La conquista

Por Mandragorapurple

Sin notas al autor, agrego los agradecimientos luego porque estoy a punto de irme a la escuela ;D. Saludos. A ver, ya volví y ahora si hago notas al autor XDDD: emm pues... nada. Ando fail. Respecto a las inquietudes que surgieron en Lady Alice Walker esto será yullen sin duda, no desesperen que me desesperan XD. Sé que he alargado el momento que tanto esperan pero trato de hacerlo interesante, probablemente estoy fallando pues están inquietas pero ya viene, lo juro. AGRADECIMIENTOS Y RESPUESTA A LOS REVIEW ANÓNIMOS AL FINAL.

DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es de Hoshino Katsura y yo escribo sin fines de lucro.


No supo a bien que fuerza lo llevó hasta ahí. Celos, enojo, desesperación… las cosas se habían arreglado con Allen, incluso había dejado de mencionar a Kanda pero a pesar de las mejorías, no estaba tranquilo.

Allen le mencionó varias veces que quería continuar con su búsqueda del HHG y él le había insinuado que ya no importaba. Pero sabía que no estaría conforme. Lo seguía mencionando, seguía descubriendo en su mirada ciertos tintes de nostalgia. Decididamente ignoró aquellas señales. No fue sino cuando Road le confesó angustiada todos los detalles del estado de salud de Lenalee, las probables razones y la cura que proponían que comenzó a dudar si estaba haciendo bien en ignorar los deseos de su novio.

Entonces recibió una llamada que lo decidió a todo. El abuelo de Kanda buscaba a Allen para saber si visitaría sus abuelos por su aniversario de muerte.

—Buenas tardes — saludó en cuanto entró en la oficina de Cross. De inmediato tomó asiento.

El hombre lo saludó con un movimiento de cabeza, estaba parado junto a la ventana tratando de fumar sin llenar de humo el lugar.

—¿es sobre mi estúpido ahijado? — dijo más afirmando que preguntando, no lo miraba, su atención estaba en la punta del cigarrillo

—si — tuvo que decir — y el HHG —

Se hizo un silencio, Cross dio la última calada a su cigarrillo, sacó el humor por la ventana y apagó la colilla en el cenicero que tenía dentro de un cajón.

—su tratamiento falló — el otro levantó la vista — Allen se encontró con Yuu Kanda y dejó sus medicinas —

—el tratamiento no falló — tomó asiento — falló el ambiente, las precauciones y el paciente — lo miró a los ojos por primera vez en todo el rato — ¿qué tanto recuerda? —

—probablemente gran parte. Incluso se ha reunido con ese tipo para ayudarse a recordar —

Cross rió en modo ofensivo.

—¡Tanto para nada! — exclamó soltando una carcajada

—no es para reírse — probablemente el también se hubiera reído ante aquella situación pero su posición le impedía comportarse burlón.

—¿por qué no? —

—Allen la ha pasado mal, tiene nauseas, dolores de cabeza, se desmaya y a veces no quiere levantarse de la cama — bien sabía que aquellos síntomas habían desaparecido y más allá de una jaqueca momentánea el chico estaba bien

—conocía las consecuencias, es su responsabilidad si ha dejado el tratamiento — sentenció

—Debe hablar con él y convencerle de retomar el tratamiento — dijo en una orden

—¿por qué lo haría? —

—porque es el responsable de esto —

—lo que ese chico necesita no es que lo cuiden — decidió que mejor encendería otro cigarrillo — la… relación —hizo una pausa para hacer un gesto de desagrado — que tengas con él, sea cual sea, no te da derecho a exigirme nada. Sé como hago las cosas y si necesito hablarle, lo buscaré por mi cuenta —

—Lo buscará cuando tenga un tumor como Lenalee — Cross paró el encendido de su tabaco

—El conde habla demasiado para ser tan diplomático —

—Esa chica es amiga de mi hermana —

—exacto, tampoco te incumbe —

—en todo caso — se sintió descalificado y por demás molesto — ¿hará algo? Por ambos — el también deseaba un cigarro

—mantenlo alejado de su punto anulado, me darás más tiempo —

Tyki salió de su oficina con una mirada insatisfecha. No importaba, tenía poco tiempo como para desperdiciarlo tratando de convencer a su idiota ahijado de volver al HHG, de todas maneras aquello no funcionaría.

