La diversión la creas tú


(Caps.604, 605 y 607)

Finalmente pudimos entrar al interior del laboratorio, pero igual todos me resultaban molestos. A veces me cuestionaba si alguno de los tripulantes Sombrero de Paja se tomaban en serio nuestra alianza. En especial su capitán, que ni aún con la advertencia de su espadachín, hizo caso. Lo primero que causó fue otro alboroto al volar como algo similar a un UFO. Y era tan "original" que hasta su técnica se nombraba así.

Cuando me separé de ellos, por fin pude tener un poco de tranquilidad: sin gritos, sin ataques sorpresas, sin idiotas y quejas. Mis tímpanos me lo agradecían.

Y a pesar que en mi camino encontré algunos debiluchos, no me supuso ningún problema. Es más; me hacían el favor de despejar mi aburrimiento al escuchar mi nodachi al devanarlos. Nada mejor que el sonido de una espada cortando para variar.