Las clases en la universidad de medicina eran increíbles para Sakura, el método de enseñanza y la tecnología avanzada con la que contaba era cosa de otro mundo. Su horario de 7:00 am. a 3:00 pm., le permitía sin ningún problema tener un trabajo de medio tiempo en una biblioteca cercana a la universidad. En dicho trabajo conoció a un agradable chico de nombre Deidara quien era el encargado, rubio de cabello largo, ojos azules, complexión delgada de 25 años de edad con quien simpatizaba perfectamente ya que al igual que ella era residente extranjero, así que él sabía en carne propia lo que es estar solo en una gran nación como esa.

- Hola Deidara... - siempre que la pelirosa llegaba lo primero que hacía era saludarlo, dejando sus cosas a un lado del escritorio de la recepción.

- Hola linda..., ¿qué tal tu día? - pregunto el chico con una sonrisa.

- Increíble, las clases de esta universidad son una maravilla - l emoción era evidente.

- Vaya, si que eres una cerebrito irremediable -

- "Deidara" - la chica le dio un ligero golpe en el brazo.

- ¡Oh Dios!..., mi brazo esta fracturado jajaja -

- Jajaja..., ¿qué gracioso?, si te sigues burlando te golpearé de verdad -

- Ok, ok... - el chico con un brazo rodeo por los hombros a la pelirosa - ¿sabes?..., siempre he pensado que tu y yo hacemos una excelente pareja..., la nerd antisocial y el artista inadaptado, "nena"..., de verdad te amo - dijo dándole un beso en la mejilla a la chica.

- Jajaja - ambos rieron.

Sakura y Deidara entablaron una excelente amistad, desde que se conocieron la chica estuvo al tanto de la preferencia sexual del rubio así que la confianza que tenía en él era masiva ya que sabía bien que no intentaría propasarse con ella como todos los chicos que la conocían. La pelirosa puso al tanto a su nuevo amigo sobre los hermanos Uchiha y sus sentimientos hacía ellos, de algún modo se había convertido en su confidente sentimental y "consejero del amor", título que él mismo se puso para animar a la chica, por su parte, Deidara siempre bromeaba al respecto, su humor era un poco retorcido así que era de esperarse ciertos comentarios como "que suertuda eres, un trío sin problemas", "tienes uno por delante y él otro por detrás ", según el, para que viera con gracia los problemas, ya que él fue testigo del sufrimiento y deseo que reflejaban sus ojos respecto a esos dos hermanos, la estimaba y no quería verla deprimida. Para Sakura, Deidara era un amigo importante siendo muy gratificante él tenerlo en aquel lugar donde no trataba con nadie.

Después de una ligera platica, la pelirosa se dispuso a comenzar con su labor, el cual consistía en acomodar los libros en sus lugares respectivos y mantener en buenas condiciones y perfecto aspecto el lugar, ya que al tratarse de un lugar con historia debía contar con un ambiente impecable para los visitantes. La pelirosa desempeñaba su trabajo a la perfección y no solo eso, era de mucha ayuda para el encargado en cuestión de la administración del lugar y asesorías privadas e información para quienes lo necesitaban, para el chico era una persona irreemplazable, como gratificación, Deidara siempre dejaba que saliera antes de su horario sin descontarle un centavo. Al término de su turno se despedía de su amigo y se dirigía inmediatamente, como siempre, a su hogar, solo en raras ocasiones Deidara la había invitado a exposiciones de arte y pintura, aprovechando de esa manera para conocer un poco más las costumbres de ese país.

...

Llegando al departamento, la chica se dispuso a tomar una refrescante ducha, para cuando terminó se puso su pijama y pensó en tomar una ligera cena antes de dormir. Al salir de su habitación pudo percibir ciertos ruidos que provenían de la habitación que supuestamente le pertenecía a Itachi, se aproximó en silencio e inmediatamente noto que la puerta se encontraba entreabierta, le fue posible divisar una silueta masculina, la cual deambulaba de un lado a otro. Poniéndose en alerta regreso regreso de inmediato a su cuarto, tomo la lámpara de buró que tenía a un lado de su cama, en caso de ser necesario la utilizaría para defensa propia. Cautelosamente se acerco por la orilla del pasillo, hacía dicha habitación, abriendo lentamente se percató que efectivamente había alguien ahí, tal vez un ladrón, pensó la chica o bien divagando extremadamente, un secueatrador. Entro de golpe con la lámpara lista para agredir al intruso quien reaccionó rápidamente, sosteniendo con fuerza la mano de la pelirosa, la sorpresa de ella no se hizo esperar al ver de quien se trataba, sintiéndose avergonzada soltó dicha lámpara, tornándose su rostro rojo por la penosa situación, empezó a ofrecer disculpas.