Pasó un buen rato revisando papeles, frotándose el rostro para mantenerse despierto pues desde su llegada a la cuidad no había dormido ni bien ni diario.

Se estiró en su silla y se sirvió una taza de café. Comenzaba a enojarse consigo mismo por no encontrar una solución menos radical al HHG. En su momento había sido un descubrimiento maravilloso aunque secreto pero en los casi trece años desde su creación había acumulado poco más de 200 pacientes recibiendo el tratamiento. Siete de esas vidas habían acabado antes de poder conectar sus tumores cerebrales con el uso de HHG y sobre sus hombros pesaban unas 65 vidas que habían terminado el tratamiento y podrían aparecer con cáncer en cualquier momento, 18 que habían dejado el HHG por diversas razones con impredecibles consecuencias y todos los demás pacientes sin saber lo que podría sucederles cuando terminaran los diez años de medicina continua. Debía resolverlo ya pero su única salida terminaría en lo mismo a largo plazo.

Una enfermera le avisó que su paciente había llegado. Tuvo que acomodar su escritorio y cuando estuvo listo hizo pasar a la gente.

—Dr. Cross — saludó Komui entrando con su hermana sin soltarla de la mano

—gracias por venir — dijo mostrando una insospechada educación debido a la presencia de una dama — espero estés preparada — Lenalee sonrió y asintió tratando de verse tranquila — tomen asiento por favor —

Ambos se sentaron frente a él. Mientras tanto, Cross buscó el expediente de Lenalee entre su montaña de carpetas.

Miró por un momento el último informe médico de la chica: las quimioterapias tenían un mínimo de resultados a pesar de tener casi seis meses de aplicarse.

—¿Lee te ha explicado cual es tu condición? — preguntó conociendo de antemano que Komui aguantaría decirle cosas tan graves a su niña

—no del todo, lo siento — contestó el hermano disculpándose con su hermana

—es preciso que lo sepas — Cross bebió un poco de café preparándose para hablar — tu tumor está en el hipocampo y sería casi imposible operarlo sin dañar otros lugares, especialmente de tu memoria —

Lenalee asintió comprendiendo.

—La solución que ofrezco, según los resultados de las pruebas, es volverte a someter a otro tratamiento de HHG con las condiciones del primero que te aplicamos. La razón de que tengas el tumor es que tus células cerebrales se acostumbraron a recibir el HHG, dejar de administrarlo provocó un cambio en su estructura y por lo tanto resultó en la formación del tumor. Aplicar de nuevo el HHG directamente a tu hipocampo resolvería el problema, sin embargo debemos ponerlo en un punto y eso significaría borrar un recuerdo específico —

—pero ya no recuerdo lo que pasó… — hizo una pausa, Cross la miraba paciente — tendrían que borrar otra cosa ¿no es así? — Cross respondió con un simple "si"

—seguimos buscando otras opciones pero no sabemos cuanto tiempo podría tomar. La decisión esta en sus manos. Si volviesen a aceptar el HHG tendrías que tomar el tratamiento por otros diez años y acatar las precauciones necesarias — explicó Cross — tendrías más tiempo y a nosotros también nos lo darías. Es tu decisión —


El estudio estaba lleno de chicas, gritaban, coreaban porras y extendían pancartas cada vez que una cámara las captaba. Todas esperaban un solo momento que podía adivinarse al leer las mantas que declaraban su amor por Allen Walker.

Parado en medio del escenario y vestido muy a la moda, se encontraba el anfitrión del programa "Confidencias" y cuando la voz del presentador anunció que volvían del corte hizo reverencias agradeciendo la presencia del club de fans de Allen Walker.

