¡Hola!

Me gustaría que antes de que leyeran el capitulo buscaran o descargaran la canción Lost de Michael Bublé y la colocaran en modo "repetir" (la escena es larga) personalmente creo que escuchar la canción al mismo tiempo que Bella, hace que se entienda mucho más todo lo que Edward intenta expresar, además, es la canción que inspiró a la autora a escribir la historia =)

¡Nos leemos al final!


21. Perdida.

(Bella POV)

– Conductor, maneje tan rápido como pueda.

Comenzó a protestar pero le lancé un montón de dinero sobre el asiento, su pie presionó el acelerador y nos alejamos de la entrada privada de Chase, el agujero gritaba por atención pero lo ignoré, no me rendiría esta vez.

Tensé la mordida y me forcé a permanecer enojada, ese era el mejor estado de ánimo para mí, y a decir verdad, estaba furiosa, pero no con Edward, sino conmigo misma, sabía que no podía confiar en él con el corazón y a pesar de eso había dejado que mis escudos bajaran por completo.

Enterré el rostro en mis manos.

Le había dicho que lo amaba, ese día en el bosque él fue capaz de ver mi mirada de desesperación; sabía que había visto la angustia en mi rostro y de todas formas se marchó, si pudo hacerme aquello esa vez ¿por qué no pude ver lo fácil que seria para él engañarme ahora?

Mi mente trazaba con velocidad un plan mientras avanzábamos por la autopista, sabía que no podía ir a casa, él me encontraría, mis músculos se tensaron mientras me preguntaba con qué truco saldría ahora ¿le diría a Harry Banks que había admitido amarlo? Si lo hacía, Harry Banks y el resto del gremio legal nunca me respetaría de nuevo, en este punto, todo lo que sabía con seguridad era que si Edward había ido tan lejos como para pretender amarme, era capaz de cualquier cosa.

Miré mi reloj, eran solamente las diez de la noche, mi plan comenzó a tomar forma y para cuando el horizonte se hizo visible, supe lo que tenía que hacer, llamé a Julián, mi abogado personal, y le informé que lo necesitaba inmediatamente y que estaríamos despiertos toda la noche formulando una estrategia que evitara que fuera demandada por mi propia compañía, porque lo que había planeado para mañana haría que Sterling Hathaway hirviera de rabia.

Me encontré con Julián en su oficina y cuando le informé lo que quería hacer me miró como si estuviera loca, comprendí su reacción, después de todo, estaba allí de pie con un vestido de gala en mitad de la noche pidiéndole hacer algo que era inaudito en el mundo de los negocios, luego de asegurarle que no había tomado ni una sola gota de licor finalmente aceptó y sin delicadeza me recordó que al hacerlo trabajar en la madrugada debía pagarle el doble, asentí recordándome que él era el mejor.

Trabajamos febrilmente toda la noche intentando llevar a cabo lo que con facilidad tomaría una semana, finalmente a las seis y media de la mañana él añadió los toques finales, repasé todo y firmé en los lugares necesarios, pensé en lo que sostenía en mis manos y por un momento me permití sentir pena, luego me detuve, las emociones, me recordé, eran lo que me habían metido en tantos problemas en primer lugar, si tan solo hubiera permanecido insensible y desalmada durante todo este lío con Edward, nada de esto habría sucedido, había aprendido la lección, no cometería el mismo error otra vez.

Tomé la enorme pila de papeles y salí de la oficina.

Mientras que el conductor del taxi avanzaba en el tráfico de la mañana encendí el móvil, lo había apagado luego de regresar a la ciudad anoche, estaba completamente segura que cierto vampiro no tendría problema en encontrar mi número telefónico, y estaba en lo cierto, tenia veinte llamadas de un número que nunca había visto antes, tomé el móvil y llamé a Simmons, respondió al primer timbre.

– Hola Bella… eh ¿cómo estuvo la fiesta anoche?

– Bastante esclarecedora – gruñí frunciendo el ceño – ¿están todos reunidos en la sala de conferencias?

Hizo una pequeña pausa y luego dudó.

– Todos excepto Edward.

– Llegaré en cinco minutos – colgué antes de que pudiera decir algo más.

