Hola! ¿Me habéis echado de menos? Gracias por las reviews, que me encanta leer y lo siento por adelantado.


Nunca me han gustado las bodas. Más que nada porque pensaba que no servían para nada. Eso de atarte a una persona por el resto de tu vida, no iba conmigo. Sin embargo, ayudar a Kenzi con los preparativos me ha quitado mucho más las ganas. Esta chica se pone histérica por cualquier detalle. En el fondo la entiendo, yo también soy muy perfeccionista y Tamsin no para de decirme que es normal porque quiere que todo salga perfecto ya que solo va a tener una. Aún así, Bo se está poniendo más de los nervios que yo. Ella quiere llevar un vestido azul y Kenzi se lo ha prohibido porque de ese color serán los de las damas de honor. Eso me divierte. Al final no sé cuál han elegido. Lo veré el día de la boda. Dos días solo…

Lo que más me preocupa es que no he visto a mi madre biológica más y tampoco el señor peligroso que dice ser mi padre ha dado señales de vida. De todas formas, disfruto de su ausencia. Tamsin y yo estamos tan bien que no me quiero preocupar por eso.

- Lena, vuelve a la tierra y ayúdame con los invitados –exclama Kenzi –No sé cómo os voy a sentar para que tú y Tamsin quedéis juntas.

- A ver, déjame –le echo un vistazo al esquema –Si me pones al lado de Lauren todo encaja.

- ¿Y dónde meto a Dyson?

- Al lado de Hale. ¿Ves? Dyson, Hale, tú, Bo, Lauren, yo y Tamsin. Tranquila, yo cuido de la Valquiria.

- Lo que me preocupa es que cuides de ella más de la cuenta y no lleguéis a casa –Kenzi me mira como sabiendo que lo iba a hacer –Nada de…toqueteos indecentes en mi boda. ¿Entendido, rubia?

- Entendidísimo, morena.

- ¡Eso va por ti también, Súcubo! –le grita.

- ¡A sus órdenes, jefa! –Bo aparece por detrás y la abraza –Prometo que no tocaré indecentemente a la Valquiria.

- ¡Bo!

Kenzi se levanta y la Súcubo huye de ella escaleras arriba. Se detiene al pie de las mismas y vuelve a gritarle:

- Como te pille, te vas a enterar.

- ¡Era broma! –exclama ella desde arriba.

Por fin, Tamsin y Lauren se han llevado a Kenzi a recoger el vestido mientras Bo y yo nos hemos sentado a descansar un rato.

- No es así, lo prometo –dice la Súcubo –Es solo que la boda la pone muy nerviosa.

- Tranquila, Tamsin me lo ha repetido hasta que me lo he creído.

Hemos estado hablando un rato más de lo buena que es Kenzi hasta que Bo se ha quedado dormida. Yo sigo viendo la televisión con sus pies en mi regazo. Se le nota mucho cuando está agotada, así que intento no moverme mucho para no despertarla. Sin embargo, Kenzi llega gritando como una loca porque odia el vestido y quiere otro que no está disponible.

- ¡Eh! Relájate que Bo está durmiendo –pongo sus pies en el sofá con cuidado y me dirijo hacia Kenzi –¿Qué te pasa?

- Odio el vestido.

- Quiere uno como esa revista que ha visto pero está en Paris –explica Lauren –Está loca.

- No lo está, está de boda –niego con la cabeza y la cojo de la mano –Vamos, Kenzi.

Dos segundos después, estamos frente a la Torre Eiffel. La cara de asombro de Kenzi lo dice todo.

- ¿Pero qué…?

- Tranquila, cosas de Faes. A ver, ¿dónde está ese vestido?

- No sé, toma.

Ni me había dado cuenta de que se había traído la revista con nosotras. La miro y, por suerte, tiene los datos de la tienda. Hace mucho tiempo que no he pisado Paris, así que me dirijo a la primera persona que pasa y le pregunto por ella en un correcto francés.