—¡Gracias, gracias! Y como se los había prometido (porque saben que yo nunca fallo por más tiempo que se resistan los famosos) ¡ALLEN WALKER! — su grito fue sofocado por unos mucho más poderosos provenientes de las fanáticas.

Un chico castaño entró al estudio sonriendo al público y saludando. De inmediato Jerry fue a su encuentro, le abrazó y besó ambas mejillas dejándolo un poco desconcertado por aquel recibimiento tan cariñoso.

—Bienvenido corazón — saludó y lo hizo sentar en una butaca mullida y moderna mientras él tomaba su lugar en otra que combinaba con la de Allen

—Gracias por la invitación — dijo inclinando la cabeza con respeto

—¡ya era tiempo que la aceptaras! Sé que este programa pone de nervios a todos pero ¡te me resististe mucho! — dijo a modo de regaño

—estuvimos muy ocupados con el nuevo video — sonrió provocando gritos

—¡ya lo veo! Pero cuéntanos ¿a que se debe ese cambio de look? —

—pues — rió un poco apenado y rascó su cabeza — lo propusieron para el video, al principio quisieron ponerme una peluca, como hicieron con Alma pero no tuve problema en teñirlo —

—¡Déjame decir que te ves guapísimo! — dijo Jerry abanicándose — es tu color natural ¿cierto? — Allen asintió. Por ahora todo parecía marchar bien, no disfrutaba hablando de él mismo pero el programa trataba de eso, trágicamente — ¿y que opina tu novia de esto? — y sin esperarlo, el conductor había llegado al punto endemoniado

—¿eh? — fue lo único que pudo decir pues aquella pregunta lo había agarrado en curva

—vamos cariño, a todos nos tienes con la duda de saber si tienes una relación y con quien —

—emm… si tengo una relación —

—awwww ¡estás rompiendo muchos corazones! — Jerry puso la mano sobre su pecho — estamos en confianza ¿quién es la afortunada? —

—no puedo decirlo — rió nervioso

—¡hermosor! ¡Te haz sonrojado! — el comentario únicamente contribuyó a ponerlo más rojo y más nervioso — los rumores dicen que se trata de la hermana de Tyki Mikk o de una amiga suya —

—te equivocas. Quisiera pedirles que no las vinculen más, son buenas amigas simplemente, unas chicas increíbles. Definitivamente mi relación no las implica —

—todo un caballero. Entonces detén las especulaciones y revélanos la identidad de la chica misteriosa —

—lo lamento, me ha pedido que sea discreto — contestó con una seriedad impactante

—¡es verdaderamente afortunada! Tener a un joven tan respetuoso que la cuida ¡qué envidia! — dijo algo decepcionado por no conseguir que cediera pero maravillado al ver la resistencia de Allen

—aunque seguramente podrás contarnos otros detalles — lo miró picarón — ¿desde cuando están saliendo? —

—desde enero — dijo recuperando la sonrisa. No tuvo problema en contestar, preferible esas preguntas a la anterior

—Allen, estás rodeado de chicas hermosas, la misma Alma es una exquisitez — volteó hacía las cámaras — vean el nuevo video, ¡esa chica parece una muñeca de porcelana! — regresó con Allen — dime, ¿tu novia se pone celosa? —

—no, no es así. No le doy motivos —

Pensó en Tyki. En toda la entrevista esa era su primera mentira. Su novio era celoso, muy celoso y por supuesto, aunque no quería darle motivos, él los encontraba.

Después de aquella inquisición, se animó a tocar el piano interpretando una canción que acababa de componer y una segunda vez interpretando un cover corto de la canción favorita de Jerry, cosa que por supuesto lo complació.

Luego de unas preguntas más, pusieron el video nuevo que estaba ambientado en la época victoriana y por lo tanto contaba con un Allen castaño tocando el piano con ropa de la época e incluso sombrero de copa y a una Alma con peluca negra larga y rizada luciendo un vestido elaborado.