Mi mente iba a mil por hora mientras intentaba descubrir cuál sería el siguiente paso de Edward, no era una hazaña sencilla descifrar la brillante mente de un vampiro ¿me emboscaría en la sala de conferencias o estaría esperándome en el corredor? Pensé en usar otra entrada pero decidí que era mejor enfrentar todo esto.

El auto ni siquiera se había estacionado cerca a la acera cuando lo vi.

Era lo más hermoso que vería en toda mi vida, como algún olvidado dios pagano de la belleza, su cabello estaba ligeramente alborotado por el viento decembrino, todos los demás se cubrían contra el frio pero él se mantenía ajeno a ello, su rostro era sombrío mientras permanecía de pie cerca al edificio mirando fijamente hacia mi ventana.

– Sí, apuesto que estás enojado ahora mismo ¿verdad? – Murmuré – tu pequeño plan diabólico no salió de la manera que esperabas ¿no es así?

El taxista me miró de manera extraña, le lancé el dinero y salí del auto, me moví apresuradamente por la acera mientras bajaba la cabeza y caminaba rápido hacia las puertas giratorias.

Su voz de terciopelo sonó detrás de mí.

– Bella no es lo que piensas.

– La última vez que recuerdo – casi corría ahora – no podías leer mis pensamientos – escupí.

– Bella lo que pasó entre los dos no tiene nada que ver con la maldita compañía – su aterciopelada voz, de hecho, sonaba genuina.

– Necesitas crear un nuevo plan Edward – jadeé – porque verás, pretender estar enamorado de mi no funcionó.

Me mezclé con la multitud de personas que se apresuraban por la calzada y pasé por las puertas giratorias del edificio, él entró justo después de mí pero afortunadamente, un hombre mayor entró con un bastón por el otro lado y comenzó a abrirse paso lentamente, Edward estaba atrapado en medio teniendo que caminar a la misma velocidad que el anciano, me lancé apresuradamente dentro del elevador que justamente cerraba sus puertas e ignoré las miradas extrañas que obtuve por mi elección de atuendo ejecutivo.

Mi corazón latía con furia y me enojaba ver como rápidamente este traicionaba mi cabeza.

Él no te ama Bella, me recordé una vez más, solo termina con todo esto, me repetí una y otra vez, termina con todo esto una vez más.

Cuando las puertas del elevador se abrieron en el piso cuarenta y dos, él estaba allí con las manos en las caderas esperándome.

El tramposo subió por las escaleras, pensé iracunda y comencé a caminar con rapidez para un humano hacia la sala de conferencias, era difícil hacerlo con el vestido de noche y los estúpidos zapatos altos tampoco ayudaban.

– Bella ¿cómo puedes pensar que anoche solo estaba tratando de recuperar mi compañía? Me conoces mejor que eso ¿no? – su voz todavía era suave a pesar que hablaba entre dientes, cuando no contesté él insistió – Bella, cada palabra que dije ayer fue completamente cierta, tienes que creerme.

Habíamos llegado a las puertas de la sala de conferencias y lentamente disminuí el paso hasta detenerme, me giré mirándolo directamente a los ojos mientras tomaba un respiro.

– No soy esa chica de dieciocho años que abandonaste en el bosque Edward, ella te amaba sin razón, habría ido hasta el fin del mundo contigo, te ofreció su alma y no te pidió nada excepto que la amaras a cambio, no tienes idea de lo que le hiciste cuando te marchaste.

– Creo que estoy comenzando a verlo – susurró.

– Y te juro – di un paso adelante mientras gruñía desafiante – que nunca te daré la oportunidad de hacerlo de nuevo. – Busqué la manija de la puerta pero su voz estaba justo en mi oído.

– Bella no hagas esto – suplicó – me amas y yo te amo completamente, no hay nada que no haría por ti, no me importa la compañía, Bella, no me interesa.

Esta era la última vez que Edward estaría así de cerca a mí, cerré los ojos y me perdí en el momento, luego me aclaré la garganta y giré la manija.

Mientras me acercaba a la mesa Simmons observó mi ropa.

– Estás demasiado elegante ¿no crees? – Levantó una ceja y lo ignoré, abrí mi maletín y miré los papales que mi abogado y yo habíamos firmado tan solo unos minutos antes, esto era todo, la sala se silenció y comencé.

