Capítulo 19: La Calidez de una madre.
HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE
Fue de nuevo una horrible noche de pesadillas.
"¡Auxilio!" Gritaba yo.
"Taka… Taka... Despierta cariño. Soy yo, Fabana."
Abre mis ojos lentamente.
"¿Son esas pesadillas de nuevo?"
"Sí, Fay... Son esas pesadillas de nuevo."
Inesperadamente Fabana se recostó junto mí, dejándome colocar mi cabeza en su abdomen; Se sentía tibio y cálido. Ella tiernamente comenzó a llenarme de pequeños besos con su lengua.
—Estás conmigo... Nada te pasará mientras yo esté aquí
Yo la miré con ternura. Entonces recordé que yo tenía una duda que quería preguntarle desde que habíamos ido a la extraña boda.
"Dime algo, Fay…"•
"Por supuesto, pequeño."
"¿Roh´kash nos tiene asignados a todos nosotros a ese ser especial del que nos enamoraremos?"
Fabana le miró sorprendida.
"Bueno, no lo sé, pero cuando conocí a Rott, sentí de inmediato que Roh´kash me lo había asignado desde antes de que yo naciera, para amarnos mutuamente. Entendí que él debía ser el padre de mis hijos. Pero dime, ¿Lo dices por algo en especial? ¿Algo te inquieta?"
Titubeé un poco.
"Bueno… Yo... Ehmm…"
"Sabes que puedes contarme lo que sea."
"Bueno," Suspiré al fin. "Es que Ralafaki me dijo… Ralafaki me dijo que yo me enamoraría de alguien, y que ese alguien se enamoraría de mí. Sé que ese alguien es Sarabi. Ella no me ama, y yo… y yo… terminaré solo por siempre, y tengo miedo."
No pude continuar, y estallé en llanto.
—¡Oh! Mi pobre pequeñito. –Decía Fabana, al momento que se paró, abrazándome con sus patas. —Yo te aseguro que eso no va a suceder nunca. Y te lo voy a demostrar.
*Redactora*
Fabana no era una ninguna hiena vidente, como Shimbekh, pero no había cosa que deseara más, que apaciguar un poco el atormentado corazón de Taka. Lo miró a los ojos fijamente, fingiendo que podía leerlos.
—Yo veo en tu futuro… Veo que te vas a casar. ¡Sí! Te vas a casar con una adorable y tierna leona, la cual te va a amar muchísimo. Mmm, también veo que vas a tener hijitos. Al parecer tendrás varios niños y una niña… Veo también que te amarán demasiado.
Taka se entusiasmó mucho:
—¿En verdad pasará todo eso?
—Te lo prometo mi niño.
—Gracias Fay. Has roto la profecía.
Fabana sintió una gran opresión en el pecho. Ojalá todo lo que le había dicho fuera verdad. No quería que un alma tan dulce como la de Taka fuera dañada por cosas malas. Tal vez pidiéndole a Roh´kash que cuidara de su querido Taka.
—Fay…
—Dime, pequeño...
Taka lo miró con inocencia.
—¿Puedo llamarte mamá?
Al escuchar esto, Fabana sintió una inmensa alegría. Su corazón dio un brinco.
—¡NO! – Una mirada severa se dibujó en el rostro de Fabana. Taka se asustó. Pero luego la vio sonreír y comprendió que había sido una broma.
— ¡Mejor llámame "Mutti"! —La hiena sonrió con mucho amor y dulzura. —Así se dice "mamá" en Hiénico. Pero no te quedes ahí, dame un abrazo pequeñito.
— ¡Te amo Mutti! –gritaba Taka al momento que se abalanzaba sobre Fabana, a quien se le comenzaron a salir las lagrimas de alegría.
—Yo también te amo, pequeño… Mi pequeño hijo.
Fabana jamás podría sustituir a Uru del Corazón de Taka, pero al menos ayudaba a llenar aquel enorme vacío.