- ¿Hablas francés? –duda Kenzi cuando vuelvo junto a ella.

- Hablo todos los idiomas. Vamos, es por ahí.

- No se lo digas a Bo. Le gustan los acentos y te devoraría.

- Descuida, no se lo diré.

Tras habérselo probado y asegurarnos que le quedaba perfecto, hemos vuelto a casa con el dichoso vestido y Lauren y Tamsin se han quedado sin palabras.

- Un problema menos –comento sentándome en una silla.

Me quedo mirando a Bo. Sigue durmiendo como si nada. Mejor para ella. Aviso a las chicas de que me voy a echar un rato en la cama y subo las escaleras. Tamsin la ha hecho tan bien que me da pena deshacerla. Me tumbo sobre ella y oigo unos pasos subiendo. Es ella.

- Puedes meterte dentro ¿sabes? –sonríe.

- Me da cosa con lo bien que la has hecho.

- No está tan bien hecha. Da igual. Gracias por lo del vestido.

La Valquiria se deja caer despacio a mi lado. Me pongo de costado para mirarla a los ojos.

- No tiene importancia –digo.

- Ha sido todo un detalle y te prometo que te lo recompensaré.

- En serio, no hace falta.

- Cállate.

Tamsin me besa y termina mordiéndome el labio inferior y tirando de él.

- Me callo.

- Sigues hablando –vuelve a hacerlo –Bueno, voy a ver si me necesitan.

- ¡Oye!

Ella sonríe con malicia y continúa desapareciendo de mi vista.

No sé cuánto tiempo he dormido pero al bajar, veo la luz de la luna entrar por la ventana. Kenzi y Tamsin duermen el sofá pero Bo no está. Agudizó un poco el oído y la escucho en su habitación con mi hermana. Dejo de escuchar en seguida.

Me siento en la silla y espero a que todas se despierten pero están profundamente dormidas y me aburro. Salgo por la puerta sin hacer ruido y me voy al Dal. No está muy lleno, así que me pongo a jugar al billar.

- Hola, Lena, ¿tomándote un descansito de los preparativos? –Trick me sonríe.

- Eso mismo, he aprovechado que todas se han quedado dormidas.

- ¿Quieres tomar algo?

- Un zumo de bayas de los tuyos.

- ¿De los de las ninfas?

- Esos mismos –asiento.

Al poco, el Rey Sangriento vuelve con un vaso de tantos colores que parecía haber metido un arco iris allí dentro. Le doy las gracias y sigo jugando. Él se apunta y golpea una de las bolas.

- Tu madre se pasó por aquí –comenta al rato.

- ¿Qué quería? –no le doy mucha importancia.

- Saber si tu padre ha venido ya.

- Todavía lo estoy esperando. En realidad, prefiero que se quede con sus muertos y sus cosas.

- Todos queremos eso. De momento se está cumpliendo.

- No creo ni que se haya alterado porque he vuelto. Freya se lo ha inventado seguro.

Después de dejar ganar a Trick, volví a casa y me las encontré durmiendo. Me he subido a la habitación de Tamsin y Kenzi a dormir. Unas horas después, la Valquiria sube y se mete en la cama.

Me despierto antes que ella y bajo a prepararles un desayuno pero Lauren ya está haciendo tortitas.

- ¿Me ayudas? –susurra mirando hacia el sofá.

- Claro.

Kenzi tiene el sueño tan profundo que podría pasarle una estampida de Lobos por encima y seguiría durmiendo. Me sorprende.

Lauren y yo terminamos justo cuando Bo baja las escaleras seguida por Tamsin. La Valquiria se apoya en mi hombro y se frota los ojos.

- Tengo sueño –dice –¿Por qué cuando me despierto, nunca estás?

- Porque me duermo antes que tú y me despierto antes –sonrío –¿Por qué no vuelves a la cama?

- Quiero tortitas.

