn con Rachel eran oficialmente novias. Estaban tan entusiasmadas con la idea que aún ni cumplían el mes y ya llevaban dos celebraciones en el cuerpo. Cada semana lo celebraban.

Tanto a Santana como a Brittany le causaba gracia todo el alboroto que hacían ambas, pero a la vez estaban felices de ver a sus amigas tan contentas como lo estaban. Obviamente entre ellas seguían discutiendo de vez en cuando. Eran Rachel y Quinn, con personalidades tan complicadas, como no iba a suceder eso, pero lo mejor es que luego de las peleas, venía la reconciliación.

Iban a celebrar su tercera semana juntas, yendo a comer a un restaurant, para luego ir a beber una copa o ir a bailar, dependía del estado de ánimo que tuvieran las cuatro. Sí, las cuatro. Porque para esa oportunidad habían invitado a Brittany y a Santana a celebrar junto con ellas.

Al final de cuentas, la mayoría de las veces -por no decir todas- en las que trataron de salir las cuatro, había sucedido algo que nos las dejaba compartir y las cosas se terminaban mucho antes de incluso empezar. Además era la tercera semana juntas, cuando cumplieran el mes, ahí sí que no saldrían con ninguna otra persona, es más, lo más probable era que ni siquiera ellas salieran, porque estarían toda la noche encerrada en la habitación de alguna de las dos.

Lejos de disminuir sus encuentros, estos habían aumentado considerablemente, tanto, que muchas veces Brittany decidió que la mejor opción era irse a dormir al departamento de Santana, para no escuchar los murmullos, que era muy poco llamarlos así, porque realmente eran gritos, de alguna de las dos.

En un principio, pensaron en ir al restaurant en el cual Santana con Brittany tuvieron la no cena con el senador, pero luego se dieron cuenta que era demasiado elegante para ir vestida de la manera en que deseaban, y así después irse a tomar algo. Por lo que se decidieron por un local de sushi, algo mucho más sencillo y que quedaba casi a la misma distancia del departamento que Rachel compartía con Brittany, como del edificio de Santana y Quinn.

Apenas llegaron, un hombre las dirigió hasta una de las pocas mesas que quedaban desocupadas. Era viernes por noche, así que el local estaba casi repleto. No era muy amplio, pero si lo suficiente para sentirse cómodas en él.

Santana con Quinn ya habían ido un par de veces por lo que sabían lo bien que se comía ahí. Luego de mirar un rato la carta y pensar que pedir, se decidieron por una tabla que contenía tanto cortes vegetarianos como no. Ya que mientras elegían, Rachel no dejaba de repetir una y otra vez, que ella no comería nada que antes hubiera estado vivo.

Entretanto llegaba lo que pidieron, comenzaron una animada conversación. Rachel estaba sentada obviamente al lado de Quinn, que quedaba frente a Santana, la cual tenía a Brittany a su lado.

"¿Y? ¿Cuánto lleva la feliz parejita?" preguntó Santana, sabía desde cuando estaban juntas, Quinn llegaba todos los días diciendo lo feliz que era al estar un día más con la castaña, pero le gustaba ver las tontas discusiones que tenían ambas, y sabía que con esa simple pregunta, iba a lograr que Rachel se molesta con Quinn.

"¿Cómo Quinn?" preguntó mirando a la rubia de ojos vedes que se encontraba a su lado "¿Cómo es que tu mejor amiga no sabe cuánto llevamos? ¿Tan poco te interesa para que ni Santana sepa?" Brittany golpeó con una mano el brazo de Santana, que la miró con una sonrisa nada más. Sabía lo que intentaba hacer, y en realidad a ella también le causaba bastante risa toda la situación, pero no se lo quería demostrar. Tenía claro de cómo era Rachel y las consecuencias que sufriría la pobre de Quinn.

"¿Qué? Claro que lo sabe" dijo Quinn mirando enojada a su amiga que ponía cara de no tener idea de lo que hablaba "Santana di la verdad, dile que sabes cuánto tiempo llevamos de novias".

"No tengo idea" se encogió de hombros haciendo que la cara de Quinn se pusiera como la de un ogro, cosa que le daba aún más risa.

"¡Di la verdad Santana! O te juro que cuando lleguemos al departamento ¡te voy a matar!" le golpeó el pie con el suyo por debajo de la mesa, haciendo que Santana diera un brinco, pero era demasiado graciosa la cara que tenía Quinn y Rachel como para detenerse.

"A ver Brittany" dijo la castaña a su amiga "¿Cuánto tiempo llevamos de novias con Quinn?"

"Tres semanas" respondió con simpleza la rubia.

