LA LLEGADA DE JILL
A la mañana siguiente, Lucrecia al despertar mira la fresca mañana a través de la ventana, mira hacia su compañero de cuarto y le da un tierno beso sobre el pico. Esta al ver que ni esa acción lo despierta se levanta de la cama y sale afuera de su cuarto a caminar un poco. Al rondar por los pasillos no muy lejos de su cuarto ve a un animal que jamás creyó volver a ver… hasta ahora.
-nos alaga mucho tenerla de nuevo como visita sub-teniente Elizabeth.
-gracias, a mí también me alegra estar de regreso.- habla Jill en su nueva identidad.
-si me acompaña le mostrare su cuarto.- la llama caminando.
-gracias.- agradece seguido de caminar atrás de Amalinali.
Lucrecia trago saliva en seco al mismo momento en que vio a Jill retirarse.
-¿sub-teniente Elizabeth?… ¿Qué estará tramando espiráculo ahora?.- se pregunta así misma temerosa, da media vuelta y regresa hacia el pasillo donde están las habitaciones. Camina directo hacia la de Isaac y abre la puerta si tocar.- Isaac, Jill está aquí.- le habla a la nutria macho aun viéndolo dormir. Se acerca a esta y lo despierta de un almohadazo.
-¿qué?, ¿qué pasa?.- pregunta impactado por la forma en la cual fue despertado.
-silencio, baja la voz, ¿acaso quieres despertar a Skipper?.- lo regaña en susurros.
-perdón, pero me despertaste bien feo… me asustaste.
-pues no despertabas y no encontraba otra forma de despertarte.
-bueno ya estoy despierto.- se queja sobando su cabeza.
-Jill está aquí.- le repite.
-¿qué?, ¿cómo que Jill está aquí?, ¿por qué tendría que estar aquí?
-no lo sé, pero está aquí, de seguro espiráculo la mando para algo.
-o llego por la llamada que le hice anoche.
-¿qué dices?
-ayer en la noche la contacte para…
-¡no!, ¡para que la contactas!.-
-por qué es nuestro trabajo, contactarla y decirle cómo vamos en la misión, tu ya ni siquiera la has contactado desde hace semanas y eso que para ti era importante tu misión como espía.- Lucrecia ante eso se sienta en la cama de un sentón con la mirada perdida.
-tienes razón, es solo que me he estado olvidando de todo por lo que he tenido que pasar últimamente.
-no te preocupes Lucrecia, ya verás que pronto estarás bien.- la anima tomándola de una aleta.- por lo pronto yo hablare con Jill y te informare mas tarde.
-gracias Isaac.- agradece sin voltear a verlo.
-oye.- la llama, esta voltea a verlo seguido de recibir un almohadazo en la cara por parte de este.
-¡ho! Ya verás.- se queja tomando otra almohada y acercándose a él para comenzar una pelea de almohadas, la verdad hacía tiempo que ya no se divertían así, Isaac se recostó de nuevo y se tapa por completo con las cobijas, Lucrecia llega hasta él descubriéndolo y comienza a darle de almohadazos sin percibirse que poco a poco comenzaba a meterse adentro de las cobijas y acostándose al lado de el por seguir en pie el juego.
-Isaac, ¿has visto a Lucre…- el pingüino de cabeza plana deja de hablar al ver su respuesta delante de él. Por otro lado Lucrecia al ver a Skipper se levanta de la cama de Isaac y lo mira algo apenada.- olvídalo.- responde saliendo del cuarto de la nutria macho.
-Skipper, espera.- lo llama corriendo detrás de él.- Skipper por favor.- lo llama por última vez tomándolo del brazo.
-¿qué?.- pregunta molesto.
-no es lo que parece, se que estas molesto por…
-¡no!, yo no estoy molesto únicamente al verte en el cuarto de Isaac y encima de su cama.
-quiero decirte que esto es un malentendido, estábamos en una pelea de almohadas y…
-claro, yo entiendo la típica pelea de almohadas, podría pasarle a cualquiera, como a mí, hago una pelea de almohadas con Amalinali y estoy en su cuarto.
-no, no es lo mismo y por favor no me menciones a esa pingüina, por que no es lo mismo lo tuyo con lo mío, por qué Amalinali te coquetea y a mi Isaac no.
-claro que si.- responde molesto.
-claro que…- Lucrecia deja de hablar al ver a Skipper darse media vuelta y cruzándose de brazos, haciendo que esta se extrañe ante tal acción, pues ya conociéndolo bien, se esperaba alguna otra palabra para seguir con la discusión, pero fue todo lo contrario al verlo darle la espalda y encerrándose en sí mismo.- bueno ya dejemos de pelear… ¿me perdonas?.- Skipper al oír eso da media vuelta mirándolo sorprendido.
-sí, está bien, te perdono.- responde tomando su aleta y la besa.- pero que no se vuelva a repetir.- pide.
-si te lo prometo.- responde sonriendo, Skipper la abraza por los costados y la besa. Lucrecia se deja llevar por ese beso y lo toma por el cuello sin saber que Jill la observaba escondida por detrás de un muro.
