Love is Life

Hermione se puso en pie, con un renovado pero ligerísimo rubor en sus mejillas, al no haber podido detener a Malfoy antes de que este le diera un beso allí mismo. En el despacho del director de Hogwarts. En presencia de Dumbledore… y los cuadros de los antiguos directores de Hogwarts. Ah, y también de Snape, por supuesto.

—Lo lamento mucho, profesor— se disculpó Hermione.

—Pues desde aquí no lo parece— dijo Malfoy ganándose un cachete en la cabeza aprovechando que se estaba poniendo en pie y permitiéndole propinársela sin tener que alzar la mano mucho más que cuando responde preguntas.

Hermione ignoró, aparte del cachete, a Malfoy centrando su atención en Dumbledore porque, esperaba, que pudiera aclararle algunas dudas que tenía.

—Hay algunas cosas que aún no comprendo del todo y me gustaría saber si podría tratar de respondérmelas, profesor.

Dumbledore no esperaba menos de Hermione.

—Espero ser capaz de respondértelas, señorita Granger.

Cogiendo aire se dispuso a realizar su pregunta.

—Me gustaría saber…

—… si puede realizar ahora mismo sus ÉXTASIS— le interrumpió un sonriente Malfoy que esquivó una nueva cachetada antes de sentarse en el mismo lugar en el que lo había hecho previamente—. Antes de venir aquí estaba toda nerviosa de que hubieran decidido hacerle todos los exámenes hoy mismo.

El rubor de Hermione ahora estaba más que bien justificado.

—¡Eso no es cierto! Además de que, si tuviera que hacer todos los exámenes ahora mismo no sería capaz de aprobar ninguna asignatura— lo que más vergüenza le hizo pasar a Hermione fueron las miradas de todos los presentes que dejaban claro que pensaban todo lo contrario y que, de hacer ahora sus ÉXTASIS, sería capaz de aprobarlos con extraordinarios—. Lo que me preguntaba era si había un motivo en concreto de que me hubieran llamado hoy.

Uno nunca podía decir qué era lo que le estaría pasando por la cabeza de Dumbledore. Lo que, en momentos como este, resultaba del todo irritante.

—Ninguno. Se decidió esperar unas cuantas semanas tras el final de las clases para que pudiera relajarse y como no queríamos interrumpir sus vacaciones lo mejor era llamarla antes de un mes.

Todo tenía sentido y lógica pero había algo que le rondaba la cabeza de Hermione que no lograba comprender.

—El enviarme ahora a ver el velo que separa el mundo de los vivos del de los muertos colgado del arco en la sala de la Muerte ha sido como comprobante de que estoy curada, ¿no es cierto, profesor?

—Así es, señorita Granger. Se merecería unos cuantos puntos para Gryffindor— esto no hizo si no que Malfoy murmurase algo para sí mismo y se ganase un puñetazo en el brazo por parte de Hermione.

Hermione continuó con sus preguntas para dejar atrás el comentario de Malfoy acerca de que Dumbledore era muy proclive a dar puntos a Gryffindor por cualquier cosa, jamás olvidaría como les arrebató la Copa de las Casas en primer año por ese motivo.

—Pero si estoy curada, ¿cómo es que me curé, profesor? Por lo que sé la ayuda de Draco solamente servía para aliviar los síntomas y evitar las crisis. No para curarme.

Viendo las intenciones de Hermione, Dumbledore también decidió dejar pasarlo aunque, en realidad, tampoco es que tuviera mayor justificación que la de darle ánimos a Harry luego de la dura vida que había tenido hasta entonces. Se supone que eso no debería justificar el que rompiera varias prohibiciones pero siempre tuvo la certeza que Harry necesitaba esas pequeñas alegrías para formar su carácter.

—Me gustaría preguntarles acerca de esa luz de la que hablaron antes— aunque lo pareciera no se trataba de un cambio de tema—. Dijeron que esa luz se encontraba frente a los dos, ¿verdad? Y ustedes dos, ¿estaban también uno frente al otro?

Hermione no necesitaba legeremancia para saber que Dumbledore no estaba adivinando si no que sabía muy bien como había sido todo. Y esto era muy grave porque querría decir que sabía acerca de lo cercana que se encontraba la relación entre Malfoy y Hermione.

¡Merlín! Lo sabe todo, ¿verdad?