—¡Kanda! ¡MI VIDEO! — gritó como si la vida le fuera en ello. Daisya y Marie se cubrieron los oídos sin dejar de ver la TV

—¡NO ME GRITES MOCOSA! — contestó a través de la puerta de su habitación

—anda, ven a mirarlo — dijo en un ruego. No recibió respuesta.

—Te ves hermosa — dijo Daisya sorprendido pues no se imaginaba que aquella niña de cabello tusado y teñido con mechas violetas se viera así con la ropa y peinado adecuados — deberías dejar de hacerte tanta porquería en la cabeza — dijo riendo ante la cara molesta de Alma.

Marie la felicitó y Daisya siguió con su labor de convencimiento para que se dejara ver más guapa.

Kanda trataba de resistir los grititos de la niña, esos que comenzaron desde la maldita entrevista. Se preguntaba porque mierda estaba ahí, ¿qué no debería ser entrevistada también? La mierda le caía del cielo y no tenía manera de cubrirse.

Cuando menos pudieron bajarle el volumen a la jodida televisión. No quería escuchar al moyashi hablando de su vida amorosa. Ni hoy ni nunca.

Moyashi mentiroso.

Moyashi estúpido.

Puso el libro que leía sobre su rostro y subió un poco el volumen a sus audífonos.

Tenía tantas ganas de reclamarle, sin embargo no había razón. ¿qué reclamaría? ¿que había olvidado que estaba enamorado de él? De eso ya no quedaba nada.

Recordó aquella vez que lo supo: estaba impresionado y trató con incredulidad su descubrimiento. Probablemente se alegraba de haberlo olvidado pues no parecía interesado.

Aquella vez, en el autobús… fue la conversación más descarada que tuvieron respecto a su antigua relación y también la más contundente respecto al futuro de esta: a Allen ya no le interesaba y por más que se esforzara (cosa que no estaba en sus planes) no volverían a tener otra oportunidad.

Cuando se encontraban por el trato que habían hecho jamás preguntaba sobre ese tema… en ese momento comenzaba su "noviazgo" (já) con el modelo hijo de puta. Todo recuerdo de amores pasados, especialmente uno que no se logró y fue borrado, estorbaban. Contaba con la gran ventaja de seleccionar sus memorias ¿por qué se arriesgaría a meter de nuevo en su cerebro aquello que le hizo sufrir? Sobre todo a él, que se encargó de acrecentar su tristeza.

Mejor mantenerse alejado. Así no volvería a dañarlo.

No tenía derecho a sentirse ofendido porque Allen lo hubiese borrado, o Mana o quien fuere, era mejor así, a pesar de que sus sentimientos hubiesen cambiado a lo largo de los años, era tarde. Y cualquiera que le recriminara por no tratar de recuperar a su amigo podría meterse un calcetín en la boca y entender que era imposible. Allen estaba con el otro tipo y él no debía mantenerse al margen.

Muy a su pesar, no podía alejarse tanto como quisiera. Alma, su abuelo, todo el entorno se lo impedía. Sería necesario aislarse en una cueva para no volver a saber del moyashi porque a donde quiera que mirara; el imbécil estaba ahí.

Hacía lo que podía, pero no podía mucho. No mientras le causara rabia.

Si hubiese sido menos estúpido…

Probablemente lo hubiera arruinado de cualquier forma. Tal vez debería hacerse la lobotomía como el moyashi, todos sus problemas desaparecerían. Rió con amargura.

A la mañana siguiente fue con Link a contarle su "nueva idea", cosa que no le causó ninguna gracia al rubio.

—por supuesto, el título no importa, eso no te hace ni fotógrafo ni pintor — respondió después de un prolongado silencio que no fue incómodo por extraño que pareciera

—viajaré, eso me dará experiencia. Si vuelvo ¿podré seguir trabajando aquí? — Link levantó la mirada y dejó de limpiar su cámara

—puedes, pero no te dejaré — Kanda torció la boca, se había preparado para esa respuesta — es una irresponsabilidad que quieras dejar la universidad cuando estás a un paso de terminar —

—el título no vale —

—te falta un año. Por bueno que seas no puedes fiarte de tus habilidades. Seguro tienes una estúpida razón para irte, que yo sepa no tienes dinero para darle vueltas al mundo — era de esperarse viniendo de un tipo tan metódico

—no puedo quedarme más — se miraron.

