Shaman King: Dos Destinos Cruzados.
Capitulo 21. Osorezan Revoir II
"Es una tremenda responsabilidad tener muchas cosas que son importantes para tí. Para tener algo, debes dejar algo a cambio para poseerlo. Sin embargo, lo más importante es tu corazón"
El camión avanzaba trabajosamente a través del camino cubierto de nieve y azotado por los vientos frios que chocaban contra los vidrios de las ventanas. El señor manejaba concentradamente mirando el oscuro sendero apenas iluminado por sus grandes faros. Sin embargo, en la parte trasera, Yoh tenia una expresión tensa y en cierta forma, culpable. Matamune lo observaba cuidadosamente y no pudo dejar de intervenir.
-Amo Yoh...es suficiente de sentirse culpable. -dijo Matamune. Yoh asintió. -me preocupa lo que ese Oni pueda hacerle a Anna. Yo no...-susurró Yoh.-había estado en una situación como esta...sabia bien, que leer mentes era doloroso, yo podía sentirlo, sin embargo dejé de hacer todo aquello. En el fondo me hacía sentir mas solo que nunca.
-usted pudo discernir eso, Amo Yoh. -dijo Matamune-...sabiduría.
Yoh se quedó callado y Matamune miró hacia fuera. -todos llevamos una pesada carga espiritual sobre nuestras almas. En nuestros casos, es mas peligroso que cualquier otra cosa. Fíjate en este oficial, aunque la Guerra terminó hace muchas décadas, el aún sigue con los recuerdos dolorosos de ese momento, incluso tu abuela. Sin embargo pocos consideran ese dolor en otros, tu lograste ver mas alla del exterior de la señorita Anna. Por eso...
Matamune miró a Yoh. -Hay una forma de salvarla...
-¿cual?...-dijo Yoh con voz queda.
Matamune señaló su collar de garras oscuras. -cuando hagas una fusión de tus poderes espirituales conmigo, lograremos crear el mas poderoso "Oni Killer". Tu destruirás al Oni.
-¿y que pasará contigo? -preguntó Yoh.
-Yo...desapareceré...-susurró Matamune mirando al frente.
Yoh lo miraba intentando no llorar, pero al final, entendiendo aun que ésa era la única salida no pudo dejar de mirar al frente y derramar auténticas lágrimas. Matamune sonrió tristemente.
-¿y podré volver a verte? -preguntó Yoh mirándolo. Matamune se sintió conmovido por aquellas palabras y asintió. -solo tienes que superar tus poderes y aprender las artes de los shamanes mas fuertes.
-de acuerdo...yo...lo haré...-dijo Yoh secándose las lágrimas con la manga de la chaqueta. -derrotaré a ese Oni.
-solo quisiera, Amo Yoh, decirle que no importa lo que pase siga el camino que su corazón le dicte. Usted...puede...salvar a la señorita Anna. No deje que le pase lo mismo...
-¿lo mismo? -preguntó Yoh extrañado.
-Yo no pude salvarlo...de su propia ira y tristeza. El era el mas fuerte shaman. -dijo Matamune con lágrimas en sus ojos- Y nunca comprendí como alguien tan noble y amable se convirtiera en un ser consumido por el odio, la ambición, capaz de destruir aquello que debía proteger...Yo fallé miserablemente dos veces en ayudarle y tuve que cargar con la culpa de enfrentarle dos veces...
-¿pero Matamune...quien era esa persona...?
El camión se detuvo abruptamente callando a ambos. El señor estacionó su camión.
-¡no puedo seguir! ¡demasiado hielo! -anunció mirando el camino que se extendia delante de ellos.
-No importa Yoh...-dijo Matamune reponiéndose-...estamos muy cerca.
Yoh y Matamune salieron y se encontraron con una montaña oscura y con un templo solitario, recubierto de una gruesa capa de nieve. Yoh le advirtió al señor que se quedara aquí porque los Oni podrían atacarle y se marchó seguido de Matamune. Mientras avanzaban, molinos de papel parecían señalar el camino, circundado de estatuas de espíritus de niños, todo aunado a una intensa ventisca y un frío que le cortaba en ocasiones la respiración.
Siguieron caminando hasta cruzar la colina, al llegar a la puerta, hallaron al gigantesco OH-Oni sentado en el techo del Templo mirando el cielo, luego dirigiéndose a ellos dos.
-Vaya...vaya...pero si es...el chiquillo Asakura...y el gato.-dijo el OH-ONI riéndose.
-¡¿Donde está Anna?! -gritó Yoh.
-ah, vamos...no tienes que ponerte asi de molesto...
-¡Te estoy preguntando! -le cortó Yoh-...¡¿en donde está Anna?!-
El Oh-oni se quedó petrificado por un instante, Yoh parecía realmente furioso. -No lo sé. -respondió simplemente.
-¡¡¿QUE?! -gritó Yoh mas rabioso.
-Tuvimos una pequeña plática y ella decidió dar un paseito por Osore-san...-sonrió el Oh-Oni
-Maldito...-dijo Yoh con los puños apretados.-
-...la primera simboliza a mi padre...la segunda a mi madre...
Yoh y Matamune vieron a Anna acercarse por el otro extremo, portando una vara con un pez de papel amarrado a un extremo, lucía pálida y cansada.-...la tercera es por la forma encantada de Jizou-sama...
-¡Anna! ¡¿estas bien?! -le llamó Yoh preocupado.