Me encanta. Parece una niña pequeña recién levantada y es demasiado adorable. Lauren se ríe, seguro que ha pensado lo mismo que yo. Pongo un par de tortitas en un plato y se lo dejo sobre la mesa. Ella empieza a comer mientras Bo se sienta sobre Kenzi y le grita que se despierte.

- Déjame en paz.

- Vamos, Kenzi, a desayunar. Lauren y Lena han hecho tortitas.

- ¿Tortitas? –levanta la cabeza como los suricatos.

Todas nos reímos y ella tira a Bo del sofá y viene corriendo a por las tortitas.

Ese último día antes de la boda fue el más duro. Bo tuvo que llenar el depósito del coche dos veces, Lauren dejó de sentir el paladar probando tanta comida, Tamsin casi se muere de su alergia a las flores y Kenzi me dejo marcados los dedos en el brazo de tanto tirar de mí.

Al final del día, de tan agotadas como estábamos, nos dejamos caer en el salón y allí nos dormimos. Me he despertado tirada en el suelo, sobre las rodillas de Tamsin, con un dolor de cuello horrible. Miro hacia el reloj de la pared y pestañeo un poco hasta que se me aclara la vista.

- ¡Son las tres! –grito para despertarlas.

- ¡No! ¡Voy a llegar tarde a la peluquería!

Kenzi se levanta a toda prisa y sube las escaleras como un rayo. Si no fuese porque la conozco, diría que es un Fae corredor. Vaya velocidad. Bo se levanta mucho más lenta y la sigue.

- Al menos nosotras no tenemos que acompañarla –sonríe Lauren ocupando todo el sofá –Llamadme más tarde.

- Y a mí.

Tamsin se acurruca en uno de los sillones y cierra los ojos. ¿Me acaban de dejar encargada de despertarlas? Vaya dos. En fin… Observo como Kenzi y Bo salen a toda prisa de la casa mientras bostezo.

Me he sentado un rato sobre la mesa de la cocina, intentando ver otro lugar. La iglesia ha quedado bastante bonita. No me gustan demasiado las flores pero esas tienen colores muy llamativos.

Ha llegado la hora. Llevo como hora y media esperando a que Lauren, Tamsin y Bo bajen con Kenzi. Me he duchado, vestido, peinado y todo antes que ellas. Al fin oigo como bajan. Bo va primero. Su vestido es rojo de un solo tirante con el pecho decorado de flores en relieve del mismo color. Está impresionante.

- Damas y…Soul Keeper, aquí viene la novia –presenta.

- Bo, ya he visto el vestido –me río.

- Shh, es su día especial.

Kenzi baja como una princesa con el precioso vestido de Paris y posa frente a mí. Aplaudo sonriente y ella me devuelve la sonrisa.

- Ahora la parte que más os interesa –comenta –Las damas de honor. No sé cómo habéis aguantado sin verlas. Están…

- Alucinantes –Bo abre mucho la boca.

Ni siquiera me he dado cuenta de que Tamsin y mi hermana habían bajado detrás de ella. Alucinante es poco. El vestido es azul, como los ojos de la Súcubo cuando succiona chi. Llega hasta la rodilla pero es increíblemente elegante. Lo mejor es que, a Tamsin, uno de los finos tirantes se le resbala por su suave piel.

- Tengo hambre –comenta la Súcubo totalmente embobada.

- No mires a mi hermana como si fuera comida –la regaño sin dejar de mirar a Tamsin.

- Habló –exclama Kenzi –Están muy sexys, sí, lo sabemos. Ahora vayámonos o llegaremos tarde.

La ceremonia se me está haciendo eterna. En serio, este sacerdote está hablando más de lo normal. A lo mejor es una cosa Fae. Nunca he estado en ninguna boda pero tengo la impresión que no será la última.

- Bueno, ¿alguien tiene algo que objetar? –pregunta el sacerdote.

- Yo.


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