George y Harry se enfrentan a su desobediencia y la desobediencia hacia el lord de George trae una inesperada confesión de Lucius.
Capitulo 20: Enfrentamientos
La puerta que se abrió de golpe le indico a George que su marido ya había llegado a la habitación. La mano de Fred se cerró con más fuerza en su hombro y la de Draco sostuvo su mano derecha aún con más fuerza. Harry, Oliver y Blaise se limitaron a intercambiar miradas.
-Papá.....
Empezó Draco, pero fue silenciado por una mirada de Lucius.
-¡Fuera!
Le ordenó Lucius a todos los que estaban en la habitación. Todos los jóvenes miraron a George y este asintió. Oliver dio un suspiro preocupado y salió.
-Estaré con Remus.
Le dijo Blaise a Draco y también salió.
-Amo Harry, el amo Tom lo espera en su habitación.
Le indicó un elfo aparecido de la nada al ojiverde, que asintió y mirando preocupado a George también salió.
-Draco, Fred, fuera ahora.
Dijo Lucius con una voz tan fría que asta a su propio hijo le dio escalofrió.
-¡NO!
Aseguró Draco acercándose más a George dispuesto a recibir cualquier castigo en lugar de su padrastro.
-Ni sueñes que dejaré a George a tu merced, Malfoy.
Le dijo Fred. George suspiró y se viró de cara a su hermano, poniéndole la mano de Draco entre las de Fred.
-Todo estará bien, Fred. Por favor lleva a Draco con Blaise y Remus, ellos lo cuidarán.
-¿Seguro que te quieres quedar con él?
Le preguntó Fred preocupado. George lo besó en la frente.
-Sí -luego se viro hacia Draco -, voy a estar bien, ¿de acuerdo? Pero necesito hablar con tu padre a solas.
Draco asintió.
-Vendré a verte mañana a primera hora.
Le aseguró Draco. George asintió con una sonrisa fugaz y tanto su hijastro como su gemelo salieron del cuarto. En cuanto salieron de la habitación Lucius cerró la puerta.
-¿George Malfoy, se puede saber que demonios te dio allá fuera como para atreverte a retar al Lord?- le reclamó Lucius acercándose con paso amenazante a George, quien no se atrevió a retroceder para no enojar más a su ya de por sí cabrevado marido -. Se me fue el corazón a los pies cuando te oí negarte a obedecer a Voldemort, pensé que te maldeciría. ¡Por Merlín, George, estas embarazado! ¿Es que acaso no piensas que una maldición puedo haberte ocasionado un aborto?-Le reclamó Lucius zarandeándolo -Que sea la última vez en tu vida, George Malfoy, en que me desobedeces a mí o a Voldemort, poniéndote en riesgo a ti o a nuestro hijo.
-Lucius, suéltame me haces daño.
Le pidió George a su marido. Lucius aflojó el agarre de sus manos y soltando a George suspiró molesto.
-No te quiero retar Lucius, y tú lo sabes, pero sí se trata de defender a Draco, Fred, Harry, Oliver, Ron o cualquier familiar o amigo mío no dudaré ni un segundo en hacerlo.
Le dijo George suavemente, temeroso de la reacción de Lucius pero la verdad es que le tenia que dejar las cosas claras a su marido. Lucius se contuvo de arremeter físicamente contra George y en lugar de eso le dijo.
-¿Aún a costa de la vida de nuestro hijo, George?
Le preguntó Lucius. La reacción de George dejo a Lucius en shock. George había levantado su mano sin pensar y había cacheteado al rubio, con tal fuerza que le marco los dedos.
-¡¿Cómo te atreves a insinuar que seria capas de hacerle daño a mi hijo?!
Le reclamó furioso, antes de dejarse caer de rodillas, llorando y enterrando la cara en las manos. Lucius permaneció unos segundos asombrado, pero en vez de enojarse o molestarse, simplemente se arrodilló junto a George y lo estrechó entre sus brazos.
-Lo siento, George. Perdóname por decir lo que dije, pero de verdad me asuste cuando pensé que el Dark Lord se molestaría por tu desafió. No quiero que os pase nada. Tú, Draco y este bebé son lo más importante de mi vida.
Le dijo Lucius suavemente, acariciándole la espalda con ternura. Poco a poco el llanto de George se calmo.
-Lo siento.
Se disculpo el pelirrojo, acariciando la mejilla de su marido, allí donde su mano se había marcado. Lucius viró la cara y besó la palma de la mano de su consorte.
-No importa.
Le aseguro tomándolo en brazos, para llevarlo en la cama, pero pronto se vio asaltado por los cálidos labios de su consorte y como era de esperar la noche entre el matrimonio Malfoy termino en la cama, con cariñosos arrumacos.
***
Cuando entro a su habitación Harry supo que
las cosas no estaban para nada bien, al mirar el semblante de su
marido.
-Tom...
Empezó pero fue acallado por la mirada escarlata que refulgía de ira. Sabiamente Harry se alejó de su marido lo más posible que le permitía el cuarto.
-¿Se puede saber qué te pasa?
Le preguntó Harry y Tom se acercó a él con paso amenazante, hasta tenerlo a su alcance, entonces lo tomó de los brazos y lo zarandeó.
-¡Tom!
Exclamó Harry intentando zafarse.
-Te lo advertí, Harry.
Le dijo Tom furioso, de buena gana le daría una buena paliza a Harry, si no fuera por el riesgo de que este estuviera en estado.
-¿De qué hablas?
-¿La sangre sucia y Weasley aquí?
-Eso no tiene nada que ver conmigo.
-No, ¿y entonces con quién? Sólo tú pudiste decirles donde estabas. Dime como los contactaste.
-Tom, te juro, que yo no tuve nada que ver. Por favor suéltame.
Le pidió Harry asustado. Tom no lo soltó si no que lo pegó a la pared y lo besó con una pasión brusca que Harry nunca antes había sentido y que no le gusto para nada. Así que trato de rehuir el beso. Al final optó por quedarse quieto. Tom dejó sus labios y apoyó su frente sobre la del ojiverde.
-Por tu bien, espero que digas la verdad, Harry. Odio que me traicionen y si tu tuviste algo que ver con la llegada de esos dos aquí, vas a lamentarlo y mucho.
No dijo nada más, El Dark Lord, lo soltó antes de que Harry pudiera decir algo y salió de la habitación. Harry oyó los seguros mágicos de la habitación y sintió un horrible dolor en el corazón al entender que Tom lo dejaba encerrado en la habitación. Harry odiaba que lo encerraran y Tom lo sabía. Por extraño que pareciera la amenaza de Voldemort no había tenido efecto en Harry, lo que sí había tenido efecto, aquello que lo había echo llorar, era el echo de que Tom, su marido, su Tom, no había confiado en su palabra. Ni siquiera se desnudó o quito los zapatos, se metió en la cama y lloró abrazado a su almohada. En toda la noche Tom no volvió, realmente debía estar furioso con el ojiverde y al mentado eso le dolía.
Continuará...