-¡Silencio! -le espetó Anna-...¡¿quien demonios te crees que eres, dirigiéndote así ante mi?!
-Anna...-dijo Yoh impresionado.
-Afortunadamente ella aun está bien...-le dijo Matamune a Yoh-...solo es cuestión de...
-¡¿Que es lo afortunado, Nekomata?! -le gritó Anna y le arrojó unas piedras que habia a sus pies. Yoh y Matamune se cubrieron ante el ataque mientras el Oh-Oni se reía complacido.
-¡Anna! ¡detente! ¡Vas a resfriarte así sin abrigo! -dijo Yoh
-¡CALLATE! ¡USTEDES NO ENTIENDEN NADA! ¡El dolor de ser abandonado, de odiar y ser odiado! -gritó Anna recordando un puente solitario y una tarde llena de nieve. Rabia, dolor y furia.- ¡LOS MATARE A TODOS! -gritó Anna fuera de sí dejando de lanzar piedras.
-Anna, no digas eso...-dijo Yoh entristecido.
-¡OH-ONI! ¡LEVANTATE DE AHI! ¡Y DESTRÚYELOS! -le ordenó Anna al Oh-oni, quien sonrió ampliamente y levantándose saltó al suelo, estremeciéndolo todo.
-¡como ordenes, madre! -asintió el Oh-oni.
-no hay opción, Amo Yoh. -dijo Matamune e Yoh encaró al Oh-Oni.-...use esta miserable alma y cumpla con lo que le dicte su corazón. No tema por mí.
Yoh estaba cabizbajo apretando sus puños, sintiendo la tristeza aprisionar su corazón contra su pecho, mientras el frío de aquella noche le cubría como un pesado manto.
-entiendo...yo...-dijo Yoh y tanto el Oh-Oni como Anna lo miraban expectantes.-...adiós Matamune...
-¡HYOUI GATTAI! -gritó Yoh alzando su mano y una gran cantidad de energía se concentró en su brazo, explotando con un destello azul, de repente una katana gigante apareció al lado de Yoh. El Oh-Oni se impresionó por un instante y sonrió.
-¡ey!, ¿a donde se fue el gato, eh? -gritó el Oh-Oni-...¿acaso corrió el peque?
-aquí mismo está...-le responde Yoh serio y el Oh-Oni deja de sonreír. -maldito mocoso...¿te crees fuerte porque tienes una espadita? ¡ven por mi si puedes!
-¡Oni Killer! -gritó Yoh agitando la espada, arrojando al oni contra las estatuas, sin embargo se levanta intacto ante el disgusto de Yoh.
-¿realmente esperabas que ese gato hiciera algo decente? -le sonrió el Oni.-¿es que no comprendes en donde estás? -Yoh se quedó en silencio.-...estas en la montaña Osore donde miles de espíritus habitan...muertos desde tiempos inmemoriales, espíritus que vagan desde las guerras mas antiguas. Hace mil años este lugar fue dominado por los shamanes mas fieros de todo Japón.
-Kyouyama...
-¿ahora entiendes? Todos los Kyouyama y en especial los que poseen el Reishi, el poder de incursionar dentro de las mentes, en sitios como este son mas fuertes...¡Por eso no puedes contra mi, mocoso! ¡Te reunirás con ese despreciable gato!
El Oni se lanzó contra Yoh y lanzando pequeños demonios de sus manos, intentaron cubrir a Yoh quien los cortó a todos, sin embargo el Oh-oni lo golpea arrojándolo lejos. Yoh se siente adolorido y se levanta mientras el Oh-oni camina hasta el agitando el suelo a su paso.
-...no dejare que Matamune se sacrifique en vano...¡te derrotaré!
-¡ven mocoso idiota! -le reta el Oh-Oni e Yoh corta su brazo con un giro de su espada. El Oh-Oni comienza a gritar y a retorcerse en el suelo. Yoh percibe algo y el Oh-Oni se queda mirando a Anna.
-Esa tonta...¡esta abriendo su corazón de nuevo! -exclama el Oh-Oni.
Ambos se detienen mientras la ventisca se hacía mas densa.
-¿Por que te arriesgas tanto?...haces todas esas cosas para tratar de salvarme...diciendo...todo aquello, yo...no puedo entenderlo, no puedo soportarlo.
-¡Madre! ¡No olvides lo que te pasó! ¡RECUERDALO! ¡TODO ESE DOLOR Y SUFRIMIENTO!
Anna miró al Oh-Oni -eso nunca podré olvidarlo...estos años de soledad y abandono...sin embargo...-cruzó sus ojos con la mirada decidida de Yoh por un largo instante y de nuevo leyó lo mismo que había percibido antes. Anna no pudo seguir mirándolo, se sentía como si todo aquello que el representaba, lo que demostraba hacia ella fuese algo que no mereciera, Yoh intentó asercarse a ella cuando el Oh-Oni gritó.
-¡YO SOY EL QUE TE VA A MATAR!- gritó arrojándose hacia Anna e Yoh se interpuso cortándolo con su espada. Un corte largo también se habia producido en el hombro de Yoh y el Oh-Oni retrocedió agonizando. Comenzaba a perder sus poderes.
-¿estás bien, Anna? -preguntó Yoh amablemente y Anna, cabizbaja y manchada con los rastros de sangre de Yoh que habían caido en su yukata, asintió levemente.