Si iban a tener que hablar sobre eso, y Hermione no veía otra salida más que hacerlo, sería con el mínimo público necesario. El cual sería Dumbledore y Snape, a no ser que también pudieran lograr que Snape se marchase porque a Hermione no le semejaba el tipo de persona que gustase oír historias de alcoba… sobre todo las protagonizadas por un par de sus alumnos.

—¿Podríamos hablarlo en privado, profesor?

Algunos de los cuadros se fueron protestando por tener que marcharse pero no les quedaba más remedio que obedecer la petición, orden enmascarada, de Dumbledore. Los cuadros fueron también silenciados para que no pudieran escuchar la conversación desde sus otros cuadros.

—Espero que no te importe si el profesor Snape se queda, señorita Granger.

Por la cara de angustias de Hermione estaba muy claro que preferiría que no se quedase pero no se veía capaz de poner voz a dicho pensamiento. Sobre todo porque Snape había estado tratando de ayudarla de igual manera que Dumbledore. Por suerte para ella fue el propio Snape quien desestimó su presencia.

—En realidad, y viendo que todo ha terminado bien, mi presencia aquí ya resulta del todo innecesaria por lo que me voy a retirar.

—Muy bien, si así lo prefieres— dijo Dumbledore.

Por la cara de Snape estaba bien claro que no le apetecía tener que escuchar lo que se avecinaba.

—Sí, lo prefiero. Si no nos volvemos a ver antes del nuevo curso espero que pases unas buenas vacaciones, Draco.

—Igualmente, profesor— la media sonrisa de Malfoy le retaba a que Snape pudiera tener una vacaciones tan buenas como las que tendría él.

—Muchas gracias por todo, señor— le agradeció Hermione poniéndose en pie y, por la sutil sorpresa que mostraron sus ojos, haciendo creer a Snape que pudiera querer darle un abrazo. Por suerte para todos no fue así—. Muchísimas gracias por haber dedicado parte de su tiempo en tratar de ayudarme.

—Un gracias era suficiente, señorita Granger. Es más, ni siquiera era necesario el agradecerme nada.

Dumbledore se rió de manera afable, pero insidiosa.

—Vamos, vamos. Estoy seguro de que no pretenderás menospreciar los agradecimientos de la señorita Granger.

La mirada de Snape pasaba de Dumbledore a Hermione como si estuviera dudando a quien culpar de toda esta situación. Con un bufido se volvió hacia la puerta del despacho abandonándolo.

—Genial. Como si necesitase algo más para ponerlo en mi contra— se quejó Hermione para sí misma.

—No se preocupes por ello, señorita Granger. Estoy seguro de que el profesor Snape está muy orgulloso de lo bien que ha desarrollado sus habilidades en Pociones bajo sus enseñanzas como ahora lo hace en DCAO.

Pues lo disimula muy bien. Aunque no sería de extrañar habiendo actuado como agente doble para la Orden del Fénix durante tantos años.

—¿Qué era lo que quería preguntarnos, profesor?

Nadie como Malfoy para evitar el tener que perder el tiempo con trivialidades aunque, por la parte mala, traía a tratar un asunto de lo más difícil con alguien que no fueran ellos dos solos.

—Cierto, señor Malfoy. La luz que ambos han dicho haber visto hoy hace dos semanas y que se encontraba frente a ustedes. Si así fue como sucedió me gustaría preguntar cuáles eran sus posiciones uno respecto del otro.

Hermione buscó la manera más inocente de responder a esa pregunta sin ocultar información que pudiera ser necesitada.

—Cara a cara.

No estaba mal. Y Hermione se sentía bien orgullosa de su respuesta. Por lo menos lo que le duró hasta que Malfoy abrió la boca.

—Así es. Hermione se encontraba tumbada boca arriba en la cama y yo estaba sobre ella cubriéndola… cara a cara.

Por primera vez el rostro de Hermione se encendió de tal manera que su grito sonó como si hubiera sido el pitido a presión de una cafetera.

—¡Draco!— ¿es qué era necesario ser tan detallista? Por supuesto que tenía que añadir al final la respuesta de Hermione, "cara a cara", para dejar bien claro la diferencia al ocultar aquella otra parte de la información.

No sabía que añadir aparte de su nombre y se dio de cuenta de que no tenía nada más que añadir. Era demasiado vergonzoso y solamente podría empeorar la situación.