- Lo siento de verdad Itachi..., pensé que era un ladrón o algo así -

- "Dios", por un momento imagine que me matarias - dijo Itachi, el cual se encontraba alterado.

- Lo siento..., "Auch" -

De manera inmediata el Uchiha la soltó para revisar la muñeca de Sakura que se encontraba lastimada debido al brusco agarré.

- "Demonios"..., ¿cómo pude hacer esto? -

- No es para tanto...," auch"- se quejo por el movimiento que hizo Itachi al revisarla - además no era tu intención -

- Aún así, debí imaginar que eras tu..., este departamento cuenta con una alarma silenciosa la cual me avisa por medio de mi celular si algún intruso a entrado -

El rostro serio de Itachi reflejaba molestia ante lo ocurrido. Para Sakura, quien lo contemplaba en silencio, era una hermosa imagen, realmente Itachi era un hombre muy apuesto, sin importar la expresión que tuviese en su rostro, sin dudar lo era. El toque de sus manos en la de ella le provocaba cierta ansiedad, haciendo que un cosquilleo recorriera por todo su cuerpo "Controlate Sakura ¿qué rayos te pasa", se dijo a si misma tratando de ocultar su emoción. El Uchiha la miro tiernamente y besándole la mano le dirigió unas palabras.

- Lo siento "cerezo"..., espera aquí, toma asiento - dijo el Uchiha mientras la dirigía a su cama.

Ante esa acción, la pelirosa se sonrojo y solo asentó con la cabeza sentándose mientras el entraba al baño de su habitación, al regresar traía consigo un pequeño botiquín de primeros auxilios, se acerco quedando frente a ella, posicionándose en cuclillas saco una venda del botiquín y un desinflamatorio en aerosol, para después rociar un poco en la parte afectada y así poder venderla.

- Gracias - dijo la chica tiernamente.

Itachi solo se limitó a mirarla y sonreírle de modo sutil. Ante esa sonrisa, la pelirosa no pudo contenerse más y de forma sorpresiva y sin aviso se lanzó a él para abrazarlo fuertemente, sus ojos se cristalizaron debido a la emoción, después de casi tres meses era de esperarse que ella actuará de esa forma, durante todo ese tiempo solo se comunicaron por celular, pero no se puede comparar el escuchar su voz a tenerlo de frente, abrazarlo y sentir su calidez, así como percibir su exquisito aroma.

- Te extrañe tanto - la voz de la pelirosa sonaba entrecortada.

El asombro de escuchar aquellas palabras hizo que Itachi abriera por completo los ojos, inmediatamente respondió al abrazo tomándola de la cintura, la felicidad que le causaba la chica con esas palabras era inmensa.

- Mi hermoso "cerezo" -

Los dos quedaron así por un largo rato sin decir más, Itachi la estrujó un poco, Sakura se aferró más a él, los dos eran testigos de como el latido de sus corazones eran acelerados, se trataba de un sentimiento mutuo, en el cual la chica pronto caería en cuenta.

Después de tan emotivo momento, Sakura ofreció su ayuda para desempacar el equipaje y acabará pronto, éste acepto de inmediato para tenerla junto a él mientras charlaban sobre cómo le iba a la chica en aquella nueva vida. Mientras sacaban algunas cosas, la chica noto que se trataba de bastante ropa.

- Vaya..., ¿te quedarás mucho tiempo? - pregunto la pelirosa de modo curioso.

- Bueno, digamos que si... Tengo un asunto pendiente aquí, así que pensé que sería buena idea iniciar con el- dijo Itachi sin dejar de sacar ropa de una maleta.

- Mmm..., ¿es un asunto de trabajo? -

- No precisamente..., es más un asunto personal, pero también trabajaré en un nuevo libro, mientras me encuentro aquí -

- Que bien - Sakura sacaba unos libros - ¿dónde coloco estos libros? -

- En esa mesa, por favor - señalo en donde se encontraba.

Sakura terminaba con aquella caja que a parte de libros contenía varias hojas engrapadas, al hojearlas rápidamente supo que eran los borradores de los libros de Itachi, le pareció algo muy interesante para verlos pero pensó que sería en otra ocasión dejándolos junto con los libros. Dándole la espalda al Uchiha tomo otra maleta para seguir acomodando, al abrirla noto que en ella había más ropa y sobre ella dos retratos puestos bocabajo, las tomo para ver de quien eran. Uno de esos retratos era de Mikoto, mujer hermosa de cabello largo negro, sus ojos eran del mismo tono y tez blanca, el parecido que los hermanos tenían con su madre era excesivo, un hermoso cuadro el cual colocó en un estante de madera. El semblante de la chica cambio drásticamente al ver la otra fotografía en la cual se apreciaba a Itachi con una chica castaña, estos se encontraban abrazados, ambos reflejaban una sonrisa resplandeciente. A juzgar por el aspecto de ambos se podía deducir que se trataba de un retrato de hace años atrás, sino fuera por la ojeras de Itachi, la pelirosa juraría que se trataba de Sasuke. Inmediatamente la duda invadió a Sakura, de sobre ¿quién se era aquella chica? y el ¿porqué se abrazaban y sonreían de esa manera? era algo que la pelirosa quería saber pero no se atrevía a preguntar, de pronto en ese momento fue sorprendida por Itachi, el cual la miraba fijamente.

- ¿Sucede algo? - pregunto Itachi.

- "Eh" ... este, solo veía este retrato - dijo mientras lo colocaba a lado del otro cuadro.

- Si, eso noto - tomo de nuevo dicho cuadro - Es Izumi..., era una chica muy linda y simple..., a decir verdad muy parecida a ti, claro..., con la diferencia de que no contaba con tu determinación..., en fin, nos conocimos en la universidad, yo era en ese entonces como Sasuke, quizás peor pero cuando la vi por primera vez, supe que era especial y que debía permanecer junto a ella y así fue, un noviazgo que duro tres años - Itachi quedo en silencio por un momento.

- Mmm... ¿qué paso luego?..., bueno ya no estas con ella -

- Estaba enferma, leucemia, y ella nunca lo supo, justo un mes después de proponerle matrimonio se lo diagnosticaron..., ya estaba muy avanzado, así que ya solo quedaba esperar - Itachi miraba con ternura el retrato, acto seguido lo regreso en su lugar.

Sakura captó una mirada de tristeza en él, ella no dudo en abrazarlo tiernamente.

- Lo siento Itachi no debí -

Él la abrazo de igual modo, colocó una de sus manos en su nuca acariciando su suave cabello.

- No te preocupes..., de eso ya tiene cinco años - apoyo su barbilla en la cabeza de la chica.

La chica recordó un libro de Itachi en el que hablaba sobre un chico perdido en el libertinaje y el vicio, un día aquel chico conoció una chica a la que describía como un ángel, un ángel que le demostró lo que era el amor puro y sincero, el chico explicaba que aquella chica solo se había cruzado en su camino para mostrarle que la vida es una sola y tenia que disfrutar la pequeñas cosas en ella, cosas que son maravillosas sin necesidad de corromperse, sin duda una lección que marcó de por vida al personaje principal de esa historia, Sakura entendió que Itachi conocía a la perfección ese sentimiento y que ella no debía dudar de él, ahora más que nunca estaba dispuesta a dar un paso al frente si éste se lo pedía, se entregaría por completo él sin dudarlo, solo esperaría una señal.

- Izumi fue muy afortunada - se escuchó decir tiernamente la voz de la pelirosa.

...

Siendo sábado, la pelirosa se levantó temprano para salir a correr, desde hace un mes era su rutina de ejercicio, solo que en esta ocasión iba acompañada de Itachi, el trayecto fue divertido, entre empujones amistosos y jugueteos por parte de ambos sin duda el tiempo entre ellos dos pasaba muy rápido. Llegando al departamento los dos decidieron ir a comprar despensa así que tendrían que asearse antes.

- ¿Qué te parece si nos bañamos juntos?..., jeje - le dijo tras la oreja mientras ella tomaba un trago de agua.

La chica se exaltó de sobremanera fijando su mirada en él, de la nada Itachi había tomado la suficiente confianza para hacer insinuaciones, de las cuales la pelirosa no parecían molestarle.

- Espero no hables en serio - dijo arqueando la ceja, tratando de disimular que le gustaba ese tipo de juegos.

- Mmm..., claro, yo sería incapaz de hacer algo que tu no me pudieras - la sonrisa del Uchiha era pícara.

- "Qué gracioso" - dijo la chica de modo sarcástico, para después seguir tomando agua.

- Si..., lo se - dijo soltando una risa.

Muy en el fondo a Sakura le encantaban aquellas sutiles insinuaciones, ella se preguntaba el porque de aquella sensación, nunca le sucedió con Sasuke, bueno aunque solo estuvo una vez con él, antes de eso nunca sintió ese tipo de necesidad, para ella era algo nuevo, quizás señal que se estaba convirtiendo en toda una mujer.

Ambos se dirigieron a sus respectivos cuartos para alistarse, después de un rato se encontraban saliendo directamente al centro comercial, si que sería un buen día para los dos.