-maldita espía, así que es por eso que ya no nos has contactado he… es mejor si comienzas a olvidarte de Skipper, por qué ahora a mi me toca convertirme en su esposa para acabar lo que tu apenas estas comenzando.- dice la pingüina así misma mirando la escena con rabia. Hasta que ambos se separan y sonríen, se abrazan y caminan hacia su cuarto, Jill al ver esto camina alejándose del lugar.
Mientras que en el salón militar, se encontraba el comandante tomando una taza de café, hasta que llega Amalinali.
-señor, lamento interrumpir, pero solo vine para informarle que la sub-teniente Elizabeth ha regresado.
-¿ya regreso?, ¿por qué no me lo informaste de inmediato?.- le pregunta molesto.
-lo siento señor, pero apenas llego hoy en la mañana.- le informa algo apenada.
-… gracias por la información.- agradece seguido de mirarla retirarse.
Jill al llegar a su cuarto saca de su maleta su woki toki, lo enciende y trata de buscar su contacto.
-espiráculo.- habla a través de él.
-¿ya estás en el barco?.- le habla el delfín.
-sí, ya estoy en él y ¿adivina a quien vi muy cariñosa con Skipper?... a Lucrecia.
-esa espía ya no nos sirve de nada, se ha enamorado de él y ya no la creo capas de lastimarlo.
-mi plan es enamorarlo en el punto en que este deje a Lucrecia para ahora irse conmigo, nos casaremos y tenga por seguro que yo acabare esta misión.
-me encanta tu plan, ahora todo depende de ti.- responde sacándole a la pingüina una sonrisa maléfica. El coronel camina directo hacia el cuarto de Skipper, toca a su puerta y logra ser atendido.
-coronel, que alegría verlo de nuevo.- habla el capitán con una sonrisa.
-gracias, solo vine para avisarle que la sub-teniente Elizabeth está de regreso.
-¿la sub-teniente Elizabeth?.-pregunta emocionado.- siempre he escuchado de ella pero no he tenido aun el gusto de conocerla.
-pues ahora ya la conocerá.- habla mirando desde la puerta a Lucrecia sentada en la cama con una sonrisa existente.- nos gustaría que nos acompañara en una cena para darle la bienvenida.
-claro que si, puede contar conmigo y con mi esposa para estar presentes en la bienveni…
-no.- lo interrumpe el comandante.- en esta cena no quisiera que… su esposa estuviera presente.- habla mirando a Lucrecia despreciablemente, Skipper ante esto se sorprende por su petición y lo mira sorprendido y dudoso.
-¿puedo saber por qué no quiere que mi esposa este presente?
-después de la última comida que tuvimos para tener el gusto de conocerla, me he dado cuenta que todo lo que dice el capitán Emmanuel sobre de ella es verdad y sinceramente no queremos darle una mala impresión a la sub-teniente por su esposa.
-pero Lucrecia…
-por favor no me contradiga.- lo regaña seguido de darle la espalda comenzando a alejarse. Skipper cierra la puerta y mira a Lucrecia tristemente.
-las mala palabras de Emmanuel me han dejado mal delante de todos.- habla con un hilo de voz y agachando la mirada.
-no Lucrecia.- le habla caminando hacia ella tomándola de la cabeza para alzar su mirada.- no voy a permitir que nadie te trate mal aquí.- responde seguido de abrazarla.
Isaac al salir de su cuarto es tomado por el brazo y aquel individuo que lo toma, lo lleva a un lugar un poco lejano para poder hablar completamente en privado con él.
-¿qué le pasa…- la nutria macho deja de hablar al impresionarse por la persona que lo tomo.
-¡cállate!, ¿cómo has estado en la misión?.- le pregunta Jill impacientemente.
-bien, todo está muy bien.
-quiero que seas sincero conmigo… ¿Lucrecia se ha enamorado por completo de Skipper verdad?
-no, bueno ella… sí, creo que se está enamorando de el poco a poco.- responde sintiéndose mal consigo mismo por delatar a su amiga.
-lo sabia…
-sub-teniente Elizabeth.- la llama Amalinali a lo lejos.
-hola.- contesta Jill entrando en su personaje.
-solo vengo a avisarle que esta noche, habrá una cena especial para usted por su llegada en el comedor central del barco.- informa mirándola sonrientemente.
-gracias, estaré allí presente.- agradece seguido de mirarla retirarse.- vete y continua con tu misión.- le ordena a la nutria macho seguido de quedarse sola en el pasillo.
Al caer la noche todo se cumplió tal como lo planeado, de nuevo se reunieron todos los pingüinos del barco para celebrar la llegada de la "sub-teniente Elizabeth". Jill, Emmanuel e Isaac estaban presentes en el lugar, todos estaban sentados en la mesa, hasta que logran escuchar cómo se abre la puerta, entrando Skipper seguido de Lucrecia, los pingüinos al verla se impresionan seguido de mirar como el comandante se levanta de su silla mirándola como una intrusa.
Adolfo: haa, ves como si me ama *.*
Yo: :/ aja, si claro, ahora quiere que la convierta en tu esposa.
Adolfo: ¿podrías hacer eso? :DDD
Yo: O.e no, claro que no :P amenos que ella acepte
Adolfo: Pinguinos2000, ¿aceptas ser mi esposa? :,D (muestra un anillo de compromiso)