—Con lo de "cubriéndola" se refiere a…

Muy bien, había acertado de pleno. Todo podía llegar a empeorar y no hay mejor ejemplo de ello que Dumbledore discutiendo con Malfoy acerca de su relación íntima.

—Que estábamos haciendo el amor— le terminó la frase sin mostrar ningún tipo de vergüenza.

Más que hablar sobre su relación íntima, estaban hablando, o eso podía llegar a entreverse, de la postura usada al final del acto en cuestión.

¡Malfoy!— Hermione no estaba para sutilezas.

—Cierto. ¿Cómo se me pudo pasar?— dijo Malfoy ofreciéndole una sonrisa agradecida a Hermione antes de volverse hacia Dumbledore—. Habíamos terminado de hacer el amor.

Hermione cerró los ojos con fuerza de manera en que surgieron puntitos de luz.

—No me refería a eso si no que…— sus murmuraciones entre dientes se cortaron al percatarse de aquellos puntitos de luz. Abrió los ojos de golpe al tener una revelación— ¡No es lo mismo!

Tanto Dumbledore como Malfoy miraron para Hermione esperando a que esta elaborase algo más su comentario.

—En ese momento, cuando surgió esa luz, pensé que se debía a que había apretado con demasiada fuerza los ojos pero no es lo mismo. Ahora los he apretado y no se parece en nada a la luz que apareció en aquel momento.

—Bueno, en aquel momento no estabas sentada en una silla en el despacho de Dumbledore en Hogwarts, Hermione— le explicó con tono condescendiente—. Si no que te encontrabas…

Hermione le tapó la boca con la mano.

—Sé muy bien donde me encontraba. Todos lo sabemos— para bien o para mal—. Y estoy empezando a tener la sospecha que dicha luz tiene algo que ver con el hecho de que estoy curada. ¿Estoy en lo cierto, profesor?

—Son sospechas bien fundadas, señorita Granger. Y no debería enfadarse con el señor Malfoy porque lo que ha dicho es una pieza bien importante para que se hubiera dado su curación— siempre con tanta tranquilidad resultaba en ocasiones enervante—. Esa luz que el señor Malfoy vio ante él usted no la vio delante suya— le dijo a Hermione—. Usted era quien producía dicha luz.

Por eso daba igual que mantuviera los ojos cerrados.

Aquello fue como tratar de apagar un incendio usando el Fiendfyre. La amplia sonrisa de Malfoy tenía ciertos toques retadores dirigidos directamente a Hermione.

—Soy capaz de que te ilumines de…

Hermione le tapó la boca temiendo lo que pudiera haber salido de ella.

—Creo que ya es hora de que comparta con nosotros lo que sabe acerca de todo lo que me ha sucedido, profesor— le dijo a Dumbledore ignorando a Malfoy pero sin destaparle la boca. Cualquier precaución era poca.

—El hechizo que Antonin Dolohov usó contra usted estando silenciado pudo verse como un haz de llamas moradas realizado con un movimiento rápido y seco como un latigazo. Como no se pudo escuchar el nombre del hechizo solamente pudimos tratar de averiguar sobre él basándonos en su realización, su aspecto y sus consecuencias— casi parecía una clase de Encantamientos del profesor Flitwick—. Ha quedado totalmente confirmado que se trataba de un hechizo mortal que corta la presencia de la persona a este mundo.

—¿Cortar la presencia?

Dumbledore se rió ligeramente, a pesar de que el tema a tratar no se prestaba a muchas risas. Claro que por algo se le tomaba al director de Hogwarts como que no estaba muy bien de la cabeza, y eso que resultaba ser el mejor mago conocido.

—La vida de las personas en este mundo se da por motivos físicos y espirituales. Cuerpo y alma son necesarios para poder estar vivo pero si se llega a arrebatar una de las dos partes…

—Mueres— sentenció Malfoy que había logrado quitarse la mano de Hermione de la boca y ahora se la tenía bien agarrada tratando de darle su propia fuerza.

—Así es, señor Malfoy— asintió Dumbledore solemnemente—. Mueres.

La mente de Hermione trataba de colocar todo su conocimiento sobre la mesa y buscarle el sentido que pudiera tener. Preguntas que ansiaban sus correspondientes respuestas.