"¡Ves que ella si sabe! Estoy sumamente enojada contigo Quinn, cómo…"

"Espera, espera, espera" dijo Santana haciendo que las tres la miraran, Quinn pensó que al fin su amiga confesaría que todo era una broma "si están hace tres semanas de novias ¿por qué la semana pasada vi salir a una mujer, que estoy segura que no era Rachel, a altas horas de la noche y con el pelo mojado?" preguntó mirando escrutadoramente a Quinn, que abría y cerraba la boca sin saber qué hacer o decir.

"¿Qué tu qué?" gritó Rachel mirando a la de ojos verdes, fue tan fuerte el grito que pegó, que varios de los que se encontraban en el lugar se voltearon a verla "¿Cómo es… cómo es posible?" Santana estaba segura que Rachel se lanzaría encima de Quinn a golpearla, así que decidió dar por acabada su humorada.

"Es broma Rachel" rió Santana, haciendo que las ganas de reír que traía hace rato Brittany las dejara escapar con una sonora carcajada, cosa que la castaña miró con una mala cara "como crees que ésta" dijo refiriéndose a Quinn "va a hacer algo como eso y menos que no voy a saber cuánto tiempo llevan juntas, si es de lo único que me habla".

"¡Te odio Santana!" dijo Quinn molesta mientras se cruzaba de brazos.

"No me gustan para nada tus bromitas" rezongó Rachel, de lo enojada que estaba hace unos segundos atrás ya no quedaba mucho, ahora sólo estaba molesta con Santana, aunque eso no era novedad.

"Pero se deberían haber visto las caras" habló de pronto Brittany "no podían verse más graciosas" dijo intentando controlar una nueva carcajada.

"Realmente son tal para cual" respondió Rachel finalmente. Luego miró a Quinn para hablarle "no sé cómo le pude seguir el juego a Santana" dijo mirando ahora a la morena que sólo se encogía de hombros con la misma sonrisa que antes.

"No importa bebé, ya sabes cómo es".

"¡Bebeee!" soltó de pronto Santana casi ahogándose por la risa y botando lo que recién había bebido "¿a qué no que son tiernas Britt?" dijo mirando a la rubia de ojos azules que sólo le sonrió "quien te viera y quien te ve Quinn".

"Eso mismo debería decir yo" le respondió.

"Ja ja" le contestó Santana.

"Opino que deberían darse el beso de la reconciliación" sugirió Brittany.

"Sí, y a Santana la deberíamos matar por mala amiga y a ti" le dijo Quinn a Brittany "por reírte de todas las tonteras que se le ocurren" luego de decir eso, dejó un tierno beso en los labios de la castaña.

Ya llevaban un buen rato comiendo. Luego de la pesada broma que Santana le hizo a su amiga y a Rachel, se olvidaron completamente de eso, por lo que ahora volvían a reír y a hablar animadamente.

A todas les daba risa la poco habilidad que tenía Quinn con los palillos, que la mayor parte del tiempo debía tomar lo que comía con la mano y untarlos en la soya para comérselos, porque o si no se le caían a cada rato.

Estaban de lo mejor conversando, cuando Brittany sintió como la mano de Santana comenzaba a rozar delicadamente su muslo. Estaban lo suficientemente cerca la una de la otra para que ni Quinn, ni Rachel se dieran cuenta, pero eso la estaba poniendo nerviosa.

"¿Y entonces? ¿Qué opinas Britt?" le preguntó Santana con una pícara sonrisa, mientras subía el corto vestido que llevaba Brittany para comenzar a acariciar cada vez más arriba, Brittany intentó tragar saliva, mientras ponía su cabeza en orden para saber que de que llevaban hablando.

"¿Qué? ¿Qué de qué?" logró pronunciar la rubia, haciendo que tanto Quinn con Rachel se comenzaran a reír, Santana por su parte le siguió dedicando la misma sonrisa, sin dejar un segundo de acariciar la parte interna de sus muslos.

"Britt" habló Rachel "¿estás bien? Te notas mucho más roja de lo normal".

"¿Qué? Si… estoy bien… sólo que… sólo que, nada, estaba pensando en…" en ese momento sintió como la mano de Santana acariciaba ahora por sobre la estorbosa tela de sus bragas, muy lentamente "en… o… otras co… co…cosas" tartamudeó haciendo que la morena soltara una risita.

Ya comenzaba a recordar porque Santana le hacía eso. Hace una semana había sucedido lo contrario y ahora sólo se comportaba así porque había encontrado la forma perfecta para vengarse.