– Caballeros, quiero agradecerles por estar aquí el día de hoy.

Los abogados de mi firma lucían petulantes, Harry Banks y los demás abogados de la Corporación C parecían demacrados, observé a Harry con mayor detenimiento y pude darme cuenta que lucía cansado, exhausto en extremo, si no lo conociera mejor habría jurado que también pasó toda la noche despierto. Bueno, pensé con disgusto, dormirá mejor esta noche.

Me giré hacia la secretaria que estaba a cargo de la reunión.

– Quiero que quede claro en el acta que estoy actuando completamente por cuenta propia, ningún otro miembro de esta firma está involucrado con mis actos.

Simmons se inclinó en su asiento con expresión preocupada y perpleja.

– Siendo las diez de la mañana del dos de diciembre del presente año, Whitmore-Hathaway da por terminado todos los acuerdos con la Corporación C.

Simmons se levantó de un salto de la silla, nuestros abogados parecían pasmados y comenzaron a levantar sus voces mientras me formulaban preguntas a gritos, por el rabillo del ojo vi a Jasper lanzarle una mirada a Edward, evité mirarlos a propósito y levanté una mano para detener los alaridos.

– He redactado una serie de documentos que necesitaran de la firma de las dos partes, los puntos principales se encuentran resaltados, pero declararé que a las doce del mediodía el cincuenta y un porciento de las acciones de la Corporación C que actualmente pertenecen a esta firma, serán de nuevo puestas en el mercado – Jasper se giró rápidamente hacia uno de los abogados sentados al final de la mesa, este ya se encontraba de pie saliendo apresuradamente de la oficina con su celular en la mano.

Hice un gesto hacia la pila de papeles en frente mío.

– Estarán muy ocupados firmando y leyendo estos documentos por las próximas horas, no me necesitaran, me he tomado la libertad de firmar en los lugares requeridos.

– ¿Eso es todo? – Harry Banks exhaló.

– Eso es todo – susurré con resolución.

Estaba cerrando mi maletín y preparándome para salir cuando Harry, quien se veía un poco aturdido, habló.

– Puede que necesite contactarla en los próximos días ¿le gustaría que me reuniera con usted aquí, o prefiere que nos encontremos en mi oficina?

Fruncí los labios.

– Si me necesita, deberá llamar a Michael Simmons, él sabrá cómo contactarme – tragué con dificultad – no podrá encontrarme aquí, a partir de hoy no seguiré trabajando para Whitmore-Hathaway… pienso renunciar antes de que sea despedida.

Simmons puso la cabeza en sus manos mientras la sala se llenaba con susurros y rostros atónitos.

Edward saltó de su silla.

– Bella no – gruñó ásperamente.

Miré dentro de esos ojos negros y sentí que todas mis emociones surgían, tensé la mordida y las alejé, estaba determinada a hacer mi última salida tan grande como habían sido mis entradas. Tomé el maletín y me alejé de la mesa.

– Hay una cláusula en los documentos – anuncié – si estos no son diligenciados por un representante legal en un plazo de veinticuatro horas, todos los derechos de propiedad de la compañía volverán a ser de esta firma, les he dejado apenas el tiempo suficiente para ello, les sugiero que comiencen, buen día caballeros.

Hubo un estadillo de actividad, el equipo de Harry tomó los papeles hojeándolos para ver si en verdad eran legítimos, mi equipo permanecía pasmado, intentando también obtener un vistazo de los documentos, ninguno de ellos me observó, sabía que era reemplazable, habría un nuevo cazatalentos haciendo mi trabajo al finalizar la semana.

Estaba por salir cuando no pude evitar ver a Edward una vez más, mis ojos viajaron con lentitud por el grupo hasta que tuvieron el valor de mirarlo, él me observaba fijamente, sentí que mis piernas se debilitaban y clavé las uñas en la palma de mi mano, su rostro angular lucía preocupado y no podía ver el por qué, le había dado todo lo que él quería, tomé un profundo respiro y pensé que a pesar de todo, estaba tan feliz de que me hubiera besado anoche, habría tomado cualquier cantidad de dolor por ello.