—Cuando Voldemort trató de matar a Harry por primera vez, y el Avada Kedavra le rebotó de vuelta, creía que su cuerpo había sido destruido, profesor— nada se le escapaba a Hermione Granger—. Entonces, ¿cómo es posible que no hubiera muerto?

El rostro de Dumbledore mostraba un sentimiento de complaciente orgullo por lo capaz que resultaba ser Hermione. Con conocimientos básicos que todo el mundo conocía había llegado a una obvia conclusión pero, ¿podría ir más allá?

—Cierto, ¿cómo será posible que no hubiera muerto?

Malfoy se le adelantó a Hermione por la cercanía que el tema le tocaba.

—Porque encontró la manera de mantenerse en este mundo— dijo ofreciéndole una ligera opresión en la mano que le tenía agarrada a Hermione.

—¿Alguno de sus seguidores lo mantuvo en este mundo como Draco hizo conmigo?— sus palabras se tradujeron en un pensamiento, e imágenes, no muy agradables. Por suerte, para la salud mental de todos, encontró un problema a dicha teoría—. Pero sin cuerpo físico eso no sería posible, ¿verdad?

—Cierto. Cuerpo y alma son necesarios.

—Al final del Torneo de los Tres Magos Voldemort consiguió recuperar su cuerpo pero Harry se enfrentó a él en primer año cuando se encontraba compartiendo el cuerpo del profesor Quirrell— rememoraba hablando más para sí misma que para los demás—. Podría haber actuado como un parásito, una sanguijuela pasando de cuerpo a cuerpo siempre que lo necesitase.

—Es posible— le ofreció Dumbledore sin apartar su curiosa mirada de Hermione.

—Pero durante los cambios de cuerpo, cuando su alma estuviera libre de ataduras físicas, no podría mantener su presencia en este mundo. Y aún a pesar de ello lo conseguía— seguía argumentando Hermione.

—Entonces eso quiere decir que alguien, como yo, o algo lograba mantenerlo en este mundo— intervino Malfoy hablando más para Hermione que para Dumbledore—. Por lo que sé, por motivos más que obvios, no estaba muy contento con la actitud de sus mortífagos que le tomaron por muerto tras su intento por matar a Potter. De esta manera es muy posible el descartar a que alguno de sus seguidores pudiera mantenerlo en este mundo de manera parecida a la que hicimos con Hermione. Por lo que solamente queda…

—… algo que lograba, o logra, mantenerlo en este mundo a pesar de perder su cuerpo físico. La piedra filosofal la buscó luego por lo que no fue por ella pero es muy probable que sea algo de un poder semejante. Algo que sirva para anclar su alma a este mundo— Hermione fue perdiendo la voz cuanto más interiorizaba sus pensamientos de manera que al final se encontraba en silencio mirando para Malfoy—. Ahora comprendo cómo hacía Draco para hacerme superar mis crisis y mantenerme viva en este mundo— no podía contenerse y copando el rostro de Malfoy le dio un beso en los labios sintiendo plenitud—. Como a pesar de haberlo intentado con mi familia y mis amigos más cercanos ninguno de ellos fue capaz de lograrlo. Al principio no entendía por qué Draco de todos era el único capaz de aliviar mi estado pero ahora lo comprendo del todo. Me ama. Familia y amigos pueden quererte y amarte pero solamente existe una persona que te ama de manera en la que sus almas entre en concordancia. Conecten entre ellas— ella no era asidua lectora de novelas románticas, ni muggles ni mágicas, pero era la única manera de explicarlo con cierto sentido—. Almas gemelas.

No le importaba encontrarse en el despacho de Dumbledore con este presente. Era lo que sentía y así actuó. Se levantó de su silla para sentarse en el regazo de Malfoy quien la abrazó contra él como si realmente pudieran fundirse en cuerpo y alma. En realidad eran capaces pero solamente cuando hacían el amor. Algo que, por muy despreocupados que pudieran estar con la presencia de Dumbledore, no tenían planeado hacerlo aquí mismo.

—Por muy empalagoso que suene prefiero lo de almas gemelas a ser considerado un ancla al que aferrarte a este mundo— se burló Malfoy tentando al labio inferior de Hermione.

Fue como recibir una bofetada, y no darla como hizo en tercer curso con Malfoy, de todos los posibles candidatos a recibirla.