-no te preocupes...terminaremos con el.-dijo Yoh confiadamente
"Matamune...gracias por todo. No olvidare lo que me enseñaste.
Me divertí mucho contigo.
Te prometo que algún día superare los poderes de aquel shaman y volveremos a vernos.
Adiós Matamune"
El Oh-Oni se debilitaba mas y más, se hacia mas enclenque y huesudo, mientras la nevada comenzabaa detenerse y el amanecer estaba por llegar. Yoh concentró su poder espiritual y agitó fuertemente su espada espiritual. -¡TCHOU SENJI RYAKETSU MIRAZUKI NO HARAE! - Un resplandor de luz cegó al Oh-Oni y lo desapareció hacia la nada. Yoh cayó desplomado al suelo sosteniendo el collar de garras negras en su mano.
La nevada terminaba y escuchó un ruido de motores hacia ellos y el destello de unas luces. El señor se asercaba manejando su camión y agitando una bandera naranja.
-Buen trabajo...-exclamó Kino al ver a Yoh sucio y envuelto en vendas y a Anna con rasgaduras en su yukata y raspones en sus manos. -Y muchas gracias a usted por traerlos...-le agradeció Kino al encargado de la tienda. -cuando esté necesitado de que le exorcicemos una casa o a alguien llámenos...
-oh, no...señora Asakura. Es un honor para este viejo soldado haber sido de ayuda. Hasta luego y que se mejoren. -dijo el señor subiéndose a su camión y marchándose.
-Y bien...-dijo Kino en un tono cercanamente peligroso al regaño.-...¿que hacen aqui? Vayan a cambiarse, están los dos realmente asquerosos...¡andando!
Yoh se marchó rápidamente pero Anna se quedó en el recibidor. -Usted lo sabía...
-¿saber qué, Anna? -dijo Kino-...nadie puede predecir el futuro.
-Usted lo planeó todo...el que Yoh viniera hasta aquí...
-¿pero, Anna, te imaginaste que existiera alguien dispuesto a soportarte? No lo creo...¿cierto?
Anna se sonrojó a pesar de la expresión malhumorada que tenía. Kino sonreía. -Y ahora pareces haber controlado tu reishi...
-Usted sabe que mi fabulosa familia no me dejará en paz...aunque me haya librado del Oh-Oni yo...
-eres una de los Kyouyama...solo puedo retenerte hasta cierto punto. Pero ya las sacerdotisas del monte Osore deben saber todo lo que sucedió. Asi que prepárate para su llegada. -dijo Kino y dejó a Anna en la puerta.
Luego de aquello, Anna se encerró en su habitación y salía cuando Yoh no podía verla. El muchacho se quedaba junto al televisor esperando que Anna saliera para ver a Awaya Ringo cantando y el subía el volumen para que ella, al menos oyera todo y bajara. Incluso Yoh se asercó a su habitación y escribiendo que Awaya Ringo estaba en la tele y si quería que el despareciera para que ella pudiera verlo metió el papel por debajo de su puerta. Luego de esconderse, Yoh creyó que saldría, pero no fue así.
-¿que es ese escándalo que se oye ahí? -inquirió Yohmei por teléfono hablando con Kino.
-nada...es tu nieto tratando de sacar a Anna de su cuarto, luego de lo del Oh-Oni. -respondió Kino al otro lado de la casa.
-¿con música? ¿a ambos les gusta lo mismo?
-Si. -respondió Kino-...aunque ellos son una interesante combinación. Pero de todos modos, las cosas salieron mejor de lo que supuse...
-entonces tenemos a nuestra candidata...-dijo Yohmei.
-El problema es Takashi Kyouyama. Vendrá con su hija Asako pronto.
-¿dejarás que Anna se marche?
-No tengo remedio. Su clan la está reclamando. Pero ha cambiado un poco, aunque aún hay asuntos pendientes...
-dejaremos entonces que elijan...-dijo Yohmei.
Los dias pasaban y ya la señora Kino le había comprado el boleto del tren a Yoh. Ese mismo día, Yoh salió de la habitación y dejó el bolso a un lado, en el recibidor, horas antes de irse con la esperanza de que Anna saliera al menos ya que el se iba, pero el se quedó de pie esperando por quince minutos. Kino lo observaba desde afuera hasta que oyeron el sonido de un automóvil aproximándose. Un auto negro se estacionó en frente de la casa y de la puertas delanteras, dos hombres vestidos con kimonos negros salieron a abrir las puertas traseras. Un hombre viejo y con un kimono rojo oscuro salió acompañado de una joven adulta, de cabellos negros y kimono blanco con rojo. Ambos se aproximaron a la casa, seguidos de los dos hombres.
-...buenos días...señora Kino. -dijo la mujer.-...¿como está?
-Muy bien, Asako-san...-respondió Kino.-...veo que vienes acompañada.
-Buenos días, Kino-san...-dijo Takashi Kyouyama-...es un honor volver a encontrarnos...
-Si, es una grata sorpresa. -dijo Kino-...¿que se les ofrece?
-Queremos ver a Anna. He regresado de mi viaje por China y me pregunté que había sido de la hija de mi hermano mayor.
Yoh observaba a su abuela quien parecía molesta, de tal modo que no los había invitado a pasar.
-Tu hermano murió, como debes saberlo. Tanto así que tu padre no se ha dignado a nombrarlo más ni a dedicarle un par de sus rezos. -respondió Kino. -Has estado lejos mucho tiempo del Japón, Asako.