– Adiós – susurré, incluso con todo el escándalo sabía que podía escucharme. Comenzó a levantarse de su silla pero negué con la cabeza enfáticamente mientras tensaba la mordida – ruptura limpia – jadeé y me giré para salir rápidamente de la oficina.

Antes que la puerta se cerrara escuché a Harry decir "¡Señor Cullen regrese! Su firma es la más importante, no tenemos mucho tiempo". Luego escuché que Jasper decía "Edward, tienes que hacer esto por Carlisle"

Estaba a mitad de camino cuando la puerta de la sala de conferencias se abrió, mi respiración se detuvo y luego escuché que Simmons corría para alcanzarme.

– Bella ¿qué demonios está pasando? – Gritó – ¡no puedes renunciar! – Llegó a mi lado y habló en voz baja – ¿qué te hizo hacer semejante locura? ¿Qué fue lo que te hizo Edward?

Comencé a caminar de nuevo, quería sacar mis cosas personales de la oficina antes que las noticias le llegaran al señor Hathaway.

– Aparentemente no soy tan astuta y despiadada como pensé alguna vez – repliqué luchando por mantener mi voz calmada – al parecer ese título le pertenece a Edward.

– ¿Qué fue lo que hizo Bella? – sonaba enojado ahora.

– Ya no importa.

Había llegado a mi oficina, Sally intentaba describirme la agenda de ese día mientras observaba mi ropa, la ignoré y me dirigí a uno de los armarios, saqué una caja y comencé a colocar allí las fotos de Renée, Charlie, Jake y también algunas cosas que eran importantes para mí, deje todos los premios que había ido reuniendo en los estantes.

Simmons estaba de pie en la puerta desesperado y confundido.

– ¡Bella! – Exclamó – ¿ese es el vestido que usaste en la fiesta de Chase anoche? ¿No pasaste por tu casa? Dime ¿qué fue lo que sucedió?

Busqué en el cajón inferior de mi escritorio y tomé la memoria en la que guardaba todos los contactos que había hecho con los años, era posible que esos nombres me fueran útiles más adelante.

Tomé un profundo respiro y comencé a salir de la oficina pasando por el lado de Simmons pero él me detuvo.

– Bella – rogó – eres la mejor, por favor no lo hagas, esto aún tiene solución.

No había planeado sentir alivio al dejar este lugar, pensé que todo esto era la representación de lo que quería después de que él se marchó, pero quizás solo era una parte de mis defensas para mantener a cualquier persona lejos. Para dejar de sentir.

Me giré para mirarlo y de hecho sentí calma.

– Mira – dije sonriendo un poco – probablemente ya sabes esto, pero eres mi mejor amigo, el único amigo que he tenido en mucho tiempo de hecho, gracias por todo – toqué su brazo – en especial últimamente – él solo me miró, inseguro, sin saber qué decir o cómo reaccionar ante esta nueva Bella. Me aclaré la garganta – pero necesito un último favor, necesito que regreses a la sala de conferencias y te asegures que todo vaya bien, lo último que quiero es tener que verlo de nuevo – tragué el nudo en mi garganta –llámame después y dime como acabó todo ¿de acuerdo?

Sorprendentemente él me envolvió en un abrazo fuerte.

– Te llamaré en un par de horas – prometió.

El señor Hathaway no se encontraba en la oficina, su secretaria me había informado que se hallaba en una reunión, en secreto suspiré aliviada, las probabilidades eran que las noticias le llegaran antes de que yo pudiera ponerlo al corriente, pero ahora ya no importaba.

Tomé un taxi y mientras que este recorría las calles del centro de Nueva York, me recosté y cerré los ojos; lo hice, había sido fuerte, me había mantenido de una sola pieza una última vez.

Dejé la caja en mi apartamento, me bañé, después me cambié de ropa a una más apropiada y luego bajé por las escaleras, sabía que no tenía la energía para correr en ese preciso momento así que decidí dar un paseo, comencé a caminar por el tramo principal que atravesaba Central Park, mis pies hacían crujir la gruesa capa de nieve, todo era muy tranquilo y había unas pocas personas en el parque, caminé despacio, concentrándome en mis pasos, pensando en los eventos de las ultimas veinticuatro horas.