—Eso tiene que ser, Draco— pareciera como si se hubieran olvidado de Dumbledore por completo—. Alma y cuerpo, almas gemelas y un ancla a este mundo. Si se pierde el cuerpo te mueres pero si cuando pierdes tu cuerpo tu alma sigue anclada a un objeto de este mundo, ¿no sería ese objeto su nuevo cuerpo?

—Pero quedaría atrapado físicamente en dicho objeto, Hermione. No creo que pudiera hacer mucho daño pasando de ser Voldemort, el Lord Tenebroso a ser Voldemort, la varita de regaliz.

Hermione no pudo evitar el reírse, resultaba demasiado delirante para no hacerlo, e incluso le sacó algunas carcajadas a Dumbledore.

—Vale, es probable que falte algo más pero si no posee a alguien…— fue como si la solución hubiera estado delante de ella todo el tiempo tratando de llamar su atención. Malfoy juraría que escuchó una especie de clic justo en este momento—. ¡Hizo ambas cosas! Para poder seguir en este mundo necesitaba un ancla que le mantuviera aquí pero, para no quedar atrapado, necesitaba un cuerpo. ¿Y si podía estar en ambos lugares al mismo tiempo?

Dumbledore estaba fascinado como estos dos jóvenes estaban logrando en minutos comprender algo que le había llevado años hacerlo.

—Pero para eso necesitaría tener su alma duplicada y ya resulta demasiado desalmado incluso para considerar que tuviera una en primer lugar.

—Pues, en lugar de tener dos almas…

—¡Dividiría la que tiene!— una interesante revelación hasta que te paras a pensar en ello—. Sabemos que se puede matar un alma o atraparla pero, ¿dividirla? Aunque pudiera hacerse no me suena cómo.

—A mí tampoco me suena haber leído algo sobre división de almas— finalmente Hermione recordó donde se encontraban y, sin abandonar el regazo de Malfoy, se volvió hacia Dumbledore—. ¿Sabe si hay alguna manera de dividir un alma, profesor?

Para sorpresa de los dos amantes Dumbledore se puso a reír.

—Yo diría que un tema como es la posible división de un alma no tiene tanta gracia— apuntó Malfoy.

—Cierto, cierto, señor Malfoy— dijo Dumbledore una vez controlada su risa—. Pero me parece que se han desviado un poco de la cuestión que estábamos tratando aquí en primer lugar.

¿Por qué Hermione estaba curada?

—Tal vez pero como Hermione está curada no corre tanta importancia el saber el motivo. Además de que ha quedado claro que es porque nos amamos y, por tanto, somos… almas gemelas.

—¿Pero por qué no me curé hasta hace poco? Yo te quería desde hace tiempo y fui consciente de ello muchos meses atrás. Si fuera solamente el que nos amásemos debería haberme curado cuando nos confesamos en el Gran Comedor pero no fue así— Malfoy le dedicó una sonrisa que no auguraba nada bueno—. ¿Qué?

—Tienes razón que debería haber ocurrido en ese momento pero, en su lugar, ¿cuándo fue que ocurrió?— solamente fue el terminar de realizar la pregunta para que Hermione fuera consciente de a dónde quería ir Malfoy.

Su alma había sido anclada nuevamente en su cuerpo cuando el amor que sentían el uno por el otro fue demostrado físicamente haciendo el amor. ¡Por primera vez! Fue la unión de sus cuerpos y almas lo que la volvió a anclar a este mundo.

Y luego pusimos voz a nuestros sentimientos como si selláramos nuestro amor.

—Ya lo entiendo— respondió Hermione sin muchas ganas de elaborar su respuesta.

—¿Y fue…?— le instó Malfoy a que lo explicase del todo logrando ponerla nerviosa por motivos obvios.

—Yo lo sé, tú lo sabes…— Hermione vio de reojo para un Dumbledore que sonreía conteniéndose la risa— todo el mundo lo sabe. ¿Podemos dejarlo pasar? Creo que sería mejor volver al tema tan importante de cómo ha hecho Voldemort para seguir con vida en este mundo y que puede ser la clave para saber como deshacernos finalmente de él para siempre en lugar de tenerlo encerrado y aislado en un lugar secreto donde no pueda tener contacto con nada ni con nadie. Un lugar sin ningún tipo de magia presente.

Malfoy soltó un suspiro de rendición.

—No tienes mucho sentido del humor, Hermione.

Aquello pareció ultrajar a la muchacha.