Entre ellas no había pasado nada más. Nada más, aparte de los calientes juegos que tenían. Y en esa oportunidad, hace un poco más de siete días atrás, Brittany con Santana tuvieron que reunirse con un cliente que defenderían, en realidad la morena tendría que hacerlo, pero Brittany quiso acompañarla. Así aprendería más de cómo enfrentarse a un cliente y también lograba pasar un tiempo con la morena. Habían ido a cenar a un restaurant y durante todo el tiempo que estuvieron con aquel hombre, Brittany estuvo provocándola. Santana intentó comportarse lo más posible, aunque al final de la velada, había quedado sumamente frustrada cuando se despidieron con un simple beso. No estaba acostumbrada a quedarse con las ganas.

Cada vez a ambas se le estaba haciendo más difícil manejar la situación, pero le gustaba retarse y ver cómo podían parecer tan tranquilas, cuando en realidad lo que más querían era arrojarse la una arriba de la otra.

Brittany, a pesar de todo lo que sentía al tener los dedos de la morena dejando círculos sobre su sexo, se repuso y volvió a hablar "da igual" trató de decir seria, volcando la conversación a otro tema "nadie se comió eso" dijo Brittany mirando una pequeña pelota de color verde. Sabía que no era palta, sino que wasabi y lo picante que era. Pero necesitaba salir de ahí lo más rápido posible, sin que Rachel ni Quinn se dieran cuenta de algo. Ah y por supuesto, se quería llevar a Santana con ella.

Agarró con uno de sus palitos un poco del condimento verde y antes de que Rachel, Quinn o la misma Santana –quien había sacado, al ver la actitud de la rubia, la mano de su entrepierna- pudiera impedirlo, se lo echó a la boca. Al momento de sentirlo, hizo inmediatamente un intento de escupirlo.

"¿Estás loca?" gritó Rachel "cómo si fuera la primera vez que comes sushi" espetó. Brittany comenzó a toser mientras trataba de escupir en la servilleta lo que había probado.

"Necesito… necesito agua" alcanzó a decir Brittany, Santana le pasó rápidamente su copa y bebió todo lo que quedaba de ella "más… quema… quema" dijo Brittany "necesito… necesito ir al baño" estaba dando realmente un espectáculo, pero sólo las tres chicas estaban pendientes de la rubia, nadie más lo había notado.

La de ojos azules se levantó de su silla, haciendo que Santana se levantara de la suya preocupada.

"¿Britt estas bien? ¿Que necesitas? ¿Más agua? ¿Ayuda? ¿Algo?" preguntó Santana.

"Acompáñame… acompáñame al baño por favor" tomó a Santana de una mano y se dirigieron hasta el tocador, durante todo el camino Brittany no dejo de toser, mientras con sus manos trataba de tirarse aire en la boca.

Cuando llegaron hasta él, Brittany ingreso rápidamente y apoyó sus manos en el lavamanos, Santana cerró la puerta y se acercó a ella para ver qué es lo que le pasaba, al parecer fue demasiada la cantidad de condimento que comió.

"Britt, dime ¿te encuentras bien? ¿Quieres vomitar?" cuando Santana giró a la rubia, se dio cuenta que esta se reía. Primero despacio para luego hacerlo mucho más fuerte. La morena no sabía a qué venía toda esa risa.

"¿A que soy una muy buena actriz?" sonrió Brittany mirándola a los ojos, justo en esos momentos salió una mujer de mediana de edad de uno de los lavabos, que miró extrañada la situación, se lavó las manos y salió sin más.

"¿Qué? ¿Y el wasabi?" preguntó Santana.

"Nunca me lo comí San, ni siquiera lo toqué, cuando tuve el palillo en la boca, no toque nada de nada y luego lo limpie con la servilleta" sonrió de nuevo.

"¿Pero por qué? ¿Por qué hiciste todo eso?" Brittany se mordió el labio mientras comenzaba a pasar sus dedos por uno de los brazos de Santana que se estremeció frente a eso "ahh… creo que ya entendí" sonrió la morena "no te podías aguantar" no fue una pregunta sino que una afirmación "la verdad es que yo tampoco" Santana se acercó aún más Brittany y la recostó rápidamente sobre la encimera, poniendo su cuerpo entre las piernas de la rubia y la besó con desesperación, sintiendo como la lengua de Brittany daba una lucha contra la suya. No quería perder ni un segundo que fuera, por lo que con sus manos agarró el trasero de la rubia y lo atrajo aún más cerca de sus caderas, comenzando a balancearse de adelante hacia atrás, haciendo que con cada arremetida las dos gimieran. Dejó un rato tranquila la boca de Brittany para comenzar a dejar pequeños besos en el cuello de la rubia. Ambas sabían que debían ponerle fin lo antes posible a lo que hacían, o si no la situación se les saldría completamente de control. Pero las manos de ambas tenían voluntad propia, por lo que ahora fueron las de Brittany las que tomaron el trasero de Santana y lo acercaron para lograr obtener más fricción.

