Día veintiuno: Celos.
No entendía por qué debía pasar su día libre comprando con su madre y su novio. Agradecía que no se hubiera unido su suegra al panorama, porque la situación sería incluso más ridícula.
Tenía veintisiete años maldita sea, ¿por qué seguía yendo de compras con su madre? Ese día no podía ponerse peor.
Miró de reojo a Sakurai, notando entonces que Maki no estaba en ningún lado. Genial, ¿ahora qué?
—Ryō, ¿dónde está mamá?
—Bueno, ella…
— ¡Makoto, mira, encontré a uno de tus amigos de preparatoria!
Cuando Hanamiya alzó la mirada se esperó cualquier cosa menos el que su madre se dirigiera a ellos, arrastrando a Kiyoshi consigo. Su expresión de inmediato se convirtió en una de asco, no sabiendo qué podía hacer. Sakurai también lucía un poco sorprendido, pero más que nada porque era la primera vez que veía al mayor en muchos años. Hizo un saludo de reverencia hacia Kiyoshi, lo cual sólo causó que Makoto chasqueara la lengua.
Dormiría en el sofá otra vez si seguía siendo tan amistoso con ese gigante de sonrisa idiota.
— ¡Hanamiya, Sakurai! ¡Qué sorpresa verlos!
—Buenos días, Kiyoshi-san.
—Tch.
— ¡Makoto, sé más educado con tu amigo!
—Él no es mi amigo.
Teppei simplemente sonreía como si la situación no le molestara, lo cual sólo aumentaba más su enojo. En verdad, sólo quería golpearlo para que dejara de poner esa expresión de santurrón que lo ponía de nervios.
También lo quería golpear porque Ryō actuaba demasiado amistoso con él, pero en definitiva no eran celos.
—Más que nada, me sorprende verlos a ustedes dos juntos.
— ¡Oh, eso es porque-!
—Mamá, a él no le importa.
— ¡Claro que me importa! Después de todo es un placer verlos después de tantos años.
—Eres irritante, maldita sea.
Sakurai parecía entretenerse con el enojo de Hanamiya pues rió ligeramente, causando que el pelinegro lo mirara como si le hubiera apuñalado por la espalda. Ya no podía confiar en ellos dos, definitivamente no podía hacerlo.
Quería irse de ahí de una maldita vez.
—Vámonos, ya conseguimos lo que querías mamá.
— ¡Pero…!
—Vámonos.
—Makoto-san, ¿no le parece que está siendo muy duro con Hanamiya-san?
El mencionado miró en dirección a su novio, quien simplemente lucía un poco preocupado por la actitud que estaba llevando contra su madre. Miró después a Maki, la cual sonreía como si nada pasara. Suspiró, cruzándose de brazos.
Y entonces notó la insistente mirada que Kiyoshi le estaba dando a Sakurai, cosa que sólo lo molestaba incluso más.
—Oye, ¿quieres dejar de mirarlo como si lo quisieras desvestir?
Los otros tres miraron con sorpresa hacia Makoto, quien tenía una expresión de molestia demasiado obvia incluso para él. Sakurai por poco se vio enternecido, eran pocas las veces que Hanamiya exponía sus celos de esa manera.
Maki sólo pensaba que ahora tenía otra manera de chantajear a su hijo.
— ¿Eh? ¡No, no! Te haces ideas equivocadas. Sólo me sorprendí porque él te llamó por tu nombre con tanta libertad y no pareció molestarte… Aunque ya me hago una idea del porqué.
—Sí, es mi novio, ¿acaso te importa?
—Sólo me sorprende, eso es todo —Kiyoshi sólo sonreía como un idiota. Era molesto—.
—Se acabó, me largo. Ryō, vamos.
—Ah, sí.
Maki y Teppei se quedaron en el pasillo del supermercado, viendo a Sakurai y Hanamiya alejarse. El más alto notó la mirada asesina que Makoto le dirigió mientras tomaba la mano del escritor, cosa que le hizo reír un poco.
Y Sakurai aparentemente se sonrojó por ese gesto pero no hizo nada para apartarlo.
—Él… está muy diferente a como era en preparatoria.
—Sí, sí que lo está. Me da mucho gusto, desde que Ryō entró a su vida se volvió más… cómo decirlo, ¿amigable?
—Más que nada, el simple hecho de que esté saliendo con alguien como Sakurai es sorprendente por sí solo. Se nota que ambos han sido una buena influencia para el otro.
Maki sonrió hacia Kiyoshi, riendo un poco. El que alguien que Makoto no hubiera visto en años pudiera saber eso con tanta facilidad sólo mostraba que su hijo se había suavizado. Al menos un poco.
Maki suspiró, sintiéndose bastante feliz.
—Bueno, tengo que ir con ellos. Fue un placer Kiyoshi, ¡espero que nos podamos ver otro día!
Kiyoshi se despidió de la mujer, sonriendo abiertamente. Le hacía feliz que Hanamiya haya armado su vida de forma normal.
Miró hacia atrás, notando que Hyuuga le veía con una ceja alzada.
— ¿Quién era?
—Ah, la madre de Hanamiya.
—Ya veo… Espera, ¿qué?
—Larga historia. Vamos, Riko te matará si no llevas las cosas a casa.
—No me lo recuerdes… Está muy sensible por el embarazo.
— ¡Pienso que eso es lindo!
—Porque eres un idiota.
Respondiendo reviews
Blue Kirito: Jaja, ¡no, no le gusta ser el pasivo! No es nada en contra de la posición, es... Sakurai no es nada gentil. (?) JAJAJA. Últimamente no tengo mucho tiempo libre, ¡pero te aseguro que me pasaré por tu fic! No me molesta que Makoto sufra, después de todo adoro el angst. ¡Nuevamente muchas gracias por tu constante apoyo a mi fic! Te lo agradezco de todo corazón.
Soledad: ¡Me alegra mucho que te haya encantado! Y sí, ese final fue planeado para ser inesperado, aparentemente cumplí mi objetivo~. Muchas gracias por tu review.
¡Gracias por el apoyo que le están dando al fic! Lo agradezco desde el fondo de mi corazón. ¡Nos vemos~!