—¡Claro qué tengo sentido del humor! Dos de mis mejores amigos son Fred y George Weasley— le recordó Hermione—. Eso te hace tener sentido del humor o tener un cúmulo de divertidas desgracias. Perdóname si no considero gracioso el ponernos a hablar sobre como nuestra primera relación sexual completa al hacer el amor me iluminó cual árbol de Navidad durante el orgasmo llegando a curarme de mi desligamiento de este mundo.

Cuando Hermione terminó su exabrupto se dio de cuenta de que, a pesar de todo, había terminado por hablar sobre lo que no quería haber hablado. Y el que Malfoy le estuviera sonriendo victorioso, y sugestivamente, no la ayudaba a mantener la calma. A pesar de ello, o por eso mismo, Hermione no dudó ni un segundo en arrancarse unas líneas de cierta canción.

Hello, you fool, I love you.

C'mon join the joyride.

Había que dejar bien claro que Malfoy no era el único capaz de cantar, sobre todo cuando se tenía un buen motivo, o musa, para hacerlo. Ahora era Hermione quien le sonreía ampliamente a Malfoy por haber encontrado letras tan perfectas para cantárselas. Por supuesto que el Slytherin se había empapado de toda la música muggle posible. Esta canción incluida, por supuesto.

And it all begins where it ends,

And she's all mine,

My magic friend

—Me parece que no— propuso Malfoy pensándoselo—. ¿Qué tal así?

She says: Hello, you fool, I love you.

C'mon join the joyride. Be a joyrider.

And I say: Hell, you cute, I love you.

But I am not your joyrider. I'm your lover.

Le resultaba completamente imposible el no romper a reír por aquel añadido por parte de Malfoy. Sobre todo por lo acertado del mismo, en parte.

—Idiota.

—Tu idiota, Hermione— le recordó Malfoy—. Y yo también te quiero.

El casto beso en la mejilla que le dio Malfoy fue respondido por parte de Hermione agarrándole la cara y devorándole la boca hasta dejarles sin aliento.

—Forever…

—… and ever.

— — — — — — — — — —
EndorFin
— — — — — — — — — —

Disclaimer: Todo de J.K. Rowling y nada de los demás… salvo el argumento de esta historia, que resulte ser original y no tenga relación con hechos descritos por Rowling en sus libros, pensamientos o sueños febriles -.-U

Y aquí llegó el final de esta historia… Mmm, ¿por qué me suena esto de haberlo escrito ya antes? Pero, en esta ocasión, realmente es el final de la historia. Era necesaria una explicación de todo, lo que solamente tenía pensado que fuera el decir que fue su amor cuando lo expresaron físicamente, para anclar el en el mundo físico, pero que se me fue la cabeza pensando, así que se me dio de pronto, Hermione resulta una mala compañía al respecto, en traer lo de los horrocruxes, no olvidar que este había sido el sexto curso en el cual Dumbledore los traía a colocación por primera vez, y comparar el estado de Hermione con lo sucedido a Voldemort en el pasado.

La canción que saca a relucir Hermione es "Joyride" de Roxette y que luego Malfoy le da su toque XD

Y, por supuesto, que no podía acabar sin una frase terminal, una que hiciera referencia tanto al tema de las almas gemelas como el final del cuento de hadas que resulta ser la historia de amor entre Draco y Hermione. O, simplemente, porque de alguna manera había que terminar… realmente terminar la historia -.-U

REVIEWS.
REVIEWS.

¿Un buen final? Espero que así sea porque ya no está puesto un continuará para arreglarlo. Y en esta ocasión sin otro epílogo más para rematar lo rematado hahahaha

Dar gracias a todos los que han llegado hasta aquí y saludaros con todo el agradecimiento que me es posible ofreceros.

Muchas gracias y…

Nos leemos.^^

P.D.: Cierto que el final había sido subido el 13 de Mayo del 2012 pero, los palos más tarde, todo llevaba escrito, este epílogo final incluido, desde el 1 de Diciembre del 2011 y por alguna razón no lo subí hasta ahora ¿? Para rematar decir que he escuchado el último álbum de Pink y debo decir que "True Love" es una canción demasiado Dramione para no darse cuenta de ello. Sobre todo cuando le dedica esos cariñosos asshole y el "I hate you, I really hate you" o lo de abofetearle en toda su cara hahahaha