Link jamás se metía en los asuntos personales de sus empleados, menos aun de un alumno que trabajaba para él pero le inquietaba esa decisión que parecía surgir de algún arranque.

—¿tienes algún problema en casa? —

—no —

—termina la carrera —

—he dicho que me iré —

Volvió el silencio. En su cabeza resonaba su determinación.

No huía.

Link se levanto y fue hacia él con una mirada que manifestaba su nada complacida opinión.

—pide baja temporal — golpeó la mesa con el puño — acomoda tus ideas, resuelve tus problemas sean cuales sean y vuelve a ser el mismo idiota de antes — ordenó

—no creo que tome tan poco tiempo —

—no hay razón que valga para desperdiciar el camino que tienes recorrido de esta manera — Kanda lo miró de reojo — hoy te sientes sin opción pero mañana te arrepentirás —

Se levantó y se puso la mochila al hombro. Link lo observaba.

—fue un placer trabajar con usted — dijo tratando de poner todo su agradecimiento en esas palabras, claro, no sin sentirse un bobo

—igualmente —

Salió del lugar.


La primavera vio su fin entre la acostumbrada alegría escolar, los festivales musicales de la estación donde Allen y Alma hicieron aparición, las nuevas colecciones de Black Order que habían incluido en sus filas a Road, un tratamiento más intenso para Lenalee y ninguna alteración personal.

Allen no mencionó el HHG en mucho tiempo gracias al buen trabajo que Tyki y Lavi hacían como novio y manager, cada uno con su propósito: intencional y laboral respectivamente.

La decisión de Kanda se mantuvo dentro de él sin señal o deseo de exteriorizarse por precaución ante cualquiera que quisiera disuadirle.

Siguió rechazando a Alma como antes, siguió asistiendo a la escuela. Tal como dijo Link, no tenía dinero de sobra pero aquello no le incumbía, jamás le explicaba nada por tanto era factible que creyera la verdad que le había pintado, un viaje por el mundo para abrir su panorama. A Alma o más bien a sus compañeros les dijo que iría de intercambio: Daisya pidió su habitación, Marie le deseo suerte y Alma se desgarró la ropa pidiéndole que no se fuera o que la llevara con él. Todas las mentiras se fueron tejiendo solas y sólo tuvo que hablar con tres personas. Era mejor así, no quería ser encontrado.

—¿qué le sucede? — Allen miraba a Alma. Estaba tirada en su sofá, encogida y con los audífonos puestos. Dejó la bolsa del super sobre la barra y Lavi lo siguió para hablar sin molestar a la niña.

—en cuanto le abrí echó a llorar. Lo poco que pude entender es que Yuu se va del país — dijo ayudando a acomodar las verduras en el refrigerador

—¿se va? — Allen paró y miró a Alma —¿a dónde?—

—de intercambio o algo así. Con sus lagrimones y mocos no pude comprender. Si quieres saber detalles pregúntale — Lavi suspiró

Comenzaron a cocinar y cuando el olor del puré de papa llegó hasta la sala, la chica se levantó y se sentó en la barra. Allen le sirvió un plató y ella comió el enorme bistec de tal forma que pareciera se le fuese a escapar. Ambos la miraron sorprendidos, cualquiera pensaría que en las condiciones en que estaba no probaría bocado pero afortunadamente Alma no pedía el apetito ni enferma ni triste.

—Allen… — preguntó picando lo que quedaba en su plato, él levantó la vista — haz algo, no dejes que se vaya — pidió con la mirada clavada en su bocado

—no te preocupes — le sonrió — volverá, sólo es un intercambio — bebió

—¿y si no vuelve? — Lavi no pudo evitar abrazar a la chica. Había puesto una cara de inocencia y tragedia que merecía todo su amor.

