Era un callejón oscuro, no había más que una farola alumbrando el lugar y ahí estaba él, esperando, hasta que vio a un sujeto encapuchado salir de las sombras, él venía igual, así que no le importo mucho.

—Hasta que llegas, llevo aquí buen rato— recriminó Endeavor.
—Me importa una mierda, ¿tienes el dinero?
—Aquí lo tengo, ¿tienes las fotografías?
—Las tengo, dame el dinero y yo te doy las fotos.
—Muéstrame las fotos y después te doy el dinero.
—Muéstrame el dinero y después te muestro las fotos.
—Mejor dame las fotos y al mismo tiempo yo te doy el dinero.
—Hecho.

Y así, se realizó el intercambio.

Endeavor no tardó en verificar el contenido de la bolsa que se le había sido entregada, así como el usuario misterioso que logró contactar por internet verifico el contenido del maletín recién dado.

—Todo en orden, ¿dónde conseguiste estás fotos del pupilo de All Might de pequeño?
—No te interesa, ¿para qué quieres las fotografías del nerd de mierda?
—Tampoco te interesa, y más respeto, es el futuro esposo de mi hijo.
—Ajá, lo que digas. No fue un placer hacer negocios contigo.
—Tampoco lo fue para mí, muchacho engreído.