-Si...-respondió ella.-...por eso, nos gustaría encargarnos de ella ahora.
Takashi Kyouyama miraba a Yoh muy inquisitivamente y el chico había notado la forma en que éste lo escrutaba con sus ojos oscuros.
-Asi que tu eres el heredero de los Asakura. -señaló Takashi a Yoh. -nos han hablado mucho de tí...y de tus logros en la montaña Osore.
-Gracias por ayudar a Anna a librarse del Oh-Oni. -dijo Asako amablemente.
-de todos modos, Kino-san...¿nos dejarás ver a Anna? -dijo Takashi.
-Está bien...pasen y aguarden por mi. Voy a despedir a mi nieto.
-Pero...-dijo Yoh y su abuela lo golpea con su bastón en el brazo, callándolo. Takashi y Asako entran, mientras que los dos hombres se quedan vigilando la entrada. Kino conduce a Yoh lejos de la casa, en donde no pueden oírles.
-Yoh, debes marcharte...
-No, yo se que...-replicó Yoh.
-No me discutas. Esto es delicado, Takashi tiene todo el derecho de llevarse a su nieta por ley.
-Pero Abuela...¿como sabe si ella estará bien con ellos?
Kino sonrió. -Asako es diferente a su padre. Ha estado en China desde hace cinco años entrenando, por eso desconoce muchas cosas. Ella siempre ha sido mas amable. Anna estará bien.
-Al menos quería...-dijo Yoh mirando al suelo. Se detuvo de decir lo que sentía por verguenza ante su abuela.
-Yoh, cuando veas a Anna la próxima vez, ella tal vez actúe diferente. Ella es algo tímida por su habilidad de leer mentes, el reishi. Toma esto. Yoh sonrió al ver que su abuela le daba una pequeña bolsita.
-Lo sé...nos veremos pronto, abuela...-dijo Yoh y echándose el bolso al hombro se fue, no sin antes dirigir una última mirada a aquella casa.
-¿Y bien, donde está mi nieta? -demandó Takashi cuando Kino entró a la habitación donde ellos esperaban.
-Padre...se mas cortés...-dijo Asako.
-Tranquila, Asako-san...-dijo Kino acomodándose los lentes oscuros.-...siempre he tenido que lidiar con personas de mal carácter, yo misma para empezar. Pero ya ella los ha percibido, es solo cuestión de...
-Anna-chan...-dijo Asako mirando al recibidor. Takashi quedó ligeramente sorprendido por su aparición, mas que nada porque percibía la gran cantidad de furyoku que le rodeaba. Anna iba ataviada con un vestido negro y una chaqueta encima y llevaba un pequeño bolso de mano.
-Anna...-dijo Kino señalando a Takashi-...éste es tu abuelo, Takashi Kyouyama. Y ella es tu tía, Asako.
Por un instante, Kino creyó que Anna no les dirigiría la palabra a ninguno, sin embargo saludó primero a su Tía.
-¿como está Tía? -dijo Anna. Asako sonrió y se asercó a ella con una pequeña caja envuelta.
-Muy bien, Anna-chan. He esperado mucho tiempo para poder verte. Esto es para tí...un pequeño obsequio.-dijo Asako extendiéndole la caja.
-Gracias. -dijo simplemente Anna. Y miró a su abuelo quien la evaluaba con su mirada. Ninguno de los dos decía nada. Asako estaba empezando a preocuparse.
-Asi que al parecer, finalmente controlas el reishi. -dijo Takashi.- eso está muy bien.
-¿por qué has tardado tanto en venir? -dijo Anna. Takashi la observaba sin parecer culpable o molesto.
-tengo mis propios asuntos como ya lo debes de haber percibido.
-¿tanto te recuerdo a tu hijo?
-El tenía un pésimo carácter cuando se trataba de lo que opinaba. Igual yo. Cuando tu eras mas pequeña, Kino me recomendó no acercarme mucho a ti.
-Eso lo sé. -dijo Anna en un tono frío.-Pero...¿por qué tanto?
-Porque yo no podía encargarme tuyo. En cambio Kino-san...ella es una itako como tú...
-Y al menos yo le importo. -dijo Anna mirando molesta a su abuelo.
-Piensa lo que desees, usa el reishi incluso. Yo también puedo leer mentes en cierta forma...¿o de donde crees que lo has sacado? Tu padre apenas podía ver un espíritu delante de sus narices.
-¡Padre! ¡Ya deje el alma de mi hermano en paz! -imploró Asako.
-No me contradigas, Asako...¿crees que tu Anna, estarías asi si el no me hubiese escuchado en primer lugar? el se marchó, te dejó a un lado y...
-Por favor Anna, queremos enmendar lo poco que podamos...-dijo Asako-...ven con nosotros...
Anna miró a la señora Kino. -quiero seguir recibiendo clases de mi sensei...
Kino sonrió. -eso puede arreglarse. La mitad del año ella puede estar aquí y el resto con ustedes, en Tokyo. ¿No le parece Takashi?
-de acuerdo, Kino-san...-concedió Takashi de mal humor.
Anna caminó hasta la puerta. -debo irme...regresaré en un rato.
-Te esperaremos, Anna-chan. -dijo Asako-...quiero que nos acompañes al santuario en Osore-san.
-está bien. -dijo ella y salio de la habitación.