—volverá — repitió frotando su cabeza

—¿irás a despedirte? —

Allen levantó una ceja.

—a él le gustaría — la niña seguía dejándose abrazar por Lavi pero este le estaba dirigiendo una mirada exigente de respuesta a Allen

—no lo creo — pronunció sin perder su gesto consecuente

Alma hizo un puchero y comenzó a llorar como si hubiese soportado ese torrente de lágrimas durante la comida.

Kanda preparaba las maletas. Sin duda nadie lo acompañaría al aeropuerto. No era de despedidas y al parecer todos captaban esa idea menos Alma. Esa mañana, había faltado a la escuela para pasarla con él. No fue hasta que sus padres la llamaron para reprenderla (enterados a su vez de las múltiples faltas de Alma a clases gracias a una llamada de la escuela), incluso fueron por ella y la arrastraron dentro del auto en medio de un drama incomparable.

Daisya y Marie saldría de clases en un momento, seguramente harían el tonto por ahí para no pasar por la incomodidad de verle irse sin poder darle sus buenos deseos sin sonar cursis.

Tomó sus cosas y las puso junto a la puerta. En ese momento sonó el timbre.

—moyashi… —

—Allen — corrigió

—¿viniste a pedirme que no me vaya? — dijo burlón

Allen seguía en el umbral pero podía ver claramente las maletas del otro.

—todo lo contrario. Te deseo suerte — dijo sin esperanzas ni ganas de que le invitara a pasar

Kanda emitió un gruñido de incredulidad.

—toma — sacó un sobre de su bolsillo — es el pago por tu ayuda. Te hará falta —

—quédatelo —

—jamás volviste a cobrarme, es lo justo —

—no me jodas moyashi —

—acéptalo, por favor — agregó seguro que ni las invitaciones más educadas surtirían efecto ante el orgullo del japonés.

Él dijo un "che" y tomó sus maletas saliendo con ellas. Allen dio unos pasos hacía atrás.

—¿qué quieres entonces? — dijo molesto — jamás pusiste precio, considero que es más que suficiente —

—no lo es —

Lo miró. Cerró la puerta del apartamento

—te libero de la deuda — mantuvo las llaves en su mano, tendría que dejarlas en el buzón para que las recogieran más tarde

—qué generoso — Allen caminó hacia él — pero he venido a pagarte y eso haré —extendió de nuevo el sobre

Kanda lo miró sin duda en no aceptarlo, sus ojos tenían una seguridad desesperante y Allen sólo quería que aceptara. Tyki se molestaría si sabía que estaba ahí, sin embargo al estar dispuesto a poner todo de su parte para que su relación funcionara debía terminar con sus pendientes, hacer algo por su novio y si tanto le molestaba Kanda, bien podía alejarse definitivamente. Su examigo no podía quejarse: finalmente pensaba dejarlo en paz, haría lo que tanto le había pedido.

—¿de verdad quieres pagarme? —

—si —

En cuanto asintió, las manos de Kanda le tomaron del cuello de la camiseta y fue pegado contra la pared produciendo un sonido seco.

—suéltame — ordenó con fuerza pero el otro lo miraba enojado con la respiración entrecortada

Quería cobrarse, pero sería como los otros besos que había tomado del moyashi. Robados. Otro beso en el que sólo participaba él y sus sentimientos.

El moyashi era de alguien más. No tocaría esos labios que eran de otra persona.

Lo soltó, tomó sus maletas y bajo sin mirar atrás.


REVIEWS ANÓNIMOS

nee-chan: continuaré, hasta el final, aunque pierda mas manos, escribiría con los pies XDD

ginnysak: gracias por tu comentario. Si, Tyki tiene suerte ^^ pero cuando das amor recibes amor XDDD

Sallame-chan: por favor! se paciente! XDDD

GRACIAS A :kaoryciel94, lirio-chan, Zakury Minashiro y Lady Alice Walker. Son un amor! Nos leemos luego.

Atte: Mandra