Le había admitido a Edward anoche que lo amaba, una vez más me había sincerado con él haciéndome vulnerable para que él me destrozara, justo ahí, en ese preciso momento, había hecho un voto de nunca enamorarme otra vez de un vampiro.

Él era mi mundo, sin importar que no hubiera sido parte de él en siete años, era la razón de mi existencia, el inicio y final de cada día; el problema era que en una época de mi vida pensé que había encontrado algo tan real, que sentía como si nuestras almas se tocaran cada vez que estaba cerca de él, no estaba segura que estuviera hecha para olvidar aquello.

Lo amaría por el resto de mi vida, tenía que aceptar aquello ahora y de alguna forma construir una vida con ese hecho grabado muy dentro de mí, quizás eso era todo lo que alguien podía pedir, encontrar una vez el amor verdadero, algunas veces se queda y otras no, pero, sabía que para mí nunca habría nadie más.

Fue de hecho un alivio admitirlo en vez de intentar negarlo y ocultarlo.

No sería más una jugadora despiadada en el mundo de los negocios, no quería tener que rendirle cuentas a los Sterling Hathaways del mundo, creí que era lo suficientemente cruel para ello, pero me equivocaba, tal vez creara mi propia empresa de inversiones, sería una muy diferente a Whitmore-Hathaway, haría algo bueno, le ayudaría a las compañías y me convertiría en una persona amable otra vez, ya no tenía el corazón para ir y matar, también tiraría cada par de zapatos de doce centímetros que tuviera, fueran Manolo Blahniks o no.

Quizás me tomara un pequeño receso y fuera a visitar a Renée, tenía suficiente dinero ahorrado y la soleada y cálida Florida sonaba bastante bien, en algún punto, muy pronto, debía regresar a Forks, había estado huyendo del dolor y era consciente que tenía que enfrentarlo, algún día Charlie ya no estaría y solo me llenaría de arrepentimiento no verlo tan a menudo como pudiera.

Tuve una visión de mí, como una anciana, sola mirando a la vida que había vivido, sabía que mi corazón todavía le pertenecería a Edward, me estremecí ante el dolor, una vez le había prometido que lo amaría para siempre, de una forma u otra, supuse que aquello aún sucedería.

Estaba tan perdida en mis pensamientos que cuando finalmente miré a mi alrededor, nada parecía familiar, me di cuenta que no tenía idea de donde estaba, observé el camino, los árboles lucían diferentes cubiertos de nieve y el área me era ajena.

Estaba perdida.

La temperatura había bajado, antes el aire era tranquilo, ahora un frio viento estaba comenzando a soplar y la nieve volvía a caer, miré mi reloj y me sorprendió ver que había estado caminando por casi dos horas, ajusté la bufanda a mi cuello y metí las manos en los bolsillos, mis dedos se curvaron alrededor de algo, saqué aquello y me di cuenta que era mi ipod.

Lo observé por unos segundos, no tenía idea por qué estaba en el bolsillo de mi abrigo, era el mismo abrigo que había usado en la fiesta de anoche y en la oficina esta mañana, por lo que sabía, el ipod aún estaba en mi cómoda, lo encendí y revisé el menú, me quede de piedra, toda mi música había sido borrada y en su lugar había un titulo que se repetía una y otra vez, de principio a fin de la lista que decía "Bella's Song"

Perder la música no era una tragedia, odiaba cada canción de rock y de rap que allí tenía, mi corazón saltó cuando caí en cuenta que existía solo una persona que había podido hacer esto, estuve a punto de devolver el ipod a mi bolsillo pero me detuve, sabiendo que tarde o temprano iba a escucharlo.

Me pregunté cómo y cuando había hecho esto, tenía que haber sido esta mañana antes de que entráramos en la sala de conferencias.

¿Era esto parte de su complot para engañarme y hacer que renunciara a su compañía?

Me coloqué los audífonos y me preparé para lo que estaba por venir.

El piano tocaba una simple pero encantadora melodía, luego escuché su hermosa voz de terciopelo, las palabras me tomaron desprevenida.

No puedo creer que se terminó,

Vi como todo se derrumbó,

Y nunca miré lo escrito en esa pared,

Si tan solo hubiera sabido,

Que los días pasan con rapidez,

Que las cosas buenas nunca duran,

Que llorabas.