Yoh había llegado a la estación de tren. Todo el sitio estaba plagado de recuerdos de sus días junto a Matamune, la llegada a Aomori. Yoh comenzaba a sentirse algo confuso mientras la pequeña bolsita de tela que su abuela le había dado, descansaba entre sus dedos. Se preguntaba cómo Anna estaría manejando todo el asunto de su familia. El tren estaba llegando e Yoh sintió que algo le faltaba y que probablemente pasaría el resto del viaje pensando en todo lo que había pasado.
Cuando se sentó en su compartimiento, miró al frente. El lugar donde estaba era el mismo cuando Matamune vino con él, incluso podía imaginarse a Matamune sentado, leyendo uno de sus pesados libros. Y miró aquella bolsita de tela de nuevo.
-me pregunto que habrá aquí. Abuela no suele darme nada...-se dijo Yoh.
"¿Por qué no la abres y miras?" -sintió en su mente. Yoh miró a la puerta sorprendido, Anna estaba mirándolo y abrió la puerta del compartimiento. De repente, Yoh casi intenta exclamar algo cuando una bofetada de Anna le impide siquiera hablar.
-No hagas escándalo. -dijo ella mientras Yoh se resentía del dolor. Sin embargo, a pesar de la cálida sensación que le había dejado el golpe, Yoh notó la forma en que Anna iba vestida y de imprevisto no pudo evitar sonrojarse.
-¿que haces aquí?...Y...-señaló inseguro-...¿Y por qué vas vestida...así?
Anna se sentó en frente de él. Yoh percibía que algo del usual malhumor había cambiado y no solo era porque se viera bien con aquel vestido negro.
-Lo he superado. -declaró Anna.
Yoh fue tomado por sorpresa ante aquella declaración. Fascinado, se quedó mirándola, esperando que esto no fuese un sueño o algo por el estilo.
-Yo creía que no tenía remedio...pero tu...-dijo Anna mirándolo con sus oscuros ojos, los cuales parecían brillar tenuemente con la luz del día. -Te enfrentaste al Oni cuando yo me había rendido. Por eso...-Anna empezaba a hallar difícil el poder mantener contacto visual con Yoh.-...vine a agradecerte...antes de bajarme en la siguiente estación.
Yoh no dijo nada, la sorpresa y la alegría lo tenían casi paralizado.
-Gracias. -dijo Anna mirando a un lado levemente sonrojada. Un largo silencio se produjo en aquel compartimiento, el cual ninguno de los dos se atrevía a romper. Yoh permanecía viéndola entretanto Anna esquivaba sus ojos.
"Seguro se metió al tren para que abuela no la viera" -pensó Yoh .-"Siempre tan obstinada...pero eso la hace ser tan increíblemente linda"-pensó Yoh sonriendo para sí mismo. Sin embargo, tuvo que dejar de pensar en aquello cuando ella lo miró enojada aunque en el fondo, intentando ocultar la verguenza. "¡Olvidé que ella puede leer mi mente!"-pensó Yoh nervioso.
El tren estaba anunciando la parada e Yoh se levantó luego de recibir otra bofetada por parte de Anna, para mala suerte de Yoh, quien empezaba a acostumbrarse a la potencia de sus manos. Yoh, a pesar de los "golpes" no pudo evitar tener que llorar cuando ella se levantó de su asiento y corrió a asomarse a la ventana para despedirse de ella.
-¡Si te atreves a traicionarme...nunca te lo voy a perdonar...!-dijo Anna en voz alta de espaldas a el, con el cabello rubio ondeando con el viento.
-¡lo sé...todo va a salir bien!-exclamó Yoh intentando no parecer demasiado conmovido, aunque las lágrimas afloraban y sus mejillas estaban rojas por el par de bofetadas.
-¡Me aseguraré de que lo cumplas, Yoh Asakura!
-¡Adiós Anna! ¡te veré pronto! -gritó Yoh mientras el tren tomaba velocidad.
-Adiós...-dijo Anna llorando aun incapaz de observar cómo el tren desaparecía en el camino.
"Estimado Amo Yoh.
Cuando usted lea esto, yo probablemente habré desaparecido de este mundo.
Siempre he tenido la certeza, de que esto se acercaba. Y sin embargo, al encontrarme con usted, una inmensa sensación de esperanza volvió a mi corazón. Si, Amo Yoh. Había perdido la fe en mi propia persona y en mi querido maestro. Al ver cómo usted, sin vacilar abría su corazón a alguien que había renunciado a creer en otros, logró romper la barrera que cubría a la señorita Anna.
Yo se bien, Amo Yoh que se ha sentido solo por largo tiempo. Sin embargo, puedo asegurarle que no se sentirá solo nunca más. Estoy seguro que Anna-san no permitirá que eso suceda ya que usted no dejará que ella se pierda en su frustración y tristeza. Recuerde que lo mas importante en creer en usted mismo, mas allá de lo que otros piensen.
Esta es mi despedida...de usted, de todos, de mi querido Osore-san. Estoy cansado de tanto viajar por el mundo y finalmente descansaré en paz cuando mi maestro regrese de aquel oscuro lugar. Espero que algún día sea salvado...
Amo Yoh, recuerde siempre que todo tiene solución. Hasta luego.
Nekomata no Matamune."
Al terminar de leerlo, Yoh se sintió algo conmovido. Matamune había siempre sido un espíritu extraordinariamente amable. Se preguntaba quien seria aquella persona por la cual Matamune guardaba tanta añoranza y remordimiento. Todos aquellos pensamientos, lo dejaron agotado. Decidió dormir antes de llegar a Izumo...
Desde hace muchos siglos, los Kyouyama habían mantenido el control de la provincia de Aomori y en especial, de la Montaña Osore. Al aliarse con los Asakura, del sur, mantuvieron la paz durante años, hasta que una gran guerra estalló y perdieron el control de muchos territorios. Ahora simplemente eran los descendientes de una familia de leyendas, mientras los humanos normales proseguían sus vidas ignorando el mundo de los shamanes. De igual forma con los Asakura. En el lago, al pie de la montaña, la reunión de toda la energía formó el rosario mil ochenta. Sin embargo en aquel tiempo, Yoh ignoraba que había logrado formar una oversoul sin conocer la palabra o que el reishi que el poseía podría realmente ser descontrolado en ciertas personas. Y sin embargo siempre había una solución.
Yoh trató de abrir sus ojos, todo lucía borroso hasta que sus ojos fueron ajustándose a la poca luz del cuarto. Encontró a Anna sentada sobre su cama, viéndolo a los ojos. Yoh sonrió y se levantó.
-¿Ya estás mejor? -preguntó Yoh ligeramente ansioso. Anna asintió. -Tu estás realmente cansado.
-Yo...bueno, solo necesito un poco de sueño. -dijo Yoh sentándose a su lado-...lo importante es que estás bien.-dijo mirándola, en cierta forma recordando lo que había soñado. Anna se quedó mirándolo por un instante y de repente sorprende a Yoh con un suave beso en los labios. Yoh se queda mirándola fascinado y de repente sonríe.
-Gracias. -dijo Yoh.
-¿y por qué me agradeces? -dijo Anna mirando al frente.
-Por pelear tan duro y creer que seré el shaman king. -respondió Yoh.-siempre supe que en el fondo eras de buen corazón.
-...supongo...-dijo Anna cabizbaja. Yoh se echa a reir. -¿que es lo gracioso? -replicó Anna.
-que te sonrojas cuando te digo algo como eso. Siempre, desde que nos conocimos. Hace ya cinco años, ¿recuerdas?...tu leíste mi mente y siempre lo supiste todo...
-es cierto...me ayudaste con mi problema, aunque tu no dieras cuenta...Yo también te quise desde aquel instante, cuando estábamos en Osore. Es solo que yo era mas terca que ahora. -dijo Anna-...y mas tímida también.
-Ha! ahora nadie puede decir que eres tímida...-dijo Yoh sarcástico. Anna se limitó a reír. -Por cierto...salvaste a las Hanagumi. Y llevaste al Osore-san a la victoria. Tengo una prometida muy fuerte.
-supongo que debo aceptar tus elogios.-concluyó Anna y miró al reloj. -eran las seis de la mañana.
-¿desde cuando estás despierta? -preguntó Yoh.
-Una hora. Me quedé aquí simplemente. Tu parecías soñar con algo, a veces movías tu cabeza y te sonreías levemente. ¿con que era? -preguntó Anna curiosa.
-¿el sueño?...bueno...-Yoh se rascó la nuca, sonrojado.-...contigo...es decir, cuando te conocí en Aomori. Y...recordé a Matamune...y...
Anna notaba que Yoh pensaba en algo más. -¿recordaste algo importante además de aquello?
-Si...Matamune se refería a Hao, ahora lo compruebo. Matamune lo conocía, el decía que el era un persona amable y que se arrepentía de haber luchado contra el...
-Por lo tanto el quería salvarlo...-dijo Anna.-...Matamune quería ayudar a Hao, pero el...
-¿crees realmente que yo...? que mi nacimiento fue algo normal...es decir...yo...
-Tu mismo me dijiste que tan solo querías ser Yoh Asakura. -le recordó Anna.
-sin embargo mi parecido con el es...impresionante.
-Parecido. Mas no iguales...Hao Asakura no tiene ninguna consideración con sus inferiores, ahí compruebas cómo es una persona. En cambio tu intentas ayudar a quien sea, sea soldado X o de Hao. Sin embargo, puedo decirte que pocas personas pueden impactar tanto en otras como tu lo hiciste conmigo. Eso me ayudó a superar mi propia inconformidad.
-entonces...para Hao...¿todo esta perdido? -dijo Yoh pensando en lo triste que debía sentirse Hao, en el fondo.
-No lo sé. El tan solo tiene una aspiración.
-Shaman King...
-en realidad es vengarse...de todo el mundo. -le dijo Anna.- te puedo decir que en cierta forma sé lo que se siente estar así. Es aterrador.
-Pienso que aunque nos volvamos los shamanes mas fuertes, la fuerza no será lo que detenga a Hao. Tan solo espero contar con ese poder que mi papá dijo que yo tenía.
Yoh y Anna quedaron en silencio mientras los primeros rayos del sol lograban traspasar tenuemente las persianas de la habitación. Enseguida un sonido proveniente de sus estómagos les avisó que necesitaban comer.
-bueno...hora del desayuno...-dijo Yoh riéndose.
-aquí tienes, Lyserg...-dijo la voz de la doncella de Hierro mostrándole una arma de fuego a Lyserg. El muchacho contempló aquella pistola pequeña plateada con suma devoción, tomándola con cuidado.
-acepto mi destino. Destruir el mal de este mundo...-pronunció Lyserg.
-Que así sea...-susurró Jeanne y un ángel de metal apareció descendiendo hacia el con un brillo deslumbrante, blanquecino. Lyserg miraba aquel ángel con alegría que apenas lograba contener. En eso, Marco le pone una mano en su hombro.
-Eres un X Law de verdad. Por eso...queremos confesarte nuestro plan.
-¿Plan? -inquirió Lyserg.
Los lentes de Marco brillaban ante la luz del ángel. -Hao Asakura debe ser borrado de este mundo, pero para ello debemos destruir también a Yoh Asakura, su otra mitad.
Lyserg se impresionó ante aquellas palabras. Yoh, su amigo...debía morir también. Lyserg asintió.
-Si con ello terminamos con ese demonio...entonces...-dijo Lyserg aceptando su misión.-...acabaré también con Yoh Asakura.
-Demonios...esos X Laws están pasándose del límite...-dijo Roy mirando la reunión a lo lejos con su oversoul en forma de telescopio.-...no puedo dejar que se salgan con la suya...
-me temo que eso es imposible...-dijo alguien cerca de el y Roy se incorporó. Mikihisa Asakura estaba de pie, al lado suyo.
-usted...señor Asakura...
-el destino, al parecer implica que los X Laws se enfrenten a mi hijo y sus amigos...
-¿acaso usted...? -dijo Roy pausadamente-
-Tu debes saberlo. Mi hijo es muy fuerte y no se dejará vencer. En mi opinión (y en la tuya, también) Yoh es la clave para vencer a Hao.
-Pero...los X Laws podrían ser aliados...no enemigos. -objetó Roy.-...sin embargo, poseen mucho orgullo y rabia acumulada, aunque esa doncella de hierro no lo admita.
-uhm...eres mas perspicaz de lo que supuse...incursionas en mentes...¿verdad?
-desde pequeño...mi maestro me ayudó a controlarlo. Aunque en el fondo yo también tengo mis asuntos pendientes. El caso es...que si los X Laws harán algo...tal vez Yoh Asakura esté en peligro.
-¿acaso crees que Hao permita eso? -dijo Mikihisa-...Hao quiere a Yoh de su lado...
-sin embargo, esto es estúpido. Debemos aliarnos en contra de Hao...formar a un ejercito, eso es lo que necesitamos. Aunque...ese idiota de Lyserg Diethel no querrá entender. Es un idiota completo, sus amigos preocupados por el, solo dejándose llevar por su inconformidad...
-puede que tengas razón...pero, no serás tu quien le abra los ojos. -sentenció Mikihisa y desapareció. Roy se quedó mirando hacia donde los X Laws se reunían y les dio la espalda, retirando su oversoul.
-debo avisarles cuanto antes...¡Godric! ¡Oversoul!
-pobres chiquillas...-señaló Zang Ching ante las Hanagumis, quienes estaban lejos del campamento del equipo estrella.
-no les tengas lástima a semejantes tontas...-dijo Ryoko sonriendo detrás de el.-...se lo merecen por debiluchas. Además todo este asunto del torneo me parece muy aburrido. Todo lo que hacemos es aplastar seres diminutos...
-es cierto, Ryoko...-dijo Hao y rápidamente Zang Ching y Ryoko se inclinaron ante Hao quien iba escoltado por Luchist y Opacho. -pero parece que la Doncella de Hierro y sus amiguitos intentan darnos un poco de diversión.
-esos X laws...¿cómo se atreven a siquiera intentar a lastimarle, mi señor Hao?
-no te molestes, Ryoko. Yo aprecio a los fuertes y esos X laws son algo remarcable...-dijo Hao riéndose.
-Mi señor Hao...¿me dejaría combatir? -pidió Ryoko.
Hao sonrió con cierta malicia. -¿tanto deseas terminar con eso?
-Hace años que espero destruir a Reiha Motomiya por haberme dado la espalda, mi señor.
-bueno. Si ese es tu deseo...adelante...Pruébame que eres mas fuerte que esa shaman.
Ryoko asiente. -mi señor...prometo que no fallaré...
-Bueno,- dijo Hao caminando lejos de Ryoko, sonriendo como usualmente lo hacía.-...los demás, síganme...
Ryoko se quedó atrás y Hao caminó alejándose de su campamento, mientras uno por uno los seguidores mas cercanos suyos se le unían. Zang Ching, Peyote, Turbine, Blocken, Billy, incluso las Hanagumi se levantaron ante la presencia de Hao y este con una mirada aprobadora les permitió seguirlo hasta llegar a donde el espíritu de fuego aguardaba la llegada de su amo.
Yoh y sus compañeros estaban reunidos en el restaurant Apache para disfrutar de un buen desayuno.
-¡estuvo delicioso! -exclamó Yoh contento. Manta miró alrededor, el resturant estaba lleno.
-Hoy hay demasiada gente...-dijo Manta.
-Eso es porque hoy no hay combates...-dijo Silver recogiendo los platos.-Por ordenes de los Grandes Espiritus.
-Vaya...eso es muy inusual. -dijo Ren.
-Ademas ya muchos shamanes han abandonado el torneo para unirse a Hao. -comentó Silver dejando los platos en el mostrador.-...y muchos ya han sido asesinados por los X Laws.
-Lyserg...-susurró Ryu pensativo. Todos se lo quedaron mirando por un instante.
-¡Animo, Ryu! de seguro Lyserg recapacita...-dijo Manta dándole ánimos, pero Ryu solo miraba la mesa, compungido.
-Me temo que eso tardará un poco. -dijo Roy llegando y dándoles a todos un breve saludo. -Tengo malas noticias. Debemos reunirnos en otro sitio.
Luego de pagar la cuenta, todos se marcharion al hotel, reuniéndose en un cuarto.
-Los X Laws están planeando acabar con Hao Asakura y me temo que quieran llegar hasta usted, Yoh Asakura. -dijo Roy.
-¡que lo intenten! -dijo Horo Horo.-No dejaremos a Yoh solo.
-Es cierto. -dijo Ren. -Pero no sabemos que métodos emplearán para lograrlo.
Yoh miraba por la ventana, pensativo. -¿esta Lyserg con ellos, Roy?
-Si. Y ha recibido un ángel. -pronunció Roy.
Ryu levantó su mirada observando a Roy con desesperanza. Ren y Horo Horo lucían muy molestos, al lado de Pilika y Jun Tao. Reiha estaba cruzada de brazos mirando a Ryu con un poco de lástima, igual que Tamao y Manta. Anna por su parte, parecía pensativa, mirando hacia nadie.
-Esa es la prueba de su juramentación como X Law. -concluyó Roy con voz queda.-...y por lo que dijo...está decidido a hacer cualquier cosa.
-¡Eso no puede ser! -exclamó Ryu mirando a Roy con una expresión de tristeza.-¡Lyserg es nuestro amigo! ¡uno de nosotros! ¡el nunca...!
-Está perdido en su oscuridad. -le cortó Roy- Tu puedes, como buen amigo que eres, intentar ayudarle. Por mi parte cumplo con avisarles.
-Tal vez tengamos que enfrentarnos en serio a Lyserg. -dijo Ren.
-¡No lo haré! ¡es mi amigo!
-¡Idiota! ¡¿que no ves que quiere matar a Hao y a Yoh porque es su hermano?! -le gritó Horo Horo. -¡es un traidor!
-¡No digas eso de Lyserg! -dijo Ryu furioso pero antes de que levantara su espada de madera, Reiha lo detuvo sosteniendo su mano.
-Creo que deben calmarse. Estos gritos no solucionan nada. -dijo Reiha soltando a Ryu, quien salió de la habitación. Manta se levantó siguiéndole.
-Pobre Ryu...-dijo Pilika.-...¡no debiste haber dicho aquello, hermano! -regañó a Horo Horo.
-Suficiente, muchachos...-dijo Yoh muy tranquilo pero determinado. -Debemos dejar que Manta se encargue de Ryu.
-Pero...-dijo Chocolove-...¿que hacemo' con esos XLaws, pue'? Están dispuesto' a matarnos.
-Al final, todo va a solucionarse. -dijo Yoh.-Estoy seguro que Lyserg reaccionará pronto.
-Lamento ser portador de malas noticias...-dijo Roy.
-Tranquilo. Gracias por estar pendiente de los X Laws. -dijo Yoh
-detecto una presencia muy cerca. Me vigila varias veces y sé que quiere combatir contra mí. -dijo Reiha saliendo del hotel, seguida de Roy.
-¿Estas dispuesta a aceptar? -preguntó el a su lado.
-No tengo salida. No dejaré que esto se quede así. -dijo Reiha. -Pero está ese asunto de los X Laws y me parece que me necesitarán. ¿Que me aconsejas?
-Tus razones son fuertes. Pero después de todo, tu eres la que decide.
-Pensé que estábamos en lo mismo. -dijo Reiha.
-Lo dije por tí, ya que yo iré por ella.
-Roy...pensé que...
-El tiempo de un shaman king nuevo está mas cerca. Lo percibo. Por lo tanto debemos terminar con eso, antes de enfrentarnos a Hao.
-¿Tu crees que Yoh Asakura pueda...?
-Los Grandes Espiritus determinaran eso...
De repente Reiha levanta su mano y ataja algo que iba en dirección a Roy. Abre su mano un pequeño kunai amarrado con un papel aparece en su palma. Rápidamente lo desata y lee una nota:
-Hoy a las diez en el parque. Y si te parece puedes traer a tu amiguito. Terminaremos con esto de una vez por todas.
Reiha apreta el papel y se aleja de Roy. -¡¿a donde vas?!
-Voy Por Ryoko.
-¡entonces voy contigo!
-Iremos por Ryu. -dijo Horo Horo. -No podemos dejarlo solo.
-No reuniremos aquí a la diez. -dijo Ren.
-¡Ten cuidado, hermano! -le gritó Jun a Ren, mientras el resto permanecía en el frente del hotel observando cómo Horo Horo y Ren corrían en busca de Ryu y Manta.
Continuara...
Notas de Hikaru: ¿les gusto? Espero que si. Y tambien espero seguir con mas episodios.
No se si debí contar mas de Matamune, en el manga se dice bastante y ahora toca...digamos, los sucesos que definiran el torneo. Y la batalla Reiha contra...aja...obvio que es eso. Y la de los X Laws contra...
Mejor les dejo con el suspenso.XP
Y en otro orden de ideas pero que me interesan es que...¡YA VI EL TRAILER!!!! ¡Viva el DUMBLEDORE'S ARMY!!!! si, si...¡La Orden del Fenix! Yeah!!! XDDD Genial, me encantó. Ahora quiero ver la peli...faltan ocho meses...U
anda...por favor una review, si? Gracias !!! y Mata ne!!!