Santana al notar esto comenzó a dejar embestidas un poco más fuertes que las de antes, mientras con sus manos recorrían las piernas de la rubia, hasta llegar al interior de sus muslos.

"Britt" susurró la latina, muy cerca de la boca de la rubia, que abrió los ojos para mirarla "necesitamos parar… en cualquier momento puede entra alguien y nos va a ver así".

"Shh" dijo poniendo un dedo sobre la boca de Santana "pero es que no quiero, deseo que me toques, aunque sea… aunque sea un poco más" cuando Santana iba a hacer lo que la de ojos azules le pedía, sintieron como la manilla de la puerta se movía, pero al parecer estaba atascada, porque nadie ingresó inmediatamente. La morena tomó del trasero a Brittany que enlazó sus piernas en las caderas de Santana, para meterse juntas en uno de los baños.

Por la diferencia de altura, pareciera que le iba a costar más, pero con lo fuerte que era y la delgadez de la rubia, le fue sumamente sencillo.

Alcanzaron a cerrar justo a tiempo, cuando sintieron como la persona ingresaba al tocador. Brittany estaba apoyada contra la puerta del lavabo con Santana sujetándola, para que fuera quien fuera la mujer que había entrado, viera sólo dos pies. Brittany desde la posición que estaba comenzó a dejar besos en la cara de la morena que sonreía frente a eso. Pasaron un par de minutos y sintieron como la puerta se cerraba de nuevo, dejándolas solas.

"Eso estuvo cerca" espetó Santana bajando a Brittany de sus brazos.

"¿Muy cerca para qué?" cuestionó la de ojos azules abriendo la puerta de donde se encontraban, miró a Santana por el reflejo del espejo preguntándose qué pasaba por su cabeza en esos momentos.

"Muy cerca para que nos pillaran haciendo cosas que no se deben hacer en estos lugares" respondió.

"No estábamos haciendo nada, Santana" se volvió a la morena para mirarla.

"¿Nada?"

"No, nada de nada" sonrió.

"Bueno, si tú dices que eso no fue nada. Espera lo que se vendrá cuando las cosas cambien".

"No entiendo" dijo inocentemente Brittany "¿Y qué es lo que va a pasar?" Santana se acercó nuevamente a la rubia hablándole muy cerca de sus labios.

"Lo que va a pasar, es que las cosas van a cambiar mucho después de que te haga mía" agarró las caderas de la rubia y las acercó aún más a las suyas "porque desde ese momento, nada ni nadie va a hacer que me controle, ni siquiera tú" Brittany lo único que atinó a hacer fue a tragar saliva.

Es que unas ganas enormes le surgieron deseando que ese momento llegara lo antes posible. Pero no estaba completamente convencida de que pronto sería así, aún no. Antes, deseaba y necesitaba oír cosas de la boca de la latina que la hicieran sentirse realmente segura, y mientras no las oyera, no podía dar el siguiente paso.

"Será mejor… será mejor que salgamos de aquí" cambió de tema "de seguro se están preguntando porque tardamos tanto".

"Créeme que me hubiera encantado demorarme mucho tiempo más".

"Creo que a mí también" susurró, sin que Santana alcanzara a escucharla. La morena abrió la puerta y antes de que salieran habló otra vez.

"Tengo la leve impresión de que te gustan mucho los baños, no sé por qué, pero siempre terminamos en uno" le sonrió y dejó pasar a la rubia.

"Lo que pasa, es que desde que te conozco, me encantan" dijo al momento que salía con Santana del tocador. Ambas con una gran sonrisa en su cara.

Se dirigieron hacia su mesa, sin ninguna señal visible de lo que realmente ahí había pasado.


Y eso sería todo por hoy! Sé que nadie se a quejado de nada con respecto a lo que voy a hablar, pero de todas maneras quiero dejarlo en claro, siempre dije que escenas tipo Faberry (como la que hubo en el capítulo de ahora) iban a existir, estoy más que segura que a la mayoría les gustan leer escenas así (me incluyo xD) pero puede que a otras no tanto, por lo que a las que no les gusta, lo siento, pero van a seguir estando y como dije varios capítulos atrás, no avisaré antes de que comience, perdería la sorpresa y eso no es la idea.

Otra cosa, estoy consciente de que este es un fic Brittana, pero las Faberry siempre han sido de mi agrado, por eso tal vez hay mucho de ellas, pero desde este punto, a pesar de que las Faberry seguirán estando, será mucho más Brittana.

Bueno era sólo eso, la fiesta continua! Si creen que la noche ha acabado para las chicas, pues no es así, varias cosas más quedan por pasar antes de que termine la velada. Creo que luego del capítulo que sigue hay un antes y un después. Nos leemos la semana que viene (: