Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas estén bien, de maravilla, acá hay ¡otro capi de la historia!.

Ojalá les guste mucho.

A mi lectora no subscrita: estimada lectora, este fic está orientado en Diamante como villano y si bien es cierto que la debería dejar elegir, el no va a tomar el riesgo de que ella no lo quiera, amor, si, puro, puede que no, pero verdadero si, este fic no está orientado al proceder correcto, sinó, al que el piensa como correcto y como tal, lo sigue y lo asume, espero haber aclarado tu duda, si la tenías, te deseo que sigas disfrutando del fic, muchas gracias por leer y haber llegado hasta este capítulo.

Si deseas ver a un Diamante respetuoso, busca, atraída por la luna negra, mi villano, mi amado, amor de locos y rapto feliz entre otros.

Al resto ¡muchas gracias igual!.

¡déjenme saber su parecer!¡con un genial REVIEW!.

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo lo mejor de mi cabeza.

Cena y baile

Pasé ese día horrible en la habitación acolchada, gritando, gritando y gritando, el olor era enloquecedor, estaba ahí, simplemente estaba ahí, en un frasquito diminuto, menos de 5 cc, pero igual de potente como si fuera ella, grité, mordí, destruí, hice de todo en la habitación, gemí desesperado, no entendía el porqué me pasaba eso ¡con la sangre normal me había ido de maravilla! Porqué con esta, parecía irme tan mal.

-no puedo, no puedo entenderlo. Dije, cuando me llegó la botella de sangre animal, simplemente la lancé a la pared, se quebró, el líquido se derramó por todo el acolchado y luego, me arrepentí de haberlo hecho, comencé a lamer como un poseso asustado de mi mismo, si no podía controlarme, mas me valía morir, porque así, no podría acercarme a mi princesa jamás, me sentí avergonzado, profundamente avergonzado, por no poder controlarme, por parecer un animal, lloré, gemí, di puñetazos, hice de todo, finalmente,me ahobillé como un gato y me abrí las venas, pero estas se cerraban, las volví a abrir, volvieron a cerrarse, ese maldito proceso se repitió al menos unas 20 veces.

-quiero morir, por Nix, quiero morir, déjame morir diosa, por favor, te lo suplico. Susurré afectado, llorando, me rompí las garras, pero estas volvieron a crecer, me aruñé el rostro, pero este se curó una vez mas, me abrí la garganta, pero se curó, me rompí las piernas, el brazo, me hice de todo, pero nada funcionó, cuando yacía, en el charco de mi propia sangre, la puerta se abrió y Darius entró.

-hola creado…vaya, si que te dio fuerte ¿Cuántas veces intentaste suicidarte?preguntó en una risita, di un gemido lastimero.

-al menos unas 20, perdí la cuenta. Dije por fin alicaído, el se sentó en el suelo.

-ya veo, curioso, aquí sigue oliendo de maravilla. Bufé.

-no me lo digas, tiré la botella y todo. Dije enojado –la veo. Dijo el tranquilo.

-soy una deshonra, soy todo lo peor que el universo puede ser. Dije por fin.

-ah si, sin duda eres un desalmado, de verdad lo eres, pero no te diste cuenta de algo. Dijo Darius con tranquilidad, bufé.

- ¿de que?. Preguntó –llevas 45 minutos tirado en tu charco de sangre, maldiciendo tu suerte. Dijo, abrí los ojos.

-cu ¿Cuánto dijiste?. Pregunté - ¿eres sordo? 45 minutos. Me senté aturdido.

-co ¿Cómo?. Pregunté –ah si. Dijo Darius en tono soñador, era evidente que se burlaba de mi.

-llevas 45 minutos ahí tirado, en posición shakespierana, dando un interminable monólogo de suicidio fallido, los controladores se estaban partiendo de risa contigo. Puse mala cara, no me gustaba que nadie se riera de mi.

-explícame, por favor. Dije –verás: mientras tu cuerpo se acostumbra a la sensación, del olor, entras en un frenezí sangriento, hasta que por fin se pasa, es como cuando vas a un sitio con aire puro, o mas puro que el tuyo y te da por estornudar, estornudar y estornudar, es como cuando comes por primera vez algo, tu cuerpo entra en frenezí de quererlo comer hasta que se acostumbra al sabor y a los matices, es como cuando te montas en una atracción por primera vez, como cuando haces algo nuevo, lo conoces y luego lo reconoces. Asentí.

-o seaaaa…que. Dejé la frase inacabada.

-o sea, que ya estás bien. Dijo, negué –Diamante escúchame. Dijo Darius con calma.

-este proceso que tu seguiste, lo hicimos todos siendo niños con nuestras madres y aunque olía excelente, había un punto de equilibrio que no podíamos pasar, eso lo produce el cuerpo de la mujer vampiro, es como la feromona. Abrí los ojos.

-o sea, que esto es como la lechina. Dije, el asintió –así es, una vez que te da y la superas, mas nunca te da. Asentí.

- ¿Cómo se llama esa hormona? Pregunté, el bufó.

- ¿tu creador no te dio un libro de anatomía vampírica?. Negué a su pregunta –me temo que no. Dije suavemente.

-se llama sanfinas, ese es el nombre, solo lo emiten los cuerpos de las vampiras, pues, ellas igual que el resto de especies, sangran cuando menstrúan o como dirían los estudiosos de los animales "cuando están en celo". Asentí.

-olían a sus madres cuando reglaban, pero nosotros. Comencé.

-ustedes como no tenían eso, padecían del frenezí, como una enfermedad hasta que el cuerpo se regula solo, me miras como un escéptico, ven, vamos…ven, no titubees. El se paró y me extendió la mano, dudé.

-vamos. Dijo una vez mas, le tomé la mano y salimos del cuarto acolchado, llegamos a otra sala, me pareció rarísima.

-esta es la sala, donde chequeamos a las alimentadoras. Dijo –no entiendo porqué este frenezí no me dio cuando tube mi harén. Darius se dio media vuelta y rió.

- ¿tubiste un harén?. Preguntó con los ojos chispeantes, me coloré un poco.

-pues si…cuando me acostumbraba a mis poderes, si. Dije, el sonrió.

-ah ¿Cómo lo organizaste?. Preguntó –buenooo, lo organicé en Arabia. Dije.

-ahí tienes tu respuesta. me dijo, negué sin entender.

-te quedaste en una casa árabe, que usualmente tiene 2 alas, la del hombre y la de las esposas, tu olfato tiene límites, claro está, el doble del olfato humano. Asentí.

-por eso…no olí nada, porque estábamos en distintas alas. Dije –así es. Dijo el, miré el cuarto con atención.

-observa. Me dijo, miré a las chicas, estaban en camillas, donde un doctor les hacía lo que yo malamente llamé citología.

-casi, casi, nos aseguramos de que no haya nada raro. Dijo Darius –nosotros no nos enfermamos. Dije.

-ah, claro que no, pero estas son mixtas. Dijo, alcé las cejas en un desconcierto evidente.

- ¿mixtas?. Pregunté –oh si, trabajan con nosotros y con los humanos mujeriegos que viven aquí, por eso, las revisamos, acércate. Lo hice, inseguro, algunas me saludaron, dejando caer las pestañas.

- ¿Cuál de ellas tiene el periodo?. Me preguntó –esa, esa, esa y esa. Dije señalando a la primera, la tercera, la sexta y la duodécima, el sonrió.

-y ¿Cómo te sientes?. Preguntó, aparte de los olores característcos y del olor propio de cada muchacha, no me pasó nada mas, sonreí atónito, mirando a las chicas que me miraban anonadadas.

-estás lleno de sangre hermoso. Me dijo la tercera –pues si, un poco. Dije apenado, la sexta rió.

- ¿un poco? Casi aseguro que te bañaste en un lago del infierno o del planeta Phanton. Negué.

-tuve un pequeño accidente en la habitación acolchada. Dije –ah, dime algo ¿estás superando el frenezí de la menstruación?. Me preguntó la primera, asentí en silencio.

-ajá ¿y como te sientes?. Preguntó, medité.

-bien, la verdad bien. Dije sin mas, ellas asintieron a cano, Daryus sonrió.

-bien, andando. Dijo, me despedí de las chicas y salimos de la habitación, vi al frente la habitación de los chicos, llegamos a otra parte de esa misma ala.

-a cambiarse. Dijo el contento,lo miré.

- ¿puedo ir a ver a mi princesa?. Pregunté –imagino que aprecias su salud cardiaca. Dijo Darius, asentí un poco confundido.

-así es. Dije –porque a ella le dará algo si te ve empapado de sangre. Asentí.

-eso es verdad. Dije, entré al sitio y me quité la ropa, comencé a bañarme, cuando estube listo, ya no me esperaba Darius, sinó Balquirion con una ropa para mi.

-hola galán. Me dijo –hola Balquirion. Saludé.

- ¿como está mi princesa?. Pregunté –terminando de arreglarse junto a la enfermera. Contestó, asentí, tomé la camisa blanca y el pantalón negro, me puse las botas, me peiné, me perfumé y salí junto a Balquirion.

-ah, el amor, que risueños nos pone a todos. Dijo con calma, llegamos a la habitación, justo a tiempo, ella salía, con un vestido azul cielo, me mrió, la miré, me abrazó y la abracé.

-oh hermosa, estás aquí. Dije –aquí vivita y coleando. Dijo ella con calma.

-andando chicos, debemos irnos. Dijo Balquirion, detrás de nosotros estaba Darius.

-espero no verlos por aquí en ningún momento. Dijo –haré hasta lo imposible porque no lo hagas. Dije.

-nos vemos Dar. Dijo Balquirion.

-cuídalos mucho Bal. Dijo Darius, mi princesa se acercó a el, lo abrazó.

-muchas gracias por todo. Dijo con dulzura –para servirte princesa. Respondió el, ella le dio un beso.

-cuando me convierta en reina, te prometo que te la regresaré. Dijo.

- ¿crees poder hacerlo?. Preguntó Darius, ella asintió.

-digamos que una amiga mía, conoció a tu amada. Dijo, era una manera de referirse a ella misma como sailor moon, Darius sonrió, sus ojos se empañaron, nos despedimos y salimos.

Llegamos a casa, nos sentamos a hablar, a las 7, mi princesa leía una novela, yo, estaba sentado viendo tele, de repente, se me ocurrió una idea genial, me acerqué a nuestro cuarto, la miré entretenida, como balanceaba sus pies, le toqué la planta.

¡Díam!¡me asustaste!. Exclamó –lo siento, de verdad, pero, me preguntaba si ¿te apetece salir a cenar?. Le pregunté.

-desde luego, dame media hora. Dijo ella, asentí, salí del cuarto, esperando, quería ponerme algo mas formal y lo hice en el momento en el que se me ocurrió, me puse un frag blanco con los adornos negros y me senté a esperarla.

-ya estoy lista. Me dijo, me di la vvuelta y la vi, un hermoso vestido verde, con distintos tonos de maquillaje en verde, me quedé boquiabierto, ella se acercó a mi, me colocó las manos en los antebrazos.

- ¿me veo mal?. Preguntó –no, de ninguna manera. Dije, le besé la mano.

-vamos. Dije, ella asintió y salimos del palacio.

Llegamos al restaurante, era un impresionante edificio con hermosas arquitecturas de flores, todo engalanado, todo hermoso, entramos en la sala, un maitre nos atendió.

¿Qué mesa desean ocupar?. Preguntó.

La del balcón, por favor. Pedí, eso era para favorecer la belleza de ella con la luz de la luna, el asintió y nosotros lo seguimos, llegamos a la mesa y nos sentamos, tenía un mantel azul, con un hermoso candelabro de plata, las velas eran verdes justamente del color de su vestido, sonreí, ella imitó mi gesto, el maitre le separó la mesa, mi princesa se sentó con elegancia, a continuación el nos trajo el menú, pedimos la entrada, nos la trajeron, yo estaba feliz.

- ¿Qué gustas tomar hermosa?. Pregunté –ya sabes que no soy aficionada al vino. Me dijo.

-puedes pedir lo que quieras. Dije, ella sonrió, pidió un frappé de limón, comenzamos a tomar la sopa, era delicioso, yo miraba como el hermoso vestido delineaba su cuerpo, apretando sus curvas de esa manera sensual y provocativa, sonreía, me sentía feliz de tenerla allí solo para mi, ella me regresaba el gesto, tomamos la cena, en un agradable parloteo, luego, al finalizar, nos levantamos de la mesa, le sonreí.

- ¿quieres bailar princesa?. Le pregunté, ella asintió.

-desde luego mi príncipe, si quiero. Asentí, en el restaurante, había una sala debaile clásico y nos fuimos ahí, llegamos y bailamos, bailamos y bailamos, fue mágico, el sudor de su cuerpo y el compás de sus caderas al moverse, me insitaban a querer poseerla, mi miembro actuó en respuesta despertando como de un letargo, sonreí, comencé a vesarle el cuello.

-quiero hacerte mía. Le dije, ella sonrió.

-mi príncipe, yo también lo deseo. Dijo, nos fuimos al carro, le abrí la puerta como todo un caballero, encendí el motor y nos alejamos del restaurante, llegamos al mirador, donde la noche estrellada nos saludó, mi princesa tembló levemente.

- ¿tienes frío?. Le pregunté, ella asintió –pero con el calor de tu cuerpo, se me va a pasar. Dijo, sonreí.

-excelente, vamos. Dije, tomé una cobija, abrimos las puertas del carro, nos pusimos en la baranda, a ver las estrellas y a vesarnos, le di un par de mordisquitos, que hicieron acrecentar mi deseo y el suyo, poco a poco, fui besándola, tocándola y desnudándola.

-hay Díam, si, por Nix si. Decía, yo estaba complacido con el efecto que tenía en ella, ella quiso entonces, desnudarme, se lo permití, poco a poco nos fuimos desprendiendo de las ropas, entre caricias, jadeos y gemidos, su vestido quedó en el suelo, como una cáscara vacía, el viento se lo quiso llevar como un ave de rapiña, lo sujeté inmediatamente, lo puse a buen recaudo junto a mi ropa, todo en un segundo, vi el destello plateado de su cuerpo, el rosa e sus pezónes y su hermosa feminidad, ya libre o casi del periodo, le acaricié la misma, la besé.

-Díam, ya sabes que hacer, hazme sentir lo que quiero, llévame a las estrellas. Dijo, comencé a trabajar como si estubiera subyugado a su voluntad, la besé, la lamí, pasé mi nariz por su contorno, mientras ella aferraba mi cabello y guiaba mi cabeza, seguí sus indicaciones hasta que provoqué el vaibén de sus caderas, haciéndola explotar ardientemente en un encendido orgasmo, que fue acompañado por sus gritos.

-quiero darte el mismo placer que tu me diste a mi. Dijo ella, sonreí y me acosté en la manta que había puesto, la luna nos bañaba y yo, estaba deleitado con su belleza, así como ella lo estaba con la mía.

-hermosa, mi cuerpo es tuyo, has lo que quieras. Dije mientras me acostaba, ella se acercó a mi creciente miembro, que estaba rígido como una vara de hierro, ella se acercó, le pasó la lengua a mi miembro como si fuera un helado, eso me hizo jadear y apretar los dientes, ella siguió recorriéndolo, esta vez, con las manos, lo movió y luego, con delicadeza, se lo llevó a la boca y succionó con fuerza.

-oh si ¡Nix!¡oh si!¡diosa!¡si!¡si!¡siiiii!. dije en un jadeo prolongado mientras me iba en ese orgasmo abasallador, ella me besó, su sabor en mi boca, era delicioso y excitante, la acosté, pero ella me detuvo.

-espera, yo no he terminado. Me dijo, jadeaba, casi tanto como yo, sonreí.

-no lo creo, pero es mi turno de adorarte. Dije, ella me miró, yo la miré, azul contra vino, vino contra azul.

-está bien mi príncipe, te toca. Dijo, comencé una vez mas a adorarla, esta vez, me puse a consetir a sus hermosos pechos, lo que la hizo rebentar en otro orgasmo, fue cuando las vi, 4 luces de colores: azul, rojo, anaranjado y verde, abrí los ojos, las 4 luces se desvanecieron, ella me palmeó con suavidad el rostro.

-oh Díam, me encantó ¿estás bien? Luces preocupado. Dijo –no, estoy bien. Dije sacudiendo la cabeza.

-de verdad, estoy bien. Dije, ella comenzó a besarme, a adorarme,me hizo llegar a un orgasmo poderoso con las succiones a mis tetillas, finalmente, la acomodé encima de mi, comenzamos a movernos primero lentamente y luego rápido, mas y mas rápido, hasta que ambos explotamos en un orgasmo cegador, la envolví con mis brazos, ella se recostó en mi pecho satisfecha.

-te amo. Me dijo –y yo a ti mi hermosa princesa. Dije.

-eres lo mas hermoso del mundo. Susurré acariciándole la espalda, ella sonrió,pasó su nariz con delicadeza por las línas de mis músculos, sonreí satisfecho, cerré los ojos y la acaricié con dulzura adorándola, amándola, idolatrándola, ella imitaba mi gesto.

-tu eres lo mas guapo, te amo mi príncipe. Dijo, nos besamos, dulcemente y amorosamente, disfrutando solo del simple contacto.

-eres lo mas hermoso del mundo. Dijo –tu igual mi hermosa princesa. Dije acariciándola, venerándola y una vez mas, nos amamos hasta el amanecer, yo sabía que no faltaba demasiado para que ellas llegaran y debía disfrutar todo, hasta el momento de la batalla y pensaba hacerlo, oh si, vaya que pensaba hacerlo.