El verano se convirtió en invierno,

La nieve se convirtió en lluvia,

Y la lluvia en lágrimas en tu rostro,

Apenas reconozco a la chica que eres ahora,

Y Dios espero que no sea demasiado tarde,

Demasiado tarde.

Porque no estás sola,

Estoy siempre allí contigo,

Y nos perderemos juntos,

Hasta que la luz haya salido,

Porque cuando sientas que no puedes más,

Y que la oscuridad ha ganado,

Cariño no estás perdida,

Cuando tu mundo se viene abajo,

Y no puedes soportarlo,

Dije, cariño no estás perdida.

La vida puede no tener piedad,

Puede destrozarte el alma,

Y hacerte sentir que enloqueces,

Pero no lo estás,

Al parecer las cosas cambiaron,

Pero hay una que sigue igual,

En mi corazón tú has permanecido,

Y podremos volar, volar, volar lejos.

Porque no estás sola,

Estoy siempre allí contigo,

Y nos perderemos juntos,

Hasta que la luz haya salido,

Porque cuando sientas que no puedes más,

Y que la oscuridad ha ganado,

Cariño no estás perdida,

Cuando tu mundo se viene abajo,

Y no puedas llevar esa cruz,

Dije, cariño no estás perdida,

No estás perdida.

La canción terminó, lágrimas caían por mi rostro congelándose en mis mejillas, perdí la cuenta de las veces que la había escuchado, tan pronto dejaba de sonar, empezaba otra vez.

Él sabía que estaba perdida, pero entonces ¿por qué no me salvó? ¿Me había vuelto tan insensible y cínica en los últimos siete años que inmediatamente había asumido lo peor? ¿Estaba simplemente intentando protegerme a mi misma de resultar herida de nuevo?

Sentí que mi móvil vibraba en el bolsillo trasero, me limpié la nariz antes de contestar.

– Hola Simmons.

– Bella – parecía que le faltaba el aire – hay algo que necesito decirte.

Me preparé para lo peor y unas cuantas escenas corrieron por mi cabeza: Hathaway destruyendo la oficina con una ametralladora, tal vez había hecho que el equipo SWAT me esperara en mi apartamento o quizás había firmado un contrato con la mafia para acabar con mi vida.

– ¿Qué sucede? – Tartamudeé.

– Se supone que no debería saber esto – comenzó jadeante – Edward se encontraba firmando los documentos tan rápido como podía, mientras terminaba de hacerlo, escuché a dos abogados de la Corporación C hablar, Bella, estaban asombrados de que tu llegaras e hicieras ese anuncio porque anoche Edward mantuvo a Harry Banks despierto toda la noche elaborando los papeles que te convertirían a ti en la dueña de la compañía.

Me tomó un momento entender lo que Simmons había dicho.

– ¿Qué? – Fue todo lo que pude decir.

– Si Bella, te dio las empresas en Francia, Italia, Alaska y todo lo demás con lo que Harry amenazó con hacernos pelear por años, no lo creí y tan pronto como Edward terminó, lo llamé fuera de la sala y se lo pregunté, él me confirmó que era verdad – Simmons se detuvo un instante para tomar aliento – Bella, Edward está a mi lado, exige hablar contigo y también quiere saber en dónde te encuentras ¿Qué debo hacer?

Estaba de pie en la nieve, sin palabras, intenté formar algunas pero ninguna salió.

– Bella ¿estás ahí? – Simmons preguntó ansioso – ¿en dónde estás?

– No sé – respondí con calma.

– ¿Qué quieres decir con que no lo sabes?

Estaba un poco avergonzada.

– Estoy en algún lugar en Central Park… yo… solo comencé a caminar y… – mi voz se apagó, estaba aturdida, Edward estaba dispuesto a darme la compañía que significaba tanto para él y su familia solo para demostrar que me amaba.

Era una completa idiota.

Escuché a Simmons hablar con alguien y luego regresó a la conversación.

– Bella quédate dónde estás, él va para allá.

Simmons continuó hablando pero después de escuchar que Edward venía a encontrarme, lancé el móvil al bolsillo de mi abrigo y comencé a correr por el camino que había recorrido antes siguiendo las huellas que había dejado en la nieve.

No noté el frio ni el viento y simplemente seguí corriendo, por primera vez en mucho tiempo sabía hacia quien corría, la nieve empezó a caer con más fuerza pegándose en mis pestañas y deslizándose por mis mejillas, mi aliento era visible en las bocanadas de aire que exhalaba mientras continuaba moviéndome.

Doblé en una curva y entré en un túnel y con alivio supe exactamente en dónde me encontraba, ya no estaba perdida, corrí por una zona de juegos familiar ahora cubierta por la nieve, luego crucé por un puente que recorría un arroyo, en verano, este arroyo fluía hacia un gran lago que en el momento se encontraba congelado bajo una gruesa capa de hielo, no quería rodear el lago, así que di un paso en el hielo y lentamente comencé a deslizar los pies en el, en las partes donde había caído nieve recientemente no era del todo resbaladizo, pero luego llegué a una parte cerca al centro del lago donde el viento había azotado con fuerza y toda la nieve había desaparecido.

Perdí el equilibrio y caí de rodillas, intenté ponerme de pie nuevamente mientras sentía que el frío hielo congelaba las palmas de mis manos pero cada vez que me levantaba, mis pies se deslizaban, aquel sueño volvió a mí, estaba reviviendo la desesperación de ese intenso y frenético deseo de llegar a alguien.

De repente, dos manos tan blancas como la nieve tomaron las mías.

– Bella te amo – su voz de terciopelo era como agua en el desierto, alcé mi rostro para encontrar el suyo mientras él me levantaba, su expresión era de dolor – siento mucho hacerte pasar por est…

No podía esperar un segundo más para besarlo y estampé mis labios en los suyos mientras suspiraba al sentirlos contra los míos, mi corazón explotó cuando él respondió completamente a mi beso, mis brazos rodearon su cuello y mis manos recorrieron su cabello, era como si hubiera estado en una oscura y pequeña habitación por siete años y de repente saliera a la brillante luz del sol.

Por primera vez en siete años, estaba viva.

Me alzó y lo rodeé firmemente con mis piernas mientras lo escuchaba jadear con fuerza antes de comenzar a besarme otra vez, no hizo ningún esfuerzo por alejarse de mí y agradecí tanto que no lo hiciera, lo necesitaba más que al aire en ese momento, me estremecí de alegría mientras mis manos de nuevo eran capaces de tocar y acariciar su hermoso rostro, estábamos mojados de pie en un lago congelado en medio de una tormenta de nieve y era más feliz de lo que había sido jamás.

– Nunca te dejaré de nuevo – susurró cuando nuestros labios se separaron por un instante.

– Maldita sea, por supuesto que no lo harás – respondí, lo sentí sonreír contra mis labios.

– Simmons dijo que estabas perdida – susurró.

Coloqué mis manos a cada lado de su precioso rostro y suspiré.

– Ya no lo estoy – miré fijamente sus ojos dorados y me maravillé de que este ser exquisito y perfecto pudiera amarme, especialmente después de todo por lo que lo había hecho pasar, este arcángel, que era tan hermoso por dentro como por fuera. Toque su rostro con suavidad – siento haber huido anoche.

– Era tu turno – exhaló mientras sus labios recorrían mi mentón – ahora estamos a mano.

Mi respiración se aceleró y tragué con dificultad.

– Te amo – jadeé.

Colocó una mano detrás de mi cabeza y me besó con tanta intensidad que me sentí mareada mientras él se giraba y comenzaba a salir del hielo, aún no podía dejar de besarlo.

Mientras Edward se detenía junto a un banquillo fui consciente de una voz en la distancia, levantando la cabeza y mirando alrededor finalmente me di cuenta que provenía de mi bolsillo, Simmons todavía estaba al teléfono.

– ¿Simmons? – pregunté cuando llevé el móvil a mi oído.

– Bella ¿estás bien? – preguntó frenético.

– Si, perfectamente – suspiré – él me encontró.

– Eso es genial…si, oh, estoy de verdad muy feliz por ti, pero él que será pronto tu ex jefe, Sterling Hathaway, está en camino y exigiendo verte.

Edward comenzó a besar mi cuello y no pude evitar lanzar una risita.

– Estaré allí en un momento.

– ¿Acabas de reír? – Simmons sonaba tan sorprendido como si me hubiera quitado la ropa en medio de la sala de conferencias y hubiera empezado a bailar sobre la mesa.

Sin contestarle colgué.

– Tengo que ir a ver al señor Hathaway – murmuré contra los labios de Edward.

– Eso será divertido – rió entre dientes – ¿Cuánto demorarás?

Lo besé de nuevo.

– Depende del tipo de arma con que me reciba, con un cuchillo tardara un poco, con una pistola sin embargo, puede que termine el trabajo bastante rápido.

Se apartó para mirarme.

– Iré contigo – dijo serio.

– Por supuesto que lo harás – dije – él tiene que conocer a la persona que me causó tanto conflicto – lo miré fijamente – además, señor "C", no pienso dejarlo fuera de mi vista por el momento.

Edward tragó con dificultad, acercándome a él me besó con tanta emoción y amor que apenas fui capaz de comprenderlo.

– Pensé que te había perdido para siempre – susurró ásperamente.

Llevé mis manos a su rostro.

– Dame la eternidad y todo quedará perdonado.

Frunció el ceño tragando con dificultad, luego llevó su pulgar a mi mentón y me observó fijamente, como si buscara algo, estaba perdida en su belleza, mirando lo profundo de los únicos ojos que sostendrían mi corazón, finalmente su rostro se relajó.

– Trato hecho – respondió con voz ronca.

Sonreí y sentí que lágrimas llenaban mis ojos mientras que lo estrechaba tan fuerte como podía en mis brazos.

– Después de la reunión con Hathaway – ronroneó con calidez – me gustaría ir a un lugar más agradable.

– ¿Mi apartamento? – intenté sonar seductora.

Sus ojos brillaban mientras sonreía.

– Tiffany's

Mi corazón se detuvo al caer en cuenta que me estaba proponiendo matrimonio.

– ¿Demasiado pronto? – Preguntó nervioso cuando no respondí enseguida – debí esperar, todo esto es demasiado para ti ¿verdad?

– Edward – lo miré a los ojos – me casaré contigo en cualquier momento, en cualquier lugar.

Con lentitud me depositó en la nieve y sostuvo mi rostro en sus manos.

No puedo vivir sin mi vida – susurró – no puedo vivir sin mi alma.

– Gracias por mi canción – suspiré – es hermosa.

Fui recompensada con su sonrisa torcida.

– Revives partes en mí que creí que habían muerto hace mucho tiempo – confesó.

Su móvil vibró y después de mirar quien era lanzó una carcajada.

– Alice acaba de enviarme un mensaje.

– ¿Qué te escribió? – Pregunté.

– Rosalie exige que no botes tus zapatos – se detuvo y supe que había más.

– ¿Qué más dice? – insistí.

– Dice que tu vestido de novia ya está listo.

Gemí y luego reí.

Había extrañado a Alice.

Llevé mis brazos alrededor de su cuello y observé su rostro con anhelo, él me devolvió la mirada, su belleza era mucho más de lo que probablemente pudiera alguna vez manejar.

– No quiero esperar mucho para ser tu esposa – susurré.

Tenía que decirle como me sentía, mantuve cada emoción y sentimiento guardado dentro de mí por mucho tiempo que de hecho me había causado dolor físico no expresarlo.

Sus ojos se cerraron por un instante y cuando los abrió vi pasión y anhelo arder lentamente en ese fuego dorado, sus labios estuvieron sobre los míos de manera desesperada mientras nuestras manos recorrían los cabellos del otro sosteniéndonos fuertemente juntos, de repente, hizo demasiado calor para llevar un abrigo.

Edward se separó solo el tiempo suficiente para susurrar sin aliento.

– Lo que tú digas.

Eventualmente, tomó mi mano y la besó mientras comenzábamos a salir del parque, iba a perderme para siempre con él, y aquel era el único lugar en el que quería estar.


*_* y por este tipo de cosas mi corazón aún está completamente enamorado de Edward Cullen *_* (por cierto, no puedo creer que la traducción de la canción me haya costado tanto x_x)

Ya solo nos resta el epilogo así que nos leemos en los comentarios!

Abrazos!